Hipertensión: el ‘asesino silencioso’ que puede ser combatido con la dieta

fresas
Los frutos rojos como las fresas pueden ayudar a controlar la tensión arterial. robertobarresi en Pixabay.

 

La llaman “el asesino silencioso” y no parece exagerado su siniestro apodo. Si no fuera una enfermedad, si pudiera encarnarse y tuviera cejas, dientes, puños y piernas, estaría dentro de la liga de los infames. Habría matado a más personas que Pablo Escobar, el coronel Custer, Pol Pot o Stalin juntos.

Este asesino es un liquidador metódico, sigiloso. Casi invisible. Está implicado en las principales causas de muerte por enfermedad. Su acción es continua, sostenida, como el paso de un felino. Boom-boom. Pocas veces enseña sus armas, aunque puede manifestarse con dolores de cabeza, vértigos, dolor torácico, palpitaciones del corazón y hemorragias nasales. Boom-boom.

Como todo asesino metódico, tiene un modus operandi. Trabaja en el espacio cavernoso de las arterias y no tiene prisa en dar el golpe de gracia. Sin síntomas aparentes, con la paciencia de cada latido, va sobrecargando el cuerpo, eleva los niveles de presión en los vasos sanguíneos, la fuerza con la que circula la sangre es excesiva, las arterias se dañan por el impacto de este oleaje-martillo, y después, como el canal veneciano frente a la inesperada tormenta… el estropicio.

El problema es que muchos no sabrán el nombre de su asesino. Boom-boom. Y quizás cuando en su imaginación le pongan las cejas, dientes o puños, será tarde… Boom.

Llámalo “asesino silencioso” o hipertensión arterial. No importa. Es uno de los grandes males de nuestro tiempo porque provoca esa sobrecarga constante que afecta a órganos vitales, como el cerebro, el corazón, los ojos, los riñones y vasos periféricos, y tiene relación estrecha con enfermedades letales.

Si no se trata, se incrementa el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares y cerebrovasculares, insuficiencia renal o retinopatías. Infartos, ictus, derrames… pueden ser la bala final de este mal sigiloso.

Un número elevado de españoles es hoy hipertenso – más de 15 millones, según la Sociedad Española de Hipertensión (SEH-LELHA)-, especialmente entre los que tienen mayor edad (cumplir años es uno de los factores de riesgo). Si se padece, es necesario tener controlada la enfermedad siguiendo las pautas del médico. Puede ser prevenida además con hábitos saludables.

La dieta como aliado contra la hipertensión

Desde hace décadas se sabe que la dieta es un aliado imprescindible para combatirla. En tiempos de Hipócrates ya entendíamos que alimentación y salud van de la mano. Son como el escudo y la espada en el campo de las Termópilas de la vida. El médico griego decía: “que la comida sea tu alimento y el alimento, tu medicina”. Y puede aplicarse esta máxima a la hipertensión. Hoy lo llaman dieta DASH (enfoques dietéticos para detener la hipertensión) y es prima hermana de la dieta mediterránea.

Si se detecta una presión alta, además de seguir los consejos del médico en cuanto medicación, estas dietas pueden ser de ayuda. La tensión será alta cuando los valores de presión sistólica y diastólica estén por encima de 130/80 mm Hg en la mayoría de las veces.

Una alimentación sana y prudente, equilibrada y baja en sal (el sodio es uno de los peores enemigos en este caso), junto a un ejercicio físico moderado pero periódico, ayudará a reducir los niveles de tensión arterial.

El abuso de tabaco, alcohol o sal favorecen la hipertensión, así como el sobrepeso y el sedentarismo. Existen otros factores, como el estrés, los antecedentes familiares, algunos fármacos, elevados niveles de colesterol y, como ya hemos comentado, la edad (suele tener más incidencia a partir de los 65 años).

Si se es hipertenso, el primer paso es acudir al médico y reducir cuanto antes los factores de riesgo. Como el asesino es silencioso, se recomienda hacerse controles periódicos para determinar los niveles de presión aún estando sano.

Cambiar los hábitos será suficiente a veces para tenerla controlada, según la Fundación Española del Corazón. La sal debe ser tenida muy en cuenta. Hay que ser inflexibles con ella, como una institutriz que debe educar a un niño que juega con los cuchillos. Se recomienda no consumir más de cinco gramos al día (algo menos de una cucharilla de café) y evitar alimentos precocinados, envasados (como zumos) o ultraprocesados, pues contienen abundantes niveles de sal y azúcar ocultos.

La dieta equilibrada es el mejor escudo, el paradigma, la fuerza. Fuera grasas saturadas, mejor cincos porciones de fruta al día y aumentar las verduras; menos carne roja, más pollo. Podemos acostumbrarnos a reducir la sal utilizando sustitutos como especias, vinagre, limón. Ya sentados en la mesa, el salero debe ser tratado como si fuera la asquerosa cucaracha blanca…

La sal es necesaria para el organismo por los minerales que contiene (el sodio), pero solo en pequeñas cantidades: si nos sobrepasamos, incrementa la tensión y esto puede ser nefasto para el hipertenso.

La Fundación Española del Corazón recomienda alimentos que varios estudios han demostrado que pueden proteger contra esta dolencia. Es el caso de los frutos rojos: arándanos, frambuesas y fresas, que contienen sustancias cardioprotectoras como las antocianinas, según un estudio del American Journal of Clinical Nutrition.

El alto contenido en potasio del plátano está asociado a bajos niveles tensión, según otras investigaciones. Una dieta baja en calorías y sal es la mejor recomendación para prevenirla. Entre los alimentos destacados están el ajo, lácteos desnatados, la alcachofa, patatas asadas, chocolate negro, remolacha, cereales integrales, limón… Se debe aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, pescados, pollo, aceite de oliva virgen y alimentos con poca grasa.

Los malos son conocidos y deben disminuirse. Además del alcohol, sal y tabaco, están los dulces, mantequillas, fritos, encurtidos, embutidos, etc., que, consumidos en exceso, pueden causarla o dispararla. Como en las pelis de superhéroes, los villanos se juntan aquí para destruir la ciudad. Y tú vives en esa ciudad maravillosa: eres sus calles, plazas, parques y bloques de vecinos. Tienes un plan, sacas un plátano y apuntas al corazón.

La terapia dietética puede ser útil tanto en su prevención como tratamiento. Si además, niños y jóvenes adoptan mejores hábitos de vida estarán preparados para prevenir esta y otras enfermedades crónicas en la edad adulta. Los silentes asesinos lo tendrán más complicado con ellos.

La dieta debe ser rica en potasio, magnesio, calcio y fibra, reducida en grasas y exceso de colesterol. Todos los estudios concluyen que la ingesta de alcohol debe estar restringida: dos tragos al día en hombres y uno en mujeres, o no superar una bebida estándar.

Se necesita recurrir a algún tipo de ejercicio aeróbico regular (30 minutos de actividad física durante la mayoría de los días de la semana). Uno de los trucos que recomiendan los expertos sería incluir pequeñas variaciones en los hábitos: por ejemplo, subir las escaleras en lugar de coger el ascensor, ir hasta la parada de metro más alejada, etc. Pequeños cambios que en conjunto incrementen nuestra actividad total.

La obesidad está muy relacionada con la dieta y el ejercicio físico, y tiene un impacto primario en esta dolencia (de ahí que sea mejor adoptar una dieta poco calórica). “Mantener un peso normal se asocia a que cada pérdida de 5 kg de exceso de peso puede reducir la tensión arterial sistólica entre 2 y 10 puntos”, apunta la OMS en sus recomendaciones.

Poca sal, dieta variada y ejercicio diario moderado es el talismán. Muchos expertos recomiendan además comer en casa o con comida casera, precisamente para controlar las cantidades de sal, azúcares y calorías que ingerimos.

Según la OMS, las complicaciones derivadas de la hipertensión son la causa de 9,4 millones de muertes cada año en el mundo. Controlarla es una prioridad de salud, recalcando que en los países poco desarrollados su diagnóstico y tratamiento está lejos de ser el idóneo.

La comida es medicina preventiva. La dieta es una ayuda en la protección del corazón. El sistema es sorprendentemente frágil y a la vez robusto. Parece un milagro. Nuestro cuerpo repite millones de veces un ciclo a lo largo de la vida. Una bomba que envía la sangre y que necesita la suficiente fuerza como para ser recibida por los órganos del cuerpo. Las cañerías y tuberías por donde circula el líquido preciado (cargado de nutrientes esenciales como el oxígeno, proteínas y glucosa) son arterias y venas.

Puedes imaginar lo que le ocurriría a una casa si el agua que por ella circula lo hace con demasiada potencia y de forma continuada en el tiempo. Esta casa de la hablamos es muy especial. Contiene todos tus sueños, esperanzas, planes y futuro. Tiene además un jardín, un huerto donde comer saludable.

https://blogs.publico.es/recetas-caseras-nutricion-saludable

No es lo mismo estar en guerra que remar juntos: la importancia de las metáforas sobre covid-19

LAURA FILARDO-LLAMAS

Profesora de Lingüística Inglesa, Universidad de Valladolid

Shutterstock / wacomka
Shutterstock / wacomka

 

La llegada de la pandemia de la COVID-19 ha supuesto para los lingüistas una inagotable fuente de datos para el análisis. Hemos estudiado no sólo la aparición de nuevas palabras para describir esta realidad, sino también los distintos usos y excesos retóricos que han caracterizado la comunicación política sobre la pandemia.

Entre ellos, el uso de la metáfora bélica ha sido particularmente relevante, con políticos como Emanuel MacronPedro SánchezBoris Johnson o Donald Trump describiendo la pandemia como una guerra contra un enemigo invisible.

Este tipo de usos discursivos muestra la importancia de la metáfora. No sólo porque son mecanismos cognitivos que permiten comprender y explicar la realidad, con frecuencia aludiendo a experiencias personales o colectivas con las que se pueden establecer paralelismos. Sino también porque la elección de una u otra metáfora también permite interpretar la realidad de distinta manera.

No más metáforas bélicas

Ante la proliferación de discursos que se basaban en el marco de la guerra, en Twitter surge la iniciativa #Reframecovid en la que un grupo internacional de lingüistas responde al llamamiento de la lingüista navarra Inés Olza. En una base de datos en abierto se recogen y proponen alternativas al lenguaje de la guerra.

La misma preocupación por el uso de metáforas bélicas se observa también en prensa. Proliferan artículos de opinión y divulgación que, si bien explican que las metáforas bélicas pueden ser persuasivas al enfatizar la urgencia y necesidad de actuar contra el virus, advierten de que su uso puede ser también peligroso. También en el discurso político surgen voces, como la del Presidente de Alemania, que comienzan a negar el marco bélico y explicar que la pandemia “no es una guerra“.

Metáforas distintas para distintos aspectos de la pandemia

Como mecanismos cognitivos, la utilización de una u otra metáfora conlleva un proceso de conceptualización en el que se enfatizan determinados aspectos de la realidad. Se pueden encontrar distintas metáforas en función del aspecto de la pandemia al que nos estemos refiriendo, como por ejemplo el virus o la ciudadanía.

Un artículo en el blog de la lingüista Brigitte Norlich recopila distintas metáforas para hablar de la COVID-19, y reflexiona sobre los aspectos que se enfatizan en cada una de ellas.

Por ejemplo, al principio de la pandemia se pudieron ver varios vídeos e imágenes en redes que explicaban la transmisión del virus como un dominó cayendopelotas de ping pong moviéndose sin control, o cerillas que se queman por la proximidad del contacto entre ellas. Este tipo de metáforas, fundamentalmente visuales, permitieron explicar la necesidad de mantener la distancia física entre personas, así como de quedarse en casa para parar la expansión del virus.

Alternativas: brillantina y lotería

Hay metáforas, como la equiparación entre el virus y la brillantina, que pueden contribuir también a enfatizar la capacidad de expansión del virus.

Para mostrar la aleatoriedad con la que se contagia el coronavirus, en estos últimos meses se han visto explicaciones basadas en el juego. Por ejemplo, la del epidemiólogo Nacho de Blas, que describe la Covid-19 como una lotería.

Dicha aleatoriedad y la importancia de los actos individuales subyacen también a la reciente campaña del Ministerio de Sanidad #Estonoesunjuego, que niega el marco lúdico para concienciar a la población más joven. Esta negación, junto con una voz en solitario cantando una rifa infantil y la sucesión de imágenes que construyen una narrativa del virus basada en la causa/botellón-efecto/enfermedad, han generado una serie de críticas que dudan de la efectividad de esta propuesta metafórica.

Estudios previos confirman esta crítica, y explican que los mensajes que se centran en las consecuencias negativas de la falta de una acción son menos efectivos. Particularmente cuando no hay una motivación previa por parte de la audiencia para procesar ese mensaje.

Desastres naturales y léxico marítimo

Los desastres naturales se han evocado también como marcos en los que encuadrar la pandemia. Por ejemplo, la palabra tsunami destaca la rapidez y la fuerza con la que se propaga el virus.

El uso del léxico marítimo permite, también, establecer diferencias entre las distintas fases de la pandemia, descritas como olas o tsunamis. Enfatizan la variación entre el número de contagios en distintos momentos, así como la virulencia de la carga vírica.

De igual modo, este marco permite conceptualizar la importancia de la acción colectiva: como la referencia a remar juntos del papa Francisco.

¿Olas o fuego?

El análisis de las múltiples viñetas dibujadas por el ilustrador iraní Alireza Pakdel muestra cómo a través de esta conceptualización metafórica se pueden enfatizar diferentes aspectos de la enfermedad y la acción social: la importancia de utilizar mascarillala necesidad de quedarse en casa para contener el virus, o el rol de los trabajadores esenciales.

A pesar de la fuerza visual de esta metáfora, a lo largo de la pandemia se han podido leer críticas a la descripción del virus como una ola. Algunos epidemiólogos han preferido la metáfora del fuego para explicar que la enfermedad “no se ha acabado de extinguir”.

La lingüista Elena Semino aboga también por la evocación del marco del fuego que permite explicar no sólo el proceso de propagación del virus sino otros aspectos de la gestión de la pandemia, como la necesidad de una actuación rápida y urgente, la rapidez de los contagios, las distintas fases de evolución, o la importancia de los trabajadores sanitarios.

Las metáforas activan emociones

El tratamiento discursivo de la pandemia ha potenciado estudios y reflexiones sobre las metáforas utilizadas tanto en el lenguaje público como en la cultura popular.

Análisis previos sobre los efectos psicológicos de la metáfora muestran que la activación de distintos marcos conlleva diferencias de razonamiento y por tanto puede contribuir a justificar distintos aspectos de la realidad, algo que se ve también influido por los distintos contextos comunicativos.

Reflexionar de manera crítica sobre la descripción metafórica de la COVID-19 nos sirve para valorar la capacidad movilizadora de la metáfora. También para entender la relación entre esta última y las emociones activadas por diferentes usos retóricos en distintos contextos y ante diferentes evoluciones de la pandemia.


Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/

Identifican una sexta gran extinción masiva, la que impulsó el reinado de los dinosaurios

Tuvo lugar hace 223 millones de años y «reseteó» la vida tanto en la tierra como en los océanos. Los científicos la han llamado «Episodio Pluvial Carniano»

La ilustración muestra las cinco grandes extinciones masivas a las que se ha enfrentado la vida en la Tierra. La línea amarilla, en el centro de la imagen, señala también el Episodio Pluvial Carniano, la nueva extinción masiva que hace 223 millones de años allanó el camino a los dinosaurios
La ilustración muestra las cinco grandes extinciones masivas a las que se ha enfrentado la vida en la Tierra. La línea amarilla, en el centro de la imagen, señala también el Episodio Pluvial Carniano, la nueva extinción masiva que hace 223 millones de años allanó el camino a los dinosaurios – D. Bonadonna/ MUSE, Trento

Durante los últimos 500 millones de años se han producido, según los libros de texto, cinco grandes extinciones masivas. Cinco episodios dramáticos durante los que la propia vida estuvo a punto de desaparecer por completo. A partir de ahora, sin embargo, será necesario añadir una más a la lista: una sexta gran extinción, recién descubierta por la ciencia.

Desde luego, no resulta frecuente que se identifique una nueva extinción masiva de la que no sabíamos nada hasta ahora. Pero eso es precisamente lo que ha hecho un equipo internacional de 17 investigadores, dirigido por Jacopo Dal Corso, de la Universidad China de Geociencias en Wuhan, y por Mike Benton, de la Escuela de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol.

En un artículo recién publicado en « Science Advances», los investigadores explican cómo lograron identificar la nueva extinción, que se produjo hace 223 millones de años. Una extinción, por cierto, que hizo posible que los dinosaurios tomaran el control del planeta. La crisis ha recibido el nombre de «Episodio Pluvial Carniano».

Erupciones volcánicas masivas en Canadá

Según los investigadores, lo más probable es que el evento fuera causado por erupciones volcánicas masivas en el oeste de Canadá, donde en aquella época se derramaron enormes cantidades de basalto volcánico.

«Las erupciones alcanzaron su punto máximo en el Carniano (o Carniense) -explica Dal Corso-. Hace unos años, mientras estudiaba las firmas geoquímicas de esas erupciones, identifiqué algunos efectos masivos en la atmósfera en todo el mundo. Las erupciones fueron tan enormes que bombearon grandes cantidades de gases de efecto invernadero, como dióxido de carbono, y hubo picos de calentamiento global».

Según los investigadores, el calentamiento causó un aumento de las precipitaciones, algo que ya fue detectado en la pasada década de los 80 por los geólogos Mike Simms y Alastair Ruffell como un episodio húmedo que se prolongó durante por lo menos un millón de años. El cambio climático causó una gran pérdida de biodiversidad tanto en el océano como en tierra firme.

Los dinosaurios toman el relevo

Sin embargo, justo después de la extinción, nuevos grupos de animales tomaron el control, formando nuevos ecosistemas. Los drásticos cambios en el clima fomentaron el crecimiento de la vida vegetal y la expansión de los bosques de coníferas modernos. Y eso ayudó a prosperar a toda una nueva estirpe de animales.

«Las nuevas floras -afirma por su parte Mike Benton- probablemente proporcionaron una cierta ventaja a los reptiles herbívoros que habían sobrevivido. En 1982, cuando terminé mi doctorado, ya había notado cambios en la vegetación y una catástrofe ecológica entre los herbívoros. Ahora sabemos que los dinosaurios se originaron unos 20 millones de años antes de ese evento, pero siguieron siendo bastante escasos y de poca importancia hasta que llegó el Episodio Pluvial Carniano. Fueron las repentinas condiciones áridas tras el episodio húmedo lo que dio a los dinosaurios su oportunidad».

Los otros beneficiados

No solo los dinosaurios se aprovecharon de la situación. De hecho, aparecieron también muchos grupos modernos de plantas y animales, incluidas las primeras tortugas, cocodrilos, lagartos y también los primeros mamíferos.

La extinción, por supuesto, también tuvo un gran impacto en la vida marina. De hecho, marca el comienzo de los modernos arrecifes de coral, así como de muchos de los grupos modernos de plancton, lo que sugiere profundos cambios en la química oceánica y el ciclo del carbono.

«Hasta ahora -concluye Dal Corso- los paleontólogos habían identificado cinco grandes extinciones masivas en los últimos 500 millones de años de la historia de la vida. Cada una de ellas tuvo un efecto profundo en la evolución de la Tierra y de las criaturas que la habitan. Ahora hemos identificado otro gran evento de extinción, y evidentemente tuvo un papel importante a la hora de “resetear” la vida en la tierra y en los océanos, marcando el origen de los ecosistemas modernos».

https://www.abc.es/ciencia

Observa las 32 mejores fotografías astronómicas de 2020

El Real Observatorio de Greenwich, en conjunto con la revista BBC Sky at Night Magazine, batió su propio récord de participación recibiendo más de 5 mil 200 imágenes de aficionados y profesionales de todas partes del mundo de la belleza natural de nuestro Universo, de las cuales presentó las mejores.

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Foto: Elena Pakhalyuk / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.
 

Agencias / La Voz de Michoacán

Estados Unidos. Luego de recibir más de 5 mil 200 postales de entusiastas fotógrafos aficionados y profesionales de todas partes del mundo, el Insight Astronomy Photographer of the Year, organizado por el Real Observatorio de Greenwich en asociación con la revista BBC Sky at Night Magazine, batió su propio récord de participación, por lo que un año más eligió las 32 mejores fotografías astronómicas de 2020.

Los participantes han capturado las maravillas de nuestro planeta, del Sistema Solar, galaxias y nebulosas que quitan el aliento o del Universo más amplio y lejano. Las imágenes preseleccionadas de este año también incluyen lunas cercanas y remotas, auroras que tiñen con su fantasmagórica luz verdosa los paisajes abrasadores del desierto o los helados confines polares y bólidos incandescentes que fugaces surcan la atmósfera al rojo vivo para desaparecer de nuevo en la oscuridad de la noche.

“La astronomía es una de las ciencias más accesibles y todo el mundo ha mirado al cielo nocturno en algún momento y se ha preguntado: ¿qué hay en el cosmos?” declara la jueza del certamen Emiy Drabek-Maunder.

“La astrofotografía cierra la brecha entre el arte y la ciencia, destacando la belleza natural de nuestro universo” añade.

“El objetivo de nuestra competición es utilizar estas poderosas fotografías para involucrar al público en las grandes preguntas que la ciencia está tratando de responder: desde el funcionamiento interno de una galaxia hasta cómo nació nuestro Sistema Solar”, afirmó.

Mientras esperamos para conocer a los ganadores absolutos de la competición, el cual será el próximo 10 de septiembre de 2020, aquí les dejamos una selección de las mejores fotografías que nos ha regalado el certamen en su duodécima edición:

Big Moon, Little Werewolf

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Foto: Kirsty Paton/ Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020

Fotografía finalista en la categoría: Our Moon

A Kirsty Paton le tomó 3 años conseguir esta entrañable fotografía. Luchó sin cesar para que su perro se quedara quieto. Agregar oscuridad total significaba además que seguramente necesitaría la ayuda de un amigo para mantener a su perruno amigo en calma. Tras mucha paciencia e innumerables intentos, finalmente este fue el resultado.

Beyond the Fog

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Foto: Michael Zav’yalov/ Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Skyscapes

El fotógrafo tuvo que esperar empapado en un puente desvencijado hasta que la espesa niebla se despejara. Fue recompensado con nubes noctilucentes en el cielo, cuyos contornos se reflejaban en el espejo del río tranquilo. La paciencia del fotógrafo valió la pena cuando captó el último esbozo de la tormenta mesosférica que se alejaba.

Statue of Liberty Nebula

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Foto: Martin Pugh / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Stars and Nebulae

Esta imagen se tomó usando filtros de banda estrecha para acentuar los niveles de energía de cada línea de emisión: al azufre se le asignó al rojo, al hidrógeno el verde y al oxígeno al azul. También se adquirieron 4 horas adicionales por canal RGB y se sustituyeron en la imagen final, particularmente para las estrellas. En la parte inferior izquierda de la imagen podemos observar el cúmulo abierto de estrellas NGC 3603. NGC 3576, conocida como la nebulosa de la Estatua de la Libertad está ubicado en el brazo Carina de la Vía Láctea,  a aproximadamente 20.000 años luz de distancia.

Bridging the Light Fantastic

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Foto: Alastair Woodward / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Our sun

Esta imagen muestra una región activa del Sol -AR2741- visible en el disco solar en 2019. La mancha solar en el centro de la imagen ha sido diseccionadas por un puente de luz. A la izquierda de la mancha se encuentra un gran área de playa solar, comunes en la cromosfera, cerca de las manchas solares. El fotógrafo invirtió la imagen y la coloreó en falso para mejorar la región activa y el puente de luz.

Galactic Portal

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Foto: Marcin Zajac / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Skyscapes

En su viaje a la ciudad costera de Kiama, en Australia, Marcin Zajac capturó su primera imagen de la Vía Láctea desde el hemisferio sur. Una vez que se puso el sol, el fotógrafo se dirigió a esta cueva y esperó durante unas horas a que apareciera el núcleo de la Vía Láctea en el horizonte. Al no estar familiarizado con el cielo del sur, el fotógrafo se sorprendió también al ver Júpiter aparecer poco después.

Geysir Aurora

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Foto: Phil Halper / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Aurorae

Cerca del equinoccio de primavera y otoño, el campo magnético de la Tierra se alinea con el viento solar entrante para crear una de las mejores oportunidades para observar la actividad de la aurora. El fotógrafo había estado esperando señales de tormenta solar con la esperanza de que se manifestara el “efecto Russell-McPherron”. Durante el último fin de semana de septiembre parecía que habría condiciones climáticas terrestres y espaciales favorables, por lo que viajó a Islandia con un amigo. No quedaron decepcionados. La aurora boreal bailó en el cielo durante las noches despejadas de todo el fin de semana.

The Cave of the Wild Horses

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Foto: Bryony Richards / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Skyscapes

Ubicada en el corazón del desierto en el sur de Utah, la Cueva de los Caballos Salvajes, con su abundante vida silvestre, petroglifos, barniz de roca y una vista enmarcada de la Vía Láctea de verano, se convierte en un lugar de cuento de hadas para la astrofotografía. Esta es una de las más complicadas que el fotógrafo ha tomado hasta la fecha debido a la ubicación de la cueva y la gran cantidad de primeros plano. Llegar a la cueva implica una larga caminata por el desierto, mesetas de arenisca y a través de matorrales y arena. Al llegar a la cueva Bryony Richards decidió que quería tomar un gran panorama para preservar la sensación de mirar al cielo desde el interior de la cueva.

Thor’s Helmet

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Foto: Ignacio Diaz Bobillo/ Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Stars & Nebulae

Una de las cosas atractivas de la astrofotografía es que siempre se puede mejorar una imagen anterior de un objeto:  profundizando con una integración más larga; probando nuevas técnicas de procesamiento; cambiando la escala y el encuadre;  utilizando un equipo mejor… Esto ofrece infinitas posibilidades. En este caso particular el fotógrafo volvió a una imagen que hizo el año pasado y agregó 19 horas de datos para completar una integración de 25 horas. Es una imagen bicolor de banda estrecha de una nebulosa esculpida por una estrella central Wolf-Rayet. Con los datos agregados, las estructuras se revelan con más detalle y profundidad  y la nebulosa circundante se expande bien hacia los bordes del marco. El resultado: asun casco fantasmal que parece flotar en el espacio exterior.

39% Crescent Moon

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Foto: Richard Addis / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Our Moon

Esta imagen de la Luna iluminada al 39% se capturó a través de once vídeos de diferentes áreas que se apilaron y luego se unieron. El proceso de saturación reveló las composiciones minerales en los basaltos lunares de superficie. Los vivos marrones y azules se deben a altas concentraciones de titanio y hierro.

Cold Night on the Yellowstone

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Foto: Jake Mosher / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Skyscapes

Al tomar esta escena panorámica la niebla nocturna se cernía sobre los álamos de la ribera y las montañas distantes del desierto de Absaroka Beartooth hacían de fondo perfecto.  Las estrellas brillaban innumerables en el firmamento, y el fotógrafo sintió que podía capturar una conexión entre este mundo y el de arriba,  y la sensación de que la naturaleza continúa brindando innumerables maravillas a todo el que esté dispuesto a detenerse y mirar.

M16

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Foto: Alexios Theodorov / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Annie Maunder Prize for Image Innovation

Esta imagen intenta captar la sensación de mirar a las estrellas a través de un instrumento óptico básico; una especie de telescopio de Galileo. El procesamiento de la instantánea ha constado de diversos procesos como mezclar canales, aumentar el contraste y aplicar filtros, con el objetivo de obtener una fotografía con un rango de color limitado, pero que puede ser tan impresionantes como una a todo color.

Hamnoy Lights

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Foto: Andreas Ettl / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Aurorae

Tras dos semanas de tormenta, nubes y nieve en las islas Lofoten, el cielo finalmente se despejó, proporcionando las condiciones perfectas para cazar esta aurora boreal. El fotógrafo esperó pacientemente en su automóvil a que comenzara el espectáculo de luces y, al primer signo de la aurora boreal en el cielo, instaló su cámara en este famoso mirador del idílico pueblo pesquero de Hamnøy. La imagen es una combinación de exposición manual que consta de una imagen base para el cielo y el primer plano, más un total de siete imágenes entre corchetes para equilibrar los reflejos y las sombras en el pueblo pesquero y el agua.

Kynance Cove under the Milky Way

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Foto: Louise Jonesura / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: The Sir Patrick Moore Prize for Best Newcomer

Esta imagen es tan solo el segundo intento del fotógrafo de capturar la Vía Láctea. Muestra nuestra galaxia sobre la cueva de Kynance, en Cornwall, un hermoso lugar de cielos oscuros. Fue tomada en una noche fría pero fabulosa bajo las estrellas. Como era julio, el cielo estaba muy azul, con oscuridad total solo durante aproximadamente una hora. El primer plano se tomó al anochecer y el cielo es una pila de 4 imágenes de 25 segundos tomadas más tarde cuando apareció la Vía Láctea.

The Bat Nebula

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Foto: Josep Drudis/ Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Stars & Nebulae

Cuando una estrella masiva explota a modo de supernova, expulsa enormes cantidades de materiales dejando atrás uno de los ejemplos más hermosos de nebulosas. Este es el origen de la Nebulosa del Velo, una gran nube de gas en la constelación Cygnus, el Cisne. Esta imagen muestra solo un pequeño fragmento de la nebulosa. La belleza y los detalles de los mechones entrelazados de oxígeno, nitrógeno e hidrógeno, aquí mostrados con sus colores naturales son impresionantes.

Eruption…

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Foto: Elena Pakhalyuk / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Our Sun

Para tomar esta imagen la fotógrafa Elena Pakhalyuk se inspiró imaginándose cómo sería la península de Crimea en el pasado distante, cuando miles de volcanes estallaron en la Tierra. La imagen resultante es una gran imagen panorámica resultado de diversas fotografías procesadas en un editor.

Meeting

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Foto: Nicolai Brügger / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría:

Después de una larga caminata y una breve escalada a la cima de la montaña, el fotógrafo pudo contemplar la Vía Láctea desde su cumbre. Solo tenía cinco minutos para tomar una imagen panorámica antes de que las nubes se movieran.Tanto él como su amigo aparecen en esta imagen mirando al cielo y a la ciudad de Füssen, en Alemania.

The Moon And the Shard

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Foto: Mathew Browne/ Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Our Moon

Después de tres intentos fallidos, el fotógrafo finalmente logró tomar una imagen del emblemático rascacielos Shard de Londres con la luna llena detrás. La Luna atraviesa el marco, lo que significa que el fotógrafo solo tuvo unos minutos para capturar la toma.

Solar System through my Telescope

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Foto: Vinicius Martins/ Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: The Sir Patrick Moore Prize for Best Newcomer

Esta imagen es una composición que el fotógrafo hizo usando sus mejores imágenes del Sistema Solar. Las imágenes individuales se tomaron entre julio de 2019 y febrero de 2020, todas  utilizando el mismo método de imagen planetaria.

Clouds Across the Moon

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Foto: Casper Kentish / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Our Moon

Casper Kentish quería obtener una imagen buena y clara de la Luna creciente, pero la mayor parte del tiempo esta permanecía oculta por espesas y densas nubes. Tras esperar a que el cielo se despejase y tomar con éxito un par de fotos nítidas, decidió seguir disparando mientras las nubes se cernían de nuevo sobre la Luna. La imagen le recordó a Neptuno; una enorme bola azul congelada.

Starbust Galaxy in Sculptor

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Foto: Terry Robison/ Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Galaxies

Esta imagen representa un objeto que muchos reconocerán en los cielos del hemisferio sur: NGC 253, la galaxia del Escultor. Se trata de una galaxia intermedia ubicada dentro de la constelación del mismo nombre y es una de las galaxias espirales más brillantes visibles desde la Tierra. También es una de las más polvorientas y actualmente experimenta un período de intensa formación estelar. Los objetivos del fotógrafo eran presentar esta galaxia grande y brillante de una manera que conservara su color y las texturas intrincadas de todo su disco.

Milky Way and Meteor at Porthgwarra

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Foto: Jennifer Rogers/ Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: People & Space

Porthgwarra es una cala pesquera protegida al oeste de Cornwall y la forma de U de la cala estrecha es perfecta para enmarcar la Vía Láctea. Probablemente habría un bote en la cala, pensó Jennifer Rogers, pero la fotógrafa fue muy afortunada de encontrarlo perfectamente ubicado en el centro de esta. Tomó varias exposiciones del cielo desde la misma posición para capturar los acantilados y el horizonte y en una de ellas tuvo la suerte de capturar un meteorito que copió en la imagen final.

Stokksnes Aurora

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Foto: Ben Bush/ Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Aurorae

Esta imagen captura los impresionantes Stokksnes mirando al Vestrahorn y la noche de auroras más poderosa y hermosa que el fotógrafo haya visto. Viajó 1800 kilómetros para tratar de capturar su sueño. Para obtener la toma, terminó hasta las rodillas en el Atlántico Norte a -6ºC. El desafío consistía en capturar los reflejos en el agua de la playa de arena negra y no exponer en exceso la aurora. El fotógrafo lo describe como una experiencia realmente impresionante por la que se siente bendecido de haber sido testigo y capturado con la cámara.

Something Old, Something New

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Foto: Jay Evans / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020..

Fotografía finalista en la categoría: Skyscapes

El increíble alto horno de Lithgow ha sido restaurado erigiéndose como un icono patrimonial en el área que refleja la historia de los inicios de las industrias del hierro y el acero en Australia. Con algo de planificación previa, las visitas nocturnas brindan la fascinante oportunidad de capturar el núcleo galáctico de la Vía Láctea cuando pasa por encima.

Stargazing Giant

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Foto: Dai Jianfeng / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: People and Space

Esta es la hermosa vista de la Vía Láctea elevándose sobre los Moais de Ahu Akivi. Ahu Akivi es un lugar particularmente sagrado en la Isla de Pascua orientado hacia el Pacífico Sur. El paraje cuenta con siete moais, todos de igual forma y tamaño, pero también es conocido como por ser un observatorio celestial que data de alrededor del siglo XVI. El disparo destaca el bulto central de la Vía Láctea, la constelación de Escorpio, así como los planetas Júpiter y Saturno.

Northern Dragon’s Eye

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Foto: Elena Pakhalyuk / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Aurorae

Tratando de capturar cómo las cosas ordinarias pueden tomar formas mágicas bajo las luces, la fotógrafa seleccionó e iluminó este afloramiento rocoso y esperó a que la aurora hiciera su magia.

NGC 2442 in Volans

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Foto: Martin Pugh/ Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Galaxies

Martin Pugh se emocionó particularmente al capturar esta imagen, tras haber reubicado su CDK17 en Chile, en mayo de 2019. Encontró que los datos adquiridos eran de una calidad espectacular y dadas las noches claras aparentemente infinitas del lugar pudo acumular una gran cantidad de ellos en un período de tiempo relativamente corto.  Capturó la galaxia durante 3 horas con un filtro de hidrógeno, lo suficiente para acentuar las regiones de nacimiento de estrellas que se producen en NGC 2442.

Beautiful Persian Gulf Nights

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Foto: Mohammad Sadegh Hayati/ Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: People & Space

En una de las muchas rutas de senderismo a lo largo de la costa, el fotógrafo descubrió este increíble mirador. El movimiento de las nubes significaba que tenía poco tiempo para capturar la Vía Láctea, pero aún así le dio tiempo a aparecer en la imagen disfrutando del país de las maravillas con el que se topó.

Startrails in Namib Desert

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Foto: Qiqige (Nina) Zhao / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Young

Esta fotografía fue tomada mientras la fotógrafa se hospedaba en el Parque Namib Naukluft de Namibia. Situado en una zona tranquila y remota, el albergue en el que se encontraba tiene la reputación de ser un lugar perfecto para los observadores de estrellas. La fotógrafa estaba intrigada por la señal de advertencia que advertía a los huéspedes que mantuvieran las puertas cerradas en caso de que los babuinos se colaran:  ¡así que pasó la noche esperando que se colara un babuino en la toma!

Some Moons are Close, and Some are Small and Far Away

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Foto: Andy Casely / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Our Moon

El 12 de agosto de 2019  nuestra luna ocultó Saturno y sus lunas. La cara sombreada de la Luna que crecía gradualmente ocultó el planeta durante varios minutos. Las montañas sombreadas son visibles en contraste con el planeta brillante. A la izquierda de Saturno se aprecian dos de sus propias lunas heladas, Tethys -inferior- y Dione -superior-; pequeñas motas en la oscuridad. Esta es una imagen que el fotógrafo siempre había querido capturar; el contraste de un gran planeta lejano contra los agudos detalles de la Luna.

The Red Lake of Stars

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Foto: Bryony Richards/ Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Skyscapes

Hace años, antes de la sobrepesca, Little Redfish Lake recibía su nombre en honor a  la gran cantidad de salmones que teñían al lago de un color rojizo. Esta coloración roja ya no está presente debido al salmón, sin embargo el color de las puestas de sol aún hacen que las aguas se tornen de un cálido y vibrante color. Son estos hermosos ecos rojizos combinados con los reflejos espejados de las montañas Sawtooth y la alineación de la Vía Láctea, que hacen que Little Redfish Lake sea uno de los lugares más espectaculares en los que el fotógrafo jamás haya fotografiado la noche. Bryony Richards recuerda que: “fuimos afortunados esa noche de tener la orilla del lago para solo tres de nosotros, ¡y un perro bastante emocionado que hizo todo lo posible para no toparse con nuestros trípodes! Pasamos la puesta del sol aquí, esperando que salieran las estrellas y que se elevara el núcleo de la Vía Láctea maravillados por el color rojo del agua”.

Total Solar Eclipse, Venus and the Red Giant Betelgeuse

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Foto: Sebastian Voltmer / Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020.

Fotografía finalista en la categoría: Our Sun

El 50 aniversario del Observatorio La Silla de ESO culminó con un eclipse solar total muy claro y deslumbrante. Las estrellas también se hicieron visibles, especialmente el gigante rojo Betelgeuse -a la izquierda- que comenzó a atenuarse en los meses posteriores.

The Magnificent Rho Ophiuchi Complex

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Foto: Mario Cogo/ Insight Investment Astronomy Photographer of the Year 2020..

Fotografía finalista en la categoría: Stars & Nebulae

Esta imagen captura una de las nebulosas más vibrantes y coloridas del espacio. También muestra muchos objetos interesantes de cielo profundo como Rho Ophiuchi, la estrella triple rodeada por la nebulosa de reflexión azul IC 4604, en la parte superior izquierda; la estrella supergigante roja Antares y uno de los cúmulos globulares más cercanos al Sistema Solar, M4, a la derecha. Este mosaico de dos paneles se tomó bajo el cielo oscuro de Namibia durante dos noches, en agosto de 2019.

Con información de National Geographic.

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El racismo es absurdo porque todos somos emigrantes afrodescendientes

FRANCISCO JOSÉ ESTEBAN RUIZ

Profesor Titular de Biología Celular, Universidad de Jaén

Shutterstock / Master1305
Shutterstock / Master1305

 

Agosto de 2020 en Kenosha (Wisconsin). Un policía blanco le pega siete tiros por la espalda y a quemarropa a Jacob Blake, un joven afroamericano de 29 años, con tres de sus hijos como testigos. Han pasado solo tres meses desde que otro afroamericano, George Floyd, falleciera intentando respirar mientras un policía de Mineápolis le ponía su rodilla en el cuello. Dos casos de fuerza injustificada que no dejan indiferente a muchos estadounidenses, cansados de la impunidad con la que actúan las fuerzas del orden. Incluso los jugadores de la NBA plantearon cancelar la temporada.

Evolutivamente, todos somos africanos y emigrantes

Frente al racismo, el mejor arma es la biología. Porque siendo rigurosos, podemos decir que, evolutivamente, todos somos africanos y emigrantes de la especie Homo sapiens. Quedamos así clasificados, algo que nos encanta. Como seres sociales, nos sentimos bien si formamos parte de un grupo en el que encajamos, sea cual fuere. Veneramos a nuestros ancestros y, de modo general, heredamos, buscamos o creamos un cierto arraigo familiar, social, cultural, político o geográfico con el que nos identificamos. Incluso nos identifica el no querer sentirnos identificados.

La categoría biológica básica es el taxón especie. Si recurrimos a esta clasificación unitaria como grupo al que pertenecemos, los análisis genómicos indican que nuestra especie, tan moderna y compleja como ella sola, se originó en África hace unos 200 000 años.

Más aún, se apunta a la primera aparición de nuestros ancestros en una zona muy concreta del continente, al sur del río Zambeze, desde la que sus descendientes comenzaron a emigrar hacia Europa y Asia hace unos 70 000 años. O sea, que todos los humanos modernos procedemos de África y de antepasados emigrantes.

Menos diferencias entre personas de distintas “razas” que individuos de la misma

La noción de raza depende de diferencias culturales, generalmente asociadas a ámbitos geográficos concretos y, sí, es un constructo social. Los humanos, sea donde fuere que nos desplacemos e instalemos, nos relacionamos y mostramos una alta actividad sexual, lo cual hace que se pueda detectar menos variabilidad genética entre individuos de las diferentes, y clásicamente denominadas, “razas” que entre individuos que puedan asociarse a una de ellas en concreto.

La genética también nos indica que los humanos estamos mucho más estrechamente relacionados entre nosotros de lo que lo están los chimpancés entre ellos. Y eso pese a que la población de humanos supera con creces a la de chimpancés y abarca un ámbito geográfico mucho más amplio.

Cabe destacar el hecho de que puede encontrarse más variabilidad genética entre dos tribus cercanas en África que entre individuos europeos, asiáticos y maorís, por indicar un ejemplo. Es decir, que la variación encontrada en África excede con creces la detectada entre personas de los demás continentes.

En definitiva, podemos decir que la biología molecular nos indica que las poblaciones humanas no han evolucionado independientemente, sino que han mantenido una conexión muy estrecha a través de un extenso flujo genético. Además, las evidencias actuales están en contra de que el desarrollo del comportamiento humano, en los últimos 50 000 años, se base en una mutación o en unas pocas mutaciones.

La genética y el aspecto externo

Tal y como los especialistas indican, las categorías raciales que históricamente se tratan como naturales, con las nociones de superioridad o inferioridad que conllevan, no tienen cabida en biología.

La siguiente figura muestra una interesante comparación entre el genoma de tres destacados científicos, los europeos Craig Venter y James Watson, y el coreano Seong-Jin Kim. Como puede observarse, cada científico de origen europeo comparte más SNPs (similitudes en su secuencia de ADN) con el coreano que entre ellos cuando, por su aspecto físico externo, se podría esperar que fuese al contrario.

Diagrama de las coincidencias genéticas entre James Watson, Craig Venter y Seong-Jin Kim. ArtifexMayhem / Wikimedia commons, CC BY
Diagrama de las coincidencias genéticas entre James Watson, Craig Venter y Seong-Jin Kim. ArtifexMayhem / Wikimedia commons, CC BY

Cuando se analizaron con más detalle los genomas de Venter y Watson, se detectó que el Dr. Venter es portador de dos copias funcionales (alelos) de un gen encargado de metabolizar determinados fármacos, lo que se denomina ser un metabolizador extensivo (normal). Sin embargo, el Dr. Watson presenta una variedad alélica en este gen que hace que su organismo metabolice más lentamente las mismos fármacos, variedad común en individuos del este asiático y no tanto en europeos.

Las implicaciones y conclusiones de esos estudios son directas: tampoco en medicina se pueden tomar decisiones teniendo en cuenta el aspecto físico del paciente. Para llevar a cabo una medicina personalizada, la comunidad científica debe dejar atrás procedimientos simplistas basados en la raza, y centrarse en los factores genéticos y ambientales que puedan realmente afectar al metabolismo de los fármacos en cada paciente.

La genética del color de la piel

Cuando hablamos de razas, solemos pensar en el color de la piel y el aspecto externo. No tenemos en cuenta que, en realidad, esas diferencias visibles son fruto de adaptaciones al medio, como la exposición al sol, equivalentes a quienes se han adaptado a vivir en altitud (con menor cantidad de oxígeno en el aire).

Por lo tanto, es un error garrafal asociar el comportamiento con el color de la piel. Como también lo es asociar el color de la piel con la raza, ya que solo en poblaciones africanas se han detectado ocho variantes genéticas que influyen poderosamente en la pigmentación de la piel, algunas haciendo que sea más oscura y otras más clara, con una enorme variación dentro de la propia población africana.

Estos genes están ampliamente compartidos por el mundo y uno de ellos es responsable de la piel clara. No sólo en los europeos, sino también en tribus cazadoras-recolectoras de Bostwana, variante genética que ya estaba presente en nuestros ancestros más lejanos, incluso antes de la aparición de Homo sapiens.

Al final, como dice la profesora Audrey Smedley, parece que la raza no es más “que una forma sistemática culturalmente estructurada de mirar, percibir e interpretar la realidad”.


Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

https://blogs.publico.es/otrasmiradas

¿Por qué la vida no es una prioridad?

Pixabay.

Observo con mucho interés cómo personas, parejas, grupos, deciden abandonar este tipo de vida que llevamos para recluirse en sus adentros. No se trata, como empiezan a decir algunos, algunas, de respuestas egoístas a una realidad cada vez más erizada. No se trata de juzgar. Todo esto que sucede acaba de empezar a suceder, creo que solo es el comienzo de algo, ni siquiera sé qué me parece. Sencillamente observo. Son personas que van retirándose de una lucha que les parece inútil, que no da frutos, que no es revolucionaria, por así decirlo, para refugiarse en una forma propia de lucha, una forma de habitar el mundo que se les antoja más ética, que les satisface de otro modo. Bajan el ritmo, saltan del tren, reducen drásticamente el consumo, eligen los alimentos, deciden manejar el tiempo, su tiempo. Y creen que la suma de muchos optando por ese modo de vida será transformadora.

Se trata de la vida.

Ayer se hizo pública una denuncia contra el Gobierno de tres organizaciones que luchan por el interés público, la ecología y los derechos humanos: Oxfam Intermón, Ecologistas en Acción y Greenpeace. Son tres bestias de la organización no gubernamental. Han denunciado al Gobierno de España ante el Tribunal Supremo porque no va a cumplir lo pactado en los acuerdos de París respecto a las agresiones contra la vida, o sea, contra el medio ambiente.

Cuando hace unos pocos meses nos recluyeron en nuestras casas por el COVID, cundió la práctica de elaborar pan, pastas, alimentos. De repente, al detener el ritmo frenético que esta sociedad, o sea la economía, nos impone, volvimos a lo sustancial. El alimento es sustancial. Por lo tanto, son esenciales la tierra, el clima, la tormenta, la sequía, la temperatura de los mares, la ausencia de hielo.

Escribir sobre estos asuntos no consiste en reflejar algo abstracto llamado, por ejemplo, ecología. Se llama pobreza, hambre, migración, dinero, depredación. Sí, eso, depredación. Y muerte.

Nos cuesta hablar de la muerte en términos individuales, íntimos, familiares. Pero todavía nos resistimos más a tratar el asunto de cómo nosotras, nosotros, participamos en la muerte cotidianamente. No solo en la de seres vivos más allá del ser humano, sino la muerte del futuro de nuestra propia especie. Qué ignorancia.

La comunidad científica advierte que, en pocos años, no será posible la vida en este planeta. Esta frase, repetida desde hace años, pierde toda validez en tanto en cuanto los términos que maneja resultan inabarcables. Pese a que al detenernos nos lanzamos a elaborar pan, ha bastado retomar el ritmo de “lo actual” para olvidar la irrupción de lo importante. Nuestra vida destruye. Destruye la vida. De eso se trata.

Se trata de la vida.

Basta leer el informe publicado por las tres ONGs anteriormente citadas para comprender cómo un gobierno, sea del color que sea, puede postergar las decisiones sobre este asunto, incluso despreciarlas, por razones de aquello que se considera prioridades. Y sin embargo, no hay mayor prioridad que tener salud, pero vamos más allá: no hay mayor prioridad que vivir y que nos sobrevivan.

Si te dicen que el 90 por ciento de los glaciares del Pirineo han desaparecido ya, como así es, puede que el dato te quede tan grande o tan lejos que lo rechaces por no abarcarlo. Pero afecta a lo que comes, y lo que comes es esencial. Afecta a la agricultura, a la ganadería, a los ríos y los campos, a los mares, a tu forma de vida y el futuro de los tuyos.

Se trata de la vida.

Después de décadas tratando los asuntos del dinero, del techo, del coche, de la primera, segunda, tercera residencia, de la moda, de los bienes de consumo, de la tecnología, nos hemos convertido en seres que, corriendo, corriendo, han olvidado que antes que todo eso están el aire, el agua y el alimento. La vida está.

Entonces es cuando observo cómo personas, parejas, grupos, deciden abandonar este tipo de vida que llevamos para recluirse en sus adentros. Sus adentros no son las vísceras o una especie de espuria espiritualidad, sino otra forma de enfrentar los días, uno tras otro, que tienen para vivir. Suelen ser personas cultas, blancas, ricas, que se lo pueden permitir: arquitectas, ingenieros, escritoras, editores, artistas… Se bajan de este tren enloquecido sobre raíles de políticas idiotas para reencontrarse con la tierra, aquello con lo que nos topamos cuando se nos concede un respiro. Hacer pan.

Ahí reside mi dolor al ver cómo este asunto va ganando espacio y quiénes se pueden permitir el lujo de habitarlo. ¿Por qué no se convierte, como en su tiempo fue la defensa de lo público, en un asunto de interés común? ¿Por qué la vida no es una prioridad?

De ahí que celebre la denuncia de las tres organizaciones contra el Gobierno de España. No solo por lo referente al futuro de la especie, de cualquier especie. Sino porque aquellos, aquellas que puedan permitírselo saltarán de este tren frenético para caer en un campo donde la reflexión es posible y también la sensación de que existe otra forma, más ética, más enriquecedora, menos miserable de habitar el mundo. Sin colaborar en la muerte.

Ah, pero ¿y el resto?

El resto de los ciudadanos, de las ciudadanas, la inmensa mayoría depende de que los gobiernos, representantes de la población, pueda o no permitirse el lujo de saltar del tren, participe de una revolución imprescindible. O sea, que ese salto no sea fruto de una decisión individual, exclusiva, sino de una acción colectiva, social. Política.

CRISTINA FALLARÁS

https://blogs.publico.es/

Ni facha ni fascista ni nazi

Manifestación de la ultraderecha en el centro de Madrid. EFE
Manifestación de la ultraderecha en el centro de Madrid. EFE

Es una cuestión filológica que demuestra lo cultivada y sensible que es la derecha española. Vamos por partes. Si en este país llamas facha a un tío que dice y hace cosas fachas, se te enfada muchísimo. Si le dices fascista a otro que hace y dice cosas fascistas, se encorajina enormemente.  Y si nombras nazi a aquel que dice y hace cosas nazis, se pone como una hidra. No sé por qué tanto se avergüenzan de adjetivos que tan certeramente los definen. Todos sabemos que, en la intimidad, se sienten muy orgullosos de lo que son, se tatúan cruces gamadas en el culo, asesinan a hostias a un negro de 16 años amparados en la complicidad grupal o violan niñas en manada porque ellos son muy machos, y ellas, las que los justifican cual Rocío Monasterio, también.

Yo, como soy muy respetuoso con las delicadas sensibilidades de nuestros fachas, fascistas y nazis, no voy a utilizar estos epítetos para caracterizarlos. Ahora sí, esto me va a obligar a improvisar neologismos como un loco cortazariano o ramoniano, con los riesgos que el neologismo conlleva en España, tan poco dada a los avances tecnológicos, culturales y éticos.

Pongamos un caso. Si Isabel Díaz Ayuso, señorita Pepis de la Comunidad de Madrid, nos asegura en sede parlamentaria que “los contagios por Covid se están produciendo por el modo de vida que tiene nuestra inmigración”, debemos solapar las ganas de llamarla facha, fascista o nazi. Tampoco la palabra racista está muy bien tirada, pues evoca muy hedorosamente los antecitados términos. Se me ocurre usar blancata. Los blancatas, por ejemplo, serían los que llaman negratas a los negros. Los que dicen que un mantero hace más daños a la economía del país que los infinitos Rodrigo Rato que han emergido de entre sus genovesas filas y han adornado de charme nuestras moquetas durante años, antes de irse a repartir stylo a las cárceles del país. Lo de blancata no es muy brillante, lo reconozco. Pero al menos me exime de llamar facha, fascista o nazi a Isabel Díaz Ayuso. Y no veáis la satisfacción literaria que me produce no herir la delicada sensibilidad de tan principal dama.

Pongamos como segundo ejemplo el de Pablo Casado, que justifica el saltarse el precepto constitucional (o sea, que se salta la Constitución) de renovar los altos órganos judiciales aduciendo que no reconoce la legitimidad de un gobierno salido de las urnas porque un sector de ese gobierno quiere quitar las distinciones y privilegios a nuestro baladroncete rey emérito.

Lo que nos viene a decir el masterizado líder del Partido Popular es que no acata el mandato democrático del pueblo español. Pero tampoco has de llamarle facha ni fascista ni nazi, pues sale haciendo pucheritos en La Sexta y siembra de congoja la tranquilidad de los hogares españoles. ¿Y si lo llamamos juancarlócrata? Él se quedaría encantado, pues verse arrodillado ante tan eximio corrupto y corruptor coronado es cosa que pone mucho a nuestro jefe de la oposición (no alimentéis esos malos pensamientos ante la genuflexa imagen, pornógrafos sicalípticos).

Cuando yo era joven, feliz e indocumentado, me tocó en numerosas ocasiones tratar con el fundador de Alianza Popular, Manuel Fraga, el padre político de toda esta fauna de no fachas, no fascistas y no nazis. Hasta una vez me entregó un premio literario, el padre fundador, y hube de cenar con él en la misma mesa para gran regocijo de mis neuronas.

El caso es que a Fraga le encorajinaba sobremanera que lo llamaran fascista por sus papelones como eterno valet, ministro y embajador de Francisco Franco. Eso a pesar de que la Xunta que presidía llegó a subvencionar un libro que negaba el holocausto judío de Hitler, por ejemplo. Hebreíllos a la mar. El caso es que el Movimiento Nacional que tanto llenaba la boca al de Villalba nace de las ideas de aquel iluminado y algo hortera José Antonio Primo de Rivera que prologa con admiración la obra El fascio de Benito Mussolini, y se inspira en ella para diseñar la estructura represora del estado franquista. Pero no se os ocurra llamar fascista a Mussolini ni a José Antonio ni a Franco, pues le daría un patatús a aquel joven y orgulloso falangista que fue un tal José María Aznar, cuyos escritos juvenales de exaltación del fascismo aun salpican nuestras hemerotecas.

Paro aquí, que como siga me voy a jartar de escupir tanto neologismo. Y, ahora que me doy cuenta, ni los fachas ni los fascistas ni los nazis se lo merecen.

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