¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro

JODIE L. RUMMER

Profesora asociada e investigadora principal, Universidad de James Cook

BRIDIE JM ALLAN

Profesora e investigadora, Universidad de Otago

CHARITHA PATTIARATCHI

Profesor de Oceanografía Costera, Universidad de Australia Occidental

IAN A. BOUYOUCOS

Ayudante postdoctoral becado, Universidad James Cook

IRFAN YULIANTO

Profesor de Utilización de Recursos Pesqueros, Universidad IPB

MIRJAM VAN DER MHEEN

Compañera del equipo, Universidad de Australia Occidental

¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro
Shutterstock

El océano Pacífico es el más extenso y profundo de la Tierra, y abarca un tercio de la extensión del planeta. Un océano tan vasto podría parecer invencible, pero a pesar de su tamaño (se extiende por el sur hasta la Antártida y por el norte hasta al Ártico, y también desde Asia hasta América, pasando por Australia) sus delicados equilibrios ecológicos están en peligro.

En la mayor parte de los casos, la culpa es de la actividad humana. Nos hemos dedicado a saquear las riquezas pesqueras del Pacífico y lo hemos usado como vertedero, hasta el punto de que se ha encontrado basura incluso en el punto más bajo de la Tierra, la fosa de las Marianas, situada a 11.000 metros por debajo de la superficie del mar.

Y a medida que expulsamos dióxido de carbono a la atmósfera, el Pacífico, al igual que el resto de océanos, está aumentando sus niveles de acidez. Esto significa que los peces están perdiendo los sentidos de la vista y del olfato y que ciertos organismos encuentran cada vez más dificultades para construir sus conchas.

Los océanos producen la mayor parte del oxígeno que respiramos. Regulan el clima, nos proveen de alimentos y proporcionan ingresos a millones de personas. Son lugares de diversión y recreo, pero también de bienestar y hasta de conexión espiritual. Por todo ello, tener un océano Pacífico rico y vibrante es algo que nos beneficia a todos.

En la medida en que entendamos mejor las amenazas que pesan sobre este océano esencial podremos empezar a afrontar la ardua tarea que implica protegerlo.

 

El látigo de plástico del océano

Hay constancia científica del problema de la presencia de plásticos en este océano desde la década de los sesenta, cuando dos investigadores observaron que había cadáveres de albatros cubriendo las playas de algunas islas noroccidentales de Hawai, en el Pacífico norte. Casi tres de cada cuatro crías de albatros (que murieron antes de que les pudieran crecer plumas) tenían plásticos en el estómago.

En la actualidad podemos encontrar residuos plásticos en los principales hábitats marinos del mundo. En algunos casos dichos residuos se miden en nanómetros, y en otros en metros. Una pequeña porción de ellos se acumulan en las conocidas como “islas de basura”, y como es bien sabido, el Pacífico alberga las más grandes.

Se estima que cada año 15 millones de toneladas de basura plástica se desplazan desde los ríos y los litorales costeros hasta el océano.

La mayor parte de los residuos provenientes de la tierra llegan al océano a través de los ríos. Solo 20 ríos son responsables del vertido de dos tercios de la basura plástica presente en los océanos del mundo, y de esos 20 ríos, 10 desembocan en el Pacífico norte. Por ejemplo, el río Yangtzé, en China, que atraviesa la ciudad de Shanghai, arroja anualmente en torno a 1,5 millones de toneladas métricas al mar Amarillo, integrado en el Pacífico.

¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro
Esta foto de 2014 muestra una cría de albatros de patas negras con plásticos en el estómago en el atolón de Midway, en el noroeste de Hawai. Dan Clark / U.S. Fish and Wildlife Service via AP

Asesino de vida salvaje

Los residuos plásticos de los océanos suponen innumerables peligros para la vida marina. Los animales pueden quedar atrapados en residuos como redes de pescar descartadas, lo que puede provocarles heridas o incluso que mueran ahogados.

Algunos organismos como las algas microscópicas o ciertos invertebrados pueden adherirse a estos residuos flotantes y recorrer grandes distancias dentro de los océanos. Esto implica que pueden quedar fuera de su espacio natural y de este modo colonizar otros ecosistemas como especies invasivas.

Y, por supuesto, los animales pueden sufrir graves heridas como consecuencia de la ingesta de este tipo de residuos, como los microplásticos de menos de cinco milímetros. Estos plásticos pueden obstruir la boca de los animales o acumularse en sus estómagos. Cuando esto ocurre, lo normal es que los animales tengan una muerte lenta y dolorosa.

En el caso concreto de las aves marinas, estas a menudo confunden los plásticos flotantes con comida. Un estudio de 2019 determinó que las aves que ingieren un trozo de plástico tienen un 20% más de posibilidades de morir, porcentaje que sube al 100% si ingieren 93 fragmentos.

¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro
Las redes de pesca descartadas o redes fantasma pueden atrapar a animales como las tortugas. Shutterstock

El azote de las pequeñas naciones isleñas

El plástico es extremadamente resistente al paso del tiempo y puede desplazarse a grandes distancias flotando por el océano. En 2011, cinco millones de toneladas de escombros penetraron en el Pacífico como consecuencia del tsunami de Japón. Algunos de estos restos, de hecho, cruzaron toda la cuenca oceánica y acabaron en las costas de Norteamérica.

Y debido a que los plásticos flotantes, cuando llegan a mar abierto, son desplazados por las corrientes y los vientos oceánicos, se van acumulando hasta formar islas de basura junto a la costa. Se considera que playa Kamilo, situada en el extremo suroriental de la Big Island, en Hawai, es una de las más afectadas por la contaminación de plásticos. Unas 20 toneladas de residuos llegan anualmente a dicha playa.

Del mismo modo, la isla de Henderson, un lugar inhabitado que forma parte del archipiélago de las Pitcairn, en el Pacífico sur, recibe anualmente 18 toneladas de basura plástica, que se acumulan en una playa de 2,5 kilómetros de largo. Cada día son arrastrados a dicho lugar muchos miles de fragmentos plásticos.

Islas subtropicales de basura

La basura plástica puede acabar en diferentes lugares dentro del océano. Una parte se hunde, otra acaba en las playas y otra flota en la superficie arrastrada por las corrientes, los vientos y las olas.

En torno al 1% de la basura plástica se acumula en cinco “islas de basura” situadas en mar abierto en regiones subtropicales. Se formaron como consecuencia de la circulación oceánica, que depende de las variaciones de los campos de viento y de la rotación de la Tierra.

Hay dos islas de basura subtropicales en el Pacífico: una en el hemisferio norte y otra en el hemisferio sur.

La acumulación de basuras en el Pacífico norte se divide en una gran isla oriental situada entre California y Hawai y otra occidental situada al este de Japón.

¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro
Localizaciones de las cinco islas subtropicales de basura. van der Mheen et al. (2019)

Nuestro vergonzoso océano de basura

La isla oriental fue descubierta a principios del año 2000 por el capitán Charles Moore, y se la conoce como La Gran Isla de Basura del Pacífico debido a que supone la mayor concentración de plásticos tanto por extensión (en torno a 1,6 millones de kilómetros cuadrados) como por cantidad de residuos. En lo que respecta al peso, cada kilómetro cuadrado podría acumular de media 100 kilos de basura.

La isla de basura del Pacífico sur se encuentra en las costas de Valparaíso (Chile) y se extiende hacia el oeste. Aquí la concentración de residuos es menor si se la compara con su gigantesca homóloga del noreste.

Las redes de pescar descartadas suponen en torno al 45% de todo el peso de la basura plástica de la Gran Isla de Basura del Pacífico. La basura procedente del tsunami de 2011 de Japón también supone una parte importante, ya que se estima que supone un 20% del total.

Con el paso del tiempo, los plásticos de mayor tamaño se convierten en microplásticos. Los microplásticos sólo suponen el 8% del peso de los residuos de la Gran Isla de Basura del Pacífico, pero suponen el 94% de los 1,8 billones de fragmentos plásticos que se estima la forman. En altas concentraciones, estos plásticos hacen que el agua adopte un color “turbio”.

Se calcula que cada año 15 millones de toneladas de basura plástica acaban en el océano procedente de costas y ríos. Se espera que esta cantidad se duplique para 2025, dado que la producción de plásticos continúa incrementándose.

Deberíamos actuar inmediatamente para ponerle freno a la situación. Esto implicaría desarrollar planes para recoger y eliminar los plásticos y, yendo un paso más allá, marcarnos la prioridad de dejar de producirlos.

Caladeros al borde del colapso

Debido a que se trata del océano más extenso y más profundo del planeta, el Pacífico posee algunos de los mayores caladeros del mundo. Durante miles de años, la gente ha utilizado estos caladeros para obtener alimento y también como medio de vida.

Pero en todo el mundo, y no solo en el Pacífico, la pesca está reduciendo las poblaciones de peces más rápido de lo que tardan en recuperarse. Se considera que esta sobreexplotación pesquera es una de las mayores amenazas a que se enfrentan los océanos del planeta.

Los seres humanos extraemos unos 80 millones de toneladas de vida salvaje de los océanos cada año. En 2019 los científicos más destacados del mundo afirmaron que, de todas las amenazas a la biodiversidad marina de los últimos 50 años, la pesca es la que más daño había provocado. Afirmaban que el 33% de las especies estaban sobreexplotadas, que el 60% estaban siendo pescadas a su nivel máximo y que solo el 7% estaban siendo explotadas a un nivel más bajo del recomendado.

Pero la reducción de las poblaciones de peces no es solo un problema para los humanos, ya que los peces poseen un papel central en los ecosistemas marinos y suponen un nexo fundamental en las complejas cadenas tróficas de los océanos.

¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro
La sobreexplotación pesquera en el Pacífico está esquilmando la vida marina. Shutterstock

Escasez de pescado en el mar

La sobreexplotación pesquera se produce cuando los humanos extraemos recursos pesqueros por encima del nivel máximo, conocido como “rendimiento máximo sostenible“. Pescar por encima de este nivel provoca que disminuyan los bancos mundiales de peces, afecta a las cadenas alimentarias, degrada los hábitats y provoca escasez de alimentos para los humanos.

El océano Pacífico acoge enormes caladeros de atún que suponen casi el 65% de las capturas mundiales anuales de este pescado. Pero la supervivencia a largo plazo de muchas poblaciones de atún está en riesgo.

Por ejemplo, un estudio de 2013 determinó que el número de ejemplares de atún rojo (un pescado muy apreciado para preparar sushi) se había reducido más de un 96% en el Pacífico norte.

Los países en desarrollo, entre los que incluimos a Indonesia y China, son los que más practican la sobreexplotación pesquera. Pero se trata de algo que también hacen los países desarrollados.

A lo largo de toda la costa occidental de Canadá las poblaciones de salmón se han reducido rápidamente desde el inicio de la década de los noventa, en parte debido a la sobreexplotación. Además, Japón recibió hace poco duras críticas por su propuesta de incrementar las cuotas de pesca de atún rojo del Pacífico, una especie que está a niveles de solo el 4,5% de la media de su número histórico de ejemplares.

Los expertos afirman que la sobreexplotación pesquera también supone un problema en Australia. Por ejemplo, una investigación publicada en 2018 demostró que las grandes poblaciones de pescado se estaban reduciendo en las costas del país como consecuencia de un exceso de actividad pesquera. Y en las zonas donde estaba autorizada la pesca, las esquilmadas poblaciones se habían reducido de media un 33% en la década anterior a 2015.

¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro
Los bancos de peces utilizados para preparar sushi tienen menos ejemplares. Shutterstock

¿Qué explica la sobreexplotación pesquera?

Hay muchas razones que explican por qué se produce la sobreexplotación y por qué sigue incontrolada. Los datos objetivos apuntan a las siguientes razones:

Tomemos el ejemplo de Indonesia. Indonesia está situada entre los océanos Pacífico e Índico y es el tercer país del mundo en volumen de capturas de pescado salvaje por detrás de China y Perú. El 60% de sus capturas las hacen pescadores de pequeña escala, muchos de los cuales provienen de comunidades costeras pobres.

La primera vez que se informó de sobreexplotación pesquera en Indonesia fue durante la década de los setenta. En 1980 se aprobó un decreto presidencial que prohibía la pesca de arrastre en las islas de Java y Sumatra. Pero la sobreexplotación continuó durante los noventa y se mantiene hasta hoy. Entre las especies amenazadas se encuentran los peces de arrecife, las langostas, los camarones, los cangrejos o los calamares.

El caso de Indonesia demuestra que no hay soluciones fáciles para el problema de la sobreexplotación. En 2017 su Gobierno aprobó un decreto que buscaba mantener la pesca en volúmenes de capturas sostenibles (12,5 millones de toneladas anuales). Pero en muchos lugares las restricciones no se aplicaron (en gran medida porque las reglas no estaban claras, o porque las autoridades locales carecían de las capacidades necesarias para hacerlas cumplir).

La aplicación del decreto fue compleja por el hecho de que casi todos los pesqueros pequeños de Indonesia están bajo la jurisdicción de los gobiernos provinciales. Esto demuestra la necesidad de mejorar la cooperación entre los distintos niveles del Gobierno para luchar contra la sobreexplotación pesquera.

¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro
A escala global el nivel de compromiso con los límites de pesca es escaso, lo mismo que la capacidad para hacerlos cumplir. Shutterstock

¿Qué más podemos hacer?

Para evitar la sobreexplotación los Gobiernos deberían combatir el problema de la pobreza y el del acceso a la educación en las comunidades pesqueras pobres. Esto podría pasar por encontrar fuentes de ingresos alternativas. Por ejemplo, en la localidad de Oslob, en Filipinas, antiguos pescadores y algunas mujeres locales se han convertido en guías turísticos. Le dan a los tiburones ballena pequeñas cantidades de camarones para que se acerquen a la costa y los turistas puedan bucear y hacer snorkel junto a ellos.

La lucha contra la sobreexplotación en el Pacífico también requerirá la cooperación entre países para controlar la actividad pesquera y garantizar el cumplimiento de las restricciones.

Además, la red internacional de zonas de pesca protegidas debería ampliarse y robustecerse para preservar la vida marina. En este momento menos del 3% de la superficie de los océanos son áreas de alta protección donde no se permite pescar. En Australia muchas reservas marinas tienen una extensión limitada y se sitúan en zonas que apenas tienen valor pesquero.

El colapso de los caladeros en todo el mundo no hace sino demostrar hasta qué punto nuestra vida marina es vulnerable. Está claro que los humanos estamos explotando los océanos por encima de los niveles de sostenibilidad. Miles de millones de personas dependen de la producción pesquera para obtener proteínas, y también como medio de vida. Pero si seguimos permitiendo la sobreexplotación no solo causamos daño a los océanos, sino también a nosotros mismos.

¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro
Proporcionar a los pescadores una fuente de ingresos alternativa podría ayudar a evitar la sobreexplotación pesquera. Shutterstock

La amenaza del aumento de la acidez de los océanos

Las aguas tropicales y subtropicales del Pacífico acogen el 75% de los arrecifes de coral del mundo. Entre ellos se encuentran tanto la Gran Barrera de Coral como arrecifes más remotos del Triángulo de Coral, situado en Indonesia y Papúa Nueva Guinea.

Los arrecifes coralinos están soportando el embate del cambio climático. Se habla mucho de cómo la pérdida de color del coral está dañando estos ecosistemas, pero existe otro proceso muy dañino, el del aumento de la acidez de los océanos, que también amenaza la supervivencia de los arrecifes.

Este aumento de la acidez de los océanos afecta especialmente a las aguas pocos profundas, y por ello la región subártica del Pacífico es particularmente vulnerable.

Los arrecifes de coral ocupan menos de un 0,5% de la superficie del planeta, pero acogen a cerca del 25% de todas las especies marinas. Sin embargo, debido al aumento de la acidez de las aguas y a otros problemas, estos “bosques pluviales submarinos” están entre los ecosistemas más amenazados del planeta.

¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro
El Pacífico acoge más del 75% de los arrecifes de coral del mundo. Victor Huertas, Author provided (No reuse)

Una reacción química

El aumento de la acidez del océano supone un descenso del pH del agua marina y está provocado por la absorción de dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera.

Los seres humanos emitimos anualmente 35 000 millones de toneladas de CO₂ debido a actividades como la deforestación o la quema de combustibles fósiles.

Los océanos absorben hasta el 30% del CO₂ de la atmósfera, lo que desencadena una reacción química que hace que se reduzcan las concentraciones de iones de carbono y que aumenten las de iones de hidrógeno. Este cambio hace que aumente la acidez de las aguas de los océanos.

Desde la Revolución Industrial el pH de los océanos ha descendido 0,1 unidades. Esto podría no parecer demasiado, pero en la práctica supone que en este momento los océanos son un 28% más ácidos de lo que lo eran a mediados del siglo XIX. Y según el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), los niveles de acidez aumentan cada vez más rápido.

¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro
Cada año los seres humanos emitimos 35 000 millones de toneladas de CO₂. Shutterstock

¿Por qué el aumento de la acidez de los océanos es tan perjudicial?

Los iones de carbono son los ladrillos de las estructuras coralinas y de los organismos que generan conchas. De este modo, un descenso de las concentraciones de iones de carbono solo pueden ser malas noticias para la vida marina.

Se ha demostrado que en las aguas ácidas los moluscos tienen más problemas para generar y reparar sus conchas. También exhiben comportamientos anormales en lo relativo a su crecimientometabolismoreproducciónsistema inmunológico y posibles comportamientos alterados. Por ejemplo, un grupo de investigadores expuso a unas liebres marinas (un tipo de babosa de mar) de la Polinesia francesa a unas condiciones marinas de acidez mayores que las habituales, y descubrieron que estos animales tenían más dificultades para encontrar alimento y tomaban peores decisiones.

El aumento de la acidez oceánica también es un problema para los peces. Numerosos estudios han demostrado que unos niveles elevados de CO₂ pueden alterar sus sentidos del olfato, la vista y el oído. También puede alterar algunas de sus aptitudes de supervivencia, como su capacidad de aprender, de evitar a los depredadores y de elegir hábitats adecuados.

Todas estas deficiencias parecen ser consecuencia de cambios neurológicosfisiológicos y relativos a las funciones moleculares que habrían tenido lugar dentro del cerebro de los peces.

¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro
Las liebres marinas expuestas a aguas más ácidas tomaban peores decisiones. Shutterstock

Predecir quiénes serán los ganadores y los perdedores

De los siete océanos del mundo, el Pacífico y el Índico son los que presentan un mayor incremento de los niveles de acidez desde 1991, lo que implica que su vida marina probablemente también sea la que esté en una situación más vulnerable.

Sin embargo, el aumento de la acidez de los océanos no afecta a todas las especies marinas por igual. Dichos efectos, además, tampoco son iguales a lo largo de la vida de cada organismo. De este modo se hace imprescindible realizar más investigaciones para poder prever quiénes ganarán y quiénes perderán con esta situación.

Esto puede hacerse a través de la identificación de rasgos heredados que pueden aumentar la capacidad de supervivencia o la eficacia reproductiva de una especie en condiciones de agua más ácida. Las poblaciones ganadoras podrían empezar a adaptarse, mientras que las perdedoras deberían ser objeto de los esfuerzos de conservación y de gestión medioambiental.

Una de las ganadoras podría ser la pintarroja colilarga ocelada, una especie cuyo hábitat son las aguas poco profundas de los arrecifes y que es autóctona de la Gran Barrera de Coral. Se han hecho investigaciones en las que se ha expuesto a algunos ejemplares a condiciones de mayor acidez, y esto no ha afectado a sus embriones y nonatos en términos de crecimiento prematuro, desarrollo y supervivencia. Y en lo que respecta a los adultos, tampoco se apreció ninguna incidencia en los comportamientos de búsqueda de alimento o en términos de rendimiento metabólico.

Pero del mismo modo es muy probable que el incremento de la acidez del océano provoque que en la Gran Barrera de Coral haya especies que salgan perdiendo. Por ejemplo, hay investigaciones que apuntan a que el pez payaso naranja (una especie famosa porque a ella pertenecía el personaje de Nemo de la película de Disney) sufrió múltiples perjuicios sensoriales en condiciones de mayor acidez. Estos prejuicios iban desde dificultades relacionadas con los sentidos del olfato y el oído, necesarios para encontrar el camino de vuelta a su refugio, a dificultades para distinguir los organismos amigos de los enemigos.

¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro
El pez payaso tenía dificultades para distinguir los organismos amigos de los enemigos cuando se le sometió a condiciones de mayor acidez del agua. Shutterstock

Aún no es demasiado tarde

Más de 500 millones de personas dependen de los arrecifes coralinos para obtener alimento, ingresos o protección frente a las tormentas y frente a la erosión costera. Los arrecifes generan empleos (por ejemplo en pesca y turismo) y sirven como lugares de recreo. A escala global, los arrecifes suponen una industria valorada en 11,9 billones de dólares anuales. Y suponen un lugar de conexión cultural y espiritual profundas para pueblos indígenas de todo el mundo.

El aumento de la acidez de los océanos no es solo una amenaza para los arrecifes de coral. Debido al cambio climático, la tasa de calentamiento de los océanos se ha doblado desde la década de los noventa. La Gran Barrera de Coral, por ejemplo, ha experimentado un aumento de temperatura de 0,8 grados desde la Revolución Industrial. En los últimos cinco años esto ha tenido una serie de efectos devastadores en cadena en la decoloración del coral. Y los efectos del calentamiento de las aguas se ven agudizados por el aumento de la acidez.

Recortar las emisiones de gases de efecto invernadero debería convertirse en una tarea global. La covid-19 ha frenado nuestros desplazamientos por el planeta y con ello ha demostrado que es posible reducir drásticamente nuestra producción de CO₂. Si el mundo alcanza los objetivos más ambiciosos del Acuerdo de París y evita que la temperatura global aumente por encima del grado y medio, el Pacífico sufriría descensos menos severos de su pH oceánico.

Sin embargo, tenemos que reducir nuestras emisiones mucho más (un 45% más durante la próxima década) para mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5 grados. Esto daría algo de esperanza a los arrecifes de coral del Pacífico y a los de todo el mundo, pues indicaría que no todo está perdido.

Está claro que las decisiones que tomemos hoy afectarán al aspecto que tendrán nuestros océanos mañana.

¿Qué le ocurre al Pacífico? El océano más grande del mundo está en peligro
Las decisiones que tomemos hoy determinarán el destino de los océanos en el futuro. Shutterstock

 

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

https://blogs.publico.es/otrasmiradas

LA VIDA ES UNA AVENTURA, Y ESTAS 10 CANCIONES LO MUESTRAN A LA PERFECCIÓN

TE COMPARTIMOS 10 CANCIONES PERFECTAS PARA ACOMPAÑARTE EN CUALQUIER AVENTURA QUE DECIDAS EMPRENDER

Ver las imágenes de origen

La vida cambia de un momento a otro; los cambios, así como son inesperados suelen sorprendernos, nos mueven y nos dan nuevas perspectivas de vida. La vida es una aventura, no importa dónde estés. En ocasiones lo mejor es dejarnos llevar, sin planes anticipados, sin esperar algo en específico. 

Ya sea que decidas lanzarte a la aventura tú solo, con amigos, familia o pareja, siempre hay algo nuevo por descubrir. 

Paseos de noche por la ciudad, viajes cortos o largos en la carretera, acampar, cocinar, bailar, cualquier actividad que decidas hacer puede llevarte a los lugares más inesperados. 

Para todos esos momentos, te compartimos a continuación una selección de música realizada en colaboración con un experto en viajes por carretera y en música para el camino: SEAT. Porque cuando viajas a bordo de un SEAT, el ritmo de la música no sólo se vive, también se siente, y tus trayectos se convierten en una experiencia inigualable.

Estas diez canciones demuestran que la vida es una aventura que vale la pena ser vivida, el soundtrack perfecto para acompañarte en lo impredecible de la vida. 

1. New Lands, Justice

 

2. Dreams, Fleetwood Mac

 

3. Let It Happen, Tame Impala

 

4. I Don’t Care, Ed Sheeran & Justin Bieber

 

5. Happiness in Liquid Form, Alfie Templeman

 

6. I Follow Rivers (The Magician Remix), Lykke Li

 

7. Copines, Aya Nakamura

 

8. TODO BUENO, Black Eyed Peas & Piso 21

 

9. The Look, Metronomy

 

10. Hémisphère, Paradis

 

También en Pijama Surf: ¡Sal de tu zona de confort! Una playlist para moverte hacia el cambio que quieres en tu vida

 

Imagen de portada: Jeremy Bishop / Unsplash

https://pijamasurf.com/

Alguien voló sobre el nido del cuco: una escalofriante radiografía de las instituciones mentales

Resulta fascinante descubrir el proceso investigativo de un periodista, y escritor para dar vida a una historia que gira en torno a la locura, es el caso de Ken Kesey, cuyo nombre adquirió fama, gracias a su primer libro publicado en 1962, Alguien voló sobre el nido del cuco.

Por Sandra P Medina

milos forman alguien volo sobre el nido del cuco cartel
Cartel de lanzamiento de Alguien voló sobre el nido del cuco (One Flew Over the Cuckoo’s Nest). Miloš Forman, 1975

En 1959, mientras escribía la novela, Kesey se encontraba estudiando periodismo en Oregón; a sus escasos 24 años, el curioso y osado aspirante a periodista se ofreció como voluntario para experimentar con drogas psicodélicas (LSD, Peyote) que los psiquiatras empleaban en California, para usos terapéuticos.

De esta manera, Ken Kesey empezó a esbozar las líneas de su manuscrito y fue complementándolas, con apuntes autobiográficos, a raíz de su experiencia laboral en un manicomio, donde descubrió: la represión, el control del poder social y político que ejerce el sistema sobre el individuo, coartando su capacidad pensante y libertad.

El libro fue un éxito inmediato y en 1963, Kirk Douglas compró sus derechos y lo llevó al teatro en Broadway, su buen recibimiento por parte del público, lo motivaron para convertirlo en película.

Sin embargo, por aquella época, los estudios rechazaron la propuesta porque consideraron el tema, en extremo puntilloso y contundente, lo cual podría generar cierto malestar en el público.

 

milos forman alguien volo sobre el nido del cuco 2

milos forman alguien volo sobre el nido del cuco 3milos forman alguien volo sobre el nido del cuco 4

milos forman alguien volo sobre el nido del cuco 5

Fotogramas de Alguien voló sobre el nido del cuco (One Flew Over the Cuckoo’s Nest). Miloš Forman, 1975

El bondadoso Kirk transfirió los derechos del libro a su hijo Michael Douglas (quien se estaba empezando a labrar una carrera en Hollywood) y éste dejó en remojo el proyecto, a la espera de encontrar el equipo adecuado para la realización y producción (cargo que desempeñó en la película).

Cuando el director checo, Milos Forman, leyó Alguien voló sobre el nido del cuco, que Michael le envío, el cineasta pensó que era el mejor argumento cinematográfico que había encontrado para realizar en Estados Unidos.

Ken Kesey participó en las primeras versiones del guion, pero abandonó el proyecto porque él insistía en que el narrador debía ser, Chief Bromden, como en la novela, pero Forman quería darle más relevancia al personaje de Randle Patrick McMurphy, lo cual generó un fuerte resentimiento por parte del obstinado Kesey y quien aseguró jamás haber visto la película.

Finalmente se estrenó en 1975 y Forman se esforzó en realizar tomas de cada personaje y profundizar en su carácter. De esta manera, nos recluimos en un mundo claustrofóbico, inclemente, con una acertada gama tonal, que denota lo lúgubre, gélido y sórdido de los hospitales psiquiátricos.

La cinta inicia con el plano general de un bellísimo paisaje en Oregón que se difumina con la introducción a un asilo para dementes, sus corredores, pacientes, enfermeros y la llegada de Randle Patrick McMurphy ( Jack Nicholson) un indómito hombre que para evadir la prisión, finge estar loco, pero él no sabe el cruel desenlace que le espera, en medio del convulso universo donde las pepas, los electroshocks y el carácter despiadado de la Jefe de enfermeras, Ratched (Louise Fletcher) lo llevarán a un declive mental, cargado de angustia y dolor.

 

One Flew Over The Cuckoo’s Nest | Milos Forman, 1975 | Trailer oficial

 

Forman partió de una narrativa objetiva, y nos interna junto a los personajes (un reparto de lujo: Nicholson, Fletcher, Danny De Vito, Brad Dourif, Will Sampson y Christopher Loyd) en esos grises mortecinos del plantel donde transcurren hechos inhumanos y escalofriantes a los que McMurphy se enfrenta, realizando actos impulsivos que lo perjudicarán enormemente y a quien Chief Bromdem (Will Sampson) protegerá sin dudarlo, pues entre ellos nace una profunda complicidad.

A pesar del enfado de Kesey hacia la película, considero que Forman, de cierta manera, fue fiel al libro, y a los personajes porque abordó una amplia visión de carácter social, filosófico y político; un desenfreno de furias contenidas, con un dramatismo feroz y un final sobrecogedor.

 

milos forman alguien volo sobre el nido del cuco 10
De izquierda a derecha: el productor Michael Douglas, Miloš Forman, los actores Louise Fletcher y Jack Nicholson y el productor Saul Zaentz celebran sus premios Oscar por la mítica película ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ en 1976, en la 48a entrega anual de los premios Oscar en Hollywood. (Foto de Alan Band / Keystone / Getty Images)

La espera de Michael Douglas valió la pena y supo elegir al director, compositor musical (Jack Nitzche, quien usó como instrumentos vasos de agua combinados con música y sonidos de la sierra) y reparto adecuado, para la realización de una de las mejores películas del cine norteamericano.

Por Sandra P Medina

https://culturainquieta.com/

EL REPORTE METEOROLÓGICO DE DAVID LYNCH: UN RAYO DE SOL EN MEDIO DE LA PANDEMIA

DIAS NUBLADOS PERO TIEMPOS MEJORES ESTÁN POR LLEGAR, PRONOSTICA DAVID LYNCH
Ver las imágenes de origen

El genial y extravagante director de cine David Lynch ha usado esta pandemia, con disciplina infalible, para transmitir a través de YouTube un reporte diario del clima. Esta extraña y encantadora actividad ya había sido adoptada por Lynch años atrás, pero ahora parece más justa. Los reportes de Lynch en un formato idéntico generan una sonrisa entre sus seguidores, prometiendo cielos soleados. 

Lynch lleva cinco meses dando sus reportes minimalistas, en una especie de loop (salvo por algunas recomendaciones musicales o efemérides) casi siempre con el mismo encuadre, el mismo look y las mismas descripciones de los cielos de Los Ángeles según se miran desde la ventana de la peculiar habitación en donde transmite, una mezcla poco clara de estudio, taller, sótano y búnker.

En ocasiones Lynch sube videos en los que habla también sobre otras actividades que realiza, fundamentalmente carpintería y diseño de muebles. Asimismo, suele transmitir en su canal un video en el que saca un número de una tómbola, una especie de misteriosa y a la vez insignificante lotería. Lynch hace todo esto con una actitud tan hermética como zen, pero un zen al estilo mid-west de Estados Unidos (aunque observa el clima desde California).

Lo importante de los reportes del clima de Lynch –y una de las razones por las que pueden considerarse una especie de obra de arte y a la vez una forma de experiencia espiritual– es justamente lo rutinarios que son. Lynch está allí todo los días a la misma hora emitiendo su reporte y produciendo su número, con perfecta consistencia, sin inmutarse. El director ofrece las cifras de la temperatura en grados Celsius y Fahrenheit, mira hacia la ventana y observa el día. Otra vez el día está nublado, pero esto no impide que Lynch vea de alguna forma signos positivos en los cielos. 

Este es el tema básico de sus reportes: aunque ahora está nublado, en alguna parte se observan cielos diáfanos y días dorados. Lynch le regala a sus fans una dosis diaria de optimismo, en medio de una realidad poco clara. En el reporte de hoy, por ejemplo, el director anunció que el día estaba nublado, pero después agregó: “aunque tiempos mejores seguramente están por llegar, aún no se alcanza a ver”. 

Hablar sobre el clima puede parecer algo superficial, pero en su sencillez real, y especialmente en nuestra época, puede ser lo más profundo también. Poner atención al clima y mantenerse a flote con una rara mezcla de optimismo y estoicismo.

https://pijamasurf.com/

Arte con hormigas de fuego

Ver las imágenes de origen

Arte con hormigas de fuego

El estudiante de entomología Horace Zeng trabaja con hormigas de fuego en su laboratorio y un día, mientras estudiaba los rastros de feromonas que dejan en el terreno,  tuvo una idea: se le ocurrió colocar poner pintura sobre un lienzo y ver qué patrones dejaban las hormigas al moverse. El resultado podría estar en alguna galería de arte.  Más info y vía: Painting by fire ants (Kottke)

http://www.fogonazos.es/

El negocio antimigratorio a ojos del migrante: Sam

Sam
Sam. Ilustración de Diana Moreno

Sara Selva Ortiz (@saraselvaortiz) / Sonido: Sara Selva y Hodei Ontoria / por Causa

  • El joven originario de Gambia ha puesto en marcha en Granada un proyecto para regenerar áreas rurales, pero reconoce que el proceso de regularización es lo más complicado por lo que ha pasado en su vida
  • “Lo han diseñado para que sea imposible. Nos hacen pasar por un infierno para poder trabajar como seres humanos”
  • Serie: El negocio antimigratorio a ojos del migrante

Sam vive en Pinos del Valle. Es un pueblo que está en el Valle de Lecrín, en Granada. Tiene poco más de 600 vecinos. Vive allí con otros tres amigos, todos de Gambia. Todos activistas medioambientales. Se fueron de su país amenazados por la dictadura de Yahya Jammeh y por el gobierno que llegó después, que no fue mucho mejor, a pesar de lo que se pensaba. Un verano fueron a hacer un curso a Barcelona y nunca han vuelto. Eso fue hace ya tres años. Desde entonces están enredados en un sistema que Sam describe como “racista, corrompido, sesgado e injusto”. “Lo han diseñado para que sea imposible. Nos hacen pasar por un infierno para poder trabajar como seres humanos”, explica.

Escucha a Sam contar su propia historia aquí:

El negocio antimigratorio a ojos del migrante: Sam

Sam tiene 29 años, cara de pillo y sus amigos dicen que alma de político. De político de los buenos. Él lo sabe, pero también es consciente de que ahora no puede aspirar a eso. “No está en mis manos. Me gustaría trabajar en otro nivel si el sistema me lo permitiera, pero estoy contento con lo que hago. Sigo haciendo lo que me gusta. Aporto algo. Podría ser mejor, sí, pero peor es la nada”.

“Me gustaría trabajar en otro nivel si el sistema me lo permitiera, pero estoy contento con lo que hago, aporto algo”

Lo que hace, su proyecto, se llama Kaira Kunda, que en mandinka -que es una de las lenguas que se hablan en Gambia- significa “comunidad de paz y tranquilidad”. En Gambia, un porcentaje muy alto de la población se dedica al cultivo y a la agricultura. Pero cada vez más jóvenes deciden que no quieren eso para su futuro y se marchan. Muchos a España. Sam lo ve como un problema global y trabaja, también aquí, para atajarlo. “Lo que hacemos es regenerar áreas rurales. Los jóvenes ya no viven en los pueblos. Solo los mayores. Por eso hemos empezado este proyecto”.

En el pueblo, en Pinos del Valle, los conocen bien. Viven en una casa con un terreno en el que cultivan frutas y verduras. Tienen, también, gallinas. Venden los productos en mercados de la zona. Y acogen voluntarios. En un año han ido 60 personas. “Atraemos a mucha gente joven, que viene a aprender cómo vivir una vida sostenible, cómo cultivar su propia comida, cómo ser parte de una comunidad y entender el ecosistema como parte de todo eso. Esas 60 personas han venido al pueblo, han contribuido a la economía local, han ido a las fiestas. Vienen y hablan con los mayores del pueblo. Aquí nadie habla con ellos”.

Sam dice que con esto aporta algo a la comunidad. Y que eso le anima a seguir adelante. “Pero somos refugiados y migrantes, así que tenemos nuestras limitaciones. No tenemos un contrato de trabajo. No tenemos residencia. Y nos llaman ilegales”.

“Un sistema corrompido y racista”

El proceso para intentar regularizar su situación ha sido “lo más complicado por lo que ha pasado en su vida”. Primero, pidió asilo alegando esa persecución de su gobierno por ser activista medioambiental. Lo rechazaron. Y ahora, después de tres años viviendo aquí, ha empezado el proceso de arraigo social para conseguir un permiso de trabajo y de residencia temporal.

Es ahí donde Sam ha descubierto que el sistema no está pensado para ayudarles, sino todo lo contrario. Lleva meses atrapado en un laberinto burocrático que se ha complicado aún más con la pandemia. Las oficinas de extranjería, ya de por sí saturadas, están ahora colapsadas. En parte, porque el Gobierno apenas invierte en reforzar el sistema, en agilizar los trámites o en favorecer la acogida. Más del 90% de los gastos se concentra en lo opuesto: militarizar las fronteras, externalizarlas, detener a los migrantes y expulsarlos.

El sistema no está pensado para ayudarles, todo lo contrario: más del 90% de los gastos del Gobierno se concentra en militarizar las fronteras, externalizarlas y detener y expulsar a los migrantes

Para demostrar ese arraigo social, Sam tiene que probar que lleva tres años viviendo en el país y que, durante ese tiempo, ha conseguido integrarse en la sociedad. Para eso, le exigen un documento que demuestre que, cada cuatro meses, ha realizado algún tipo de actividad. Sam tiene todo organizado desde que llegó a España y se esfuerza en no perder el contacto con las personas con las que se ha cruzado en este tiempo, así que eso lo tiene controlado.

También necesita un certificado de antecedentes penales. Un documento que tiene que expedir el gobierno de Gambia. El mismo gobierno que le ha amenazado con meterle en la cárcel por salir a protestar. “Que esto salga bien depende de los contactos que tengas dentro de la policía y del ministerio. Hay que buscar la forma para pedírselo a la persona adecuada y que el certificado salga limpio”.

Una vez conseguido, el documento tiene que llegar a España. Y eso no es fácil. “Como en Gambia no hay consulado español hay que ir al más cercano, que está en Senegal. Cuando el documento llega a Senegal, la embajada de Gambia allí tiene que sellarlo primero y luego llevarlo al consulado español”. Sam consiguió que el certificado llegara hasta allí. Pero entonces llegó marzo. Y la pandemia. “En la embajada nos dijeron que no podían darnos ninguna cita hasta el año que viene. Que cuando las cosas cambiaran, nos avisarían”. El certificado tiene una validez de tres meses. Ya ha caducado.

“Y cuando ya tienes todos esos papeles, necesitas el contrato”. Les piden un contrato de trabajo de un año, es decir, que un empresario se comprometa a contratarles firmando un documento. Sam hizo una vez unas prácticas en una tienda ecológica, así que fue allí. “El chico me dijo que sin duda me haría un contrato, pero que con el coronavirus su negocio no iba bien. Es una locura, incluso aunque no haya covid. Tengo muchos amigos españoles y solo puedo contar con los dedos de una mano los que tienen un contrato de un año”.

Sam dice que, a pesar de todo, han tenido suerte. Tienen un amigo que ya ha pasado antes por ese proceso y una amiga, abogada, que les ayuda con los trámites. “Y aún así, está siendo muy muy complicado, imagínate por lo que pasan otros”. “Es evidente que España no quiere acoger a personas de países en desarrollo. Pero a la vez, está muy claro qué es lo que quieren. Hay muchísimos trabajos llevados a cabo por migrantes. Trabajos que son igual de importantes que otros. O incluso más. Ellos lo saben. Saben que hay cientos de migrantes trabajando en los campos de Almería, por ejemplo. Lo saben. Y nunca van a ir ahí a detenerlos. Porque les viene bien. Eso tiene un nombre: explotación”.

En por Causa investigamos a fondo la Industria del Control Migratorio. Únete y ayúdanos a desenmascarar #SPECTRAM.

https://blogs.publico.es/conmde/

¿Y si estas obras de arte no hubieran sido destruidas?

 por           

thumb image

Ver arder la laberíntica biblioteca de la abadía que Umberto Eco retrató en El nombre de la rosa hace pupita en el alma sensible de quienes aman la cultura. Igual que escoció, y mucho, la destrucción de los Budas gigantes de Bamiyán a manos de los talibanes. El arte, sea cual sea su manifestación, es un patrimonio universal de la humanidad y cuando una gran obra desaparece, por las razones que sean, muere un gatito en internet. ¿Qué hubiera ocurrido si en lugar de una única copia, se hubieran conservado cientos de ellas? ¿Cómo habría cambiado nuestra historia y nuestra cultura de haberse conservado?

Jugando a adivinar, y para celebrar el Día Internacional de la Impresión, Canon deja esta cuestión en el aire y hace un repaso por algunos acontecimientos que podrían haber cambiado la historia si entonces hubiera existido, pongamos por ejemplo, una fotocopiadora. Ellos nos hablan de cuatro y nosotros te regalamos una bola extra.

obras de arte desaparecidas
Retrato de Gustavo Adolfo Bécquer realizado por su hermano Valeriano Domínguez Bécquer – Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Las Rimas de Bécquer originales podrían no ser las que has leído

Si te decimos «Volverán las oscuras golondrinas/de tu balcón sus nidos a colgar…», no te costará responder que es una de las rimas que el poeta del Romanticismo español Gustavo Adolfo Bécquer recogió en una de sus obras más conocidas, Rimas y leyendas. Lo que quizá no sabías es que las que nos han llegado podrían no ser ni las mismas ni todas las que escribió.

Bécquer se ganaba la vida como periodista y libretista. Su faceta de poeta no era muy conocida en su época, aunque el escritor moviera sus composiciones entre sus amigos y algunas publicaciones periódicas de poca calidad. Uno de ellos fue el ministro Luis González Bravo, quien le animó a recopilar sus poemas y escritos y publicarlos en un libro. Bécquer le escuchó y cuando los tuvo todos reunidos, entregó el manuscrito al político. Estamos en el año 1868, época convulsa en la vida y en la sociedad española. En septiembre de ese año tuvo lugar la revolución conocida como La Gloriosa, en la que una multitud asaltó la casa del ministro y arrasó con todo lo que había dentro, manuscrito de Bécquer incluido.

Se dijo que el poeta sevillano tuvo que recomponer su obra tirando de memoria, aunque hay algunos estudiosos que lo niegan. Más que de memoria, Bécquer recuperó las copias de los poemas que había regalado a sus amigos y recopiló los que habían sido publicados en revistas de la época, y con ellos pudo volver a recomponer las Rimas y leyendas.

Ahora bien, ¿están todas las que eran? ¿Cuántas quedaron por el camino y cuántas nacieron en esa segunda edición? ¡Ah, misterio!

¿Y si estas obras de arte no hubieran sido destruidas?
Recreación de la Biblioteca de Alejandría basada en investigaciones arqueológicas.

¿Y si la Biblioteca de Alejandría no hubiera sido destruida?

Si has leído el magnífico ensayo El infinito en un junco, de Irene Vallejo, habrás podido imaginar y entender lo increíble y magnífica que debió haber sido la Biblioteca de Alejandría. Su creación respondía al afán de recopilar en un solo lugar todo el saber de la época y de siglos anteriores a su creación. Fundada por la dinastía ptolomeica en el año 331 a. C., su objetivo era recopilar todas las obras del ingenio humano de todas las épocas y de todos los países. Los reyes enviaban a sus emisarios por todo el mundo para hacerse con los manuscritos de todas las obras que consideraran que debían ser incluidas en esta colección.

Se estima que a mediados del siglo III a. C. la biblioteca, bajo la dirección del poeta Calímaco de Cirene, contaba con unos 490.000 volúmenes. Dos siglos más tarde, según Aulo Gelio, el número había aumentado hasta los 700.000. Es cierto que hay historiadores que no dan por buenas esas cifras, pero, en cualquier caso, sean reales o no, dan idea de la inmensa sabiduría que se concentraba en aquel lugar.

Un incendio en el año 47 a. C., cuando César acudió a Alejandría a apoyar a la reina Cleopatra en las guerras por la sucesión al trono de Egipto, acabó con gran parte de los rollos conservados en la biblioteca (algunas fuentes hablan de 40.000 volúmenes). A partir de entonces, la biblioteca entró en declive. El punto final lo trajo la llegada del cristianismo en el siglo IV d. C. El fanatismo religioso arrasó con todo aquel afán de conservar la sabiduría y la cultura humanas. ¿Hubiéramos sido iguales hoy si se hubiera conservado aquel legado?

¿Y si estas obras de arte no hubieran sido destruidas?
‘La carga de los mamelucos’, de Francisco de Goya. Museo del Prado, Madrid.

La hermana mayor del levantamiento del 2 de mayo de la que no hablaron los periódicos

Los franceses campaban a sus anchas por España y se habían permitido el lujo de imponer en el trono al hermano de Napoleón, José Bonaparte. A cambio, traían un soplo de modernidad y cultura para la que aquella España de 1808 no estaba preparada, así que, bajo la excusa del patriotismo, el pueblo, azuzado por políticos y religiosos contrarios a los cambios, se levantó contra el invasor gabacho. La fama de aquellas revueltas se la llevó Madrid y su 2 de mayo, pero antes, el 24 de abril, los leoneses ya les habían dicho a los franceses que no se hizo ni su botillo ni su cecina para la boca del gabacho, y que puerta, fusfus, humo.

Uno de los protagonistas de aquella revuelta leonesa fue el coronel Luis de Sosa, que, además de militar, tenía fama de poeta y literato. Así que escribió una proclama a favor de Fernando VII y en contra del invasor francés que gustó tanto que se consideró que debía darse a conocer por todo el país. Y qué mejor vía de comunicación que en un periódico, más si era madrileño, que es donde estaba el meollo de la invasión.

La proclama de Sosa apareció publicada en La Gaceta de Madrid, bien grande, en primera página. Pero el mariscal francés Murat, cuñado de Napoleón, impidió su difusión en cuanto se enteró de que aquello se iba a publicar. Así que requisó la edición antes de que pudiera repartirse por las calles, la mandó quemar y ordenó una nueva edición, sin la proclama de Sosa, claro está. La historia es la que es, pero quizá la fama del levantamiento estaría ahora un poco más al norte de España.

obras de arte desaparecidas

El ‘Guernica’ de Joan Miró

En junio de 1937, en plena guerra civil española, tuvo lugar la Exposición de París. Pablo Picasso y Joan Miró enviaron sus obras Guernica y El segador (también conocida como El payés catalán en rebeldía) respectivamente para que representaran a España en el Pabellón de la República. Suponían el apoyo de los dos grandes artistas al gobierno de republicano. Al acabar la exposición, las dos obras se desmontaron, pero mientras que el Guernica siguió su viaje, El payés catalán en rebeldía desapareció. Y mira que era difícil que un mural gigantesco como aquel, de más de 85 metros de altura, se esfumara para siempre.

 

Miró se sentía muy orgulloso de esta obra, no solo por sus dimensiones sino por lo que significaba. Pero en lugar de pintarlo en un lienzo, lo hizo directamente sobre la pared, en seis paneles de celotex que formaban parte de la estructura del pabellón. El mural se situó en el rellano de la escalera de bajada de la segunda a la primera planta, un lugar bien a la vista del público y con la luz perfecta.

Al acabar la exposición, el mural, que representaba a un payés con su barretina, una hoz y el puño en alto, debía viajar a Valencia, entonces capital del gobierno de la República, al que el catalán había donado su obra. Pero nadie sabe qué fue de aquellos paneles. Desaparecieron sin más o quizá fueran destruidos con la demolición del pabellón. El propio Miró trató de encontrarlos años después, pero fue imposible. Hoy solo quedan algunas fotos en blanco y negro de aquella obra.

¿Y si estas obras de arte no hubieran sido destruidas?
Reproducción del retrato de Winston Churchill, de Graham Sutherland, realizado por Brian Pike (1979)

¿El retrato de Dorian Grey? No, el de Winston Churchill

El pintor Graham Sutherland, que empezaba a ser reconocido como retratistas, recibió un encargo especial en 1954 por parte de Lord Beaverbrook, ex ministro de Producción Aeronáutica y coleccionista de obras de arte. Se trataba de pintar un retrato del primer ministro Winston Churchill para celebrar sus 80 años, que formaría parte de la colección estatal. El día del cumpleaños del veterano político, que se celebraba en Westminster Hall, todo estaba preparado para descubrir el cuadro. Nadie, ni siquiera Churchill, lo había visto antes. Pero cuando por fin se retiró la tela que lo cubría, el ministro enmudeció. Sutherland le había retratado viejo, gordo y encorvado, y aquello no gustó en absoluto al político, que, a pesar de ello, se llevó el cuadro a casa.

Cuando murió en 1965, el Estado reclamó a los herederos de Churchill el cuadro que pintara Sutherland años antes para ser devuelto al patrimonio nacional. Pero la familia tuvo que confesar que el cuadro ya no existía, lo habían destruido porque el viejo primer ministro lo detesteba. Aquello levantó polémica porque la titularidad de la obra era estatal, ya que se había pagado con fondos públicos, y ni Churchill ni su familia tenían derecho sobre ella, y mucho menos a destruirla. Churchill no consiguió, sin embargo, que aquel retrato se olvidara. Aún se conservan los estudios que el artista pintó antes de hacer la versión definitiva del cuadro. Y para ahondar más en su herida, este episodio ha sido inmortalizado en la serie The Crown, que puede verse en Netflix.

¿Y si estas obras de arte no hubieran sido destruidas?

«Letter To You»: los fantasmas de Bruce Springsteen, canción a canción

Entre rescates de los setenta, el vigor recuperado de la E Street Band e infinidad de guiños autorreferenciales, «Letter To You» suena exactamente a lo que se supone que debería sonar el disco número 20 del estadounidense

Bruce Springsteen, en una imagen promocional de «Letter To You»
Bruce Springsteen, en una imagen promocional de «Letter To You» – Danny Clinch

Los fantasmas del pasado llaman a la puerta y ahí está Bruce Springsteen, el último héroe americano, franqueándoles el paso e invitándoles a acomodarse en la estancia. «I hear the sound of your guitar / Comin’ in from the mystic far / Stone and the gravel in your voice / Come in my dreams and I rejoice», que cante en «Ghosts», una de las detonaciones mayores de «Letter To You», disco que se publica este viernes acompañado de un documental sobre la gestación del mismo.

Vuelve la E Street Band, lo que siempre es una buena noticia pero, a grandes rasgos, «Letter To You» suena exactamente a lo que se supone que debería sonar el disco número 20 de Bruce Springsteen. A saber: a vagones llamas, iglesias y cárceles jugando a deshojar la margarita, euforia juvenil arañando las compuestas del presente y mucho guiño a su propia carrera. Una carta para ti que en realidad es un mensaje cifrado que el propio Springsteen, 71 años recién cumplidos, parece haberse enviados a sí mismo para recordarse quién fue. Un disco autorreferencial y con algo de autohomenaje que se anuncia como obra maestra pero que, como mucho, empata con «The Rising» (2002) en el cómputo global. Veamos el porqué, canción a canción.

«One Minute You’re Here»

El carpe diem del Boss; vivir el presente antes de esfumarse y convertirse en pasado. No canta, apenas murmura, en este corte inaugural que arranca pegado a las faldas orquestales de «Western Stars», su anterior álbum, antes de tomar impulso para aterrizar en el paraíso perdido de los setenta. Queda claro pronto, a la primera, que «Letter To You» quizá no tiene la mejor de las secuenciaciones.

«Letter To You»

El primer single y toda una declaración de intenciones: vuelve la E Street Band, esa imparable locomotora rítmica, y lo hace con un cosquilleo similar al que provocó en su día el arranque de «The Rising» (2002), su primer álbum con la banda de toda su vida en dieciocho años. Se cuela por ahí una línea melódica que recuerda a la versión en directo de «Land Of Hope And Dreams», lo que hace sospechar que quizá Bruce venga a jugar con las cartas marcadas.

«Burnin’ Train»

La E Street Band en modo despendolado, alimentando las calderas del rock y electrificando un entusiasmo más algorítmico que real. Como el que se obliga a pasárselo bien sin ganas, «Burnin’ Train» es la euforia impostada, el querer y no poder. Eso sí: ahí está Max Weinberg reivindicándose por enésima vez como metrónomo y alma rítmica de la banda.

«Janey Needs A Shooter»

La primera de las tres canciones que Springsteen recupera de su fondo de armario de los setenta y muy probablemente la mejor de todo el disco. Prima hermana cercana de «Darkness On The Edge Of The Town», trae de vuelta lo mejor del Springsteen épico, monumental y profundamente conmovedor.

«Last Man Standing»

En un disco repleto de fantasmas del pasado y amigos perdidos, «Last Man Standing» refuerza el poso melancólico al echar la vista atrás para recordar a George Theiss, guitarrista de la que fuera su primera, The Castiles. Espíritu sesentero en clara sintonía con una época en la que empezó casi todo. Otra de las joyas del disco.

«The Power Of Prayer

Primer bajón serio, con la épica tropezando con el exceso de azúcar y la E Street Band en modo zombie. Todo, desde los teclados del arranque hasta el solo de saxo está (sospechosamente) en su sitio. Una canción que no hubiese pasado el corte en los setenta ni en los ochenta pero que tampoco hubiese desentonado en cualquiera de sus últimos cuatro discos.

«House Of The Thousands Guitars»

Quienes acusan a Springsteen de haber hecho un disco escandalosamente autorreferencial tienen aquí unos cuantos motivos de peso: desde el teclear del piano a esos versos sobre cárceles e iglesias, todo aquí suena a refrito de «Jungleland». La falta, eso sí, la magia, El alma. La vida.

Springsteen, durante las sesiones de promoción de su último disco
Springsteen, durante las sesiones de promoción de su último disco – Danny Clinch

«Rainmaker»

Recuperada de la época Bush, comparte con «The Rising» cierto interés por mirar hacia otro lado musicalmente hablando y conceder mayor protagonismo al violín y a los arreglos de cuerda. Una contundente acotación política que cuesta no leer en clave electoral («a veces la gente necesita creer en algo tan malo», canta) ahora que los comicios americanos están a la vuelta de la esquina.

«If I Was The Priest»

Poseído por el espíritu de The Band, Springsteen se saca de la chistera esta arrebatada y liberadora canción compuesta en 1970 y deja que la E Street Band, impecable, haga el resto. El sonido del hammond, la manera que tiene Bruce de masticar las palabras, el traqueteo rítmico… Una delicia.

«Ghosts»

El segundo single y, muy probablemente, la razón de ser del disco. Amigos caídos, fantasmas muy presentes y el reguero de muertos, cada vez más, que deja el paso del tiempo. Pop acorazado y eufórico en el que se funden el «Free Fallin’» de Tom Petty y el «Ain’t Ever Satisfied» de Steve Earle.

«Song For Orphans»

Tercer rescate de los setenta, lo que quizá explica el deje inequívocamente dylaniano, época «Blonde On Blonde», que se le escapa a Springsteen cada vez que abre la boca. Panorámica y tierna, suena a pantalla pasada, a época ya cerrada.

«I’ll See You In My Dreams»

Despedida y cierre con una balada marca de la casa. Si el disco se abría agarrándose bien fuerte al presente, «I’ll See You In My Dreams» intenta mirar a los sueños que están por venir con otra de esas canciones que lo mismo podrían haber aparecido en «High Hopes» que en «Magic». Intrascendente adiós para un disco supuestamente trascendente.

https://www.abc.es/cultura/musica