Mas…..turbado

masturbacion

Nada que vaya por el progreso de hombres y mujeres en su satisfacción sexual satisface a las religiones. Por eso resulta inconcebible que en un Estado laico, los gobiernos de la República (ya suman 17), estén criminalizando a las mujeres que interrumpen un embarazo (33 de ellas en la cárcel y 140 en proceso legal). ¿Qué piensan hacer con la masturbación, los preservativos y los coito interruptus? ¿Todos esos óvulos y espermatozoides, también son homicidios premeditados? ¡Que nos lleven a prisión a todos!.

Braulio Peralta/mileniodiario

El cielo se hace estrecho

los gays no van al cielo

Me cuesta mucho trabajo imaginar un Dios que promueva el odio y reclame una cuota de sangre de todos aquellos que no creen en él. Un Dios que pida que a los infieles los decapiten. Es difícil comprender un Dios que condene a un pueblo por que come carne de cerdo dado que es un animal inmundo. Me cuesta trabajo entender un Dios que esté preocupado de lo que pasa detrás de la puerta de un cuarto cuando dos seres humanos se están amando, siempre y cuando lo que hacen sea con el pleno consentimiento de ambos y sin causarse daño el uno al otro.

Por eso me parecen desafortunadas y arriesgadas las declaraciones del cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, ex presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, una especie de Secretaría de Salud del Vaticano, en el sentido de que los gay no irán al cielo. El cardenal se lava las manos atribuyéndole la sentencia a San Pablo en una de sus cartas a los romanos. Con el argumento de que Dios rechaza todo aquello que es antinatural.

En medio de escándalos de pederastia, de abusos inconcebibles en los que la Iglesia católica ha sido protagonista, como los que se están ventilando en Irlanda, las declaraciones del prelado han tenido que ser desautorizadas por la Santa Sede.

Supongo que el cardenal tendrá que hacer otra declaración para no dejar lugar a dudas de que todos aquellos curas pederastas, que lo antinatural lo despliegan en dos formas, como homosexuales y abusando de menores, tendrán un lugar especial en el infierno, y una copia certificada de la carta de San Pablo a los romanos.

Tan grave es condenar a alguien por sus preferencias sexuales como desautorizar a toda una Iglesia por los deslices de sus miembros. Hay gays piadosos, humanos comedidos y, otros, desalmados, delincuentes y desbocados y seguramente se condenarán o se salvarán, si es que creen en ello, por sus acciones y no por su actividad en la alcoba.

El mismo caso de los Legionarios de Cristo que, independientemente de la poco clara vida de su fundador, de su perfil de formación de altas capas sociales, ha educado a miles y miles de jóvenes en los valores y el amor. No obstante que los llamen los millonarios de Cristo, y a veces sea difícil defenderlos de esta acusación. Pues en su apetito de recaudar y cobrar las colegiaturas, algunas de sus empleadas creen tener el derecho de embargar a las alumnas dejándolas confiscadas en oficinas mientras no se liquiden los adeudos. Esto conforma una práctica muy formativa de humillación, que por supuesto no se olvida ni con el paso de cien años y que raya en lo ilegal. Pero conocer a los sacerdotes legionarios en su compromiso y en su voto de pobreza, hace que se olvide la estupidez de sus administrativos.

Desde el ángulo de la Iglesia católica, el cielo se vuelve cada día un lugar más estrecho, hace siglos los ricos y los ojos de las agujas, hoy los divorciados, los gays y los que se acumulen en la semana. Me pregunto si la inmovilidad y su falta de adaptación a los tiempos sin traicionar sus principios, es parte del secreto de sobrevivencia en el tiempo o el gen de su destrucción y el alejamiento de la grey.

Temas fundamentales están hoy en día sobre la mesa para la institución más longeva en la historia de la humanidad, divorcio, celibato, aborto, pena de muerte, eutanasia, preferencia sexual, el papel de la mujer en la Iglesia. Son pendientes que deberán ser abordados tarde o temprano en medio de pugnas internas muy importantes. Habrá que considerar también que el actual pastor de la Iglesia católica apostólica romana es un hombre que no parece muy propenso al cambio.

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En medio de escándalos de pederastia, de abusos en los que la Iglesia católica ha sido protagonista, las afirmaciones del prelado han sido desautorizadas por la Santa Sede.

Francisco Zea/excelsior.com

el Loco de la colina

siluetas

Conprendo la ambición, las tentaciones del poder, las razones del estado, la conveniencia de arrimarse al sol que más calienta.
Comprendo que los ricos quieran seguir siendo ricos y los poderosos poderosos, que nadie esté dispuesto a renunciar a sus privilegios, que los países desarrollados quieran seguir creciendo a costa de la miseria del tercer mundo. Comprendo que haya que fabricar y vender armas, porque la guerra es un negocio.
Yo lo comprendo todo; lo que sucede es que no me lo creo, que no lo comparto, que no lo apoyo.
Comprendo que las cosas son así, pero a mí todavía nadie me ha demostrado que no puedan ser de otra manera. Por eso sigo fiel a la utopía. Por eso quiero hablar no de lo que es, sino de lo que podría y debería ser.

Chiste

canibal

una vez un hombre caminando por la selva abre un matorral de ramas, y detrás de éste había un montón de caníbales, el hombre dice:
¡Ya me fregué!
Cuando de repente se abre el cielo y se oye una voz:
¡No, todavía no, lo que usted tiene que hacer es correr, golpear al jefe, quitarle la lanza y matar a su hijo!
Y se cierra el cielo, el hombre rápidamente corre, golpea al jefe, le quita la lanza, y mata a su hijo.
Se abre el cielo de nuevo y se oye una voz:
¡Ahora sí, ya te fregaste!

Feliz Navidad y prospero año nuevo

nochevieja

¡Dentro de nada… Nochevieja, ¿eh? ¡Qué estrés! Yo en Nochevieja me siento… me siento… no sé, me siento como un toro, ¿no? Cuando llega la fiesta miro alrededor y me da la sensación de que todo el mundo se lo está pasando bien, menos yo.

El estrés comienza con la cena. Aquello parece una prueba del Gran Prix: tienes que llevar calzoncillos rojos, tener algo de oro para meterlo en la copa, preparar las doce uvas… Y contarlas varias veces, porque, como son todas iguales, te equivocas: Una, dos, tres, cuatro…una, dos, tres, cuatro, cinco, seis… Esta pocha. ya la he contado… Una, dos… siete, ocho… ¡Joder, las doce menos veinte! ¡Chavalín, trae el Rotring, que las voy a numerar, como en el Bingo! Y tu madre:
-¿Queréis venir, que se enfrían las gambas? Que esa es otra: te tienes que comer todo lo que está en la mesa… ¡antes de las doce!; que, con las prisas, más que pelar gambas, parece que estás desactivando una bomba. ¡Coño, las doce menos diez!

Y no eres el único que está agobiado, ¿eh? No hay más que ver la tele. Allí están Ana Obregón y Ramón García, explicando a toda España como funciona un reloj. Acojonados por si se equivocan:Cuando la aguja pequeña esté en las doce y la grande también…serán las doce. ¡Coño, como todas las noches! Y entonces bajará la bola y… lcla, cla, cla… Din
-¡GLUP! -don… -¡Ah no, que son los cuartos! Din-don… -¡Escupid que son los cuartos! Din-don… -Pfbbbbbbbb… -¿qué son qué?
Din-don… -Los cuartos… Ton… -¡Ahora,ahora!
Ton… -¡Una! -¡Que no, que vamos por la segunda! Ton…
-Pues me meto dos… Ton… -Seis… -¿Cómo que seis? Ton…

-A mí ya no me caben más, ¿eh? Ton… -¡Eh!, ¡deja mis uvas, cabrón!
Ton… -¡Es que se me ha caído una al suelo! Ton… -Bgrfds…
Ton… -Bggggdffffff… Ton… -A mí ya no me quedan… Ton…
-¡Pues a mí me sobran cuatro!

Ton… -mamá el abuelo está morado…. Y cuando acaban, toda la familia con la boca llena de babas, adarse besos: -Fffffelifsz año, eeeeeeeeeh, felifzcidadef, grfdddfd… Y suena el teléfono: ¡riiiiiiiiiing! -¡Pero coño! ¿Ya están llamando? ¿No se pueden esperar? -Pues a mí todavía me sobran dos… -¡Champán, que alguien venga el Champán! Pero, bueno, vamos a ver ¿a vosotros os parece lógico empezar el año así? ¡Qué estrés, de verdad!

Pero como es Nochevieja… tienes la obligación de divertirte. Así que después te vas a un fiestorro a un sitio en que, si caben mil personas, el dueño ha decidido meter a cinco mil doscientas. ¡Y si no te gusta te quedas en la calle, con la pelona que está cayendo! Porque en Nochevieja siempre hace un frío que pela.. Así que entras. Lo bueno que tiene ir a un sitio así es que te puede pasar cualquier cosa. A mí el año pasado me ocurrió de todo. Yo estaba tan tranquilo, tomándome mi cubatita de garrafón, cuando de repente un tío me cogió por detrás y me dijo:
-¡¡¡¡COOOOOOOOONGAAAAA!!!!! Y, claro, que vas a hacer, pues te pones a bailar… ¡Eso te lo hace un tío en el autobús y le partes la cara! ¡Pero como es Nochevieja… ! ¡Pues hala! Y de repente te das la vuelta y llevas cien personas enganchadas a tu culo. ¡A ver como escapas de ésta! Porque una conga es como una secta: entrar es muy fácil pero salir es muy jodido. Porque en el garito hay como doce congas girando a toda pastilla… Bueno, pues iba yo conduciendo mi conga… por mi derecha, cuando, de pronto, me veo venir en dirección contraria una conga suicida acojonante conducida por un gordo con casco de vikingo. Yo le iba a hacer ráfagas, pero como las congas no llevan ni luces ni nada… pues, para evitar la colisión, di un giro brusco a la derecha… ¡Y me tragué entera una columna de >espejitos! ¡Siniestro total! Doce heridos leves y una columna de espejitos destrozada. Y yo, con una ceja abierta tirado en el suelo pensaba: “Joder, como me hagan soplar ahora, la hemos >cagao”. Y en ésas, me desmayé. Al despertar estaba en la sala de urgencias, rodeado por todos los de mi conga. Algunos todavía no se habían desenganchado; habían venido corriendo detrás de la ambulancia.
Bueno, las urgencias en Nochevieja, hay que vivirlas. Si en la sala caben cincuenta personas, el dueño ha metido a ciento cincuenta… Como el de la discoteca. Y como allí también es Nochevieja, el camillero lleva un gorrito de moro, la enfermera un collar de hawaiana y el que te cose la ceja unos dientes de Drácula, ¡que te da una confianza… ! El tío te dice: -¿Qué ha sido? ¿Con una moto? -No, con una conga. -¡Ay!, si es que van como
locos con las congas… Cuando salí de allí me quería ir a mi casa, pero como era Nochevieja, acabé a las ocho de la mañana con la ceja grapada en un bareto… -Oiga, póngame un chocolate con churros a ese módico precio de 4 Euros de na. -Pues sólo nos queda Nesquick y algunos dónuses… Es que los >últimos churros se los han tomado los de una conga, ¡traían un cachondeo…! Había un gordo que llevaba un casco de vikingo…
¡No le digo más! Y es lo que yo le digo a los clientes: si no disfrutas en Nochevieja, ¿cuándo vas a disfrutar?

En la peluqueria

¿Se imaginan que van a por el periódico y dicen:

_ ¿Me da el País?

Y el quiosquero les contesta:

_ No, le voy a dar el supertele… y este paquete de chicles de menta.

O que cogen un taxi:

_ A la plaza de las Ventas, por favor.

Y el taxista les diga:

_ No, le voy a llevar al Santiago Bernabeu, que a usted le pega ser del Madrid.

¡Pues eso es una peluquería! Un sitio donde pides una cosa, y el peluquero hace lo que le da la gana. Por esta razón, lo 1º que haces cuando sales de la peluquería es buscar un espejo y ponerte el pelo “a tu manera”. Y digo yo, entonces ¿para qué vas?

Yo creo que la peluquería es un sitio del que hay que desconfiar, porque todo te lo hacen por la espalda. Es curioso: engordas, te deprimes, estás celosa, y en vez de fugarte con Pierce Brosnan que es lo que deberíamos hacer todas, te vas a la peluquería y le dices al peluquero:

_Córteme el pelo por aquí. Quiero un cambio de imagen radical.

Y ya lo creo que te cambia la imagen. Te deja como si hubieras metido la cabeza en una freidora. Te ves tan horrible que se te olvida la depresión que tenías, y te agarras otra. O sea, que en la peluquería no te quitan la depresión, simplemente te la cambian de sitio.

Y de ahí su éxito. En una peluquería, a los cinco minutos ya te han convertido en un adefesio, para que se te olviden las penas que traías.

Te ves sentada enfrente de un espejo, en babero, embadurnada, con chorretones de tinte resbalándote lentamente por la cara colorada, la cabeza envuelta en papel albal y oliendo a huevo podrido. Y piensas: “Sólo falta que me salga un alien de la tripa, joder”.

Estás hecho un espantajo, y es el momento en que la peluquera se aprovecha de ti para ponerte todavía más potingues. La técnica utilizada es la siguiente: primero, un poco de peloteo:

_ Tienes una pestaña preciosa.

_ ¿Ah sí? Muchas gracias.

Y luego te mete la cuña:

_ Si, son preciosas, lástima que…

_ ¿Lástima que qué?????

_ Que tengas el pelo tan pobre y apagado.

_ ¿Pobre y apagado? ¡Qué horror! ¿Y qué puedo hacer?

Y entonces te la coloca:

_ Pues mira, por sólo diecisiete mil pesetas, te voy a poner un tratamiento de colágeno de placenta de foca que verás cómo te quedas.

¡Diecisiete mil pesetas! Te dan ganas de decirle: “Oye, ¿y por qué no me estropeas las pestañas, que me saldría más barato?”

Pero eres incapaz de negarte. Yo creo que con tanto olor a laca, te pillas un colocón de miedo, y por eso dices a todo que sí:

_ Te voy a hacer unas mechas.

Y tú:

_Vale.

¡Desde luego hay que ver que obsesión tienen todas las peluqueras con hacerte mechas! Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que una mujer entre en una peluquería y no salga rubia con mechas. Aunque sea rubia, también sale rubia con mechas.

Que esto es otro truco de las peluquerías para hacerte clienta de por vida. Una vez que te tiñes, ya estás condenada a seguir acudiendo de por vida, para no desteñirte, porque en las peluquerías nada es permanente, ni siquiera la permanente es permanente.

A veces vas a la peluquería con un recorte de una revista para que te corten el pelo como a Meg Ryan. En realidad no quieres el pelo de Meg Ryan, quieres la cara de Meg Ryan, el cuerpo de Meg Ryan, el dinero de Meg Ryan… y entonces las peluqueras se tienen que buscar la vida para explicarte que, con esos cuatro pelos cabreados que te quedan, y que además te nacen en la coronilla, es imposible lograr un flequillo espeso, y que lo más que pueden hacerte es el moño de Betty Misiego.

Y lo que les gusta la tijera, oye. Les dices: “córtame sólo las puntas” y a la que te descuidas tu preciosa melena larga, que te ha costado ni se sabe tenerla así de larga, se queda en una melenita corta.

Pero lo peor es cuando la peluquera termina contigo y te miras al espejo. Te ves rara, como con cara de asustada, y vuelves a casa escondiéndote en los portales, para que no te vea nadie conocido. Y como necesitas que alguien te diga que te queda bien, le preguntas a tu marido:

_ Cariño, ¿te gusta?

_¿Qué es lo que me tiene que gustar?

_ Pues el pelo.

_ Ah, el pelo. Sí, sí, estás muy guapa… ¿Y cómo lo llevabas antes?

_ Pues era skin head, no te jode. ¿Y tú? ¿Cómo llevabas antes el pelo? Antes por lo menos llevabas…

Total, que al final, tanto esfuerzo para nada. Porque él nunca lo nota… ¿Saben lo que pienso hacer la próxima vez que me encuentre un poco depre y me entren ganas de meterme en una peluquería? Pues fugarme con Pierce Brosnan, a ver si de eso se da cuenta mi marido.