Fin de fiesta

A ver si lo hemos entendido bien: tenemos, como reino y como individuos, una deuda que nuestros acreedores desconfían de cobrar. Es cierto que nos prestaron el dinero sin exigir garantías, como si buscaran, justamente, lo que está sucediendo, pero eso ahora no importa. Lo que importa es que los prestamistas, preocupados de súbito por nuestra insolvencia, envían a sus matones financieros con el siguiente mensaje: reduzcan, para pagar lo que nos deben, su nivel de vida o les rompemos las piernas. Como ya hemos visto otros países con las piernas rotas, y resulta un espectáculo sobrecogedor, obedecemos sin rechistar, y a toda prisa. Menos medicinas, menos enseñanza, menos justicia, menos cheques bebés, menos leyes de dependencia, menos autopistas, menos trenes, menos pensiones, menos salario, menos indemnizaciones por despido, menos salir a cenar, menos alegrías.

Fin de fiesta

Pero al ejecutar la operación advertimos con espanto que la reducción del nivel de vida que nos exigen provoca menos trabajo, menos crecimiento, menos ingresos y, por tanto, más déficit, es decir, más deuda y más dificultades para hacernos cargo de ella como personas responsables. La situación es idéntica a una de esas pesadillas en las que corres sin avanzar, caes sin caer, subes las escaleras sin llegar nunca a la azotea o, peor aún, descubriendo que la ascensión conducía al sótano. Parece que lo que buscan a toda costa nuestros prestamistas es una coartada para rompernos las piernas. La economía es una disciplina complicada, y cruel. Personalmente, no la entiendo, pero tampoco escucho nada inteligible a los expertos. ¿Dónde empezó todo? ¿Es rentable el negocio de la ruptura de piernas? ¿Quién nos ha entrampado de esta forma? ¿Sabían los políticos que nos han gobernado durante los últimos 20 años que la fiesta terminaría de este modo?

Juan Jose Millas/elpais.es

En los mundos virtuales, los objetos imposibles pueden ser bastante reales

Si Escher levantara la cabeza, sin duda disfrutaría diseñando escenarios como estos que se pueden ver en el vídeo de New Scientist. Es un software creado por Tai-Pang Wu de Chinese University de Hong Kong: es capaz de renderizar imágenes imposibles con efectos fotorrealistas, incluyendo sombras, y también de manipular las simulaciones físicas de forma adecuada para que se comporten virtualmente como «deberían» hacerlo de no ser imposibles. El ejemplo que muestran con la escalera de Ascendiendo y descenciendo, una de mis favoritas, es sencillamente genial.

Publicado por Alvy

El porqué de las guerras

El porqué de las guerras
Hoy, mientras todos nos indignábamos por los nuevos asesinatos del ejército israelí, el presidente alemán se veía obligado a dimitir por ser sincero. Horst Köhler declaró la semana pasada que la participación bélica de su país en Afganistán está motivada por intereses comerciales. Cito la traducción publicada en El País: “un país de nuestro tamaño, con su orientación hacia el comercio exterior y por lo tanto también dependiente del comercio exterior, tiene que ser consciente de que cuando peligren debido a una emergencia, el despliegue militar es también necesario para proteger nuestros intereses”.
Son las palabras que Aznar nunca se atrevió a pronunciar cuando más de media España le pedía una explicación a nuestra participación en la guerra de Irak. Las palabras que la Casa Blanca jamás pronunciará. Es la verdad verdadera del mundo globalizado, la realidad real de la política internacional. El porqué de las guerras.
Horas antes de la dimisión de Köhler, el Gobierno israelí ordenaba cargar militarmente contra unos barcos que portaban ayuda humanitaria a la población palestina. Tras contar los cadáveres, Israel ha alegado que había armas en el barco y ha sugerido que ciertos tripulantes están vinculados a grupos terroristas. No todo el mundo es capaz de la sangrante sinceridad del ex-presidente Köhler. De ser así, las autoridades israelíes admitirían que han asesinado a cooperantes por una cuestión estratégica. Por pura lógica imperialista.
Hoy las más viejas democracias del mundo condenaban el ataque israelí mientras mantenían un profundo silencio sobre la dimisión de Köhler. Porque, en el siglo XXI, es mucho más sencillo responder al cinismo que a la más cruda verdad.
Jose A. Perez/mimesacojea

Martirios terroristas

Martirios terroristas
NO existen tantos lugares en el mundo en los cuales gobierne una organización terrorista. Sucede en Gaza. Sin hipérbole, sin metáfora; en seca literalidad. Hamás no es ya un grupo terrorista. Es un Estado terrorista. En buena parte, financiado por la alucinada caridad de una Europa que sabe lo sencillo que es, en cualquier mercado opaco, hacer el trueque de ayuda humanitaria por armas.
Pocas tierras como la España reciente debieran entender eso. Cuando el 11 de marzo de 2004 cuatro trenes de cercanías madrileños fueron reventados con cientos de pasajeros dentro, no hubo un solo corresponsal internacional al cual sorprendiese el estilo. Era el procedimiento de Hamás. Durante años, fue puesto a prueba en territorio israelí. La rutina era idéntica: un autobús atestado de pasajeros que iban al trabajo o que de él volvían; un hombre o mujer de Hamás; y el estallido. Para el terrorista islámico no existen inocentes: todo aquel que no está del lado que el Libro dictado por Dios a su Profeta impone, merece el exterminio. El yihadista sólo ejecuta; pero quien mata es el Dios a cuya potestad no puede ser opuesto obstáculo. Sura VIII, 17: «No sois vosotros, es Dios quien les da muerte».
Hamás nació para dar cuerpo ese mandato sagrado. Y, desde su Carta Fundacional, en 1988, la aniquilación de Israel es su dogma básico. Así lo proclama el exergo del «mártir Asan al-Banna», en el cual se profetiza que «Israel seguirá existiendo sólo hasta que el Islam lo aniquile como antes aniquiló a los otros». Así lo consagra su condición de Waqf (don que Dios otorga al musulmán para siempre). Artículo 11: «El Movimiento de Resistencia Islámica considera que la tierra de Palestina es un Waqf islámico consagrado a las futuras generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio. Ni ella, ni ninguna parte de ella, se puede dilapidar; ni a ella, ni a ninguna parte de ella, se puede renunciar. Ni un solo país árabe ni todos los países árabes, ni ningún rey o presidente, ni todos los reyes y presidentes, ni ninguna organización ni todas ellas, sean palestinas o árabes, tienen derecho a hacerlo. Palestina es un territorio Waqf islámico consagrado a las generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio».
La estrategia del martirio tiene dimensión triple. Martirio, en primer lugar, del guerrero que ofrece su vida al Dios al cual solo esa vida pertenece. Martirio, igualmente lógico, de los sacrílegos que al Dios se oponen: tal, el proyecto atómico de un Irán consagrado a su misión de borrar a Israel del mapa. Hay un tercer modelo de martirio. Más sutil, más perverso. El de los necios infieles que cargan con la pesarosa culpa de haber nacido en países libres y ricos. Es la operación perfecta. Sale, por un lado, gratis en sangre creyente. Y pone, como escudo humano del terrorismo más regresivo, a los hijos progresistas de las democracias europeas. Nadie puede esperar reparo alguno a hacer eso, por parte de la misma gente que usó a sus propios críos como sacos terreros en la Intifada.
En el año 1975, Franco estaba muriendo y España se enfrentaba a su mayor envite. Un claro descendiente del Profeta entendió cómo sacar partido de lo frágil. Muchedumbres de civiles fueron lanzadas a ocupar el Sahara. Detrás, estaban los fusiles marroquíes. Pero no se veían. Ganó el Sultán. Vendimos a los saharauis. Y el ejército español fue sometido, por decisión de su gobierno, a la humillación más grande de su historia reciente. Israel defiende su territorio. Por tierra y por mar. No tiene otro. O combate o muere. Es la diferencia. Y no carece de lógica que nos dé tanta envidia. Y que lo odiemos tanto.
Gabriel Albiac/abc.es

No es que odie el futbol

No es que odie el futbol

Pues sí, regresó el futbol. De manera atenta, los amigos entrañables me evitarán o simplemente irán postergando nuestras citas hasta que termine el Mundial. Ya me la sé. Quien no me conozca me invitará “a ver” algún juego; iré porque me interesan los tequilas y la compañía, pero se habrán echado un alacrán en la entrepierna -que los llevará a no volverme a invitar, les advierto-: por alguna razón, tres datos me son suficientes para adivinar marcadores; si me presionan no sé la respuesta; pero si la saco espontánea, atinaré. Ese don de la adivinación, esa sabiduría chatarra me vuelve intolerable. Me burlo; derroto la esperanza de los que tienen favoritos. Y como pongo atención en la selección nacional, gano de todas, todas. Obvio (y sí, lo lamento): lo hago sólo con mis amigos. Hacerlo con otros sería convocar a un linchamiento: el mío.

Una de las cosas que me tranquiliza en esta ocasión es que el Mundial será en las mañanas y mediodías, tiempo de México. Muchos deberán verlo en sus casas y allí empezarán la fiesta. Yo los cazaré (en mis días de descanso) en los bares a los que llegarán, necesariamente, a las 12:00 horas o poquito más tarde, con ganas de discutir goles y desempeños; con ganas de llorar como quinceañera en su noche o como graduados de primaria. Me gusta escucharles -la mayoría se habría vuelto archimillonario en el mercado financiero si le metieran esa pasión- para después usar los datos en su contra. No quiero mentirle a nadie. Así soy. No es odio al futbol: es que no me interesa el futbol y me resisto, cuando vuelven los mundiales, a quedar fuera de la jugada.

(Ya he escrito sobre mi rechazo a la selección nacional. Yo, como millones de mexicanos más, no he prestado mi parte de Bandera para que la exploten las televisoras, la industria de la chatarra y las cervecerías. Ese equipo, bueno o malo, no me representa. No requiere de más explicación, espero).

He pensado en la lógica que me llevó a rechazar el futbol, cómo no. Me refiero a las razones históricas, casi patológicas. En primerísimo lugar, porque nadie en mi familia lo ve; ni mi padre, ni mi hermano -mayor que yo-, ni mis hermanas o mis tías o los abuelos que conocí. Mucho menos mi madre. Importa que nací en Ciudad Juárez y que allá no hubo futbol durante años; como una buena parte del norte y noroeste del país, había sólo beis, y algo de básquet o fut americano. Está, además, que fui menso para los deportes. Menso, menso. Como consecuencia, si los chavos del barrio se iban al llano no me invitaban, pero los seguía para prenderle fuego a los chamizos, que 10 o 20 juntos forman una constelación en llamas hermosísima. Pasé de panzazo las actividades deportivas en las escuelas. Y fui un niño poco sociable; rechacé las actividades en colectivo hasta que me garantizaron cierto placer. Y está el asunto de mi severa miopía. 10 y 12 dioptrías. De niño vería un carajo la pelota. Nadie me seleccionaba, nadie me buscaba para jugar algún deporte. Así crecí. Habrá, en todo esto, raíces que explican mi rechazo.

Pero el tema es otro. Es que el Mundial está aquí, a unos días. He escuchado que algunos de mis amigos hacen planes detallados para ver los juegos juntos en sus salas enormes, frente a sus teles de plasma, con carnes y mariscos marinados (que chillarán sobre asadores al rojo vivo) y con cervezas muertas de frío que harán un coro al abrirse espumeantes durante los medios tiempos. Muchos medios tiempos. Grandes planes. Regresó el futbol. Qué le vamos a hacer.

Bueno, pero, ¿qué haré? Tengo asador; convocar no se me dificulta; estoy soltero, mis perros aceptan visitas y después de un cebito de res hasta se dejan acariciar. Hay cervezas en el refri y puedo comprar más. Habrá tomate y lechuga, y jalapeños para asar. Unas tortillas de harina, otras de maíz. Me sobra un Herradura blanco y tengo un vodka congelado. ¿Qué haré? Conozco por allí a un par de amigas, o a varias, que no ven futbol, la mayoría de buen beber y algunas de buen comer. (Conozco también a los gañanes que aborrecen estas fechas; esos no están invitados). ¿Qué haré? Quizás, quizás una fiestita. Una chiquita, de un mes. No sé. Un curso rápido de futbol no parece buena idea, ¿o sí? Un alacrán es un alacrán es un alacrán.

¿Qué haré? Ya les contaré. Para mis dos perros será su primer Mundial; Simone y Niño tienen menos de cuatro años. Viviendo conmigo, ya se quedaron fuera del futbol. Seremos el consuelo de nosotros mismos. Hijos y padre-alacrán.

Por lo pronto, que disfruten su Mundial de futbol. Simone, Niño y yo se lo deseamos de corazón; se lo desearán esos que no odian la intensidad del futbol pero que les importa un carajo.

Aquí nos vemos de regreso. Vendrán crudos, cansados y seguramente derrotados. Los entiendo: comprar ilusiones cuesta caro.

Alejandro Paez Varela

Falsa modestia

El artista multidisciplinar y bohemio (guitarrista, fotógrafo, actor…) que al ser preguntado por el entrevistador de turno afirma que también escribe sus cosillas en la intimidad. Sonetos y cosas por el estilo. Pero que de momento no tiene en mente publicar:

Falsa modestia

La preparación que según él necesita la Tierra. Tratar a sus poemas como si fueran agentes contaminantes para la capa de ozono o algo así.

De tanto querer ser modesto termina siendo el más arrogante del planeta.

Perico Romero

Comida, S.A.

Food Inc. (Comida S.A.) por fin se estrena mañana en México con la ridícula cantidad de 6 copias. Yo la vi hace casi un año y aún tengo el estómago revuelto, pero la realidad de los procesos por los que pasa nuestra comida para llegar a la mesa es una que debemos conocer. No creo que vaya con la idiosincrasia del mexicano el querer enterarnos del profundo dolor que implica un plato bien servido, pero sin duda habrá público para este desgarrador documental digno de llenarnos de horror y capaz de cambiar nuestra digestión para siempre. Lo sufrí profundamente y no se lo pueden perder.

Susana Moscatel/mileniodiario

Ayer soñe que soñaba

VIERNES 11 de JUNIO DE 2.010

………..Uff!, apenas llegue al Himno!, a ver, a ver, quien no se lo sabe…….jejeje

Ah!, pues fijate que el de Sudafrica no esta feo!.

Saca Mexico, se la pasa a uno, el uno al otro, el otro al uno, el uno al otro otro, esta dominando Mexico en los primeros treinta (no mencionaron que era segundos), el dominio es total.

El arbrito, negro, no se porque, me recordo a Morgan Freeman…¡puta!

En las gradas ya se imaginan…..vi a los guerreros Zulus, en la pelicula Zulu, en el ataque final en la pelicula, nada mas cambien ingleses por los mexicanos de la seleccion.

Para que se lo imaginen mejor, ahi les va un video: (veanlo!!)

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Pues no se lo que paso, le estaba echando crema y salsa a los chilaquiles, cuando vi a Matt Damon, no perdon, ups,  al chicharito metiendo un gol, chin, anulado, arbitro ulero……..,

Saca el portero de Sudafrica les vamos a decir a partir de ahora, los Suds., Puuuuuuuuttttoooo,

tiririri, ririririri, aguita manmobe………..la caga, rebota en el cuello del Cuauh….y gol………ANULADO,

..DICEN QUE LA METIO CON LA MANO

QUE PEDO!

Para no hacerles el sueño largo, a Mexico le anularon otros dos goles, a los Suds, les querian dar un gol por bueno, en un tiro directo del 8 de ellos, le sale lo canguro al Conejo Perez, y agarra el balon en donde las arañes hacen su nide. El arbrito dirige el rabillo del ojo hacia Platini, Platini hacia quien sabe quien, tuvo que haber muchos quienes, porque el referi tardo diez minutos en pitar mano del Conejo, pero luego no se que paso, el silbante va con el auxiliar…………tiririri riririri, iriri aguita manmobe, ñaca, ñaca, pumpum, ñacañaca y purrun….mañana los oftanmologos, van a tener chamba……….. y anula el gol.

Bueno y al final los pendejos…. gol en propia puerta, al portero sud se le resbala la pelota ante un tirititito de Vela y ganan los aztecas con la rechingada presion que tenian…..Wal Mart, Sam’s Toyota y varias firmas empiezan a preocuparse.

El Angel de la independencia se cayo, la bolsa subio, el jitomate y la mojarra bajaron, los asesinatos pararon, y lo mas cabron, lo que me saco la lagrima fue, cuando voy viendo al maestro de ceremonias, el mismisimo Jefe Diego, lo acababan de soltar, la victoria contra los Suds, sensibilizaron a los secuestradores y el intercambio que iban a hacer con el pariente o coronel o hijo de Beltran Guzman Arellano, se fue a la chingada. Vamos por buen camino.

Bueno, no me pregunten donde tenia la mano cuando me desperte……………