Tener clase

Tener clase

No depende de la posición social, ni de la educación recibida en un colegio elitista, ni del éxito que se haya alcanzado en la vida. Tener clase es un don enigmático que la naturaleza otorga a ciertas personas sin que en ello intervenga su inteligencia, el dinero ni la edad. Se trata de una secreta seducción que emiten algunos individuos a través de su forma natural de ser y de estar, sin que puedan hacer nada por evitarlo. Este don pegado a la piel es mucho más fascinante que el propio talento. Aunque tener clase no desdeña la nobleza física como un regalo añadido, su atractivo principal se deriva de la belleza moral, que desde el interior del individuo determina cada uno de sus actos. La sociedad está llena de este tipo de seres privilegiados. Tanto si es un campesino analfabeto o un artista famoso, carpintero o científico eminente, fontanero, funcionaria, profesora, arqueóloga, albañil rumano o cargador senegalés, a todos les une una característica: son muy buenos en su oficio y cumplen con su deber por ser su deber, sin darle más importancia. Luego, en la distancia corta, los descubres por su aura estética propia, que se expresa en el modo de mirar, de hablar, de guardar silencio, de caminar, de estar sentados, de sonreír, de permanecer siempre en un discreto segundo plano, sin rehuir nunca la ayuda a los demás ni la entrega a cualquier causa noble, alejados siempre de las formas agresivas, como si la educación se la hubiera proporcionado el aire que respiran. Y encima les sienta bien la ropa, con la elegancia que ya se lleva en los huesos desde que se nace. Este país nuestro sufre hoy una avalancha de vulgaridad insoportable. Las cámaras y los micrófonos están al servicio de cualquier mono patán que busque, a como dé lugar, sus cinco minutos de gloria, a cambio de humillar a toda la sociedad. Pero en medio de la chabacanería y mal gusto reinante también existe gente con clase, ciudadanos resistentes, atrincherados en su propio baluarte, que aspiran a no perder la dignidad. Los encontrarás en cualquier parte, en las capas altas o bajas, en la derecha y en la izquierda. Con ese toque de distinción, que emana de sus cuerpos, son ellos los que purifican el caldo gordo de la calle y te permiten vivir sin ser totalmente humillado.

Manuel Vicent/elpais.es

Clases de pecados

Clases de pecados

¿NO TIENE bastante la Iglesia en general, y la española en particular, con barrer sus propias marranadas de paidofilia, efebofilia y otros cachondeos como para meterse en lo que sucede cuando la gente folla sin condones que ella prohibe? ¿Cree que basta con echar la culpa a sus miembros (en todos los sentidos) de Irlanda, USA, Alemania y Holanda (qué diría don Bosco), invitándolos a darse golpes de pecho o lo que sea? ¿Necesita que la mercancía de menores no se agote? Que se meta en su propia cama, que lea su propia historia enrojecida de vergüenzas y de sangre, que procure que sus curas gordos no se ofrezcan por internet para sesiones sexuales de todo tipo -«menos sado»- y alardeen de sus 15 centímetros -que ya son ganas- después de gastarse en porno el dinero de las cofradías de su parroquia. Que deje en paz a los Gobiernos que aspiran a olvidarla. Que distinga el pecado del delito, y pague las indemnizaciones… En una palabra, que se vaya con Dios. Y nos deje tranquilos, viviendo a nuestro pobre aire. Porque su misión ha concluido, con el escándalo del gentiluomo vaticano Balducci, salvo que quieran seguir vendiendo el arte que acapararon en sus capillas y conventos. Sin servir para nada a los demás.

Antonio Gala/elmundo.es

Acto creativo

Acto creativo

Por el huevo roto en el suelo
Por el 5 de julio
Por el pez en la pecera
Por el viejo de la habitación nº 9
Por el gato sobre el muro

Por ti mismo

No por la fama
Ni por el dinero

Tienes que seguir luchando

Cuanto te haces viejo
Disminuye el atractivo

Es más fácil cuando se es joven

Cualquiera puede alcanzar
Las alturas alguna que otra vez

La clave consiste en
Resistir

Cualquier cosa que sirva
Para que

Esta vida siga bailando
Frente a 
Doña Muerte.

Exorcista atestiguó muerte de Marcial

Exorcista atestiguó muerte de Marcial
En los aposentos también estuvo un exorcista para asegurarse de que el alma del padre no estaba tomada por algún espíritu demoniaco

 

CIUDAD DE MÉXICO.- En el cuarto de Maciel se juntaron Álvaro Corcuera, actual director general de los Legionarios de Cristo; Luis Garza Medina, vicario general; Evaristo Sada, secretario general; Marcelino de Andrés, a quien el fundador de la orden dejó el encargo de entregar un fideicomiso a sus hijos; Alfonso Corona, uno de los superiores; John Devlin, secretario personal del fundador, y dos mujeres de nombre Norma.

En los aposentos también estuvo un exorcista para asegurarse de que el alma del padre no estaba tomada por algún espíritu demoniaco.

De esta manera, el diario El Mundo narra los últimos momentos de Marcial Maciel, fundador de Los Legionarios de Cristo, quien falleció el 30 de enero del 2008, sin haber pedido perdón por las prácticas pedófilas que llevaba a cabo.

Maciel tenía al menos cinco identidades. A dos años de su muerte se conocen las de Raúl Rivas y Jaime Albero González Ramírez; padre de hijos en México, España, Inglaterra e incluso Suiza.

Por esa razón se explica que muriera en Houston, Washington, Jacksonville (Estados Unidos) y Cotija (México), todas a la vez.

Pero hasta ahora no se han esclarecido los motivos de su muerte. Algunos legionarios afirmaron que padecía cáncer de hígado, otros comentaron que en el 2003 había sufrido una operación a corazón abierto, y unos cuantos más afirmaron que sufría de demencia senil.

La versión verdadera era que había muerto en Estados Unidos y sus restos llevados a Cotija, en México.

“Con la paz que siempre llenó su alma, partió hacia su destino eterno el día 30 de enero en Estados Unidos”, anunció aquel día Álvaro Corcuera.

“Una pequeña casa con unos 10 u 11 legionarios, organizada ex profeso para el descanso de su fundador un año antes de que éste muriera.

El 30 de enero del 2008, la población de la casa se vio repentinamente incrementada en, al menos, ocho personas, fue en ésta donde, todos reunidos, pidieron los servicios de un exorcista”, según el diario.

La industria del porno busca nuevas metáforas para la vagina

“SE NOS ACABAN LAS PALABRAS PARA HABLAR DEL COÑO”, DICEN LOS EXPERTOS
Steve Hirsch fotografiado por Isaac Hernández. Steve Hirsch fotografiado por Isaac Hernández.

Steve Hirsch, presidente de Vivid Entertainment, ha declarado en nombre de toda la industria del porno que “se nos están acabando las palabras para hablar del coño”. Según Hirsch, este hecho evidencia que “nuestro lenguaje se está agotando, se está volviendo monótono y previsible, y esto no nos ayuda en absoluto en un contexto en el que Internet cuestiona nuestro modelo de negocio”. 

Su advertencia ha causado revuelo en el sector de la pornografía y son muchos los profesionales que corroboran la constante repetición de metáforas para aludir a los genitales femeninos. “¿Cuántas veces nos hemos referido al coño como conejo, chocho, potorro, vulva, almeja, chirri, chumino o panocha? Son palabras más usadas que las vaginas de nuestras propias actrices. Y es de suponer que tarde o temprano ocurrirá lo mismo con el pene”, insiste Hirsch. Para fomentar una renovación en la narrativa del porno y “aplicar una inyección de competitividad para penetrar en nuevos mercados”, el productor pide ayuda a filólogos, poetas y gente de letras en general.

“Desde el segundo Wittgenstein sabemos que no basta con introducir un término nuevo en un contexto lingüístico para que éste engrose automáticamente la lista de palabras del diccionario. Es fundamental que las nuevas palabras que creemos para referirnos al coño acaben formando parte del imaginario lingüístico y sean, en definitiva, conocidas, compartidas y empleadas por los usuarios competentes del lenguaje. Si sólo las conoce quien las ha creado, nadie las usará y se caerá en el onanismo terminológico”, apunta Robert Ming, catedrático de Filología de la Universidad de Nueva York. “Me da igual el onanismo y me da igual Wittgenstein, yo sólo quiero que me digan cuánto tiempo les llevará y que se pongan a ello cuanto antes, joder” exclama, impaciente, Steve Hirsch.

En numerosos foros de Internet se han abierto temas de discusión con el objetivo de hallar nuevas metáforas para la vagina. En España, el poeta Agustín Fernández Mallo, que ya se había percatado “del desierto metafórico en que se ha convertido el porno a nivel mundial”, propone instaurar la palabra “fuagrás” como sinónimo del coño. “Ya la usé en una de mis novelas y sé que muchos de mis lectores la han adoptado. Por eso creo que será más fácil que se estandarice. De todos modos, hay que buscar muchas más. Debería haber tantos sinónimos de la palabra ‘coño’ como coños hay en el mundo”.

El Mundo TodayXavi Puig