Los poetas del gol

Los poetas del gol
Más que nunca, el planeta es desde hoy una gigantesca pelota que muchos van a intentar tratar a patadas y otros, como los nuestros, con mesura, con un toque de distinción, con diálogo entre izquierda y derecha, con esfuerzos solidarios entre los obreros de la defensa y los ingenieros del ataque, con pactos entre la periferia de las bandas y el centro, con pases al hueco de unánime consenso y dando en el blanco con versos por la escuadra, que poesía y de la buena, puras rimas balompédicas, es lo de Iniesta y compañía. Afortunada, pero sobre todo futbolísticamente, nuestro Producto Interior no es nada Bruto, nuestro equipo no necesita decretazos, las primas están estupendas, y los chicos, aunque jóvenes, ya se ganaron con la Eurocopa un buen plan de pensiones, porque cotizan lo suyo. Que los árboles de la euforia no nos impidar ver a Del Bosque. La Roja sólo necesita un pelín de suerte. El Presidente no fue a deseársela a la Selección. Se fue a Roma en busca de bendiciones. La España futbolera sólo necesita ganar a Italia en los penaltis. Zapatero se fue ante el Papa, su España sí que necesita un milagro. Al menos, el Dios del balompié nos pilla confesados.
Manuel de la Fuente/abc.es

Los chistes y el censo

Los chistes y el censo

Una vez entrevisté a Samuel Schmidt, investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y autor de En la mira, el chiste político en México y La risa de todos contra todos. Hablamos del impacto del chiste en nuestro país. Lo definió como un silogismo orientado a destruir lo prohibido, con una estructura lógica que lo hace fuerte. “No te tiene que demostrar que un político es ratero, tonto o mujeriego; el chiste lo dice y se acabó”.

En su faceta de provocador, Schmidt les dice chistes a los políticos, casi siempre con el tema del presidente en turno, lo que los saca de onda y de inmediato empiezan a buscar micrófonos ocultos. “Se sienten espiados todo el tiempo, cómo es posible que te avientes la puntada de transgredir el sistema y contar chistes”.

Sirva el preámbulo para decir que por estos días algunas valijas electrónicas se han llenado de chistes alusivos al presidente Calderón. Desde la lógica del humor, no por despiadados dejan de tener razón. Cito dos, los menos ofensivos: “¿Por qué últimamente le dicen Lipe al Presidente? Porque ya le perdieron la fe”. “¿Por qué le dicen La Esfera a Calderón? Porque está de adorno en Los Pinos”.

En realidad, de lo que quiero hablar en esta entrega es de otras puntadas del ingenio mexicano, harto de ríos de sangre y de cerros de cadáveres. Se trata de posibles agregados al cuestionario del censo del INEGI 2010, dado que la situación del país entre el último registro y el de hoy ha cambiado de manera drástica.

La posición económica podrá ser: a) Media jodida, b) Jodida, c) Jodida y media. De acuerdo con el ingreso, el censado puede ser: a) Secuestrable, b) Algo secuestrable, c) Nada secuestrable. ¿Cuántas narcotienditas hay en su colonia?: a) De una a tres, b) De cuatro a seis, c) Aquí es narcotiendita. ¿Con quién dejaría a sus hijos?: a) Padre Maciel, b) La mamá de Paulette, c) Guardería ABC. ¿Con qué frecuencia limpia debajo de su cama?: a) Diario, b) Una vez a la semana, c) Cuando se extravía algún pariente. ¿Qué cree usted que suceda primero?: a) Ganar la guerra contra el narco, b) Jugar el quinto partido del Mundial. Usted sufre como: a) Precious, b) Romano, c) Paulette, d) Jefe Diego, e) Emo, f) Todas las anteriores. Su hijo o hija es: a) Geek, b) Friki, c) Hacker, d) Nerd, e) Gamer, f) Otaku, g) Mutante de las anteriores.

Se podría incluso sumar preguntas: La persona amordazada, ¿vive aquí o es visita? Al descuartizado, ¿lo cuento todo o en partes? ¿Tiene Facebook o vida social? Y así por el estilo.

Margarito Cuellar/mileniodiario

Sobre la violencia

Sobre la violencia
pintura de Yta

Es posible que la muerte haya creado su propio espacio de saña y violencia en el paisaje social de México, un espacio irreductible a acciones o explicaciones convencionales, un espacio que linda con la metafísica del mal. El increíble saldo rojo de los últimos días parecería apuntar en ese rumbo.

He incurrido ya en esta sospecha a propósito de Ciudad Juárez, la ciudad más mortífera del mundo, en una crónica recientemente publicada (Nexos, junio 2010). Me pregunto si no hay que extenderla a algunas otras zonas frágiles del país, como Michoacán.

No he leído en ese sentido nada tan radical como la reflexión de Charles Bowden, autor prolífico y testigo extraordinario de la violencia juarense, cuyo último libro sobre esa ciudad acaba de salir en inglés y publicará en México Random House Mondadori: Murder City. Ciudad Juárez and the Global Economy New Killing Fields (“Ciudad homicidio. Juárez y los nuevos campos de exterminio global”). En las páginas de Murder City pueden leerse los siguientes pasajes:

Por años la gente ha buscado una explicación a la violencia de Juárez. Los cárteles son una explicación a la mano. Los asesinos seriales ayudan a explicar las mujeres muertas. También puede echarse mano de los cientos de pandillas callejeras. Y de la pobreza masiva, de las familias sin arraigo que migran del sur, de los policías corruptos, de los gobiernos corruptos, etc.

Insistimos en que el poder debe reemplazar al poder, que las estructuras reemplazan estructuras previas. E insistimos en que el poder existe como jerarquía, que hay un arriba donde vive el jefe y un abajo donde la presa se derrite de miedo ante el jefe […].

Tratemos por un momento de imaginar algo más, no una nueva estructura sino más bien un nuevo patrón, que no tiene arriba ni abajo, ni centro ni orilla, ni jefe ni siervo obediente. Pensemos en algo como un océano, un asunto fluido sin rey ni corte, jefe ni cártel […].

Suspendamos todas las formas normales de pensar. La violencia cruza Juárez como un viento que no cesa y nosotros insistimos en que es una batalla entre cárteles, o entre el Estado y los narcos, o entre el ejército y las fuerzas oscuras.

Pero consideremos esta posibilidad: la violencia está hoy imbricada en el tejido mismo de la comunidad y no tiene una causa única ni un botón que la enciende y la apaga. La violencia no es ya parte de la vida, es la vida misma…

Hector Aguilar Camin/mileniodiario

La Wikipedia se desmorona

La Wikipedia se desmorona

Un estudio del Colegio Libre de Eméritos destaca la baja calidad de la versión española de la enciclopedia virtual. La escasez de fuentes bibliográficas y la falta de objetividad, lo peor del diagnóstico

Que levante la mano aquel a quien no le haya sacado los colores un profesor por copiar en un trabajo de clase al pie de la letra un libro de la bibliografía. Ahora todo resulta más sencillo, porque el enseñante sólo tiene que acudir a wikipedia, esa enciclopedia cooperativista de la red, pues es la fuente de la que beben todos los alumnos. Quizá por eso desde la universidad se ha querido examinar uno de los fenómenos más potentes de la red. El profesor de ciencias políticas de Málaga Manuel Arias Maldonado ha realizado, a instancias de Colegio Libre de Eméritos «Wikipedia: un estudio comparado», en el que pone en la picota la versión anglosajona, alemana y española de la enciclopedia digital por excelencia. «Lo primero me surgió la dificultad metodológica para realizar un análisis así. Opté por enfrentar unidades comparables; por ejemplo, artículos sobre el mismo tema en cada una de ellas», nos cuenta el analista Arias Maldonado. «Y después definí los cuatro los parámetros para la comparación: “fiabilidad”, “diversidad”, “neutralidad” y “corrección formal”».

La conclusión mayor confirma el prejuicio que muchos tienen: su fiabilidad es escasa. Eso sí, los anglosajones y los germanos se lo toman mucho más en serio que nosotros. Tanto en cantidad (tres millones de entradas en inglés, uno en alemán, 900.000 en francés, 690.000 en polaco y sólo 570.000 en castellano), como en calidad: las referencias bibliográficas son bastante pobres en los artículos en español. Por ejemplo, en el extenso artículo sobre el Imperio romano, no se remite a un solo libro, es decir, se ha cocinado como un refrito de informaciones de internet, pues uno de los primeros mandamientos de wikipedia es la «investigación no original», es decir, no se publica ningún pensamiento original, todo debe atribuirse a una fuente externa. Éste es uno de los principales peros que encuentra el autor a este fenómenos: no se atienen a las reglas que ellos mismos se han dado: punto de vista neutral, verificabilidad…
Trabajar gratis
¿Podríamos decir que la idiosincrasia de cada país se ve reflejada en su wikipedia? «Se puede decir que sí –nos cuenta el autor del estudio–, aunque también es cierto que la inglesa incluye a gente de todo el mundo y la española sólo a España e Iberoamérica, y un poco de Alemania, pero aquí se reflejan las deficiencias de nuestro sistema educativo», asegura el profesor Arias Maldonado. Según algunos analistas, el problema fundamental de la versión española es que muchos artículos son traducciones del original, que a nuestros compatriotas no les gusta trabajar gratis y que en este país se lee muy poco. El informe vendría a revalidar esas suposiciones. Además de la abundancia de traducciones del inglés, destaca que sólo hablan español 140 bibliotecarios, es decir, los que tienen potestad para borrar páginas o restaurarlas. «Hay que añadir el escaso respeto que se tiene por los hechos en una sociedad como la nuestra, es decir, la tendencia a emitir opiniones ideologizadas sin fundamento», prosigue Arias.

La «verdad posmoderna» es otra de las deficiencias que encuentra el experto, es decir, frente a la objetividad prevalece el consenso, «es una regla implícita: cualquier conflicto debe solucionarse por consenso. Incorpora una noción de verdad que parte de que la verdad no existe». Esto, evidentemente, no es un problema en un artículo sobre física teórica, pero sí en aquellos temas candentes. En definitiva: cualquiera que aparezca con un artículo publicado en una fuente fiable tiene derecho a estar incluido en la acepción. No todo, sin embargo, son peros, el informe resalta su valor como archivo de  cultura popular aunque critica que se le dedique el mismo espacio que a la culta,  asume además que esta web «constituye una de las más claras expresiones del potencial que ofrece internet como espacio de interacción y reproducción social».
El apoyo de Google
Su empuje es innegable, pues desde que se lanzó, en 2001, ha alcanzado 15 millones de artículos en 270 lenguas distintas. También ha contribuido al fenómeno «su sospechosa “googleabilidad», es decir, siempre está al principio de la lista de resultados.  «No hay que olvidar que la Wikipedia está en su infancia: no sabemos lo que llegará a ser. Y, ello, por cierto, sin que pueda descartarse su declive. Mientras tanto es razonable abordarla con cautela, ya que parecemos condenados –tal es la fuerza de la costumbre– a utilizarla», concluye el informe. Es posible que en la tarde de ayer en la biblioteca virtual de Wikipedia se echaran horas extras, pues tocaba corregir la enorme lista de errores que enumera el informe.

Errores de bulto e intenciones dudosas
De «Vértigo»
Ésta es la definición de «Vértigo», la película de Hitchcock: «La película combina el suspense y la ciencia-ficción catastrofista con temáticas relacionadas con el romance, misterio, muerte, decepción y alteración de la realidad».

La Esteban

Si hubiera que medir la importancia de los personajes que se reseñan a bulto, Belén Esteban sería una de las españolas más ilustres de la historia por la cantidad de atención que requiere. Lo mismo le ocurre a Michael Jackson, pero no así a Miles Davis.
Una dictadura
Los enfrentamientos ideológicos son abundantes con figuras tan controvertidas como Hugo Chávez o Fidel Castro. Aquellos que aportan datos se acusan mutuamente de no ser objetivos por estar más cerca de la oposición o de estos gobiernos.

Vuvuzelas

Vuvuzelas

Mientras rescato datos y tomo apuntes, veo las retransmisiones del Mundial de fútbol sin sonido. Me he perdido, por ello, algunos goles. Miro el televisor y veo que Alemania y Australia empatan a cero. Vuelvo al libro, leo algunas páginas, y cuando me fijo de nuevo en la pequeña pantalla, Alemania le ha metido dos goles a los australianos.  Mundial del silencio, por culpa de las vuvuzuelas. Todo menos soportar el ruido de moscardón empecinado de esas trompetas idiotas.

El fútbol en silencio es una actividad muy rara. ¿Se figuran una faena de Antonio Ordóñez, o de «Antoñete» o de Curro Romero sin el clamor de los tendidos? Pues más o menos. No soy pesimista, pero mucho me temo que los intolerantes del tendido del «7» de Las Ventas, en el venidero mes de mayo van a presentarse con vuvuzelas de color verde. Las vuvuzelas son implacables.  Y además, nadie sabe de donde han salido las puñeteras vuvuzelas.  He tenido la fortuna de visitar en dos ocasiones Sudáfrica. Una nación prodigiosa, en todo recomendable menos para pasear de noche por las calles de Johannesburgo. Contando los días de ambas visitas, sumo en mi haber once jornadas sudafricanas.  Y no había vuvuzelas. Nada tienen de étnicas ni tradicionales. Son de plástico y de todos los colores. La FIFA no tiene la obligación de permitirlas. Rompen el ambiente, el sonido tradicional de los estados de fútbol, y nos dejan a centenares de miles de aficionados sin el regalo de la palabra de los comentaristas, que en determinadas ocasiones, son tan interesantes y divertidas como el fútbol mismo. Nunca podré olvidar la del comentarista de Telemadrid, años atrás, cuando al percibir un cierto enfado en el público del Vicente Calderón por el juego del Atlético de Madrid, dijo textualmente: «Los pitos crecen en el Calderón». O cuando Míchel y José Ángel de la Casa, a la vista de un faisán correteando sobre el césped del «Camp Nou» de Barcelona, llevado hasta allí por un espectador cretino, mantuvieron una charla ornitológica surrealista que desembocó en una conclusión demencial. «Se trata de un urogallo».  Y en el ciclismo televisado no se ha superado la admirativa opinión del locutor, que ante un ciclista holandés muy empeñado en escaparse del pelotón –lo que al fin, logró–, nos regaló a los seguidores del «Tour» de Francia: «Es que a Zoetemelk le pican mucho los pelotones».

Pero retornemos a las vuvuzelas. Nos quedan por delante treinta días de vuvuzelas o un mes de fútbol silencioso. Es políticamente incorrecto criticar costumbres presumiblemente étnicas o tribales, y la FIFA no puede estar sometida a esas tonterías de «oenegé» necia. ¿Se figuran un partido en días navideños con los noventa mil espectadores del Bernabéu soplando un matasuegras? Pues bien.  Cien matasuegras hacen el mismo ruido que una sola vuvuzela. De étnicas y tradicionales, nada de nada. Son sencillamente un coñazo sudafricano impuesto a todo el mundo. Los Campeonatos del Mundo y los Juegos Olímpicos no admiten vuvuzelas. El fútbol callado es de una tristeza y vulnerabilidad irritantes, y uno no está para entristecerse y hacerse más vulnerable por dos goles de más o seis de menos. Séame perdonada la discutible ordinariez. Si los sudafricanos no saben qué hacer con las vuvuzelas, que se las metan por el culo.

Alfonso Ussia/larazon.es