El basurero

El basurero

Yebra está cerca de Zorita, en la curva del Tajo, por donde anduvo Camilo. El alcalde de Yebra está cerca de la Empresa Nacional de Residuos Radioactivos, y quiere el cementerio nuclear en su pueblo, porque el dinero es una causa noble y porque ya trabaja de sepulturero en el tanatorio de los isótopos. Escuchábamos el violín, pero no sabíamos quién pagaba la música en esta balada de las calaveras. Ahora ya sabemos quién suelta la leña y afora níquel: los que dicen que los cementerios son inofensivos.

Si son inofensivos ¿por qué el albañal de reptiles reparte panoja? Los osarios de los átomos no están en medio de las ciudades, ni en los atrios de las catedrales. A los cementerios nucleares no van las liebres como a los camposantos, para comerse las yerbas de los muertos. Serán seguros, inocuos, pero como escribió el poeta homosexual Allen Ginsberg (digo que era homosexual para que no me tachen de homófobo), cuando aún no se habían inventado los discursos arlequinescos: «Somos tan maricas que explotamos bombas atómicas sobre los japoneses».

Somos tan bujarrones que colocamos los cementerios nucleares, donde viven los pobres destripaterrones, donde hay alcaldes trincones y vecinos puretas.

Los residuos serán inofensivos, pero sobre El Cabril, el único cementerio que había hasta ahora, sólo planean los buitres; los buitres y alimoches vuelan donde escudriñan la muerte. Serán inocentes los átomos ordeñados, pero la empresa de pompas de neutrones da dinero al obispo para reconstruir las ermitas y al ayuntamiento para interpretar Fuenteovejuna.

Hace unos siglos, Fuenteovejuna se levantó contra el derecho de pernada. Hace unos años los pueblos cercanos a El Cabril, donde está Fuenteovejuna, se alzaron todos a una contra un nuevo basurero nuclear que querían poner en el Valle del Guadiato, donde dicen los cursis que hay cerezas ecológicas.

«Preferimos respirar el aire sano de nuestras encinas que quedarnos en casa viendo la televisión, porque nuestros campos estén contaminados». «Rechazamos las pensiones millonarias. Preferimos morir de viejos, aunque el ataúd sea sencillo, que morir de cáncer con un ataúd de lujo». Hubo simulacros de catástrofe nuclear; mientras la empresa del vertedero invitaba a tapas de jamón y a fino y mandaba tabaco a los pueblos, entre ellos al de la obra de Lope.

La Cospedal, después de darle el cante al baranda de Yebra, dice que el cementerio tendrá que estar en algún lugar y que el Gobierno cargue con el fiambre. Unos políticos se enfrentan a otros en un país enfermo de demagogia y simulación, sobre todo en vísperas electorales.

Tampoco la demagogia era gratis, porque al final hay gente que se lo cree todo y grita: que se metan la mierda nuclear en las moquetas y en las gusaneras de los consejos de administración y de los ministerios.

Raul del Pozo/elmundo.es

Tu sangre en mis venas

Tu sangre en mis venas

Ha pasado el tiempo
eterno y voraz
han pasado las lunas con sus noches
han pasado los fantasmas de mi soledad
y todavía siento tu sangre en mis venas

es como una herida abierta
que se derrama con cada suspiro mío
¡pobre alma que no sabe de color,
pobre oscuridad infinita que no recibe calma!

han pasado los cuerpos muertos
por mi cuerpo vivo
y todavía siento tu sangre en mis venas

¿ Correrás eternamente?
¿escaparas con toda tu muerte?
mortaja hedionda es mi vida,
tumba incompleta es mi alma

pasaran las noches una y otra vez
por mi piel endurecida,
pálida y seca
y tu sangre,
tu maldita sangre,
seguirá corriendo en mis venas…

richimananimador.galeon..com

Los dos Mexicos

Los dos Mexicos

Así como España parece no lograr sustraerse a la maldición de hallarse dividida en dos mitades, siempre enfrentadas entre sí -una simplificación burda pero no del todo errónea las identifica como comunistas y católicos-, el México de principios del siglo XXI se acerca peligrosamente a una partición semejante. No se trata de una guerra de ideologías, acaso porque éstas se deslavaron de manera tan drástica en la pasada centuria que ya nadie se atreve a esgrimirlas sin ruborizarse, sino de una confrontación moral, lo cual en nuestra época supone quizá la expresión última de la política.

El PAN alberga a los conservadores más próximos a la intransigencia eclesiástica

La ciudad de México es bastión de libertad moral y sexual, pero en el resto del país hay un retroceso

Desde la caída del muro de Berlín, las diferencias entre izquierda y derecha se han vuelto cada vez más tenues: las medidas económicas de uno y otro bando apenas se distinguen, e incluso sus políticas sociales han tendido a confundirse entre el populismo y el asistencialismo. Pero existe una drástica excepción: el resurgimiento de la defensa de la “moral pública” -especialmente sexual- en el seno de la derecha. Cuando Malraux afirmó que el siglo XXI sería religioso o no sería, podría haberse referido a esta mutación en el discurso político contemporáneo. Mientras el siglo pasado fue esencialmente laico -o, para decirlo de otro modo, fue la época de mayor retroceso de las iglesias en la historia-, nuestra era posee una honda impronta religiosa: sea el islamismo en Asia y África, el fundamentalismo cristiano en Estados Unidos o la renovada fortaleza de la Iglesia católica en Europa meridional y América Latina, sus obsesiones no sólo han seducido a numerosos grupos de poder, sino que han llegado a convertirse en uno de los centros de la discusión pública.

Que incluso en Francia, la nación laica por antonomasia, la derecha populista de Nicolas Sarkozy esté intentando darle la vuelta a su propia tradición, resulta por demás preocupante. El llamado “laicismo positivo” no sería, en este caso, más que el escudo para permitir la expansión religiosa; la idea de promover desde el Estado “a todas las religiones” traiciona el verdadero espíritu de la laicidad, cuya vocación es separar por completo a las iglesias -cualesquiera que éstas sean- del Estado, no el de convertir a este último en un promotor de todas ellas en circunstancias de supuesta igualdad.

Desde mediados del siglo XIX, México se había caracterizado por poseer uno de los regímenes laicos más sólidos del planeta: las Leyes de Reforma separaron al Estado de la Iglesia y confinaron a esta última a la esfera privada de los ciudadanos. Sin duda se les puede achacar una infinita cantidad de defectos a los Gobiernos mexicanos que se sucedieron desde entonces, pero el laicismo es uno de sus pocos logros inequívocos, pues permitió el desarrollo de una sociedad más abierta y menos dependiente de los chantajes ultraterrenos. Pero en 1992, en un intento por conseguir nuevas alianzas, el presidente Carlos Salinas de Gortari decidió reestablecer las relaciones entre México y el Vaticano y, desde ese momento, la Iglesia católica se apresuró a retomar su papel de guardián de las conciencias y comenzó a opinar de manera cada vez más enfática sobre asuntos de interés público.

El triunfo del Partido Acción Nacional en el 2000 ensanchó aún más su campo de acción. Si bien su fundador, Manuel Gómez Morín, era un católico liberal que confiaba en el Estado laico, el PAN no tardó en volverse un refugio para grupos profundamente conservadores (como ocurre con el PP en España), cercanos a las posiciones más intransigentes de la Iglesia. Ello ha permitido que, si bien a nivel federal el partido mantiene una estrategia más o menos moderada, en muchos Estados el PAN permanece bajo el control de católicos radicales, los cuales no han dudado en impulsar la agenda de la Iglesia en sus gobiernos y congresos.

Así, mientras la ciudad de México, gobernada por la izquierda de manera ininterrumpida desde 1993, se ha convertido en uno de los mayores bastiones de libertad moral y sexual del planeta -recientemente se aprobó una ley de plazos para el aborto y el matrimonio homosexual con posibilidad de adopción-, en el resto del país, el PAN, aliado de manera escandalosa con el PRI -cuya principal dirigente se precia en público de ser feminista y en privado de apoyar al movimiento gay-, se ha dedicado a aprobar normas que no sólo retroceden frente a legislaciones anteriores, sino que llegan a penalizar de las maneras más severas a las mujeres que abortan, incluso en caso de violación, sólo porque así lo exige la Iglesia. Y, por supuesto, han impedido que el tema del matrimonio homosexual siquiera llegue a tocarse como una posibilidad cercana.

Como muchas sociedades de origen católico, México en su conjunto sigue siendo una sociedad machista y homófoba, pero en la cual el respeto a las decisiones individuales ha comenzado a ganar cada vez más peso. El reciente caso de un comentarista de televisión que se atrevió a calificar la homosexualidad como una patología dejó entrever algunos de nuestros prejuicios más arraigados: la polémica posterior no sólo dejó en evidencia la intolerancia de los sectores conservadores del país, sino que también dio lugar a las biliosas respuestas de grupos supuestamente progresistas que en ningún momento se detuvieron a defender, como otro valor fundamental de la democracia, la libertad de expresión. Aun así, no hay que soslayar todos los avances: como señaló una encuesta reciente, puede ser que, preguntados de manera expresa, muchos mexicanos se opongan al matrimonio gay; pero, si se les pregunta sobre la discriminación, una amplia mayoría privilegia la libertad individual por encima de cualquier otra consideración.

Aunque no queramos verlo, ésta es la verdadera guerra que se libra en México: la de quienes se empeñan en limitar la libertad individual -los sectores radicales del PAN, la Iglesia católica y sus aliados-, y quienes, desde la izquierda o la derecha, intentan establecer políticas públicas auténticamente liberales con el fin de protegerla. México se fractura, pues, en dos mitades: de un lado la capital que, más allá de la larga cadena de errores de la izquierda mexicana, se convierte en ejemplo para el mundo, y del otro cada vez más Estados de la República donde se aprueban reformas que, en aras de proteger la vida desde el momento de la concepción, penalizan a las mujeres y discriminan a los homosexuales.

En México, la democracia ha sufrido un vertiginoso desgaste desde el año 2000, y una de sus consecuencias ha sido ver en nuestra nueva pluralidad un terreno fértil para la reaparición pública de la Iglesia. En una sociedad moderna cualquiera puede expresar sus opiniones -qué duda cabe-, pero ello no implica socavar el laicismo ni abrir debates públicos sobre temas como la libertad individual o los derechos humanos, como llegó a sugerir la dirigente del PAN en el DF.

Una democracia funcional no implica que todos los asuntos deban resolverse a través de consultas o referéndums -o, en el otro extremo, de marchas y manifestaciones en un sentido o en otro-: estos instrumentos de la democracia directa a veces resultan terriblemente destructivos para la propia democracia, como se ha podido comprobar en Venezuela y otras partes. La libertad individual no puede estar sujeta a debate: el Estado ha de garantizar y proteger los derechos de las mujeres y de las minorías -en este caso, de las minorías sexuales-, lejos de cualquier debate populista. Y debe confinar la discusión a términos científicos y sociales, ajenos ya no a la fe -Cristo jamás dio instrucciones sobre el aborto o el matrimonio homosexual-, sino a la manía secular de una institución, la Iglesia católica, por regir la vida sexual de todas las personas, incluso de aquellas que no comulgan con sus creencias.

Jorge Volpi es escritor mexicano./elpais.es

Furia de titanes

Clash of the Titans, en español Furia de titanes, es una película de fantasía, que en realidad es un remake o nueva versión de una película de 1981 del mismo nombre. El argumento de ambas se basa en el mito griego de Perseo. La película está dirigida por Louis Leterrier y protagonizada por Sam Worthington, Liam Neeson y Ralph Fiennes. La filmación comenzó en abril de 2009 para estrenarse el 26 de marzo de 2010.

La música esta compuesta por Craig Armstrong. Matt Bellamy de Muse ha declarado que se acercaron a él para trabajar sobre la música.

Sinopsis

Nacido de un dios pero criado como hombre, Perseo (Sam Worthington) es incapaz de salvar a su familia de Hades (Ralph Fiennes), dios vengativo del inframundo. Sin nada que perder, Perseo se ofrece voluntario para liderar una peligrosa misión para derrotar a Hades antes de que pueda hacerse con el poder de Zeus (Liam Neeson), su padre, y desatar el infierno en la tierra. Liderando una banda de audaces guerreros, Perseo emprende un peligroso viaje adentrándose en mundos prohibidos. Combatiendo a demonios impíos y bestias temibles, sólo sobrevivirá si puede aceptar su poder como un dios, desafiar su fatalidad y crear su propio destino.

Noticias de El Mundo Today

“EMPECÉ A DECIR LO QUE ME SALÍA DEL COÑO”, DICE LA MADRE

Un embarazo psicológico termina en parto de ideas

Juana Sánchez y Sergio Otín empatizaron hace nueve meses en una cena de empresa y, fruto de su complicidad, ella se quedó embarazada psicológicamente. Al trabajar ambos en un centro de atención psicológica, los superiores de Juana comprendieron la situación y le concedieron una baja maternal que la mantuvo mentalmente alejada del trabajo. La semana pasada, la mujer empezó a sentir contracciones emocionales y tuvo que ser atendida tras romper sentimientos en el portal de su casa. “Decía que tenía algo dentro que no sabía cómo expresar y finalmente tuvo claro que diría lo que le saliera del coño”, relata el padre.

Noticias de El Mundo Today

“Creo que con todas esas ideas que me salieron voy a escribir un libro y así sólo me quedará plantar el árbol” afirma Juana, que se está recuperando sin problemas del alumbramiento. Sergio, por su parte, teme que ahora su compañera sufra la típica depresión postparto. “Puede que empiece a pensar que sus ideas en realidad son una mierda y las odie. Es algo bastante típico, pero yo no me separaré de su lado”, asegura.

elmundotoday.com

Etica para Amador(fragmento)

Etica para Amador(fragmento)
Ya conoces a las termitas, esas hormigas blancas que en África levantan impresionantes hormigueros de varios metros de alto y duros como la piedra. Dado que el cuerpo de las termitas es blando, por carecer de la coraza quitinosa que protege a otros insectos, el hormiguero les sirve de caparazón colectivo contra ciertas hormigas enemigas, mejor armadas que ellas. Pero a veces uno de esos hormigueros se derrumba, por culpa de un riada o de un elefante (a los elefantes le gusta rascarse los flancos contra los termiteros, qué le vamos a hacer). Enseguida, las termitas-obrero se ponen a trabajar para reconstruir su dañada fortaleza, a toda prisa. Y las grandes hormigas enemigas se lanzan al asalto. Las termitas-soldado salen a defender a su tribu e intentan detener a las enemigas. Como ni por tamaño ni por armamento pueden competir con ellas, se cuelgan de las asaltantes intentando frenar todo lo posible su marcha, mientras las feroces mandíbulas de sus asaltantes las van despedazando. Las obreras trabajan con toda celeridad y se ocupan de cerrar otra vez el termitero derruido… pero lo cierran dejando fuera las pobres y heroicas termitas-soldado, que sacrifican sus vidas por la seguridad de las demás. ¿No merecen acaso una medalla, por lo menos? ¿No es justo decir que son valientes?
(…)
A diferencia de otros seres, vivos o inanimados, los hombres podemos inventar y elegir en parte nuestra forma de vida. Podemos optar por lo que nos parece bueno, es decir, conveniente para nosotros, frente a lo que nos parece malo e inconveniente. Y como podemos inventar y elegir, podemos equivocarnos, que es algo que a los castores, las abejas y las termitas no suele pasarles. De modo que parece prudente fijarnos bien en lo que hacemos y procurar adquirir un cierto saber vivir que nos permita acertar. A ese saber vivir, o arte de vivir si se prefiere, es a lo que llamamos ética.

Fernando Savater

El Poder de la Palabra
www.epdlp.com

El escabeche y los signos de puntuacion(1802)

El escabeche y los signos de puntuacion(1802)

En 1802 el excéntrico Timothy Dexter escribió una autobiografía filosófica cuyo título podría ser traducido como En escabeche para los entendidos en el que escribía sobre sí mismo y se quejaba del clero y de su esposa y siendo lo más notable del mismo que estaba compuesto por una sola oración de 8847 palabras y 33864 letras sin ningún signo de puntuación en absoluto y que además tampoco tenía argumento ni hilazón temática pero que se hizo rápidamente popular y del que se publicaron ocho ediciones en total
Vamos, que el libro “A Pickle for the Knowing Ones” era algo así como 100 veces el párrafo anterior de 88 palabras, y que me ha costado lo suyo escribir sin ningún signo de puntuación.

Tras publicarse la primera edición la gente se quejaba de que era difícil de leer. Lógico.

El inefable Dexter se apiadó entonces de los potenciales lectores y, ya en la segunda edición del libro, incluyó una página adicional con 13 líneas de comas, puntos, signos de interrogación, de interjección y demás parafernalia ortográfica para que cada cual “escabechara” el libro a su gusto con ellos.

El libro, una vez “escabechado” por cada lector con los signos de puntuación que cada uno de ellos estimase oportuno, tendría múltiples y hasta infinitas lecturas y significados distintos.

Y es que existen múltiples y conocidos ejemplos en los que una misma frase puede tener significados muy distintos según la “escabechemos” (como sugería Timothy Dexter) con signos de puntuación de una u otra manera.

Por poner varios ejemplos entre los numerosos que todos conocemos:

Es muy distinto: “Solicito empleada, inútil presentarse sin referencias” o “Ella toca el órgano y él, la viola” que ”Solicito empleada inútil, presentarse sin referencias” o “Ella toca el órgano y él la viola

O también, según pongamos las comas en este texto, la conducta del César puede resultar muy, pero que muy extraña…

César entró, sobre la cabeza
llevaba el casco, en los pies
las sandalias, en la mano
la fiel espada…

César entró sobre la cabeza,
llevaba el casco en los pies,
las sandalias en la mano,
la fiel espada…

En fin, que al igual que las deliciosas berenjenas de Almagro, también deberíamos tener cuidado en “escabechar” correctamente las frases con sus signos de puntuación.

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Nota:
La inspiración para este post me llegó hace tiempo leyendo el artículo “Yo la tengo” de nuestro amigo Javier Font del blog Cualquier tiempo dormido. En él, relata su convalecencia gripal, y lo hace magistralmente sin utilizar ningún punto (ni seguido ni aparte), hecho que él mismo justifica “por la croqueta que aún tengo en la cabeza” por el virus gripal, más que por estilo literario.
Pero lo cierto, amigo Javier, es que lo que tú haces, con croqueta y sin ella, está al alcance de muy pocos 🙂

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Artículo realizado por Guillermo/aldeairreductible