Albondigas de chicharron con nopales

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Ingredientes:

750 gramos de carne de res molida
½ cebolla finamente picada
150 gramos de chicharrón
4 cucharadas de cilantro finamente picado
2 dientes de ajo finamente picados
1 taza de pan molido
2 huevos crudos
1 cucharadita de sal
2 cucharadas de consomé  de pollo en polvo
2 cucharadas de aceite
2 tazas de nopales picados ya cocidos

Salsa:

8 tomates rojos
1 cebolla
1 diente de ajo
1 cucharadita de consomé  de pollo en polvo
¼ taza de agua
1 cucharaditas de aceite
4 chiles serranos
4 tazas de arroz blanco para acompañar
1 brote de cilantro
1 cucharadita de pimienta

Procedimiento:

Tritura muy bien el chicharrón y reserva.

En un tazón mezcla la carne, cebolla, el chicharrón, cilantro, ajo, huevos y pan molido. Sazona con sal, la mitad del consomé en polvo y agrega un chorrito de aceite.

Formar las albóndigas con las manos húmedas, forma un hoyo en el centro y rellena con los nopales. Déjalas reposar durante quince minutos o más. Fríe los chiles y reserva.

Para la salsa: licua los tomates, cebolla, ajo, el resto del consomé y agua.
Calienta el aceite y coloca la salsa. Al estar ya hirviendo, incorpora las albóndigas, y los chiles. Cocina durante veinte minutos más, a fuego lento.

Sirve sobre arroz blanco y decora con cilantro y pimienta.

Yo soy yo

Carbonell

En todo el mundo, no hay nadie exactamente como yo. Hay personas que tienen algunas partes que se parecen a mí, pero nadie es idéntico a mí, por lo tanto, todo lo que sale de mí es auténticamente mío porque yo sola lo elegí.

Todo lo mío me pertenece –cuerpo, incluyendo todo lo que este hace; mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo las imágenes que perciben; mis sentimientos, cualesquiera que éstos puedan ser- coraje, alegría, frustración, amor, desilusión, excitación; mi boca, y todas las palabras que salgan de ella, agradables, dulces o bruscas, justas o injustas; mi voz, fuerte o suave; y todos mis actos, sean éstos para otros o para mí misma.

Me pertenecen mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores. Me pertenecen todos mis triunfos y éxitos, todos mis fracasos y errores. Porque todo lo mío me pertenece puedo llegar a familiarizarme íntimamente conmigo misma. Y al hacer esto puedo amarme y aceptarme, y aceptar todas las partes de mi cuerpo.

Entonces puedo hacer posible que todo lo que me pertenece trabaje para lograr lo mejor para mí. Sé que hay aspectos de mí misma que me confunden, y otros que que no conozco. Pero mientras me conozca y me ame puedo buscar valerosamente y con esperanza la solución a mis confusiones y la forma de conocerme más. La forma como luzca, como suene para los demás, lo que diga o haga, lo que piense y sienta en un momento determinado, soy yo. Esto es auténtico y representa donde estoy en este momento.

Cuando más adelante analice cómo lucía y sonaba, lo que dije e hice, y cómo pensé y sentí, algo parecerá no encajar.

Puedo descartar lo que parece no encajar, y conservar lo que si encajó, e idear algo nuevo para reemplazar lo que descarté. Puedo ver, oír, sentir, pensar, hablar y actuar. Tengo los instrumentos para sobrevivir, para acercarme a los demás, para ser productiva y para hacer sentido y sacar del mundo a las personas y cosas ajenas a mí. Me pertenezco y por lo tanto puedo manejarme. Yo soy yo Y yo estoy bien

El tema de este texto, es lo que yo llamo autoestima”

Virginia Satir

Los pendejos

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El hombre por mas valiente que sea tiene miedo a una sola cosa: a los pendejos
– Ni por temprano que te levantes donde vayas, ya está lleno de pendejos
– Y son peligrosos por que al ser mayoría eligen hasta el presidente.
Los hay de toda categoría:
– El pendejo informático, que es un pendejo computado.
– El pendejo burócrata, que es oficialmente pendejo.
– El pendejo optimista, que piensa que no es pendejo.
– El pendejo pesimista, que cree que el,  es el unico pendejo.
– El pendejo esférico, que es pendejo por todos lados.
– El pendejo fosforescente, que hasta por la noche se ve que por allá viene un   pendejo.
– El pendejo de referencia…donde está Alberto.- allá junto al pendejo de chaqueta gris.
– El pendejo consciente, que sabe que es pendejo
– El pendejo de sangre azul, que es hijo y nieto de pendejos.
– El pendejo mas peligroso, el pendejo demagogo, que cree que el pueblo es pendejo.

El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.


Cuida el presente, porque en él vivirás el resto de tu vida.


La condena

feto

Nadie sabe a qué paraíso o infierno nos llevará la ciencia mañana, porque nuestro destino consiste en vivir siempre en la prehistoria. Sólo una cosa está clara: ninguna amenaza de los antiguos dioses, ningún anatema de los modernos servidores del templo, pese a tener a Prometeo encadenado o a haber mandado a Giordano Bruno a la hoguera, han logrado detener el impulso del cerebro humano, que le lleva a abrirse camino en la oscuridad.

A lo largo de la historia los poderes sagrados han hecho que todos los avances de la medicina tuvieran siempre un carácter furtivo. Jugándose la excomunión Vesalio, en el siglo XVI, se vio obligado a robar cadáveres de los cementerios para estudiar la anatomía humana, hasta que un juez de Padua le proporcionó a escondidas cuerpos de criminales recién ajusticiados. Así se enteró la humanidad dónde tenía el hígado y el corazón y las vísceras más secretas. Desde los tiempos del griego Galeno la disección anatómica sólo se realizaba con monos y cerdos, pero la iglesia transigió con que Vesalio descuartizara los despojos de los ahorcados porque consideraba que su alma estaba en el infierno.

Si en su momento la iglesia condenó la vacuna de la viruela, la instalación del pararrayos, la anestesia, la transfusión de sangre y el parto sin dolor tampoco hay que sorprenderse de que se oponga frontalmente ahora a la investigación con las células madre. Contra este designio oscurantista el presidente Obama ha dado un paso adelante, porque sabe que ningún patíbulo ha logrado erradicar del cerebro humano su frenética curiosidad ante lo desconocido. Todos los inquisidores han terminado por hacer el ridículo.

Del otro lado quedará siempre la hipocresía. Está por ver qué pensará la Iglesia sobre las células madre cuando mañana los católicos puedan tener en el frigorífico, envuelto en papel de aluminio, un pedazo de tejido congelado para curar o regenerar órganos vitales de su cuerpo, de la misma forma que en el taller le ponen una pieza de recambio al coche. Sucederá lo de siempre. Los cavernícolas seguirán clamando en público contra los peligros de la ciencia, mientras en privado no dejarán de usar en propio beneficio todas las ventajas que les depare el progreso llevado a cabo por quienes ellos han condenado.

Articulo de Manuel Vicent en elpais.es

Ajedrez

ajedrez_abstracto

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AJEDREZ

Porque esta vida no es
-como probaros espero-,
Mas que un difuso tablero
de complicados ajedrez.
Los cuadros blancos: los días
los cuadros negros: las noches…
Y ante el tablero, el destino
acciona allí con los hombres,
como con piezas que mueven
a su capricho sin orden…
Y uno tras otro al estuche
Van. De la nada sin nombre


Omar Khayyám

Caballitos negros

EL RUIDO DE LA CALLE|RAUL DEL POZOdelpozo

  • 03.11.2009

Ulises, que cada día pone su genio en esta columna como puro nieto de Siqueiros, me habla esta mañana del culto a la muerte de los muralistas mexicanos, a los cuales, como a sus compatriotas, el óbito se la suda; juegan con él, lo pintan y lo celebran. Ulises ha dibujado junto a su bellísima hija Yuriria uno de esos judas que ilustran en su país la gran fiesta de los parados de pestañas. Me dice que México rinde culto a los finados desde que en el tiempo de los aztecas la pirámide del sol y la pirámide de la luna se unían a través de la calzada de los muertos. Carecen del pavor a la parca de los gachupines y ahora les enseñan a éstos a palmar sin aspavientos.

Se celebran en el Museo de América unas jornadas de homenaje a los callados, al estilo del gran país donde la muerte es una fiesta y la vida no vale nada: te la pueden volar por poner la música alta. El Indio Fernández mató a un periodista cojo porque se atrevió a decir que en Cannes no había gustado la película. Allí les llevan estos días a los difuntos su comida, su tequila y su tabaco, al contrario que aquí, donde la muerte no se toma a broma excepto en ocasiones. (Me han contado, en la Cemtro, que Camilo José Cela, días antes de fallecer en esa clínica, les decía a las enfermas cuando iban a tomarle la tensión: «Seguramente me moriré hoy»; las enfermeras salían de la suite, que ahora lleva su nombre, aterrorizadas).

En Madrid apenas se notó el día de difuntos. Don Juan Tenorio se quedó en Alcalá; ya no le dejan fanfarronear en los teatros de la Villa, por acosador y machista. Ninguna mujer se rasgaría hoy las bragas por el farolero sevillano, «lo mismo que un rebaño de víctimas sumisas» (Baudelaire). Las plañideras están en los periódicos, son los que hacen obituarios.

Una empresa ha propuesto una línea de trajes para mortajas diseñados por Antonio Miró. Venden ataúdes biodegradables. La Iglesia prefiere las tumbas a la cremación. Lo dice el Génesis, el Eclesiastés: eres polvo y al polvo volverás, y ahora los curas predican que aventar cenizas es un rito pagano, pura banalización de la muerte. Dan la razón a Luis Carandell cuando contaba que se acabó el luto y sus pompas. Pasaron -decía- los tiempos de los bonitos entierros con sus caballitos blancos, sus caballitos negros, sus cajitas de pino y sus muertecitos dentro. También han desparecido aquellos tiernos epitafios: «Marianita, nos dejaste a los cinco meses. ¡Qué pronto empezaste a darnos disgustos!».

Hace 100 años, los madrileños pagaban por un sello 10 céntimos, por casarse 10 reales y por un entierro de primera, 750 pesetas. Ahora, la Iglesia tendría que tener en cuenta la crisis: quemar a un doblado vale 500 euros menos que enterrarlo.

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