Abraza la oscuridad

bukowski-abraza-la-oscuridad-y-otros-poemas
La confusión es el dios
la locura es el dios

la paz permanente de la vida
es la paz permanente de la muerte.

La agonía puede matar
o puede sustentar la vida
pero la paz es siempre horrible
la paz es la peor cosa
caminando
hablando
sonriendo
pareciendo ser.

no olvides las aceras,
las putas,
la traición,
el gusano en la manzana,
los bares, las cárceles
los suicidios de los amantes.

aquí en Estados Unidos
hemos asesinado a un presidente y a su hermano,
otro presidente ha tenido que dejar el cargo.

La gente que cree en la política
es como la gente que cree en dios:
sorben aire con pajitas
torcidas

no hay dios
no hay política
no hay paz no hay amor
no hay control
no hay planes

mantente alejado de dios
permanece angustiado

deslízate.

Se busca una mujer

sebuscamujerCapitulo II

En su segunda visita a la tienda, el maniquí seguía todavía allí. Robert la miró, dio unas vueltas, compró un cenicero que imitaba a una serpiente enrollada, y luego se fue.
La tercera vez que fue allí le preguntó a la chica:
—¿Está el maniquí en venta?
—¿El maniquí?
—Sí, el maniquí.
—¿Quiere comprarlo?
—Sí. ¿Ustedes venden cosas, no? ¿Está el maniquí a la venta?
—Espere un momento, señor.
La chica se fue a la trastienda. Se abrió una cortina y salió un viejo judío. Le faltaban los dos últimos botones de la camisa y se le podía ver el ombligo peludo. Parecía lo suficientemente amistoso.
—¿Quiere usted el maniquí, señor?
—Sí. ¿Está a la venta?
—Bueno, no del todo, es una especie de instrumento de exhibición, de atracción…
—Quiero comprarla.
—Bueno, déjeme ver… —El viejo judío se acercó y empezó a tocar el maniquí, el vestido, los brazos—. Veamos… Creo que le puedo dejar esta… cosa… por 17,50 dólares.
—Me la quedo. —Robert sacó un billete de 20. El dueño le devolvió el cambio.
—La voy a echar de menos —dijo— algunas veces parece casi real. ¿Quiere que se la envuelva?
—No. Me la llevo tal como está.
Robert cogió el maniquí y la llevó hasta el coche. La tumbó en el asiento trasero. Luego montó delante y condujo hacia su casa. Cuando llegó, afortunadamente no parecía haber nadie por los alrededores, la metió en su apartamento sin ser visto. La puso de pie en el centro de la habitación y la contempló.
—Stella —dijo—. ¡Stella, perra!
Se acercó y le pegó una bofetada. Entonces agarró la cabeza y comenzó a besarla. Fue un buen beso. Su pené empezaba a ponerse duro cuando sonó el teléfono.
—Hola —contestó.
—¿Robert?
—Sí.
—Soy Harry.
—¿Qué tai, Harry?
—Bien. ¿Qué estás haciendo?
—Nada.
—Creo que me voy a pasar por allí. Llevaré algunas cervezas.
—De acuerdo.
Robert se levantó, cogió el maniquí y la llevó hasta el armario. La puso apoyada en una esquina y cerró la puerta.

(continuara)

Un chiste

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Un jefe de la mafia descubrió que su Contador había desviado 10 millones de dólares de la caja.

El Contador era sordomudo. Por eso fue admitido en el trabajo, pues como no podía oír nada, en caso de una eventual detención y proceso, no podría actuar como testigo.

Cuando el Jefe le fue a preguntar por los 10 millones, llevó consigo a su Abogada, que conocía el lenguaje de las señales de los sordomudos.

El jefe pregunto al Contador:

– ¿Donde están los 10 millones que te llevaste?

La Abogada usando el lenguaje de las señales, le hizo llegar la pregunta al Contador, que a su vez respondió con señales.

– Yo no sé de que están hablando.

La Abogada lo tradujo para el jefe.

– El dice que no sabe de que le hablamos.

El mafioso saco un pistola calibre 45 y apuntó a la cabeza del Contador, gritando:

– Pregúntale de nuevo.

La Abogada, por señales, le dijo:

– El te va a matar si no le cuentas donde está el dinero.

El Contador respondió con señales:

– Ok, ustedes ganaron, el dinero está en una valija marrón de cuero, que está enterrada en el jardín de la casa de mi primo Enzo, en el Nº 400 de la calle 26, bloque 6 del barrio de Santa Marta.

El mafioso le preguntó a la Abogada.

– ¿Qué dice?

La Abogada respondió:

– Dice que no tiene miedo de morir y que a usted le faltan huevos para apretar el gatillo….

Que nadie se sorprenda

estallido

Han pasado ya unos días desde la aprobación de uno de los paquetes económicos más lesivos para el pueblo mexicano y, lamentablemente, las consecuencias lógicas han comenzado a sentirse con mayor intensidad.

El presupuesto es el resultado de una lastimosa política económica gubernamental que los talentosos especialistas de la administración de Felipe Calderón, coludidos con los no menos inteligentes legisladores, ven como la única solución para remendar, en lo inmediato, su falta de perspectivas para sacar al país de la más grave crisis por la que se ha atravesado desde hace varias décadas.

Porque no hay que ser un genio para darse cuenta de que hay un ánimo pusilánime en las altas esferas políticas para enfrentar y tratar de encontrar soluciones de fondo a esta recesión que se ahondará en 2010.

No hay que ser especialista para entender que las políticas puramente recaudatorias, aun cuando desahoguen un poco las mermadas arcas gubernamentales, tienden claramente a estrangular a la población, cuyas clase media y media baja están cada vez más jodidas, pues en ellas se apoya totalmente el aparato del Estado para sostener sus conocidos excesos y su aparatosa y cara estructura.

Por eso no es de sorprender que haya muchas voces que advierten sobre las posibilidades de un estallido social en México. Por más que desde el gobierno haya una campaña mediática en la que se asegura que todo mejorará y que 2010 será un año de recuperación, la verdad dista mucho de ser tan prometedora.

Hasta Cuauhtémoc Cárdenas salió ya a decir que no hay riesgo de estallido social. La pregunta es con qué autoridad moral, Cárdenas puede afirmar eso, cuando es bien sabido que el ingeniero, desde su penthouse de Polanco, no tiene el pulso ni el conocimiento de la amplia mayoría que va malviviendo al día.

A quienes hay que escuchar ya han hablado y coinciden en lo mismo, estamos a un tris de entrar en un torbellino cuya única salida es el estallido social.

Tampoco se trata de hacer conjeturas abstractas, el tema está de sobra documentado por historiadores y sociólogos que conocen perfectamente los síntomas, y cual médicos saben que si no se aplican los medicamentos adecuados, la infección no se detendrá y hará que el paciente caiga gravemente enfermo, sobre todo cuando el especialista que lo atiende no está capacitado para entender la naturaleza de la enfermedad, y mucho menos para recetar el fármaco adecuado para curarlo.

Hasta ahora han hecho oídos sordos de las repetidas advertencias que la Iglesia ha lanzado en este sentido, y si hay alguien autorizado para hablar del tema son los ministros de culto, por su cercanía con los ciudadanos más vulnerables. Y qué decir del rector de la UNAM, José Narro, quien terció sobre este tema, y hasta el mismo titular de la Sedesol, Ernesto Cordero, quien tuvo un resbalón y saliendo del discurso oficial reconoció que la posibilidad de un estallido es “un tema que preocupa a todos los gobiernos”.

Así que si todo sigue igual, con las ineptitudes políticas y económicas de costumbre, nadie debe sorprenderse ante la cada vez más desoladora posibilidad de un estallido social en serio.

articulo de Francisco Garduño/mileniodiario

Auschwitz aventura

hitler-picachuSegún un estudio reciente realizado en Gran Bretaña, uno de cada seis escolares piensa que Auschwitz fue un parque temático. Me parece una idea cojonuda, porque de Hitler sólo se ha contado lo malo. Sí es cierto que tenía un pronto muy malo, pero también hizo cosas por la humanidad (porque fue él el que inventó la Penicilina, ¿no?).

Yo, con mi visión de negocios, he patentado la idea y estoy esperando financiación (a ver qué me dice el PP) para empezar a construir el parque temático nazi: Auschwitz Aventura.

Éstas son algunas de las ideas, aún en desarrollo, que tengo pensadas.

1. El tren del misterio: atracción consistente en un tren (tres vagones, capacidad 2000 personas apretaditas) que hace un recorrido por el parque. O eso es lo que creerán los que suban.

2. El laboratorio loco del Dr. Mengele: espacio divulgativo en el que el visitante podrá experimentar con su cuerpo. Te morirás de risa (o de otra cosa).

3. El pasaje del terror: atracción en la que pasarás miedo con personajes terroríficos como Barbara Streissand, Steven Spielberg, Woody Allen y otros judíos.

4. Desfile de princesas nazis: A las 10 de la noche, gran desfile con carrozas acompañado por los más carismáticos personajes nazis. Entrada exclusiva para rubios con ojos azules.

5. Oferta Pack Regalo: Si traes a un judío, recibirás un obsequio de nuestro parque: una pastilla de jabón.

Actualización:

Potemkim me da una buena idea para ampliar el proyecto. Para los que no quieren emociones fuertes, se habilitará un resort de pulserita, en la playa, con el nombre Aus-beach.

Y para los más cerdetes, encontraréis el pabellón Aus-bitch, donde las arias más guarrillas te atenderán en sugerentes uniformes nazis.

Os mantendré informados puntualmente sobre cualquier avance en la construcción de Auschwitz Aventura.

mimesacojea.com

SUICIDIO

suicidio

No es raro que los artistas se suiciden más que los notarios o los dentistas, por ejemplo. Pero, también, los periodistas registran una notable tasa de suicidios. La cuestión radica en que determinadas profesiones son, literalmente, demasiado expuestas. Un dentista puede ser bueno malo o regular pero su identidad se encuentra a una distancia suficiente para que el fracaso de una intervención no llegue a perjudicarla. La autoestima sube o baja con los aciertos o fracasos de la actividad profesional pero esos vaivenes no tienen por qué tambalear la oferta que del yo esencial hace el dentista. Con el artista llega a ocurrir, sin embargo, que  el yo es su materia prima, mercancía vital, y viceversa. Las mercancías del artista son destilaciones, fragmentos o figuras del propio yo. Ser aceptado reproduce la confortable sensación de ser acunado maternalmente pero el rechazo de la obra, el desdén de la mercancía propia, hace sentir al yo que el mundo no lo quiere consigo. Consecuentemente el artista no se quiere tampoco consigo: no conseguir ser comprendido y admirado conlleva quedar a expensas – expuesto- ante la propia e incorregible basura. El suicidio entonces viene a ser como el ácido sulfúrico que borra al ser y  elimina sus detritus.

articulo de Vicente Verdu

Insostenible

Vaca3

Parece haberse extinguido la especie de los científicos, periodistas e incluso primos que negaban el cambio climático. Ahora estamos en la fase de las grandes alternativas: “No niegues nada, pero no hagas nada”. Muchos de los antiguos negacionistas se dedican a la difusión entusiasta de “falsos amigos” lingüísticos, tan nocivos como los gases de efecto invernadero. Cuando te hablan de “crecimiento sostenible” hay que traducirlo ya por “crecimiento simultáneo”, una de las teorías mágicas del neoliberalismo: cómo incrementar el negocio aumentando y disminuyendo a un tiempo las emisiones. Ahí entra el truco del mercado de carbono, ese cambalache llamado también comercio de emisiones. Puede comprarse el derecho a la contaminación sostenible. Esa parece ser la componenda, ensayada en el pacto de Kyoto, que quieren desenvolver las grandes corporaciones y gobiernos timoratos. Otra estafa del capitalismo mágico es equiparar lo desigual. Para entendernos, el as Camps y la copiloto Barberá podrían adquirir los derechos anuales de emisión de metano de una honrada vaca cántabra para poder soltar sospechosos gases efusivos por el tubo del flamante Ferrari. El escritor Flaubert confesó en una carta al ruso Turgueniev: “Siempre he intentado vivir en una torre de marfil, pero una marea de mierda no deja de golpear sus muros, y amenaza con tirarla abajo”. En lugar de inquietarse, hay magnates que desde la altura de la torre de marfil, se frotan las manos ante semejante marea. Empiezas por el comercio de gases de invernadero, y acabas creando un mercado internacional de escrúpulos. Mientras el lobby nuclear refuerza su campaña, vendiéndonos la nueva generación de reactores como fábricas de chocolate, en puntos de la costa italiana se van descubriendo barcos cargados de residuos radiactivos y hundidos por los servicios de limpieza de la mafia. Cuanto más cara sea la mierda, más negocio. Es la criminalidad sostenible.

Articulo de Manuel Rivas/elpais.es

La utilidad de las revoluciones

la revolution

Francisco Martín Moreno
20-Nov-2009
Habíamos pagado un precio muy elevado para derrocar a la dictadura de Porfirio Díaz, así como la de Victoriano Huerta. ¿Quién podría disputarle a México su derecho a la libertad, a la evolución y al progreso? Sólo que la terrible revolución de 1913 sólo sirvió para centralizar aún más el poder.

Cuando Jean François Revel sentenció de cara a la historia aquello de que “las revoluciones o sirven para centralizar aún más el poder o no sirven para nada”, en un principio, semejante afirmación tan radical, me pareció ciertamente exagerada. Por esa razón decidí repasar algunos de los recientes movimientos armados a lo largo y ancho del mundo, para estar en condiciones de refutar, en su caso, dicha aseveración.

En China, a modo de ejemplo, cuando la terrible dictadura de Chiang Kai-shek, fue derrocada por Mao Tse-tung en 1948, analistas y observadores supusieron que el arribo de los comunistas al poder después de una interminable revolución, implicaría igualmente el arribo de la democracia y de la libertad. Sin embargo, la tiranía china se perpetuó hasta nuestros días concentrando aún más el poder en unas cuantas manos.

En el caso de Rusia cualquiera hubiera podido imaginar que, después de la destrucción del imperio zarista por los soviets, advendría una república democrática con una clara división de poderes al estilo occidental. ¿Resultado? Después de siglos de una brutal y no menos cruel tiranía zarista extinguida por medio de una sangrienta revolución, a cambio se instaló la “dictadura del proletariado”, en la que, de nueva cuenta, fueron cancelados los más elementales derechos del hombre.

En este brevísimo análisis resulta imposible ignorar la revolución cubana detonada en la Sierra Maestra para derrocar a la dictadura de derecha ejercida por Fulgencio Batista. ¿Acaso los cubanos no fueron engañados esta vez por Fidel Castro, cuando al concluir el movimiento armado, se instaló otra espantosa dictadura, ahora de derecha, encabezada por ese salvaje primate caribeño que ha usurpado la voluntad de los suyos por más de medio siglo? Al igual que China y Rusia y ahora Cuba, las sangrientas revoluciones sólo sirvieron para centralizar más el poder o no sirvieron para nada.

¿México fue la excepción que escapó a la sentencia de Revel? ¡Por supuesto que no! Cuando en 1915 concluyó la última parte del movimiento armado originado en razón de las diferencias existentes, ahora entre Carranza y Villa, la población agotada, mutilada y enlutada después de haber asistido a la muerte de más de un millón de mexicanos y de la destrucción de la economía, pensó que gozaba de un legítimo derecho para instaurar finalmente la democracia en nuestro país. Habíamos pagado un precio muy elevado para derrocar a la dictadura de Porfirio Díaz, así como la de Victoriano Huerta. ¿Quién podría disputarle a México su derecho a la libertad, a la evolución y al progreso? Sólo que la terrible revolución de 1913 nada más sirvió para centralizar aún más el poder. El primero que intentó hacerlo fue el propio Venustiano Carranza, quien murió asesinado a balazos por Obregón y sus corifeos, después de que aquél trató de eternizarse en el mando supremo imponiendo la triste figura de Ignacio Bonillas. Obregón, por su parte, una vez ungido presidente, en aras de un ejercicio absoluto de sus poderes, mandó también asesinar o secuestrar a legisladores y periodistas, además de liquidar a la inmensa mayoría de sus colaboradores militares que se habían batido junto con él en el campo del honor para aplastar al huertismo. Deseoso de ser enterrado con la banda presidencial cruzada en el pecho, el Manco de Celaya no se detuvo en sus propósitos cuando decidió desconocer el principal postulado de la Revolución Mexicana como fue el Sufragio Efectivo, no Reelección… Cuando se reeligió en 1928 fue asesinado entonces por Calles y por la Iglesia católica. ¿Democracia? ¡Ninguna! ¿Concentración del poder? ¡Sí!, a pesar de la revolución.

Calles tampoco fue la excepción, no sólo al alterar una y otra vez el resultado de las elecciones locales y federales a su favor y al controlar al Poder Judicial y al Legislativo como meros apéndices del Ejecutivo. Si algo demostró de nueva cuenta la centralización del poder fue la imposición del oprobioso maximato callista, del que nadie quiere acordarse.

La experiencia mundial nos debe confirmar a los mexicanos la importancia de preservar nuestra incipiente democracia que, aun cuando desprovista ya de caudillos, dictadores y tiranos, con el tiempo nos permitirá arribar al esplendor de la libertad por más que el camino sea tortuoso y difícil. No perdamos la paciencia y continuemos construyendo el futuro a pesar de todas las dificultades… Ya sabemos para qué sirven las revoluciones…

Calidas nalgas

culojeanseste Viernes por la noche
las muchachas mejicanas en el carnaval católico
parecen muy buenas
sus maridos andan en los bares
y las muchachas mejicanas lucen jóvenes
nariz aguileña con tremendos ojazos,
cálidas nalgas en apretados bluyines
han sido agarradas de algún modo,
sus maridos andan cansados de esos culos calientes
y las muchachas mejicanas caminan con sus hijos,
existe una tristeza real en sus ojazos
como si recordaran noches cuando sus bien parecidos hombres-
les dijeron tantas cosas bellas
cosas bellas que ellas nunca escucharán de nuevo,
y bajo la luna y en los relampagueos de las
luces del carnaval
lo veo todo y me paro silencioso y lo lamento por ellas.
ellas me ven observando-
el viejo chivo nos está mirando
está mirando a nuestros ojos;
ellas sonríen una a otra, hablan, salen juntas,
ríen, me miran por encima de sus hombros.
camino hacia una caseta
ponga una moneda de diez en el número once y gane un pastel
de chocolate con 13 coloreadas colombinas en la
cima
suficiente por demás para un ex-católico
y un admirador de los calientes y jóvenes y
no usados ya más
afligidos culos de las mejicanas.

Charles Bukowski