Fumar es un placer

 

Fumar es un placer

El sifilazo se achacaba a Francia; desde los tiempos de don Francisco de Quevedo los españoles pensaron que el peor y más contagioso y asqueroso humor que infectaba al mundo, la sífilis, el mal francés, bajaba de la destemplada cabeza del eminentísimo cardenal de Richelieu. No sólo el mal, también el deleite, la dulzura, la flauta mágica, el francés, lo francés, la cornamenta, siempre estuvieron presentes en nuestra literatura. Los gabachos han sido nuestros maestros en goce y tal vez por eso, muy rechazados, muy criticados tachándoles de volterianos y libertinos. En los prostíbulos de algunas ciudades españolas, en la posguerra, había carteles que decían: «En esta casa no se hace el francés».

Hubo una tendencia ultramontana que culpaba a los franceses de la costumbre de tocar el saxo, una prueba más de la ignorancia castiza, porque darle al chupete, el mamar o chupar viene del latín fellatum y los museos están repletos de esculturas y dibujos, cerámicas y monumentos etruscos, egipcios, cretenses alusivos al falo.

Han sido también los franceses, otros franceses menos franceses, quienes han denunciado la felación como un acto humillante, convirtiendo un cigarrillo en el miembro de oro de Mefistófeles. Querían un anuncio de impacto y lo han logrado. La asociación de defensa de los no fumadores ha puesto a jóvenes simulando una calada a la minga; un inocente adolescente y una chica apenas salida de la pubertad, arrodillados, succionan un cigarrillo y alguien está de pie.

Ha estallado el escándalo; querían convencer de que fumar te hace esclavo, que el cigarrillo no supone un acto de rebeldía, de libertad, de emancipación, sino todo lo contrario, de sumisión, de culto al poder simbolizado en el falo, pero el cipote oculto se ha cargado al mensaje de la dependencia y de la liberación.

Las feministas han contestado al cuplé de Sarita Montiel y a los publicitarios obsesos y puritanos, diciendo que es ridículo vincular el tabaco con el sexo: «Practicar la felación no provoca cáncer». Me parecen las que protestan feministas transgénicas, pos-ideológicas; se meten en el enredo de una contradicción. El beber, el fumar, la mayoría de las dependencias y apetitos desordenados, según el maestro Lacán, que siempre escribió cosas maravillosas que no se entienden, están relacionados con la angustia del destete y con otras neurosis sexuales.

La melancolía de la leche materna acompaña al hombre y a la mujer toda la vida, y a veces el cigarrillo, el vaso de whisky son inconscientemente un pezón o un pene. Claro que las feministas tienen un conflicto con Lacán; rechazan su teoría falocéntrica y nunca entendieron que dijera que la mujer no existe. Se refería a que no hay armonía entre los sexos, y que a veces, la pareja, es una fantasía.

Raul del Pozo/el mundo.es

Negro, pobre, muerto

Negro, pobre, muerto

Veo la foto de Lula, presidente de Brasil, con Fidel y Raulito Castro: lucían camisa informal, chándal y guayabera de colores claros. De esos colores que sientan bien en cierta latitudes aunque uno sea la viva (por decir algo) imagen de la escabechina humana, como es el caso del Coma Andante Fidel. Qué foto más bonita. Los camaradas amos del mundo, blanquitos y sonrientes, sin que nada les encoja las tripas, no desde luego la muerte del obrero negro Orlando Zapata, y además ni siquiera sabemos si Fidel tiene todavía entrañas o se las extirparon en su momento y ahora lleva un intestino de acero ruso, rizado como una serpentina y que funciona con una pila atómica. Cogiditos los tres amigos, Fidel, Lula y Raulito, tocándose los respectivos lomos con ternura. Parecían la portada de uno de esos discos recopilatorios que siempre nos alegran el verano: Red Caribe Mix. Un símbolo mundial de la izquierda. A construir los mitos de la izquierda extrema han contribuido siempre las buenas fotos, las que tienen encanto y seducen a las ingenuas masas. Por ejemplo aquella famosa del Ché tomada por Alberto Díaz, Korda. Conocí a Korda hace años en Cuba, y tuve la sensación de que no hacía mucho en la vida, excepto espantar moscas, pero que el régimen «caribecomunix» le está muy agradecido. No es para menos. Esta fotografía de Lula y los Castro también tiene su punto. La hicieron el mismo día que murió Orlando Zapata, que era negro, pobre, fue torturado y ya no molesta. Los tres luchadores por la libertad del proletariado no podían reprocharle a Zapata –un albañil que tenía más agallas en una sola uña de sus negros pies de obrero de las que podrían reunir esos tres de la foto a lo largo de varias vidas–, no pueden recriminarle al pobre Zapata, digo, haber sido un ricachón de la «gusanera» de Miami: Zapata era justo aquello por lo que, antaño, algunos creían que esos tres de la foto deberían estar luchando.

Angela Vallvey/larazondigital.es

El lenguaje de la banda

El lenguaje de la banda

En el principio quería reivindicar un habla: su música, su transgresividad y su misterio. Me divertía. Con un par de palabras extrañas laceraba conciencias. Eran personas que les gustaban los mismos autores que a mí pero preferían otros textos y defendían otra idea del hecho literario: Quevedo, Borges, José María Arguedas, Bukowski, José Agustín, daban para todas las inquietudes. Nada logré hasta que advertí que nada tenía que reivindicar. Que el lenguaje es una bestia autosuficiente que lo que menos desea son héroes. Nada, pescadito, me dije, wacha el rollo y arránate, carnal. Quel wirimindijáus vaya por unas caguas, unas tortugas ahogadas y órale, se hace la machaca.

Todo escritor es elegido por un territorio lingüístico que es identitario con el espacio y con el grupo social que lo rodea. Siento que la esencia de la creatividad tiene una conexión directa con este aspecto. Es con cierto lenguaje con el que un narrador toca las puertas que nadie ha tocado y en mi caso ha sido con el lenguaje de la calle, que es duro y frágil, sutil y despiadado, de puño y corazón. Cuando leí las jácaras de Quevedo este lenguaje estaba allí como el camino de mis sueños.

Sin embargo, esta porción del habla se renueva constantemente. La efectividad de la banda lo exige. En los años sesenta, los productores de goma de opio eran gomeros y los que la transportaban a los Estados Unidos, burros; así mismo, los que se encargaban de la mota eran mariguaneros y fumarla no era eso sino darse toques o quemarle las patas al judas. Cuando llega la coca aparece la expresión traficante que después derivó en narcotraficante y luego en narco, que se aplica a todo tráfico sin distingos.

Narco ya se quedó, semánticamente es poderosa y circula campante por el mundo. La usaré siempre en lugar de las anteriores, incluida la palabra gángster de gran prestigio. En la clasificación de las jerarquías la expresión Capo se ha impuesto, incluso ha rebasado el ámbito del hampa para saltar a la política, el deporte y la empresa. También es una palabra que me cautiva.

En los sesenta, se le podía decir a alguien loco o bato, era la forma; las bandas de cholos las unieron: batos locos; bato me gusta, pero más me gusta plebe o morro, sobre todo esta última. Ahora güey es utilizada por la tele comercial y se ha generalizado. No me gusta porque fue despojada del sentido de banda.

Al explorar palabras que no identifico como elementos eficaces para expresar mi emoción creativa, reconozco que un territorio lingüístico es limitado también en el tiempo. ¿Qué se requiere para que una palabra dure? Ni idea. Escribir matar, o sus sinónimos de diccionario, no es suficiente. Hay una fuerza subconsciente que exige escribir escabechar, dar piso, bajar, encobijar o darle en su madre; más las intermedias como morder el polvo o mandarlos a san Pedro, etcétera.

He disfrutado a fondo esta estética fronteriza. La he defendido sin mitificar. Me ha embelesado ver cómo los livis se transformaban en jeans y las limas en camisas tipo versage; las calcas en botas de piel de cocodrilo y los vochos en Hummer. Es muy interesante también el universo de las armas: las 38 súper se convirtieron en pistolas matapolicías con balas de 28 milímetros de longitud y los M1 en fusiles AK-47 con su nombre evocador: cuerno de chivo. Los Barret de 50 milímetros capaz de tumbar un boludo, eran el sueño de los narcos y llegaron. Y bueno, los matones o pistoleros se convirtieron en sicarios.

Mientras la delincuencia aumenta su influencia en el mundo, su lenguaje se enriquece. Sobre todo para mantener una relación productiva con la gente decente, la que acepta que se pueden alterar sus sentidos pero no su manera de nombrar. “Nos sirvió para el último gramo”, dice Sabina, y no hay problema porque gramo es una expresión universal. Pero un gramo también es un pedazo, un ochito y últimamente una línea. Y lo de menos es su peso. Entonces, un escritor interesado, sólo tiene que oír y decidir, si un lenguaje tan vivo y tan inquieto puede llevarlo a escribir la línea que jamás se ha escrito. Y que vuelen pelos, compita, apoco no. Dame un beso pa basquear.

Élmer Mendoza (Culiacán, 1949) ganó el Premio Tusquets de novela por Balas de plata, ambientada en el mundo del narcotráfico en México.

Tuvieron un sirenito

Tuvieron un sirenito

Cuenta la leyenda que en algún lugar del Mar Caribe doña América Latina fue y le dijo al doctor: “quiero un hijo”, “pero señora mía ya a su edad no es conveniente”, “no importa, quiero un hijo, sangre de mi sangre”, “pero si usted ya ha dejado su semilla en varios lugares, mire ahí está la Organización de Estados Americanos; la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, sus tratados de libre comercio” “pero yo quiero un hijo que se parezca solamente a mí”, “pero señora sus genes no son los mejores, necesitamos equilibrarlos”, “que no y no, quiero un hijo ya”.

Después de tanta insistencia, al doctor no le quedo otra que mandar a doña América Latina a Playa del Carmen con un grupo mandatarios y mandatarias a que le hicieran un hijo. Así finalmente el martes 23 de febrero nació un sirenito justo a los dos días de juntados, con la cara de angelito pero cola de pescado. Como dicta la tradición inmediatamente lo bautizaron con el nombre de “Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños de José María Concepción del Refugio de todos los Santos”

¿Para qué quería doña América Latina tener un retoño? a) para justificar la asistencia de todos los mandatarios a Playa del Carmen, y tener algo de qué platicar el resto del año; b) para probarle a su ex novio estadunidense que puede rehacer su vida sin él; c) porque quiere demostrarle a los vecinos que ya es mayor de edad y puede valerse por sí misma; d) para darle el avión a Felipe Calderón; e) nada más porque le dio la calentura; f) todas las anteriores; g) no sabe/no contestó.

El día del nacimiento, se hizo una gran fiesta y todos los y las progenitoras se abrazaron y regalaron puros y chocolates, mientras los tíos de todo el mundo miraban al retoño con recelo y cautela, ¿cómo va a sobrevivir con el puro ADN de sus padres y madres? ¿y si le sacaba las mañas reeleccionistas de algunos mandatarios latinoamericanos? ¿cuál será su alimento oficial? ¿Frijoles con arroz, arepas, feijoada, churrasco, ceviche o hallacas? Porque lo único que estaba claro es que no le iban a dar hamburguesa ni tocino canadiense.

Cuando el bebé fue presentado en sociedad, inmediatamente los medios de comunicación comenzaron a verle distinto parecido. Tiene los ojitos pispiretos de Cristina Fernández de Kirchner, el problema es que uno se le va para la izquierda y otro para la derecha. Esos labios a la Johnny Laboriel no podían ser otros que los de Hugo Chávez, pero no sólo le sacó la boca, sino lo gritón pues cuando empezó a llorar exigiendo su biberón, no hubo cumbre latinoamericana que lo callara.

Cuando finalmente llegó la nodriza, el infante la mordió, así se supo que le había sacado el carácter a Rafael Correa.

Por cierto, se supo que Álvaro Uribe y Hugo Chávez se pelearon por ver a quien le había sacado más parecido. “Sea varón y reconozca que es mi viva imagen”, dijo el Presidente colombiano, “¿Pero qué le pasa caballero?, usted quisiera que le sacara en lo franco, pero no por derecho, sino por franquista”. La cosa no llegó a más sólo porque Uribe no tenía ánimos después que le dijeron que no vería crecer a su hijo, ya que no le habían autorizado la reelección.

El angelito ya sacó su primer colmillo que bien podría ser herencia de Lula Da Silva, que sabe aprovechar cualquier coyuntura para posicionar a su país y fortalecer su liderazgo en la región. Aunque el niño nació enorme —con los cachetes y la pancita del mandatario peruano Alan García— va a caminar hasta dentro de uno o dos años, en las Cumbres de Venezuela en el 2011 o de Chile en el 2012, en una de esas podría hasta tardar más, si sigue siendo testigo de la violencia intrafamiliar de sus padres que se la pasan peleando.

Al ver el vástago que nació, el doctor que asistió el parto en lugar de darle una nalgada al recién nacido, mejor aporreó a su madre y le advirtió que como dicen los expertos: “el que nace pobre y feo, tiene grandes posibilidades de que al crecer se le desarrollen ambas condiciones”.

Vianey Esquinca/exonline.com.mx