¡Al diablo los inmigrantes!

¡Al diablo los inmigrantes!

Arizona nos llena hoy la boca de horror y galvaniza nuestros peores presentimientos sobre un país que no ha logrado superar sus traumas desde la Guerra Civil. Pero Arizona no es un síntoma de lo que está sucediendo en Estados Unidos, ni de las contradicciones en su sociedad o de su polarización. Subraya sí, una tendencia de años en contra del multiculturalismo, al cual han atacado desde liberales como Arthur Schlesinger Jr. -quien fuera muy cercano al presidente John F. Kennedy-, hasta un halcón de la política como Samuel Huntington, y muestra también una derechización ideológica que a muchos está preocupando.

Si Sarah Palin, la ex gobernadora de Alaska y ex candidata a la vicepresidencia es ahora una de las figuras emergentes más populares entre los republicanos, si hay un movimiento tan beligerante como conservador denominado el Tea Party, con el cual se reconocen dos de cada 10 estadounidenses, que está organizando protestas contra el gobierno en todo el país, y si al propio Barack Obama, que nació y creció en el universo multicultural de Hawai lo señalan de haber nacido en Kenia, sugiriendo que su Presidencia es inconstitucional, ¿qué pueden esperar las personas de piel cobriza y ojos oscuros, sin gran estatura ni fortachones, católicos y no protestantes que se sienten agredidos por la ley antiinmigrantes en Arizona?

El alegato contra el multiculturalismo es que la inmigración a Estados Unidos afecta al tejido social y la vida del estadounidense común y corriente. Los inmigrantes, continúa la argumentación, no comparten los valores tradicionales estadounidenses y prefieren seguir fieles a sus viejas culturas, sin querer asimilarse a aquella en donde ahora viven. Esta nación, fundada por inmigrantes, repele hoy a los inmigrantes cuando estos no encuadran en el estereotipo de los peregrinos que edificaron el primer asentamiento de la colonia en Plymouth ni llevan en los genes el significado del Día de Gracias.

La nueva ley antiinmigrante en Arizona ha sido descrita como la más regresiva en Estados Unidos, y se combatirá en las cortes, que tendrán mucho trabajo. Arizona fue el primero de una decena de estados que quieren leyes similares en contra de inmigrantes, y que están respaldados por una creciente ola de opinión pública que sí quieren la mano dura contra quienes se encuentren sin documentos en Estados Unidos. Cierto, tiene más apoyo en Estados Unidos de los que muchos les gusta admitir.

Según el reconocido Rasmussen Report, el 60% de los estadounidenses aprueban la ley que recién firmó la gobernadora Jan Brewer, contra el 31 por ciento de oposición. El 44%, en reflejo de uno de los argumentos más fuertemente esgrimidos contra la inmigración, asegura que será bueno para la economía, y que los inmigrantes dejarán de robar empleos para los estadounidenses o los inmigrantes con documentos. Esta justificación es tramposa y esconde el fondo del fenómeno.

Hace algunos años, el ex presidente mexicano Vicente Fox, en una simplificación del debate, dijo que los mexicanos hacían trabajos en Estados Unidos que ni los negros querían hacer. En casos reales, no hay mejores trabajadores que los oaxaqueños en la pizca de la fresa en el sur de California, por su baja estatura que les permite ser muy rápidos. Tampoco hay más eficientes y veloces en limpieza de edificios que los mexicanos, a quienes llueven contratos a lo largo de la costa este de Estados Unidos.

Los mexicanos han ido ocupando gradualmente en las dos últimas décadas cada plaza de trabajo en industrias que antes estaban copadas por los negros. Producen tabaco en Carolina del Norte y empacan pollos en Alabama y Tennessee. Han abierto restaurantes en el corredor industrial y agrícola en los estados que colindan en la parte central del país con Canadá, y prácticamente monopolizan el trabajo en servicios en ciudades como Las Vegas. Muchos de ellos son indocumentados.

Cuando el huracán Katrina devastó Nueva Orleans, fueron los mexicanos quienes llegaron a hacer los trabajos de limpieza y las primeras obras de reparación, como sucedió en 1996, cuando al no verse cómo se concluirían las instalaciones deportivas en tiempo para la inauguración de los Juegos Olímpicos en Atlanta, las autoridades migratorias cerraron los ojos para que entraran mexicanos, sin documentos, a salvarles la fiesta.

El equipo de futbol más popular en Estados Unidos es México, según reportó esta semana The Wall Street Journal. Por eso se ha vuelto un éxito de taquilla: 90,000 espectadores en el Tazón de las Rosas en Pasadena, California, contra Nueva Zelanda, 63,000 en Carolina del Norte contra Islandia, y próximamente se esperan otros 80,000 en el juego contra Ecuador en Meadowlands, Nueva Jersey, cerca de la ciudad de Nueva York, donde nadie podría pensar, por los gritos y la algarabía, que se juega en un país que no es México. El seleccionado local, en comparación, no logra meter más del 50% de esa taquilla.

El tema de fondo en la discusión que atañe a México no es el económico o el proceso de integración que están siguiendo los mexicanos en Estados Unidos, sino el de la discriminación y el racismo. Pero este fenómeno, que galopa libremente por esa nación ante la preocupación e impotencia de muchos, no es sino uno más de los componentes ideológicos que se están sucediendo aceleradamente en esa nación, y que muestran una radicalización ideológica hacia la derecha en campo abierto y con más adeptos cada vez.

Su voz más beligerante es la cadena Fox, cuyos noticieros en los sistemas de cable tienen más audiencia que los noticieros combinados de CNN, MSNBC y CNBC. Sus conductores, en los programas hablados, caracterizados por la virulencia y tonos inflamatorios de sus palabras, arrasan a sus competidores. Glenn Beck, antiinmigrante de cepa, tiene casi 600 mil más televidentes que Larry King y Anderson Cooper juntos. Ambos, combinados, apenas si empatan el rating de Bill O’Reilly, otro extremista del micrófono.

No es gratuito que la televisión más ideológica, la que rebasa los parámetros del conservadurismo y está totalmente despreocupada por los equilibrios y la ponderación, sea la más vista en Estados Unidos. Para allá está caminando esa nación, que se ha quitado el pudor y la vergüenza de que se le tilde de derechosa. “No culpen a Arizona”, escribió este domingo en The New York Times el columnista Frank Rich. “El estado del Gran Cañón solamente estuvo en el lugar correcto en el momento preciso para inclinarse hacia el lado oscuro. Su histeria es otro síntoma de un virus político que no puede ponerse en cuarentena y cuya cura es aún desconocida”.

Lo que dice es que las cosas se pondrán peor. Hoy mandan al diablo a los inmigrantes, pero esa enfermedad avanzará por encima de ellos y sobre cosas aún inimaginables.

Raymundo Riva Palacio/elpais.es

Los informales

 

Los informales

Nunca he estado en la Cuba socialista. Estuve en la otra, la de Batista, cuando era niño. Cuando era niño yo, no Batista. Dicen que entonces la isla era el burdel de los gringos, pero yo no pude ni constatarlo ni disfrutarlo. Hoy también dicen que es un burdel, pero los que no pueden ni constatarlo ni disfrutarlo son los gringos.

Espero que haya usted, cinéfilo y éufilo lector, visto la excepcional cinta ¿Quién diablos es Juliette? del mexicano-argentino Carlos Marcovich. Si no, alégrese. Ese goce le espera. Le espera si la encuentra usted. Esperemos que sí. Si no en los videoclubes, sí al menos en Torrent o en alguna otra de las numerosas bases de películas en internet. No, si al final vamos a tener que conceder que el progreso también posee su lado luminoso, aunque no sea más que la uñita de un cuarto decreciente tardío.

Juliette es una jinetera real. Así llaman en Cuba a las putas para turistas. La propuesta de Marcovich es una larga entrevista con la adorable Juliette sobre su vida e ideas, sostenida con bellas y sugerentes secuencias de la actividad cotidiana en La Habana. Todo ello se contrasta con su imagen especular, la de una joven mexicana clasemediera, y sus circunstancias.

El mérito principal del director es el de no caer en el panfleto. Su delicado funambulismo es una proeza circense que no se convierte en absoluto en un alegato anticastrista, pero tampoco en una apología del régimen cubano. ¡Era tan fácil caer en uno o en otro barranco! Cuba no es un paraíso, pero tampoco, de ninguna manera, un infierno.

Tuve la oportunidad de conocer a Carlos Marcovich y de platicar con él. Le pregunté si el nombre de la protagonista quería aludir a la obra del divino Marqués, y sorprendido me dijo que no, que ese era su nombre real: Yuliet, y que no lo había pensado. Ambos, asombrados, celebramos la feliz coincidencia.

Nunca estuve en la Cuba socialista. Pero sí viví ocho años en la Rumanía socialista. Una como Cuba, pero sin palmeras. Pero con putas también. Ahí las llaman curve, que de alguna manera debe venir de cur, culo. A diferencia de sus colegas caribeñas, no tienen malecón, por el cual pasear y exhibir sus encantos. Deben conformarse con la hermosa, arbolada y frecuentada por turistas, Avenida de la Victoria. También frecuentada por policías, que también van tras ellas.

La cosa es que ni en una ni en otra hay lo que acostumbramos a llamar, sin pensar demasiado lo que decimos (si piensa uno demasiado acaba no diciendo nada) “libertad de prensa” o “libertad de expresión”, que viene a ser lo mismo. Cuando la expresión no pasa por la prensa, escrita o hablada, se diría que carece de importancia política.

Sin embargo la cuestión resulta más complicada. En Cuba tienen “Radio Bemba”, método primitivo y maravillosamente efectivo de hacer correr noticias, opiniones y engañifas. Y chistes. Docenas, cientos de chistes. Todos ellos, por supuesto, contra el régimen. Llegué a saber, y obviamente a contar, muchísimos.

La única manera de recordar los chistes es contarlos. La inolvidable mesera de Los negros pájaros del adiós del no menos inolvidable Óscar Liera, dice en un momento dado: “De los chistes yo sólo recuerdo la risa que me dan”. Incluso, hace años, participé en una mesa redonda acerca de las sociedades socialistas, junto al gran y malogrado periodista Djuka Julius, que convirtió la Sección Internacional de Excélsior, que durante años dirigió, en la mejor de México y balnearios circunvecinos. Y quise, en homenaje a los ciudadanos de esos pueblos, limitar mi intervención a contar chistes. Como veinte conté. Cosa que no fue del agrado de todos, a pesar de las carcajadas de la sala.

Dicen que el canal Danubio-Mar Negro fue construido, según el modelo del Volga-Don, por presos políticos. A un ilustre visitante, el guía le explica: “Los que están trabajando la margen derecha fueron condenados por contar chistes políticos. Los que trabajan la margen izquierda por haberse reído”. El forastero pregunta: “¿Y los que cavan en el centro del cauce?”, “¡Ah!, esos han sido castigados por no participar en la vida política del país”.

De todos modos, la posibilidad de hacer pasar críticas al sistema existía, y en Cuba sigue existiendo, a pesar de la censura. El secreto reside en recurrir a la alusión, y a hacerlo con suficiente elegancia y astucia. Me comentaba el gran cantante catalán Raimon que la muerte de Franco y el advenimiento de la democracia representó una auténtica desgracia para la literatura y la canción: “Ahora puedes decir las cosas por su nombre, y resultan de una banalidad desalentadora.”

Decían en Bucarest que, de acuerdo con el marxismo, las libertades capitalistas son meramente formales, mientras que las suyas, en el socialismo, eran de a tiro informales.

No obstante, ¿Quién diablos es Juliette? pasó en Cuba sin problemas, igual que las cintas de aquel magistral Tomás Gutiérrez Alea, como La muerte de un burócrata, o Fresa y chocolate, con afiladas críticas al sistema. No por duras menos sutiles. También fueron exhibidas en la mayor de las Antillas y constituyeron grandes éxitos de taquilla.

Y uno no puede no preguntarse si la mentada “libertad de expresión” no será también un concepto-bruma. En la tierra prometida del voto y el dinero, ¿gozarán de la misma libertad de expresión el mecánico y el albañil que instalaron la antena, que Carlos Puig que transmite por ella?

Marcelino Perello/exonline.com.mx

La verdad sospechosa

La verdad sospechosa

…Y aquí verás cuán dañosa es la mentira/ y verá el Senado, que en la boca del que mentir acostumbra / es la verdad sospechosa. (Juan Ruiz de Alarcón)

¿De qué sirve la verdad si nadie la cree? La verdad es ajuste de cuentas entre realidad y percepción. Cuando el pleito empata, estamos ante la verdad. Y asuntos de verdad, nos traen de cabeza.

Paulette: ¿Quién dice la verdad? ¿Nadie? Lo único cierto es la muerte de la niña. ¿Cómo, cuándo, dónde y por qué murió? La devastación lacrimógena de Lisette Farah, indigesta. No es creíble su inocencia. Tampoco la del ex marido. Mucho menos la del procurador. Aunque Bazbaz conozca la verdad, no podrá contarla. Será mentira, aunque sea verdad. Desconfiamos de todos los protagonistas. ¿Por qué si hacen falta tantas verdades no vamos a creer ninguna? Por lo arisco de la mula, diría el ranchero. Porque estamos hartos.

Guardería ABC: ¿Cómo creer en las promesas presidenciales de celeridad en la investigación cuando la tardanza cumple un año? En este país es verdad que la ley no se aplica cuando hay dinero, impunidad y leguleyos para disfrazarla. Verdad desnuda.

Martín y Bryan Almanza: muertos a balazos cerca de Ciudad Mier. Fueron los malos, dicen los soldados. Los malos fueron ellos, replica la madre, cuya imagen recuerda a la mujer que grita con el niño roto en el Guernica de Picasso. La mujer desesperada vio morir a su hijo en brazos. Le dicen que así no fue. ¿La única verdad posible es la de ella? No es la misma de quienes investigan y analizan. ¿La Procuraduría Militar miente deliberadamente para encubrir a tropa asesina? ¿Miente una madre viuda de sus propios hijos?

Los muertos del Tec: La PGR se hace camote. En afán de deslindar al Ejército, asegura que el estudiante José Antonio Mercado fue asesinado por sicarios. Reconoce que soldados alteraron la escena del crimen. De Javier Francisco Arredondo, el otro muerto, nada se aclara. De la prisa, queda el ridículo cansancio. Otra verdad sospechosa.

Exigimos la verdad y sólo la verdad. Ombligo, todos tenemos uno. Certeza, una también: no podemos vivir donde la verdad es ausencia. La sociedad halla consuelo. Construye su propia verdad. La verdad no sólo es aquello que existe, es también aquello que imaginamos.

Pepe Cardenas/eluniversal.com.mx

Chistoretes

Chistoretes

No sé lo que haríamos sin usted en esta empresa, pero vamos a probarlo.

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Un empresario tiene que escribir una carta de recomendación para un empleado mas bien vago. No quiere mentir acerca de su empleado, pero tampoco quiere decir la verdad. Después de una cuidadosa reflexión, escribe en la carta de recomendación:

“Usted será afortunado si consigue que esta persona trabaje para usted.”

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El jefe le dice al empleado, tu no pienses en mi como tu jefe, piensa en mi como un amigo que siempre tiene la razon.

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Un hipocondríaco va al médico y le pregunta :
Doctor, mi mujer me traicionó hace una semana y aun no me han salido los cuernos.
¿Será falta de calcio ?

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La pereza es la madre de todos los vicios, y como madre, hay que respetarla.

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Se encuentran dos amigos y uno le dice al otro:
– Ayer tuve una experiencia unica, hice el 114 con una casada.

-Mira yo conozco todas las posiciones en el sexo y esa nunca la habia oido.
-Te explico, estaba haciendo el 69 con la tipa, llego el marido y me puso la
45 en el culo !!!.

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British Petroleum, una historia de negligencia y desastres

British Petroleum, una historia de negligencia y desastres

Con una “sensibilidad” tan fría y anodina, que nada tiene que envidiarle al general estadunidense Stanley McChrystal cuando le ha tocado “lamentar profundamente” los “daños colaterales” por el asesinato de civiles en Afganistán, el gigante British Petroleum (BP) se ha comprometido a indemnizar a las “víctimas legítimas” (sic) del interminable derrame de petróleo frente a las costas de Estados Unidos. Pero, si hasta el momento han sido presentadas ya ocho demandas colectivas contra BP, el expediente de la indemnización podría estar listo entre cinco y diez años, según reporta desde Londres el corresponsal de Le Monde, Marc Roche. Recuerda que, como muchas otras transnacionales, BP maneja su propia aseguradora, si bien su responsabilidad en la explosión y naufragio de la plataforma Deepwater Horizon sea repartida con las demás empresas de servicio involucradas.

Además, la plataforma era alquilada a Transocean, firma suiza de perforación basada en Houston, encargada de la producción y la seguridad de Deepwater Horizon, valuada en 560 millones de dólares. También podrían verse comprometidas tres firmas de EU: Hydroil y Cameron International, filial de GE Oil, que proveyeron los obturadores antierupción destinados a proteger los equipos contra la enorme presión en las profundidades, y la infaltable Halliburton, que cimentó los aparatos de sondeo. Curándose en salud, la firma ya dijo que era “prematuro e irresponsable” especular sobre las causas del desastre, aunque las autoridades estadunidenses ya han atribuido la culpa a la “negligencia”. De acuerdo a expertos de la aseguradora inglesa Lloyds, el costo de la contaminación podría variar de 3 a 12.5 mil millones de dólares, mientras que la neoyorkina Sanford Bernstein &Co sitúa los costos en al menos 8 mmdd.

Y mientras asistimos en las noticias a la muerte de millares de aves y animales en la gran trampa de petróleo en que se ha convertido el golfo de México, salen a la luz revelaciones sobre problemas en el funcionamiento de Deepwater Horizon ¡desde junio de 2000!

Según la agencia federal Minerals Management Service, encargada de administrar las concesiones petroleras offshore, el yacimiento sufrió fugas importantes causando contaminaciones marinas de 2002 a 2005. Pero en 2009 , BP dio un informe optimista sobre dicha plataforma a la agencia federal: “Es improbable que pueda producirse un accidente de contaminación petrolera en la superficie o a profundidad”.

BP ya había burlado gravemente las reglas de seguridad en su funcionamiento, lo que llevó a la explosión de la refinería de Texas City en 2005 (15 muertos, más de 800 heridos) y a la contaminación de Prudhoe Bay (Alaska) en 2006, el peor desastre hasta ahora en la historia de EU.

Irene Selser

Las Consagradas

Las Consagradas

Maciel consagró a 900 mujeres… para explotarlas

Los obispos visitadores se sorprendieron al conocer la existencia de consagradas en el Regnum Christi y de la rigurosa normatividad en la que viven, la cual no aceptaría la Iglesia católica en la actualidad.

México.- Mujeres sonrientes, con buenos modales, de buena presencia y escasa formación cultural y religiosa, que decidieron consagrar su vida al Regnum Christi de los Legionarios de Cristo, viven sometidas en los centros de la congregación en una esclavitud voluntaria que les impide opinar, tener amistades y cercanía con su familia. Bajo un régimen de control total se les ha utilizado por décadas para obtener recursos y vocaciones. Y todo en nombre de Dios.

A cuarenta años de haberse integrado el primer grupo de consagradas, creado por Marcial Maciel, se descubrió que no están reconocidas por la Santa Sede, incluso los visitadores apostólicos se sorprendieron al conocer de su existencia y de la rigurosa normatividad en la que viven, la cual no aceptaría la Iglesia católica en la actualidad.

Actualmente son cerca de 900, provenientes de España, México, Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania y Nueva Zelanda, principalmente. En el país son aproximadamente 300 en sus centros instalados en Monterrey (hay dos casas, una con 50 y otra con 150 jóvenes recién consagradas), Distrito Federal (cinco casas), Puebla, León, Saltillo, Mérida, Guadalajara y Cotija.

Perdidas en el laberinto de esa normatividad, han creado una figura “híbrida” que fue aprovechada por su fundador, que las convirtió en su ejército femenil. Tan sólo para el cumpleaños de éste, cada 10 de marzo se les solicitaba un “regalo económico”, un cheque aproximado de 250 mil dólares, cantidad que cada año se intentaba superar.

Según los Estatutos del Regnum Christi (RC), en el capítulo dedicado al tercer grado, de los que tiene copia MILENIO Diario, se establece un total sometimiento de juicio y se les exige que a los 15 años de haber sido consagradas entreguen la mitad de sus bienes patrimoniales presentes y futuros a la Legión y a los 25 años el total de éste, de los cuales no se dispondrá en vida de la donante, sólo de su usufructo.

Además, se indica que si cuentan con bienes al integrarse al RC los podrán conservar, y adquirir más, pero no administrar. Y podrán disponer del usufructo de éstos, pero sólo para obras de caridad y de ayuda al movimiento legionario.

A estas jóvenes diseñadas para ser sometidas se les recluta en sus colegios, entre los grupos de colaboradores y las secciones de jóvenes, las consagran desde los 17 años de edad y se les solicita a sus padres, si pueden pagar, 7 mil dólares anuales para su mantenimiento; en México durante varios años se les pedía una mensualidad aproximada de dos mil a tres mil pesos, para cubrir los gastos de la casa en donde vivían.

Las Consagradas

Son aisladas desde el primer momento en que ingresan, las normas son claras: con sus familiares pueden estar 15 días cada 7 años y una vez al año las pueden ver sus padres, en las ciudades en donde éstas se encuentren. También, tienen derecho a una llamada mensual que realiza la familia. Pero esta regla se puede romper si requieren conseguir recursos para los centros.

Para estas mujeres laicas, que no están consagradas como las religiosas de otras congregaciones, hay permisos especiales para salir del centro e ir con sus familias, los cuales se otorgan en caso de que su padre o madre se encuentren enfermos de muerte, sólo son ocho días, si en ese lapso no fallece, se regresan y es algo extraordinario conseguir otro pase.

Al interior del centro tienen prohibido hablar de lo personal entre ellas. Ahí debe reinar siempre el silencio, excepto en la media hora destinada para la comida y los 10 minutos que se les concede al final del día para charlar. No pueden ayudarse unas a otras en nada sin el permiso de su directora. Todo es controlado, incluso el ir al baño, lo cual tiene que autorizarlo su directora si están en tiempos de convivencia comunitaria.

La inflexible normatividad en la que viven las consagradas las obliga a hablar con su directora cada 15 días de manera confidencial; sin embargo, este diálogo es revelado a sus superiores. Situación que va en contra del derecho canónico (CIC 240,2), la Iglesia no permite que ni siquiera para la ordenación sacerdotal se revelen los contenidos de la dirección espiritual.

También se les asigna uno o dos confesores sacerdotes legionarios, únicos permitidos para confesarse cada semana. Y se les somete a una aplicación de un cuestionario semanal de 45 minutos que las hace sentir culpables y pecadoras, con preguntas como: “¿Soy irresponsable en el empleo del tiempo. Considero la pérdida del tiempo como una falta formal a la pobreza?

Para Marcial Maciel era importante la participación de las mujeres, pero sólo para conseguir donativos y captar vocaciones, porque siempre se opuso a que las consagradas estudiaran. A diferencia de los hombres que ingresan y se integran a las filas de las universidades.

Algunas ex consagradas confiaron a MILENIO Diario que a ellas, desde su adhesión, se les dijo que no era necesario que concluyeran carreras universitarias, algunas por seguir a Cristo abandonaron sus estudios; otras los continúan, pero asesoradas de manera individual por profesoras y aisladas de los centros universitarios.

La mayoría de las profesoras que les imparten los cursos pertenecen a la Legión, tienen poca capacitación y no se han titulado. Estas mujeres pueden estudiar publicidad, técnicas de comunicación humana y pedagogía, entre otras, pero “no la medicina”.

Pese a que el derecho canónico en el número 822 recomienda que se usen los medios de comunicación, pero con prudencia para cuidar la castidad, ellas no tienen acceso a prensa, televisión, radio e internet libre.

Bajo este régimen, un número importante de ellas se enferma y de acuerdo a testimonios de médicos y siquiatras que las atienden, acreditan que son mujeres sanas, pero antes de cumplir 30 años de edad tienen síntomas serios de “fibromialgia, neurosis, colitis, gastritis, transtornos del sueño y depresión”.

Las normas estrictas y los horarios a los que están sometidas les generan ansiedad, “obsesión y perfeccionismo, así como despersonalización, con actitudes regresivas.

En su vida cotidiana “no hay libertad por la opción personal, básica para una vida adulta plena y feliz, por lo que caen fácilmente en desesperación, desánimo y crisis emocionales.

Por eso muchas de ellas no rebasan los 40 años en ese estilo de vida, algunas se van enfermas y afectadas. Pero en una indefensión total, porque de acuerdo con su normatividad, si se enferma síquicamente se le envía de regreso a su casa.

– Claves

Reclutadas

• En sus promesas, además de castidad, pobreza y obediencia, tienen que cumplir otras tres: nunca desear… ni intrigar para alcanzar o conservar cargos o dignidades en el movimiento.

• No criticar jamás externamente, con palabras, escritos o de cualquier otro modo, ningún acto de gobierno, ni la persona de ningún director del movimiento y avisar de inmediato al director quién es el que critica. Evitar la crítica, la murmuración, los particularismos y la intriga, creando un ambiente de estima.

• De las consagradas el 8 de diciembre de 1969 sólo quedan 4, dos hermanas de apellido Magaña; Patricia Bannon (hermana de quien fue director territorial de la Legión en Estados Unidos) y Margarita Estrada.

Eugenia Jiménez/Mileniodiario