El cuadro o la vida

El cuadro o la vida
luis gordillo

La pintura de un cuadro (abstracto, sin copia, sin boceto) se parece o remeda el discurrir de  la vida. O la vida remeda al cuadro abstracto puesto que no hay una pintura menos dibujada y realista que la propia vida.

El primer trazo en el lienzo, conduce al segundo y el tercero y así se alcanza un momento pictórico que, de repente, sin haberlo previsto la estampa adquiere una primera e individual personalidad. Individual como un ser indivisible, independiente y de pronto precursor de una suficiencia interior. Frecuentemente, esta primera señal de independencia suele ser débil. Sólo una insinuación de que en la obra se ha depositado una pizca de  vida que se debe respetar.

O no: porque esos primeros movimientos de autonomía se presentan en ocasiones como tentativas de la obra que ella misma no sabe con certeza a dónde y cómo la van a conducir o incluso si no podrá elegir de este modo su porvenir. La obra se hace un lío de contradicciones internas tal como una personalidad no encuentra el modo de acoplarse a un proyecto y una concreta dicción. Es necesario, pues, que en estos momentos titubeantes aunque vivos, el artista se encargue de facilitarle los medios para que salga de dudas y pueda revelarse siguiendo otra versión. Se tratará  en fin de ayudarla a aclararse para sí y para la comunicación de una identidad diferenciada.  A veces ese intento fracasa repetidamente o incluso definitivamente, tal como ocurre con las  muertes prematuras. Pero en las demás ocasiones la pronunciación vital va tomando cuerpo y su creciente potencia guía hasta su culminación.

La obra abstracta, cuando avanza y logra su propia locución  es lo más concreto que se pueda imaginar. El realismo posee, por lo general, un fin predeterminado.  La abstracción, sin embargo, debe hallar su orden y su fin, su estilo y su destino. A través de esa faena se forma el cuadro y mediante tal procedimiento de ensayo y error, de sonido y de ruido, va definiendo un tono, una suerte de música firme y compleja, que cuando se oye netamente ya no hay nada más que hacer. Muchos pintores no son melómanos o, mejor dicho, pueden vivir sin música. La explicación radica en que, en aparente silencio, son compositores ya.

Vicente Verdu

Berberechos

Berberechos

Científicos naturalistas de la Universidad de Graznygorod han determinado, después de siete años de trabajos e investigaciones, que el berberecho es el animal más tonto que habita en la tierra. Los finalistas han sido la almeja y la lombriz dorada del Canadá. La lombriz dorada del Canadá vive en un territorio en el que resulta casi imposible que la lombriz sobreviva, pero ella sigue a lo suyo, muriéndose de frío.  Y la almeja aventaja en inteligencia al berberecho, según el profesor Tchapaiev, en que reconoce a otras almejas, mientras que el berberecho no sabe distinguir a otro berberecho de un bacalao. El gran Wodehouse murió en la creencia de que la almeja era el bicho más tonto del mundo. Así retrata a uno de sus editores: «Su coeficiente de inteligencia era algo menor que el de una almeja vuelta del revés; una almeja, todo hay que decirlo, que hubiera sido golpeada en la cabeza durante su infancia». Pues nada de eso. Ni vuelta del revés ni golpeada en la infancia. El berberecho es notablemente más idiota que cualquier almeja en las peores circunstancias.

Está claro que el profesor Tchapaiev no conoce a los responsables del Albergue «Txurruka» (Churruca) de Orio, Guipúzcoa, dependiente de la Diputación de Guipúzcoa, y tampoco sabe de la existencia del diputado general de Guipúzcoa, Markel Olano, del Partido Nacionalista Vasco.  En tal caso, todos ellos habrían vencido al berberecho en oquedad intelectual. Les recomiendo a los científicos de la Universidad de Graznygorod  que se den un garbeo por la localidad de los muebles y las traineras con anterioridad a la publicación definitiva del estudio.

Este albergue ha cobijado a cuarenta niños de entre nueve y once años en una colonia dedicada al uso del eusquera o vascuence. Me parecen convenientes y deseables estas acciones lingüísticas. Un curso animado por una divertida olimpiada organizada por sus monitores berberechos con carreras de «relebos», sesiones de «aquagym» y otras pruebas divertidísimas. Los niños pidieron a los berberechos responsables de la colonia unas horas de asueto para poder seguir las incidencias de la final del campeonato del mundo, que disputaban las selecciones nacionales de Holanda y España. Los berberechos, por orden del berberecho superior de la Diputación de Guipúzcoa, no consideraron positiva la petición.  Los chicos no podían distraerse con frivolidades españolas, a pesar de que en la selección de España figuraban dos futbolistas del Athletic de Bilbao, Javi Martínez y Llorente, que es de Logroño.

Pero los niños son curiosos. Y ya por la noche, preguntaron a los berberechos –en su caso, «berberetxos»–, por el resultado del partido. Y los «berberetxos», amabilísimos, se lo dijeron a los chicos.  «Ha ganado Holanda al Estado Español por uno a cero, y el gol lo ha marcado Robben». Y los niños se durmieron con la noticia de la victoria de Holanda hasta que al día siguiente, al ser recogidos por sus padres, supieron que el Estado Español había ganado a Holanda por uno a cero, y que el gol lo había marcado el castellano-manchego Iniesta.  A su lado, los berberechos son catedráticos de Ética.

La Diputación de Guipúzcoa se ha justificado: «No se podía romper la dinámica del conjunto».  «No se les dejó ver a la selección española como tampoco se les habría dejado ver a los payasos de la tele, un partido de pelota o una final de traineras». «Se ha descontextualizado el asunto». Además de manipuladores y amantes de los campos de concentración, berberechos. Con perdón de los berberechos, claro.

No amo a mi patria

Alta traición

No amo a mi patria
Jorge Gonzalez Camarena

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

Jose Emilio Pacheco

Recuerdos

Alla en los principios de la decada de los  60′ s, creo que en España no teniamos television, en mi casa mi padre compro una Askar en el año 63, entonces se escuchaba la radio, ya que la television empezaba en la tarde. El otro dia en un sueño llego a mi memoria  una estacion de radio que a eso de la una de la tarde ponian mucha publicidad y daban los obituarios del dia, los muertitos acababan todos en el cementerio de Ciriego de Santander, uno de los anuncios mas habituales era el que decia,” Maquinas de escribir Tudela, sumadoras Tudela, calculadoras Tudela, si mal no recuerdo. Despues te ponian canciones, muchas de ellas mexicanas y la que mas recuerdo es esta:

Religion

ReligionJudaísmo, cristianismo e islam se caen solos 
 
Una relectura del Génesis, libro sagrado de judíos, cristianos y musulmanes, no hace sino convencer de que no participa la razón en los fundamentos de éstas, las tres grandes religiones monoteístas, y que son peores que el politeísmo creado por la mayoría de los pueblos.POR QUÉ no ser cristiano. Sé que el gran Bertrand Russell tiene un libro de título parecido. No lo he leído, pero si es libro la argumentación es extensa. La aquí expuesta es breve: por qué la teoría de la salvación es innecesaria. Veamos.

El cristiano cree en Cristo como salvador, por eso lo llama el Salvador. Salvó al hombre del pecado. ¿De cuál pecado? Del original, cometido por la primera pareja humana, Adán y Eva. Dejemos de lado el hecho, aceptado hasta por el papa Juan Pablo II, de que no hubo una primera pareja humana y somos parte de un largo proceso evolutivo, como todos los animales. Supongamos que la evolución es el camino para la acción de Dios. ¿Cuál fue el pecado? La desobediencia. ¿Y la penalidad? La condena a penar por toda la eternidad sin Paraíso. De ahí que Dios (Jehová o Yahvé o Eloím) envíe a su propio hijo a redimir ése y todos los pecados posteriores.

Imaginemos un padre que pone a prueba a sus dos hijos pequeños:

–Hijos, saldré un momento. Aquí tenéis (Dios siempre habla en “vosotros”) golosinas para comer de ellas, sólo de este platico de galleticas no comeréis.

Dicho lo cual se esconde. La prohibición atrae la atención de los niños y antes que nada dan un mordisco a una galleta prohibida. El padre aparece:

–Que os he pillao, granujas –y luego de montar en cólera desbocada… ¡les corta las manos!, castigo menor a la condena eterna. Ese padre sería, en estos tiempos, detenido y justamente encarcelado por la policía. En los tiempos en que fue escrito el relato, eran los israelitas un pueblo de rústicos pastores y el padre tenía derecho de vida y muerte sobre los hijos. Por eso crearon un dios a su imagen y semejanza.

El pecado original se reduce, pues, a una desobediencia leve que sólo es mayor porque el ofendido, Dios, es inmenso. Bien, pues qué Dios tan tiquis miquis.

Los demás pecados, los que cometemos a diario, han quedado también redimidos por la sangre del Redentor… Pero ¿no es una idea monstruosa que el sufrimiento y la sangre sean necesarios para aplacar a Dios, el creador de las estrellas, del tiempo y del espacio? Bien que Huitzilopochtli pida sangre para saciarse, pero ¿el Creador es igual?

La idea de pagar con sangre una ofensa es propia de todos los pueblos antiguos. Hoy es aberrante. Nos estremece la ley que condena al ladrón a perder una mano, a la adúltera a morir apedreada y al hereje a morir en la hoguera. Pero no son sino expresiones de mandatos bíblicos tomados al pie de la letra.

De las sectas cristianas, es peor la católica porque, luego de proponer que ciertas palabras del sacerdote convierten el pan en el cuerpo de Cristo… todavía se lo comen, en abierta expresión de canibalismo. En tiempos antiguos, el canibalismo casi siempre tomó formas rituales, no fue sólo alimento del cuerpo, sino del espíritu: comían el corazón del guerrero enemigo para adquirir su valor. Que se siga haciendo a estas alturas es muestra de que el desarrollo social y científico deja oasis de sórdidas tinieblas.

La católica es, también, la más llena de contradicciones internas, no sólo por esos jirones de antiguos rituales, sino porque venera imágenes, prohibidas a todo lo largo y ancho de la Biblia, y ha levantado un Estado secular paralelo al eclesiástico, lo cual aumenta con mucho su peligrosidad.

POR QUÉ no ser judío

Porque crearon, como todos los pueblos, un dios, si bien único, también a imagen y semejanza del hombre: colérico, iracundo, vengativo, provocador, rencoroso, igual o peor que Zeus y su corte olímpica de pequeñas intrigas. Quien lo dude lea Jueces 20. Israel entra en guerra civil contra la tribu de Benjamín. Una y otra vez pelean. Luego lloran ante Jehová y lo consultan diciendo: “¿Volveremos a pelear contra los hijos de Benjamín nuestros hermanos? Y Jehová les respondió: Subid contra ellos.”

¿No repugna a la razón que ese atizador de rencores, con más inquina que los peleoneros israelitas de hace cuatro mil años, sea el Todopoderoso creador de las galaxias y del tiempo?

POR QUÉ no ser musulmán

Porque tomaron completa toda esta implacable idea de la divinidad y la elevaron al cubo en la última edición de la voluntad divina, el Corán, dictado por el arcángel Gabriel a Mahoma.

Luis Gonzalez de Alba