Google aprende a pensar

 

Google aprende a pensar

Para quien viva en el siglo 21 y use internet, Google parece amenazar con convertirse en el tipo de inteligencia artificial totalitaria que películas como 2001, Odisea del espacio nos enseñaron a temer.

Desde que fue inventado en 1997 por dos estudiantes de Stanford, Larry Page y Sergey Brin, el buscador más usado del mundo ha crecido hasta convertirse en un emporio que amaga con dominar el mundo.

Pero lo más asombroso es que Google va volviéndose inteligente. Ya desde su concepción, el buscador se distinguió por su particular método de búsqueda. Todo buscador va recorriendo cada rincón de la red y acumulando información. Pero lo difícil es ordenarla y clasificarla, para que cuando un usuario la solicite el buscador presente justo lo que pide, y no miles de opciones no deseadas.

La gran idea detrás de Google es que, en vez de tratar de analizar y decidir qué información es más importante, se fija en qué páginas prefieren los propios usuarios de internet. Así, el algoritmo que desarrollaron Page y Brin clasifica a las páginas de internet de acuerdo con el número de otras páginas que se enlazan con ellas. Es decir, las evalúa de acuerdo con su éxito práctico, no a criterios teóricos (una idea muy darwiniana).

Con esto Google logra ofrecer resultados cada vez más inteligentes: lo que considera importante se parece mucho a lo que los humanos consideramos importante.

Y sus habilidades continúan refinándose: un artículo de la revista Wired (febrero 2010) comenta cómo se ha logrado que Google distinga mejor entre sinónimos, usando un concepto proveniente de la filosofía. Ludwig Wittgenstein afirmó alguna vez que “las palabras carecen de significado si no se comparten”. Tomando en cuenta esto, Google ahora considera qué palabras rodean a la palabra problemática, y logra ofrecer resultados más acertados. Va aprendiendo a “entender” el significado de las palabras por su contexto, como hacemos los humanos.

¿Llegará a convertirse algún día Google en algo parecido a la malévola computadora Hal 9000? No lo creo, pero seguramente el momento en que las “inteligencias artificiales” se conviertan en, simplemente, inteligencias sin calificativos, se acerca.

Martin Bonfil/Mileniodiario

El hijoputa

Me lo encontré, al hijoputa, porque las llaves se me escurrieron de los dedos al ir a abrir el portal, y tuve la mala suerte de que se colaran por uno de los agujeros que tienen las tapas de alcantarilla para que los poceros puedan levantarlas cómodamente, con ayuda de alguna exótica herramienta, cada vez que tienen que entrar. Yo no soy pocero ni tengo herramientas exóticas así que por poco me despellejo los dedos al abrir la dichosa tapa, en fin, que no me quedó otra que bajar, con el asco que le tengo yo a las cloacas, a todo lo que esté húmedo y oscuro y huela a heces.

Las llaves no las encontré, pero ya digo que al hijoputa sí. No sabría cómo describirle, tiene partes de insecto y partes de reptil, pero el tipo es casi tan grande como una persona, y lo que es seguro es que tiene una sonrisa enorme y asquerosa. He intentado hacer un esbozo, desde luego no le hace justicia, y hay que imaginárselo a tamaño natural, y negro, en realidad tiene la piel gris oscuro, pero no se me da bien colorear:
El hijoputaEs verdad que tiene un aspecto algo siniestro, pero tampoco me parece que se deba juzgar a nadie por su aspecto y nada más, así que hablaré de sus acciones, mencionaré que se trata de un individuo al que en los quince minutos que estuve con él le vi convocar a diez vírgenes que había secuestrado previamente y colocarlas a cuatro patas, formando un círculo, con la idea de desflorarlas a todas a la vez, a la manera de los violadores múltiples. El propósito de semejante ritual era, según me dijo, generar una forma extraña de campo magnético, una especie de inducción mística generada por el acto de desflorar a una virgen, y amplificada por esa disposición espacial en círculo, un poco como en una bobina, o algo así me dijo. Lo cierto es que no domino para nada el tema, la cosa no me quedó clara del todo y tampoco quise preguntar, siendo además que el hijoputa se expresa con mucha dificultad y suena algo gangoso, imagino que por el gran tamaño de su boca. Bueno, he intentado representar todo esto en forma esquemática, esto del mecanismo desflorador. Las líneas verdes y rojas simbolizan el campo inducido, pero podrían no estar ahí en realidad, yo no las vi, de hecho.

No sé, si os digo la verdad este encuentro me ha dejado algo preocupado, me deja varios interrogantes. Como por ejemplo el ruido, ese crepitar que tengo todo el día en la cabeza, un sonido como de arrugar el envoltorio de un caramelo. ¿Será cosa del hijoputa? El psiquiatra dice que no, que se trata de una alucinación relativamente benigna que podría amortiguarse si consintiera en tomar la medicación, pero entonces ¿cómo es que a veces tengo que interrumpir una conversación con otra persona porque suena mi teléfono, y al otro lado oigo ese sonido de nuevo, ese crepitar? ¿Será él, que me llama y no habla, no dice nada, sólo emite ese sonido, ese restregarse el teléfono por las antenas, ese zumbar de élitros?

¿Será él quien me da instrucciones en sueños, sueños plagados de cánticos y símbolos freudianos, sueños en forma de musical donde los protagonistas cantan y bailan y miran a cámara y me dan instrucciones precisas de lo que debo hacer? ¿Será él quien ha hecho entrar en trance a los directores de todas las sucursales bancarias de España, en trance de ojos en blanco y boca abierta como la de un pez, en trance de treinta segundos exactos en los que cada director de sucursal de España transfiere seis céntimos de cada cuenta que existe a la mía para luego no recordar nada, sólo quedar un poco perplejo y desorientado pero sin tener ni idea de que ha participado en un trance fugaz y simultáneo que ha recorrido como imperceptible relámpago, como escalofrío, la piel de las finanzas españolas, pellizcando de cada poro lo justo para que nadie note nada?

¿Será él, el hijoputa, quien me ha dado instrucciones precisas en sueños para que invierta ese monto dinerario extra en un rifle de alta precisión, el mismo rifle que ahora empuño y a cuya mira telescópica tengo arrimado el ojo, el rifle que estoy apuntando y me dispongo a disparar?

LO DUDO MUCHO

elhombredelapustula.blogspot.com

Guarreridas españolas

Guarreridas españolas
NO creo que podamos considerar a Chiquito de la Calzada como paradigma de lo que los andaluces entendemos por vergüenza. Y hasta al propio Chiquito, hombre-espectáculo de la poca vergüenza, le daría pudor hablar de lo que la consejera de Salud pone en publicaciones oficiales de la Junta de Andalucía. ¡Qué poca vergüenza tiene doña María Jesús Montero, qué poco pudor! No le estoy levantando ningún falso testimonio, sino que hago comentario de textos sobre lo que dice la Guía de Sexualidad para Jóvenes editada oficialmente por su Consejería, donde puede leerse: «La sexualidad no es sólo la penetración en la vagina, el ano o la boca. Es la capacidad de disfrutar de nuestro cuerpo, del cuerpo de la otra persona, del mismo o de distinto sexo…»
-¿Eso pone? ¡Qué guarrería!
Por eso citaba al principio a Chiquito. Chiquito, con la poca vergüenza que tiene Chiquito, nunca se atrevió a decir estas procacidades. Las mienta como «guarreridas españolas» en general. Y por eso digo que la consejera de Salud no tiene vergüenza, porque no le da pudor gastarse nuestro dinero en las guarreridas españolas que promueve entre las adolescentes, a quienes las propone como el ideal de la libertad, cual anuncio de pastillas de detergente para la lavadora y la palangana: a mano o a máquina. Para la Consejería de Salud no hay listas de espera en los hospitales ni esas tonterías: lo fundamental es «el gustirrinín que da la gachí con la filomatic», que cantaba en Cádiz la comparsa de Paco Alba.
Así que esta señora por aquí declarando el orgasmo obligatorio para las chavalas; la otra, gastándose un dineral en el levantamiento topográfico del mapa del clítoris; en los planes de estudio, los Talleres de Masturbación; y en Educación para la Ciudadanía, apología de la homosexualidad. Y los de Igualdad, diciendo que igual da por detrás que por delante, con macho que con hembra. Da hasta asco, o por lo menos pudor y vergüenza, citar todo lo que han montado para la perversión sexual de la barra libre del «todo vale» para los jóvenes de la píldora del día después, sin la menor referencia a la moral, la ética o al irrenunciable derecho de los padres a la educación de sus hijos. ¿Para esto mandan las madres a sus hijas a la escuela, para que les enseñen las técnicas del gustirrinín de la filomatic?
Como a la vista de su actuación política se ve que no tienen no sólo ni vergüenza ni pudor, sino ni siquiera moral, no puede decirse en puridad que tengan una doble moral. Pero sí la tienen. O dos varas de medir. A mí todo esto de la oficialización de las guarreridas españolas en los colegios me llena de perplejidad. ¿Para qué tanta Ley del Menor, tanta protección de la infancia, tanto Defensor del Menor, tanta multa a las madres exhibidoras de niños por los platós y tanta obligación de tapar los ojos de los chavales cuando salen retratados en los periódicos o filmados en la tele, si luego esos mismos menores tan protegidísimos por las leyes, de cintura para abajo son pervertidos sexualmente de una manera no sólo oficial, sino obligatoria, en los mismos colegios, por orden de la autoridad y según sus planes de estudio? No quiero levantar ningún falso testimonio, pero lo que hacen con su política de guarreridas españolas oficiales me parece sencillamente perversión de menores. Antes el pervertidor de menores era un tío satirón en cueros con una gabardina por lo alto, que se la abría cuando las chavalas salían del colegio. Ahora el pervertidor de menores es el Estado y sus autoridades, que se abren la gabardina dentro de clase, desde el BOE, en las publicaciones oficiales de las consejerías, les enseñan a las chavalas el mandado y decretan el orgasmo obligatorio. Me pregunto perplejo: ante esta perversión de la infancia y adolescencia promovida desde el poder, ¿dónde está el Defensor del Menor?
Antonio Burgos/abc.es

Maravillas y propiedades del Alpiste


Propiedades nutricionales del Alpiste

Aquellos que creen que el alpiste sólo se hizo para los “pajaritos” es que no conocen las propiedades y múltiples beneficios de esta nutritiva semillita. El alpiste es una de las semillas más nutritivas y poderosas en este planeta. Es rico en proteínas vegetales de gran calidad, imagínate, unas seis cucharadas de alpiste tienen más proteína que dos o tres kilos de carne, pero además, las proteínas del alpiste no son nocivas ni de difícil digestión, sino son aminoácidos estables de muy buena asimilación.
 

Propiedades y elementos nutritivos del alpiste:

• Poseen una potente capacidad de recarga enzimática.

• Excelente fuente de antioxidantes, los cuales previenen el envejecimiento y el desgaste prematuro de la piel.
• De gran contenido en proteínas vegetales.
• Las enzimas de esta maravillosa semillita son remedio natural ideal para desinflamar órganos internos como el hígado, los riñones y el páncreas: el alpiste en un regenerador pancreático muy poderoso, por lo que
• Ayuda notablemente a erradicar diabetes (en muy poco tiempo), además
• Elimina la cirrosis al aumentar el conteo de hepatocitos del hígado y de paso, claro, lo desinflama.
• Recarga los riñones de enzimas, ayuda a eliminar exceso de líquidos.
• Previene arteriosclerosis.
• Ayuda en casos de gota, edemas, gastritis y úlceras de estómago.
• Ideal para combatir la hipertensión.
• Contiene lipasa, una enzima que ayuda a depurar grasas nocivas en las venas, arterias, o simplemente de los depósitos de grasa, por lo que sirve para como un remedio extraordinario contra la obesidad, celulitis, abdomen abultado, etcétera.
•  Aporta tono muscular.
• Es un muy buen aperitivo.
• Ayuda a quemar grasas, disminuye colesterol. Muy buen alimento para dietas de control de peso o para bajar colesterol.
• Tiene propiedades emolientes.
• Un gran remedio para afecciones de riñones y vejiga (cistisis), ya que mata bacterias en las vías urinarias.
• Refrescante.

Forma de consumo del alpiste

Lo puedes tomar así, tal cual, en ensaladas o licuados e incluso sopas o aderezos. También puedes preparar una nutritiva y potente leche enzimática de alpiste de la siguiente forma:

LECHE DE ALPISTE

Pon a remojar cinco cucharadas soperas de alpiste en agua pura desde la noche anterior. En la mañana, elimina el agua en que se remojó, y pon el alpiste remojado en la licuadora, puedes agregar leche de soja y fruta al gusto o simplemente licuar y tomar la leche de alpiste endulzada con miel de abeja (no azúcar), la cual es una nutritiva y energética leche para empezar el día (por las mañanas) y para terminarlo (por las noches, tomar caliente). Es muy importante que no endulces esta leche con azúcar blanca, la cual es muy nociva e irritante en tu cuerpo, además de que destruye las enzimas y el efecto poderoso de esta leche. Evita el azúcar refinada siempre que puedas, y si tienes niños pequeños no los acostumbres a las leches azucaradas ni a los caramelos.

¿Quieres recetas con alpiste? Consulta el siguiente link:

http://www.biomanantial.com/recetas-con-alpiste-a-1602.html

Botánica del Alpiste:

El alpiste es un cereal, perteneciente a la familia de las Poáceas, del género de las gramíneas . Proviene de una planta herbácea, que mide un poco más de un metro de altura, tien tres o cuatro tallos cilíndricos y huecos como las cañas, provistos de nudos manifiestos y hojas semejantes a las del trigo, acomodadas en largas vainas y angostas. El arbusto posee flores dispuestas en pequeñas espigas y agrupadas en bonches, de cuyo interior se extrae el fruto o semilla llamada alpiste, de varios colores y envuelto en una cascarilla. Existen unas 4.000 especies de alpiste, planta que predominan praderas, estepas y sabanas.

¿Ahora ya sabes porque los pajaritos nunca se enferman?

Catastrofismo

Catastrofismo

Pobres de aquellos que observen la realidad de España sólo a través de los medios de comunicación. Una semana enclaustrado en casa siguiendo este complicado momento de nuestro país sólo a través de lo que se escribe y se dice y el que está dentro querrá exiliarse y el que está fuera deseará no volver hasta que escampe. Esa cantinela derrotista no es nueva. Seguimos la estela de una arraigadísima tradición cultural. Una idea que sueltan las mentes preclaras como si la pronunciaran por primera vez: que los españoles no tenemos remedio, que antes o después nos hundiremos, que en nuestra carga genética está escrito que somos corruptos, marrulleros, y ahora, para rematar, que por no servir no hemos servido ni para construir una democracia. Lo extraordinario es que la misma fórmula derrotista sirve, cambiando los argumentos, para columnistas de muy distinto pelaje. Algunos, presiento, disfrutan con la bronca y han hecho de ella su medio de vida; otros (me incluyo), experimentan en ocasiones un pesimismo que ensombrece la percepción de la realidad. Pero hay que corregirse. La tendencia a pensar que España es víctima de una maldición de la que no podrá nunca escapar es estéril y más cercana al pensamiento mágico que al análisis racional. No hay nada que nos empuje a un inevitable destino trágico. Las personas a las que pagamos por representarnos, los políticos, deben corregirse, estar a la altura del momento. De nada sirve una oposición que quiere ganar a costa de pintar un panorama desolador. De poco sirve un presidente del Gobierno que no se dirige a la nación para explicar, de una vez por todas, la situación real en la que estamos inmersos y nos indica, como si fuéramos adultos, de qué manera debemos responder para salir del atolladero. Ni catastrofismo ni optimismo pueril, sino algo tan simple como la verdad.

Elvira Lindo

¡Al diablo los inmigrantes!

¡Al diablo los inmigrantes!

Arizona nos llena hoy la boca de horror y galvaniza nuestros peores presentimientos sobre un país que no ha logrado superar sus traumas desde la Guerra Civil. Pero Arizona no es un síntoma de lo que está sucediendo en Estados Unidos, ni de las contradicciones en su sociedad o de su polarización. Subraya sí, una tendencia de años en contra del multiculturalismo, al cual han atacado desde liberales como Arthur Schlesinger Jr. -quien fuera muy cercano al presidente John F. Kennedy-, hasta un halcón de la política como Samuel Huntington, y muestra también una derechización ideológica que a muchos está preocupando.

Si Sarah Palin, la ex gobernadora de Alaska y ex candidata a la vicepresidencia es ahora una de las figuras emergentes más populares entre los republicanos, si hay un movimiento tan beligerante como conservador denominado el Tea Party, con el cual se reconocen dos de cada 10 estadounidenses, que está organizando protestas contra el gobierno en todo el país, y si al propio Barack Obama, que nació y creció en el universo multicultural de Hawai lo señalan de haber nacido en Kenia, sugiriendo que su Presidencia es inconstitucional, ¿qué pueden esperar las personas de piel cobriza y ojos oscuros, sin gran estatura ni fortachones, católicos y no protestantes que se sienten agredidos por la ley antiinmigrantes en Arizona?

El alegato contra el multiculturalismo es que la inmigración a Estados Unidos afecta al tejido social y la vida del estadounidense común y corriente. Los inmigrantes, continúa la argumentación, no comparten los valores tradicionales estadounidenses y prefieren seguir fieles a sus viejas culturas, sin querer asimilarse a aquella en donde ahora viven. Esta nación, fundada por inmigrantes, repele hoy a los inmigrantes cuando estos no encuadran en el estereotipo de los peregrinos que edificaron el primer asentamiento de la colonia en Plymouth ni llevan en los genes el significado del Día de Gracias.

La nueva ley antiinmigrante en Arizona ha sido descrita como la más regresiva en Estados Unidos, y se combatirá en las cortes, que tendrán mucho trabajo. Arizona fue el primero de una decena de estados que quieren leyes similares en contra de inmigrantes, y que están respaldados por una creciente ola de opinión pública que sí quieren la mano dura contra quienes se encuentren sin documentos en Estados Unidos. Cierto, tiene más apoyo en Estados Unidos de los que muchos les gusta admitir.

Según el reconocido Rasmussen Report, el 60% de los estadounidenses aprueban la ley que recién firmó la gobernadora Jan Brewer, contra el 31 por ciento de oposición. El 44%, en reflejo de uno de los argumentos más fuertemente esgrimidos contra la inmigración, asegura que será bueno para la economía, y que los inmigrantes dejarán de robar empleos para los estadounidenses o los inmigrantes con documentos. Esta justificación es tramposa y esconde el fondo del fenómeno.

Hace algunos años, el ex presidente mexicano Vicente Fox, en una simplificación del debate, dijo que los mexicanos hacían trabajos en Estados Unidos que ni los negros querían hacer. En casos reales, no hay mejores trabajadores que los oaxaqueños en la pizca de la fresa en el sur de California, por su baja estatura que les permite ser muy rápidos. Tampoco hay más eficientes y veloces en limpieza de edificios que los mexicanos, a quienes llueven contratos a lo largo de la costa este de Estados Unidos.

Los mexicanos han ido ocupando gradualmente en las dos últimas décadas cada plaza de trabajo en industrias que antes estaban copadas por los negros. Producen tabaco en Carolina del Norte y empacan pollos en Alabama y Tennessee. Han abierto restaurantes en el corredor industrial y agrícola en los estados que colindan en la parte central del país con Canadá, y prácticamente monopolizan el trabajo en servicios en ciudades como Las Vegas. Muchos de ellos son indocumentados.

Cuando el huracán Katrina devastó Nueva Orleans, fueron los mexicanos quienes llegaron a hacer los trabajos de limpieza y las primeras obras de reparación, como sucedió en 1996, cuando al no verse cómo se concluirían las instalaciones deportivas en tiempo para la inauguración de los Juegos Olímpicos en Atlanta, las autoridades migratorias cerraron los ojos para que entraran mexicanos, sin documentos, a salvarles la fiesta.

El equipo de futbol más popular en Estados Unidos es México, según reportó esta semana The Wall Street Journal. Por eso se ha vuelto un éxito de taquilla: 90,000 espectadores en el Tazón de las Rosas en Pasadena, California, contra Nueva Zelanda, 63,000 en Carolina del Norte contra Islandia, y próximamente se esperan otros 80,000 en el juego contra Ecuador en Meadowlands, Nueva Jersey, cerca de la ciudad de Nueva York, donde nadie podría pensar, por los gritos y la algarabía, que se juega en un país que no es México. El seleccionado local, en comparación, no logra meter más del 50% de esa taquilla.

El tema de fondo en la discusión que atañe a México no es el económico o el proceso de integración que están siguiendo los mexicanos en Estados Unidos, sino el de la discriminación y el racismo. Pero este fenómeno, que galopa libremente por esa nación ante la preocupación e impotencia de muchos, no es sino uno más de los componentes ideológicos que se están sucediendo aceleradamente en esa nación, y que muestran una radicalización ideológica hacia la derecha en campo abierto y con más adeptos cada vez.

Su voz más beligerante es la cadena Fox, cuyos noticieros en los sistemas de cable tienen más audiencia que los noticieros combinados de CNN, MSNBC y CNBC. Sus conductores, en los programas hablados, caracterizados por la virulencia y tonos inflamatorios de sus palabras, arrasan a sus competidores. Glenn Beck, antiinmigrante de cepa, tiene casi 600 mil más televidentes que Larry King y Anderson Cooper juntos. Ambos, combinados, apenas si empatan el rating de Bill O’Reilly, otro extremista del micrófono.

No es gratuito que la televisión más ideológica, la que rebasa los parámetros del conservadurismo y está totalmente despreocupada por los equilibrios y la ponderación, sea la más vista en Estados Unidos. Para allá está caminando esa nación, que se ha quitado el pudor y la vergüenza de que se le tilde de derechosa. “No culpen a Arizona”, escribió este domingo en The New York Times el columnista Frank Rich. “El estado del Gran Cañón solamente estuvo en el lugar correcto en el momento preciso para inclinarse hacia el lado oscuro. Su histeria es otro síntoma de un virus político que no puede ponerse en cuarentena y cuya cura es aún desconocida”.

Lo que dice es que las cosas se pondrán peor. Hoy mandan al diablo a los inmigrantes, pero esa enfermedad avanzará por encima de ellos y sobre cosas aún inimaginables.

Raymundo Riva Palacio/elpais.es