Lecciones para Canales

Lecciones para Canales

Igual que una liebre que se hubiera quedado paralizada por las luces del coche que se le viniera encima, el Racing se dejó atropellar por el Barsa. Como incluso forzó sanciones para declarar que regalaba el partido del Nou Camp como quien sale con las manos en alto, puede decirse que el Racing es el primer equipo del campeonato que ni siquiera intenta luchar contra la implacable jerarquía de esta Liga bicéfala. Tiene lógica. Pero, la próxima vez, que envíen un telegrama excusándose. Así no causarán molestias tales como exponer al frío a un público poco compensado por un simulacro, hacer gasto de luz con los focos y, sobre todo, someter al joven Canales a una de esas sesiones de ruido y furia con que le están adelantando la pérdida de la inocencia, entre elogios y niñas en flor, desde que fichó por el Real Madrid. Canales aún permanecerá un tiempo en esa Comarca del Norte en la que ser hobbit sin soportar el peso de un anillo, o de un escudo exigente. Pero, mientras tanto, además de para templar el carácter, todo ese odio que está recibiendo, como si quisieran asfixiarle en la cuna, por el solo hecho de haber firmado un compromiso de futuro le servirá para comprender cuán importante es el club en el que jugará. No es nada personal, chaval: te putean porque ya ven en ti una encarnación del Real Madrid con invitación cursada para ser alguien en el porvenir. Es el odio a Cristiano Ronaldo en modalidad preventiva.

Algún día, llegado a Chamartín, Canales conocerá otros perjuicios de la grandeza relacionados con la presión, con la minuciosa picota periodística, con la impaciencia alrededor de una institución que parece haber apostado un siglo largo de pedigrí en cada partido, en cada derrota. De esto ya sabe mucho Pelligrini, a quien la bullanga pilla más o menos acorazado por esa corteza que da la experiencia. El Real Madrid perdió en Lyon, cierto, un partido, ni siquiera una eliminatoria. Es verdad que jugó pésimo, y que la inclusión de Diarrá no fue precisamente un síntoma de bravura ni de voluntad dominante. El Real Madrid aplaza esa inversión de tendencias que desde hace varias temporadas lo tiene convertido en Europa en un equipo menor. Pero acaso sólo falte algo de tiempo. Y, mientras tanto, los diarios deportivos de Madrid, en una maniobra desestabilizadora que parece más propia de Sport que de Marca, ya han permitido que por sus portadas desfilen entrenadores alternativos, algunos tan espantosos como Mourinho, contribuyendo así a una sensación prematura de final de ciclo, de gatillazo.

Uno sigue creyendo que Pellegrini es un buen entrenador. Que ha moldeado un equipo con empaque táctico, con buena disposición, con solvencia en defensa, que quiere la pelota y siempre lleva el partido a las cercanías del área rival. Podría ser más ancho y atascarse menos, pero eso se antoja un detalle. Podría haber dado ya el paso hacia la grandeza, pero para ello falta algo de lo que no tiene culpa Pellegrini: que funcionen los tíos en los que se ha invertido cientos de millones de euros para que ganen los partidos mientras los compañeros trabajan en la brega. Cristiano es un agitador y un impacto permanente, pero no ha tenido continuidad entre lesiones y autoexpulsiones. A Kaká, al menos hasta el doblete de ayer, era para darlo por perdido. Y con Benzema, de momento, hay que contentarse con que aprenda a sacar el coche del garaje sin chocarlo con un árbol. En sus victorias, las más de las veces, el Real Madrid está viviendo de jugadores que ya estaban aquí: el Guti del taconazo, el Higuaín de los días buenos. Pero, para el periodismo, es más fácil ensañarse con Pellegrini que molestar al Ser Supremo diagnosticando que el problema del Real Madrid es que están fracasando los fichajes de Florentino, que otra vez, como en su primer mandato -tres títulos importantes de 18 posibles, tres años secos-, el modelo galáctico no es el camino del Madrí.

David Gistau

Canciones con historia: Biko


CANCIONES CON HISTORIA – BIKO from Aldea Irreductible on Vimeo.

Canciones con historia: Biko STEPHEN BANTU BIKO
Ayer Guillermo hablaba en su Sección de la Aventura de la Historia del Imperio Británico y la acción de esta entrada se situa precisamente dentro de ese colonialismo inglés.

Una de esas tierras que los ingleses dominaban con mano firme era Sudafrica y en la que desde hace más de un siglo imperaba un régimen liderado por blancos: el Apartheid.
Primero fueron los Boers, colonos holandeses y ya en el siglo XX, los británicos.

Durante la década de los años 60 y 70 este regimen de segregación racial comenzaba a verse seriamente amenazado por la, cada vez más insistente, toma de conciencia de los habitantes negros oprimidos de Sudafrica.

Una de las voces que más alto sonaban era la de Steve Biko… Un joven negro nacido en Pretoria y que habia fundado una asociación de estudiantes (SASO) y que desde la no violencia pregonaba el final del Apartheid.

Canciones con historia: BikoLa SASO fue sólo el principio. Después vendría el BCM, Movimiento de Conciencia Negra, cuyo símbolo, un puño levantado en alto se haría famoso en todo el mundo.

Tras la masacre de estudiantes de Soweto en 1976, Sudafrica se vió envuelta en la confusión y los métodos policiales fueron cada vez más expeditivos.
El pueblo sometido pedía a gritos una negociación del Gobierno con sus líderes, entre ellos Nelson Mandela y Steve Biko.

La negativa fue rotunda, Mandela fue encarcelado y Biko apareció muerto de una paliza, tras ser detenido en un retén policial cerca de Port Elizabeth.

Biko fue arrestado y durante varios días sufrio lesiones y torturas. Ya en estado grave, un médico aconsejó su hospitalización. Las autoridades lo condujeron al hospital de Pretoria, a unos 1200 kilómetros, alegando que podría escapar. En el camino, Steve Biko falleció.

En el juicio que se abrió para esclarecer la muerte del dirigente sudafricano, el juez dictaminó que la muerte de Steve Biko no podía atribuirse a ninguna persona en particular, y cerró el caso sin culpar a nadie.

“Si somos libres en el corazón, no habrá cadenas hechas por el hombre con fuerza suficiente para sujetarnos. Pero si la mente del oprimido es manipulada, de modo que crea que es inferior, no será capaz de hacer nada para enfrentar a su opresor. El arma más potente del opresor es la mente dócil del oprimido”. Steve Biko.

La comunidad internacional condenó los hechos de la muerte de Biko y desde entonces, fue considerado un héroe de la lucha de los derechos civiles. Tanto en el Cine (Richard Attenborough, que ya dirigió Gandhi) como en la música (Peter Gabriel), Biko ha recibido numerosos homenajes.

Galgo y cigüeña

Galgo y cigüeña

Cuando Dios quiso crear el caballo cogió un puñado de viento y como observara en el caballo defectos, creó el galgo. Cuenta El gran libro de los galgos que la red, las perchas, los lazos, el reclamo, el hurón y el galgo eran la alacena de posguerra porque escopetas había pocas y los cartuchos salían caros; la única carne de Humilladero era de liebre. Ha recopilado un tratado sobre esos perros Antonio Romero, el jornalero que se ha pasado la vida persiguiendo latifundistas y liebres. Nos hace la apología de ese delicado perro de cabeza larga, enjuta y seca, convexo, cuello esbelto, ojos oblicuos y almendrados.

En esta España hay una enmienda a la totalidad de lo inhumano. Ya no es éste aquel país que se llamó de los buitres porque se comían las tripas de los caballos después de las corridas. Muchos dicen que el pensamiento único nos ha puesto un nuevo cinturón de castidad, pero hemos escuchado el silencio de la naturaleza.

Entre 8.000 pueblos, sólo 13 han pedido el almacén radiactivo; los aldeanos defienden la pobreza de sus tierras. No hubo, como pronosticaba Miguel Sebastián, riñas por tener cementerio. Nadie se atreve a dejar un galgo atado a un árbol. Tampoco hay crueldad en la caza de la liebre, es la naturaleza en pie de igualdad.

Farina cantaba una copla que estremecía a las cabrillas de la madrugada: «Alma de tirano, corazón de hierro, maldita sea la mano que mata a un perro». Los gitanos, a pesar de que los delatan ladridos, tuvieron querencia a los galgos, que iban delante de tartanas. En el libro se cuentan cosas estremecedoras de Manuel Torre, que definió el duende: «Tú sabes todos los estilos, pero no triunfarás nunca porque no tienes duende». Esperaban que llegara el gran advenimiento de su cante, pero el gitano del 27 se bebía 30 copas de aguardiente y en vez de cantar hablaba de sus galgas Andújar y Amapola.

La nueva seguiriya es España de buen corazón. Ya hay cigüeñas al sol y cada pueblo interesante vuelve a tener, como es proverbial, a un tonto y una cigüeña. Estaban al borde de la extinción y más de 40.000 se quedan en nuestras torres almenadas. La cigüeña ya no emigra a pesar de los nevazos.

(Almuzara, la del libro de los galgos, editó El día que mataron a Manolete, de Tico Medina, héroe y maestro de reporteros. En esa biografía se cuenta que a Manolete lo mataron la cornada, el corazón y el coño de Lupe Sino, pero no la otra c de cocaína. Así tengo el corazón partido entre Tito y Tico, porque Tito (Fernández) me contó que cuando era chico de recados en los rodajes llevaba la nieve para Lupe y Manolete por el pasadizo que había entre Cock y Chicote).

Raul del Pozo/elmundo.es

Freno a la obesidad

PONDRAN FOTOS DE GORDOS EN LAS LATAS DE FABADA
El Ministerio de Sanidad ha anunciado que incluirá elementos visuales que “causen impacto” en las latas de fabada con la intención de disuadir a los consumidores habituales, normalmente hombres solteros de entre 20 y 45 años. “El problema no es sólo la obesidad sino la gente que convive con estas personas, los llamados ‘fabadores pasivos’, que también son víctimas de este consumo nocivo” explica Trinidad Jiménez.
Una de las etiquetas. Una de las etiquetas.
Los fabricantes creen que esta medida atenta contra la libertad individual: “no creemos que recurrir al paternalismo y al chantaje emocional vaya a remover la conciencia de nuestros clientes. Creemos en el consumo responsable. Esas imágenes repugnantes no se corresponden a la realidad, pues a nosotros no nos consta que nada de esto pueda suceder, de hecho las legumbres no sólo no provocan obesidad sino que reducen los niveles de colesterol. Todo esto es puro alarmismo. Y lo de los ‘fabadores pasivos’ ya es para nota” defendía por teléfono Alfredo Correa, responsable de Conservas Litoral. 

 

 “A mí me da igual, que pongan las fotos de gordos que quieran. Como si quieren poner culos con granos. Soy adulto y asumo las consecuencias. Vive y deja vivir”. Así de tranquilo se muestra Juan, de 27 años, aunque reconoce que puede ser “algo molesto” convivir con una persona que consume este tipo de conservas. “Digamos que después de una lata de las grandes puedo fundir cucharas, pero vamos, que tampoco es para tanto si se ventila un poco”.

 Según el Instituto Nacional de Estadística, los consumidores de fabada son cada vez más jóvenes y se habla incluso de casos extremos: niños de cuatro años adictos a las legumbres en conserva, víctimas de un fenómeno que en los Estados Unidos se ha bautizado como “Baby Faber”. “La desatención de sus padres podría ser la principal causa, pero en Internet proliferan foros y lugares de discusión donde los chavales se recomiendan unos a otros fabes con almejas, pote gallego… Llega el chulito de clase que dice que come fabada de lata y todos creen que parece muy sofisticado y empiezan a imitarlo. Pero el problema de base es lo bien aceptado que está socialmente, vamos a tener que cambiar eso” comenta la ministra Trinidad Jiménez.

 Desde la Organización Mundial de la Salud recomiendan encarecidamente la inserción de fotografías, pues se ha demostrado que la impresión de los mensajes “Cómo te estás poniendo”, “Quien primero lo huele, debajo del culo lo tiene” y “Comer engorda” no han tenido la suficiente efectividad. Se espera que con la inclusión de las fotografías se reduzca el consumo de fabada en un 2,3%.

Kike Garcia/elmundotoday

Permitidme tutearos, imbeciles

Permitidme tutearos, imbeciles

El siguiente articulo aunque esta escrito en el 2006, sigue siendo muy actual:

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

Arturo Perez-Reverte/Elsemanal

Bon appetit

Bon appetit

Un amigo muy querido me contó que mientras preparaba un viaje a España en compañía de su familia se le ocurrió que podrían ir a comer un día al famoso restaurante El Bulli del todavía más famoso Ferran Adriá. Consiguió los datos para ubicar el lugar en Cala Montjoi, en Girona, en la Costa Brava, y pidió por teléfono las reservaciones necesarias. Al otro lado de la línea alguien le hizo saber con toda cortesía que debía pedir la mesa con un año de anticipación por lo menos. Minucioso para preparar largamente sus viajes, mi amigo estaba justo en tiempo, de manera que consiguió los lugares. Un año después, el grupo recorría en automóvil los 177 kilómetros que separan a la ciudad de Barcelona de la pequeña localidad playera donde prácticamente ninguno de los miles de turistas que acuden en el verano sabe que se encuentra ahí el reducto gastronómico del cocinero más celebrado del mundo.

Se les hacía agua la boca en el camino mientras se aproximaban a la cocina del que muchos consideran como un Dalí de la gastronomía que concibe en los fogones sus obras artísticas, genio de los guisados de autor. Entre los impacientes viajeros, alguien había conseguido en un sitio de internet un menú que Adriá había preparado alguna vez para la familia real española, donde figuraban entre otras delicias las yemas de espárragos blancos de Tudela con trufas de verano y su sopa, los ravioli ibéricos de tomate y vinagre al jerez y la pechuga de pato en escabeche ligero al vino con puré de limón. Los vinos que acompañaban el sofisticado atracón incluían caldos de la colección de Bodegas Chivite, blanco de Navarra, y el tinto Matarromera, de denominación de origen Ribera del Duero.

Después de los postres de chocolate, coco y frutos secos, la familia real había degustado en aquella ocasión, con el café, algunas de las “pequeñas locuras” de Adriá: bombón de cardomomo, crocant Gaudí o mini cometes.

Los viajeros llegaron a El Bulli justo a la hora de la comida, oteando los aromas que manaban del local con la promesa de placeres divinos. Por supuesto, el lugar estaba atiborrado de alegres tragones de todas las nacionalidades. Parecían extraordinariamente felices por estar degustando los platillos que salían de la ajetreada cocina de un chef que estaba todo el tiempo en las portadas de diarios y revistas de todo el mundo. Impecable, la mesa estaba puntualmente dispuesta para el numeroso grupo de mexicanos lleno de expectativas.

Un par de horas después todo era frustración, decepción, dolor agudo en la cartera. La comida, me contaba mi amigo, era frugal y extraordinariamente cara, y ni qué decir de los vinos que obligadamente la acompañaban, no muy buenos y sí muy caros. Todos juraron no volver.

Cuestión de paladares, de antojos, de hábitos gastronómicos. El caso es que Adriá sigue siendo el cocinero más celebrado del mundo, a pesar de un grupo de mexicanos insatisfechos. Una de las pruebas que tiene a la mano para demostrar su valía ante los comensales de medio mundo es siempre la agenda de El Bulli, cuyas páginas nunca son suficientes para anotar los nombres de los tragones que piden mesa para el año siguiente. Ahora mismo, muchos se están quedando con las ganas, tal vez para siempre, según el breve mensaje que aparece en su página web: “La demanda ha superado de nuevo nuestras limitadas posibilidades de reserva y sentimos no poder complacer más peticiones para el 2010; hemos recibido una demanda completamente extraordinaria y nos será imposible complacer la gran mayoría de las peticiones; es una gestión complicada y lenta, pero les daremos una respuesta lo antes posible”.

El Bulli tiene espacio sólo para 40 comensales, de modo que puede atender las reservaciones de 80 personas por día para comer y cenar. La pelea por una de esas sillas es a muerte entre los millares de fanáticos de su menú y deja muy escasas posibilidades a los nuevos clientes, lleguen de donde lleguen. Y se trata de comer en 2011. Ni un día más allá del año próximo, porque a sus escasos 48 años de edad Adriá ha resentido el peso del éxito y la fama y se ha hundido hasta las rodillas en un pantano de dudas existenciales, de angustias, de recelos. De agotamiento. Y ha decidido cerrar El Bulli durante dos años, entre 2012 y 2014.

La noticia ha caído como bomba no sólo entre los fanáticos de Adriá y su cocina portentosa, sino también en los sectores de las finanzas, el turismo y la política en España. Merecedor de dos doctorados honoris causa, uno de ellos en Humanidades por la Universidad de Aberdeen, en Escocia, y otro concedido por la facultad de Química de la Universidad de Barcelona, Adriá no ha hecho llegar a España solamente a un grupo de mexicanos exigentes. Como el flautista de Hamelín, también ha propiciado los viajes de miles de turistas que han llegado hasta las puertas de su establecimiento siguiendo los aromas de su fogón y los destellos de la fama internacional de su propietario.

Tal vez en el fondo de la decisión que muchos han visto como extremadamente radical se encuentra la enorme fatiga que ha dejado en Adriá la competencia en un medio que pone siempre por delante los colores nacionales. Y, quizá para su propia desgracia, Adriá ha conseguido que la cocina española sea vista también como una cuestión de Estado. En este terreno los franceses le han librado una batalla incesante con su eterna petición de que la cocina francesa sea considerada patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Por lo pronto nadie sabe qué pasará con El Bulli en 2015. Ni el propio Ferran Adriá. Hasta ahora, el mejor cocinero del mundo sólo sabe que su restaurante no volverá a ser el mejor del mundo, aunque abrirá sus puertas de nuevo y seguirá atendiendo a su numerosa clientela. Pero las reglas serán otras.

Hector Rivera/mileniodiario


La cerveza mas cara del mundo

La cerveza mas cara del mundo

La cerveza Samuel Adams Utopias es probablemente la cerveza más cara del mundo. Destinada a un público selecto, se fabricaron tan sólo 8.000 botellas en 2003. La cerveza se distribuye en un empaquetado único. El diseño de la botella está inspirado en las viejas calderas de cobre donde los maestros cerveceros elaboraban la cerveza hace cientos de años.

Para su elaboración se han utilizado los ingredientes más selectos del mundo, incluyendo cuatro tipos de lúpulos que dan a la cerveza un gusto a tierra y hierbas y que también aportan cierta nota picante. Los maltas Carmel, vienesa, moravio y bávaro aportan el color ambar brillante. En la fermentación se utilizó una levadura que se usa para el Champagne. Finalmente se envejeció en barriles escoces. El resultado de todo el proceso es una cerveza única, con un sabor levemente afrutado y con una profundidad que recuerda al sabor de un buen coñac.

La cerveza Sam Adams Utopias es una cerveza sin carbonatar que tiene un contenido de alcohol de un 25% del volumen y que debe saborearse lentamente. Ideal para tomar a temperatura ambiente, después de cenar y servida en copa de vino o de brandy.

El precio de una de estas botellas de Samuel Adams Utopias está en aproximadamente 147 euros.

www.sibaritisimo.com

Costumbres tibetanas y la fiesta de los toros

Costumbres tibetanas y la fiesta de los toros

Esta semana el Dalai Lama ha visitado a Barack Obama. También hemos sabido que este líder tibetano se ha sumado a la petición que la Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal ha hecho a los diputados catalanes para que prohíban definitivamente las corridas de toros en Cataluña.

Apenas entiendo de toros. Yo siento una curiosidad inmensa por conocer este arte, dada la larga tradición de artistas (Picasso, Lorca, Welles o Hemingway) que le daban tanta importancia. Supongo que es una tradición con un sentido concreto en la que algo de belleza despunta. Me sorprende que alguien de una cultura tan distinta (en la que se creía que las almas se reencarnan en animales) se ponga en contra de una tradición y costumbre tan alejada de la suya. Sea el Dalai Lama ahora o un papa en el siglo XVI. Es como si en estos tiempos los españoles empezáramos a hacer huelgas porque atenta contra los derechos del animal que los monjes tibetanos no utilicen a los perros de la raza Lhasa Apso para calentarse en invierno. Todo un despropósito.

Philip Muller/cartas/elmundo.es