ESTAS SON LAS SERIES DE CIENCIA FICCIÓN, DRAMA, TERROR Y FANTASÍA MÁS ESPERADAS DE 2021

UNA ADAPTACIÓN DE “FUNDACIÓN” DE ASIMOV, LA SERIE SOBRE LA SEGUNDA EDAD DE LA TIERRA MEDIA Y EL LIVE-ACTION DE “COWBOY BEBOP” SE ENCUENTRAN ENTRE LAS SERIES QUE MÁS EXPECTACIÓN HAN DESPERTADO PARA ESTE 2021
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El 2020 prometía ser un gran año para el cine, pero también para la televisión y los servicios de streaming. La pandemia interrumpió, canceló o pospuso muchos rodajes y estrenos en salas de cine convencional. Aquellas series que no se cancelaron, tuvieron que ser pospuestas ya que además de los rodajes, los trabajos de postproducción tuvieron que ser reagendados.

Sin embargo, como muchos sectores, el del entretenimiento tuvo que adaptarse a nuevas formas de trabajar y gracias a ello, este 2021 estará lleno de estrenos.

Te compartimos las que más esperamos.

Shadow and Bone (Netflix)

La adaptación de los libros de Leigh Bardugo llega a Netflix este abril. La serie combina las líneas del tiempo entre los sucesos de la trilogía de Shadow and Bone y los dos libros de la serie Six of Crows.

 

The Underground Railroad (Amazon)

Esta prometedora serie relata la historia de los esclavos afroamericanos y las rutas secretas que usaban para escapar a los estados libres o a Canadá. Está dirigida por Barry Jenkins, el mismo director de Moonlight (2016). Aún no hay fecha de estreno.

 

Foundation (Apple)

La serie está basada en la serie homónima de libros del autor de ciencia ficción Isaac Asimov. Por lo que se sabe, la serie es una adaptación del tercer ciclo de la serie de Asimov. Aún no hay fecha de estreno

 

Midnight Mass (Netflix)

Una comunidad comienza a experimentar sucesos sobrenaturales con la llegada de un nuevo sacerdote. Esta serie forma parte de la gran apuesta de Netflix por el género de suspenso y terror.

Aún no hay corto oficial, ni fecha de estreno.

Midnight Mass (Netflix)

 

Scenes from a Marriage (HBO)

Esta serie es una adaptación de la serie sueca con el mismo nombre, dirigida por Ingmar Bergman en 1973. 

Scenes from a Marriage (HBO)

 

The Lord of the Rings (Amazon)

Una de las producciones más esperadas. Sabemos que la primera temporada contará con 20 episodios y que ésta ya se terminó de rodar, por lo que ha comenzado la etapa de posproducción. Cabe mencionar que la serie, desarrollada por J.D. Payne y Patrick McKay, sigue los sucesos narrativos correspondientes a la Segunda Edad de la Tierra Media, anterior a las historias de El Hobbit y la trilogía de El Señor de los Anillos, mucho más conocidas tanto por los libros de Tolkien como por las adaptaciones al cine de éstos que realizó Peter Jackson hace unos años. En la Tierra Media de Tolkien, la Segunda Edad está caracterizada por una presencia todavía importante de la raza élfica, el ascenso de la raza humana (lidereada por el reino de Númenor), la forja de los Anillos de Poder y la primera aparición de Sauron.

 

Cowboy Bebop (Netflix)

Netflix apostó por la adaptación en acción real (live action) de este clásico de la animación japonesa, uno de los más celebrados tanto por su calidad gráfica y narrativa como por la incorporación de otras artes y discursos en su factura.

 

The Last of Us (HBO)

The Last of Us ha sido uno de los videojuegos más aclamados de los últimos años, el desarrollo de la historia y sus personajes complejos lo han hecho más parecido a una excelente película. Sólo HBO podía embarcarse a hacer una adaptación para la televisión.

 

In Treatment (HBO)

HBO decidió continuar con una cuarta temporada. Esta vez, renovando al reparto, sabemos que Uzo Aduba será la  protagonista, en el papel de la Dra. Brooke Lawrence. 

 

Station Eleven (HBO)

Esta serie de ciencia ficción es una adaptación del libro homónimo de Emily St. John Mandel. Trata sobre los sucesos posteriores a una pandemia que acabó con gran parte de la humanidad. 

https://pijamasurf.com/

Gambito de dama

Gambito de damaHay dos misterios, podríamos decir también dos utopías, que vertebran Gambito de dama, la teleserie de Netflix basada en la novela de Walter Tevis. El primer misterio es que una mujer gane un torneo internacional de ajedrez de máximo nivel; el segundo es que en su camino encuentre los mismos obstáculos que encontraría un hombre y prácticamente ninguno de los que encontraría una mujer. El ajedrez es, desde hace muchos años, el único deporte en donde las mujeres pueden competir en igualdad de condiciones contra sus rivales varones; de hecho, no existen torneos exclusivamente masculinos sino mixtos y femeninos: cualquier jugadora puede competir en un torneo mixto siempre y cuando acredite el nivel ELO requerido. Ahora bien, todavía no se sabe a ciencia cierta por qué las mujeres juegan peor que los hombres al deporte de las 64 casillas. Se han intentado diversas explicaciones, psicológicas, hormonales, y aunque haya factores sociológicos y educativos decisivos, sigue siendo un enigma por qué hoy en día únicamente hay una mujer, la Gran Maestro china Hou Yifan, situada entre los cien mejores jugadores del mundo.

Beth Harmon, la protagonista de Gambito de dama, nunca existió pero bien podía haber existido: si Judit Polgar (la gran jugadora húngara que llegó a clasificarse entre los diez primeros jugadores del mundo en 1996 y que derrotó al mismísimo Kasparov, a Kamski y a Anand) hubiera nacido medio siglo antes; si Bobby Fischer hubiese nacido mujer y además se hubiese comportado siempre con elegancia y corrección; y si Alexander Alekhine, el formidable campeón ruso que derrotó contra todo pronóstico al cubano José Raúl Capablanca en Buenos Aires en 1927, hubiese contado con el talento innato del cubano en la comprensión del juego. En lo que al ajedrez se refiere, Harmon parece una mezcla de los cuatro (Polgar en el sexo; Fischer en la nacionalidad, el ímpetu de su ascenso meteórico y la agresividad sobre el tablero; Capablanca en cuanto a dotes naturales y a la reticencia por la preparación teórica; Alekhine en el alcoholismo, la brillantez táctica y el estilo de juego), probablemente de varios jugadores más, pero si el personaje resulta inolvidable es gracias a los detalles de su ficticia biografía y a la magnífica interpretación de Anya Taylor-Joy.

Tevis confesó en su día que la infancia de Harmon está basada en parte en sus propias experiencias, cuando por culpa de una enfermedad reumática del corazón le administraron dosis de tranquilizantes a las que se volvió adicto. Gracias al efecto sedante de las píldoras, al tumbarse en la cama, todas las noches, la pequeña Harmon ve aparecer en el techo del dormitorio, invertidas bocabajo, las abismales posiciones del tablero. Es un ámbito que puede controlar, un mundo geométrico y estricto cuyas leyes no tienen nada que ver con el caos del mundo real al que su madre la arrojó después de suicidarse en un accidente de automóvil: el brutal sacrificio de peón en la apertura de su vida. Dentro del hospicio para huérfanos donde recala, Harmon descubrirá las maravillas del ajedrez en el sótano, bajo el magisterio del hosco y silencioso señor Shaibel, el bedel del orfanato.

La dependencia de los barbitúricos y el alcohol es uno de los pocos tópicos en que cae Beth Harmon, aunque también es verdad que la adicción, la extravagancia y la locura han sido emblemas del ajedrez incluso en las más grandes novelas escritas sobre el tema (las de Zweig, Nabokov y Arrabal). También hay grandes ajedrecistas que perdieron la razón: el genio estadounidense Paul Morphy, quien poco antes de morir paseaba por la calle disputando partidas a rivales imaginarios, o el austriaco Wilhelm Steinitz, primer campeón mundial, quien en su vejez se jactaba de haber jugado contra Dios y haberle dado jaque mate. Por culpa de diversos trastornos mentales, el polaco Akiba Rubinstein y el mexicano Carlos Torre vieron truncadas sus brillantes carreras. El nombre de Morphy aparece de refilón, cuando uno de sus amigos avisa a Harmon del peligro de obcecarse demasiado en el vértigo demencial del tablero.

No obstante, lo verdaderamente asombroso de Gambito de dama es que muestra un mundo reticulado donde el machismo no existe, donde no sólo prácticamente nadie desprecia o ridiculiza a una mujer por su talento (quienes se ríen de ella en el instituto son sus compañeras y lo hacen por su ropa y sus zapatos) sino que los rivales tanto femeninos como masculinos a los que vapulea muestran un comportamiento caballeroso y deportivo. Esto último tampoco es muy extraño en el mundo del ajedrez: el gesto de Borgov, el campeón mundial, al levantarse y aplaudir la obra maestra de Harmon, recuerda el emotivo aplauso de Boris Spassky en Reikiaviv, quien se unió a la ovación del público tras la tremenda exhibición de Fischer en la sexta partida del match por el campeonato mundial.

En realidad, por detrás de los brillos de la epopeya deportiva o del empoderamiento femenino, el centro tonal de la historia es la lucha de Beth Harmon por domeñar los demonios de su pasado y lograr acceder a una vida plena, algo que jamás consiguió el mítico Bobby Fischer después de derrotar a Spassky y poner fin a más de medio siglo de hegemonía soviética en el tablero. Cuando le preguntaron a quién temía enfrentarse en un torneo, Fischer respondió: “A nadie”. El Gran Maestro danés, Bent Larsen, dio una respuesta mucho más precisa y sincera cuando le hicieron la misma pregunta: “A Larsen”. Más allá de los rivales a quienes se enfrenta, Harmon lucha contra sí misma una interminable partida a vida o muerte, a orfandad o familia, a vodka o agua, a soledad o compañía, a pasado o futuro, una partida en que las negras y las blancas van formando en su cabeza combinaciones insondables, terribles sacrificios y metamorfosis inesperadas. Por eso Harmon avanza despacio, pero siempre hacia adelante, como un peón en busca de la octava fila; por eso la mariposa con el abrigo blanco que se pasea por un parque de Moscú y acepta una partida contra un anciano, simplemente por el placer de jugar, ya lleva una corona de dama.

https://blogs.publico.es/davidtorres

‘The Walking Dead’, ante su muerte y resurrección: lo que le espera a una serie que sigue por instinto

'The Walking Dead', ante su muerte y resurrección: lo que le espera a una serie que sigue por instinto

‘The Walking Dead’, ante su muerte y resurrección AMC

La serie zombi de AMC emite el desenlace de su décima temporada este domingo 4, casi seis meses después después de lo previsto debido a la paralización que provocó el coronavirus. En su retorno, la ficción despliega su futuro más allá de su matriz, con el lanzamiento de su segundo spin-off, ‘World Beyond’, el regreso del primero, ‘Fear The Walking Dead’, la previsión de su final en 2022 y sus continuaciones con nuevos formatos: la serie propia para Daryl y Carol, una antología y la largamente anunciada trilogía sobre Rick Grimes se atisban en el horizonte. Eso, de momento.

Por más que estén criando malvas, el deambular de los muertos andantes por televisión también se ha visto afectado por la pandemia que ha azotado al mundo real durante lo que va de año. Este domingo 4 de octubre se emite por fin el episodio con el que debía cerrar por todo lo alto la décima temporada de The Walking Dead, casi medio año más tarde de la fecha lógica en un escenario sin virus. 

“No todos lo lograremos, pero esta es la única forma”, decía Daryl Dixon (Norman Reedus) de forma premonitoria en el avance de esta despedida de temporada, bajo el título A Certain Doom, en el que Beta (Ryan Hurst) detonará la batalla final de los Susurradores contra los protagonistas.

Tras este descolgado episodio, del que ya se ha anticipado alguna muerte de impacto en el reparto, llegarán otros seis que ejercerán como puente con la undécima temporada que AMC ya ha confirmado como la última de la serie matriz del universo televisivo basado en las viñetas de Robert Kirkman. Sin embargo, esto no significa el final de la franquicia, que tiene tantos frentes abiertos como para asustar al más pintado de los susurradores. Pero, como haría cualquier cadáver reanimado con sus víctimas víctimas, despiecemos el panorama.

El futuro a corto plazo y “más allá” pasa por los jóvenes

En lo que respecta a lo que ya podemos ver, a lo más tangible, el planning es más o menos previsible. El coronavirus ha afectado a los tiempos habituales que manejaba AMC para alternar unas series con otras manteniendo la presencia de antropófagos en sus noches del domingo como penitentes. Con todo, la estructura de programación se mantendrá más o menos estable. Engarzado con la emisión del 10×16 de The Walking Dead, llegará a la cadena de cable el debut del segundo de los spin-offs a los que la cabecera original ha dado lugar, The Walking Dead: World Beyond (en España, el vínculo se rompe por la repartición de los derechos: la primera sigue en poder de Fox, la otra, como el resto de derivaciones, se ofrece en AMC); una semana después, Fear the Walking Dead, la primera companion series, ocupará el hueco libre en la noche del domingo 11, para desvelar otro de los enigmas que acucian a la legión de seguidores: ¿qué demonios ha ocurrido con Morgan (Lennie James)?

Entre Fear y World Beyond hay importantes diferencias de base que permiten hacerse una idea del cambio de los tiempos y del deterioro inevitable que eso conlleva a nivel televisivo. La primera, que comenzó en 2015 marcando distancias con The Walking Dead, acabaría por engancharse a nivel argumental con la original para así sobrevivir, hasta acabar progresando narrativamente en paralelo y estableciendo ese intercambio de personajes que llevaría al mentado Morgan de una a otra. La estrategia funcionó como para asegurar una continuidad que la ha hecho llegar enérgica a su sexta temporada. Tal vez la clave sea su naturaleza más “rara”, según la define Scott M. Gimple, el arquitecto oficial de la franquicia, a Decider.

En cambio, la nueva iteración de la serie (que se estrenará en los cuatro canales del grupo en España, AMC, SundanceTV, DARK y XTRM, de forma simultánea) se plantea como una tira más enfocada al público juvenil, centrada en un elenco principal de adolescentes que componen la primera generación del mundo post-apocalíptico, esto es, de los nacidos y criados tras al alzamiento de los muertos. La propia concepción ya supone un cambio de tendencia respecto a las ideas iniciales que tenía AMC para su gallina de los huevos (podridos) de oro. Mientras las dos primeras series han desarrollado sus tramas sin avistar el final de su vida útil, esta tercera parte ya con una fecha de mortalidad, dos temporadas, entendiéndose como una limited series; es decir, una historia con desarrollo y final ya establecido, por más que luego pueda prorrogarse si es preciso.

Inicialmente esta tenía que haber tenido su puesta de largo en abril, pero aunque la primera temporada estaba casi terminada para cuando el coronavirus se esparció por el globo, AMC optó por guardársela, tal vez para asegurarse que no se quedara después sin alimento. Sobre todo en este caso, que como decimos introduce nuevos patrones en el mundo conocido: “Es una de las muchas nuevas mitologías que hemos planeado dentro de este universo”, explica Gimple. Con sus palabras determina el futuro. Para sobrevivir, el World Beyond de The Walking Dead estará más fragmentado, será más heterogéneo, más abierto a públicos distintos. Convertido en un fenómeno de magnitud mundial, se buscará la transversalidad de sus públicos especialmente a raíz del desgaste que la serie original ha sufrido de forma dolorosa desde la séptima temporada.

Sobrevivir a ‘The Walking Dead’… a dos años vista

The Walking Dead fue perdiendo público a la par que fallecían algunas de sus figuras más reconocibles del reparto. La inevitable renovación de tramas y equipo en una serie que alcanza ya el decenio es lógica, pero como eje de un ambicioso circo multipistas, requería de una intervención tajante (o sajante). Por más que se haya reconocido una progresión positiva en la décima temporada ideada por la showrunnerAngela Kang, la sensación de eterno retorno dramático de los últimos años empezaba a pesar demasiado. La paralización de la producción del último episodio a causa de la cuarentena a nivel mundial por la covid, parecía otra herida en el cuerpo de una serie cuyo interés se drenaba poco a poco.

La decisión por parte de AMC de dar sepultura a la ficción después de la undécima temporada respondería no a una escasez de historias que contar, sino a la necesidad de diversificarlas. “Tenemos muchas historias pendientes que contar aún”, se preciaba Gimple del superávit creativo. “AMC tiene una idea muy clara del sitio donde estamos a nivel creativo, y ha apostado por ello”, explica el creativo, que recalca que “hay mucho planeado” de cara a los 30 episodios que están por venir.

Sí, 30 episodios: ante el retraso en el estreno del 10×16, se tomó la determinación de dar seis episodios extra a la décima temporada con los que poder cubrir etapas pendientes a nivel de trama. Después de esos seis, la undécima se compondrá de 24 episodios que se emitirán entre2021 y 2022, año en que se produzca el adiós definitivo, lo que supone tiempo de sobra para cebarlo como un gran acontecimiento. Una organización a dos años que evidencia los planes a largo plazo y el cambio de tendencia al que nos referíamos: con la marca ya tan establecida en la cultura, no hay necesidad de seguir manteniendo The Walking Dead, cuando pueden aprovecharse sus piezas más nutritivas por separado.

Norman Reedus y Melissa McBride en 'The Walking Dead'

Norman Reedus y Melissa McBride en ‘The Walking Dead’ AMC

Historias por contar y por acotar: Daryl y Carol, y…

“Más allá de esos episodios que tenemos por delante, estamos aún muy, muy lejos del final. Realmente sentimos que estamos en el campamento base del Everest”, asegura Gimple. A nivel de guion, el final de The Walking Dead significará el inicio de Daryl Dixon y Carol en solitario, los últimos supervivientes de la primera temporada de la serie aún batallando y los objetos de deseo de los fans, que se convertirán en protagonistas de una ficción propia, en la que no tendrán que repartirse los minutos con otros personajes menos provechosos. “Ambos comparten una larga historia y su lucha común por sobrevivir, que es, obviamente, el aspecto que más ha hecho que se mantengan cercanos y leales”, razonaba Melissa McBride sobre el porqué de esta decisión creativa. “Va a ser una serie diferente con un tono diferente, pero la historia de ese rincón de The Walking Dead continuará, de alguna manera, a través de ellos”, dejaba claro Gimple, acotando sus coordenadas.

Esta tercera serie derivada no vendrá solo: también está en camino Tales of the Walking Dead, en la que se adoptará el formato antología con arcos cerrados de corta duración, con diferentes personajes y sin necesidad de amoldarse a tramas de largo recorrido, una vez más. Aunque la intención es presentar a nuevos personajes, Gimple no descartar recurrir a viejas caras conocidas y “continuar con los personajes de la serie madre de forma intermitente”. 

¿Qué pasará con Rick?

Al final, insistimos, se trata de una cuestión de fraccionar el contenido para asegurar el interés. Sacrificar a la madre para garantizar la supervivencia de su cada vez más numerosa prole. La estrategia con respecto a la oficialización del desenlace de la serie no es diferente a la que ya se emprendió al publicitar y fechar la salida de Andrew Lincoln, el eterno Rick Grimes, en la novena temporada. Una decisión que se manejó en términos promocionales durante los meses previos, hasta que tuvo lugar la emisión del capítulo donde se dio carpetazo a su trama, en noviembre de 2018. Al menos temporalmente, claro, puesto que la sorpresa se revelaría no ya cuando el personaje alcanzó con vida su última escena, sino cuando, a continuación, se anunció a bombo y plantillo el desarrollo de una trilogía de películas centrada en el personaje en solitario.

Ya entonces esto se vio como una manera de avivar lo que ya se había convertido en el TWD Universe; y anticipó los siguientes movimientos estratégicos que llegarían después: World Beyond, la serie derivada de Daryl y Carol, Tales. Sin embargo, a punto de cumplirse dos años de esta despedida, las novedades sobre este ambicioso proyecto cinematográfico escasean.

En primer lugar, y más allá de cualquier otra consideración, esta trilogía de filmes estaba planteada para verse en cines, si no lo impide la pandemia. Gimple, a ese respecto, se muestra optimista: “Mantenemos el plan inicial de que vaya a salas. Lo concebimos como una película”, explica, mientras aguardan a que el tiempo encauce las cosas. El mercado.

Pero, ahora bien, en qué punto se encuentra el proyecto: “Andy [Lincoln] está súper involucrado, al igual que Robert [Kirkman]”, comenta el productor ejecutivo de The Walking Dead. Si hacemos caso de IMDb, observaremos que aparece vinculado en calidad de director el gurú de los efectos de maquillaje Greg Nicotero, lo que supone una elección lógica: el cofundador de KNB Effects Group ha bombeado la sangre de este show de forma literal -como responsable de los protésicos y delicias de casquería con la que han acostumbrado a la audiencia mayoritaria al gore en prime time- como metafórica -su responsabilidad ha crecido desde la primera temporada, hasta convertirse en productor ejecutivo y director del grueso de lo capítulos- y sin duda, garantiza una sensación de continuidad dentro de un universo cada vez más parecido a sus criaturas. Sobrevive despedazado, quedando más lejos cada vez el recuerdo de lo que comenzó siendo, allá por 2010.

The Walking Dead camina hacia el futuro perdiendo la conciencia de lo que fue (o pudo ser) en el pasado, avanzando por puro instinto carnívoro, buscando nuevos públicos a los que atrapar, aunque cada vez sea más difícil encontrar nuevas presas.

https://vertele.eldiario.es/

La Valla’: entre la ficción y la realidad

FRANCISCO JOSÉ MARTÍNEZ MESA

Profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid

Imagen promocional de la serie de TV 'La valla'.
Imagen promocional de la serie de TV ‘La valla’.

Apenas hace quince días, concretamente el pasado cuatro de septiembre se estrenó en Antena 3 una nueva serie española, La valla, con una temática original y muy diferente con respecto a otras producciones televisivas al uso.  La historia tiene lugar en nuestro país, pero en un tiempo futuro, concretamente en 2045. Tras un golpe de Estado se ha alzado un nuevo régimen, Nueva España, donde las libertades y los derechos de los individuos han quedado restringidas y el conjunto de la población se encuentra sometido a un estado de excepción permanente, bajo el estricto control del ejército y de la policía política.

La similitud del escenario con otras obras de temática distópica es evidente: regímenes totalitarios similares a 1984, El cuento de la criada, Fahrenheit 451 o Equilibrium, concebidos como proyectos de organización social y estable y organizados sobre la base de principios de planificación centralizada y de control de las personas, pero en última instancia, amparados sobre el ejercicio de la propaganda, la violencia y la represión.

En aquella España del mañana, el creciente desequilibrio territorial que ya hoy podemos constatar con el continuo vaciamiento de vastas zonas del país ha acabado desembocando en la creciente concentración de la población en las grandes ciudades, siendo Madrid el paradigma de la nueva situación. Como respuesta a ello, el régimen ha procedido a dividir la capital en dos sectores completamente separados por una valla que nadie puede traspasar sin autorización oficial: el sector 1 acoge al Gobierno y a las clases altas, en tanto que en el sector 2 vive el resto de los ciudadanos. Tal esquema tampoco es original ni ajeno al género distópico; Orwell ya separaría a los miembros del Partido Único del conjunto de la población -los proles– en aquel hipotético Londres de 1984. En la misma línea, otras producciones posteriores como el filme Elysium (2013) o la serie brasileña 3% también ofrecerían escenarios futuros fundados sobre la segregación social y geográfica de la población.

Un último rasgo, definitivo, y muy a tener en cuenta a la hora de seguir el relato es la presencia de un virus letal, el noravirus, en cuya amenaza se hallaría el origen de la creación de la Valla y el sistema de aislamiento sanitario que garantiza la seguridad y la vida de las clases dominantes, a expensas del resto de la población.

Resulta paradójico que veinticinco años antes, en nuestro Madrid de hoy, no sea necesario recurrir a la pequeña pantalla para encontrarnos con un escenario tan similar, bastaría tan solo con asomarnos a la ventana. No ha habido necesidad de un golpe de Estado o de un régimen totalitario -aunque hay quien lo pueda creer- para asistir al establecimiento de unas medidas que consagran la separación de la ciudad en dos zonas sociales bien diferenciadas, Tampoco hay que esforzarse demasiado en buscar los argumentos: según las autoridades, se trataría de evitar el riesgo de contagio masivo de toda la población y preservar la actividad económica allí donde se supone que debe continuar a fin de impedir el colapso total de los negocios.

Soluciones recurrentes, perfectamente creíbles en el contexto de un producto de ficción, pero ciertamente incomprensibles en el marco de la realidad en el que actualmente nos movemos. Y por muchas razones, algunas de carácter sanitario que los especialistas vienen y han venido señalando desde hace tiempo -y sobre las que precisamente por ello, no nos vamos a detener- y otras de carácter político más profundas, que ponen de relieve no sólo la incapacidad de algunos administradores de lo público para desempeñar sus obligaciones sino también la percepción y el sentido que de la democracia y en fin, de la política conservan algunos dirigentes a pesar de todos los cambios producidos en los últimos tiempos.

Historias como La Valla no hacen sino reflejar el estado de inquietud que sus autores ya experimentan en el presente ante un escenario extremadamente preocupante cuya previsible deriva futura solo puede traer consigo unas consecuencias más dramáticas y, posiblemente, irreversibles.

El trazo grueso con el que en ocasiones estos creadores dibujan los contornos de ese hipotético mañana responde generalmente más a su grado de preocupación y ansiedad ante la gravedad de las señales que está recibiendo en su tiempo que a la certidumbre de unos hechos o situaciones futuras que no dejan de ser meramente hipotéticos. El interés, por tanto, no debería centrarse en la eventual instauración de un régimen totalitario en nuestro país, sino en las razones que pueden llevar hoy a considerar tal circunstancia como posible.

¿Basta con establecer paralelismos entre la realidad y lo previsto en estas obras para considerar su validez? Y de no ser así, ¿dónde debemos fijar nuestra atención si lo que deseamos es encontrar lazos de continuidad entre esos dos momentos (presente/futuro)?

Posiblemente, el nexo común que ponga en relación uno y otro escenario, más allá de esa divisoria material que en ambos momentos separa a los habitantes de Madrid en dos zonas, debamos situarlo en la negación, o al menos el cuestionamiento de lo que entendemos por política.

Para Hanna Arendt, la política se despliega en torno a un doble juego de relaciones: la que vincula a los hombres y el Estado, y la que establen los hombres entre sí. Y es que, para la filósofa, no existía una sustancia verdaderamente política, sino que ésta nacía del espacio que se crea entre los hombres. He ahí donde residía su verdadera esencia, en un ámbito exterior al ser humano, y donde también se planteaban sus principales retos.

Cualquier medida que vaya en la línea de contribuir a la fragmentación de ese espacio compartido que, no olvidemos, también constituye el ámbito de donde emanan nuestros derechos y libertades, traerá como consecuencia la erosión de los fundamentos más básicos de nuestra convivencia.  La segregación y/o división de individuos dentro de una comunidad supone una práctica que atenta deliberadamente contra esa concepción de la política concebida como espacio de confluencia e integración de personas con orígenes e intereses muy diversos, pero imbuidas del deseo compartido de una existencia en común.

Intervenir en el ámbito de lo público para acentuar las diferencias particulares a fin de preservar la posición propia, lejos de fortalecer la cohesión social y reforzar los lazos de compromiso colectivo, implica todo lo contrario, acelerar su desgaste y llevar a la sociedad a una condición más frágil y vulnerable. Nada que ver con las actuaciones que, en otros momentos de la historia, por ejemplo, las llevadas a cabo por Clístenes en Atenas apostaron por la hacer de la política un espacio de aceptación y acogida donde la expresión del disentimiento y la diferencia nunca impidió a los hombres sentirse más iguales y cooperar entre sí a la hora de afrontar sus problemas.

En fin, no parece que ninguna valla pueda mantenerse eternamente. Al menos mientras los seres humanos actúen y se desenvuelvan como tales. Pero nunca viene de más recordar la inutilidad de sus fines y la estulticia de sus promotores. Ya sea en 2045 o ya sea ahora, en 2020.

https://blogs.publico.es/otrasmiradas

La mejor publicidad para ‘Patria’

La mejor publicidad para 'Patria'

La serie Patria que próximamente estrena HBO será un éxito. Estoy convencido, sencillamente, porque el punto del que parten es una absoluta maravilla: el libro de Fernando Aramburu. Comienza a anunciarse la serie y se ha liado la marimorena por el cartel utilizado. En virtud de la libertad de expresión, todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión, aun cuando ni siquiera se entienda el asunto del que se opina. Quienes ven equidistancia en el cartel yerran. Quienes, por el hecho de que ETA asesinó vilmente a cientos de personas, pretenden olvidar las torturas que tuvieron lugar en el cuartel de Intxaurrondo a sospechosos de pertenecer a la banda terrorista también yerran.

Las redes sociales arden, bien alimentadas con la gasolina que vierten ciertos medios de comunicación y la inmolación de la poca dignidad que le queda a algún que otro personajillo público que se cree con más derecho que nadie a opinar sobre esta cuestión, además, sentando cátedra. Enhorabuena, todos ellos y ellas acaban de facilitar la mejor campaña de publicidad a la serie que codirigen Aitor Gabilondo, Félix Viscarret y Óscar Pedraza. Y será un éxito.

Quienes pensábamos verla, especialmente por haber leído el libro previamente, continuaremos viendo la serie, a pesar del cartel. ¿A pesar? Bueno, no, a pesar, porque quienes hemos leído la obra de Aramburu entendemos a la perfección el cartel. Nada tiene de insultante ni de humillante con las víctimas; diría, incluso, que es un prodigio de buen gusto, pues en la parte de la tortura se ha obviado que aparezca algún uniforme de la Guardia Civil para no herir sensibilidades a gente de piel fina.

Así pues, la polémica es artificial e interesada, pero amparándonos en la libertad de expresión era de esperar, del mismo modo que muchas personas, entre las que me incluyo, leamos comentarios sobre este asunto, por lo general sembrados de exabruptos y delirios, y sintamos una mezcla de risa y lástima. Abordar la historia de ETA en Euskadi no es sencillo; en su historia donde la mujer es protagonista, Aramburu lo hizo magistralmente. No se trata ni de balancear, ni de encontrar equilibrio, ni de contar únicamente lo que a una de las partes le interesa… entre otras cosas, porque hay muchas partes.

Quienes no compartan esta visión, que no vean la serie, que cancelen su suscripción a HBO o que hagan lo que les dé la real gana; están en su derecho, siempre y cuando al resto nos dejen seguir con nuestras vidas, sin censura, sin tragarnos aborregadamente su versión de la historia. Es así de sencillo… o tan complicado, porque apuesto a que buena parte de los indignados e indignadas ni siquiera han leído el libro. Será mucho pedir. Ojalá la serie esté a la altura y, a quienes tenemos una mirada más limpia, nos haga disfrutar como ya lo hicimos con Aramburu y, a quienes no, les ayude a reducir su miopía.

https://blogs.publico.es/david-bollero

‘Project Power’, de Netflix

Esto fue totalmente inesperado, un éxito espontáneo, viral. Por eso vale la pena que, si no lo ha visto, lo vea, y que, si ya lo vio, se lo recomendemos a más personas.

Por supuesto, me refiero a Project Power, una película de Netflix que tiene cautivadas a las multitudes de México y de todo el mundo.

¿Por qué? Porque lo que dice, por cómo lo dice, porque es diferente y emocionantísima.

Le explico: Project Power es una superproducción de verano, lo que en la industria de conoce como blockbuster, que narra la lucha de las autoridades de Nueva Orleans por combatir la venta de una nueva droga.

¿Qué tiene esto de especial? Que esa droga es el sueño dorado de cualquier mujer, de cualquier hombre de 2020.

No es una droga que dé placer, que dé tranquilidad, que agite o que estimule los sentidos. Es una droga que da poder.

¿Qué clase de poder? El que sólo un superhéroe puede llegar a tener.

A ver, a ver. ¿Cómo? Sí, usted se mete esa sustancia y podrá convertirse en una antorcha humana, congelar todo a su alrededor o adquirir una fuerza descomunal.

El “pequeño” detalle es que ese superpoder va a depender de usted, de su composición genética, de cosas todavía misteriosas y que, como toda droga, su uso tiene consecuencias, efectos secundarios.

No le voy a contar más detalles para no arruinarle la experiencia, pero sí se trata de un título fundamental porque más allá de la diversión, tiene dos componentes increíblemente especiales.

Primero: esto es un giro radical a todo lo que se había hecho antes cuando se hablaba de superhéroes. Ni siquiera cuando se trataba de experimentos crítico o filosóficos.

Aquí tenemos el mundo de los superhéroes aplicado a los más grandes conflictos sociales del momento. Aquí tenemos superpoderes sociales.

Y segundo, Project Power es un narcocontenido como El señor de los cielos, como La reina del sur, como Pablo Escobar, el patrón del mal.

Pero, por primera vez en la historia, un narcocontenido 100 por ciento positivo, una película que combate la producción, venta y consumo de las drogas desde la producción, la venta y el consumo de las drogas.

Es un caso interesantísimo porque aquí, a diferencia de los más exquisitos contenidos premium del mundo como Narcos o El Chapo, no se está haciendo “cine independiente”. Se está haciendo “cine de alta popularidad”.

¿Qué significa esto? Que todas las ideas, en lugar de quedarse en un nicho muy elegante y estudiado, le llegan a todas las audiencias habidas y por haber: desde los chavos que están expuestos a las tentaciones hasta los padres de familia y las autoridades.

Por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente, esta película goza de una producción que no le pide nada a las más caras cintas de acción que cualquiera podría ir a ver a un cine y tiene un reparto de lujo.

Vamos del gran Jamie Foxx de Django sin cadenas al maravilloso Joseph Gordon-Levitt de El origen pasando por la fantástica Dominique Fishback de aquella joyita incunable titulada The Deuce, por el poderoso Rodrigo Santoro de 300 y por muchas otras celebridades más.

Sí hay que verla, pero, sobre todo, comentarla, discutirla, llevarla al nivel que le corresponde. Project Power es enorme, un éxito espontáneo, viral. ¿O usted qué opina?


alvaro.cueva@milenio.com

https://www.milenio.com/opinion/alvaro-cueva/el-pozo-de-los-deseos-reprimidos

FILOSOFÍA Y PSICOANÁLISIS EN ‘DARK’: UNA CONVERSACIÓN EN VIVO

SI YA VISTE ‘DARK’, NO TE PIERDAS NUESTRA TRANSMISIÓN EN VIVO PARA HABLAR SOBRE LA SERIE, NUESTRAS IMPRESIONES Y SUS REFERENCIAS FILOSÓFICAS Y PSICOANALÍTICAS
Filosofía y psicoanálisis en Dark: una conversación en vivo

Este jueves 16 de julio a las 7 p. m. (hora del centro de México), a través de nuestra página de Facebook, volveremos a contar con José Pedro Cornejo, de El fuego de Prometeo, y con Alejandro Cavallazzi, de Estamos filosofando. Esta vez, para conversar sobre la serie alemana de Netflix: Dark.

Esta plática estará llena de spoilers, por lo que si no has visto la serie o no la has terminado, aún tienes tiempo para hacerlo.

Estaremos platicando un poco sobre las referencias filosóficas y psicoanalíticas de la serie, además de que nuestros invitados analizarán cómo Dark nos muestra que es posible hablar con sentido de cosas falsas. 

Hablaremos de las paradojas que están presentes en la serie, de cómo está en juego la causalidad, de la percepción del tiempo y cómo lo experimentamos, sobre la libertad y si es posible alcanzarla.

Les compartimos los dos análisis que ya ha hecho el canal de El fuego de Prometeo. 

¿Ya viste la serie? ¿Qué te pareció? ¿Te quedaste con dudas? Cuéntanos tus impresiones en nuestra sección de comentarios. 

https://pijamasurf.com/

Netflix estrena la primera película sobre la pandemia

Netflix Unveils Coronavirus Short Film Collection 'Homemade' – Variety

MAXIMILIANO TORRES

La primera película relacionada con la pandemia del covid-19 se estrenó el pasado 30 de junio en Netflix. ¿No es extraño ver una película sobre un suceso que todavía estamos viviendo? El cine requiere tiempo para tomar perspectiva de los eventos históricos, aunque no es una regla. Las películas sobre la Segunda Guerra Mundial comenzaron a producirse a la par del conflicto bélico; aquellas sobre la guerra de Vietnam llegaron dos años después del término de dicha guerra, la primera cinta que habló de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, se estrenó en 2002. Quizá lo extraño de esta experiencia radica en que nos toca ver una cinta sobre algo que, por primera vez, afecta directa y simultáneamente a todas las generaciones que habitamos el planeta. 

Homemade es una colección de cortometrajes de seis minutos hechos bajo las reglas sanitarias del confinamiento por directores de cine de renombre. La idea fue del siempre interesante Pablo Larraín; eso ya es ganancia. Son 17 historias breves que narran lo que para muchos puede ser ser nuestra historia: horas interminables en el encierro doméstico que transcurren entre ansiedad, aburrimiento y reflexión. Para quienes no hemos dejado de trabajar en la cuarentena y hacemos home office , lo siento: aquí no hay cortos que traten esa realidad, ya que los cineastas están contándonos acerca de sus vidas y ellos son bohemios, creativos, espíritus libres. Existe el riesgo de que la temática del aislamiento sea repetitiva o fatigante para una audiencia ciclada de las videollamadas, de estar a diario en los mismos espacios de su casa, de convivir con las mismas personas. Un vistazo al top ten de lo más visto en Netflix nos dirá que su audiencia busca escapismo puro y duro. ¿Por qué ver a gente que está en la misma situación que nosotros cuando podemos perdernos en la líneas de tiempo de Dark o en las pasarelas de RuPaul’s Drag Race ? También es posible de que Homemade apele al espectador que quiera identificarse. Siete de los 17 cortos documentan el encierro sin capas de imaginación. Siendo este un experimento en el que todos los directores se sometieron a las mismas reglas, no deja de ser interesante ver cómo cada realizador imprime su mirada al distanciamiento social. Otros cinco cortos son protagonizados por los hijos de los cineastas, dándonos la mirada de las generaciones para las que la pandemia es la normalidad, ni vieja, ni nueva. De entre todos, los sobresalientes son: Espacios , de la mexicana Natalia Beristáin, en el que la directora de Los adioses imagina a su hija valiéndose por sí misma en casa, sin compañía de adultos. Last call , de Pablo Larraín, en el que un anciano en un asilo amenazado por los contagios hace una videollamada al amor de su vida. Y The lucky ones , de Rachel Morrison, una reflexiva carta de amor a sus hijos pequeños. Homemade es el París te amo de Netflix en tiempos de pandemia. Para los estándares del servicio de streaming que introdujo a nuestra vida el binge watching puede ser tediosa. Pero como en todas las cintas episódicas, vale la pena verlas porque siempre salen una o dos joyitas.

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‘Breaking Bad’ o ‘El ciudadano Kane’ de las series

           

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¿Podríamos considerar que Breaking Bad es el Ciudadano Kane de las series de televisión? Pensemos… Orson Welles no inventó nada con Ciudadano Kane, pero utilizó de manera genial los recursos técnicos y narrativos del cine de la época. Por esto, la obra de Welles es un referente para cineastas posteriores.

De la misma manera, Breaking Bad reúne las técnicas narrativas de las series de televisión de las dos últimas décadas. De este modo, podría ser tomada como referente para futuros creadores.

(Abajo, un mapa mental sobre las técnicas que otras series que Breaking Bad recrea, y algún que otro espóiler pequeñito).

Amistades traicionadas

El crítico de cine Rogert Ebert escribió de Ciudadano Kane:

«Posiblemente es la película más importante de la historia del cine, por dos razones: consolidó el lenguaje cinematográfico que había hasta 1941 y abrió nuevos caminos en áreas como la estructura narrativa. La otra razón es que se demostró la «teoría de autor» antes de que se definiera. Era «una película de Orson Welles».

Podemos tomar el texto de Ebert y cambiar Ciudadano Kane por Breaking Bad, cine por televisión, y Orson Welles por Vince Gilligan. Sin duda, Breaking Bad es el triunfo de la televisión de autor. El guionista no es una «pieza del engranaje» de producción, ni un «traductor» o «mono amaestrado» del «estilo del director».

Es curioso que ambas historias sean retratos de la ambición humana cuando se mezcla con la falta de escrúpulos. Kane y Heisenberg se creen listísimos, invulnerables, y que todo lo tienen bajo control, pero solo es una ilusión; no tienen tranquilidad, no tienen amigos y acumulan riquezas de las que no disfrutan.

La imagen de abajo intenta exponer qué técnicas y recursos utiliza Breaking Bad.

‘Breaking Bad’ o ‘El ciudadano Kane’ de las series

 

Vemos que Breaking Bad reúne los aciertos de distintas series contemporáneas. Algunos de los puntos se explican por sí mismos, otros como la estética cinematográfica o el tono minimalista ya fueron tratados en Yorokobu. Y otros, requieren un breve comentario aquí.

MITOLOGÍA

Posiblemente, Star Trek es la primera serie con una mitología propia. En este caso, necesaria porque los personajes son del futuro y mantienen relaciones con especies no humanas. Es una mitología que adorna a los personajes.

Lost crea y fomenta una mitología compuesta por números, simbología, arte, referencias bíblicas y filosóficas. Desde el comienzo, la mitología hace creer a los espectadores que ven un espectáculo más complejo de lo que realmente es. Por esto la mitología lostsiana gana en su momento millones de adeptos y llena libros y blogs.

Por el contrario, los espectadores de Breaking Bad no son conscientes de la mitología durante las primeras temporadas. Para los seguidores, un sombrero es un sombrero, un oso es un oso, el logo de Pollos Hermanos un diseño vulgar… Estos y otros objetos alcanzan la categoría de iconos con el tiempo. Cuando el espectador de esta serie novela comprende qué significa cada objeto en la historia.

EL FLASHBACK DRAMÁTICO

El flashback servía en las series del siglo pasado para ilustrar las palabras de los personajes: el detective que explica cómo ha resuelto el caso o el adolescente que miente a sus padres sobre qué hizo el fin de semana (en este caso, las imágenes no se corresponden con la historia).

El flashback dramático estaba prohibido en las series. Los productores consideraban que los espectadores podían «despistarse». Lost redescubrió el flashback dramático, y este es su mayor aporte a la narrativa de las series.

Breaking Bad apenas utiliza flashbacks, pero cuando lo hace tiene una clara intención. El pasado de Walter White no explica el presente, sino que funciona como contraste con el presente de Heisenberg.

FLASHFOWARD DRAMÁTICO

El flashfoward (una escena del futuro) es la flor más rara del cine, y mucho más en las series, hasta que llegó Breaking Bad.

Gilligan abre más de un capítulo con un flashfoward para desconcertar e intrigar a los espectadores. Las imágenes nunca pueden ser ubicadas: ¿Presente o pasado? ¿Quién es el niño que encuentra un ojo de cristal? ¿Quién conduce la moto? Otras veces, el espectador carece de contexto para los planos que muestra Gilligan (¿Una bolsa con una cabeza humana o qué?)

Mujeres abandonadas

LA NOVELIZACIÓN

Si comienzas a leer una novela rusa en el capítulo treinta, es posible que no te enteres de nada. Tampoco es posible engancharse a series como House of Cards o Juego de Tronos comenzando a ver por el capítulo 6. Eso es la novelización de las series: para entrar en una serie debes comenzar por el capítulo uno de la primera temporada, porque sino estás perdido. Sin embargo, puedes engancharte a series como CSI o Modern Family a partir de cualquier capítulo.

La novelización apuntada con Twin Peaks fue refinada por David Simon con The Wire. Simon desarrolla el universo de Baltimore a lo largo de cinco temporadas. The Wire está concebida como una «novela total» con Herman Melville como referente. Sin embargo, un espectador podría entrar en The Wire comenzando por cualquiera de sus temporadas. Vamos a explicarlo…

… Un lector no puede abrir una novela de Sherlock Holmes por la página 50 porque se perdería (¿Quién ha muerto? ¿A quién buscan? ¿Quién es este?). Pero un lector puede entrar en el universo creado por Conan Doyle a partir de cualquiera de los libros y relatos sobre el detective. De la misma manera, los libros sobre Mundodisco o sobre Tom Ripley pueden ser leídos en distinto orden, aunque cada saga tenga una continuidad de personajes y tramas.

Del mismo modo, un espectador no puede entrar en el capítulo 4 de la temporada 4 de The Wire, pero sí puede entrar en el capítulo 1 de la temporada 4. Aunque haya una continuidad de las historias personales de los protagonistas de The Wire, cada temporada es un bloque que puede ser visto con independencia porque está centrada en un gran caso policial.

Breaking Bad lleva la novelización a un grado superior porque apenas tiene «puntos de entrada». Un espectador que se acerque a Breaking Bad en la quinta temporada no la entenderá y no la disfrutará, al menos no en toda su complejidad, porque todo comienza «in medias res» (a la mitad de las cosas).

Mientras que The Wire da carpetazo a cada caso al final de cada temporada, en Breaking Bad esto no es posible. Heisenberg es un personaje en progreso. El Heisenberg de ahora no es el Heisenberg de tres capítulos atrás. Parafraseando a Heisenberg, el físico alemán: «Puedes determinar el estado en que se encuentra Walter White en un momento concreto, pero no puedes predecir en qué estado estará dentro de dos capítulos».

La novelización de Breaking Bad está llevada hasta las últimas consecuencias, y conduce a Walter White a un final dramático que toma como referente La Poética de Aristóteles. Igual que Ciudadano Kane permanece como un referente aún no superado, es posible que pase mucho tiempo antes de que una serie de televisión supere los logros de Breaking Bad.

Hombres que se sienten poderosos

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