Huevos a la gallega

IngredientesHuevos a la Gallega

4 huevos
Pimentón
Cebollino
Aceite
Sal de grano

Elaboración
Primero pon agua con sal en un cazo y cuando hierva, cocina en ella los huevos.

Los dejas unos 13 minutos y luego los retiras, los pasas por agua fría y los pelas cuidadosamente.

Luego corta los huevos en rodajas finas, ve colocádolos en una fuente de servir. Echa un chorrito de aceite por encima y espolvorea con un poco de pimentón.

Finalmente corta unos trocitos de cebollino, pon encima de los huevos y añade un poco de sal de grano.

Emplatado
Servir en una fuente grande y decorar espolvoreando con el pimentón

La maquina de follar y VII

maquina de follar

-Capitulo VII y ultimo

¿Qué es eso que tiene ahí, amigo? -me preguntó el de la gasolinera.
-Oiga, oiga, yo le he pedido prestado un poco de aire. Soy un buen cliente, ¿no?
-Bueno, bueno, puede coger el aire. Pero es que no puedo evitar la curiosidad… ¿qué tiene ahí?
-¡Vamos, déjeme en paz! -dije.
-¡DIOS MIO! ¡qué TETAS! ¡mire, mire!
-¡Ya las veo, imbécil!
Le dejé con la lengua fuera, me eché el chisme al hombro y volví a casa. me metí en el dormitorio.
Aún estaba por plantearse la gran cuestión…
Abrí las piernas buscando algún tipo de abertura. Von B. no lo había hecho mal del todo.

Me eché encima y empecé a besar aquella boca de goma. de cuando en cuando echaba mano a una de las gigantescas tetas de goma y la chupaba. Le había puesto una peluca amarilla y me había frotado con la poción de amor toda la polla. No hizo falta mucha poción de amor, con la del tarro habría para un año. La besé apasionadamente detrás de las orejas, le metí el dedo en el culo y le di sin parar. Luego la dejé, di un salto, le encadené los brazos a la espalda, con el candadito y la llave, y le azoté el culo de lo lindo con los látigos.
¡Dios mío, voy a volverme loco! pensé.
Después de azotarla bien, volví a metérsela. follé y follé. Era más bien aburrido, la verdad. Imaginé perros follando con gatas; imaginé dos personas follando en el aire mientras caían de un rascacielos. Imaginé un coño grande como un pulpo, reptando hacia mí, apestoso, anhelante de orgasmo. Recordé todas las bragas, rodillas, piernas, tetas y coños que había visto. La goma sudaba; yo sudaba.

-¡Te amo, querida! -susurré jadeante en sus oídos de goma.

Me fastidia admitirlo, pero me obligué a eyacular en aquella sarnosa masa de goma. No se parecía en nada a Tanya. Cogí una navaja de afeitar y destrocé el artefacto. Lo tiré donde las latas vacías de cerveza.
¿Cuántos hombres compran esos chismes absurdos en Norteamérica?
¿No pasas ante medio centenar de máquinas de joder si das una vuelta por cualquier calle céntrica de una gran ciudad de Norteamérica? con la única diferencia de que éstas pretenden ser mujeres.

Pobre Mike el Indio, con su polla muerta de cincuenta centímetros.
Todos los pobres mikes. Todos los que escalan el Espacio. Todas las putas de Vietnam y Washington.
Pobre Tanya, con su vientre que había sido el vientre de un cerdo. Sus venas que habían sido las venas de un perro. Apenas cagaba o meaba, follar, sólo follaba (corazón, voz y lengua prestados por otros). Por entonces, sólo debían haber hecho unos diecisiete transplantes de órganos. Von B. iba muy por delante de todos.
Pobre Tanya, qué poco había comido la pobre… básicamente queso barato y uvas pasas. Nunca había deseado dinero ni propiedades ni grandes coches nuevos, ni casas supercaras. Jamás había leído el diario de la tarde. No deseaba en absoluto una televisión en color, ni sombreros nuevos, ni botas de lluvia, ni charlas de patio con mujeres idiotas; jamás había querido un marido médico, o corredor de bolsa, o miembro del Congreso o policía.

Y el tipo de la gasolinera sigue preguntándome:

-Oiga, ¿qué fue de aquello que trajo a hinchar aquel día?

Pero ya no me lo preguntará más. Voy a echar gasolina en otro sitio. Y no volveré tampoco a la barbería donde vi la revista del anuncio de la muñeca de goma de Von B. voy a intentar olvidarlo todo.

FIN

Pinches mentiras

Si en algun programa de radio, television o en alguna columna o editorial de un periodico cualquiera,  escucharamos o leyeramos a un matematico que nos dijera que 2+2 = 7, o a un veterinario que dijera que en su consultorio solamente atiende a perros y gatos con tres patas, y ademas lo comentaran con la seriedad que corresponde a un experto en la materia, cuestionariamos radicalmente la seriedad no solo del titular del programa o columna sino del responsable de la emision del mismo. ¡No los vuelven a invitar!

¿Porque siguen solicitando y aceptando entrevistas a tanto mentiroso?.¿Por que se les permite sacar al aire comerciales cuyos mensajes no se los cree ni Dios?

Estamos hartos de tanta mentira por parte, en primer lugar, de nuestro querido presidente, el cual esta haciendo todo lo contrario que prometio en campaña y despues de todos los politicos de cualquier partido, de lideres empresariales, sindicales, etc, etc, que se la pasan hablando y hablando en todos los medios posibles diciendo puras pendejadas y mentiras premeditadas a sabiendas que seran olvidadas a la brevedad.

Sus sentencias son  como el  papel  higienico, te limpias el culo y se va para el desague.

Si en lugar de entrevistar a tanto hijo de puta, ese espacio lo dedicaran a la cultura, la musica, no se, algo productivo, otro gallo nos cantaria.

¿Porque insisten tanto en pedirles opinion?. ¡No nos interesa!. ¡Que se vayan a la chingada!, son mentirosos compulsivos. Ustedes, los medios, dediquense a darnos las noticias. Y ustedes, los Lopez-Doriga, los Lloret y compañia, abstenganse de darnos tambien su punto de vista , a nadie le interesa, metanse la lengua en el culo y ciñanse a decirnos lo que paso en Mexico y el mundo y punto.

Ustedes no son la voz de los mexicanos, no asuman ese papel, sabemos pensar, somos igual de pendejos que ustedes, nos meten la misma reata, somos hermanos de leche.

¡Ya dejen de joder, carnales!.

elrotoavemaria

Ciencia para gente corriente

¿Por qué titilan las estrellas?

ciencia.jpgLas estrellas, como sin duda sabrá el lector, son concentraciones de plasma colapsado que se encuentran a miles de millones de kilómetros de Bilbao.

El efecto de titilar se produce cuando uno de los miles de satélites espía rusos a punto de venirse abajo y matarnos a todos pasa entre una estrella y la Tierra. Rusia, por su parte, niega que las estrellas titilen y que los ciudadanos merezcan ser libres.

¿Cuál es la temperatura del centro de la Tierra?

Se estima que el núcleo terrestre se encuentra entre los 4.000 y los 7.000 grados centígrados, una temperatura levemente superior a la del Metro de Madrid en julio a media tarde.

Conocemos este dato porque, en 1953, el prestigioso geólogo norteamericano William Stradford descendió 100 metros por una gruta, donde pronunció su ya célebre tesis: “Me cago en Dios, aquí hace 7.000 putos grados.”

Este dato entró en conflicto con los estudios del geólogo polaco Nicholas Kristoff, que, tres años antes, en un experimento similar, había afirmado: “Me cago en Dios, aquí hace 4.000 putos grados.”

Se cree que nadie podría vivir a temperaturas tan extremas salvo, quizá, una expedición de alemanes borrachos, pero los científicos prefieren no mandarles al centro de la Tierra por miedo a que se acaben follando el instrumental.

¿Podremos elegir el color de los ojos de nuestro hijo?

Por supuesto. Basta con robar el niño que más te mole.

fuente:mimesacojea.com

Un chiste

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Vaya Joyita

Un tío llega con una mujer guapísima a la joyería Tiffany’s, y juntos escogen una joya de 50.000 euros para ella.
Al pagar la cuenta, el hombre saca su talonario. El vendedor pone cara de preocupación, pues es la primera vez en su vida que ve a aquel sujeto.
El cliente que percibe su gesto, le dice:

– Veo que está pensando que el cheque puede no tener fondos, ¿cierto?
Pues bien, vamos a hacer lo siguiente, como hoy es viernes y el banco ya está cerrado…, quédese con el cheque y con la joya. El lunes, tan pronto haya cobrado el cheque, mande entregar la joya a la casa de la señorita. ¿OK?

El vendedor se queda tranquilo, y el lunes, al intentar cobrar el
cheque, efectivamente constata que no tiene fondos.
El vendedor telefonea al cliente, quien le responde:

– Puede romper el cheque, ya me la tiré. Gracias por la colaboración.

Articuento

arti1homeDrácula y los niños

Estaba firmando ejemplares de mi última novela en unos grandes almacenes, cuando llegó una señora con un niño en la mano derecha y mi libro en la izquierda. Me pidió que se lo dedicara mientras el niño lloraba a voz en grito.
-¿Qué le pasa? -pregunté.
-Nada, que quería que le comprara un libro de Drácula y le he dicho que es pequeño para leer esas cosas.
El niño cesó de llorar unos segundos para gritar al universo que no era pequeño y que le gustaba Drácula. Tendría 6 ó 7 años, calculo yo, y al abrir la boca dejaba ver unos colmillos inquietantes, aunque todavía eran los de leche. Yo estaba un poco confuso. Pensé que a un niño que defendía su derecho a leer con tal ímpetu no se le podía negar un libro, aunque fuera de Drácula. De modo que insinué tímidamente a la madre que se lo comprara.
-Su hijo tiene una vocación lectora impresionante. Conviene cultivarla.
-Mi hijo lo que tiene es un ramalazo psicópata que, como no se lo quitemos a tiempo, puede ser un desastre.
Me irritó que confundiera a Drácula con un psicópata y me dije que hasta ahí habíamos llegado.
-Pues si usted no le compra el libro de Drácula al niño, yo no le firmo mi novela -afirmé.
-¿Cómo que no me firma su novela? Ahora mismo voy a buscar al encargado.
Al poco volvió la señora con el encargado que me rogó que firmara el libro, pues para eso estaba allí, para firmar libros, dijo. El niño había dejado de llorar y nos miraba a su madre y a mí sin saber por quién tomar partido. La gente, al oler la sangre, se había arremolinado junto a la mesa. No quería escándalos, de modo que cogí la novela y puse: “A la idiota de Asunción (así se llamaba), con el afecto de Drácula”. La mujer leyó la dedicatoria, arrancó la página, la tiró al suelo y se fue. Cuando salían, el pequeño volvió la cabeza y me guiñó un ojo de un modo extremadamente raro. Llevo varios días soñando con él. Quizá llevaba razón su madre.

Articuento de Juan Jose Millas

Los extremeños se tocan

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De piedra me he quedado a ver algunas de las joyas intervenidas por la policía al clan de la Paca. Jefes indios, navajas de sierra, conejitos playboy… Entre todas, destaca un colgante de oro con forma de kalashnikov, una delirante pieza de orfebrería narcomex que parece trasplantada directamente desde el pecho alfombrado de un capo turco o del mismísimo Pablo Escobar.

Los extremeños se tocan. El mal gusto y el buen gusto, llevados al límite, tocan palmas en la cuerda floja. Al ver la ametralladora dorada he recordado de inmediato la calavera tachonada de diamantes de Damien Hirst, una obra maestra del kitsch que conmocionó el mercado del arte casi con la misma fuerza que la ternera dividida en formol o el tiburón preso en metacrilato. El niño malo del arte británico, todo un especialista en vender mierda a precio de oro, podría darse un paseo por la comisaría y aprovechar algunos de los diseños más estrambóticos para arrasar en la próxima bienal de Venecia.

Las razones por las que algunos de estos escalofriantes engendros metalúrgicos parecen esculturas ultramodernas son las mismas por las cuales la mayoría de las esculturas ultramodernas parecen chatarra recién sacada de un vertedero. Los pintores ya no van, como contaba Dalí, al cagadero real para inspirarse en la infinita gama de ocres fecales. Recogen directamente los excrementos en un capazo y los vierten a brochazos sobre el lienzo, el pedestal o lo que sea, aguardando que se transformen en billetes de curso legal. Es el sueño alquímico perseguido tantos siglos, la transmutación final, la conversión perfecta de la mierda en oro.

En la operación más célebre y desmitificadora de la historia del arte, Duchamp llevó un urinario a un museo. Lo hizo, entre otras cosas, para relativizar y ridiculizar la idea sacrosanta del arte, pero los artistas contemporáneos, dándole la vuelta a Duchamp, han sacralizado el urinario. Han conseguido rizar el rizo poblando los museos de retretes que hay que admirar boquiabiertos.

No obstante, el kalashnikov colgado en el pecho posee una potencia imaginaria que va más allá de su mera función decorativa. El arma asesina suplanta al Cristo, a la Virgen y al santo. La herejía tiene la misma fuerza hipnótica de aquel crucifijo que enseñó Buñuel en Viridiana. Paco Rabal accionaba un botón oculto y del crucifijo saltaba una navaja automática. Los críticos siguen rellenando tesis doctorales sobre los significados ocultos de aquel icono, pero Buñuel los desmontó en sus memorias, al recordar que fue su hermano Juan Luis, muerto de risa, quien compró aquella salvajada en una tienda de souvenirs de la Plaza Mayor.

Hay veces, decía Freud, que un puro sólo es un puro. Y otras que un artista sólo es un buhonero.

Fuente:blog de David Torres

La maquina de follar VI

Capitulo VImaquina de follar

Seguía hurgando en sus mágicos marcadores. Quiero decir, en la máquina. Estaba fuera de sí, pero se veía claramente que la rabia le daba una clarividencia que le hacía superarse.

-Es sólo un momento, caballero -dijo dirigiéndose a Mike-. ¡Sólo tengo que ajustar los cuadros electrónicos! ¡un momento! ¡vale! ¡ya está!
Entonces se levantó de un salto. aquel tipo al que habían salvado de los rusos.
Miró a Mike el Indio.
-¡Ya está arreglado! ¡La máquina está en orden! ¡a divertirse caballero!
Lluego, se acercó a su botella de aguardiente, se sirvió otro pelotazo y se sentó a observar.

Tanya se levantó de mi regazo y se acercó a Mike el Indio. vi que Tanya y Mike el Indio se abrazaban.
Tanya le bajó la cremallera. Le sacó la polla, ¡menuda polla tenía el tío! había dicho treinta y cinco centímetros, pero parecían por lo menos cincuenta.
Luego Tanya rodeó con las manos la polla de Mike. El gemía de gozo.
Luego la arrancó de cuajo. La tiró a un lado.
Vi el chisme rodar por la alfombra como una disparatada salchicha, dejando tristes regueruelos de sangre. Fue a dar contra la pared. Allí se quedó como algo con cabeza pero sin piernas y sin lugar alguno a donde ir… lo cual era bastante cierto.

Luego, allá fueron las BOLAS volando por el aire. una visión saltarina y pesada. simplemente aterrizaron en el centro de la alfombra y no supieron qué hacer más que sangrar. Así que sangraron.
Von Brashlitz, el héroe de la invasión rusonorteamericana, miró ásperamente lo que quedaba de Mike el Indio, mi viejo camarada de sople, rojo rojo allá en el suelo, manando por su centro… von B. se dio el piro, escaleras abajo…
La habitación 69 había hecho de todo salvo aquello.

Luego le pregunté a ella:

-Tanya, habrá problemas aquí muy pronto. ¿Por qué no dedicamos el número de la habitación a nuestro amor?
-¡Como quieras, amor mío!
Lo hicimos, justo a tiempo; y luego entraron aquellos idiotas.
Uno de aquellos enterados declaró entonces muerto a Mike el Indio.

Y como von B. era una especie de producto del gobierno norteamericano, en seguida se llenó aquello de gente, varios funcionarios de mierda de diversos tipos, bomberos, periodistas, la pasma, el inventor, la CIA, el FBI y otras diversas formas de basura humana.

Tanya vino y se sentó en mi regazo.
-Ahora me matarán. Procura no entristecerte, por favor.
No contesté.

Luego von Brashlitz se puso a chillar, apuntando a Tanya:

-¡SE LO ASEGURO, CABALLEROS, ELLA NO TIENE NINGUN SENTIMIENTO! ¡CONSEGUI QUE HITLER NO LA AGARRASE! ¡Se lo aseguro, no es más que una MAQUINA!
Todos se limitaron a quedarse allí mirándole. nadie le creía.
Era ni más ni menos la máquina más bella, la mujer por así decirlo, que habían visto en su vida.

-¡Maldita sea! ¡majaderos! Toda mujer es una máquina de follar, ¿es que no se dan cuenta? ¡Apuestan al mejor caballo! ¡EL AMOR NO EXISTE! ¡ES UN ESPEJISMO DE CUENTO DE HADAS COMO LOS REYES MAGOS!

Aun así no le creían.

-¡ESTO es sólo una máquina! ¡no tengan ningún MIEDO! ¡MIREN!
Von Brashlitz agarró uno de los brazos de Tanya.Lo arrancó de cuajo del cuerpo.
Y dentro, dentro del agujero del hombro, se veía claramente, no había más que cables y tubos, cosas enroscadas y entrelazadas, además de cierta sustancia secundaria que recordaba vagamente la sangre.

Y yo vi a Tanya allí de pie con aquellos alambres enroscados colgándole del hombro donde antes tenía el brazo. me miró:

-¡Por favor, hazlo por mí! recuerda que te pedí que no te pusieras triste.
Vi como se echaban sobre ella, como la destrozaban y la violaban y la mutilaban. No pude evitarlo. apoyé la cabeza en las rodillas y me eché a llorar…

Mike el Indio nunca llegó a cobrarse sus veinte dólares.

Pasaron unos meses.No volví al bar. Hubo juicio, pero el gobierno eximió de toda culpa a von B. y a su máquina. Me trasladé a otra ciudad. lejos. Y un día estaba sentado en la peluquería y cogí una revista pornográfica. había un anuncio:
«¡Hinche su propia muñequita! veintinueve dólares noventa y cinco. Goma resistente, muy duradera. Cadenas y látigos incluidos en el lote. Un bikini, sostén, bragas, dos pelucas, barra de labios y un tarrito de poción de amor incluidos. Von Brashlitz Co.».
Envié un pedido. a un apartado de Massachusetts. también él se había trasladado.
El paquete llegó al cabo de unas tres semanas. fue bastante embarazoso porque yo no tenía bomba de bicicleta, y me puse muy caliente cuando saqué todo aquello del paquete. tuve que bajar a la gasolinera de la esquina y utilizar la bomba de aire.

Hinchada tenía mejor pinta. grandes tetas, un culo. inmenso.

(continuara)