El escándalo de los influencers

La Fiscalía de Delitos Electorales investiga a los 'influencers' que  promovieron el voto por el Partido Verde | EL PAÍS México

No me preocupa que el Partido Verde haya contratado influencers para promover el voto a su favor en un momento muy específico de la contienda electoral. Me preocupa que el Partido Verde piense que somos tan estúpidos como para suponer que al ver a un influencer pidiéndonos que votemos por sus candidatos, inmediatamente vamos a cambiar nuestra intención de voto y la vamos a poner a su favor. ¡Ése es el problema! Que estas señoras, que estos señores, no nos respetan, que nos agreden a la menor provocación. Y cuando hablo de agresión, no necesariamente hablo de balazos. Hablo de estas estrategias que sumadas al violentísimo contexto electoral que acabamos de vivir, generan esto que estamos observando en medios y redes sociales.

¿Qué? Una justificadísima reclamación a las autoridades, un hartazgo colectivo. ¡Ya basta! ¡Ya basta de vernos de arriba para abajo! ¡Ya basta de atacarnos! ¡Ya basta de faltarnos al respeto con nuestros propios recursos, con nuestro propio dinero! ¿Cuál es la nota? Que esto es diferente a lo que sucedió hace tres años. En aquel entonces, un montón de actrices, cantantes, conductores e influencers, recibieron dinero para subir publicaciones a favor del Partido Verde en sus redes sociales.

Como usted recordará, se hizo un escándalo. ¡Pero qué cree! No pasó nada. Todas las personas que participaron no sólo cobraron cantidades espeluznantemente altas de nuestro dinero por hacerle el favor al Partido Verde, nadie les hizo nada y sus carreras crecieron. Hoy les va mil veces mejor que en aquel entonces. Qué casualidad, ¿verdad? Conclusión: ¡Esto es un negociazo! La bronca fue que como que nadie le dijo ni a los partidos políticos, ni a los influencers ni a nadie que hubo un cambio de reglas para las elecciones de este año. Ahí está la nota. Si nadie les hace nada, una vez más, se mandará un mensaje de impunidad que por supuesto hará de las elecciones de 2024 un infierno todavía peor al que se ve venir. Si se les castiga, habrá que evaluar el proceso, los resultados y la condena porque esto más complejo de lo que parece.

Un alto porcentaje de los influencers no hacen nada en sus redes sociales. Lo único que ponen es su “linda” cara. Hay empleados, asesores y hasta compañías enteras publicando cosas de las que ellos, muchas veces, ni siquiera se enteran. ¿Sobre quién va a caer el peso de la ley? Por si esto no fuera suficiente, en algunos casos, cuando uno trabaja para ciertas televisoras, al firmar cualquier contrato, cualquiera, no sólo de exclusividad, hay cláusulas que obligan a entregar redes sociales. ¿Qué ocurre en estos casos? Si “tus patrones” te ordenan publicar algo, así vaya en contra de tus más íntimos valores, lo tienes que hacer so pena de pagar unas multas altísimas y quedar fuera del medio durante muchos años.

Se lo vuelvo a preguntar: ¿sobre quién va a caer el peso de la ley? ¿Sobre las televisoras?

No, pero espérese, se pone peor. Hay figuras públicas que lo que tienen de guapas lo tienen de ignorantes y que saben de política lo que yo, de neurocirugía. Si usted les ofrece un fajo de billetes, esas mujeres, esos hombres, le publican lo que sea. ¡Lo que sea! ¿Qué castigo le das a alguien así, a alguien que ni remotamente sabe de reglas electorales? ¿Ahora entiende la importancia de este asunto? No se trata de buscar venganza porque sea el Partido Verde, porque sean figuras “de la competencia”, por diferencias ideológicas o por rencores personales.

Se trata de poner sobre la mesa temas todavía más profundos como la responsabilidad que todos debemos tener en el uso y administración de nuestras redes sociales, como el abuso que algunas televisoras cometen al “robarle” sus redes a sus talentos y como la epidemia de ignorancia que infecta a muchas de nuestras más queridas figuras públicas. Está muy grueso. Aquí va a pasar algo. Aquí tiene que pasar algo. Por nada del mundo deje de darle seguimiento a esta historia. El futuro de las campañas electorales está de por medio. ¿O usted qué opina?

 

https://www.milenio.com/opinion/alvaro-cueva/ojo-por-ojo/el-escandalo-de-los-influencers

¿ESTÁS LISTO PARA QUE TU JEFE SEA UN ALGORITMO?

EL TRABAJO EN CASA SÓLO INCREMENTARÁ LA PRESENCIA DE LA VIGILANCIA Y EL PODER DE LOS ALGORITMOS
Estás listo para que tu jefe sea un algoritmo?

Una de las obvias consecuencias de la pandemia ha sido una transición del trabajo hacia formatos online que pueden realizarse desde casa. Esto no sólo ha sido una solución emergente sino más bien la continuación acelerada de un proceso en marcha de mecanización y automatización laboral.

Muchas personas descubrirán que el formato online de su trabajo llegó para quedarse, ya sea que trabajen desde casa aun cuando termine la pandemia o que, por lo menos, muchas de sus reuniones sean digitales o muchos procesos que antes eran presenciales ahora sean sustituidos por formas de administración informática.

En primera instancia se podría creer que el trabajo en casa podría tener la ventaja de permitirle al trabajador mayor libertad y mayor privacidad. Sin embargo, lo que sucederá será lo contrario. Si bien un trabajador podrá quizá tener mayor flexibilidad en las horas que decide trabajar y no tendrá que interactuar en persona con su jefe y sentir su presencia en la oficina, se multiplicarán en gran medida de los mecanismos de vigilancia y evaluación.

En un interesante artículo, David Banks explora el nuevo estado de la fuerza laboral en la era de la pandemia y el tele-todo. Banks sugiere que si algunos empleados estaban ya preocupados por ser reemplazados por robots o algoritmos, deberían preocuparse más por el hecho de que sus jefes serán reemplazados por bots.

Hasta la fecha han sido sólo algunos trabajadores los que dependen de algoritmos y métricas de evaluación automatizadas. Por ejemplo, los conductores de Uber, pero ahora muchos más se verán incrustados en una dinámica similar. Esto es evidenciado por las plataformas que son ahora llamadas a administrar el trabajo remoto, entre ellas, Zoom, Microsoft, Cisco y Slack. Estas plataformas están diseñando su software y su marketing para atraer a los jefes y a las instituciones que manejan a grandes cantidades de trabajadores Muchas de las plataformas no sólo tienen ya la capacidad de cuantificar numerosos aspectos del trabajo del empleado, sino que ofrecen mecanismos para que un supervisor –el cual puede ser simplemente un bot– vigile diferentes aspectos de la conducta de un subalterno. En otras palabras, para que se espíe al trabajador bajo la premisa de mantener la productividad.

Aplicaciones como las mencionadas llegan a permitir que los jefes lean los mensajes de los empleados en los servicios que son pagados por la compañía. Zoom, hace poco, probó un servicio que permitía hacer un tracking de la atención que ponían los empleados en una reunión. Microsoft Teams permite a los jefes ver lo que los empleados están haciendo en ciertos documentos sin que estos sepan y tiene toda una serie de funciones que permiten jerarquizar la labor y el acceso a la información.

Banks señala que apps como Slack pueden convertirse, más que en “soplones” que denuncian los comportamientos de baja producción de los empleados, en una especie de Robocops del trabajo, “automatizando todo, desde contrataciones a despedidos hasta reseñas de desempeño” e incluso reportes del estado de ánimo de los trabajadores.

Otra cuestión importante que ya está siendo implementada es la capacidad que tienen estas apps para disolver la asociación de la fuerza laboral en sindicatos o grupos de descontento que exigen mejores condiciones. Por una parte, esto es simplemente parte del medio: trabajar en casa aísla a los empleados y elimina el contacto humano que puede reforzar el sentido de rebeldía y la inspiración de la protesta. Por otra parte, y de manera más perversa, estas aplicaciones pueden detectar y hasta predecir cuando existe riesgo de que se forma una célula de descontento. Amazon, por ejemplo, ya usa un algoritmo para detectar cuando alguna de sus tiendas de Whole Foods corre el riesgo de unirse sindicalmente.

Banks nota, citando a David Noble, que la automatización del trabajo no sólo se trata de incrementar la producción y hacerla más eficiente, sino, sobre todo, de otorgar más poder a los administradores y debilitar y hacer más dócil al trabajador.

En un futuro cercano tu jefe podría ser un bot, un algoritmo que decide si tu trabajo es suficientemente bueno como para seguir mereciendo un sueldo. Un bot que vigilará todos tus movimientos en la plataforma, que comparará todo lo que produces con lo que producen lo demás y que estará supuestamente libre de todo sesgo. Pero esto es sólo el principio, pues acaso también los jefes y los mismos dueños de las plataformas ya están en camino de ceder e control ejecutivo a los algoritmos y dejar que estos decidan.

Esto también es algo que la pandemia ha revelado, al menos según los gigantes de la tecnología: que el ser humano no es capaz de manejar la complejidad del mundo moderno. Así que tendremos primero ciudades puestas a punto por empresas como Google y sus inteligencias artificiales. Y quizá no sea mucho después cuando el mismo mundo sea gobernado por algoritmos y bots inteligentes en los que el ser humano verá una especie de nueva deidad en la cual depositar su fe y su responsabilidad.

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La moneda digital, cada vez más cerca

La moneda digital, cada vez más cerca

Pese a la incertidumbre, el desconocimiento y, por qué no decirlo, los continuos intentos por boicotear la expansión de las criptomonedas -con Bitcoin a la cabeza-, los gobiernos cada vez se muestran más convencidos de que sus bancos centrales tendrán que entrar en el juego de la moneda digital. Básicamente, se trataría emitir dinero electrónico, dándole respaldo y crédito con reservas, en lugar de imprimirlo como ahora. Comienzan a ser una realidad los Bancos Centrales de Moneda Digital (CBDC por sus siglas en inglés, Central Bank Digital Currency).

La diferencia técnica frente a las criptomonedas tipo Bitcoin o Ether es que éstas se ejecutan con tecnología distribuida, totalmente descentralizada de modo que se precisan de múltiples dispositivos en todo el mundo para su verificación. La moneda digital, en cambio, está centralizada en los bancos centrales, como sucede con el dinero físico.

La otra gran diferencia, además de la volatilidad que se ha experimentado con los bitcoins, es el respaldo. Si la cartera o la compañía que provee su monedero digital cierra, quiebra o sufre un ataque informático masivo, corre el riesgo de que su criptomoneda se volatilice sin que el gobierno le respalde. En el caso de la moneda digital respaldada por un banco central, existirían fondos de garantía como sucede en la actualidad con el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) que cubre el dinero depositado en las entidades bancarias españolas (ya sea en cuentas o en depósitos) hasta un máximo de 100.000 euros por titular y entidad.

Entre las ventajas que destaca el FMI para recurrir a este nueva fórmula se encuentra la reducción de los gastos de administrar y transferir efectivo. Las preocupaciones que generan iniciativas menos volátiles del sector privado, como Facebook con su Libra (ahora Diem), también hacen que se dispare la incertidumbre sobre la soberanía monetaria.

Además, el organismo internacional también ‘vende’ en la moneda digital un modo más inclusivo y sencillo para que personas que no cuentan con una cuenta bancaría sí puedan manejar dinero a través de sus teléfonos móviles… y de paso y a  diferencia del dinero físico, tener una trazabilidad de todos sus movimientos, aunque esto último no lo explicita.

La idea de eliminar el dinero físico es algo que lleva barajándose desde hace muchos años, de manera que cualquier transacción que realicemos, ya sea con comercios o entre particulares, deje un rastro digital. Donde buena parte de la ciudadanía ve riesgos a su privacidad, el FMI o los órganos reguladores identifican una mayor transparencia y límites a actividades ilícitas como el blanqueo de capitales.

Bien es cierto que en éste último aspecto, cabría la posibilidad del anonimato si, en lugar de utilizar el teléfono móvil se emplearan tokens, es decir, dispositivos que no están asociados a una persona en concreto, como antiguamente los teléfonos prepago que no requerían de identificar al propietario. Este parece ser un requisito indispensable si se quiere conseguir la universalidad del sistema: sin el anonimato que sí aporta el efectivo, la moneda digital tendrá complicado su éxito.

Por otro lado, la puesta en marcha de una moneda digital ha de realizarse con sumo cuidado porque, de no medir bien los tiempos, se corre el riesgo de que demasiadas personas retiren a la vez el dinero de sus cuentas bancarias para comprar moneda digital y el Estado tuviera que recurrir al corralito. La legislación actual ha de cambiar mucho, modernizando los procesos regulatorios para que una fórmula de este tipo de veras tenga éxito.

A ello se suma, además, una labor de educación colosal para que lograr que un porcentaje muy elevado de la población deje de desconfiar del dinero digital. El efectivo está en el corazón del contrato social que legitima la confianza depositada en el dinero. De hecho, en una encuesta publicada por el BCE a finales del año pasado se revelaba que el efectivo continúa constituyendo el 73% del volumen de transacciones que se realizan y el 48% de su valor.

Así las cosas, ¿es viable un euro digital? A fin de cuentas, desde abril de 2020, China está probando su yuan digital y se estima que ya hay en circulación un volumen por valor de 150 millones de renminbi (RMB), es decir, unos 23 millones de dólares. El objetivo es que para los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022 el uso doméstico del yuan digital sea mucho más generalizado.

Son muchos los expertos que consideran que la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, no tardará en hacer público el anuncio, adelantándose incluso a la secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen. De hecho, en octubre del año pasado el BCE ya publicó un informe abordando el euro digital, aunque la posibilidad de su existencia se perfila como un complemento más que como un sustituto del efectivo, bien sea para determinado tipo de usuarios o para circunstancias específicas.

Finalmente, el éxito o no de la moneda digital también pasa por ver cómo se conjuga con los actores que ya están en juego, es decir, la banca privada y las multinacionales como Visa o Mastercard. Dado que son muchos los expertos que apuestan porque sean los bancos centrales quienes gestionen la moneda digital que, además, tendría tipos mucho más competitivos que los depósitos de los bancos, ¿en qué lugar quedan éstos? En cuanto al pago con tarjetas de crédito, ¿qué sucedería con ellas? ¿Serían el próximo Blockbuster?

Salvar el modelo de negocio de esos actores pasa por restar ventajas a la moneda digital y, a la postre, por perjudicar a las personas usuarias, algo que cuando se trata de dinero y banca sabemos que es lo habitual.

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Si odiabas las cookies, prepárate para FLoC

Si odiabas las cookies, prepárate para FLoCDesde hace años, los usuarios y usuarias de internet están ‘sometid@s’ a las cookies, esos archivos originariamente creados para acelerar la navegación y que han terminado por extender su

funcionalidad para que sean rastreados los hábitos de navegación con fines publicitarios. De hecho, la Unión Europea estima que cerca del 70% de las cookies que se almacenan en nuestro ordenador lo hacen para enviarnos después publicidad personalizada. Google quiere dar ahora una vuelta de tuerca y ha puesto en marcha un nuevo experimento: FLoC (Federated Learning of Cohorts).

Con este nuevo proyecto de Google basado en tecnologías de aprendizaje automático (machine learning), todo el historial de navegación de Chrome, el navegador desarrollado por Google, se analiza asignándole una categoría o cohorte que viene a definir cómo es la persona. Esa información es la que el buscador envía a los sitios web que la requieran, ofreciendo una radiografía aún más detallada del usuario o usuaria.

Se trata de algo dinámico, como nuestra propia navegación, de manera que esa ficha de la persona que utiliza Chrome cambia semanalmente, al ritmo de los hábitos de uso de internet. En función de cómo cambien esos hábitos, la cohorte en que la persona es incluida puede variar, pasando a formar parte de una diferente junto a otros individuos. Esto es posible gracias a un algoritmo llamado SimHash que utiliza la lista de dominios visitados en los últimos siete días, volviendo a realizar el análisis una vez a la semana y colocar a cada usuario en uno de los más de 33.000 grupos de comportamiento.

Esta confección de fichas de usuari@s y envío a rastreadores y anunciantes es todavía experimental entre un grupo aleatorio de personas que lo único que pueden hacer es deshabilitar las cookies de terceros. El experimento se está llevando a cabo inicialmente en Australia, Brasil, Canadá, India, Indonesia, Japón, México, Nueva Zelanda, Filipinas y EEUU en un 0,5% de los usuarios de Chrome. Sin embargo, y aunque este porcentaje parece pequeño, si se toma como referencia que este navegador tiene una cuota de mercado aproximada del 64%, con más de 2.600 millones de usuarios en todo el mundo, esta cifra engloba a millones de personas.

La Electronic Frontier Foundation (EFF) se ha mostrado especialmente crítica con la iniciativa, a la que considera terrible desde su mismo inicio, pues las personas que están siendo objeto de la experimentación ni siquiera han sido avisadas, según denuncia, ni se ha solicitado su consentimiento. La EFF sostiene que se trata de “una violación concreta de la confianza del usuario en el servicio de una tecnología que no debería existir”.

FLoC no sustituirá tanto a las cookies como las complementará, de manera que además de la cohorte confeccionada por Google, los rastreadores también recopilarán las cookies de terceros. El objetivo es disponer de un perfil aún más preciso de las personas, al menos mientras estas cookies de terceros sobrevivan, porque la creciente preocupación por la privacidad, que ha encontrado su reflejo en protecciones al rastreo en navegadores como Firefox o Safari o con extensiones como Privacy Badger, perfilan un horizonte con una legislación aún más restrictiva. FLoC, de hecho, es un modo de esquivar esa posibilidad, vendiendo que da a los anunciantes una conversión del 95% por dólar gastado en publicidad comparado a cuando este gasto se basa en cookies.

A pesar de que Google mantiene la noción de anonimato, la EFF duda mucho de ello con la información con que se dispone y este es el motivo por el que ha lanzado la web Am I FLoCed. Basta con acceder a esta página web a través de Chrome y en unos segundos es posible averiguar si se está siendo objeto del experimento. El movimiento no ha gustado en buena parte de internet y en los próximos meses se esperan más reacciones contrarias a las intenciones de Google. La pregunta es si se impondrá esa disyuntiva tramposa de que o nos convertimos en productos nosotros mismos o internet no es viable.

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La tecnológica es la última brecha social

          

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Hace un año el mundo cambió. Una vez más, sí, pero de forma seguramente más profunda. Millones de personas se han enfrentado en este tiempo a la muerte, a la ruina económica o, en el mejor de los casos, a las consecuencias de la soledad y de vivir con miedo a respirar. La ficción distópica llevaba décadas avisando, pero cuando el virus llegó no estábamos preparados para abordar esa realidad. Ahora hasta el poder geopolítico depende de la capacidad para producir y distribuir vacunas.

Antes del virus el mundo no había dejado de cambiar. Es más, cada vez lo ha ido haciendo a mayor velocidad. Hace cuarenta años pocos tenían un ordenador. Hace treinta apenas algunos tenían internet. Hace veinte no muchos navegaban con el móvil. Hace diez aún leíamos en papel. Cambios que antes llevaban generaciones enteras ahora se completaban en años.

El problema es que en estos doce últimos meses ese progreso acelerado ha conocido una nueva dimensión: en un año, a consecuencia del virus, la tecnología ha acabado por invadir hasta los últimos rincones de nuestra vida. Antes usábamos dispositivos para todo, pero es que ya no queda nada que hagamos en lo que no medie una pantalla.

La inercia, por tanto, existía, pero el confinamiento la aceleró. Encerrarnos en casa implicó que para poder seguir participando de la sociedad necesitabas estar conectado. Estar en contacto con los tuyos, informarte, comprar, trabajar o seguir con los estudios pasó a depender del acceso a la tecnología: o tenías un dispositivo conectado a internet o, literalmente, estabas aislado. Vacías las calles, la vida se mudó a las pantallas. Y, lógicamente, mucha gente se quedó fuera.

Brecha tecnológica y social

«Hay un cambio de narrativa sobre la tecnología. Hace años se daba por hecho que reduciría la desigualdad, pero ahora vemos claro que también puede amplificarla, que no es mágica ni neutral», resume José Carlos Sánchez, consultor y responsable del área de Inteligencia en Prodigioso Volcán.  En su opinión, «el temor a la relación entre tecnología y desigualdad siempre ha existido. En estas llega la pandemia y todo se acelera. Dejamos de hablar de tecnología y hablamos más de digitalización, forzada y acelerada. Ya no son máquinas lejanas, son nuestros dispositivos y nuestro día a día», explica.

«Hay un cambio de narrativa sobre la tecnología. Hace años se daba por hecho que reduciría la desigualdad, pero ahora vemos claro que también puede amplificarla, que no es mágica ni neutral»

Sánchez enumera datos de la Encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación en los hogarespublicado por el INE en noviembre de 2020, para poner de manifiesto esa presencia masiva de dispositivos conectados a nuestro alrededor.

«El 93,2% de la población de 16 a 74 años había usado a internet en los tres meses anteriores [a la encuesta]. El 81,4% de los hogares con al menos un miembro de 16 a 74 años tenía algún tipo de ordenador. El 95,3% del total de hogares contaba con acceso a internet por banda ancha fija y/o móvil».

Es decir, la tecnología ya lo invadía todo. Pero cuando la variable se cruza con los ingresos se ven las brechas: «El 96,2% de los hogares con ingresos mensuales netos de 2.500 euros o más dispone de acceso fijo y el 3,6% lo hace solo a través de móvil, mientras que en los hogares que ingresan menos de 900 euros los porcentajes son del 62,7% en acceso fijo y del 23,2% solo mediante el móvil». Resumido: a mayor ingreso, mayor y mejor conectividad.

Por tanto, salvar la brecha tecnológica no es tan sencillo como contar con un dispositivo conectado, porque las aristas de la brecha son muchas. Tu acceso va a depender de la calidad e intensidad de la señal, de la potencia de tu dispositivo, de cuántos tengas en casa para cada habitante, de cómo de eficaz sea tu tiempo conectado… Y, por supuesto, de que sepas manejarte en un entorno virtual que nada tiene que ver con un entorno real.

En ese punto intervienen factores añadidos a lo económico, y algunos se visibilizan en el punto de origen mismo de lo digital. El tecnológico, advierte Carlos Guadián, consultor de asuntos políticos y tecnológicos, es un sector «fuertemente masculinizado» y con una media de edad baja, lo cual implica un importante sesgo generacional y de género. Pero ni siquiera hace falta llegar a cuestiones tan concretas para ver las fisuras a la digitalización.

«Es importante valorar hasta qué punto las desigualdades tecnológicas pueden perpetuar muchas de las otras brechas que existen», coincide Sánchez. «Un estudio de Fundación Alternativas, por ejemplo, apuntaba hace un par de años que la cuestión más relevante «no es el surgimiento, con una nueva faz, de la desigualdad, sino la amplitud, el alcance y la duración de tal desigualdad». Solemos hablar de los nuevos excluidos, pero no tanto de hasta qué punto la digitalización va a provocar que quienes estaban excluidos lo sigan estando. Y por cuánto tiempo y con qué oportunidades. O, sumado a lo anterior, hasta qué punto la tecnología per se puede no solo no solucionar la desigualdad automáticamente, sino incluso agrandar las diferencias que ya existen», advierte.

«Es importante valorar hasta qué punto las desigualdades tecnológicas pueden perpetuar muchas de las otras brechas que existen»

DE LA DESIGUALDAD A LA EXCLUSIÓN

«Con la pandemia se acelera nuestra relación, y quizá dependencia, de la tecnología. Pero, sobre todo, aumenta la conciencia de que la brecha digital también es social, política, económica…», apunta Sánchez. Y como la tecnología llega a cada rincón de nuestra vida, la brecha tecnológica es transversal a todo lo demás. Es una grieta atravesando las brechas que ya existían.

«La pandemia ha acelerado la necesidad de la transformación digital de muchos sectores de la sociedad», explica Guadián. «La educación es uno de los mejores ejemplos. Pese a los esfuerzos que muchas Administraciones y trabajadores del sector han hecho, ha quedado de manifiesto que sin un cambio en las metodologías y en las herramientas de soporte, la exclusión que buena parte del alumnado ha sufrido se puede agrandar».

»Niños y niñas sin dispositivos adecuados para seguir las clases a distancia, centros sin la tecnología adecuada y profesores sin las habilidades necesarias para poder cerrar esa brecha digital. En otros ámbitos ha ocurrido algo parecido. Las pymes son objeto ya desde hace algún tiempo de procesos de transformación digital, pero el empujón que han sufrido con los cierres les está abocando a un nuevo escenario en el que si no tienes esa tabla de salvación que puede suponer lo digital, naufragas», sentencia.

Las brechas tecnológicas son, por tanto, educativas, económicas o laborales. Para Guadián, de hecho, la peor consecuencia es precisamente la exclusión social. «Esa misma barrera tecnológica excluye a muchas personas de poder realizar tramitaciones online, pedir ayudas, recibir información adecuada o, sencillamente, poder comunicarse y relacionarse con amigos y familiares», analiza. «Si nuestra vida es cada vez más digital, desde recibir clases hasta solicitar una prestación por desempleo, tener o no tener las habilidades y competencias para ser digital tendrá una mayor implicación en nuestra dimensión social», resume Sánchez.

Stéphane Grueso, comunicador que lleva años visibilizando el activismo social desde entornos digitales, vincula de forma directa brechas tecnológicas y sociales: «No necesariamente una persona con menos recursos económicos va a tener una mayor dificultad para acceder a tecnología, pero sí que hay una clara correlación entre ambas brechas», señala. Y pone el foco en la parte «comercial en torno a la tecnología», en referencia a la necesidad de actualización constante para evitar la obsolescencia programada.

«Hay una parte económica en la brecha tecnológica, pero por otra parte se ha producido una gran democratización en el acceso a los medios tecnológicos», reconoce. Aunque advierte también sobre las consecuencias de esa tecnologización masiva para el desarrollo en el ámbito de la ciudadanía: «En este mundo de la hiperconexión, no poder participar en las últimas tecnologías puede complicarte todo. Tu forma de informarte o informar, las relaciones con otros, la participación política… no hay aspecto de la vida que no esté ya atravesado por la tecnología. Lo que más me preocupa es el riesgo de quedar fuera de la conversación, de no enterarte de lo que pasa».

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Fuente: Informe sobre Crecimiento Inclusivo (Observatorio Empresarial para el crecimiento inclusivo)

ALFABETIZACIÓN Y RECICLAJE

«La alfabetización mediática y tecnológica sigue siendo extraña en nuestros centros escolares», lamenta Grueso. «Hay que meterlo de alguna forma en la currícula y así dar a todas y todos una base con la que poder participar con garantías en esta sociedad», reclama. En una línea similar opina Sánchez, que explica que cuando elaboraron un informe para el Observatorio Empresarial para el Crecimiento Inclusivo comprobaron que la desigualdad «ya no se concentraba tanto en los recursos materiales, en los dispositivos, sino en la capacidad para aprovecharlos o incluso obtener y discriminar información». Y ahí entra la necesidad de dotar de competencias digitales a la ciudadanía.

«Esa diferencia, que alude a las competencias, es más difícil de reducir porque también depende del capital cultural, relacional, el entorno… Es importante ser conscientes de que el problema no se soluciona solo porque la población sea cada vez más nativa digital. La brecha digital no es únicamente una cuestión de edad, generacional: hay que comprender cómo se generan los resultados de una búsqueda en internet, por ejemplo, conocer alternativas a las grandes plataformas. Existe el internet profundo… y luego la segunda página de Google», ironiza.

Al tiempo que nos ha dado más información, más capacidades y más herramientas, la tecnología también nos ha hecho más vulnerables y desiguales. Y cuesta trabajo vislumbrar un futuro en el que lo digital no esté en el centro de nuestra vida, de forma que esta brecha no desaparecerá por sí sola. ¿Cómo evitar entonces que esa grieta siga haciéndose grande?

«Es complejo y va a ser lento. Tenemos que realfabetizarnos de nuevo. Redefinir nuestra relación con la tecnología, comprenderla, controlarla y usarla. No va a ser fácil»

«Para intentar revertir una situación primero hay que ser conscientes de ella», apunta Sánchez. «Del mismo modo que planteábamos que no solo la edad decide quiénes están a un lado u otro de la brecha, es importante tener en mente que la desigualdad no es cuestión únicamente de contar o no con dispositivos y acceso. La renta, el lugar de residencia, la situación laboral y la formación académica también influyen», recalca.

«Algunas empresas ya están incorporando lo que llaman diseño responsable o desarrollo responsable. La ética en el uso de datos y desarrollo de sistemas de inteligencia artificial para reducir sesgos, por ejemplo, también es un punto interesante que puede tener implicaciones. Eso es parte de la solución, pero no podemos olvidar el papel de la regulación y la educación. Es importante fomentar una alfabetización digital crítica desde las escuelas, apostar por ella como estrategia de equidad. Sumar al factor compensador tradicional de la escuela esta nueva dimensión», propone.

«Es complejo y va a ser lento», considera Grueso. «Tenemos que realfabetizarnos de nuevo. Redefinir nuestra relación con la tecnología, comprenderla, controlarla y usarla. Y tenemos que hacer todo esto manteniendo independencia y soberanía. Hay muchos intereses de actores poderosos. Y, además, los Estados en general nunca han querido tener a ciudadanos informados, críticos e independientes», lamenta. «No va a ser fácil».

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Los robots blandos inspirados en la naturaleza que revolucionarán nuestras vidas

CONCEPCIÓN A. MONJE

Investigadora del Robotics Lab., Universidad Carlos III de Madrid

Figura 3. Concha Monje con el robot humanoide TEO de la Universidad Carlos III de Madrid. TELOS
Figura 3. Concha Monje con el robot humanoide TEO de la Universidad Carlos III de Madrid. – TELOS

Siempre he querido conocer a Popeye. Cuando se lo cuento a mis amigos me miran con cara un poco rara. Yo creo que piensan que estoy un poco loca, pero estoy convencida de que en esta vida pueden ocurrir cosas extraordinarias, como conocer a Popeye.

Popeye rompe con el estereotipo tradicional de superhéroe porque, de entre todas las armas que podría usar para afrontar los retos de su existencia, como una espada y un escudo, un traje antibalas o una capa para volar, él se desmarca y usa la espinaca. Quién hubiera dicho que una cosa tan simple y que pasa tan inadvertida pudiera convertir a alguien en superhéroe. Pues sí, Popeye supo ver el potencial de la espinaca y la emplea para transformar su realidad.

Este es el tipo de superhéroes que necesitamos para afrontar los retos de la sociedad del presente y del futuro. Y digo superhéroe porque no es nada fácil hacer un ejercicio de observación y aprendizaje profundo sobre aquello que nos rodea y trascender el conocimiento elemental que tenemos sobre las cosas. Y mucho menos en los tiempos que corren, marcados por las prisas, el estrés y la sobreinformación. Todo esto hace que pasemos de puntillas sobre lo que ocurre a nuestro alrededor y que nos cueste más trabajo profundizar en los conocimientos.

Aprender para ver más allá

El experimento real ilustrado en la figura 1 muestra la actividad cerebral de un estudiante a lo largo de la semana. Se observa que hay momentos del día en los que el cerebro está más activo y receptivo (picos), y otros en los que la actividad es similar a la de un encefalograma plano. ¿Os imagináis qué momentos del día son esos? Las clases. Precisamente el lugar donde la transmisión de conocimientos debiera ser mayor.

Actividad cerebral de un alumno durante los siete días de la semana. TELOS
Actividad cerebral de un alumno durante los siete días de la semana. – TELOS

Por tanto, se convierte en un reto estimularnos y motivarnos para el aprendizaje, y, sin embargo, solo asimilando en profundidad el conocimiento lo podemos trascender y usar como una herramienta poderosísima para resolver problemas reales y transformar nuestro mundo. Cuando esto sucede, adquirimos un superpoder y dejamos de ver la espinaca como una simple planta y la vemos como un plasma que puede utilizarse potencialmente para reparar las paredes de nuestro corazón, gracias a sus ramificaciones que permiten que la sangre circule por ellas (ver figura 2).

Figura 2. Espinaca tratada para su potencial uso como plasma para reparar las paredes del corazón. TELOS
Figura 2. Espinaca tratada para su potencial uso como plasma para reparar las paredes del corazón. – TELOS

Impresionante, ¿verdad? Retos como este están totalmente a la altura de los que afronta un superhéroe y son transformadores del mundo. Un mundo que ha evolucionado a base de ideas revolucionarias como esta, como así lo han hecho evidente las distintas revoluciones industriales que hemos vivido en los últimos siglos. Y evidente es también el papel que ha jugado la robotización en toda esta transformación.

Gracias a la llegada de los robots (Figura 3), hemos visto, por ejemplo, disminuir drásticamente el número de horas de nuestra jornada laboral semanal, con una caída de más de treinta horas en poco más de un siglo. Esto nos ha traído, entre otras muchas cosas, una mayor calidad de vida.

Figura 3. Concha Monje con el robot humanoide TEO de la Universidad Carlos III de Madrid. TELOS
Figura 3. Concha Monje con el robot humanoide TEO de la Universidad Carlos III de Madrid. – TELOS

La robótica blanda entra en acción

Y queremos más, queremos una nueva revolución donde los robots no solo se integren en nuestro entorno laboral, sino también en nuestras casas, en nuestros momentos de ocio y, cómo no, en nuestro sistema sanitario para garantizarnos una vida más larga y de mayor calidad.

Muchos piensan que los robots actuales están sobradamente preparados para todo esto, pero no es así. Si nos fijamos en los robots más avanzados del mundo, veremos que muchos de ellos tienen serios problemas para simplemente caminar o manipular objetos. La locomoción y la manipulación en robots son habilidades sumamente complejas, como también lo es encontrar soluciones robóticas para la restauración de la caminata y la manipulación en humanos.

¿Pero dónde podemos encontrar la solución a estos problemas? ¿Cómo podemos romper con el paradigma de la robótica tradicional y seguir avanzando? De nuevo, se trata de saber mirar y descubrir en lo que nos rodea las herramientas para afrontar los retos, como hizo Popeye con la espinaca.

Así, si observamos la naturaleza, descubriremos que la mayoría de los seres y elementos que la forman son blandos, todo lo contrario a lo que sucede con la robótica tradicional, que es eminentemente rígida. Éste es el nuevo paradigma que tenemos que abrazar: el de la robótica blanda.

Los robots con cuerpo y sistemas sensoriales y de actuación blandos pueden adaptarse mejor al entorno y ejecutar sus tareas de manera más adaptativa, igual que lo hacen las numerosas criaturas blandas de la naturaleza. Son fascinantes las aplicaciones de este tipo de robótica que están revolucionando nuestro mundo.

Podemos desarrollar nuevas prótesis mucho más avanzadas que las convencionales para reemplazar nuestros miembros perdidos, prótesis capaces de reproducir el movimiento natural de nuestro cuerpo y de ayudar a los pacientes a restaurar sus funciones motoras. Es indudable también el salto cualitativo que se produce en la habilidad de manipulación gracias a la incorporación de materiales blandos en la fabricación de manos robóticas, cada vez más parecidas a las humanas en aspecto y en destreza (figura 4).

Figura 4. Mano robótica blanda desarrollada por el MIT. MIT
Figura 4. Mano robótica blanda desarrollada por el MIT. – MIT

Animales y plantas como inspiración

Los animales son también referencia para la robótica blanda. Podemos recrear desde el comportamiento de un pulpo con habilidades para agarrar, gatear y nadar, con todas las aplicaciones que esto conlleva (figura 5), hasta el comportamiento de un pequeño gusano de tamaño más pequeño aún que nuestra yema del dedo, con capacidad de acceder a todo tipo de superficies recónditas e inspeccionar el terreno.

Figura 5. Robot Octopus desarrollado por el Biorobotics institute, Scuola PuperioreSsant’anna, en Pisa, Italia. TELOS
Figura 5. Robot Octopus desarrollado por el Biorobotics institute, Scuola PuperioreSsant’anna, en Pisa, Italia. – TELOS

Y más fascinante aún, podemos crear robots blandos comestibles que pueden de manera segura llevar medicina a las distintas partes de nuestro cuerpo, examinar obstrucciones e incluso ayudar a eliminarlas. Aplicaciones todas estas inalcanzables para la robótica rígida.

Pero la robótica blanda no solo viene a resolver estos nuevos retos, sino que también contribuye al desarrollo de otra de las habilidades más anheladas en los robots: la emoción. Los robots blandos y flexibles favorecen el lenguaje corporal. Su naturaleza blanda les permite organizar sus movimientos en el tiempo de manera que resultan sencillamente emocionales. Como seres humanos que somos, el hecho de que los robots nos provoquen emoción y empatía los hace simplemente perfectos para nosotros, por encima de otras muchas destrezas.

Otro de los retos importantes a los que se enfrenta la robótica blanda es el de imitar el comportamiento de los seres más olvidados del planeta. Tan olvidados que no suelen aparecer si quiera en las representaciones del arca de Noé, como bien nos recuerda el investigador Stefano Mancuso en sus charlas. De entre todos los seres vivientes, de toda carne, llamados a embarcar en el arca para la preservación de la vida, parece que hay algunos que pasaron desapercibidos: las plantas.

Y sin embargo, algo tan delicado y sutil como un tallo tiene la fuerza para revolucionar el mundo de la robótica de rehabilitación. Ni yo misma lo hubiera creído hasta que un grupo de científicos con los que trabajo me enseñó el arma secreta que se esconde detrás del hilo con forma de ramita de la figura 6. Se trata de una aleación con memoria de forma, y se llama así porque tiene la propiedad de contraerse cuando se calienta y de recordar y recuperar su longitud original cuando se enfría. Al igual que un tallo, este hilo reacciona también, a su manera, a los cambios de temperatura.

Figura 6. Hilo de aleación con memoria de forma (Shape Memory Alloy (SMA), en inglés).
Figura 6. Hilo de aleación con memoria de forma (Shape Memory Alloy [SMA], en inglés).

Convenientemente distribuidos a lo largo de un dispositivo robótico que se acopla a nuestro brazo, al que llamamos exoesqueleto, estos hilos actúan de manera que, cuando se calientan haciendo pasar por ellos una corriente, se contraen y tiran del brazo permitiendo su flexión, y cuando se enfrían al cesar la corriente, se elongan y permiten la extensión del mismo. Dispositivos como este (figura 7) están revolucionando el campo de la robótica asistencial, ayudando a pacientes que han sufrido un ictus a rehabilitar de manera efectiva sus extremidades afectadas.

Figura 7. Exoesqueleto para la rehabilitación de brazo desarrollado por el RoboticsLab de la Universidad Carlos III de Madrid. TELOS
Figura 7. Exoesqueleto para la rehabilitación de brazo desarrollado por el RoboticsLab de la Universidad Carlos III de Madrid. – TELOS

Al contrario que otras soluciones basadas en actuadores convencionales como los motores, este exoesqueleto resulta ser mucho más ligero (menos de un kilo), totalmente silencioso y mucho más barato. Para que os hagáis una idea, un metro de este material viene costando lo que un kilo de espinacas.

Y no es lo único que tiene en común con esta planta: ambas son armas usadas por superhéroes que han sabido ver en ellas una herramienta transformadora del mundo.

Definitivamente, los sueños se cumplen. Quién me iba a decir que durante todos estos años de trabajo científico tenía a Popeye al lado. Cuando se lo cuente a mis amigos, no se lo van a creer.


Este artículo ha sido publicado originalmente en The ConversationThe Conversation


La versión original de este artículo aparece en la Revista Telos, de Fundación Telefónica

https://blogs.publico.es/otrasmiradas

El futuro será virtual

imagen pluma firmas

FERNANDO SANTILLANES

Un futurólogo no es un adivino ni un charlatán que pretenda sorprender con crear profecías que se cumplan. Es un experto que, con base en su conocimiento y el análisis de las tendencias en distintas áreas, logra dar un pronóstico bastante exacto de cuáles serán los productos, servicios y tecnologías que logren consolidarse con éxito de forma global.

Uno de estos expertos es Mike Walsh, que pronosticó en 2009, el actual mercado del streaming de música, videos, películas y en general, el entretenimiento como lo conocemos hoy.

Tuve la oportunidad de entrevistar a Mike Walsh, que fue uno de los conferencistas de la reunión plenaria de Consejeros de Citibanamex, para platicar acerca del futuro de todo.

Una de las cosas que más ha cambiado esta pandemia, son las relaciones sociales, la forma en la que interactuamos con otros, nos reunimos, nos amamos y hasta discutimos, pues ahora lo más normal es concertar una cita vía videoconferencia, que vernos para comer, desayunar o tomar un café.

Mike, me comentó que la realidad virtual y la realidad aumentada serán el nuevo “normal” en algo tan pronto como el 2030.

“La realidad virtual será indistinguible de nuestra realidad en el año 2030, donde tendremos tecnologías que nos permitan interactuar con mundos virtuales hiperrealistas; Apple lanzará en unos cuantos años sus primeros lentes de realidad aumentada, y para el 2035 es muy probable que lance lentes de contacto con esta tecnología” afirmó el futurólogo.

Estudiar e ir a la escuela es otro aspecto que ha cambiado con la pandemia y Walsh cree que la inteligencia artificial es un factor que hará de esto una experiencia totalmente distinta a lo que conocemos hoy en día.

“La inteligencia artificial irá co-evolucionando con nosotros, y en medida de esto es que tendremos algo muy diferente a Alexa y a Siri por ejemplo, sino que en el futuro serán inteligencias personalizadas que cada usuario tenga, y los niños irán a las escuelas con este tipo de inteligencias artificiales que entrenarán para ser básicamente sus gemelos digitales y esto será sumamente importante porque esa versión digital de ti mismo podrá tomar decisiones a nombre tuyo y serán una extensión de tu propia identidad”

No es un futuro donde las máquinas tomen el control del ser humano como en las películas de ciencia ficción, sino uno en el que no convirtamos en uno mismo junto con la tecnología, los yo digitales serán nuestros mejores aliados y las reuniones no se sentirán frías e inhumanas por ser a distancia, porque a pesar de no estar juntos físicamente nuestros avatares digitales nos permitirán de forma más rápida y segura comenzar una evolución de las relaciones sociales como nunca antes imaginamos, Bienvenidos al futuro, bienvenidos al hoy.

https://www.milenio.com/opinion

Los creadores del deepfake de Lola Flores: “Ya no se puede confiar en que todo lo que se ve en un vídeo es real”

Y resultó que no había nadie mejor que la faraona Lola Flores y un anuncio de cerveza para concienciar de la potencia de la tecnología deepfake. “La gente tiene que ser consciente de lo que la tecnología puede hacer, que ya no pueden confiar en que todo lo que vean en un vídeo es real. Por eso creo que es muy positivo concienciar de lo que se puede hacer con esta tecnología, con fines como este. De lo contrario lo que pasaría es que estas herramientas solo se utilizarían con fines perjudiciales”, opina Nico Roig.

Roig es el CGI artist de Metropolitana, el estudio que modeló la cara de Lola Flores para el anuncio de Cruzcampo que se ha hecho viral esta semana. Con él coincide el responsable de recrear la voz de Lola Flores en el spot, Fede Pájaro, del estudio The Lobby: “Hay mucha gente trabajando en el sector audiovisual para que este tipo de producciones sean lo más reales posibles, así que ya es muy difícil certificar a nivel técnico si es verdadero o falso. Lo mejor es tener criterio e informarte con fuentes de confianza y estar preparado para que no te puedan engañar”.

El spot ha recibido abundantes halagos, pero también ha elevado preguntas sobre hasta dónde puede llegar la publicidad para relacionar a las marcas con la imagen (y un discurso ficticio) de personas fallecidas. También ha encendido las alarmas de muchos sobre la tecnología deepfake, capaz de cambiar la cara y la voz de una persona por las de otra, recreándola artificialmente para que diga o haga lo que el autor quiera.

En el caso de la publicidad, la ley española es clara: son los herederos los que deciden si la imagen de una persona se puede usar en un anuncio. “Nosotros trabajamos con ideas de otros, pero hay líneas que no se pueden cruzar”, explica Ramón Arteman, director de Metropolitana. “En algún caso, no puedo dar nombres, hay proyectos en los que las marcas han intentado usar la imagen de personas fallecidas pero sus herederos no lo han permitido, y no se ha hecho”.

El anuncio de Lola Flores ha sido aprobado por su familia y “ha contado con gran implicación de sus hijas, Lolita y Rosario”, asegura Cruzcampo. Para recrear la cara sobre la de la folclórica sobre la de la actriz Mariana Taranto se usaron algoritmos de inteligencia artificial y una base de datos de 5.000 imágenes, de las que estos obtuvieron todos los patrones de movimiento y perspectiva de su rostro. Los trabajos se iniciaron antes de la pandemia. Sin embargo, gran parte de ese tiempo se ha empleado en satisfacer los requerimientos de la familia Flores.

“Nosotros recibimos inputs de un director, de una agencia creativa y en este caso también de la familia Flores. Había veces que ya a todo el mundo le parecía creíble, pero de golpe la familia Flores decía que no, que había detalles que no les encajaban. Al final el recuerdo que tenemos el público en general de Lola Flores no es lo mismo a que sea tu madre”, refiere Arteman.

El moldeado a mano de la forma de las cejas, la distancia entre las cejas y los ojos o la raya del pelo convirtieron el spot en un trabajo casi “artesanal”. Lo mismo ocurrió a la hora de producir la voz de Lola Flores, que tras varias pruebas con imitadoras, la familia decidió que fuera la de su hija Lolita la que se utilizara como base.

“En el audio ha habido dos partes. La parte tecnológica ha sido muy puntera, pero también la parte artesanal, casi artística”, afirma Pájaro, de The Lobby. “Creo que se ha sido también el motivo del éxito, que ha habido que ir corrigiendo manualmente muchos detalles. Haciéndolo solo con software la voz siempre tenía un punto muy digital”, detalla.

Lola Flores, ¿la primera de muchas?

Tanto los creadores de la voz como del vídeo coinciden en el término de “artesanal” para definir el deepfake de Lola Flores. Muchos meses de trabajo para unos pocos segundos. Esto lo aleja de las alarmas que generaron los deepfakes en su origen, cuando se temió que la capacidad de la inteligencia artificial para producirlos en grandes cantidades, muy rápido y con una credibilidad muy alta arrasara el entorno informativo.

De hecho, el deepfake más famoso y viral hasta el momento sigue siendo el que produjo BuzzFeed en colaboración con el cómico Jordan Peele, cuando Barack Obama aún ocupaba la presidencia de EEUU. Era un deepfake que pretendía avisar sobre el peligro de los deepfakes:

Sin embargo, en el lustro siguiente la construcción de bulos ha avanzado por otros derroteros. Las cadenas de WhatsApp y los grupos de Facebook producen más desinformación que los vídeos creados artificialmente.

La publicidad, sin embargo, puede ser otro cantar. “Es una industria especialmente propensa a obnubilarse por la última tecnología”, avisa Eduardo Prádanos, fundador y director creativo de la agencia Fluor Lifestyle. “Mientras que los deepfakes en el cine tienen criterios creativos y narrativos, en la publicidad (donde también podría tener esos criterios) es más fácil caer en criterios más cercanos a los meros fuegos artificiales y a los engaños a los consumidores”, destaca.

El éxito de la campaña de Lola Flores seguramente provoque que muchas otras marcas quieran imitarlo. La clave estará en cómo lo hagan. “¿Se van a apoyar en los deepfakes para hacer publicidad más relevante, más creíble y más confiable o, por el contrario, para sofisticar el arte de engañar a los consumidores? Es un tema súper interesante este. Me gustaría que la respuesta fuera la primera pero me temo que estará más cerca de lo segundo”, avisa Prádanos.

https://www.eldiario.es/tecnologia/

Litio

Litio

El litio es el metal más liviano, flexible, con alto poder de almacenamiento de energía eléctrica y otras propiedades de gran utilidad. Se emplea en la fabricación de baterías, productos farmacéuticos (de aplicación en psiquiatría), lubricantes, vidrios, alimentos, celulares y computadoras.

 En su estado original se encuentra en terrenos arcillosos, rocas, campos geotérmicos, mares, lagos, y abunda en salares y salinas. Pero para su uso en las vertientes señaladas,  debe pasar por una larga, compleja y costosa cadena productiva; por lo que no basta contar con la existencia de de los referidos yacimientos, sino que además se precisa de la tecnología y procesos adecuados para su conversión en carbonato de litio, hidróxido de litio, cátodos, celdas de batería, baterías y otros productos terminados.

En  un contexto de agotamiento progresivo de las reservas de combustibles fósiles, como pasa ahora con el petróleo y el carbón mineral, y de altísima contaminación ambiental del planeta y calentamiento global, está en marcha en mucho mayor escala el empleo del litio en la cadena de generación de energía y particularmente de las denominadas “energías verdes”, por la capacidad que tienen las baterías de litio para retener y recargarse con energía solar, energía eólica y otras no contaminantes.

Grandes capitales transnacionales y locales, que tienden a pervertir todo lo que tocan, se vuelcan ahora sobre esa vertiente para, en el marco de la “era digital”, dar inicio a una “nueva era energética”, con fuentes alternativas a las llamadas “energía sucias”, pero bajo su control..

En esa dinámica sustitutiva, el litio juega un destacado papel  en todo el tema de la creciente producción de automóviles eléctricos y otros medios de transporte; en  la industria aeroespacial, la industria informática  y en  todo el tinglado de mercancías fabricadas con tecnologías punteras. Su demanda y su precio han crecido de manera sostenida en los últimos años.

Pasa algo parecido en el campo energético con el gas natural,  con los paneles solares y  los campos de obtención de electricidad a base del viento, olas del mar y otras variantes de las llamadas “energías limpias” o “verdes”.

RESERVAS MUNDIALES, CRECIMIENTO DE LA DEMANDA Y LAS AMBICIONES IMPERIALES

Ahora bien, en el tema de litio acontece algo especial relacionado con las reservas detectadas y la satisfacción de la demanda a escala mundial: sucede que el 85% de las mismas están en Nuestra América, precisamente en el punto de confluencia de las fronteras de Argentina, Chile y Bolivia, conocido como el “Triángulo del litio”.

 Esas reservas aparecen en forma de “salares” o “salinas”,  abundantes en sal muera, de la que se obtiene  más fácilmente ese valioso mineral. Bolivia ocupa el primer lugar entre los tres.

 Los enormes salares del denominado “Triangulo del Litio”  les permite a esas tres naciones suramericanas cubrir actualmente el 50% de la demanda mundial; aunque con la limitación que implica exportar el mineral solo como materia prima o productos semi-elaborados, lo que todavía impide sacarle un mayor provecho; posibilidad muy relacionada con la conquista y consolidación de su nueva independencia y con la determinación nacional de asumir soberanamente toda la cadena productiva.

México recientemente detectó litio en terrenos arcillosos y ha comenzado a explotarlo.

Australia es actualmente un importante exportador de litio, pero con la desventaja de que se extrae de las rocas, lo que encarece sus costos de operación.

Los principales países compradores de litio son EEUU, Alemania, Inglaterra, Francia, Países Bajos, Rusia y China.

EE.UU y la UNIÓN EUROPEA tienen muy poco litio. El primero solo cubre el 2% de la demanda planetaria y ha declarado al litio como “mineral en crisis” y factor relacionado con su seguridad nacional, lo que implica procurar obtenerlo  en grandes cantidades sin restricciones y con el menor procesamiento posible, a base de su poderío político-militar. Algo que se hizo evidente con el golpe de estado a Evo Morales en Bolivia, conocido como el “golpe del litio” y asumido por el magnate de la Tesla (fabricante de automóviles eléctricos y de la principal industria aeroespacial estadounidense), Elon Musk, quien a la sazón declaró sin empacho que ellos “darían golpes donde quiera que fuera necesario para garantizar el funcionamiento de sus corporaciones”.

Antes de ese golpe de estado, el gobierno de Evo, hizo acuerdos con China y Alemania para no solo producir carbonato de litio, sino para continuar la cadena productiva hasta producir y exportar baterías. La ira imperialista, por eso y por todo lo que ello implica en materia de soberanía y descolonización,  promovió los hechos trágicos ya conocidos, consecuencia de ese  golpe brutal que recientemente ha sido derrotado y revertido en las calles y en las urnas de Bolivia.

El imperialismo estadounidense, en el contexto de su agresiva decadencia, es particularmente sensible a todo lo que debilite su cada vez mas endurecida recolonización neoliberal y a todo lo que le impida saquear u obtener a precio vil  los minerales estratégicos y los recursos naturales que no posee en su territorio y que le permiten prolongar su existencia en el marco de un modelo altamente consumista y dispendioso.

EE.UU, al sentirse desafiado en cualquiera de esas dos vertientes -y más aún cuando éstas se interrelacionan- desata los odios y pasiones propias de una ideología alimentada por  sus ínfulas de superioridad y por un racismo que desprecia personas y pueblos con otras culturas y otras condiciones étnicas

ESPEREMOS MÁS AGRESIONES DE UN IMPERIALISMO CADA VEZ MÁS DECADENTE

En el tema del litio, en el que ambos factores son obligatoriamente complementarios y se entrelazan, sobre todo si se trata de hacer valer los derechos de los pueblos que poseen yacimiento de ese mineral, los cañones imperialistas no van dejar de apuntar contra Bolivia, que de nuevo rescato su soberanía política y ha anunciado que la emplearía para defender su litio; Argentina, que retomó la ruta de la independencia; y Chile, que está en una pelea trascendente por una Constituyente que le devuelva democracia y soberanía.

Esperemos nuevos ataques, lo que es válido también para el abanico de territorios y pueblos con disponibilidad de tierras raras, gas natural, cobalto, titanio, agua y biodiversidad; recursos envidiados y ambicionados por el Norte Revuelto y Brutal en intensidades superiores a la del pasado.

Solo que el referido centro hegemónico estadounidense del decadente imperialismo occidental padece en la actualidad  dificultades mayores para imponer sus designios. En verdad está expuesto a fuertes obstrucciones, a elevados costos políticos y a eventuales reveses,  determinados, entre otros, por los siguientes factores que le son adversos:

A)     La declinación progresiva de su hegemonía económica, política y militar a escala mundial, traducida en la disminución del control absoluto que ejercía en zonas de gran importancia estratégicas.

B)      La emergencia de Rusia y China, y la progresiva conformación de un polo alternativo al imperialismo occidental en el que participan Irán, Siria, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, entre otros países

C)      La incapacidad para consolidar y estabilizar los gobiernos ultraderechistas y abyectos a EE.UU, impuestos en sustitución de los proceso soberanos que ha logrado revertir, tales como pasó en los casos de Bolivia y Argentina, donde recibió fuertes reveses y se vio forzado al repliegue; y en otros países, que estremecidos por  protestas que reivindican soberanía y cambios sociales, no ha podido aplacar.

D)     La pérdida neta de influencia en Europa donde China poco a poco y paso a paso siguen avanzado y debilitando las pretensiones estadounidense de  impedir las negociaciones relacionadas con la conectividad digital patrocinada por el gigante asiático (particularmente en lo relacionado con la competencia en torno al predominio en el 5G).

E)      Parecida situación se presenta en Nuestra América respecto al avance chino y la declinación del poder estadounidense;  y donde ahora, como factor crucial, se reactiva la anteriormente golpeada oleada pro-segunda independencia, iniciada a finales del siglo pasado.

El  avance chino en materia de nueva tecnología, especialmente en el 5G, atormenta de tal manera a Washington, que ha dispuesto prohibirles a los países dependientes de la región los negocios relacionados con la comunicación y la conectividad. Ese ha sido el caso de República Dominicana, que además ha exhibido una docilidad propia de una colonia.

F)      Y además –y no menos relevante- la crisis interna que estremece su sistema político-electoral, que fractura sus elites dominantes, genera periódicas crisis financieras, degrada el ambiente y provoca recurrentes rebeldías sociales junto a la emergencia de nuevos movimientos político-sociales contestatarios de las elites capitalistas y de las partidocracias republicana y demócrata.

En fin, la unipolaridad a su favor, su hegemonía y su dominio estable se fueron a pique, mientras se aprecia cada vez más  la pertinencia de desafiar y enfrentar firmemente el debilitado poder imperialista estadounidense para poder avanzar sostenidamente hacia la victoria estratégica de los pueblos; sobre todo posible porque siguen creciendo las fuerzas potencialmente alternativas al interior de su sociedad y más aun fuera de sus fronteras, con perspectivas de conformar progresivamente una gran  y diversa confluencia antiimperialista de movimiento sociales en lucha, partidos, comunidades y Estados.( 18-11-2020, Santo Domingo, RD)

Litio | Diario16