Noticias de El Mundo Today

SÓLO INTENTABA PRONUNCIAR “I’LL BE BACK ON SUNDAY”

Una anciana invoca al demonio en un curso de inglés

Noticias de El Mundo TodayJuana Yoigo, albaceteña de 72 años, invocó ayer al demonio sin proponérselo cuando, en un curso de inglés subvencionado por el Ayuntamiento de Albacete, intentó pronunciar la frase “I’ll be back on sunday”. La anciana no logró alcanzar su objetivo pero profirió una serie de balbuceos más cercanos al latín que al inglés. “Hablaba como del revés y se ponía toda roja hasta que, al final, empezó a oler fatal. Una de sus amigas le dijo ‘Juanita, déjalo ya que hasta te cuescas’, pero resulta que aquello era azufre” explica Antonio Freire, profesor del curso. Tras el olor, irrumpió en el aula una cabra siniestra que el marido de Juana Yoigo consiguió ahuyentar a gorrazos. “Era una cabra normal pero con esos ojos rojos que se te quedan de estar mucho rato en la piscina municipal” afirma Juana, que reconoce no haberse asustado en ningún momento por la presencia del diablo “porque yo ya tengo cinco nietos y dan mucha guerra”.

Antonio Freire ha reconocido que la semana pasada otra alumna de avanzada edad estuvo a punto de abrir una brecha interdimensional intentando escribir “Google” en la pizarra.

Aunque lo ocurrido es visto en Albacete como una divertida anécdota, algunos parapsicólogos y amantes del ocultismo han empezado a revisar sus teorías entendiendo que el idioma del demonio es el inglés de pueblo. “Al fin y al cabo estamos hablando de un idioma bárbaro al que basta añadirle el acento de Albacete para que se convierta en una fuerza incontrolada” sostiene la parapsicóloga conductista Mayra Oscureile.

En algunos foros de la Red han empezado a circular supuestos cánticos malignos basados en transcripciones literales de un inglés rudimentario:

“Mai loulines iskilin mí
anai mas confes astil bilí
uen aim not guizllú ai lus mamai
plis girmi a sain
hirmi beibi uanmortain
o beibi beibi
de rison i bredisyú”.

Xavi Puig

Mexico, pais de gordos

Mexico, pais de gordos

La buena noticia es que con el Acuerdo Nacional de Salud Alimentaria, dado a conocer este lunes, el gobierno mexicano por fin está abriendo los ojos al enorme problema de la gordura en nuestro país. La mala es que este primer esfuerzo se queda muy corto.

Vale la pena dimensionar el tamaño del problema para entender la magnitud de respuesta que se requiere. La gordura se ha convertido en una epidemia nacional. Siete de cada diez mexicanos padece un problema de sobrepeso. Si en el caso de los adultos mexicanos la situación es alarmante (nuestro país ocupa el segundo lugar a nivel mundial en obesidad adulta) en el de los niños mexicanos es crítica (aquí ostentamos el nada honroso primer lugar). En los últimos siete años, el índice de obesidad en niños de cinco a 11 años aumentó en un inquietante 77 por ciento.

Más allá de su impacto en la salud y productividad de la gente, el sobrepeso ejerce un costo brutal en el sistema de salud pública. Entre 50 mil y 60 mil millones de pesos se destinan anualmente a tratar padecimientos derivados de la obesidad, consumiendo 9 por ciento del gasto total en salud. De continuar la tendencia actual, la carga financiera puede llegar a los 100 mil millones de pesos, poniendo en riesgo la sustentabilidad del sector salud en su conjunto.

De que se requiere actuar y de que se tiene que actuar ya es evidente. En este sentido, hay que darle crédito al gobierno por estar aceptando públicamente que existe un problema al anunciar el Acuerdo. También hay que reconocer que el Acuerdo, el cual propone 10 acciones específicas para combatir la obesidad, contiene buenas ideas. Responsabilizar a los padres de familia del peso de sus hijos es una de ellas.

Mi problema principal con el Acuerdo es que le faltan dientes. Todo lo que tiene que ver con las empresas que producen los alimentos más engordativos —la llamada comida chatarra— se maneja más con base en recomendaciones que en obligaciones.

Debo admitir que entiendo el porqué de la tibieza del gobierno: las empresas alimenticias son sumamente poderosas. Pero si el gobierno quiere enfrentar de lleno la epidemia de la gordura va a tener que actuar con mayor firmeza, sobre todo con lo que se refiere al sobrepeso de los niños. Dos medidas claras que deben ejecutarse son prohibir la publicidad de comida chatarra dirigida a los niños y restringir el acceso de este tipo de alimentos a las escuelas.

Me queda claro que el involucramiento del gobierno en la reducción de la obesidad y el sobrepeso de la población apenas comienza. No me sorprendería nada que la gordura siguiera los pasos del tabaquismo, con una creciente intervención del sector público en la manera que se venden y consumen los productos que más engordan.

Julio Serrano

Vivir como conejos asustados

Vivir como conejos asustados

En mi torcida visión de las cosas, los antros deberían estar abiertos todo el tiempo. ¿Por qué no? Digo, si te quieres juntar en casa con los amigos hasta las tantas —las cinco, las seis o las nueve de la mañana— lo haces y punto. ¿Qué diferencia hay entre emborracharte toda la noche en el domicilio del compadre o hacerlo en un Bar Bar? Pues, que te sale más caro pagar las copas en la cantina en vez de comprar las botellas en el súper y trincártelas en la mesa del comedor. Fuera de eso, una noche de juerga es un noche de juerga en cualquier lugar.

Ahora bien, si no te gusta la parranda pues tan sencillo como ponerte las pantuflas a las siete de la tarde y no salir a ningún lado. Supongo, ahí sí, que en tu dulce hogar afrontas menos peligros que si estás en la calle. Pero, ese es el problema, justamente. Son las ciudades las que deberían de ser seguras. Y esa seguridad la debes tener lo mismo en los bares que en las casas. Y de día y de noche. Porque, si los pobladores de algún territorio, para sobrevivir, tienen que permanecer en sus madrigueras cual conejos asustados esto significa que las cosas andan muy mal en ese lugar, que el orden público ha dejado de existir y que el Estado no puede siquiera cumplir la más elemental de sus responsabilidades, a saber, la de garantizar la seguridad de los ciudadanos.

El hecho de que una ciudad sea peligrosa no tiene nada que ver con los horarios ni con los permisos de operación. Un borracho enfurecido puede matar a su cuñado o a su primo en la cocina y los padres crueles maltratan a sus hijos por las tardes —no de madrugada— y con el acta de matrimonio debidamente certificada por el señor cura.

Ah, y que no me digan que si un bar está abierto a las cinco de la mañana entonces tienen forzosamente que ocurrir asesinatos allí. Vaya relación de causa y efecto, señoras y señores. El problema es otro: en una sociedad podrida moralmente como la nuestra, te pueden matar en cualquier parte y a cualquier hora.

Roman Revueltas Retes

Cabañas: antro, prepotencia y oportunismo

Cabañas: antro, prepotencia y oportunismo

Por supuesto que la agresión contra Salvador Cabañas es condenable desde cualquier ángulo. Nadie merece ser baleado, donde quiera que se encuentre. Famoso o no famoso. No importa que sea en un antro. Empero, esto no nos debe cegar y es necesario reflexionar sobre el entorno que rodea el penoso caso del goleador paraguayo del América.

¿Quién protege al Bar-Bar, antrazo de ricos y famosos donde se practica la discriminación —a un parroquiano cualquiera se le niega la entrada—, que cierra a la hora que se les antoja, viola los reglamentos y permite que la droga corra dentro de sus baños, pistas y salones? ¿Por qué se permite entrar con armas? El dueño es un libanés que se llama Simón Charaf.

¿Quiénes son las autoridades delegacionales, o del Gobierno del DF, que han extendido un manto de impunidad sobre el funcionamiento del Bar-Bar? ¿Cuánto se les paga?

¿Por qué, tras el hecho, se monta un lamentable show de oportunismo mediático por parte de la PGJDF, para simular celeridad en las investigaciones? ¿Acaso no sabían que el Bar-Bar era un monumento a la impunidad?

Ya lo clausuraron. Como siempre: primero consentir el delito, luego aplicar la ley.

Sin embargo, ¿por qué se permitió la entrada a las autoridades a las nueve de la mañana? ¿Por qué se permitió que se lavara el baño donde Cabañas fue baleado? ¿A quién ocultan los dueños del Bar-Bar?

El antro tiene en Cuauhtémoc Blanco a uno de sus principales clientes. También Memo Ochoa, a quien ya golpearon por querer pasarse de listo con una chica. Además, allí van políticos, empresarios poderosos y famosos. Ese es el lugar donde estaba Cabañas.

Y si bien Salvador, como cualquiera de nosotros, tiene todo el derecho a divertirse, ¿es sano para un jugador de futbol de uno de los equipos más importantes y populares del país mostrarse al amanecer, bebiendo alcohol, en un antro de pésima reputación? No somos mojigatos, pero hay formas. Y lo que hacía Cabañas no es, por mucho, el mejor ejemplo que debe dar un deportista.

“Fue un asalto, no una riña”, intentó justificar el presidente del América, Michel Bauer. ¿Acaso él estuvo a la hora que balearon a Cabañas? ¿Por qué Bauer pretende manipular una situación a todas luces provocada por los sentidos nublados por el alcohol, la prepotencia y el ambiente nocivo de un antro de mala muerte como el Bar-Bar?

Hay que decirlo: Cabañas no es el mejor ejemplo de honestidad, amabilidad y humildad en el futbol mexicano. Además de los problemas que ha tenido con Hacienda por no pagar impuestos, no son pocos los aficionados americanistas que se quejan de su prepotencia al pedirle un autógrafo afuera del club. Les avienta el carro. Los insulta. Les mienta la madre. Ya una vez su prima atropelló a un adolescente… a bordo de la camioneta del paraguayo.

Sin que nada justifique la agresión, Cabañas tiene esa famita: prepotente, abusivo y grosero.

¿Por qué descartar entonces que Cabañas, en un alarde clásico de perdonavidas, contribuyó a la agresión?

Insistimos: lo lamentable es la violencia contra él y hacia cualquiera de los capitalinos, en una ciudad con vacío de autoridad y hundida en la criminalidad. Pero no dejemos de lado otras cuestiones.

¿O acaso debemos creer que sólo el delegado de Álvaro Obregón, Eduardo Santillán, es el único culpable de que el Bar-Bar opere hasta las siete de la mañana?

Y tras el ataque, el oportunismo. Hasta el procurador de Justicia del Distrito Federal llegó al lugar. ¿Por qué no siempre se actúa con la misma celeridad o bajo los mismos parámetros de impartición de justicia?

Están detenidos tres empleados. Adelanta el procurador que pudo ser ejecución. Ojalá, ahora sí, que la PGJDF realice investigaciones profesionales y no caiga en la tentación de fabricar culpables, que es el sello de la casa.

No nos vayan a salir con que el responsable también fue El Apá.

Martin Moreno/excelsior.com

Me tabletean los dientes

Me tabletean los dientes

NO LOGRO recordar dónde leí que el tablet de Apple (esa pizarra donde se leerán periódicos y libros y se verá televisión y películas) que se presenta hoy en San Francisco está llamado a cambiar el mundo. Sólo sé que era una página normalmente seria. La imprecisión no es importante. Sólo señala hasta dónde han llegado las aguas. Ningún producto industrial había causado nunca una expectación similar. Entre otras cosas porque ningún producto ha sido presentado como si fuera el lanzamiento de un cohete a Marte. Ésa es su primera y fantástica singularidad. La segunda, aún más fantástica, es que sobre el particular la empresa no ha dicho oficialmente nada más que esto: «Ven a ver nuestra última creación». Es decir, que si hoy Steve Jobs presenta una cafetera nadie deberá ofenderse. Apple es un empresa realmente revolucionaria que ha logrado desmentir dos claves del negocio periodístico. El rumor ya es noticia. La segunda es que la publicidad no se paga. Apple logrará mañana que la humanidad entera sepa del tablet habiéndose gastado el alquiler del Yerba Buena Center y unos pocos dólares en paneles y luces. Me acuerdo de los buenos viejos tiempos cuando los periodistas teníamos prohibido citar el nombre del hotel donde se celebraba una rueda de prensa cualquiera. Apple ha conseguido con sus productos un estatus parecido al que tienen las vacunas, los jugadores de fútbol o los novelistas. ¡Es el auténtico éxito No Logo!, el inútil libro de la Klein sobre el poder de las marcas del que ahora se cumplen 10 hirientes años.

Hoy veremos, pues, cómo cambia el mundo y hasta qué punto. En cuanto a la hipérbole (y ya que se trata de un cohete), sería deseable preferir la luna al dedo. La ansiedad ante el invento de Apple refleja sobre todo la profundidad de la crisis en que se debate la producción de la cultura en el mundo. Los periódicos, los libros, el cine, la música. Es decir, salvo el teatro, las bases de la cultura contemporánea. La tecnología (y la alfabetización es una de sus formas elementales) ha puesto en serio riesgo la subsistencia del sujeto creador. Y no se vislumbra una solución sencilla. De ahí que la ceremonia de mañana en San Francisco sea algo parecido a una Anunciación y Steve Jobs aparezca en el imaginario colectivo con la característica que se atribuía a algunos dirigentes políticos o algunos oráculos. El hombre providencial que ha de salvar a la humanidad creadora del colapso.

Arcadi Espada/elmundo.es