Conversaciones con Dios – I –

FERNANDO SAVATERI AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS
Fernando Savater
Nos mandaste amarte sobre todas las cosas. Me pregunto y te pregunto: ¿tanta necesidad tienes de que te amen? ¿No es un poco exagerado? ¿No delata una especie de zozobra, de inquietud extraña? Sí… sí… ya sé que eres un dios celoso, que no acepta ningún tipo de competencia. Pero quiero que entiendas que no eres muy original. Estoy viendo que en ese aspecto sois todos bastante parecidos: excluyentes y posesivos. Siempre queréis toso el amor para vosotros. Se os ve un poco inseguros de vosotros mismos y necesitados de que los demás estemos siempre refrendando vuestra superioridad sobre el cosmos y el mundo. Mira… ni siquiera ése es nuestro problema. Nuestra verdadera dificultad son tus representantes, porque normalmente no te diriges a los hombres de forma directa. Aquellos que hablan en tu nombre son un verdadero dolor de cabeza. Siempre nos sugieren y ordenan lo que tenemos que hacer de acuerdo con su nivel de poder.
Aquí estamos frente al primer mandamiento, algo inmodificable según tus leyes: Amará a Dios sobre todas las cosas, y no se hable más.
Pero vivimos en el siglo XXI, discutiendo tus leyes… no pongas mala cara si ahora, mal que te pase, te cuestionamos… son los tiempos que corren.
DE LOS DIOSES CONCRETOS AL ABSTRACTO
El primer mandamiento es el más religioso de todos, porque mientras que los demás se relacionan con cuestiones de comportamiento social y de grupo, éste plantea una existencia que la divinidad le demanda el individuo.
Así, un profeta anónimo le hace decir a Yahvé: “Yo soy el primero y el último; fuera de mi no existe ningún dios”; “Antes de mí ningún otro dios había, y ninguno habrá después de mí”; “Yo soy Yahvé y fuera de mí ningún dios existe”; “Todos ellos son nada; nada pueden hacer, porque sólo son ídolos vacíos”. Frente a estas formas de definirse no podemos negar que por lo menos, se trata de alguien con una autoestima superlativa y, sin exagerar, digna de un dios.
Debo admitir que, como no soy creyente, me resultaría muy difícil amarle, y que, incluso creyera, me costaría describir bien la relación que podría mantener con un ser infinito, inmortal, invulnerable y eterno. Personalmente entiendo el amor como el deseo casi desesperado de que alguien perdure, a pesar de sus deficiencias y de su vulnerabilidad. Por eso sólo puedo amar a seres mortales.
La inmortalidad me merece respeto, agobio, pero no me merece amor. Por otra parte, nunca he sabido muy bien qué se entiende por esa palabra misteriosa que otros manejas con tanta facilidad: Dios.
Hay un libro de Umberto Eco y el cardenal Carlo Maria Martín en el que discuten sobre estas cuestiones. Su título es En qué creen los que no creen (1). A quienes no creemos nos es muy fácil explicar en qué creemos. Lo que me resulta misterioso es saber en qué creen los que creen y, sinceramente, por más que los he escuchado nunca he entendido a qué se refieren.
Sin embargo, los no creyentes creemos en algo: en el valor de la vida, de la libertad y de la dignidad, y en que el goce de los hombres está en manos de éstos y de nadie más. Son los hombres quienes deben afrontar con lucidez y determinación su condición de soledad trágica, pues es esa inestabilidad la que da paso a la creación y a la libertad. Los emisarios y los administradores de Dios personifican en realidad lo más bajo de una conciencia crítica e ilustrada: el fanatismo o la hipocresía, la negación del cuerpo y la apología del poder jerárquico en su raíz misma.
Un dios abstracto, ¡qué gran novedad! Unos dos mil años antes de Cristo, los dioses siempre habían sido animales, o árboles, o ríos, o piedras, o mares. Habían tenido un cuerpo, habían sido dioses visibles. Precisamente las divinidades eran fenómenos que podían verse. Entonces apareció un ser abstracto, hecho de pura alma y se produjo una verdadera revolución.
Los romanos admitían que cada cual podía tener sus divinidades, porque ellos creían que los dioses de todos los pueblos eran tolerantes entre sí. Por esta razón, fue paradójico que acusaran de ateos a los primeros cristianos, aunque veremos que esta manera de razonar tenía su lógica. Los romanos veían que los cristianos rechazaban a todos los dioses existentes. Resultaba una actitud incomprensible y sectaria, ya que había una gran variedad. Se les ofrecían los de Oriente, Los de Occidente, los de forma animal, los de forma vegetal. Pero no había nada que hacer: los cristianos los rechazaban a todos. No querían saber nada con el culto al Emperador, ni con los encarnados en las glorias de cada una de las ciudades. Por tal motivo, los seguidores de ese dios, que no se veía en ninguna parte, que era la nada, fueron tachados de ateos por los paganos de Roma.
Los cristianos traían consigo el legado judío. La idea del monoteísmo, de un dios único, excluyente, infinito, abstracto e invisible, era lo normal para ellos, pero resultó de verdad sorprendente y revolucionario para el resto.
Pero esa concepción religiosa ¿fue un retroceso o un avance en el desarrollo espiritual de la humanidad? En cierto sentido la podríamos calificar de positiva porque significó un paso hacia una mayor universalidad, hacia una mayor abstracción conceptual. El dios se convirtió en un concepto, en una idea.
Dejó de ser cosa, ídolo. Los dioses anteriores estaban siempre ligados a realidades concretas: la naturaleza, la ciudad, la vida. Entonces surgió un dios que no conocía la naturaleza porque estaba por encima de ella y además era su dueño. Ignoraba las ciudades porque vivía en todas y en ninguna, pero además en el desierto y también en una zarza ardiente. ¿Ese dios supuso un progreso respecto a los otros, o más bien fue una especie de recaída hacia algo más primitivo y atávico? Porque si bien significó una ganancia en universalidad, amplitud y espiritualidad, también fue una pérdida en lo que se refiere a la relación de los hombres con lo natural, con el mundo, con lo que podemos celebrar de la vida concreta y material.
Por ejemplo, para el escritor y filósofo Marcos Aguinis (2) “el monoteísmo ha sido un avance prodigioso de la humanidad hacia niveles de abstracción que no existían hasta ese momento. Fue pasar del pensamiento concreto al abstracto, con un ser que no podía ser representado y además era único.
Pero, por ser único, contenía algo muy peligroso: era un dios celoso que no aceptaba competencias. De manera que el monoteísmo significó dos cosas contrapuestas: una muy positiva que era un progreso espiritual y otra muy negativa que fue el progreso de la intolerancia”.
El monoteísmo también obsesionó a Sigmund Freud al final de su vida. En 1938 el padre del psicoanálisis huía de los nazis que avanzaban sobre Europa continental, y encontró refugio en Inglaterra. Allí terminó de dar forma a su teoría según la cual Moisés no fue judío sino egipcio. Para Freud se trataba de un hombre que perteneció a una familia noble, y que difundió entre los israelitas –casi 1.400 años antes de Cristo- las creencias de Akenatón, el faraón creador del primer culto monoteísta conocido: el de Atón, el dios Sol.

CONTINUARA

¿Por que no soy cristiano?

¿Por qué no soy cristiano? (fragmentos)

Bertrand Russelpor que no soy cristiano

«La religión se basa, pienso, principal y primariamente en el miedo. El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no es sorprendente que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y yo pienso que nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de buscar apoyos imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos siglos.»
«Pienso que todas las grandes religiones del mundo (…) son tan falsas como dañinas. Es evidente, como cuestión lógica que, ya que discrepan entre sí, no más que una de ellas puede estar en lo cierto. Con muy pocas excepciones, la religión que acepta un hombre es la de la comunidad en que vive, lo que hace obvio que la influencia del ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión.»

«La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un gran hermano que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir en los deseos de las personas de creer en Dios.»

«A mi modo de pensar hay un muy grave defecto en el carácter moral de Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no siento que ninguna persona que realmente sea profundamente humana pueda creer en un castigo eterno. Ciertamente Cristo, tal como lo retratan los Evangelios, creía en el castigo eterno, y uno encuentra repetidamente una furia vengativa hacia aquellos que no escuchaban sus prédicas: una actitud que no es rara en los predicadores, pero que desdice algo de la excelencia superlativa.»

El ingles en mil palabras

juan jose millas

El inglés en mil palabras
JUAN JOSÉ MILLÁS

Recibo cada día decenas de correos electrónicos no deseados. Así se denominan. Yo preferiría llamarlos correos electrónicos indeseables, pero el porqué del nombre de las cosas constituye un misterio. Estos mensajes, en su mayoría, tienen dos características: vienen en inglés y ofrecen pastillas. ¿Qué clase de inglés? Malo. ¿Qué clase de pastillas? Viagra, Valium, Propecia, Cialis, Soma y Ambien, por este orden. La Viagra y el Valium sabemos para qué sirven. La Propecia, como su nombre indica, es para que te salga el pelo. El Cialis, para tener erecciones como Dios manda. Del Soma no he logrado averiguar nada. En algunas culturas se llama así al elixir de la inmortalidad, de ahí que los dioses necesiten tomarlo todos los días con el desayuno, a veces también con la cena, depende de lo inmortal que quieras ser. El Soma es también un sindicato minero, pero no creo que guarde ninguna relación con el Soma del anuncio. En cuanto al Ambien, se trata de un somnífero. El prospecto te garantiza siete u ocho horas de sueño seguidas. Un chollo. Nadie duerme esas cantidades en la actualidad.

Por lo general, al lado de nombre de cada pastilla, viene un dibujo de la misma. La Viagra parece un platillo volante. El Valium es redondo. La Propecia es hexagonal. El Cialis tiene forma de mejillón y así sucesivamente. También sus colores son distintos. Lo cierto es que da gusto verlas. Tienen algo de pócima milagrosa. De hecho, prometen milagros. Pero lo más llamativo es que viendo esta publicidad da la impresión de que el ser humano, para ser feliz, sólo necesita una erección, una buena mata de pelo y una siesta de ocho horas seguidas. Hay otras cosas en la vida, de acuerdo, pero los vendedores de Internet dan por supuesto que no faltan. O que, si faltan, podemos suplir su carencia con lo que ellos nos ofrecen. A mí todo esto me deja un poco perplejo, como el método de El inglés en mil palabras. O sea, la felicidad en seis pastillas. Tienes que usarlas con cierto orden, porque si tomas un Ambien para dormir, al mismo tiempo que un Cialis para la erección se te puede caer el pelo, lo que te obligaría a aumentar la dosis de Propecia. Todo esto en un inglés muy básico, ya digo. Personalmente, prefiero quedarme como estoy.

Cerebros

manuel vicent

MANUEL VICENT
EL PAÍS

Una serpiente no te va a querer por mucho que la acaricies: su cerebro sólo atiende a la sed, al hambre, al sexo y al sentido de la orientación, que son los instintos primarios de la supervivencia.

En cambio tu perro, apenas te ve, muestra su alegría moviendo el rabo y excitado por el miedo o la rabia ladra a quien no conoce, porque su cerebro ha alcanzado ya la fase evolutiva de las emociones. El sustrato fundamental de las personas antes de llegar al uso de razón está abastecido por esos dos cerebros todavía activos que llevamos incorporados bajo el cortex, donde radica el intelecto: el cerebro ciego del reptil y el llamado límbico de los mamíferos superiores.

Sólo así se explica que un científico de biología molecular se desgañite insultando al árbitro en el fútbol con ladridos de perro y vuelva luego al laboratorio a investigar con paciente sosiego sobre el ADN de la mosca del vinagre; o que un catedrático de lógica matemática se vista de nazareno en Semana Santa y cargue con la peana de la Virgen Dolorosa; o que Jack el Destripador se deshiciera en lágrimas cuando murió su gato.

Sabemos llegar al bar de la esquina porque usamos todavía el cerebro del reptil que fuimos un día; amparamos ferozmente a nuestras crías, adoramos a Dios, amamos a la patria, tememos al poder, defendemos nuestro territorio, nos enamoramos perdidamente, nos emocionamos ante los colores de la bandera o de la camiseta de nuestro equipo, guiados por nuestro cerebro límbico, que sólo libera pasiones más o menos primitivas.

No hay más que ver cómo ladran con furia o mueven el rabo algunos perros en medio de la vida pública, con qué gusto culebrean algunas serpientes entre los conceptos pantanosos de familia, nación, lengua y territorio, excitando los instintos primarios de los ciudadanos, para darse cuenta de que gran parte de la política española, lejos de haberse instalado en el cortex del cerebro, se mueve todavía en la fase preliminar a la razón.

Algo de esto intuía Maquiavelo cuando en sus consejos al Príncipe dijo que hay tres clases de cerebros: el que discierne por sí mismo, el que sólo entiende lo que otros disciernen y el que no discierne ni entiende nada.

Esta tercera clase de cerebro, que Maquiavelo califica de inútil y que puebla infinidad de cráneos, es el que algunos políticos alimentan con conceptos sagrados y viscosos, mediante un juego sucio, para excitarlos y extraer de ellos sólo emociones primarias de mamíferos superiores con el único fin de sacar votos.

Entierro a la cubana

funeral

Toda la familia en Cuba se quedó sorprendida cuando llegó de Miami un ataúd con el cadáver de una tía muy querida. El cuerpo estaba todo apretado en el cajón con la cara aplastada contra el cristal de la tapa. Al abrir el cajón, la familia encontró una carta prendida a la ropa con una aguja que decía:

Queridos papá y mamá:

Estoy enviando el cuerpo de Tía Jimena, para que hagan el entierro en Cuba, tal como ella quería, disculpen por no poder acompañarla, pero los gastos fueron muchos, con todas las cosas que aprovechando las circunstancias, les estoy enviando.

Bajo la tía, en el fondo del ataúd, encontrarán, 12 latas de atun “Bumble Bee”, 12 botellas de acondicionador y 12 de shampoo Pantene anticaspa, 12 frascos de Vaseline Intensive Care (muy bueno para la piel, no sirve para cocinar), 12 tubos de crema dental Colgate, 12 cepillos de dientes, 12 latas de frijoles Span (españolas, de las mejores), 4 latas de chorizo (de verdad).

Dividan con la familia, (sin peleas!!! ) En los pies de tía Jimena están un par de tenis Reebok nuevos talla 9, son para Juan (pues con el cadáver del tío Esteban no le mandamos nada y se quedó enojado). En su cabeza hay 4 pares de calcetines nuevos para los hijos de Antonio, son de colores diferentes.

De nuevo, por favor, (sin peleas!) Tía Jimena esta vestida con 15 sudaderas Ralph Lauren: una es para Robertito y las otras para sus hijos y nietos. Ella también lleva una docena de sostenes Wonder Bra, dividan entre las mujeres igual que las 20 botellitas de esmalte para uñas Revlon que están en las esquinas del ataúd

Tía también lleva puestos 9 pantalones Dockers y 3 jeans Levis, Papá: quédese con 3 y les regala los otros a mis hermanos.

El reloj Seiko que Papá me pidió, lo lleva puesto en la muñeca izquierda; también usa los aretes, pulseras y anillos que Mamá quería y me pidió.

La cadena en el cuello es para mi prima Carlota, los 8 pares de medias Channel son para repartir con mis amigas y las vecinas, o si quieren pueden venderlas, por favor no las den baratas, que son de las caras.

La dentadura que le pusimos es para la Abuela que hace años esta sin dientes y no puede masticar (con estos dientes va a poder comer pan sin antes mojarlo en el café). Los lentes bifocales son para Alfredito, pues son del mismo grado que el usa. También es para él la gorra de los Orioles que lleva puesta.

Los aparatos para la sordera que usa Tía, son para la Tía Carola, no son exactamente los que necesita, porque son de segunda mano, los nuevos están carísimos.

Los ojos de Tía no son de verdad, son lentes de contacto, quítenselos que son de Marcela, se los debía desde sus 15 años. En los dedos de los pies, van los anillos de oro para el casamiento de Lolita, para que esté superhermosa ese día.

Espero que nadie se queje esta vez… No le cuenten a nadie todo esto y sáquenlo rápido, antes de comenzar a velar el cadáver.

Con mucho amor: María Dolores.

P. D.: Por favor consigan ropa vieja para vestir a Tía Jimena para el entierro y manden decir una Misa para el descanso de su alma, pues ella les ayudó hasta después de muerta.

Como verán el cajón es de muy buena madera, no agarra termitas, desháganlo y hagan las patas de la cama de Mamá y cómprenle un cajón de los baratos, pues a ella le gustaban las cosas sencillas. Saquen el cristal de la tapa y arreglen el portarretratos de abuela que esta roto hace años, una bolsa plástica será suficiente para volverlo a arreglar. Con el forro del cajón, que es de satén blanco de 20 dólares la yarda, Lolita se puede hacer su vestido de novia.

No dejen que toda esa alegría les olvide vestir a Tía para el entierro.

Con la muerte de Tía Jimena, la Tía Blanca se quedó muy triste y enferma, creo que pronto les estaré mandando mas cositas.

¡Al carajo con Frida!

por Luis González de Alba

Compré boletos para ver el estreno en español de la ópera Frida y el día de la función los regalé. Detesto a Frida Kahlo y a su tiempo. No es un odio sin motivos: estoy convencido de que la misma actitud que ha trepado a los altares a una pintora mediocre, obsesionada con su desgracia (¡Dios santo! ¿Por qué no la mató el tranvía?), es la misma que mantiene pobre a México, un país rico en recursos que no tienen ni Corea ni Singapur ni Irlanda: paradigmas de países miserables hace 30 años, que sólo producían oleadas de inmigrantes y hoy son países ricos porque han seguido el camino opuesto al de México.

Vayamos por partes: Frida con sus vestidos de tehuana es el ejemplo de la mujer incapacitada para trabajar en una fábrica, hasta, vaya, para subir en camiones y desplazarse al trabajo; como pintora es ejemplo de invención por el mercado del arte gringo. La época de Frida y Diego es la del nacionalismo barato en el que se cimentaron las políticas que nos atan, todavía, a la pobreza y los defectos que incapacitan al pueblo mexicano. Uno de los peores es su xenofobia: los extranjeros vienen siempre a robarnos, y la prueba es que nomás llegan y se vuelven ricos, dice el taxista sabio. No es su mayor capacidad de trabajo, no son sus mayores conocimientos, hasta su mayor habilidad por lo que pronto prosperan entre un pueblo ensimismado. No, es que se aprovechan de los mexicanosFridaKahloMyNurseAndMe

Ridículo, pero también tengo mi propia xenofobia, a la inversa: veo que, siempre, son hijos de extranjeros, como del alemán señor Kahlo, quienes nos imponen el folklor como único futuro: “Pero ¿por qué queréis despojaros de vuestras tradiciones?” Los extranjeros amantes del folklor y los intelectuales mexicanos ídem, eligen lo más vistoso de las costumbres populares, como los bordados, y no se aplican jamás todo cuanto tienen de opresivo. A los indios les recetan apego a tradiciones que son, en sí mismas, productoras de pobreza, como es la “democracia” directa, a mano alzada, con la que el cacique se eterniza; o las mayordomías que aniquilan cada año la “acumulación originaria del capital”, como la llamó Marx, y la vierten en fiestas lindísimas… para la foto, pero que condenan a los habitantes a seguir sin agua corriente, sin piso de cemento en casa, sin medicina como no sea la del hechicero (maravilloso fotografiado por Gabriel Figueroa). Fotografía incomparablemente mejor una mujer que transporta un hermoso cántaro de agua al hombro que un ama de casa que abre el grifo en la cocina para lavar platos. ¿Cómo puede alguien comparar la belleza de moler en metate al burdo encendido de una licuadora? Dirían quienes prohíben comer hamburguesas en Oaxaca, pero no ven mal que los APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca) quemen un teatro.

Una gran proporción de los mexicanos se cree el cuento gobiernista de que “el petróleo es nuestro” y por eso PEMEX debe irse a Texas cuando abre una refinería con capital privado, y así da empleo a texanos; no logra entender que si el IVA pasa de 15 por ciento a 10 generalizado significa que baja, no que sube. Mexicanos encuestados se oponen a la competencia en la producción de energía, aunque disfrutan de un servicio telefónico que, con ser malo, es inmensamente superior al que nos ofrecía la burocracia cuando los teléfonos eran “nuestros”. Como Frida a su silla de ruedas, siguen asidos a las muletas de la ideología escolar impuesta por los gobiernos desde 1917 porque no se han desembarazado de Frida, Diego, el muralismo y nuestro glorioso pasado… de edad de piedra.

En la escuela nos adoctrinan para asumirnos hijos de los vencidos y no de los vencedores. Y poca gente revisa la doctrina: ¿astronomía maya? Predecían eclipses, pero los atribuían a que una gran serpiente devoraba al sol. No hubo explicación de la naturaleza por la naturaleza misma, base de toda ciencia. Los aztecas eran cazadores-recolectores en pleno 1300, etapa superada por mayas mil años antes y ocho mil antes por chinos. Buena parte de ese odioso adoctrinamiento viene de la época de Frida, en que los sindicatos y otras corporaciones integraron la demoledora maquinaria del gobierno y nos enseñaron asistencialismo, esto es que el gobierno, como la Divina Providencia de endenantes, proveerá a nuestras necesidades.

Y todo eso está destilado en el culto a Frida Kahlo, del que finalmente ella no es culpable: se limitó a pintar mal, autorretratarse obsesivamente y promover a las mexicanas peludas.

Luis González de Alba

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Manuel Perez Sanchez

manolo

EXPOSICIONES
Crónicas de la mirada
El histórico galerista de Trazos, Manuel Pérez, expone en la galería santanderina El Ducado, un itinerario fotográfico que abarca muy diversas épocas y etapas.

El vínculo con la fotografía de Manolo Pérez paralelo a su crecimiento como galerista. En su mirada siempre ha predominado un naturalismo irónico, una intención de desnudar el entorno, bien a través de los detalles más reveladores, o de la simetría y el duelo visual. En El Ducado reúne una veintena de imágenes, en color y blanco y negro, que enfrentan iconos, guiños a la publicidad, juegos visuales de figuras y formas… Pérez apunta, además, otras series monográficas: Sus últimas incursiones eróticas mezcladas con su sensibilidad visual social y el álbum personal, lo que permite abrir nuevos caminos.

Son imágenes con sentido de crónica, unas veces, y lúcida catalogación de lo cotidiano, en otras. Tras el histórico galerista y hombre de arte vuelve a revelarse la mirada de un autor sensible que ha expresado su relación con el mundo a través de la fotografía durante décadas. Entre el itinerario sentimental, la mirada documentalista, la ironía y el juego creativo, fundamentado en la paradoja, el contraste y la oposición visual, el recorrido fotográfico que propone Manuel Pérez en El Ducado redescubre a un creador permanente, pero a veces oculto por otras facetas de una trayectoria en la que se han sucedido el apoyo a los artistas, el coleccionismo y el sentido crítico.
En estas jornadas de transición del verano al otoño, la sala santanderina El Ducado, ubicada en Hernán Cortés, muestra, junto a sus piezas de exhibición permanente (antigüedades) las fotografías de Manolo Pérez. El histórico galerista, que ya expuso en este espacio junto al pintor norteamericano afincado en Cantabria, Stephen Snell, propone ahora el itinerario de una mirada amplia que abarca muy diversas épocas y etapas.
Una pluralidad de trabajos que abarcan realismo y juegos visuales, intencionalidad documental y construcciones, casi collages que ironizan, deconstruyen o revelan paradojas y denuncias sutiles, transformando el lenguaje publicitario y descontextualizando cada icono seleccionado.
Las desigualdades sociales; la decadencia y falta de fuerza de ciertos mensajes de denuncia; los paisajes de evocación biográfica; guiños familiares; juegos gráficos sin manipulación ni efectos en los que asoma claramente la influencia de la plástica y las devociones pictóricas del galerista de Trazos, son algunos de los territorios visuales que componen el recorrido en El Ducado.
Como imagen singular, por su valor documental y sociológico, destaca una fotografía, en blanco y negro, de Manuel Pérez sobre los acontecimientos históricos ligados a las ‘apariciones’en San Sebastián de Garabandal. Una imagen captada en los años sesenta y reproducida en numerosos medios durante años sin que trascendiera su autoría.
Esta apuesta del espacio de arte santanderino supone una cita reposada y con personalidad, que refleja vocación, comunicación y diversidad fotográfica. En general, reúne una selecta crónica que implica un foco plural, fruto tanto de la mirada externa como del trabajo de campo o la composición íntima. Ajeno a la sofisticación, Manuel Pérez invita a mirar de forma diferente el entorno y la vida cotidiana. Gran conocedor de mundo del arte, ‘descubridor’ y verdadero impulso público de artistas esenciales como Esteban de la Foz, es artífice de una larga vida vinculada a nombres históricos de la pintura española.
En compañía de César Llamazares inauguró, a finales de 1974, la galería de arte Trazos Dos, en la calle Francisco de Quevedo. En 1982, abrieron ambos, en paralelo al impulso y arranque de la Feria de Arte Contemporáneo, ARCO, el proyecto de Trazos Tres que hasta la década de los noventa fue uno de los referentes del ámbito expositivo local.
GUILLERMO BALBONA | SANTANDER