Esta boca es mia

sabina

Notas para una crisis

Otro jueves negro en el Wall Street Journal,
desde el veintinueve la bolsa no hace crack,
cierra la oficina, crece el desvarío,
los peces se amotinan contra el dueño del río.

En el vecindario a la hora del rosario
ni carne ni pescao,
dame otra pastilla de Apocalipsis Now
mientras se apolilla el libro rojo de Mao.

Dan ganas de nada mirando lo que hay:
ayuno y vacas flacas de Tánger a Bombay.
Siglo XXI, desesperación,
este año los reyes magos dejan carbón.

Y la gorda soñando que le aborda el crucero
un fiero somalí.
A ritmo de cangrejo avanza el porvenir
rompiendo los espejos de esta España cañí.

Crisis en el cielo,
crisis en el suelo,
crisis en la catedral.

Crisis en la cama,
cada sueño un drama,
un euro es un dineral.

Crisis en el ego,
todos al talego,
crisis en el adoquín.

Crisis de valores,
pétalos sin flores,
dólares de calcetín.

Gripe postmoderna,
rabo entre las piernas,
Clark Kent ya no es Supermán.

Crisis en la escuela,
quien no corre vuela,
inmundo mundo mundial.

Huevos rotos

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Aunque la procedencia de este sencillo plato se lo atribuyen a Casa Lucio, como cualquier otra receta, tiene tantas variantes como cocineros, o mas bien como personas que deseen hacerlos.

Tiene cero dificultad y es un platillo exquisito. Acepta cualquier cantidad de combinaciones, depende de las sobrinas que tengas en el “refri”, o de la lana que quieras gastarte para hacerlo mas sofisticado.

De las variantes que ofrece esta receta, a mi me encantan con angulas y jamon iberico.

Yo agarro un par de patatas medianas por persona y uno o dos  huevos, aparte,  mato una lata de angulas que no son angulas y un diente de ajo, bueno y un chilito y para acompañar y adornar un par de lonchitas de jamon.

Corto las patatas en trozos como si fueran para guisar y las frio en aceite de oliva junto con el ajo y el chile hasta que esten doraditas. Luego las escurro bien, las pongo en una fuente. Frio uno o dos huevos en el mismo aceite, me gusta que las orillas de la clara esten bien tostaditas y la yema sin cocer.

Los pongo arriba de las patatas, con un cuchillo y tenedor los corto sin apachurrar las papas, abro la lata de angulas y se lo echo por encima, para esto, has agarrado unas lonchas de jamon serrano o iberico y las has pasado tantito por aceite de oliva y te van a servir para darle un toque de color y sabor al plato que no veas.

Procura tener un buen pan, un buen vino y mucho hambre y nada, ¡a tragar!.

Las variantes que tiene este platillo es que puedes sustituir la angula y el jamon por setas,chistorra, cualquier pimiento que tengas, unas rajas de poblano, unas gambas o camarones al ajillo, no se, lo que se te ocurra y apetezca.

Buen provecho

Graffiti III

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Graffiti III

¿Arte o vandalismo? Esta cuestión es un círculo vicioso. El graffiti… ¿Crea o destruye? Es cuestión del punto de vista del que queramos verlo, es como el dilema filosófico del vaso de agua por la mitad ¿está medio lleno o medio vacío?


El graffiti siempre va acompañado de su condición transgresora, extralimitada, destructiva, combativa… en realidad es éste el caracter que constituye su esencia: La ilegalidad. Bien podemos llamarlo vandalismo, pero tampoco hay que ver más allá de donde es. No es un problema tan grande y no es excusa para las cantidades de dinero desorbitadas que se emplean en su erradicación. Leandri afirmaba: “El graffiti es el grado cero de violencia, el más pequeño vandalismo posible”. Pretender aceptar el graffiti sin su esencia de ilegalidad es no entender una de sus causas básicas de producción. Nos encontramos pues ante un fenómeno simultáneo de creación y destrucción. Como dijo Norman Mailer: “Siempre hubo arte en un acto criminal”.


Por otro lado nos encontramos con el inevitable carácter artístico de este fenómeno plásticamente hablando, el hecho de la destreza, la técnica o el estilo de un escritor es algo que puede tratarse desde un punto de vista meramente pictórico, al margen de ideologías o del lugar simbólico donde esté realizado.


Esto nos lleva entonces a dividir el graffiti en dos partes: Graffiti legal (arte) y graffiti ilegal (vandalismo). Hay muchas y muy diferentes opiniones al respecto. Esto a veces genera disputas o cuando menos debates sobre como debe pintar un escritor: legal o ilegalmente. Lo que está claro es que cada uno tiene su forma de ver las cosas y sus razones que le hacen decantarse por una o por otra (gozan de especial respeto los escritores que practican ambas, es decir graffiti en muros, en trenes, bombardeo…) En todas sus vertientes. Tenemos muchos tipos de opiniones. Bando, por ejemplo, es un viejo escritor parisino que defendía así su postura frente a lo que para él era la belleza del graffiti: “Tu preguntas a alguien- ¿te gusta el cantar de los pájaros por la mañana, piensas que es hermoso?- y la persona te contestará probablemente: Sí. Y luego le preguntas -¿Y los entiendes? Y esa persona te dirá: No. Entonces tu le dices: No hace falta entender algo para considerarlo bello”. Por otro lado estas son las afirmacines de un actual escritor de trenes barcelonés: “Cuando se fundó nuestro grupo era para destrozar, bombardear y pintar trenes (…) Simplemente es jugársela por pintar (…) Entre calidad y cantidad, yo pondría destrozo (…) Si salimos hay que destrozar. Es entrar, aunque esté mal y tengamos que correr (…) Muchas veces hemos entrado y hemos dicho -venga, hasta donde nos de tiempo-. Es que pintar trenes es ansia en sí. Hay que destrozar (…) Es una guerra contra la RENFE, contra el sistema y contra todo. Es que la gente esté sentada en la estación por la mañana y flipe con el tren”. A pesar de lo contrapuestas que puedan resultar las opiniones las dos defienden la misma bandera: La del graffiti. ¿Esto a que nos lleva? A que depende del uso que se le de a las cosas sirven para una finalidad u otra. Por ejemplo un arma, sirve para utilizarse en legítima defensa o para cometer un crimen ilógico, o como el mismísimo dinero, sirve tanto para hacer obras de caridad como para efectuar negocios sucios. Son solo ejemplos que manifiestan el uso que se le puede dar a las cosas y que las cosas por sí mismas no son malas. Efectivamente, un bote de spray no es un arma y un escritor de graffiti no es ni un terrorista ni un drogadicto, en contra de lo que muchos puedan pensar.


Cuento

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El conejo de Ángel

Por Diago Lezaun

Ángel se levanta como con resorte, calado hasta los huesos de sudor, después de un sueño horrible en el que criaturas enormes se lo pasaban como si fuera o fuese una pelota de tenis para después encerrarlo en una jaula del tamaño de su habitación con una cama, una mesa y su silla, una tumbona de playa (¿?) y un televisor. Sale de la cama, se viste, pasa a la cocina, abre la jaula de su conejo chino Bolita, lo toma con cariño con la derecha, copo tibio y bullente, como bien dice Julio, y se lo lleva a la calle, insolito en Ángel, sin desayunar. Monta en su ibiza abuelo y carraspeante, enfila la ronda para alejarse veinte minutos y suelta al conejo tembloroso en un pinar. Ángel vuelve a casa henchido, eufórico por la sensación que da dar la libertad, aunque nomás sea a un triste conejo.

Aún no ha acabado de aparcar, el tráfico ya ha desinflado su euforia y un zorro, cansado de roer el pellejo de la presa, desaparece pinar adentro, hocico pegado al suelo, para dejar paso a las picarazas, que bajarán a comerse lo que quede de entrañas y los ojos de Bolita.

fuente:mundodu

Graffiti II

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Graffiti II

La función territorial dentro de las grandes ciudades constituyen otra causa (la gran urbe contemporánea que no se siente como propiedad sino como propietaria del individuo). Los escritores en los inicios del writing en Nueva York, escribían en ocasiones el nombre de gangs (bandas callejeras violentas) para delimitar el territorio de éstas, ganándose de paso la protección de las mismas. Es el mismo acto (aunque con otros parámetros) que el que muchos animales usan dejando su marca en un determinado terreno para mostrarlo como suyo. Del mismo modo, muchos escritores deciden especializarse en una zona o en una línea de Metro que la consideran como suya.

Graffiti II

“El graffiti y el Hip Hop en general es competición, quien no asuma eso… No digo que me ilusione que sea así, pero cuando estás metido es lo que te mantiene vivo. El pique está ahí. Hay quien lo hace solo por la emoción de pasar las misiones, son descargas de adrenalina y a todo el mundo le atrae, pero no todo el mundo se queda. Somos unos agonías, queremos tener más. Hay que tomárselo con calma, hay mucho por delante. Pique hay mucho, pero lo veo necesario”. Así define Buda lo que para él es el espíritu del graffiti. Quizás sea una de las características más destacadas del graffiti: La competición. Siempre surgen debates en torno al tema, puesto que hay gente que se lo toma como algo más personal, más artístico, como por ejemplo Ose: “Es algo que hago para mí. Al principio lo hacía más por el rollo de competición. No digo que vea mal que se siga haciendo, pero yo me lo tomo ahora como algo más personal”. El rollo de “a ver quién pinta más”, “a ver quién lo hace mejor”, “a ver quien pinta en el sitio más alto”, etc. Este espíritu es precisamente el que mantiene vivo el continuo proceso de creación y desarrollo en todos sus aspectos, competir, ir a más, mejorar… En definitiva, evolucionar.”

Es cuestión de ser el primero, el número uno y no es una actitud puramente narcisista, es la actitud frente a la nueva educación de la competitividad basada en la antigua educación de la ley de la selva (los más fuertes sobreviven, y hoy en día los más fuertes son los que tienen ejercitado el mayor músculo del ser humano: El cerebro). Como la vida misma, una lucha por un puesto. A pesar de esta dura competición, suele haber unas “normas” que no siempre se cumplen. La primera y más importante es el respeto dentro de esa propia competencia, por ejemplo el hecho de que la pieza de un escritor no pueda ser tapada por otro sin su consentimiento previo (aunque esto depende también de las ciudades, por ejemplo en Barcelona hay una “política” muy permisiva al respecto, un ciclo de renovación contínua de murales mientras que en Madrid las paredes y/o zonas están más repartidas por grupos). Otro ejemplo es el de que un escritor no pueda utilizar el nombre de otro o no puedan existir dos grupos con las mismas siglas, aunque en la realidad ambos casos se den, dando lugar a veces incluso a “guerras” donde unos se tachan a otros o incluso a violencia física.

fuente:www.valladolidwebmusical/graffiti