La teoría del accidente de laboratorio en Wuhan como origen del coronavirus abandona el terreno conspirativo

Biden pide a sus servicios de inteligencia un informe concluyente en 90 días. Las informaciones sobre la enfermedad de unos científicos de Wuhan en otoño de 2019 y la conexión del centro con las muertes de una mina en 2012 dan alas a la hipótesis

Cuatro vigilantes de seguridad custodian el instituto de virología de Wuhan, en febrero.
Cuatro vigilantes de seguridad custodian el instituto de virología de Wuhan, en febrero.KOKI KATAOKA / REUTERS

El mundo sabe ya que la covid-19 se transmite esencialmente por el aire y en lugares cerrados, que afecta más a las personas mayores y a los hombres. Ha comprobado que las mascarillas tienen bastante sentido, aunque no son infalibles, y ha visto cómo, en un tiempo récord, la industria farmacéutica ha logrado desarrollar una amplia y potente oferta de vacunas para combatir la enfermedad. Lo que ignora aún el mundo en este mayo de 2021 es dónde, cuándo y cómo surgió exactamente este nuevo coronavirus que ha causado la peor pandemia en un siglo y que, desde que fue conocido en diciembre de 2019, ha segado casi 3,5 millones de vidas.

El primer foco se detectó en la ciudad china de Wuhan y los afectados parecían vinculados a un mercado de animales vivos. El salto del virus del animal a los humanos allí o en otro lugar no precisado ha sido la hipótesis principal desde el comienzo de la pandemia. La alternativa, que el virus, de origen natural, saltase de animal a humano en el Instituto de Virología de Wuhan (WIV, por sus siglas en inglés), un laboratorio en esa misma urbe que estudia los virus SARS, y se registrase una fuga accidental, había sido desdeñada como una teoría prácticamente conspirativa, que pocos científicos avalaban y que tenía, entre los gobernantes, al peor embajador: Donald Trump. El entonces presidente de EE UU se había labrado la reputación de difusor de falsedades y aderezaba sus comentarios con ataques al régimen de Xi Jinping y a la Organización Mundial de la Salud. La confusión de esta posibilidad accidental con una fabricación deliberada del virus como arma biológica también le restaba credibilidad.

Hoy, sin embargo, la teoría del accidente del laboratorio ha salido de los márgenes del relato para ingresar en el reino de la verosimilitud. El día 13, un grupo de 18 científicos de universidades de élite, como Harvard, Stanford y Yale, publicaron una carta abierta en la revista Science haciendo un llamamiento para que se considerase “seriamente” la hipótesis hasta que hubiese datos suficientes que permitieran descartarla. El lunes, cuando al doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergología y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, le preguntaron si aún creía que el virus se había desarrollado de forma natural, respondió: “La verdad es que no. No estoy convencido de ello, debemos seguir investigando lo que pasó en China”.

Y el miércoles, el propio presidente Joe Biden publicó un comunicado recalcando que las dos hipótesis son posibles. Nada más llegar a la Casa Blanca, cuenta, encargó a los servicios de inteligencia un informe sobre el origen del coronavirus que recibió a principios de este mes. La comunidad de inteligencia ha llegado a un consenso en torno a “dos probables escenarios”, el del contacto animal-humano y el accidente de laboratorio, pero no ha llegado a una conclusión definitiva. “Mientras dos elementos en la comunidad de inteligencia se inclinan hacia el primer escenario y otro se inclina hacia el último —cada uno con baja o moderada confianza—, la mayoría de elementos no cree que haya suficiente información para determinar que uno es más probable que otro”. Así, ha pedido a sus agentes que redoblen los esfuerzos y le entreguen un estudio lo más definitivo posible en el plazo de 90 días.

Un grupo de operarios del equipo de Emergencias Sanitarias de Wuhan registra el mercado de Huanan, en Wuhan, el 11 de enero de 2020.
Un grupo de operarios del equipo de Emergencias Sanitarias de Wuhan registra el mercado de Huanan, en Wuhan, el 11 de enero de 2020.NOEL CELIS / AFP

Lo que ha pasado entre el clima de opinión de 2020 y el de ahora tiene que ver con informaciones publicadas recientemente sobre las enfermedades de unos investigadores del laboratorio, y la conexión de este centro con las muertes de unos mineros del sureste de China en 2012. Pero, sobre todo, tiene que ver con el paso del tiempo. Año y medio después de la aparición del virus, sigue sin confirmarse su origen real, lo que obliga a dejar abiertas las hipótesis alternativas al salto del animal al humano. Además, Pekín maniató tanto las pesquisas de la tardía misión de la OMS, que sus pobres conclusiones, presentadas en febrero, alimentaron aún más la desconfianza.

El pasado domingo, un día antes de que Fauci hiciera las citadas declaraciones, The Wall Street Journal publicó, citando un informe de los servicios de inteligencia, que tres investigadores del laboratorio de Wuhan cayeron enfermos en otoño de 2019 y necesitaron cuidados hospitalarios, aunque en China no es infrecuente acudir a hospitales por enfermedades comunes o estacionales. La Administración de Donald Trump ya había advertido sobre ello, con menos concreción, en un informe del pasado 15 de enero, apenas unos días antes de pasar el poder al demócrata Joe Biden. Una ficha de datos del Departamento de Estado señalaba que el Gobierno de Estados Unidos tenía “razones para creer que varios investigadores dentro del instituto enfermaron, antes de que el primer brote [de coronavirus] se identificase, con síntomas compatibles con la covid-19 y con enfermedades estacionales”. No ha habido avances conocidos a la hora de determinar la solidez de esta pista.

El laboratorio chino es sospechoso debido a su investigación con virus obtenidos de murciélagos, y el hilo investigador conduce a unas muertes por neumonía detectadas en una mina de la provincia de Yunnan, en el suroeste de China. Según el Journal, en abril de 2012, seis trabajadores cayeron enfermos, con síntomas similares a los causados por la covid, después de entrar en la mina para eliminar heces de murciélago. Las pruebas indicaron que padecían una neumonía y, para mediados de agosto, tres de ellos habían muerto. Expertos del Instituto de Virología de Wuhan se pusieron a investigar y acabaron obteniendo cerca de un millar de muestras en la mina.

Los investigadores encontraron en esas muestras nueve tipos de coronavirus. Entre ellos, uno conocido como RaTG13 y del que en el inicio de la pandemia indicaron que tenía un código genético similar en un 96,2% al SARS-CoV-2. Es el “pariente” más cercano encontrado hasta ahora al causante de la covid, aunque aún a una enorme distancia evolutiva: ambos tipos se separaron hace varias décadas. La viróloga Shi Zhengli, principal experta en este tipo de virus en el WIV, ha asegurado que los mineros no enfermaron de covid.

En un informe publicado el viernes pasado en formato preprint en el repositorio BioRxiv, sin revisión de otros expertos, los científicos del WIV aportan detalles sobre los coronavirus encontrados en la mina, e indican: “Estos resultados sugieren que [los coronavirus] que encontramos en los murciélagos pueden ser solo la punta del iceberg”. No obstante, sostienen que los ocho que no son el RaTG13, casi idénticos entre sí, son solo similares en un 77% al SARS-CoV2. No mostraron capacidad de infectar una célula humana utilizando el receptor que sí emplea el causante de la covid, según estos investigadores. Tampoco lo hizo el RaTG13.

“Aunque hay conjeturas que hablan de la posibilidad de una fuga del RaTG13 del laboratorio que causara el SARS-CoV-2, las pruebas en los experimentos no lo corroboran”, concluye el informe.

Miembros de la delegación de la OMS llegan al Instituto de Virología de Wuhan en China, el 3 de febrero.
Miembros de la delegación de la OMS llegan al Instituto de Virología de Wuhan en China, el 3 de febrero.HECTOR RETAMAL / AFP

 

Pero la desconfianza es, aun así, evidente. La misión de la OMS solo pasó tres horas en el Instituto de Virología de Wuhan y sus miembros no pudieron acceder más que a datos procesados. Su informe concluía el pasado 9 de febrero que la hipótesis del accidente de laboratorio era “extremadamente improbable”, mientras que la transmisión natural desde un reservorio animal era “probable o muy probable”. Y dos días después, el 11 de febrero, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advertía de que no se podía descartar esa posibilidad y era necesaria una investigación más exhaustiva.

El miércoles, un portavoz de la OMS respondió a este diario por correo electrónico que la organización se encuentra ahora revisando las recomendaciones del informe sobre el origen del virus a un nivel técnico, y estos equipos técnicos elaborarán una propuesta para los próximos estudios que se lleven a cabo. Las próximas investigaciones incluirían la hipótesis del accidente del laboratorio, pero no está claro que se vayan a realizar.

Pekín siempre ha rechazado tajantemente esa teoría y se aferra a las conclusiones del informe de la OMS. “Estados Unidos sigue promocionando la teoría de la fuga de un laboratorio. ¿Le preocupa la trazabilidad, o solo está intentando distraer la atención?”, se preguntaba el lunes el portavoz chino de Exteriores Zhao Lijian, después de que The Wall Street Journal publicara la información sobre los tres supuestos trabajadores enfermos del Instituto de Virología de Wuhan. Aunque China no ha descartado, al menos en público, de modo definitivo la idea de una segunda misión, es improbable que acceda a ella si entre sus objetivos se incluye una nueva visita al Instituto de Virología u otras instalaciones similares.

El país asiático no solo niega la posibilidad de una fuga. También acusa, por su parte, a Estados Unidos. En plena lucha de esgrima verbal con Washington sobre las causas y la gestión de la covid cuando la pandemia comenzaba a llegar a EE UU, el propio Zhao —estandarte de una nueva generación de diplomáticos chinos conocida como “lobos guerreros”, mucho más agresivos en la retórica a favor de su país— daba pábulo el año pasado en su cuenta de Twitter a una teoría conspiratoria: que el virus hubiera llegado a Wuhan en octubre de 2019 traído por soldados estadounidenses que participaron en los Juegos Militares celebrados en esa ciudad.

Pekín también insiste en que Estados Unidos debe permitir en sus propios laboratorios militares de armamento biológico en Fort Detrick una inspección similar a la que llevaron a cabo los expertos de la OMS en Wuhan a principios de año.

Las acusaciones entre Washington y Pekín han acompañado a la evolución de la propia pandemia, en paralelo a la entrada en barrena de las relaciones entre las dos grandes potencias mundiales. Y, arrastrados al medio de esta disputa, se encuentran los trabajos científicos de búsqueda del origen de la covid.

https://elpais.com/sociedad

El meganegocio de las grandes farmacéuticas

Una enfermera extrae una dosis de un vial de la vacuna contra el Covid-19 de la farmacéutica Comirnaty-Pfizer-BioNTech este viernes en el estadio Nueva Condomina de Murcia. EFE/Marcial Guillén
“No dejar a nadie atrás”.

Cuánta palabrería y desfachatez hay en esa frase cuando la escuchamos de quienes, continua y deliberadamente, están haciendo precisamente lo contrario, dejar a muchísima gente en la cuneta, privados de los derechos más básicos, enfermos y hambrientos, sin esperanza.

Una consigna utilizada a discreción por buena parte de la clase política (no quiero caer en la tentación, populismo de andar por casa, de meter a todo el mundo en el mismo saco) y de las elites económicas.

¿Se la creerán de tanto repetirla? Imposible saberlo. Supongo que habrá de todo, los cínicos y los crédulos.

Para mí, más que un piadoso deseo es pura demagogia, una persistente, espesa e interesada cortina de humo para ocultar las tropelías a las que asistimos continuamente.

Quienes la repiten una y otra vez, ¿la aplican también al proceso de vacunación con el que se pretende contener y revertir la pandemia? ¿Tendría acaso validez cuando se sabe que una proporción muy grande de la población que vive en los países más pobres y en los no tan pobres en términos de renta por habitante está siendo excluida del mismo? Hablamos de miles de millones de personas. Pues sí, también se escucha a menudo en este caso.

¿Se puede hacer bandera de ese lema y mirar hacia otro lado cuando se pone el foco en los enormes privilegios que disfrutan las grandes empresas farmacéuticas, que están viviendo una verdadera época dorada? Me temo que la contestación a está pregunta es asimismo positiva.

Los de arriba y los defensores del establishment pueden insistir en el mantra de que el gobierno de los asuntos públicos y privados a todos beneficia; y, sin pestañear, dar por buena, no cuestionar la privilegiada posición de esas corporaciones. Sí, las mismos que han obtenido -no sólo en tiempos de pandemia, sino como un componente estructural de su modelo de negocio- un enorme volumen de fondos públicos, en forma de recursos e investigación básica y aplicada, imprescindibles para obtener las vacunas (y otros fármacos); fondos que han privatizado con la complacencia, salvo casos excepcionales, de gobiernos e instituciones. La facturación de estas empresas, cuyo mercado es la enfermedad de los que pueden comprar las vacunas, protegidas por las patentes, es milmillonaria, del mismo modo que han crecido exponencialmente las retribuciones de sus ejecutivos y grandes accionistas.

Algunas voces se han alzado contra esta situación, exigiendo que se liberen las patentes, se produzca una efectiva transferencia de tecnología y se activen las capacidades productivas necesarias para que las vacunas puedan llegar a todos. Pero las resistencias y las posiciones tibias, donde lamentablemente encontramos a las instituciones comunitarias y a la mayor parte de los gobiernos europeos, están impidiendo avanzar en esta dirección.

El tiempo apremia, la enfermedad mata, los derechos humanos más básicos están siendo pisoteados… pero nada de eso importa, pues “nadie se quedará atrás”. ¡Qué siga el circo!

https://blogs.publico.es/fernando-luengo

Vacunados y con esperanzas

Así puedes calcular la fecha en la que te podrás vacunar contra la Covid-19  | Lifestyle | Cinco Días

Alas víctimas, al personal médico La mitad del país pasa este lunes a semáforo epidemiológico verde, la otra mitad se quedará en amarillo, la excepción es Quintana Roo, el único de los 32 estados que se queda en color naranja. Una quinta parte de la población adulta, además, recibió al menos la primera dosis de su vacuna anticovid, justo en la semana en que arribó a México una cantidad récord de vacunas: 5 millones. Este domingo se cumplieron 17 semanas continuas de descenso en el número estimado de contagios y la ocupación hospitalaria está en solo 11 por ciento. El dato más fuerte del estado de la pandemia, sin embargo, es la tasa de reproducción efectiva porque es una medida clave de qué tan rápido está o no creciendo el virus. Representa el número promedio de personas infectadas por alguien contagiado.

Si la Rt está por encima de 1.0, el virus se propaga rápidamente, si está por debajo de 1.0 irá a la baja. En 22 estados la tasa Rt va a la baja, en cuatro se encuentra estable y solo en seis estados aún se halla al alza: Baja California, Colima, Nayarit, Tamaulipas, Quintana Roo y Zacatecas. Así lo indica el informe AMMA de los expertos del Instituto de Matemáticas, el Centro de Investigación en Matemáticas y de la Universidad de California en Davis. Es un modelo científico desarrollado para orientar la toma de decisiones durante la epidemia que permite estimar el aumento o disminución de casos de la enfermedad y pronosticar a mediano plazo (algunas semanas) la presión hospitalaria.

El modelo fue desarrollado por Andrés Christen y Marcos Capistrán, del Cimat, junto con María Luisa Daza-Torres, de la U.C. Davis, y Antonio Capella, del Instituto de Matemáticas de la UNAM. El nombre AMMA corresponde a las iniciales de sus desarrolladores y puede consultarse aquí: coronavirus.conacyt.gob.mx/proyectos. Son datos esperanzadores frente a una de las enfermedades más catastróficas enfrentadas por el mundo en el término de un siglo.

Una pandemia prevista, pero para la cual pocos países estaban preparados. El conjunto de medidas contra la epidemia parece estar funcionando y la vacunación se acelera y aumenta su alcance, como pasó en mi caso este fin de semana, en que me tocó acudir por mi dosis a uno de los macrocentros de vacunación masiva de Iztapalapa, donde destaca la eficiencia. Veintitrés minutos duró todo el proceso, desde el arribo hasta que salimos ya vacunados con la primera dosis de la Sputnik (ni al covid le pongo más el apellido “19” ni a la vacuna rusa el “V”), contado el lapso incluso de 15 minutos para esperar por alguna reacción adversa.

Hasta anoche han sido aplicadas 26.4 millones de dosis de las 33.4 millones de dosis recibidas y para octubre pueden estar vacunados todos los adultos, si se conserva el ritmo y se cumplen las expectativas. Hay motivos pues (e información científica) para la esperanza. También para confrontar a los pesimistas que a principios de año inundaron las redes con sus diatribas y cálculos desinformados.

https://www.milenio.com/opinion/hector-zamarron/afinidades-selectivas/vacunados-y-con-esperanzas

¿Es mejor beber agua embotellada que del grifo?

Revisamos, con la ayuda de una experta en seguridad alimentaria, lo que hay de cierto en esta creencia tan extendida.

Mujer con ordenador y botella de agua en la mano

Otras personas prefieren comprar la garrafa de agua porque la del grifo directamente les sabe mal, como a cal o a cloro. Esto puede ser así ya que estas sustancias y otras se añaden al líquido elemento para garantizar que este sea seguro, que por beberlo no vamos a pillar una gastroenteritis o algo mucho peor. En el sabor del agua también influye el estado de las tuberías del edificio en el que vivamos, la zona y hasta el tipo de agua de cada ciudad y de la comunidad. Y aunque el agua del grifo no sepa igual en Valencia que en Asturias es segura. Según el informe técnico del Ministerio de Sanidad, el 99,5 % del agua red de España es apta para el consumo. Solo existen casos aislados en los que se indica como “agua no potable”. Por tanto, el agua que nos llega a casa a través del grifo no tiene ni microorganismos ni sustancias contaminantes.

¿Has escuchado eso de que el agua embotellada de mineralización débil es mejor, sobre todo para personas a las que tiendan a formársele cálculos renales? Al respecto, Gemma del Caño, farmacéutica y experta en seguridad alimentaria explica lo siguiente en su libro Ya no comemos como antes, ¡Y menos mal! (Paidós): “Esto no deja de ser una estrategia de marketing que no tiene evidencia científica, ya que la formación de cálculos renales está determinada por muchos factores y no exclusivamente por beber un tipo u otro de agua”. En el caso de tengas un bebé y te hayan recomendado agua embotellada, la cosa cambia. “Sus riñones son más inmaduros. Aunque pueden consumir agua de red, el agua de mineralización débil hará que tengamos controlada la cantidad de minerales que se aportan en cada papilla o biberón. No se recomiendan aguas con más de 1000 mg /l de residuo seco ni con más de 200 mg de sodio por litro. Si conocemos la composición del agua de red y es similar a estos datos, no hay problema, pero si el agua es muy dura, siempre tenemos la opción de la embotellada”.

¿Qué se hace con el agua que pasa por una planta potabilizadora y acaba saliendo del grifo?

Para que el agua que llega a nuestras casas sea potable, debe pasar por distintos procesos entre los que se encuentra la adición de compuestos oxidantes para eliminar materia orgánica y metales pesados, otros para estabilizar el ph, floculantes para sedimentar… Después se decanta, con lo que el agua limpia queda arriba y los residuos abajo. A continuación, se vuelve a filtrar, esta vez usando carbón activo para asegurar que no quedan sustancias que hayan escapado a los otros procedimientos, así como eliminar posibles restos de los compuestos que se le han añadido al agua. Posteriormente, esta agua se desinfecta, para eliminar los microorganismos patógenos y evitar que podamos morir por habernos bebido un vaso de agua.

La desinfección se suele realizar con cloro y sí, es un proceso potente. “La desinfección es un proceso agresivo, pero debemos estar tranquilos ya que la cantidad de desinfectante se regula dependiendo de la calidad del agua que ha llegado a la planta de tratamiento. Eso sí, siempre que se garantice que no se superan los límites legales”, explica Del Caño. “En estas plantas, el agua pasa más controles incluso que en las plantas envasadoras. Así que no, no hay riesgos de intoxicación”.

Beber agua del grifo es bastante más barato que comprarla en el súper (hasta trescientas veces más económico) y le estaremos echando una mano al medioambiente reduciendo nuestro consumo de plástico. Si lo que nos desagrada es el sabor, está la opción de hacerse con una jarra filtrante. Eso sí, tal y como recomienda Del Caño: “Cuidado con las jarras con filtros, en ocasiones no los cambiamos con la frecuencia que deberíamos y son un acúmulo de bacterias importante”.

https://www.muyinteresante.es/salud/

¿QUÉ SON LOS CONCENTRADOS,EXTRACTOS Y ACEITES DE CANNABIS?

EL MUNDO DE LOS PRODUCTOS DE CANNABIS Y SUS BONDADES
▷ Conoce los concentrados, aceites y extractos del cannabis | ▷  POLLOSHERMANOS.NET

La cannabis se ha convertido en una industria multimillonaria y en un agente de innovación médica y empresarial. Este “boom” hace que en ocasiones uno tenga que educarse en torno a lo que los productores están ofreciendo.

A menudo se habla en la industria del cannabis de términos como concentrado, aceites y extractos. Y existe confusión al respecto -y con razón, pues estos términos hacen énfasis en distintas características, pero pueden ser sinónimos o empalmarse en su significado.

Tanto un aceite de cannabis como un extracto son concentrados. En líneas generales un aceite, concentrado o extracto de cannabis se refiere a un producto derivado de la flores del cannabis que ha sido procesado de alguna forma para obtener (o concentrar o extraer) ciertos ingredientes o propiedades.

En otras palabras, estos términos se diferencian de los puros capullos y cristales de la planta que son fumados sin mayor proceso. Asimismo estos productos tienen la ventaja de que no tienen que ser fumados, pueden ser consumidos de formas distintas. Las diferencias estriban fundamentalmente en que los aceites son cannabinoides separados de la planta con el fin de que al inhalarse se tenga una sustancia pura o limpia. El aceite, además, hace referencia a la forma en la que una sustancia se “concentra”, esto, obviamente, en una grasa insoluble.  

Los extractos son productos refinados y su presentación suele ser en polvo o en líquido, en forma diluida. En el caso de los aceites de cannabis los más comunes son aceites de CBD y CBD usados sobre todo por sus beneficios medicinales y por no tener cualidades psicoactivas (o ser mínimas). El aceite de THC tienen propiedades psiacotivas pero también medicinales. Aceites usados en vaporizadores y aceites comestibles que pueden ser ingeridos con comida o alimentos como cápsulas

El sitio especializado Leafy, divides los concentrados de la siguiente manera: 

CONCENTRADOS DE CANNABIS

  • Tinturas:  Son extractos líquidos de cannabis que se consumen sublingualmente. Tardan cerca de 20-30 minutos en hacer efecto.
  • Cápsulas: extractos de cannabis en polvo que tardan cerca dee 2 horas en hacer efecto.
  • Vaporizadores: Cartuchos con aceite de cannabis,similares a los cigarros electrónicos, su efecto se siente en minutos.
  • El hachís: es un concentrado de cannabis que utiliza las secreciones pegajosas delas glándulas de la planta y puede consumirse de numerosas formas.
  • Ceras: Un aceite refinado por un solvente como el butano o el CO2. Tiene alta concentración y son de rápido efecto.
  • https://pijamasurf.com/

¿Por qué es una excelente idea cocinar las verduras al vapor?

Verduras y pechuga de pollo al vapor.
Verduras y pechuga de pollo al vapor. Foto: Timolina – www.freepik.es

 

Cualquier habitante del planeta Tierra que no haya probado aún las verduras hechas al vapor, desconoce la forma más idónea de consumir las hortalizas. Es un método de cocción que no solo conserva mejor las propiedades nutricionales, sino que preserva el sabor. Un sistema que arma al verde de escudos y espadas para competir en condiciones naturales con otros alimentos más procesados, en estos tiempos de los excesos dopamínicos del sabor industrial.

El aborrecido brócoli se convierte en un suculento manjar (palabra de carnívoro). La judía verde escala a los podios. La berenjena se libra de la fritanga. El amante del entrecote da calabazas a la vaca. La verdura vuelve a su origen, a su disfrute edénico, cuando el Diablo aún podía tentarnos con una manzana. La textura mantiene su turgencia. Después el plato puede acompañarse de un buen aceite de oliva virgen extra, un poco de sal y pimienta… Hablamos de una cocina muy saludable.

Hay consenso entre los nutricionistas que es uno de los tipos de cocción más adecuados. La forma en que se cocina un alimento afecta a su valor nutritivo, en forma positiva o negativa. Puede disminuir, por ejemplo, la presencia de fibra o de vitamina C. En el Plato de Harvard se recomienda el consumo fresco de vegetales y el uso de las técnicas de cocción más respetuosas, como el vapor, el horno o la plancha. Se sugiere emplear métodos en los que el agua y el alimento tengan poco contacto.

La dieta mediterránea se ajusta como anillo al hongo a esta práctica culinaria. Hay consenso entre los ciudadanos, además, que al vapor las verduras salen riquísimas. Por primera vez la salud y el gozo van de la mano. Como si la vida confabulara – esta vez sí, no como con las hamburguesas y patatas fritas- por una dieta sana y equilibrada.

Las razones de sus beneficios son múltiples. La primera: no requiere grasa (solo vapor de agua). La segunda: tras la cocción, muchos nutrientes siguen allí, especialmente si hablamos de vitaminas (minerales y macronutrientes, como las proteínas y grasas, son más estables). Algunas de estas vitaminas, como la C, B o el ácido fólico, menguan o desaparecen si se utilizan otros métodos o fuentes de calor. La tercera: ya lo hemos dicho… el sabor, la verdura no se destiñe, no se amansa.

Esto se debe a que la cocción al vapor es la que mejor conserva las propiedades organolépticas de los alimentos. Es decir, las que trabajan en nuestros receptores como si fueran pinceles para los sentidos: los comestibles mantienen el olor, la textura, el color… Es una forma sencilla y económica de cocinar que despierta la experiencia sensorial de verduras y pescados.

Por otro lado, no es imprescindible una vaporera eléctrica u otro utensilio sofisticado, si se carece del mismo. Solo con una olla o sartén con agua hirviendo y un colador de hierro (que se ajuste a su diámetro) la magia del vapor estará ya en marcha. Existen, no obstante, multitud de aparatos que pueden utilizarse: desde vaporeras con varios pisos (que facilitan trabajar a la vez con pescados y verduras) a estuches de silicona que permiten cocinar al vapor usando el microondas (se añade un poco de agua y se pasan los ingredientes durante unos minutos por el aparato).

Sea cual sea el continente, se reducen los tiempos de cocción si se compara con otros métodos, como en el hervido. Se consigue además que los alimentos sean muy fáciles de digerir. Quien necesite perder peso tendrá aquí un sabroso aliado. No se produce la reacción de Maillard (no aparecen costras en la superficie) y está indicado para personas que padecen trastornos intestinales.

El vapor es una técnica en realidad antigua, utilizada con destreza en Asia y Oriente Medio (allí la usan con el arroz, en los preparados como las empanadillas o dumplings, en las carnes…). Desde que los humanos descubrieran la cocina comprendieron que, gracias a su mediación, surgían nuevos aromas y sabores. Con el vapor, encontraron un apoyo excepcional.

El agua no debe tocar nunca al alimento. Primer mandamiento. Las cantidades de líquido deben ser las justas: ni poco ni demasiado. El agua mejor que esté ya hirviendo cuando pongamos encima la comida si usamos un colador. No se pega y las hortalizas mantienen sus colores brillantes. Los comestibles no salen pochos o poco atractivos.

El vapor despierta los aromas. El asunto de las vitaminas es importante: mientras que cociendo un brócoli en agua, por ejemplo, el contenido de vitamina C casi desaparece, utilizando el vapor apenas se ve afectado este nutriente. Esto es especialmente importante si no se consume mucha fruta (otra de las fuentes principales de vitamina C). Si cocinamos las verduras en agua, muchas de sus propiedades se quedan en el caldo, en un proceso que llaman lixiviación. Además, solo al vapor el brócoli sale sabroso: es un error histórico haberlo hervido alguna vez.

Acepta este método múltiples comestibles, y es un sistema que facilita que aparezcan en nuestros platos gran variedad de colores. El cocinero es como un pintor que usa los pigmentos vegetales (unas zanahorias naranjas, unas judías verdes, un pimiento rojo). Un Van Gogh como acompañamiento. Confía en el agua como líquido elemental. Valora la sencillez también elemental del alimento.

De este modo, nos aseguramos una mayor cantidad de nutrientes, porque el color es un indicador de la vida. Tubérculos, verduras, hortalizas, pescados, setas, carnes, marisco, cuscús, incluso frutas, como las manzanas o peras… Alimentos poco grasos que normalmente sufren más con otros tipos de cocción agresiva. Puede aderezarse con especias o añadirlas al agua. En las carnes, es mejor utilizar aquellas que son tirando a magras (como la pechuga de pollo).

Ya hemos apuntado que existen distintos utensilios en el mercado. Del colador de hierro a la vaporera eléctrica. El primero es poco práctico si se cocinan muchos ingredientes a la vez o para varias personas. Debe ir cubierto con la tapa y no abrirla durante la cocción, ya que entonces pierde fuerza el vapor y el proceso debe empezar de nuevo.

La vaporera eléctrica permite ser más versátil. Pero también hay vaporeras de bambú, cestillos y estuches de silicona, o incluso se puede utilizar papel sulfurizado para hacer un delicioso papillote (es un método que usa los mismos principios, solo que el alimento se envuelve con el papel para que se cocine en sus propios jugos).

En Portugal muchos utilizan la cataplana. Es un recipiente típico que da nombre a distintos platos (como la cataplana de marisco). Está formado por dos partes cóncavas que se cierran. Así se aprovecha el vapor para conservar la esencia de los alimentos. Se parece mucho al tajín bereber o amazigh (seguramente en él esté el origen de la cataplana). El tajín es una olla de barro diseñada para conservar el calor y el vapor durante la cocción. Gracias a él, los cuscús y los estofados salen espectaculares.

El tiempo de cocción no es el mismo para todos los alimentos, como ocurre con otros métodos. Último mandamiento. Es necesario ajustarlo para que los alimentos no salgan demasiado cocidos y pierdan entonces las propiedades organolépticas. Las carnes son las que tardan más. Lo mismo con los tubérculos. Las verduras y pescados, en general, necesitan varios minutos (agradecen estar al dente). Lo ideal es cortar las verduras a un tamaño similar para que se facilite una cocción homogénea. El resto es solo diseñar los platos o acompañamientos. Escoger verduras variadas o hacer platos típicos (como las judías con patatas). Sentir de nuevo que la hortaliza sabe a hortaliza. Dejarse tentar, como cuando íbamos hechos unos Adanes, por el Diablo.

https://blogs.publico.es/recetas-caseras-nutricion-saludable

¿CUÁLES SON LAS ACTIVIDADES Y SUSTANCIAS QUE GENERAN MÁS DOPAMINA?

LA DOPAMINA QUE SE GENERA EN EL CUERPO ES ESENCIAL PARA LA MOTIVACIÓN Y LA REALIZACIÓN DE CUALQUIER TAREA QUE PRESENTA UN RETO
Cuáles son las actividades y sustancias que generan más dopamina?

 

La dopamina es una molécula esencial para la realización de cualquier tarea, especialmente los objetivos que más le importan al ser humano, desde aprender un idioma o un deporte hasta escribir un libro, conseguir una pareja o simplemente lograr cualquier tarea que no sea automática y represente un reto. Generalmente se describe a la dopamina como la molécula de las recompensas y el deseo, y tiene que ver especialmente con la proyección de un placer o un beneficio. Cuando producimos dopamina el cuerpo se energiza, la atención y el foco se afilan y sube naturalmente nuestra motivación. El biólogo Robert Sapolsky la ha descrito como la “molécula del tal vez”, pues nada genera más dopamina como la anticipación de algo que puede ocurrir (y que nos estimula) pero que no necesariamente sucederá.

Pero la dopamina tiene también un lado oscuro, pues está asociada a conductas adictivas, como puede ser el sexo, las drogas, las apuestas o incluso la navegación obsesiva en Internet. El deseo de obtener una recompensa química, cuando no se tiene inteligencia emocional, puede llevar a muchas personas a desarrollar diversas aflicciones. La dopamina es una molécula engañosa en cierta forma, como explica el Dr. Andrew Huberman de la Universidad de Stanford, pues una vez que se ha conseguido la meta y disfrutado de ella, se produce a la vez una sensación desagradable (el llamado “bajón”). Esta es la manera con la que la naturaleza se asegura de que se vuelva a perseguir una meta. La dopamina ejemplifica en cierta forma la canción de los Rolling Stones que dice: I can’t get no satisfaction. Siempre se quiere más.

Toda las cosas que nos generan placer producen dopamina. Según Huberman, comer algo que nos gusta multiplica unas diez veces los niveles de dopamina en el cerebro (esto puede variar, obviamente). El sexo incrementa unas cien veces los niveles de dopamina, algo similar a lo que ocurre con la nicotina (lo cual quizá explica por qué a muchas personas les gusta fumar después de tener sexo, pues de esta manera siguen prolongando su recompensa de placer). Pero sustancias como la cocaína o las metanfetaminas pueden incrementar los niveles hasta mil veces. Los niveles de dopamina que produce jugar videojuegos, especialmente en los adolescentes, oscilan entre los niveles que producen el sexo y la cocaína. Depende de la capacidad del videojuego de presentar nuevos estímulos en los usuarios, pues la novedad es esencial. Igualmente, tener sexo con la misma persona muchas veces genera menos dopamina que tener sexo con alguien nuevo.

El ejercicio también es una buena forma de producir dopamina de una manera sana y constante y sin necesidad de los picos de otras actividades, si bien aquí también los niveles de dopamina aumentan cuando hay un factor de competencia. Otra manera sencilla, gratuita y sana de generar dopamina es escuchar música, especialmente música que nos mueva emocionalmente y que tenga ciertas memorias asociadas.

Las personas que buscan fomentar la producción de dopamina a través de la dieta pueden buscar alimentos (como las almendras) que tengan tirosina, el precursor natural de esta sustancia. Esta sustancia puede también tomarse como suplemento, al igual que la Mucuna pruriens, una sustancia muy popular que también es tomada por personas que tienen Parkinson (una enfermedad relacionada con bajos niveles de dopamina). 

Una nota de cautela con el consumo de suplementos de dopamina (incluida la levodopamina) pues, como también señala Huberman, suplementar dopamina puede alterar el funcionamiento natural del sistema de dopamina del cerebro. Aunque estas sustancias no tienen fuertes efectos secundarios, es mejor crear hábitos positivos que promuevan la secreción de dopamina con un sustento conductual y no de agentes externos.

https://pijamasurf.com/

El grano, la pasta, el arroz, el pan… mejor entero

Pan integral.
Pan integral. Foto: Danastajic016 en Pixabay

Los tiempos cambian, los conocimientos científicos avanzan, y por esta razón la base de la pirámide alimentaria, que en su día nos enseñaron en las escuelas, sufrió un terremoto en la escala nutricional: los cereales dejaron de ser el pilar, el cimiento de la dieta saludable.

Los italianos tal vez lloraron por su pizza. Los españoles por el “pan blanco nuestro de cada día”… Y no es extraño. En la década de los noventa era al revés. Se consideraba que el pan, el arroz y la pasta debían tener el protagonismo. Eran la Winona Ryder, el Luke Perry y la Claudia Schiffer (estrellas de la época) de las comidas…

Hoy son las verduras y frutas las que han ocupado la parte amplia de la base, según el nuevo enfoque apoyado, entre otros, por los investigadores de la Universidad de Harvard. Son la Rosalía, la Beyoncé, el Bad Bunny del color y de los fitoquímicos. Deberían estar en todos los saraos, sonando en nuestros estómagos en mayor proporción. Tendrían que ocupar la mitad exacta proporcional de nuestras raciones diarias. Con los cereales, en cambio, como ocurre con las estrellas mediáticas del pasado, debería reducirse su presencia a un ¼ del plato, lo mismo que la proteína (John Wayne y Stallone… para las reposiciones de La 2). Siguen siendo importantes, pero con matices.

Hay otro elemento que también fue modificado: el cereal, siempre mejor integral. Nada de estrellas pijas y refinadas. Vuelve la cáscara. Lo bruto. Lo auténtico. Las pautas de nutrición menos fundamentalistas recomiendan que al menos la mitad de los cereales que comemos (arroz, pasta, pan, avena, etc.) sean integrales. Las más severas apuestan por eliminar los refinados de la dieta.

¿El punto salomónico o medio? Equilibrar los alimentos. Cuanto mayor sea la presencia de los granos integrales en nuestra dieta, mejor. Es difícil – seguro que imposible- comer una buena paella con arroz integral. Pero el arroz basmati, si ya eres un iniciado en el cine de Bollywood, sabe incluso mejor que el refinado. Muchas ensaladas salen de escándalo utilizando arroz integral o salvaje. Algunos platos con pasta integral son igualmente muy sabrosos…

Son varias las razones para apostar por el grano entero. Una de las principales está en la fibra dietética que contiene y en otros nutrientes. En la cáscara hay antioxidantes, hierro, zinc, cobre, magnesio, vitaminas y fitoquímicos. El germen, el corazón de la semilla, es rico en grasas saludables y vitaminas.

Cuando los cereales se refinan pierden el salvado o cáscara y también el germen. Carecen de esa magnífica fuente de fibra, además de otros beneficios, como las propiedades antinflamatorias. Nos quedamos solo con la fuente de energía del almacén interior del grano (endospermo): carbohidratos, proteína y pequeñas cantidades de vitaminas y minerales. Perdemos casi el 80% de su valor nutricional. Son como un grupo de K-pop coreano: mucho espectáculo pero poca música.

Se convierten en fuerzas calóricas con menor atractivo dietético. Y este no es el único problema. Al procesarse aumentan los niveles de azúcar o, más bien, cambia la forma en que lo metabolizamos. Se vuelven muy digeribles y esto hace que suban los niveles en el organismo (alto índice glucémico) al convertirse rápidamente en glucosa en la sangre. Ocurre algo parecido cuando convertimos la fruta en zumo (por eso siempre es preferible comerla entera y con su piel).

Si uno es deportista, o acaba de hacer un ejercicio físico intenso, si sigue las recomendaciones de Arnold Schwarzenegger para ganar músculo, toda la glucosa extraída de los carbohidratos le servirá para reponer el gasto del cuerpo y no generará desbarajustes. De lo contrario, es necesario reducirlos en las comidas para no exceder las necesidades reales del organismo y provocar desequilibrios.

La conclusión brilla en los gimnasios: si uno es foodie de la pasta, incluso de la integral, mejor que haga deporte. En realidad, da igual si se es foodie o un sedentario jugador de e-Sports: siempre será saludable hacerlo. El ejercicio físico es hoy el hermano mellizo de la nutrición. Son como Schwarzenegger y Danny DeVito en aquella película que se tituló en España Los gemelos golpean dos veces. Muchas de las enfermedades no transmisibles pueden contrarrestarse si se hace deporte o ejercicio diario. Los carbohidratos están muy relacionados con nuestro gasto energético, y por tanto con el sobrepeso. Si uno es como el pequeño DeVito de la peli, mejor no pasarse con ellos.

No obstante, carbohidratos y azúcares siguen siendo, en su justa medida, necesarios para el organismo. Son una fuente de energía y nutrientes. Por eso las guías dietéticas más modernas, como el Plato de Harvard, hacen hincapié en que los cereales integrales deben ocupar un espacio correcto en nuestra alimentación, aunque siempre menor que las verduras y frutas en su conjunto.

No todos los carbohidratos son, además, iguales. No son idénticos los presentes en una fruta que en una Coca-Cola. Seguramente los más peligrosos sean los obtenidos del azúcar refinado, tanto en forma sólida como líquida (bebidas energéticas, bollería, etc.). Pero un exceso de granos procesados, como la pasta, arroz y el pan blanco, también podrían afectar a la larga a la salud, según muchos nutricionistas.

Los cereales enteros, en cambio, se han relacionado en estudios observacionales con la reducción de enfermedades crónicas y la muerte prematura (principalmente cardiopatías, cáncer y diabetes). Está bastante aceptado que pueden reducir la mortalidad en vez de aumentarla. Se descomponen y liberan la energía de una forma más lenta gracias a la fibra y esto hace que el organismo los tolere mejor. “La fibra ayuda a regular el uso de azúcares por parte del cuerpo, lo que ayuda a controlar el hambre y el azúcar en la sangre”, según la Escuela de Salud Pública de Harvard.

Consideran que los granos enteros esconden el premio: un “completo paquete” de beneficios para la salud. Además, mantienen una mejor relación con las bacterias intestinales, lo que podría ayudar a mejorar el sistema inmunológico. Otro de los factores a tener en cuenta es que ayudan a prevenir el estreñimiento.

Todo apunta a que incluirlos en nuestras comidas diarias, junto a las legumbres (las nuevas modelos en la pasarela de la pirámide), y siempre en la proporción adecuada (¼ de cereales, a poder ser integrales), es beneficioso. En el caso de que uno sea un completo fanático de los más refinados, sería mejor, en la medida de lo posible, limitarlos: no es necesario comer paella todos los días.

https://blogs.publico.es/recetas-caseras-nutricion-saludable

La vacuna es un bien público mundial

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

Varias personas reciben sus respectivas dosis de vacuna en el Wizink Center de Madrid. EFE/ Emilio Naranjo
Varias personas reciben sus respectivas dosis de vacuna en el Wizink Center de Madrid. EFE/ Emilio Naranjo

Hay un cierto consenso en torno a que la pandemia actual permanecerá con nosotros durante mucho tiempo. Vamos a entrar en un periodo de pandemia intermitente cuyas características precisas todavía están por definirse. El juego entre nuestro sistema inmunitario y las mutaciones del virus no tiene reglas muy claras. Tendremos que vivir con la inseguridad, por espectaculares que sean los avances de las ciencias biomédicas contemporáneas. Sabemos pocas cosas con seguridad.

Sabemos que la recurrencia de pandemias está relacionada con el modelo de desarrollo y de consumo dominante, con los cambios climáticos asociados a este, con la contaminación de los mares y los ríos y con la deforestación de los bosques. Sabemos que la fase aguda de esta pandemia (posibilidad de contaminación grave) solo terminará cuando entre el 60% y el 70% de la población mundial esté inmunizada. Sabemos que esta tarea se ve obstaculizada por el agravamiento de las desigualdades sociales dentro de cada país y entre los distintos países, combinado con el hecho de que la gran industria farmacéutica (Big Pharma) no quiere renunciar a los derechos de patente sobre las vacunas. Las vacunas ya se consideran el nuevo oro líquido, sucediendo al oro líquido del siglo XX, el petróleo.

Sabemos que las políticas de Estado, la cohesión política en torno a la pandemia y el comportamiento de la ciudadanía son decisivos. El mayor o menor éxito depende de la combinación entre vigilancia epidemiológica, reducción del contagio a través de confinamientos, eficacia de la retaguardia hospitalaria, mejor conocimiento público sobre la pandemia y atención a vulnerabilidades especiales. Los errores, las negligencias e incluso los propósitos necrófilos por parte de algunos líderes políticos han dado lugar a formas de políticas de muerte por vía sanitaria que llamamos darwinismo social: la eliminación de grupos sociales desechables porque son viejos, porque son pobres o porque son discriminados por razones étnico-raciales o religiosas.

Por último, sabemos que el mundo europeo (y norteamericano) mostró en esta pandemia la misma arrogancia con la que ha tratado al mundo no europeo durante los últimos cinco siglos. Como cree que el mejor conocimiento técnico-científico proviene del mundo occidental, no ha querido aprender de la forma en que otros países del Sur Global han lidiado con epidemias y, específicamente, con este virus. Mucho antes de que los europeos se dieran cuenta de la importancia de la mascarilla, los chinos ya la consideraban de uso obligatorio. Por otro lado, debido a una mezcla tóxica de prejuicios y presiones de los lobbies al servicio de las grandes compañías farmacéuticas occidentales, la Unión Europea (UE), Estados Unidos y Canadá han recurrido exclusivamente a las vacunas producidas por estas empresas, con consecuencias por ahora impredecibles.

Además de todo esto, sabemos que existe una guerra geoestratégica vacunal muy mal disfrazada por llamamientos vacíos al bienestar y a la salud de la población mundial. Según la revista Nature del pasado 30 de marzo, el mundo necesita once mil millones de dosis de vacunas (sobre la base de dos dosis por persona) para lograr la inmunidad de grupo a escala mundial. Hasta finales de febrero, se confirmaron pedidos de unos 8.600 millones de dosis, de los cuales 6.000 millones estaban destinadas a los países ricos del Norte Global. Esto significa que los países empobrecidos, que representan el 80% de la población mundial, tendrán acceso a menos de una tercera parte de las vacunas disponibles. Esta injusticia vacunal es particularmente perversa porque, dada la comunicación global que caracteriza nuestro tiempo, nadie estará verdaderamente protegido hasta que el mundo entero esté protegido.

Además, cuanto más se tarde en lograr la inmunidad de grupo a escala global, mayor será la probabilidad de que las mutaciones del virus se vuelvan más peligrosas para la salud y más resistentes a las vacunas disponibles. Un estudio reciente, que reunió a 77 científicos de varios países del mundo, concluyó que dentro de un año o menos, las mutaciones del virus harán que la primera generación de vacunas sea ineficaz. Esto será tanto más probable cuanto más tiempo se tarde en vacunar a la población mundial. Ahora, según los cálculos de la People’s Vaccine Alliance, al ritmo actual, solo el 10% de la población de los países más pobres se vacunará a finales del próximo año. Más retrasos se traducirán en una mayor proliferación de noticias falsas, la infodemia, como la llama la OMS, que ha sido particularmente destructiva en África.

Existe consenso hoy en que una de las medidas más eficaces será la suspensión temporal de los derechos de propiedad intelectual sobre las patentes de vacunas contra la covid por parte de las grandes empresas farmacéuticas. Esta suspensión haría que la producción de vacunas fuese más global, más rápida y más barata. Y así, más rápidamente, se lograría la inmunidad de grupo global. Además de la justicia sanitaria que permitiría esta suspensión, existen otras buenas razones para defenderla. Por un lado, los derechos de patente se crearon para estimular la competencia en tiempos normales. Los tiempos de pandemia son tiempos excepcionales que, en lugar de competencia y rivalidad, requieren convergencia y solidaridad.

Por otro lado, las empresas farmacéuticas ya se han embolsado miles de millones de euros de dinero público a título de financiamiento para fomentar la investigación y el desarrollo más rápido de vacunas. Además, existen precedentes de suspensión de patentes, no solo en el caso de retrovirales para el control del VIH/sida, sino también en el caso de la penicilina durante la Segunda Guerra Mundial. Si estuviéramos en una guerra convencional, la producción y distribución de armas ciertamente no quedarían bajo el control de las empresas privadas que las producen. El Estado, desde luego, intervendría. No estamos en una guerra convencional, pero los daños que la pandemia hace a la vida y al bienestar de las poblaciones pueden resultar similares (casi tres millones de muertos hasta la fecha).

No es de extrañar, por tanto, que ahora exista una vasta coalición mundial de organizaciones no gubernamentales, Estados y agencias de la ONU a favor del reconocimiento de la vacuna (y de la salud en general) como un bien público y no como un negocio, y la consecuente suspensión temporal de los derechos de patente. Mucho más allá de las vacunas, este movimiento global incide en la lucha por el acceso de todos a la salud y por la transparencia y el control público de los fondos públicos involucrados en la producción de medicamentos y de vacunas.

A su vez, unos cien países, encabezados por la India y Sudáfrica, ya han solicitado a la Organización Mundial del Comercio que suspenda los derechos de patente relacionados con las vacunas. Entre estos países no se encuentran los países del Norte global. Por ello, la iniciativa de la Organización Mundial de la Salud de garantizar el acceso global a la vacuna (COVAX) está destinada al fracaso.

No olvidemos que, según datos del Corporate Europe Observatory, la Big Pharma gasta entre 15 y 17 millones de euros al año para presionar las decisiones de la Unión Europea, y que la industria farmacéutica en su conjunto cuenta con 175 grupos de presión en Bruselas trabajando para el mismo propósito. La escandalosa falta de transparencia en los contratos de vacunas es el resultado de esta presión. Si Portugal quisiera dar distinción y verdadera solidaridad cosmopolita a la actual presidencia del Consejo de la Unión Europea, tendría aquí un buen tema de protagonismo. Tanto más si otro portugués, el secretario general de la ONU, acaba de hacer un llamamiento a fin de considerar la salud como un bien público mundial.

Todo apunta a que, tanto en este ámbito como en otros, la UE seguirá renunciando a cualquier responsabilidad global. Con la intención de mantenerse pegada a las políticas globales de Estados Unidos, en este caso puede ser superada por los propios EE.UU. La administración Biden está considerando suspender la patente de una tecnología relevante para las vacunas desarrollada en 2016 por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas.

https://blogs.publico.es/espejos-extranos/

Una pandemia como excusa

Un guardia de seguridad toma la temperatura a un pasajero de bus en Quito (Ecuador).- Rodrigo BUENDIA / AFP
Un guardia de seguridad toma la temperatura a un pasajero de bus en Quito (Ecuador).- Rodrigo BUENDIA / AFP

 

Un año de pandemia. Un año de muertes, ambulancias y mascarillas. Un año de nuevas normas y costumbres, de preocupaciones que antes no estaban al alcance de la mayoría de nosotros y nosotras. Y, sin embargo, un año en el que se ha asentado un legado que no es nuevo, solo más extremo después de esta emergencia sanitaria. Un legado de políticas divisivas y destructivas que ha puesto al descubierto grandes desigualdades, discriminaciones y opresiones, especialmente para las minorías étnicas, las personas refugiadas, las de edad avanzada o las mujeres. Y que ha dejado desamparadas a quienes luchaban contra la pandemia desde más “cerca” y con menos “armas”, el personal sanitario; y ha desatendido a quienes más lo necesitaban, los y las trabajadoras migrantes o las personas empleadas en el sector informal.

Un año de héroes y heroínas que se niegan a llamarse así a pesar de haber luchado contra un virus sin la protección adecuada; y de villanos que se escudan en la emergencia sanitaria pero que muestran, sin quererlo, su verdadero rostro: el de líderes más interesados en seguir reprimiendo la disidencia o la protesta, y afianzar su poder, que en proteger a su población. Olvidando, además, que los intereses nacionales no deben prevalecer sobre la cooperación internacional, especialmente en momentos de necesidad global extrema.

Ahora mismo el debate está en quién tiene acceso a la vacuna contra la Covid-19, cuándo y a qué precio son algunas de las cuestiones más importantes y controvertidas que resolver. Pero las respuestas vienen determinadas por los intereses de los Estados  poderosos y grandes empresas. Los países ricos han comprado más de la mitad del suministro de vacunas del mundo, aunque representan sólo el 16% de la población mundial.

Los mismos países han administrado hasta ahora más del 75% de las dosis del mundo, mientras que decenas de países no han vacunado todavía a ni a una sola persona. Se ha gastado el dinero de miles de millones de contribuyentes en ayudas a empresas como AstraZeneca, Moderna y Pfizer BioNTech para que desarrollen y produzcan vacunas, pero estas empresas —y otras— se niegan a compartir sus investigaciones, conocimientos y tecnologías. Esto significa que otras empresas farmacéuticas no pueden hacer uso de estos avances científicos para aumentar su propia producción de vacunas, lo cual incrementaría a su vez el suministro y las haría accesibles a países con menos presupuesto.

Este escenario que describimos en el informe anual no es una enumeración teórica de sucesos, son historias cotidianas que afectan a las personas.

Las mujeres, como siempre

Nuestro informe subraya cómo se ha producido un aumento de la violencia de género en todas sus formas, en un contexto en el que muchas mujeres y niñas tuvieron que afrontar mayores obstáculos para recibir protección y apoyo debido a las restricciones de la libertad de circulación, la falta de mecanismos confidenciales que permitieran a las víctimas denunciar la violencia mientras estaban aisladas en sus casas conviviendo con sus maltratadores, y debido a la capacidad reducida o en suspensión de algunos servicios.

México fue uno de los países más afectados: en 2020 se habían registrado 3.752 homicidios de mujeres, de los cuales 969 se investigaron como feminicidios. Se preveía que las denuncias de incidentes de violencia contra las mujeres en el país superarían durante el año las 197.693 documentadas en 2019. En Brasil, en el primer semestre del año se denunciaron casi 120.000 casos de violencia física de género en el ámbito familiar. La tasa de feminicidio aumentó en 14 de los 26 estados —algunos de los cuales presentaron incrementos de entre el 100% y el 400%— entre marzo y mayo.

En Venezuela, las autoridades actuaron con falta de transparencia en relación con las pruebas diagnósticas, las tasas de contagio y el número de muertes debidas a la COVID-19. Asimismo, según la información recibida, a las mujeres embarazadas sospechosas de haber contraído la COVID-19 se les negaba la atención adecuada en los servicios públicos de salud.

Durante la pandemia, las mujeres también eran mayoritarias entre el personal esencial, es decir, doctoras, enfermeras, trabajadoras de saneamiento y otras funciones. En Pakistán, cuando la violencia contra el personal sanitario estalló en mayo, varias profesionales de la salud tuvieron que encerrarse en una habitación para protegerse de una muchedumbre furiosa de familiares de pacientes que arrasó el hospital donde trabajaban.

En los países del Golfo, las trabajadoras domésticas migrantes, procedentes en su inmensa mayoría de la región de Asia y Oceanía, perdieron su trabajo y se vieron obligadas a volver a su lugar de origen al principio de la pandemia. En la mayoría de los paquetes de incentivo económico de los países de la región no se incluyó ninguna disposición especial para atender las necesidades de estas mujeres, incluida su protección social.

La violación y otras formas de violencia sexual y de género también continuaron en las situaciones de conflicto. En República Centroafricana, la ONU registró entre junio y octubre 60 casos de violencia sexual relacionada con el conflicto, como violación, matrimonio forzado y esclavitud sexual. En República Democrática del Congo se registró un aumento de la violencia sexual contra las mujeres y las niñas en el contexto del conflicto en el este del país.

El colectivo LGBTI, señalado

Algunos gobiernos también aprovecharon para discriminar aún más al colectivo LGBTI. Amnistía Internacional registró denuncias de personas LGBTI que fueron detenidas o privadas de libertad en 2020 debido a su orientación sexual o identidad de género en 24 de los 149 países a los que sometió a seguimiento. Varios gobiernos locales de Polonia declararon sus municipios “zonas sin LGBTI”, y el presidente Andrzej Duda hizo apología del odio contra este colectivo durante su campaña para la reelección. Al final del año, el gobierno húngaro presentó una serie de propuestas legislativas que restringían los derechos LGBTI. Por su parte, el Parlamento rumano aprobó una ley que prohibía impartir educación sobre género, aunque al final del año estaba impugnada ante el Tribunal Constitucional.

Las personas refugiadas, olvidadas

Hemos visto cómo este año la COVID-19 empeoraba la ya complicada situación de algunas personas, como las personas refugiadas, migrantes y solicitantes de asilo, atrapadas como consecuencia del virus en miserables campos de acogida. Es el caso de Uganda, el país que acoge al mayor número de personas refugiadas en África, 1,4 millones, y que cerró inmediatamente sus fronteras al inicio de la pandemia, dejando a más de 10.000 personas bloqueadas a lo largo de su frontera con la República Democrática del Congo, en construcciones improvisadas  sin acceso a alimentos, vivienda adecuada, atención médica ni agua potable.

La crisis económica y climática, en segundo plano

La pandemia ha tenido graves consecuencias sobre la situación económica mundial que ha agravado las desigualdades estructurales ya existentes, a las que los Estados se han enfrentado, en ocasiones, con míseras medidas, como la decisión del G-20 de suspender los pagos de deuda a 77 países en 2020 para reclamarlos posteriormente con intereses, con posibles consecuencias graves para los derechos económicos y sociales de millones de personas.

Mientras, el peligro climático continúa, sin adoptarse la “vacuna” adecuada: en 2020, millones de personas sufrieron los efectos catastróficos de fenómenos meteorológicos extremos. Desde la prolongada sequía en África subsahariana e India hasta las devastadoras tormentas tropicales que barrieron el sureste asiático, el Caribe, África Austral y el Pacífico, o los trágicos incendios que arrasaron California y Australia, las catástrofes (agravadas por el calentamiento global y la inestabilidad climática) afectaron gravemente a la capacidad de millones de personas para disfrutar de sus derechos a la vida, la salud, la alimentación, el agua, la vivienda y el saneamiento, entre otros.

¿Y en España, qué?         .

Hemos denunciado cómo hemos afrontado una pandemia sin la preparación adecuada, debido a la falta de inversión en atención primaria de los últimos años que ha dejado a muchas personas y enfermedades desatendidas y al personal sanitario devastado ante unos horarios de trabajo excesivos por culpa de la falta de personal, y con una grave ausencia de equipos de protección adecuados, sobre todo al inicio de la crisis. También hemos denunciado la situación en los centros de personas mayores, abandonadas a su suerte durante los meses más duros del confinamiento.

Y cómo el estado de alarma decretado por el Gobierno, y en concreto el confinamiento, entre marzo y junio, acrecentó la tendencia ya mostrada con la entrada en vigor de la “ley mordaza” hace seis años de otorgar más poder a las fuerzas de seguridad.

Y también, que a pesar de las declaraciones constantes del Gobierno de no dejar a nadie atrás, las personas migrantes y posibles refugiadas, especialmente en Canarias y en Ceuta y Melilla, no han sentido que formaban parte de ese conjunto de población protegida.

Algunos logros en 2020

No todo han sido noticias negativas en este año. Nuestro informe también describe numerosas victorias conseguidas gracias al activismo y a las nuevas y creativas formas de protesta, como las huelgas virtuales. Por ejemplo, en Corea del Sur, Kuwait y Sudán se aprobó legislación para combatir la violencia contra mujeres y niñas, y en Argentina, Corea del Sur e Irlanda del Norte se despenalizó el aborto.

O las grandes muestras de apoyo en todo el mundo a los movimientos #EndSARS en Nigeria y al Black Lives Matter de Estados Unidos, así como a protestas públicas contra la represión y la desigualdad en lugares de todo el mundo, como Chile, Hong Kong, Irak y Polonia.

Al fin y al cabo, no es un inicio desde cero lo que necesitamos, sino que un virus tan peligroso como el que nos ha atacado, sirva al menos para contagiarnos también la idea de que sin derechos humanos para todas las personas, no hay derechos para ninguna. Nuestro informe anual ofrece algunas soluciones que los y las líderes del mundo conocen perfectamente, y está en sus manos adoptarlas. No vale ya ninguna pandemia como excusa.

https://blogs.publico.es/dominiopublico/