Internet en el 2020

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Internet nace oficialmente en 1969 y tiene su época de máxima expansión entre 1990 y 2010, año en el que es privatizado y todo su contenido pasa a ser filtrado por la Comisión de la Libre Difusión (FDC por sus siglas en inglés).

La FDC, organismo privado formado por el trust de empresas Time Warner, AT&T y Microsoft, es dirigida sucesivamente por prestigiosos intelectuales: Ángeles González Sinde (2010-2014), Silvio Berlusconi (2014-2017) y Mahmud Ahmadinejad (2017-actualidad).

La primera medida adoptada por la FDC fue el polémico registro de blogueros. Dicho registro obligaba a los administradores a sacarse un carnet de identidad 2.0 (el hoy célebre DNG) y a abonar una cuota mensual en calidad de derechos de autor, por si algún día copiaban algo. En lo referente al contenido, la confusión deliberada o fortuita de información con opinión pasó a constituir un delito tipificado en las leyes internacionales, castigado con entre 2 y 10 años de cine español.

Sólo el primer mes de aplicación de esta ley, más de 7 millones de blogueros fueron condenados, entre ellos los españoles Enrique Dans (por no poder demostrar que los blogs corporativos sirven para algo), Ignacio Escolar (por no poder demostrar que con la izquierda en el poder la gente es más feliz) y el político Iñaki Anasagasti (por no poder demostrar que el rey se va de putas). Muy sonada fue también la detención del Papa Teófilo I, por twittear “Dios nos ama” sin aportar pruebas de que Dios existe.

Uno de los grandes logros de la FDC fue acabar con el sistema para compartir de archivos conocido como P2P. Presionada por la industria discográfica y cinematográfica, la FDC decidió encarcelar a todo aquel que descargara una canción o película sin pagar por ello. Dado que las cárceles del mundo rico no tenían capacidad para absorber tal cantidad de delincuentes, se optó por abandonarlos en Siberia, la única zona del planeta Tierra sin comida ni wi-fi. Muchos internautas murieron de aburrimiento antes de mostrar los primeros síntomas del hambre.

Muy sonado en la época fue el Proceso de Bilbao, por el cual las autoridades provocaron el fallecimiento de un adolescente acusado de descargarse la película “Arrebato”, de Iván Zulueta. De nada sirvió su alegación de que dicha película estaba descatalogada desde hacía veinte años. La sociedad se echó a la calle en protesta por la brutalidad policial, lo que sirvió para que Filmax sacara una edición coleccionista de “Arrebato”, comentada por un señor muy viejo que una vez vendió farlopa a Iván Zulueta.

En la actualidad, Internet es el medio de comunicación con mayor penetración social. Más de 200 millones de canciones son descargadas diariamente de forma legal, existen más de 40 millones de blogs regulados y se calcula que el 99% de la población mundial ha visto alguna eyaculación facial masiva.

fuente:mimesacojea.com

Otra crisis

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Se suma otra voz a una posible nueva crisis financiera mundial. Si hasta el momento el comercio internacional y las economías más afectadas del mundo no han podido resurgir del estallido mundial, uno de los economistas más respetados de las finanzas, Nouriel Roubini, aseguró que existe un conjunto de factores que podrían causar una “recesión de caída doble”.

Pues bien, Roubini explicó que para fines de 2010 o principios de 2011, la economía global podría sufrir una nueva debacle debido a la creciente deuda de los Estados, la subida en el precio del petróleo y la falta de empleo. El economista residente en Nueva York expresó que un incremento del déficit fiscal en las naciones, un alza en los rendimientos de los bonos, una escalada de los valores del petróleo y un mercado laboral en retroceso podría generar una recesión aún mayor que la actual.

Roubini aclaró que el camino para evitar un nuevo estallido del comercio mundial es establecer un masivo estímulo monetario y fiscal, situación que además permitiría una recuperación de la economía global para fines de este año. En cuanto a la situación de los Estados Unidos, aseguró que su economía crecerá cerca de un 1 por ciento en los próximos dos años.

Un futuro para Mexico

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IV. Proteger a la sociedad

Equidad y fiscalidad
La evidencia mundial demuestra que la creación de riqueza tiende a concentrarla. La distribución de la riqueza, que sólo han creado en abundancia las economías de mercado, requiere Estados fuertes, bien financiados, capaces de políticas públicas correctoras de la desigualdad inherente a la creación de valor. No basta crecer y crear riqueza; hay que distribuirla, acompañar la economía de mercado fuerte, abierta y competitiva esbozada arriba, con un Estado fuerte, solvente y eficaz en su redistribución de las rentas, capaz de paliar desigualdades, garantizar cohesión social, universalidad de derechos y calidades básicas en los bienes públicos, particularmente la educación, la salud y la protección social de los ciudadanos.

No hay equidad social en las sociedades capitalistas desarrolladas que no pase por un Estado fiscalmente fuerte, el cual puede tomar hasta el 40% de la riqueza producida por su economía, como sucede en los países de Europa Occidental, los más equitativos del orbe, gracias a sus Estados fiscalmente fuertes y democráticamente controlados.

La debilidad fiscal del Estado mexicano, que recoge apenas el 12% de la riqueza (sin contar el petróleo), es la contraparte puntual de la desigualdad crónica del país. Durante demasiadas décadas, desde que la abundancia petrolera se volvió parte central de las finanzas públicas de México, el petróleo ha resuelto por la puerta trasera la debilidad fiscal del Estado mexicano, disculpándolo con ello de su tarea fiscal y lisiando el desarrollo de la empresa petrolera, con el secuestro de sus utilidades. Entre un 30% y un 40% del presupuesto ha sido solventado así; 480 mil millones de dólares de renta petrolera, según un reciente cálculo, se han licuado en sucesivos rescates presupuestales por este procedimiento.

Pero la fiesta petrolera mexicana se acerca aceleradamente a su fin y con él aparece la asignatura pospuesta por cuatro décadas: cómo financiar a un Estado con responsabilidades constitucionales y burocráticas del tamaño de las mexicanas, incluyendo el 85% de la salud y de la educación del país, titular único y concesionador a la vez gracioso y mezquino del subsuelo, las telecomunicaciones y la obra pública, la explotación de los bosques, las aguas, las costas y las riberas. La renta petrolera ha permitido a los sucesivos gobiernos del PRI y del PAN (y del PRD en el Distrito Federal, desde 1997) no hacerse cargo de los impuestos. Le ha evitado esa responsabilidad a una parte de la población, la que no paga impuestos o goza de regímenes especiales, castigando de más a la población que cumple con sus cargas impositivas porque no tiene influencia para ser parte de las exenciones o porque no tiene recursos para eludir su pago. Tenemos entonces a la vez un régimen fiscal opresivo con los que pagan y cómplice con los que no pagan porque aprovechan sus rendijas legales o porque pertenecen a la economía informal, por definición fuera del alcance del fisco.

Las recurrentes crisis económicas de 1976, 1982, 1987, 1994-1995, 2003 y 2008-2009, han colocado en la economía informal al 60% de la población económicamente activa, manteniendo así una deformidad sustantiva en la vida pública y en la relación de los gobernantes con los gobernados. Si a eso agregamos que prácticamente la única entidad gubernamental que cobra impuestos en México es el gobierno federal, la deformidad de la hacienda mexicana adquiere sus verdaderas dimensiones de casa vieja, a la vez insuficiente, abusiva y atrabiliaria.

Hay que regresar a lo básico, al pacto fundamental de ciudadanía, de responsabilidad compartida y derechos comunes que suponen los impuestos. Todos los gobiernos —el municipal, el estatal y el federal— deben cobrar impuestos y rendir cuentas de su empleo; todos los ciudadanos deben pagar impuestos, imponer a la autoridad criterios sobre cómo gastarlos y exigir cuentas sobre cómo los gastó.

Los estados no cobran impuestos; reciben en promedio 85% de sus ingresos de la federación. Los gobernadores, por tanto, no tienen con sus gobernados la relación constitutiva de ciudadanía que consiste en pagar impuestos y tener derecho por ello a exigir rendición de cuentas. Esto es aún más cierto a escala municipal: el impuesto predial que se cobra en México en su conjunto es ínfimo comparado con el porcentaje del PIB que alcanza en países semejantes. Tal vez haya que federalizarlo, ya que las autoridades municipales son incapaces de cobrarlo, y su gasto no está claramente destinado a un propósito específico (como en Estados Unidos, donde el predial se dedica a la educación primaria y secundaria del municipio donde se recauda).

Sobre todo: hay que poner fin a la fantasía de que en una sociedad con el 60% de la economía en la informalidad puede haber un régimen fiscal efectivo sin un gravamen universal al consumo. Para construir la fortaleza económica del Estado, que a su vez pueda redistribuir las rentas y construir una sociedad más equitativa, es precisa una reforma fiscal que suspenda los regímenes especiales y tome por los cuernos el tabú del impuesto al consumo, conocido en México como Impuesto al Valor Agregado (IVA). No hay reforma fiscal seria que no incluya un IVA elevado y generalizado, como en Chile, Colombia, Uruguay o la Unión Europea. La discusión no debe ser si el impuesto es deseable o necesario, sino en cómo convencer a la sociedad de su imperativo, y convencer a la sociedad que los recursos tendrán un buen uso. Este es un tema clave, en la medida que diversos grupos se han apropiado del presupuesto federal (otro precio de la transición democrática): los agricultores más ricos son los que se llevan la mayor parte de los subsidios al campo; los recursos de programas sociales se usan para fomentar la informalidad; los recursos de la educación son casi todos para la nómina de maestros. La debilidad del gobierno se refleja también en la imposibilidad creciente de utilizar el presupuesto federal como instrumento clave del desarrollo nacional.

Bienestar
Un impuesto general al consumo no será vendible políticamente si no queda sujeto a un compromiso poderoso del Estado, que compense sus efectos regresivos y otorgue a cambio un bien ostensiblemente superior al mal que causa. No conocemos una propuesta mejor en ese sentido que la de Santiago Levy, subdirector del BID y ex director del Seguro Social, en su libro sobre política social, informalidad y productividad: Buenas intenciones, malos resultados (Brookings Institution Press, 2008).

Levy propone extender a todos los mexicanos, por el hecho de serlo, los beneficios de una seguridad social universal: seguro médico, seguro contra accidentes de trabajo, seguro de desempleo, seguro de vida y seguro de pensiones. El costo neto de la propuesta sería de entre dos y tres puntos del producto interno bruto, es decir, entre 20 y 30 mil millones de dólares anuales. Cálculos críticos de la propuesta le asignan un valor superior. Cualquiera que sea su monto, no podría venir sino del establecimiento de una tasa alta del IVA —al menos del 15%, si no del 18% como en Chile, en Uruguay o en la Unión Europea— sobre todos los bienes y servicios. Pero con una diferencia fundamental respecto de todas las propuestas anteriores de aumento al IVA que se hayan hecho en México: los ingresos así obtenidos quedarían etiquetados para su gasto exclusivo e inmediato en la extensión de la protección social a todos los mexicanos.

Adicionalmente, el efecto regresivo del IVA universal sería compensado con la devolución, a todos los contribuyentes, de una misma cantidad en efectivo cuyo efecto final, en palabras de Levy, sería que “a los ricos, que consumen más, les quitamos 10 pesos y les devolvemos 50 centavos. A los pobres que consumen menos, les quitamos 25 centavos y les devolvemos 50”. El vuelco recaudatorio y de protección social así obtenido permitiría reducir los impuestos indirectos a las empresas y a los trabajadores, dejando a ambos mayores ganancias y creando incentivos para la inversión en las empresas y para que los trabajadores salgan de la informalidad —aspecto fundamental de la salud económica futura— pues dejarían de pagar tan caramente los servicios de seguridad social que no valoran o que no les interesa obtener, entre otras cosas porque los reciben hoy de distintos programas sociales sin necesidad de contratarse formalmente en una empresa.

México tiene un dilema: la arquitectura actual de política social excluye de los derechos sociales a los trabajadores no asalariados; pero el gobierno (del PRI o del PAN) no puede dejar a esos trabajadores sin beneficios sociales, por lo que construye un sistema paralelo de programas que fomentan la informalidad, la baja productividad y la evasión fiscal. Es otra de las razones por las que crecemos lentamente. La lucha electoral hace que todos los partidos políticos compitan a ver quién ofrece más beneficios a los trabajadores informales, que cada vez son más, porque cada vez se subsidia más el trabajo informal. “Un futuro para México” requiere tomar al toro por los cuernos y modificar esa arquitectura. Extender derechos sociales a todos los trabajadores no es un desiderátum social solamente; es una necesidad de productividad y de crecimiento. Necesitamos más equidad para poder crecer.

He aquí uno de los beneficios más importantes de un proyecto como éste: reducir dramáticamente el precio de crear un empleo formal nuevo en pequeñas y medianas empresas, las cuales ya no asumirán el costo de las prestaciones sociales, no por su inexistencia o supresión, sino porque dicho costo sería asumido por la sociedad en su conjunto, a través del fondo fiscal central financiado con el IVA. Al reducir la informalidad, es factible que crezca la recaudación vía ISR o IETU, ya que muchas pequeñas y medianas empresas preferirían formalizarse y pagar impuestos menores, liberadas como quedarían de las cargas fiscales por seguridad social, cargas de casi 30% comparables a las europeas en su costo pero ni remotamente en sus beneficios.

Hablamos del piso fundador de un Estado de bienestar moderno, a imagen y semejanza de las socialdemocracias europeas, objeto de mucha demagogia en el pasado pero que nunca ha existido en México. Será imposible construir un mercado de trabajo moderno —esencial para el crecimiento y la productividad— sin un Estado de bienestar moderno. Nadie va a poder reformar la Ley Federal del Trabajo sin ofrecerle a los trabajadores algo mejor. La llamada “reforma laboral” no será tal a menos que sea también una reforma social que permita proteger a los trabajadores con instrumentos más amplios, eficaces y modernos, y sustituya con eso las regulaciones actualmente contenidas en la Ley Federal del Trabajo.

(continuara)

Chistes cortos

RISAS ANIMADAS

*¿Donde viven los etiopes?

…Segun donde sople el viento.

*¿Como le hacen la prueba del embarazo a las  Somalies?

…Les meten una zanahoria por el coño, y si sale mordida, es positiva.

*¿Cual es la diferencia entre una puta y una cabrona?

…La puta folla con todos y la cabrona folla con todos, menos conmigo.

*¿Cuanto dura un polvo?

…Dura lo que dura dura.

*¿ A que velocidad se puede follar?

…A 68 por hora, a 69 te volteas…………

*¡Papa, papa, ¿cuanto pesa mi pitilin?, ¡uhmm!, como 20 gramos.

¿Y el tuyo papa?..¡Uff, el mio pesa un chingo!, imaginate que anoche entre tu mama y yo no pudimos levantarlo.

*Una mujer se sube al autobus y le dice el chofer, señora, tiene usted una teta afuera………..¡Ay, me deje el chiquillo en el cine!

¡Mama, mama, en la escuela me dicen mafioso!, no te preocumes mañana arreglo eso,………¡por favor mama, que parezca un accidente!.

Citas

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  • Reír es como cambiar los pañales del bebé: no resuelve permanentemente el problema, pero hace las cosas más agradables por un momento
  • No soy un completo inútil… por lo menos sirvo de mal ejemplo
  • La inteligencia me persigue pero yo soy más rápido
  • La verdad absoluta no existe y esto es absolutamente cierto
  • No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella
  • El tiempo es el mejor maestro, desgraciadamente mata a todos sus estudiantes
  • El que ríe último piensa más lento
  • A veces pienso que la prueba más fehaciente de que hay vida inteligente en el universo es que nadie ha intentado contactar con nosotros. Bill Waterson, humorista
  • Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe
  • Ningún tonto se queja de serlo. No les debe ir tan mal
  • La verdadera felicidad está en las pequeñas cosas: una pequeña mansión, un pequeño yate, una pequeña fortuna
  • El que es capaz de sonreír cuando todo le está saliendo mal, es porque tiene pensado a quién echarle la culpa
  • Todo tiempo pasado fue anterior
  • Si la montaña viene hacia ti….¡corre: es un derrumbe!
  • La psicología es el único negocio donde el cliente nunca tiene la razón
  • Fuente:nueva acropolis

Filosofia y buen humor

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Existe un prejuicio contra el humor entre los eruditos, que prefieren tratar de cuestiones “serias”. Este rechazo se remonta quizá a las figuras del payaso y del bufón, de baja condición social. Entre los filósofos clásicos sólo Aristóteles trató acerca de la comedia, pero este texto se perdió.

Carecer de humor es carecer de humildad, es estar demasiado inflamado de uno mismo. El humor es una herramienta crítica de gran eficacia. El humor permite ver lo que los demás no perciben, ser consciente de la relatividad de todas las cosas y revelar con una lógica sutil lo serio de lo tonto y lo tonto de lo serio. A veces el mejor consejo es el que proviene de un chiste y no de una formulación teórica.

El chiste, el acertijo y la broma son excelentes y necesarios ingredientes de la sabiduría, ya que su esencia es precisamente la ruptura del orden lógico y del conocimiento formal con alguna salida que, como una chispa, ilumina bruscamente el entendimiento con una novedad, se desgrana en risa y deja un sabor de ingenio en la mente. Arthur Koestler ha mostrado repetidamente el cercano parentesco de la risa con el hallazgo y el descubrimiento en ciencia y en arte. ¡Ajá!, decimos en el momento en que se establece la claridad en la conciencia. ¡Ja, ja!, nos reímos cuando un chiste nos parece bueno por la inesperada ruptura con el orden esperado.

La filosofía y el humor están estrechamente relacionados. El sentido en el sin sentido que caracteriza al chiste, es también la forma de las paradojas, aporías, y acertijos de que se nutre la Filosofía. Jugar con la polisemia, y las múltiples acepciones, el disparate, los enlaces arbitrarios de dos representaciones contrastantes, diversas, ajenas, todo lo que a la Filosofía le ocupa como alguna que otra clase de sofisma, equívoco o paralogismo, son descripciones de las técnicas del chiste.

Por otra parte, la actitud filosófica requiere de una mirada bromista. El planteamiento de un problema filosófico necesita una mirada que pueda superar dogmas, ir más allá de una evidencia, un tabú, un prejuicio, o de otras inhibiciones propias del hombre. Filosofía, inteligencia sin humor, es esterilidad, artificialidad, robótica pura. Humor sin inteligencia es mal gusto, zafiedad. De la unión entre filosofía y humor, nace la creatividad, la fantasía lúdica, el juego de la lógica.

El sentido del humor es el término medio entre la frivolidad, para la que casi nada tiene sentido, y la seriedad, para la que todo tiene sentido. El frívolo se ríe de todo, es insípido y molesto, y con frecuencia no se preocupa por evitar herir a otros con su humor. El serio cree que nada ni nadie deben ser objetos de burla, nunca tiene algo gracioso para decir y se incomoda si se burlan de él. El humor revela así la frivolidad de lo serio y la seriedad de lo frívolo. Se trata de una virtud social: podemos estar tristes en soledad, pero para reírnos necesitamos la presencia de otras personas.

Pero en el humor no todo vale, como escribe Comte-Sponville: “Se puede bromear acerca de todo: el fracaso, la muerte, la guerra, el amor, la enfermedad, la tortura. Lo importante es que la risa agregue algo de alegría, algo de dulzura o de ligereza a la miseria del mundo, y no más odio, sufrimiento o desprecio. Se puede bromear con todo, pero no de cualquier manera. Un chiste judío nunca será humorístico en boca de un antisemita. La ironía hiere, el humor cura. La ironía puede matar, el humor ayuda a vivir. La ironía quiere dominar, el humor libera. La ironía es despiadada, el humor es misericordioso. La ironía es humillante, el humor es humilde”.

Juan Carlos del Rio/www.nueva-acropolis.es

La conquista de la felicidad (fragmento)

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Hay personas que son incapaces de sobrellevar con paciencia los pequeños contratiempos que constituyen, si se lo permitimos, una parte muy grande de la vida. Se enfurecen cuando pierden un tren, sufren ataques de rabia si la comida está mal cocinada, se hunden en la desesperación si la chimenea no tira bien y claman venganza contra todo el sistema industrial cuando la ropa tarda en llegar de la lavandería. Con la energía que estas personas gastan en problemas triviales, si se empleara bien, se podrían hacer y deshacer imperios. El sabio no se fija en el polvo que la sirvienta no ha limpiado, en la patata que el cocinero no ha cocido, ni en el hollín que el deshollinador no ha deshollinado. No quiero decir que no tome medidas para remediar estas cuestiones, si tiene tiempo para ello; lo que digo es que se enfrenta a ellas sin emoción. La preocupación, la impaciencia y la irritación son emociones que no sirven para nada. Los que las sienten con mucha fuerza pueden decir que son incapaces de dominarlas, y no estoy seguro de que se puedan dominar si no es con esa resignación fundamental de que hablábamos antes. Ese mismo tipo de concentración en grandes proyectos no personales, que permite sobrellevar el fracaso personal en el trabajo o los problemas de un matrimonio desdichado, sirve también para ser paciente cuando perdemos un tren o se nos cae el paraguas en el barro. Si uno tiene un carácter irritable, no creo que pueda curarse de ningún otro modo.
(…)
El que ha conseguido liberarse de la tiranía de las preocupaciones descubre que la vida es mucho más alegre que cuando estaba perpetuamente irritado. Las idiosincrasias personales de sus conocidos, que antes le sacaban de quicio, ahora parecen simplemente graciosas. Si fulano está contando por trescientas cuarenta y siete vez la anécdota del obispo de la Tierra del Fuego, se divertirá tomando nota de la cifra y no intentará en vano acallarle con una anécdota propia. Si se le rompe el cordón del zapato justo cuando tiene que correr para tomar el tren de la mañana, pensará, después de soltar los tacos pertinentes, que el incidente en cuestión no tiene demasiada importancia en la historia del cosmos. Si un vecino pesado le interrumpe cuando está a punto de proponerle matrimonio a una chica, pensará que a toda la humanidad le han ocurrido desastres semejantes, exceptuando a Adán, e incluso él tuvo sus problemas. No hay límites a lo que se puede hacer para consolarse de los pequeños contratiempos mediante extrañas analogías y curiosos paralelismos. Yo creo que toda persona civilizada, hombre o mujer, tiene una imagen de sí misma y se molesta cuando ocurre algo que parece estropear esa imagen. El mejor remedio consiste en no tener una sola imagen, sino toda una galería, y seleccionar la más adecuada para el incidente en cuestión. Si algunos de los retratos son un poco ridículos, tanto mejor; no es prudente verse todo el tiempo como un héroe de tragedia clásica. Tampoco recomiendo que uno se vea siempre a sí mismo como un payaso de comedia, porque los que hacen esto resultan aún más irritantes; se necesita un poco de tacto para elegir un papel adecuado a la situación. Por supuesto, si uno es capaz de olvidarse de sí mismo y no representar ningún papel, me parece admirable. Pero si estamos acostumbrados a representar papeles, más vale hacerse un repertorio para así evitar la monotonía.

Bertrand Russell

fuente:www.epdlp.com

La grave crisis del dolar

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El dólar está en crisis. En una severa crisis. Se ha estado devaluando —o propiamente dicho, depreciando— de manera constante frente a otras monedas, como el yen o el euro. Desafortunadamente el hecho de que frente a nuestra moneda se siga cotizando en el rango de los 13 pesos, crea una ilusión óptica en el mexicano, que piensa que la moneda mexicana está fuerte, cuando no.

Hay que mirar los datos para conocer esta circunstancia. El lunes 15 de junio, por ejemplo, cada euro costaba 1.385 dólares. Era justo días antes del inicio del verano. Para el viernes 14 de agosto la divisa europea ya se cotizaba en 1.4294, lo que implicaba una depreciación de 3.2 por ciento. Pero la cosa no terminó ahí. El viernes 23 de octubre cada euro ya valía 1.502 dólares, es decir, una enorme depreciación de 8.4 por ciento. Ojo: que en cuatro meses la moneda estadunidense haya perdido más de 8 por ciento ¡representa una crisis descomunal!

A partir de octubre y durante noviembre el dólar ha mantenido ese nivel, alrededor de 1.48 dólares por euro. En México, no obstante, la gente piensa que debido a que el dólar ya se “estacionó” en los 13 pesos, nuestra moneda finalmente encontró su paridad de mercado, pero no es así, porque nuestra divisa es aún más débil frente a otras, como el franco suizo o el propio euro.

Dos graves señales deben empezar a preocuparnos sobre la nueva burbuja que se está creando en ciertos mercados —como en las bolsas de valores, que están imparables—.

La primera señal es la mención que Barack Obama hizo hace unos días en el sentido de que no se puede descartar un ciclo económico en forma de “W”, es decir, tuvimos una primera caída de esta crisis, y podríamos tener otra. Es inédito que el presidente de Estados Unidos reconozca esto.

La segunda es la revelación de las minutas de la Reserva Federal, las cuales señalan que en su última reunión los miembros de ese organismo reconocieron que se está creando una nueva burbuja financiera. Dijeron que la baja tasa de interés que paga ese organismo está originando una “toma excesiva de riesgos”.

Ayer el oro tocó otro récord, ahora de 1,181 dólares por onza. Sí, la burbuja está ahí, y esta vez, cuando reviente, nadie podrá decir que no fue advertido.

Articulo de Carlos Mota/mileniodiario