De “rojo de mierda” a “espagnol de merde”: el exilio francés de Josep Bartolí

‘Josep’, la película de animación dirigida por el dibujante francés Aurel, indaga en la vida del exiliado republicano Josep Bartolí, también dibujante, que vivió de primera mano los abusos de las autoridades francesas tras la contienda.

Josep Bartolí
Fotograma de la película de animación ‘Josep’, de Aurel.  FILMIN

Sucede que la Historia, a veces, atraviesa de lleno una biografía. Son vidas marcadas por un tiempo convulso que, con suerte, encuentran su particular redención en el arte. La vida del dibujante comunista Josep Bartolí es una de tantas vidas sacudidas por su tiempo, pero su obra la hizo única. Un testimonio del horror a carboncillo, una muestra más de la iniquidad de la que es capaz el ser humano. 

Exiliado español del franquismo que luchó contra el régimen desde Francia y cuyos pasos le llevaron a conocer a la mismísima Frida Kahlo, la vida de Josep Bartolí quedó plasmada en cientos de bosquejos. Su talento para el dibujo y su obsesión por retratar el drama de lo cotidiano, le convierten en testigo de excepción de un tiempo que ya no es, pero que tristemente aún reverbera en muchos discursos políticos.

Pero vayamos por partes. Febrero de 1939. La retirada. Más de 450.000 personas huyen de los embates franquistas por Catalunya y atraviesan los Pirineos a pie. Caminos inundados de hombres, mujeres y niños arrastrando ajuares bajo la lotería de una aviación y una marina al acecho. Anhelaban un refugio en el país vecino y se toparon con alambres de púas. Ni rastro de liberté, de egalité o de fraternité, campos de concentración y mandobles. Aquellos exiliados venían de ser “rojos de mierda” y se convertieron, una vez traspasada la frontera, en “espagnols de merde”.

Ahora un largometraje de animación dirigido por el dibujante de prensa Aurélien Froment ‘Aurel’ (Ardèche, 1980) y con guion de Jean-Louis Milesi, recupera aquella afrenta histórica, lo hace a través de la figura de Josep Bartolí (Barcelona, 1910 – Nueva York, 1995) y de su relación con el personaje de Serge, gendarme con el que traba amistad y que viene a representar esa otra Francia que sí prestó ayuda a los que huían del fascismo, conscientes quizá de que pronto serían ellos los que tendrían que plantarle cara.

El periplo de Bartolí tiene tintes épicos. Tras pasar por numerosos campos de concentración −Lamanère, Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien, Rivesaltes y Barcarès…−, consigue escapar a París ayudado por un capitán de la armada francesa. Sin embargo, la ocupación alemana le hará huir de nuevo hasta que es detenido por la Gestapo en Vichy. Finalmente, cuando iba a ser deportado al campo de concentración de Dachau, en manos nazis, escapa de nuevo arrojándose del tren en el que iba y, después de pasar por Marsella, Túnez y Casablanca consigue poner rumbo a México en 1943.

Josep Bartolí
‘Josep’, de Aurel.  FILMIN

El largometraje Josep (disponible en Filmin) indaga, a través de los bosquejos que dejó Bartolí y que sabiamente ha reinterpretado Aurel, en el trato inhumano que recibieron los exiliados españoles por las autoridades francesas. Una supuesta ‘acogida’ que en realidad consistió en encierros masivos, humillación, hambre, sed y frío. Campos de concentración que nunca fueron de refugiados y que consistían en hacinar a aquellos “extranjeros indeseables” en barracones inmundos. 

Un tableau vivant hecho de miseria y desesperación que Bartolí supo captar a través de sus dibujos. En ellos, reflejó el desprecio y el recelo con el que fueron recibidos por las autoridades del país vecino, no así por parte de los ciudadanos de a pie que, a través de campañas solidarias, se volcaron en brindar a los refugiados los víveres necesarios. 

Josep Bartolí
‘Josep’, de Aurel.  FILMIN

Llegado a México, Bartolí entra en contacto con Diego Rivera y Frida Kahlo, con quien mantendrá un romance que se alargó en el tiempo. Seguirá pintando, lo hará sin descanso, el arte como escapatoria pero también como testimonio de la ignominia de la que somos capaces los seres humanos. En el DF publicará sus dibujos bajo el título Campos de concentración (1939 – 194…), donde recopila algunos de sus dibujos en aquel infierno francés.

En el 46 emigrará a Nueva York donde comienza a trabajar dibujando decorados e ilustrando publicaciones de la época. Allí desarrolló buena parte de su carrera como pintor, una trayectoria ya inseparable de aquellos días a la intemperie, cuando el fascismo corría a sus anchas por toda Europa y había que tomarle las medidas, aunque apenas se dispusiera de un lapiz y una cuartilla.

Josep Bartolí
‘Josep’, de Aurel.  FILMIN
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