Furia de titanes

Clash of the Titans, en español Furia de titanes, es una película de fantasía, que en realidad es un remake o nueva versión de una película de 1981 del mismo nombre. El argumento de ambas se basa en el mito griego de Perseo. La película está dirigida por Louis Leterrier y protagonizada por Sam Worthington, Liam Neeson y Ralph Fiennes. La filmación comenzó en abril de 2009 para estrenarse el 26 de marzo de 2010.

La música esta compuesta por Craig Armstrong. Matt Bellamy de Muse ha declarado que se acercaron a él para trabajar sobre la música.

Sinopsis

Nacido de un dios pero criado como hombre, Perseo (Sam Worthington) es incapaz de salvar a su familia de Hades (Ralph Fiennes), dios vengativo del inframundo. Sin nada que perder, Perseo se ofrece voluntario para liderar una peligrosa misión para derrotar a Hades antes de que pueda hacerse con el poder de Zeus (Liam Neeson), su padre, y desatar el infierno en la tierra. Liderando una banda de audaces guerreros, Perseo emprende un peligroso viaje adentrándose en mundos prohibidos. Combatiendo a demonios impíos y bestias temibles, sólo sobrevivirá si puede aceptar su poder como un dios, desafiar su fatalidad y crear su propio destino.

Noticias de El Mundo Today

“EMPECÉ A DECIR LO QUE ME SALÍA DEL COÑO”, DICE LA MADRE

Un embarazo psicológico termina en parto de ideas

Juana Sánchez y Sergio Otín empatizaron hace nueve meses en una cena de empresa y, fruto de su complicidad, ella se quedó embarazada psicológicamente. Al trabajar ambos en un centro de atención psicológica, los superiores de Juana comprendieron la situación y le concedieron una baja maternal que la mantuvo mentalmente alejada del trabajo. La semana pasada, la mujer empezó a sentir contracciones emocionales y tuvo que ser atendida tras romper sentimientos en el portal de su casa. “Decía que tenía algo dentro que no sabía cómo expresar y finalmente tuvo claro que diría lo que le saliera del coño”, relata el padre.

Noticias de El Mundo Today

“Creo que con todas esas ideas que me salieron voy a escribir un libro y así sólo me quedará plantar el árbol” afirma Juana, que se está recuperando sin problemas del alumbramiento. Sergio, por su parte, teme que ahora su compañera sufra la típica depresión postparto. “Puede que empiece a pensar que sus ideas en realidad son una mierda y las odie. Es algo bastante típico, pero yo no me separaré de su lado”, asegura.

elmundotoday.com

Etica para Amador(fragmento)

Etica para Amador(fragmento)
Ya conoces a las termitas, esas hormigas blancas que en África levantan impresionantes hormigueros de varios metros de alto y duros como la piedra. Dado que el cuerpo de las termitas es blando, por carecer de la coraza quitinosa que protege a otros insectos, el hormiguero les sirve de caparazón colectivo contra ciertas hormigas enemigas, mejor armadas que ellas. Pero a veces uno de esos hormigueros se derrumba, por culpa de un riada o de un elefante (a los elefantes le gusta rascarse los flancos contra los termiteros, qué le vamos a hacer). Enseguida, las termitas-obrero se ponen a trabajar para reconstruir su dañada fortaleza, a toda prisa. Y las grandes hormigas enemigas se lanzan al asalto. Las termitas-soldado salen a defender a su tribu e intentan detener a las enemigas. Como ni por tamaño ni por armamento pueden competir con ellas, se cuelgan de las asaltantes intentando frenar todo lo posible su marcha, mientras las feroces mandíbulas de sus asaltantes las van despedazando. Las obreras trabajan con toda celeridad y se ocupan de cerrar otra vez el termitero derruido… pero lo cierran dejando fuera las pobres y heroicas termitas-soldado, que sacrifican sus vidas por la seguridad de las demás. ¿No merecen acaso una medalla, por lo menos? ¿No es justo decir que son valientes?
(…)
A diferencia de otros seres, vivos o inanimados, los hombres podemos inventar y elegir en parte nuestra forma de vida. Podemos optar por lo que nos parece bueno, es decir, conveniente para nosotros, frente a lo que nos parece malo e inconveniente. Y como podemos inventar y elegir, podemos equivocarnos, que es algo que a los castores, las abejas y las termitas no suele pasarles. De modo que parece prudente fijarnos bien en lo que hacemos y procurar adquirir un cierto saber vivir que nos permita acertar. A ese saber vivir, o arte de vivir si se prefiere, es a lo que llamamos ética.

Fernando Savater

El Poder de la Palabra
www.epdlp.com

El escabeche y los signos de puntuacion(1802)

El escabeche y los signos de puntuacion(1802)

En 1802 el excéntrico Timothy Dexter escribió una autobiografía filosófica cuyo título podría ser traducido como En escabeche para los entendidos en el que escribía sobre sí mismo y se quejaba del clero y de su esposa y siendo lo más notable del mismo que estaba compuesto por una sola oración de 8847 palabras y 33864 letras sin ningún signo de puntuación en absoluto y que además tampoco tenía argumento ni hilazón temática pero que se hizo rápidamente popular y del que se publicaron ocho ediciones en total
Vamos, que el libro “A Pickle for the Knowing Ones” era algo así como 100 veces el párrafo anterior de 88 palabras, y que me ha costado lo suyo escribir sin ningún signo de puntuación.

Tras publicarse la primera edición la gente se quejaba de que era difícil de leer. Lógico.

El inefable Dexter se apiadó entonces de los potenciales lectores y, ya en la segunda edición del libro, incluyó una página adicional con 13 líneas de comas, puntos, signos de interrogación, de interjección y demás parafernalia ortográfica para que cada cual “escabechara” el libro a su gusto con ellos.

El libro, una vez “escabechado” por cada lector con los signos de puntuación que cada uno de ellos estimase oportuno, tendría múltiples y hasta infinitas lecturas y significados distintos.

Y es que existen múltiples y conocidos ejemplos en los que una misma frase puede tener significados muy distintos según la “escabechemos” (como sugería Timothy Dexter) con signos de puntuación de una u otra manera.

Por poner varios ejemplos entre los numerosos que todos conocemos:

Es muy distinto: “Solicito empleada, inútil presentarse sin referencias” o “Ella toca el órgano y él, la viola” que ”Solicito empleada inútil, presentarse sin referencias” o “Ella toca el órgano y él la viola

O también, según pongamos las comas en este texto, la conducta del César puede resultar muy, pero que muy extraña…

César entró, sobre la cabeza
llevaba el casco, en los pies
las sandalias, en la mano
la fiel espada…

César entró sobre la cabeza,
llevaba el casco en los pies,
las sandalias en la mano,
la fiel espada…

En fin, que al igual que las deliciosas berenjenas de Almagro, también deberíamos tener cuidado en “escabechar” correctamente las frases con sus signos de puntuación.

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Nota:
La inspiración para este post me llegó hace tiempo leyendo el artículo “Yo la tengo” de nuestro amigo Javier Font del blog Cualquier tiempo dormido. En él, relata su convalecencia gripal, y lo hace magistralmente sin utilizar ningún punto (ni seguido ni aparte), hecho que él mismo justifica “por la croqueta que aún tengo en la cabeza” por el virus gripal, más que por estilo literario.
Pero lo cierto, amigo Javier, es que lo que tú haces, con croqueta y sin ella, está al alcance de muy pocos 🙂

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Artículo realizado por Guillermo/aldeairreductible

Esa herencia es mia

Esa herencia es mia
Buscar trabajo es, después de encontrarlo, la cosa más humillante de este mundo. Por eso un servidor ha envidiado
siempre a los rentistas. La gente, para buscar trabajo, se disfraza de buscadora de trabajo, lo que consiste en vestirse de un modo extrañamente mixto –una chaqueta de papá, la corbata del hermano mayor, la camisa blanca del día de la boda de la prima Julia, etcétera–. También conviene disfrazarse por dentro, por la parte del encéfalo. Si tienes un carácter brusco, ocúltalo con una capa de amabilidad. Si un carácter amable, disimúlalo con una apariencia de agresividad. Y es que para encontrar trabajo has de ser de forma simultánea dulce y duro, sumiso y rebelde, autodidacta y heterodidacta, alto y bajo, pobre y rico. También conviene que fumes y no fumes, que bebas y no bebas, que tengas y no tengas hijos, pero sobre todo que seas de Barcelona sin dejar por eso de ser de Madrid, o viceversa. Hay mucha competencia, lo que quiere decir que si tu entrevistador, por ejemplo, toma café, tú no deberías autoafirmarte con un té. Y si detesta a la familia, deberías ser soltero, aunque si se trata de un discípulo de Rouco, has de estar casado y con hijos.

Total, que cuando sales de casa con el currículum falso y la chaqueta falsa, y la corbata falsa y la agresividad o la dulzura falsa, y la biografía falsa, no tienes ni idea de quién eres ni en qué estación de metro debes apearte. Recuerdo perfectamente aquellas mañanas de mi juventud en las que salía a buscar trabajo disfrazado de buscador de trabajo y la sensación que me acometía, al poco de pisar la calle, de haberme tomado un hongo alucinógeno. Y es que me metía, por ejemplo, en un bar a tomar café y al verme en el espejo de detrás de la barra me reconocía y no me reconocía porque era yo y no era yo, todo a la vez. Dios mío, quién es ése, me preguntaba con frecuencia. Y como tenía amigos que tomaban LSD e ingerían hongos mexicanos, me reconocía a la perfección en las experiencias que ellos contaban sin necesidad de haber tomado nada, porque a mí el ácido y los hongos me daban ardor de estómago. Más de un trabajo he perdido por culpa de este ardor, pues para encontrar curro conviene drogarse y no drogarse a la vez. Y así como en las entrevistas lograba ser zurdo y diestro, jamás aprendí a narcotizarme y a no narcotizarme al mismo tiempo, de ahí que me costara mucho seducir a los jefes de recursos humanos, muy hábiles para cazar estas limitaciones.

Lo mejor para que te den trabajo es no necesitarlo. Tú estás tan tranquilo, en casa, viviendo de las rentas, y no para de sonar el teléfono con propuestas alucinantes. Fíjense, por ejemplo, en Oliart, un señor de más de 80 años, con una buena jubilación y con un patrimonio personal sin duda interesante. El hombre estaría en casa tomándose una infusión o escribiendo unas memorias, cuando suena el teléfono y le ofrecen la dirección general, o la presidencia, ahora no caigo, de Televisión Española. ¿Pero qué necesidad tenía de madrugar este señor? ¿No habría sido más sensato que se dedicara a escribir una obra maestra (es poeta, además de autobiógrafo) en lugar de meterse en estos berenjenales? Sin duda, sí, pero la indiferencia hacia el mundo laboral estimula de forma misteriosa el deseo de los patrones. Los jefes de personal están dotados de un sexto sentido para detectar a los individuos que ni necesitan el trabajo ni lo desean especialmente. Una vez localizados, establecen una cita y le preguntan a bocajarro:
—¿Le gustaría presidir Cajamadrid?
Es el caso de Rato, que ha dicho que sí por compromiso, pero sin ilusión. Ya me dirás, después de haber dirigido el FMI, lo que te importa a ti una caja local que además está llena de tiburones.

En fin, que un servidor siempre aspiró a ser rentista, al modo de Flaubert. Dado que mi familia no era como la del escritor francés, ni siquiera como la de Oliart o la de Rato, me monté una fantasía según la cual un día sonaba el teléfono y al otro lado estaba un notario. ¿Y para qué me llamaba a mí un notario? Para notificarme que un millonario excéntrico me había declarado su heredero universal. ¿Y cómo eso?, preguntaba yo. Para que se dedique a escribir novelas, hombre de Dios, respondía el notario. El caso es que tras haber alimentado esa fantasía durante media vida, dibujándola hasta en sus detalles más pequeños, le acaba de suceder, ya ves tú, a los príncipes de España. Pero si era una fantasía mía, por Dios, que tengo el copyright. Quiere decirse que para heredar, como para encontrar curro, lo mejor es ni necesitarlo ni desearlo. Es más, si lo deseas tú, le sucede a otros. Pero a ver cómo demuestro ahora que esa herencia es mia.

Juan Jose Millas/interviu.es

A little world

A little world

–         Podría pasarme la vida en la cama contigo.
– ¿Alimentas mi vanidad masculina?-responde él.
– Va en serio, no es algún atontamiento postpolvo -asegura sentándose sobre él- eres increíblemente bueno, podría limitar mi existencia a esta cama, contigo dentro. Haríamos el amor y dormiríamos, nada más. Aprendería cada línea y contorno de tu cuerpo, cada peca, cicatriz o marca de tu piel. Te diría cosas guarras y te dejaría explorarme de todas las formas que se te pudieran ocurrir -besa sus labios.
– Cariño, moriríamos de inanición.
– Bueno, solo saldríamos de la habitación para ir a buscar comida y agua. A aprovisionarnos. Encargaríamos a alguien que fuera llenando la nevera, no sé, quizá a tu madre.
– ¡Seguro! Le encantaría la idea de que me convirtieses en un escalvo sexual.
– Ella también fue joven, además, a nadie le iba a importar más que a tu madre que te alimentases correctamente.
– Creo que a ese ritmo me matarías – ríe.
– No, si te alimento y te dejo descansar.

–         sebuscamuso.blogspot.com

Un traje para volar

Prototipo del vehículo presentado por la NASA.Prototipo del vehículo presentado por la NASA.

  • Medirá algo más de tres metros de largo y pesará unos 136 kilogramos

Las imágenes parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Sin embargo, aunque aún habrá que esperar algún tiempo para que el proyecto se materialice, la NASA ya está trabajando en un traje volador.

La Agencia Espacial estadounidense presentó esta semana el prototipo de avión personal, al que ha bautizado como Puffin, según informa el diario The New York Times.

Mark D. Moore, ingeniero aeroespacial de la NASA, habló del prometedor vehículo durante un acto de la Sociedad estadounidense americana (American Helicopter Society). Puffin medirá algo más de tres metros de largo y pesará unos 136 kilogramos (sin piloto).

Bajo impacto medioambiental

De momento, el traje volador sólo existe en las recreaciones de los ingenieros de la NASA. Cuando esté desarrollado podría utilizarse en misiones militares o para operaciones rescate, y quien sabe si en el futuro los atascos ocurrirán en el aire.

El traje volador reúne dos características que le diferencian de los llamados ‘jet packs’ de los años 50 (una especie de mochila dotada de un sistema de propulsión). En primer lugar, Puffin es totalmente autónomo. El piloto tiene que meterse dentro del aparato. Además, ha sido diseñado para funcionar con motores eléctricos, lo que lo convierte en un vehículo relativamente silencioso, ligero y fiable, ya que este tipo de motor consta de menos partes que otros motores.

El uso de energía eléctrica lo convierte en un vehículo verde y sus creadores aseguran que su impacto medioambiental sería bajo.

elmundo.es/ciencia