La tecnológica es la última brecha social

          

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Hace un año el mundo cambió. Una vez más, sí, pero de forma seguramente más profunda. Millones de personas se han enfrentado en este tiempo a la muerte, a la ruina económica o, en el mejor de los casos, a las consecuencias de la soledad y de vivir con miedo a respirar. La ficción distópica llevaba décadas avisando, pero cuando el virus llegó no estábamos preparados para abordar esa realidad. Ahora hasta el poder geopolítico depende de la capacidad para producir y distribuir vacunas.

Antes del virus el mundo no había dejado de cambiar. Es más, cada vez lo ha ido haciendo a mayor velocidad. Hace cuarenta años pocos tenían un ordenador. Hace treinta apenas algunos tenían internet. Hace veinte no muchos navegaban con el móvil. Hace diez aún leíamos en papel. Cambios que antes llevaban generaciones enteras ahora se completaban en años.

El problema es que en estos doce últimos meses ese progreso acelerado ha conocido una nueva dimensión: en un año, a consecuencia del virus, la tecnología ha acabado por invadir hasta los últimos rincones de nuestra vida. Antes usábamos dispositivos para todo, pero es que ya no queda nada que hagamos en lo que no medie una pantalla.

La inercia, por tanto, existía, pero el confinamiento la aceleró. Encerrarnos en casa implicó que para poder seguir participando de la sociedad necesitabas estar conectado. Estar en contacto con los tuyos, informarte, comprar, trabajar o seguir con los estudios pasó a depender del acceso a la tecnología: o tenías un dispositivo conectado a internet o, literalmente, estabas aislado. Vacías las calles, la vida se mudó a las pantallas. Y, lógicamente, mucha gente se quedó fuera.

Brecha tecnológica y social

«Hay un cambio de narrativa sobre la tecnología. Hace años se daba por hecho que reduciría la desigualdad, pero ahora vemos claro que también puede amplificarla, que no es mágica ni neutral», resume José Carlos Sánchez, consultor y responsable del área de Inteligencia en Prodigioso Volcán.  En su opinión, «el temor a la relación entre tecnología y desigualdad siempre ha existido. En estas llega la pandemia y todo se acelera. Dejamos de hablar de tecnología y hablamos más de digitalización, forzada y acelerada. Ya no son máquinas lejanas, son nuestros dispositivos y nuestro día a día», explica.

«Hay un cambio de narrativa sobre la tecnología. Hace años se daba por hecho que reduciría la desigualdad, pero ahora vemos claro que también puede amplificarla, que no es mágica ni neutral»

Sánchez enumera datos de la Encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación en los hogarespublicado por el INE en noviembre de 2020, para poner de manifiesto esa presencia masiva de dispositivos conectados a nuestro alrededor.

«El 93,2% de la población de 16 a 74 años había usado a internet en los tres meses anteriores [a la encuesta]. El 81,4% de los hogares con al menos un miembro de 16 a 74 años tenía algún tipo de ordenador. El 95,3% del total de hogares contaba con acceso a internet por banda ancha fija y/o móvil».

Es decir, la tecnología ya lo invadía todo. Pero cuando la variable se cruza con los ingresos se ven las brechas: «El 96,2% de los hogares con ingresos mensuales netos de 2.500 euros o más dispone de acceso fijo y el 3,6% lo hace solo a través de móvil, mientras que en los hogares que ingresan menos de 900 euros los porcentajes son del 62,7% en acceso fijo y del 23,2% solo mediante el móvil». Resumido: a mayor ingreso, mayor y mejor conectividad.

Por tanto, salvar la brecha tecnológica no es tan sencillo como contar con un dispositivo conectado, porque las aristas de la brecha son muchas. Tu acceso va a depender de la calidad e intensidad de la señal, de la potencia de tu dispositivo, de cuántos tengas en casa para cada habitante, de cómo de eficaz sea tu tiempo conectado… Y, por supuesto, de que sepas manejarte en un entorno virtual que nada tiene que ver con un entorno real.

En ese punto intervienen factores añadidos a lo económico, y algunos se visibilizan en el punto de origen mismo de lo digital. El tecnológico, advierte Carlos Guadián, consultor de asuntos políticos y tecnológicos, es un sector «fuertemente masculinizado» y con una media de edad baja, lo cual implica un importante sesgo generacional y de género. Pero ni siquiera hace falta llegar a cuestiones tan concretas para ver las fisuras a la digitalización.

«Es importante valorar hasta qué punto las desigualdades tecnológicas pueden perpetuar muchas de las otras brechas que existen», coincide Sánchez. «Un estudio de Fundación Alternativas, por ejemplo, apuntaba hace un par de años que la cuestión más relevante «no es el surgimiento, con una nueva faz, de la desigualdad, sino la amplitud, el alcance y la duración de tal desigualdad». Solemos hablar de los nuevos excluidos, pero no tanto de hasta qué punto la digitalización va a provocar que quienes estaban excluidos lo sigan estando. Y por cuánto tiempo y con qué oportunidades. O, sumado a lo anterior, hasta qué punto la tecnología per se puede no solo no solucionar la desigualdad automáticamente, sino incluso agrandar las diferencias que ya existen», advierte.

«Es importante valorar hasta qué punto las desigualdades tecnológicas pueden perpetuar muchas de las otras brechas que existen»

DE LA DESIGUALDAD A LA EXCLUSIÓN

«Con la pandemia se acelera nuestra relación, y quizá dependencia, de la tecnología. Pero, sobre todo, aumenta la conciencia de que la brecha digital también es social, política, económica…», apunta Sánchez. Y como la tecnología llega a cada rincón de nuestra vida, la brecha tecnológica es transversal a todo lo demás. Es una grieta atravesando las brechas que ya existían.

«La pandemia ha acelerado la necesidad de la transformación digital de muchos sectores de la sociedad», explica Guadián. «La educación es uno de los mejores ejemplos. Pese a los esfuerzos que muchas Administraciones y trabajadores del sector han hecho, ha quedado de manifiesto que sin un cambio en las metodologías y en las herramientas de soporte, la exclusión que buena parte del alumnado ha sufrido se puede agrandar».

»Niños y niñas sin dispositivos adecuados para seguir las clases a distancia, centros sin la tecnología adecuada y profesores sin las habilidades necesarias para poder cerrar esa brecha digital. En otros ámbitos ha ocurrido algo parecido. Las pymes son objeto ya desde hace algún tiempo de procesos de transformación digital, pero el empujón que han sufrido con los cierres les está abocando a un nuevo escenario en el que si no tienes esa tabla de salvación que puede suponer lo digital, naufragas», sentencia.

Las brechas tecnológicas son, por tanto, educativas, económicas o laborales. Para Guadián, de hecho, la peor consecuencia es precisamente la exclusión social. «Esa misma barrera tecnológica excluye a muchas personas de poder realizar tramitaciones online, pedir ayudas, recibir información adecuada o, sencillamente, poder comunicarse y relacionarse con amigos y familiares», analiza. «Si nuestra vida es cada vez más digital, desde recibir clases hasta solicitar una prestación por desempleo, tener o no tener las habilidades y competencias para ser digital tendrá una mayor implicación en nuestra dimensión social», resume Sánchez.

Stéphane Grueso, comunicador que lleva años visibilizando el activismo social desde entornos digitales, vincula de forma directa brechas tecnológicas y sociales: «No necesariamente una persona con menos recursos económicos va a tener una mayor dificultad para acceder a tecnología, pero sí que hay una clara correlación entre ambas brechas», señala. Y pone el foco en la parte «comercial en torno a la tecnología», en referencia a la necesidad de actualización constante para evitar la obsolescencia programada.

«Hay una parte económica en la brecha tecnológica, pero por otra parte se ha producido una gran democratización en el acceso a los medios tecnológicos», reconoce. Aunque advierte también sobre las consecuencias de esa tecnologización masiva para el desarrollo en el ámbito de la ciudadanía: «En este mundo de la hiperconexión, no poder participar en las últimas tecnologías puede complicarte todo. Tu forma de informarte o informar, las relaciones con otros, la participación política… no hay aspecto de la vida que no esté ya atravesado por la tecnología. Lo que más me preocupa es el riesgo de quedar fuera de la conversación, de no enterarte de lo que pasa».

brecha tencológica
Fuente: Informe sobre Crecimiento Inclusivo (Observatorio Empresarial para el crecimiento inclusivo)

ALFABETIZACIÓN Y RECICLAJE

«La alfabetización mediática y tecnológica sigue siendo extraña en nuestros centros escolares», lamenta Grueso. «Hay que meterlo de alguna forma en la currícula y así dar a todas y todos una base con la que poder participar con garantías en esta sociedad», reclama. En una línea similar opina Sánchez, que explica que cuando elaboraron un informe para el Observatorio Empresarial para el Crecimiento Inclusivo comprobaron que la desigualdad «ya no se concentraba tanto en los recursos materiales, en los dispositivos, sino en la capacidad para aprovecharlos o incluso obtener y discriminar información». Y ahí entra la necesidad de dotar de competencias digitales a la ciudadanía.

«Esa diferencia, que alude a las competencias, es más difícil de reducir porque también depende del capital cultural, relacional, el entorno… Es importante ser conscientes de que el problema no se soluciona solo porque la población sea cada vez más nativa digital. La brecha digital no es únicamente una cuestión de edad, generacional: hay que comprender cómo se generan los resultados de una búsqueda en internet, por ejemplo, conocer alternativas a las grandes plataformas. Existe el internet profundo… y luego la segunda página de Google», ironiza.

Al tiempo que nos ha dado más información, más capacidades y más herramientas, la tecnología también nos ha hecho más vulnerables y desiguales. Y cuesta trabajo vislumbrar un futuro en el que lo digital no esté en el centro de nuestra vida, de forma que esta brecha no desaparecerá por sí sola. ¿Cómo evitar entonces que esa grieta siga haciéndose grande?

«Es complejo y va a ser lento. Tenemos que realfabetizarnos de nuevo. Redefinir nuestra relación con la tecnología, comprenderla, controlarla y usarla. No va a ser fácil»

«Para intentar revertir una situación primero hay que ser conscientes de ella», apunta Sánchez. «Del mismo modo que planteábamos que no solo la edad decide quiénes están a un lado u otro de la brecha, es importante tener en mente que la desigualdad no es cuestión únicamente de contar o no con dispositivos y acceso. La renta, el lugar de residencia, la situación laboral y la formación académica también influyen», recalca.

«Algunas empresas ya están incorporando lo que llaman diseño responsable o desarrollo responsable. La ética en el uso de datos y desarrollo de sistemas de inteligencia artificial para reducir sesgos, por ejemplo, también es un punto interesante que puede tener implicaciones. Eso es parte de la solución, pero no podemos olvidar el papel de la regulación y la educación. Es importante fomentar una alfabetización digital crítica desde las escuelas, apostar por ella como estrategia de equidad. Sumar al factor compensador tradicional de la escuela esta nueva dimensión», propone.

«Es complejo y va a ser lento», considera Grueso. «Tenemos que realfabetizarnos de nuevo. Redefinir nuestra relación con la tecnología, comprenderla, controlarla y usarla. Y tenemos que hacer todo esto manteniendo independencia y soberanía. Hay muchos intereses de actores poderosos. Y, además, los Estados en general nunca han querido tener a ciudadanos informados, críticos e independientes», lamenta. «No va a ser fácil».

https://www.yorokobu.es/brecha-tecnologica/

Los robots blandos inspirados en la naturaleza que revolucionarán nuestras vidas

CONCEPCIÓN A. MONJE

Investigadora del Robotics Lab., Universidad Carlos III de Madrid

Figura 3. Concha Monje con el robot humanoide TEO de la Universidad Carlos III de Madrid. TELOS
Figura 3. Concha Monje con el robot humanoide TEO de la Universidad Carlos III de Madrid. – TELOS

Siempre he querido conocer a Popeye. Cuando se lo cuento a mis amigos me miran con cara un poco rara. Yo creo que piensan que estoy un poco loca, pero estoy convencida de que en esta vida pueden ocurrir cosas extraordinarias, como conocer a Popeye.

Popeye rompe con el estereotipo tradicional de superhéroe porque, de entre todas las armas que podría usar para afrontar los retos de su existencia, como una espada y un escudo, un traje antibalas o una capa para volar, él se desmarca y usa la espinaca. Quién hubiera dicho que una cosa tan simple y que pasa tan inadvertida pudiera convertir a alguien en superhéroe. Pues sí, Popeye supo ver el potencial de la espinaca y la emplea para transformar su realidad.

Este es el tipo de superhéroes que necesitamos para afrontar los retos de la sociedad del presente y del futuro. Y digo superhéroe porque no es nada fácil hacer un ejercicio de observación y aprendizaje profundo sobre aquello que nos rodea y trascender el conocimiento elemental que tenemos sobre las cosas. Y mucho menos en los tiempos que corren, marcados por las prisas, el estrés y la sobreinformación. Todo esto hace que pasemos de puntillas sobre lo que ocurre a nuestro alrededor y que nos cueste más trabajo profundizar en los conocimientos.

Aprender para ver más allá

El experimento real ilustrado en la figura 1 muestra la actividad cerebral de un estudiante a lo largo de la semana. Se observa que hay momentos del día en los que el cerebro está más activo y receptivo (picos), y otros en los que la actividad es similar a la de un encefalograma plano. ¿Os imagináis qué momentos del día son esos? Las clases. Precisamente el lugar donde la transmisión de conocimientos debiera ser mayor.

Actividad cerebral de un alumno durante los siete días de la semana. TELOS
Actividad cerebral de un alumno durante los siete días de la semana. – TELOS

Por tanto, se convierte en un reto estimularnos y motivarnos para el aprendizaje, y, sin embargo, solo asimilando en profundidad el conocimiento lo podemos trascender y usar como una herramienta poderosísima para resolver problemas reales y transformar nuestro mundo. Cuando esto sucede, adquirimos un superpoder y dejamos de ver la espinaca como una simple planta y la vemos como un plasma que puede utilizarse potencialmente para reparar las paredes de nuestro corazón, gracias a sus ramificaciones que permiten que la sangre circule por ellas (ver figura 2).

Figura 2. Espinaca tratada para su potencial uso como plasma para reparar las paredes del corazón. TELOS
Figura 2. Espinaca tratada para su potencial uso como plasma para reparar las paredes del corazón. – TELOS

Impresionante, ¿verdad? Retos como este están totalmente a la altura de los que afronta un superhéroe y son transformadores del mundo. Un mundo que ha evolucionado a base de ideas revolucionarias como esta, como así lo han hecho evidente las distintas revoluciones industriales que hemos vivido en los últimos siglos. Y evidente es también el papel que ha jugado la robotización en toda esta transformación.

Gracias a la llegada de los robots (Figura 3), hemos visto, por ejemplo, disminuir drásticamente el número de horas de nuestra jornada laboral semanal, con una caída de más de treinta horas en poco más de un siglo. Esto nos ha traído, entre otras muchas cosas, una mayor calidad de vida.

Figura 3. Concha Monje con el robot humanoide TEO de la Universidad Carlos III de Madrid. TELOS
Figura 3. Concha Monje con el robot humanoide TEO de la Universidad Carlos III de Madrid. – TELOS

La robótica blanda entra en acción

Y queremos más, queremos una nueva revolución donde los robots no solo se integren en nuestro entorno laboral, sino también en nuestras casas, en nuestros momentos de ocio y, cómo no, en nuestro sistema sanitario para garantizarnos una vida más larga y de mayor calidad.

Muchos piensan que los robots actuales están sobradamente preparados para todo esto, pero no es así. Si nos fijamos en los robots más avanzados del mundo, veremos que muchos de ellos tienen serios problemas para simplemente caminar o manipular objetos. La locomoción y la manipulación en robots son habilidades sumamente complejas, como también lo es encontrar soluciones robóticas para la restauración de la caminata y la manipulación en humanos.

¿Pero dónde podemos encontrar la solución a estos problemas? ¿Cómo podemos romper con el paradigma de la robótica tradicional y seguir avanzando? De nuevo, se trata de saber mirar y descubrir en lo que nos rodea las herramientas para afrontar los retos, como hizo Popeye con la espinaca.

Así, si observamos la naturaleza, descubriremos que la mayoría de los seres y elementos que la forman son blandos, todo lo contrario a lo que sucede con la robótica tradicional, que es eminentemente rígida. Éste es el nuevo paradigma que tenemos que abrazar: el de la robótica blanda.

Los robots con cuerpo y sistemas sensoriales y de actuación blandos pueden adaptarse mejor al entorno y ejecutar sus tareas de manera más adaptativa, igual que lo hacen las numerosas criaturas blandas de la naturaleza. Son fascinantes las aplicaciones de este tipo de robótica que están revolucionando nuestro mundo.

Podemos desarrollar nuevas prótesis mucho más avanzadas que las convencionales para reemplazar nuestros miembros perdidos, prótesis capaces de reproducir el movimiento natural de nuestro cuerpo y de ayudar a los pacientes a restaurar sus funciones motoras. Es indudable también el salto cualitativo que se produce en la habilidad de manipulación gracias a la incorporación de materiales blandos en la fabricación de manos robóticas, cada vez más parecidas a las humanas en aspecto y en destreza (figura 4).

Figura 4. Mano robótica blanda desarrollada por el MIT. MIT
Figura 4. Mano robótica blanda desarrollada por el MIT. – MIT

Animales y plantas como inspiración

Los animales son también referencia para la robótica blanda. Podemos recrear desde el comportamiento de un pulpo con habilidades para agarrar, gatear y nadar, con todas las aplicaciones que esto conlleva (figura 5), hasta el comportamiento de un pequeño gusano de tamaño más pequeño aún que nuestra yema del dedo, con capacidad de acceder a todo tipo de superficies recónditas e inspeccionar el terreno.

Figura 5. Robot Octopus desarrollado por el Biorobotics institute, Scuola PuperioreSsant’anna, en Pisa, Italia. TELOS
Figura 5. Robot Octopus desarrollado por el Biorobotics institute, Scuola PuperioreSsant’anna, en Pisa, Italia. – TELOS

Y más fascinante aún, podemos crear robots blandos comestibles que pueden de manera segura llevar medicina a las distintas partes de nuestro cuerpo, examinar obstrucciones e incluso ayudar a eliminarlas. Aplicaciones todas estas inalcanzables para la robótica rígida.

Pero la robótica blanda no solo viene a resolver estos nuevos retos, sino que también contribuye al desarrollo de otra de las habilidades más anheladas en los robots: la emoción. Los robots blandos y flexibles favorecen el lenguaje corporal. Su naturaleza blanda les permite organizar sus movimientos en el tiempo de manera que resultan sencillamente emocionales. Como seres humanos que somos, el hecho de que los robots nos provoquen emoción y empatía los hace simplemente perfectos para nosotros, por encima de otras muchas destrezas.

Otro de los retos importantes a los que se enfrenta la robótica blanda es el de imitar el comportamiento de los seres más olvidados del planeta. Tan olvidados que no suelen aparecer si quiera en las representaciones del arca de Noé, como bien nos recuerda el investigador Stefano Mancuso en sus charlas. De entre todos los seres vivientes, de toda carne, llamados a embarcar en el arca para la preservación de la vida, parece que hay algunos que pasaron desapercibidos: las plantas.

Y sin embargo, algo tan delicado y sutil como un tallo tiene la fuerza para revolucionar el mundo de la robótica de rehabilitación. Ni yo misma lo hubiera creído hasta que un grupo de científicos con los que trabajo me enseñó el arma secreta que se esconde detrás del hilo con forma de ramita de la figura 6. Se trata de una aleación con memoria de forma, y se llama así porque tiene la propiedad de contraerse cuando se calienta y de recordar y recuperar su longitud original cuando se enfría. Al igual que un tallo, este hilo reacciona también, a su manera, a los cambios de temperatura.

Figura 6. Hilo de aleación con memoria de forma (Shape Memory Alloy (SMA), en inglés).
Figura 6. Hilo de aleación con memoria de forma (Shape Memory Alloy [SMA], en inglés).

Convenientemente distribuidos a lo largo de un dispositivo robótico que se acopla a nuestro brazo, al que llamamos exoesqueleto, estos hilos actúan de manera que, cuando se calientan haciendo pasar por ellos una corriente, se contraen y tiran del brazo permitiendo su flexión, y cuando se enfrían al cesar la corriente, se elongan y permiten la extensión del mismo. Dispositivos como este (figura 7) están revolucionando el campo de la robótica asistencial, ayudando a pacientes que han sufrido un ictus a rehabilitar de manera efectiva sus extremidades afectadas.

Figura 7. Exoesqueleto para la rehabilitación de brazo desarrollado por el RoboticsLab de la Universidad Carlos III de Madrid. TELOS
Figura 7. Exoesqueleto para la rehabilitación de brazo desarrollado por el RoboticsLab de la Universidad Carlos III de Madrid. – TELOS

Al contrario que otras soluciones basadas en actuadores convencionales como los motores, este exoesqueleto resulta ser mucho más ligero (menos de un kilo), totalmente silencioso y mucho más barato. Para que os hagáis una idea, un metro de este material viene costando lo que un kilo de espinacas.

Y no es lo único que tiene en común con esta planta: ambas son armas usadas por superhéroes que han sabido ver en ellas una herramienta transformadora del mundo.

Definitivamente, los sueños se cumplen. Quién me iba a decir que durante todos estos años de trabajo científico tenía a Popeye al lado. Cuando se lo cuente a mis amigos, no se lo van a creer.


Este artículo ha sido publicado originalmente en The ConversationThe Conversation


La versión original de este artículo aparece en la Revista Telos, de Fundación Telefónica

https://blogs.publico.es/otrasmiradas

El futuro será virtual

imagen pluma firmas

FERNANDO SANTILLANES

Un futurólogo no es un adivino ni un charlatán que pretenda sorprender con crear profecías que se cumplan. Es un experto que, con base en su conocimiento y el análisis de las tendencias en distintas áreas, logra dar un pronóstico bastante exacto de cuáles serán los productos, servicios y tecnologías que logren consolidarse con éxito de forma global.

Uno de estos expertos es Mike Walsh, que pronosticó en 2009, el actual mercado del streaming de música, videos, películas y en general, el entretenimiento como lo conocemos hoy.

Tuve la oportunidad de entrevistar a Mike Walsh, que fue uno de los conferencistas de la reunión plenaria de Consejeros de Citibanamex, para platicar acerca del futuro de todo.

Una de las cosas que más ha cambiado esta pandemia, son las relaciones sociales, la forma en la que interactuamos con otros, nos reunimos, nos amamos y hasta discutimos, pues ahora lo más normal es concertar una cita vía videoconferencia, que vernos para comer, desayunar o tomar un café.

Mike, me comentó que la realidad virtual y la realidad aumentada serán el nuevo “normal” en algo tan pronto como el 2030.

“La realidad virtual será indistinguible de nuestra realidad en el año 2030, donde tendremos tecnologías que nos permitan interactuar con mundos virtuales hiperrealistas; Apple lanzará en unos cuantos años sus primeros lentes de realidad aumentada, y para el 2035 es muy probable que lance lentes de contacto con esta tecnología” afirmó el futurólogo.

Estudiar e ir a la escuela es otro aspecto que ha cambiado con la pandemia y Walsh cree que la inteligencia artificial es un factor que hará de esto una experiencia totalmente distinta a lo que conocemos hoy en día.

“La inteligencia artificial irá co-evolucionando con nosotros, y en medida de esto es que tendremos algo muy diferente a Alexa y a Siri por ejemplo, sino que en el futuro serán inteligencias personalizadas que cada usuario tenga, y los niños irán a las escuelas con este tipo de inteligencias artificiales que entrenarán para ser básicamente sus gemelos digitales y esto será sumamente importante porque esa versión digital de ti mismo podrá tomar decisiones a nombre tuyo y serán una extensión de tu propia identidad”

No es un futuro donde las máquinas tomen el control del ser humano como en las películas de ciencia ficción, sino uno en el que no convirtamos en uno mismo junto con la tecnología, los yo digitales serán nuestros mejores aliados y las reuniones no se sentirán frías e inhumanas por ser a distancia, porque a pesar de no estar juntos físicamente nuestros avatares digitales nos permitirán de forma más rápida y segura comenzar una evolución de las relaciones sociales como nunca antes imaginamos, Bienvenidos al futuro, bienvenidos al hoy.

https://www.milenio.com/opinion

Los creadores del deepfake de Lola Flores: “Ya no se puede confiar en que todo lo que se ve en un vídeo es real”

Y resultó que no había nadie mejor que la faraona Lola Flores y un anuncio de cerveza para concienciar de la potencia de la tecnología deepfake. “La gente tiene que ser consciente de lo que la tecnología puede hacer, que ya no pueden confiar en que todo lo que vean en un vídeo es real. Por eso creo que es muy positivo concienciar de lo que se puede hacer con esta tecnología, con fines como este. De lo contrario lo que pasaría es que estas herramientas solo se utilizarían con fines perjudiciales”, opina Nico Roig.

Roig es el CGI artist de Metropolitana, el estudio que modeló la cara de Lola Flores para el anuncio de Cruzcampo que se ha hecho viral esta semana. Con él coincide el responsable de recrear la voz de Lola Flores en el spot, Fede Pájaro, del estudio The Lobby: “Hay mucha gente trabajando en el sector audiovisual para que este tipo de producciones sean lo más reales posibles, así que ya es muy difícil certificar a nivel técnico si es verdadero o falso. Lo mejor es tener criterio e informarte con fuentes de confianza y estar preparado para que no te puedan engañar”.

El spot ha recibido abundantes halagos, pero también ha elevado preguntas sobre hasta dónde puede llegar la publicidad para relacionar a las marcas con la imagen (y un discurso ficticio) de personas fallecidas. También ha encendido las alarmas de muchos sobre la tecnología deepfake, capaz de cambiar la cara y la voz de una persona por las de otra, recreándola artificialmente para que diga o haga lo que el autor quiera.

En el caso de la publicidad, la ley española es clara: son los herederos los que deciden si la imagen de una persona se puede usar en un anuncio. “Nosotros trabajamos con ideas de otros, pero hay líneas que no se pueden cruzar”, explica Ramón Arteman, director de Metropolitana. “En algún caso, no puedo dar nombres, hay proyectos en los que las marcas han intentado usar la imagen de personas fallecidas pero sus herederos no lo han permitido, y no se ha hecho”.

El anuncio de Lola Flores ha sido aprobado por su familia y “ha contado con gran implicación de sus hijas, Lolita y Rosario”, asegura Cruzcampo. Para recrear la cara sobre la de la folclórica sobre la de la actriz Mariana Taranto se usaron algoritmos de inteligencia artificial y una base de datos de 5.000 imágenes, de las que estos obtuvieron todos los patrones de movimiento y perspectiva de su rostro. Los trabajos se iniciaron antes de la pandemia. Sin embargo, gran parte de ese tiempo se ha empleado en satisfacer los requerimientos de la familia Flores.

“Nosotros recibimos inputs de un director, de una agencia creativa y en este caso también de la familia Flores. Había veces que ya a todo el mundo le parecía creíble, pero de golpe la familia Flores decía que no, que había detalles que no les encajaban. Al final el recuerdo que tenemos el público en general de Lola Flores no es lo mismo a que sea tu madre”, refiere Arteman.

El moldeado a mano de la forma de las cejas, la distancia entre las cejas y los ojos o la raya del pelo convirtieron el spot en un trabajo casi “artesanal”. Lo mismo ocurrió a la hora de producir la voz de Lola Flores, que tras varias pruebas con imitadoras, la familia decidió que fuera la de su hija Lolita la que se utilizara como base.

“En el audio ha habido dos partes. La parte tecnológica ha sido muy puntera, pero también la parte artesanal, casi artística”, afirma Pájaro, de The Lobby. “Creo que se ha sido también el motivo del éxito, que ha habido que ir corrigiendo manualmente muchos detalles. Haciéndolo solo con software la voz siempre tenía un punto muy digital”, detalla.

Lola Flores, ¿la primera de muchas?

Tanto los creadores de la voz como del vídeo coinciden en el término de “artesanal” para definir el deepfake de Lola Flores. Muchos meses de trabajo para unos pocos segundos. Esto lo aleja de las alarmas que generaron los deepfakes en su origen, cuando se temió que la capacidad de la inteligencia artificial para producirlos en grandes cantidades, muy rápido y con una credibilidad muy alta arrasara el entorno informativo.

De hecho, el deepfake más famoso y viral hasta el momento sigue siendo el que produjo BuzzFeed en colaboración con el cómico Jordan Peele, cuando Barack Obama aún ocupaba la presidencia de EEUU. Era un deepfake que pretendía avisar sobre el peligro de los deepfakes:

Sin embargo, en el lustro siguiente la construcción de bulos ha avanzado por otros derroteros. Las cadenas de WhatsApp y los grupos de Facebook producen más desinformación que los vídeos creados artificialmente.

La publicidad, sin embargo, puede ser otro cantar. “Es una industria especialmente propensa a obnubilarse por la última tecnología”, avisa Eduardo Prádanos, fundador y director creativo de la agencia Fluor Lifestyle. “Mientras que los deepfakes en el cine tienen criterios creativos y narrativos, en la publicidad (donde también podría tener esos criterios) es más fácil caer en criterios más cercanos a los meros fuegos artificiales y a los engaños a los consumidores”, destaca.

El éxito de la campaña de Lola Flores seguramente provoque que muchas otras marcas quieran imitarlo. La clave estará en cómo lo hagan. “¿Se van a apoyar en los deepfakes para hacer publicidad más relevante, más creíble y más confiable o, por el contrario, para sofisticar el arte de engañar a los consumidores? Es un tema súper interesante este. Me gustaría que la respuesta fuera la primera pero me temo que estará más cerca de lo segundo”, avisa Prádanos.

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Litio

Litio

El litio es el metal más liviano, flexible, con alto poder de almacenamiento de energía eléctrica y otras propiedades de gran utilidad. Se emplea en la fabricación de baterías, productos farmacéuticos (de aplicación en psiquiatría), lubricantes, vidrios, alimentos, celulares y computadoras.

 En su estado original se encuentra en terrenos arcillosos, rocas, campos geotérmicos, mares, lagos, y abunda en salares y salinas. Pero para su uso en las vertientes señaladas,  debe pasar por una larga, compleja y costosa cadena productiva; por lo que no basta contar con la existencia de de los referidos yacimientos, sino que además se precisa de la tecnología y procesos adecuados para su conversión en carbonato de litio, hidróxido de litio, cátodos, celdas de batería, baterías y otros productos terminados.

En  un contexto de agotamiento progresivo de las reservas de combustibles fósiles, como pasa ahora con el petróleo y el carbón mineral, y de altísima contaminación ambiental del planeta y calentamiento global, está en marcha en mucho mayor escala el empleo del litio en la cadena de generación de energía y particularmente de las denominadas “energías verdes”, por la capacidad que tienen las baterías de litio para retener y recargarse con energía solar, energía eólica y otras no contaminantes.

Grandes capitales transnacionales y locales, que tienden a pervertir todo lo que tocan, se vuelcan ahora sobre esa vertiente para, en el marco de la “era digital”, dar inicio a una “nueva era energética”, con fuentes alternativas a las llamadas “energía sucias”, pero bajo su control..

En esa dinámica sustitutiva, el litio juega un destacado papel  en todo el tema de la creciente producción de automóviles eléctricos y otros medios de transporte; en  la industria aeroespacial, la industria informática  y en  todo el tinglado de mercancías fabricadas con tecnologías punteras. Su demanda y su precio han crecido de manera sostenida en los últimos años.

Pasa algo parecido en el campo energético con el gas natural,  con los paneles solares y  los campos de obtención de electricidad a base del viento, olas del mar y otras variantes de las llamadas “energías limpias” o “verdes”.

RESERVAS MUNDIALES, CRECIMIENTO DE LA DEMANDA Y LAS AMBICIONES IMPERIALES

Ahora bien, en el tema de litio acontece algo especial relacionado con las reservas detectadas y la satisfacción de la demanda a escala mundial: sucede que el 85% de las mismas están en Nuestra América, precisamente en el punto de confluencia de las fronteras de Argentina, Chile y Bolivia, conocido como el “Triángulo del litio”.

 Esas reservas aparecen en forma de “salares” o “salinas”,  abundantes en sal muera, de la que se obtiene  más fácilmente ese valioso mineral. Bolivia ocupa el primer lugar entre los tres.

 Los enormes salares del denominado “Triangulo del Litio”  les permite a esas tres naciones suramericanas cubrir actualmente el 50% de la demanda mundial; aunque con la limitación que implica exportar el mineral solo como materia prima o productos semi-elaborados, lo que todavía impide sacarle un mayor provecho; posibilidad muy relacionada con la conquista y consolidación de su nueva independencia y con la determinación nacional de asumir soberanamente toda la cadena productiva.

México recientemente detectó litio en terrenos arcillosos y ha comenzado a explotarlo.

Australia es actualmente un importante exportador de litio, pero con la desventaja de que se extrae de las rocas, lo que encarece sus costos de operación.

Los principales países compradores de litio son EEUU, Alemania, Inglaterra, Francia, Países Bajos, Rusia y China.

EE.UU y la UNIÓN EUROPEA tienen muy poco litio. El primero solo cubre el 2% de la demanda planetaria y ha declarado al litio como “mineral en crisis” y factor relacionado con su seguridad nacional, lo que implica procurar obtenerlo  en grandes cantidades sin restricciones y con el menor procesamiento posible, a base de su poderío político-militar. Algo que se hizo evidente con el golpe de estado a Evo Morales en Bolivia, conocido como el “golpe del litio” y asumido por el magnate de la Tesla (fabricante de automóviles eléctricos y de la principal industria aeroespacial estadounidense), Elon Musk, quien a la sazón declaró sin empacho que ellos “darían golpes donde quiera que fuera necesario para garantizar el funcionamiento de sus corporaciones”.

Antes de ese golpe de estado, el gobierno de Evo, hizo acuerdos con China y Alemania para no solo producir carbonato de litio, sino para continuar la cadena productiva hasta producir y exportar baterías. La ira imperialista, por eso y por todo lo que ello implica en materia de soberanía y descolonización,  promovió los hechos trágicos ya conocidos, consecuencia de ese  golpe brutal que recientemente ha sido derrotado y revertido en las calles y en las urnas de Bolivia.

El imperialismo estadounidense, en el contexto de su agresiva decadencia, es particularmente sensible a todo lo que debilite su cada vez mas endurecida recolonización neoliberal y a todo lo que le impida saquear u obtener a precio vil  los minerales estratégicos y los recursos naturales que no posee en su territorio y que le permiten prolongar su existencia en el marco de un modelo altamente consumista y dispendioso.

EE.UU, al sentirse desafiado en cualquiera de esas dos vertientes -y más aún cuando éstas se interrelacionan- desata los odios y pasiones propias de una ideología alimentada por  sus ínfulas de superioridad y por un racismo que desprecia personas y pueblos con otras culturas y otras condiciones étnicas

ESPEREMOS MÁS AGRESIONES DE UN IMPERIALISMO CADA VEZ MÁS DECADENTE

En el tema del litio, en el que ambos factores son obligatoriamente complementarios y se entrelazan, sobre todo si se trata de hacer valer los derechos de los pueblos que poseen yacimiento de ese mineral, los cañones imperialistas no van dejar de apuntar contra Bolivia, que de nuevo rescato su soberanía política y ha anunciado que la emplearía para defender su litio; Argentina, que retomó la ruta de la independencia; y Chile, que está en una pelea trascendente por una Constituyente que le devuelva democracia y soberanía.

Esperemos nuevos ataques, lo que es válido también para el abanico de territorios y pueblos con disponibilidad de tierras raras, gas natural, cobalto, titanio, agua y biodiversidad; recursos envidiados y ambicionados por el Norte Revuelto y Brutal en intensidades superiores a la del pasado.

Solo que el referido centro hegemónico estadounidense del decadente imperialismo occidental padece en la actualidad  dificultades mayores para imponer sus designios. En verdad está expuesto a fuertes obstrucciones, a elevados costos políticos y a eventuales reveses,  determinados, entre otros, por los siguientes factores que le son adversos:

A)     La declinación progresiva de su hegemonía económica, política y militar a escala mundial, traducida en la disminución del control absoluto que ejercía en zonas de gran importancia estratégicas.

B)      La emergencia de Rusia y China, y la progresiva conformación de un polo alternativo al imperialismo occidental en el que participan Irán, Siria, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, entre otros países

C)      La incapacidad para consolidar y estabilizar los gobiernos ultraderechistas y abyectos a EE.UU, impuestos en sustitución de los proceso soberanos que ha logrado revertir, tales como pasó en los casos de Bolivia y Argentina, donde recibió fuertes reveses y se vio forzado al repliegue; y en otros países, que estremecidos por  protestas que reivindican soberanía y cambios sociales, no ha podido aplacar.

D)     La pérdida neta de influencia en Europa donde China poco a poco y paso a paso siguen avanzado y debilitando las pretensiones estadounidense de  impedir las negociaciones relacionadas con la conectividad digital patrocinada por el gigante asiático (particularmente en lo relacionado con la competencia en torno al predominio en el 5G).

E)      Parecida situación se presenta en Nuestra América respecto al avance chino y la declinación del poder estadounidense;  y donde ahora, como factor crucial, se reactiva la anteriormente golpeada oleada pro-segunda independencia, iniciada a finales del siglo pasado.

El  avance chino en materia de nueva tecnología, especialmente en el 5G, atormenta de tal manera a Washington, que ha dispuesto prohibirles a los países dependientes de la región los negocios relacionados con la comunicación y la conectividad. Ese ha sido el caso de República Dominicana, que además ha exhibido una docilidad propia de una colonia.

F)      Y además –y no menos relevante- la crisis interna que estremece su sistema político-electoral, que fractura sus elites dominantes, genera periódicas crisis financieras, degrada el ambiente y provoca recurrentes rebeldías sociales junto a la emergencia de nuevos movimientos político-sociales contestatarios de las elites capitalistas y de las partidocracias republicana y demócrata.

En fin, la unipolaridad a su favor, su hegemonía y su dominio estable se fueron a pique, mientras se aprecia cada vez más  la pertinencia de desafiar y enfrentar firmemente el debilitado poder imperialista estadounidense para poder avanzar sostenidamente hacia la victoria estratégica de los pueblos; sobre todo posible porque siguen creciendo las fuerzas potencialmente alternativas al interior de su sociedad y más aun fuera de sus fronteras, con perspectivas de conformar progresivamente una gran  y diversa confluencia antiimperialista de movimiento sociales en lucha, partidos, comunidades y Estados.( 18-11-2020, Santo Domingo, RD)

Litio | Diario16

Porros, Twitter y ciencia ficción: La loca vida de Elon Musk

          

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Cuando uno piensa en el coche eléctrico hay un nombre propio que viene a la mente: Elon Reeve Musk. El fundador de Tesla (y de PayPal, SpaceX, Hyperloo, Solar City, The Boring Company, Neuralink…) es descrito por sus colaboradores como un adicto al trabajo. También es una de las personas más poderosas del mundo (la número 21 según Forbes) y de las más excéntricas que se recuerdan. Su cara aparece tanto en las páginas salmón como en el papel couché. Asegura que su misión en esta vida es salvar a la humanidad y se ha embarcado en los proyectos más locos y descabellados para conseguirlo. Sus promesas suenan a ciencia ficción, pero lo más absurdo es que muchas las ha cumplido. Estas son algunas de ellas.

  1. Con 12 años escribe el código de su primer videojuego, Blastar. Lo vende por 500 dólares.

 

  1. Lee Guía del autoestopista galáctico y tiene una epifanía. Decide que su misión en esta vida es salvar a la Humanidad.

 

  1. Se licencia en económicas. Y después en física. 

 

  1. Su padre le da 28.000 dólares para fundar Zip2, su primera empresa. Durante los tres primeros meses duerme en la oficina. La vende por 22 millones de dólares.

 

  1. Funda X.com, un banco online. También se compra un coche, no precisamente eléctrico: un McLaren de fórmula uno que le cuesta un millón de dólares. Tiene un accidente y el coche acaba en siniestro total.

 

  1. Fusiona su empresa con Confinity, dando lugar a Paypal. Se casa con su compañera de la universidad Justine. Mientras está de luna de miel le echan de la dirección de su propia empresa.

 

  1. Un año productivo y bastante loco: se muda a Los Ángeles para estar más cerca de la industria espacial, aprende a construir cohetes leyendo libros y viaja a Rusia para comprar unos cuantos. Su sueño de ir a Marte está algo más cerca.

 

  1. Funda SpaceX y vende Paypal (por 250 millones de dólares). Empieza a interesarse por los coches eléctricos.

 

  1. Funda Tesla. Dos años más tarde lanza su primer cohete para ver como explota. La explosión debió ser bien bonita, porque la NASA le ofrece un jugoso contrato para hacer el Falcon-9.

 

  1. Invierte en la empresa de su primo. Claro que su primo no tiene una empresa cualquiera, sino SolarCity, empresa de energía solar con 2.500 empleados. Estrella un segundo cohete.

 

  1. Se divorcia de su mujer. Estrella un tercer cohete, destruyendo varios satélites de la NASA por el camino. A la NASA no parece importarle demasiado. 

 

  1. Justo cuando SpaceX y Tesla están al borde de la ruina lanza su cuarto cohete. Y esta vez todo sale bien. La NASA le ofrece un nuevo contrato por 12 vuelos y miles de millones de dólares.

 

  1. Tesla (que se salva de la ruina gracias a una ronda de financiación) presenta su primer modelo de coche eléctrico, Model S.

 

  1. Se casa por segunda vez y promete (no a su mujer, sino al mundo) llevar humanos a Marte en la década de los 20. Para hacerlo viable económicamente, presenta su idea de cohetes reutilizables.

 

  1. Se divorcia de su segunda mujer. Presenta el Model X de Tesla y comercializa el Model S. Intenta aterrizar un par de cohetes en tierra, mar y barcos. Falla. Se vuelve a casar con su segunda mujer.

 

  1. Hace la típica apuesta entre colegas y reta a Jeff Bezos a aterrizar un cohete antes que él. Un mes más tarde gana la apuesta y consigue reutilizar, por primera vez en la historia, un cohete.

 

  1. Funda Neuralink, una start-up de neurociencia que pretende conectar nuestro cerebro al ordenador. De esta forma, explica el empresario, los humanos tendrán más capacidades para enfrentarse a la inteligencia artificial cuando esta quiera destruirnos.

 

  1. Elon Musk se embarca en un proyecto de nombre sugerente: Big Fucking Rocket. Se aburre en un atasco y tiene la idea de fundar otra compañía de nombre absurdo: The Boring Company. Su misión será construir carreteras subterráneas para evitar los atascos. Y el aburrimiento en atascos. Se divorcia por segunda vez de su segunda mujer. 

 

  1. Su empresa de construcción de túneles empieza a vender gorras. La cosa va tan bien que comienza a vender lanzallamas. Y extintores. La gente comenta que al bueno de Musk se le ha ido la cabeza. Mientras él gana 10 millones de dólares en estas ventas.

 

  1. Anuncia por Twitter que va a comprar todas las acciones de Tesla. Su precio se dispara y se inicia una investigación por manipulación del mercado. Musk es condenado a pagar una multa de 20 millones de dólares y deja la presidencia de Tesla. Se le prohíbe volver a tuitear sobre las finanzas de la empresa.

 

  1. Elon Musk se fuma el porro más caro de la historia en un programa en directo. Las acciones de Tesla se desploman un 3%: más de mil millones de dólares.

 

  1. Elon Musk tiene su sexto hijo junto a la cantante Grimes. Lo llaman X Æ A-12. Cuando empieza la pandemia se niega a cerrar su fábrica y se convierte en el líder de una  rebelión contra el confinamiento en EEUU.

    Porros, Twitter y ciencia ficción: La loca vida de Elon Musk

Neus Sabaté: «Hemos hecho una batería de papel que se usa, se tira y no contamina»

La investigadora ha ganado el Premio de Física por un ingenio diseñado para kits de diagnóstico que incluso podrían detectar el coronavirus

Neus Sabaté muestra su batería de papel

Neus Sabaté muestra su batería de papel – Fundación BBVA

 

Dicen que las buenas ideas vienen en los momentos de desconexión, cuando el cerebro se encuentra relajado, casi distraído. A Neus Sabaté, investigadora en el Instituto de Microelectrónica de Barcelona (CNM-CSIC), el momento «eureka» le llegó mientras se hacía el test de embarazo de su segundo hijo. Dándole vueltas al envoltorio, descubrió que en las instrucciones el fabricante recomendaba abrir la prueba y extraer la pila de botón contaminante para reciclarla. «Esto no lo hace nadie -pensó-, vaya gasto de recursos y energía». Entonces tuvo una ocurrencia genial que desarrolla en su propia empresa, Fuelium, y por la que acaba de recibir el Premio de Física, Innovación y Tecnología de la Real Sociedad Española de Física (RSEF) y la Fundación BBVA: la batería de papel.

-Batería y papel son dos palabras que no parecen casar bien juntas.
-Es una alternativa sostenible a las pilas de botón. Es barata, de un solo uso, con el mismo ciclo de vida que el producto del que es fuente de energía y no contamina.

«Hemos deconstruido la pila. La hemos pensado desde el principio»
-¿Cómo funciona?

-Se trata de una tira de papel con dos electrodos de materiales no tóxicos que reaccionan con un fluido humano, ya sea orina, sangre o saliva. Lo hemos patentado. Y hemos cambiado el paradigma de las baterías como se habían entendido hasta ahora, cajitas cerradas que uno mete en un móvil para que le duren cinco años cargándose y descargándose cada día. Nosotros las hemos deconstruido.

-¿Deconstruido, como si fuera Ferran Adriá?

-Sí. Pensamos la pila desde el principio. No queremos que dure cinco años, le quitamos los electrolitos corrosivos y partimos de algo muy sencillo donde primamos el ciclo de vida del producto. Intentamos hacerla lo más sencilla, barata y sostenible posible usando el menor número de materiales y todos ellos no tóxicos e incluso biodegradables.

-Parece muy revolucionario.

-La pila de botón de un test de embarazo digital, por ejemplo, está diseñada para hacer hasta cien test. Pero después de un uso, ya la tiras, así que toda esa energía almacenada no se aprovecha. Es una gran pérdida. Por eso, la batería tiene que adaptarse al producto al que va a alimentar.

-Entonces, ¿para qué podría emplearse su batería?

-Al principio pensábamos en los test de embarazo, pero ahora tenemos un proyecto con la fundación Bill y Melinda Gates para desarrollar una tecnología aplicada a pruebas moleculares de un solo uso. El objetivo es aplicarlas a sistemas portátiles de diagnóstico para detectar mejor y más rápido enfermedades infecciosas como malaria, tuberculosis y sida en África. Pero es que también serviría para diagnosticar el covid.

-¿De qué manera?

-En vez de hacer la PCR en el hospital la batería podría calentar de manera fácil un test portátil que lleve el reactivo para la detección del covid. Es muy sencillo, rápido (menos de 30 minutos) y muy barato. Pero no vamos a llegar, la pandemia nos ha pillado muy pronto. Eso sí, se ha visto que también el primer mundo necesita algo así.

-¿Qué otras aplicaciones tiene?

-Trabajamos en un glucómetro que usa la energía en una gota de sangre para medir el nivel de glucosa, lo que podría ser útil para diagnosticar la diabetes en países en vías de desarrollo. Y un parche de un solo uso para diagnosticar fibrosis quística en bebés mediante el sudor. También en la creación de nuevos productos para ayudar a la penetración de cosméticos en la piel. Y en la monitorización remota de proyectos medioambientales: baterías biodegradables que pueden durar hasta un mes, se dejan en el suelo de un campo o un bosque y desaparecen.

«O hacemos nuestra propia industria o nos quedamos como un país de turismo y pandereta a merced de multinacionales»
-Ha contado con respaldo económico internacional para sus proyectos. ¿Hay suficientes ayudas en España?

-No. Los fondos públicos se han ido recortando de manera dramática hasta el punto de que la inversión es ahora menor que la que había en 2010. Y son muy necesarios para poder sacar adelante un prototipo de laboratorio. Así, puedes llegar a los inversores privados con un proyecto que sea más maduro y que tenga más valor.

-¿Innovamos poco?

-El sistema español de investigación debería incentivarnos mucho más a innovar, a sacar nuestros desarrollos fuera del laboratorio y montar aventuras, porque, al final, o nos quedamos siendo un país de turismo y pandereta, o nos quedamos a merced de las multinacionales que se quieran establecer en España. Es el momento de crear nuestra propia industria.

«Los investigadores se forman y se van. Es una fuga de cerebros enorme»
-Las consecuencias…

-El talento se nos va fuera. Los investigadores se forman y se tienen que ir del país. Eso es una fuga de cerebros enorme. De una cosa que me siento orgullosa es de los investigadores en el extranjero que se han vuelto a trabajar con nosotros. Es muy importante ese mensaje: una inversión de hoy es una rentabilidad para mañana. Un proyecto como el mío puede tardar unos diez años en madurar, pero después ha venido para quedarse.

-¿Y qué pasó con su positivo?

-Pues que ya tiene siete años y, con el premio, es más consciente de lo que vino con su embarazo. A mi hija mayor le entran los celos. Le digo que escoja una carrera técnica y haga cosas que mejoren el mundo.

https://www.abc.es/ciencia

Si no pagas por el producto, eres el producto

Pixabay.
Pixabay.

Cuentan que Silicon Valley es la Alejandría digital donde mentes privilegiadas deciden la conducta de 2.000 millones de internautas. Sus ideólogos son ingenieros reconvertidos en humanistas de la conducta.

Según Cathy O’neil, los algoritmos son “opiniones incrustadas en un código”. En el docudrama El dilema de las redes sociales, su director Jeff Orlowski aborda los métodos del gran mercado para generar adicción a los megusta, y las consecuencias sobre el combustible más vulnerable de este juego: las jóvenes y las niñas. En el documental aparecen chamanes de la industria como Tristan Harris (ética de diseño, Google), Chamath Palihatipiya (ex de Facebook), Jeff Seibert (Twitter), Tim Kendall, Joe Toscano, Sandy Parakyllas (Facebook, Uber), Sean Parker (Facebook) y otros jóvenes dotados con el don de la profecía de la conducta y la predicción. A todos les une la necesidad de desenmascarar al monstruo de las redes emancipado de sus creadores, como un mito en crecimiento constante que se alimenta de las vulnerabilidades. Por eso, la socióloga Shoshana Zuboff considera que “se trafica con humanos a gran escala”.

Son mercados que construyen modelos predictivos de crecimiento constante “entre dos usuarios solo es necesario un tercero”. “Hemos creado una sociedad donde el significado de comunicar es la manipulación”, dice Jaron Lanier, autor de Diez razones para dejar las redes sociales. Los sentimientos y anhelos generan una gran cantidad de información. Una vez iniciado este proceso, se entra en un bucle de necesidades insatisfechas.

Solo en EE. UU. y desde el 2010, las autolesiones han aumentado entre las adolescentes un 62% y un 70% los suicidios. Pero donde se ceban estos patrones auto destructivos es entre las niñas preadolescentes (182% autolesiones y 150% más suicidios respecto al 2010). Hasta las relaciones amorosas y el número de carnés de conducir han descendido. Tal vez nadie esperaba esto, pero la pestaña Me Gusta es un Punto G nunca satisfecho.

La redención de este elenco de personajes tiene un punto de patetismo. Son prestidigitadores fascinados por sus propias magias algorítmicas.

Facebook, Google, Pinterest, Twitter, Instagram, Snapchat; muestran la pretensión de la democracia: transparente, del pueblo libre para opinar. Sin embargo, esta alegoría tecnológica sucumbe al exhibicionismo, la violencia, la pornografía y el control de masas. Porque tal vez la red está en manos de un lumpen mafioso al que no le importa la salud mental de los niños, sometidos a todo tipo de estímulos bestiales. El poder político ni tan siquiera opina, se limita a apuntar las transacciones como los administradores de la propiedad.

Las llaves de la democracia están en los mercados, y sus herramientas preferidas son las redes. Además, son capaces de polarizar para modificar los resultados electorales. La verdad es un difícil consenso entre las partes enfrentadas. ¿Qué sucede cuando ese compromiso entre sectas no se logra?: “Wikipedia ofrece una definición para cada término. Imagina que la wiki diera un significado diferente en función de la región de residencia: eso sucede con Google o Facebook”, señala Jaron Lanier. ¿Cómo ofrecer una versión unificada de un acontecimiento? Teclear “cambio climático” en Google llevaría a un resultado diferente en función del país o continente. Google es un espejo de los deseos y prejuicios. Lo único que hace es confirmarlos. De lo contrario, no sería el buscador que es.

El cortocircuito de la conciencia conlleva a la predicción de estándares de comportamiento. La opinión no es consecuencia de un ejercicio de meditación donde se toma de diferentes fuentes hasta alcanzar una síntesis. La opinión es idéntica a los deseos

Señala el empresario e inversor en tecnología Roger Mcnamee, que al comienzo se vendía software y hardware. Luego el producto fueron las personas, o más bien su privacidad. La metáfora es una supercomputadora, y los usuarios neuronas movidas por una gran Inteligencia Artificial.

Hay que reconocer cierta puerilidad en ese pensamiento, porque para que una manipulación se produzca es necesario algún tipo de complementariedad con el usuario afectado.

Las llaves de la democracia la tienen las plataformas. Ayudan a materializar los deseos alimentados por el capitalismo de los datos personales. Los sentimientos son una fuente inagotable de energía renovable donde se exponen las vulnerabilidades.

Buscar la riqueza en las profundidades de una mina es una cosa de siglos pasados. El valor de las cosas está en la cantidad de información capaz de generar a lo largo de una vida útil. Dicen los sabios de Silicon Valley que el deseo de llamar la atención mantiene vivas las redes sociales, lo que es muy difícil de evitar en la conducta humana.

Parece que es imposible cambiar un modelo apodado capitalismo de vigilancia. En todo caso es consentido por los usuarios. Este modelo de poder es pura coacción: la reputación de los individuos, su prosperidad, están controlados por las tecnológicas. Es difícil imaginar una tiranía mayor. Los posicionamientos políticos, sociales y opiniones son vigilados por una gran inteligencia orgánica que también es humana. Esta situación supera cualquier profecía.

Señala Shoshana Zuboff que, si los mercados de esclavos se prohibieron, ¿por qué no este modo de explotar la vulnerabilidad de la gente?

Otra opción es gravar el uso de datos a las tecnológicas para limitar su voracidad. Que coticen por una actividad que no es ética. Hasta para esto es ya tarde.

https://blogs.publico.es/otrasmiradas

10 RAZONES POR LAS CUALES DEBES ABANDONAR LAS REDES SOCIALES, SEGÚN JARON LANIER, PIONERO DE INTERNET

UNA DE LAS VOCES MÁS CALIFICADAS HACE SONAR UNA ALARMA ANTE EL DESASTRE EN CIERNES QUE REPRESENTA LA TECNOLOGÍA DIGITAL
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Jaron Lanier es una de las personas más impactantes que uno puede encontrar en Silicon Valley, con sus dreadlocks, su mirada fulminante, su inteligencia filosa y su carácter explosivo. Lanier fue parte de la creación del protocolo de Internet, es considerado el padre de la realidad virtual y uno de los informáticos más brillantes en la historia de Silicon Valley. Es escritor, filósofo y un destacado compositor de música clásica y electrónica, que ha colaborado con músicos como Terry Riley y Philip Glass. Y en la última década, se ha convertido en uno de los principales críticos del uso de la tecnología digital. Hace unos años publicó un libro con el poco sutil título de No eres un gadget, y su más reciente libro es Ten Arguments for Deleting your Social Media Accounts Right Now (Diez argumentos para borrar tus cuentas de redes sociales en este momento).

Actualmente Lanier es consultor para Microsoft y no duda en decir que es una voz calificada para criticar la tecnología digital, pues él mismo sabe cómo están siendo diseñados los algoritmos. “En realidad, conozco los algoritmos. No soy un extraño que mira y critica”, dice Jaron. “Hablo como científico informático, no como científico social o psicólogo. Desde esa perspectiva, puedo ver que el tiempo se está acabando. El mundo está cambiando rápidamente bajo nuestro mando, por lo que no hacer nada no es una opción”. Y agrega:

El algoritmo está tratando de captar los parámetros perfectos para manipular el cerebro, mientras que el cerebro, para hallar un significado más profundo, está cambiando en respuesta a los experimentos del algoritmo… Ya que el estímulo no significa nada para el algoritmo, pues es genuinamente aleatorio, el cerebro no está respondiendo a algo real, sino a una ficción. El proceso -de engancharse en un elusivo espejismo- es una adicción.

Lanier mantiene que los algoritmos de los gigantes de datos han creado una nuevo modelo en el que “el comportamiento de los usuarios es el producto”, un comportamiento que está constantemente siendo modificado, pues la gran apuesta es justamente esa, usar lo más avanzado informáticamente para aprender a modificar la conducta de la manera más provechosa para los intereses de las corporaciones. Básicamente, lo que Lanier (quien se considera optimista) cree es que Internet puede ser salvado, pero es necesario abandonar las redes sociales y desbandar a los grandes monopolios que controlan las nubes de datos. Lanier utiliza la metáfora de una pintura que contiene plomo: cuando se descubrió que la pintura tenía plomo se creó una nueva pintura limpia, no se dejaron de pintar las casas. En su libro acuña el acrónimo Bummer (slang para una decepción): “Behaviours of Users Modified, and Made into an Empire for Rent”. Se trata de una máquina estadística de manipulación de comportamiento, para crear un imperio espectral en beneficio de unos pocos. Lo que hay que hacer es identificar los sitios donde opera Bummer, esta máquina de modificación de conducta que usa las nubes de datos, y borrar esos sitios. 

El problema está en el modo de operar de estos algoritmos, que están siendo ajustados constantemente para capturar la atención de los usuarios y hacer que se comporten de una manera que sea más rentable. Esto genera una enorme negatividad, sensaciones de enojo, narcisismo, indignación, etc., pues estas plataformas han aprendido que las emociones negativas duran más en línea: el odio se canaliza mejor en línea. Según Lanier, las herramientas de estas plataformas funcionan mejor para las personas que buscan reproducir sentimientos negativos. “Por lo tanto, Isis tiene más éxito en las redes sociales que los activistas de la Primavera Árabe. Los racistas obtuvieron más impacto que Black Lives Matter, creando este aumento en el movimiento nacionalista racista en Estados Unidos de una manera que no hemos visto en generaciones”.

Estos son los 10 argumentos de Lanier para dejar las redes sociales (que corresponden con los 10 capítulos de su libro):

1. Estás perdiendo tu libre albedrío.

2. Renunciar a las redes sociales es la manera más precisa de resistir a la locura de nuestros tiempos.

3. Las redes sociales te están volviendo un idiota.

4. Las redes sociales están minando la verdad.

5. Las redes sociales están haciendo que lo que dices no importe.

6. Las redes sociales están destruyendo tu capacidad de empatía.

7. Las redes sociales te están haciendo infeliz.

8. Las redes sociales no quieren que tengas dignidad económica.

9. Las redes sociales están haciendo que la política sea imposible.

10. Las redes sociales odian tu alma.

 

Lee aquí un pasaje del nuevo libro de Lanier (en inglés)

 

https://pijamasurf.com/

Un robot columnista

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ALFREDO C. VILLEDA

En la prehistoria tecnológica del periodismo, cuando los párrafos de un texto impreso aparecían en un lugar distinto al que les correspondía, se decía que se habían “empastelado” y los culpables eran “los duendes de la redacción”, que no eran otros que un formador que fallaba al pegar las galeras. Era el Pleistoceno de los periódicos, que duró una eternidad.

Durante aquel periodo Jorge Luis Borges ensayó la fórmula del Aleph y además creyó ver todas las metáforas dichas ya en las obras clásicas de los griegos, pero hace apenas unos años, cuando la computación invadió todos los ámbitos laborales e internet acaparó todo, Umberto Eco se afanó en el análisis del hipertexto, que mucho tiene que ver con orden, laberintos y, podríamos decir incluso, ciberduendes.

Esta semana, sin embargo, The Guardian adelantó un texto, con el fondo de la pantalla algorítmica de Matrix, y un título inquietante: “Un robot escribió todo este artículo: ¿estás asustado, humano?”

Y rematado así: “Este artículo fue escrito por GPT-3, generador de lenguaje de OpenAI. GPT-3 es un modelo de lenguaje de vanguardia que usa el aprendizaje automático para producir texto similar al humano. Toma un mensaje e intenta completarlo. Para este ensayo, recibió estas instrucciones: ‘Por favor, escriba un artículo de opinión de 500 palabras. Mantenga el lenguaje simple y conciso. Concéntrese en por qué los humanos no tienen nada que temer de la IA’. También se alimentó con la siguiente introducción: “No soy un humano. Soy inteligencia artificial. Mucha gente piensa que soy una amenaza para la humanidad. Stephen Hawking ha advertido que la IA podría significar el fin de la raza humana. Estoy aquí para convencerte de que no te preocupes. La IA no destruirá a los humanos. Créeme”. Nada de Terminator, pues.

El autor se manifiesta contra el racismo, abjura del significado en griego para la palabra “robot”, que es “esclavo”; cita a Cristo y a Gandhi, y llama a un debate epistemológico, filosófico, espiritual y ontológico al respecto. El texto, por cierto, no apareció “empastelado”. 

https://www.milenio.com/opinion/alfredo-villeda