El sufismo, ¿un remedio contra el radicalismo islámico?

WALEED SALEH ALKHALIFA

Waleed Saleh es miembro del Grupo de Pensamiento Laico, integrado además por Nazanín Armanian, Enrique J. Díez Gutiérrez, Francisco Delgado Ruiz, Pedro López López, Rosa Regás Pagés y Javier Sádaba Garay.

Vista de la tumba de maestro sufí Abd al-Qader al-Yilani, en Bagdad. WIKIPEDIA
Vista de la tumba de maestro sufí Abd al-Qader al-Yilani, en Bagdad. WIKIPEDIA

 

El sufismo, dimensión esotérica del islam, es una experiencia espiritual profunda surgida en los albores de esta fe. El objetivo último del sufí es la anegación de su conciencia en la Divinidad a través de un camino en el que hay que seguir sucesivas etapas. Recitaba Rabi’a al-‘Adawiyya (717-801), una de las pocas mujeres sufíes de la historia antigua del islam los siguientes versos:

“Te amo con dos amores
Un amor hecho de deseo
Y el otro, el digno de Ti
El amor hecho de deseo me hace recordarte a cada instante
despojándome de todo lo que no eres Tú.
El amor digno de Ti
aparta de mis ojos los velos para verte”.

Los sufíes se caracterizan por su sencillez y austeridad. Suelen ser críticos con el poder clerical y creen que el concepto de divinidad es fruto del pensamiento humano porque si no existieran las personas no habría dioses. A lo largo de la historia, destacados sufíes han defendido la unidad de las religiones. Decía al-Hallay (857-922): “Por mor de comprenderlas, mucho he reflexionado sobre las religiones, y las considero de un origen único con ramificaciones numerosas”.

El murciano Ibn Arabi (1165-1240) afirmaba: “Mi corazón acepta todas las creencias. Prado es para las gacelas y convento para el monje, templo para ídolos, Kábila para peregrinos, tablas de Torá y libro del Corán. Profeso la religión del amor doquiera cabalguen sus monturas, pues el amor es mi sola religión y mi fe”.

Defienden la libertad de conciencia y la unidad del universo. Dios, por lo tanto se manifiesta en sus criaturas, y cada una de ellas es un pequeño dios. El ser humano, en su opinión, goza de libre albedrío y es responsable de sus actos. Muchos sufíes, empujados por el carácter pragmático de su pensamiento, niegan la utilidad del rezo y la peregrinación a la Meca. Su preocupación, más bien, se orientaba hacia otras prioridades como la injusticia y la pobreza. Su máxima es acabar con los abusos del poder político y religioso, saciar el hambre de los pobres y ofrecerles una vestimenta digna.

La libertad es uno de los grandes valores del sufismo. El maestro sufí Abd al-Qader al-Yilani (1078-1166) proclamaba “un hombre íntegro no se somete a nadie, ni somete a nadie. No debe tener ninguna posesión ni ser poseído”.

El sufismo rechaza la violencia, el radicalismo y el terrorismo. Gracias a los diferentes grupos sufíes, el islam se expandió en zonas del África negra, la India y el lejano oriente.

El salafismo y el radicalismo islámico, representados en las últimas décadas por Al Qaeda y DAESH e inspirados en el Jeque del islam Ibn Taymiyya (1263-1328), rechazan y condenan al sufismo y lo consideran una innovación inaceptable. Es la misma actitud del wahabismo, corriente político-religiosa seguida en Arabia Saudí desde el siglo XVIII y difundida en otros países del Golfo. Desde su aparición, los wahabíes han perseguido a los sufíes en los diferentes países del mundo musulmán. Los llaman kuffar, “infieles”, porque, entre otras cosas, veneran a sus maestros y visitan sus tumbas. Los seguidores del wahabismo destruyen mezquitas sufíes, asesinan a sus hombres, toman a sus esposas como prisioneras y sus bienes como botín de guerra. A lo largo y ancho del mundo musulmán existen decenas de grupos sufíes o tariqas (vías o caminos), una especie de cofradías, cuyos seguidores se esfuerzan para encontrar la verdad espiritual. Algunos de los grupos más conocidos son: al-Qadiriyya, al-Sanusiyya, al-Ahmadiyya, al-Naqshabandiyya, al-Shadiliyya, etc.

Con el auge del islamismo radical en los países de mayoría musulmana en las últimas décadas, muchos jóvenes se han refugiado en el sufismo, especialmente en los países del Golfo. Estos jóvenes justifican su elección con el argumento de que el sufismo estaba extendido en sus países antes de la aparición del wahabismo. Esta opinión encuentra seguidores en otros lugares como Egipto, pensando que es el mejor remedio contra los radicalismos y que podría ser el sustituto del islam político, un proyecto totalitario y extremista alejado de los valores del sufismo, que se encuentra más cercano a la tolerancia y la libertad. Pero no todo el mundo está de acuerdo con esta opción porque, según otros, hace falta un proyecto religioso-cultural y económico ilustrado y completo que adopten los diferentes gobiernos del mundo musulmán para erradicar el extremismo islámico.

El islam sufí es abierto, moderado en su pensamiento y en sus prácticas, y tiende a la paz y la convivencia. Justo por esta razón el sufismo encabeza la lista de los objetivos favoritos de los grupos yihadistas que asesinan a sus líderes y destruyen los mausoleos de sus figuras más destacadas. En 2016 Daesh publicó en las redes sociales un video que representa la salvaje ejecución del jeque sufí Sulayman Abu Hiraz, oriundo de Sinaí que tenía cerca de cien años.

Hay quien define el sufismo como el islam popular que suele interesarse por la política sin gran implicación. Los grupos y cofradías sufíes jugaron un papel importante en la lucha contra el colonialismo europeo en países como Egipto y el Norte de África. El emir Abd al-Qader al-Yazairi (1808-1883), héroe nacional argelino perteneciente al grupo sufí al-Qadiriyya, lideró la lucha de su pueblo contra el colonialismo francés. Lo mismo ocurrió con el líder Maa al-Aynayn en Mauritania en su lucha contra el colonialista francés o el grupo sanusí en Libia contra el colonialismo italiano.

Ciertos sectores del laicismo y el liberalismo, aunque en principio prefieren al sufismo frente al islamismo, lo observan con ojos críticos porque estos grupos en su mayoría se aíslan, huyen y no se enfrentan a la realidad de sus sociedades. Además, creen que los sufíes fueron utilizados por los colonialistas y los sistemas absolutistas como forma de adormilar a los pueblos. Pero lo cierto es que el sufismo es un modo de vida, una postura espiritual personal y minoritaria que nunca ha sido una práctica generalizada de masas a lo largo de la historia. El sufismo, a diferencia de los movimientos islámicos, no practica el proselitismo. Aquellos que se sienten interesados y atraídos por este pensamiento se pueden acercar al grupo para incorporarse de forma independiente. Además, un murid (discípulo) sufí necesita mucho tiempo y un gran esfuerzo para escalar los diferentes peldaños para alcanzar el grado de qutb (maestro). De ahí viene la dificultad de convertir el sufismo en un movimiento de masas que pueda tener una presencia efectiva en el mundo político, económico y social.

En los últimos tiempos el sufismo ha atraído a muchas personas de otras religiones y culturas que abrazaron el islam desde la puerta de este pensamiento. El objetivo de la mayoría es encontrar por medio del sufismo la paz interior, la belleza espiritual y la necesidad de una convivencia con lo que los rodea. Recurren con frecuencia a los textos y las palabras de las figuras sufíes más destacados como al-Hallay, Rumi, Ibn Arabi…, palabras que suelen expresar sentimientos humanos que están por encima de cualquier religión, cultura o etnia. Textos alejados de todo tipo de odio, de enfrentamiento, de envidia o de rencor. Decía el fundador de al-Naqshabandiyya “tus manos están ocupadas con el trabajo y tu corazón menciona a la Divinidad”. La gran lucha (yihad) del sufí no va dirigido al otro, al diferente, sino a su propio interior. Intenta purificarse por dentro, acercarse y unirse con la Divinidad. El sufí cree que el extremismo bebe de la esterilidad espiritual y de la falta de una moral profunda.

Después de los acontecimientos de Nueva York del 2001, muchos especialistas occidentales se centraron en el sufismo como una posible solución del radicalismo islámico. En 2007 el cantante francés de Rap Regis Fayette Mikano se convirtió al islam por medio del grupo sufí Budshisiyya de Marruecos y adquirió el nombre de Abd al-Malik. Este hecho llamó la atención de algunos estudiosos de las dos orillas del Mediterráneo que se preguntaron si el sufismo serviría como solución para los jóvenes procedentes de países de mayoría musulmana que viven en Europa y sufren de la marginación, del fracaso y del sentimiento de frustración. Una solución que evite que estos jóvenes caigan en las redes del radicalismo islámico. Alguno de estos especialistas ha depositado demasiado optimismo en este “despertar sufí” que se expande en el Norte de África desde Mauritania hasta Egipto y abarca países como Mali, Níger, Senegal, entre otros. Un sufismo que pretende, según muchos, mejorar la imagen del islam en el mundo, que ha sufrido un deterioro profundo por culpa de los grupos radicales y del islam político tanto suní como chií.

Es cierto que en un país como Marruecos, las autoridades han fomentado en las últimas décadas las corrientes sufíes y sus cofradías en detrimento del proselitismo chií, que procura encontrar un hueco en este país, y también frente al poder y la propaganda de los Hermanos Musulmanes y el salafismo que intenta extenderse entre la población. De hecho, un destacado personaje como Ahmed al-Tawfiq, ministro de los Bienes Píos y Asuntos Religiosos, pertenece a la cofradía Budshisiyya. Pero este optimismo no es compartido por todos los observadores, porque hay quien cree que el éxito del sufismo entre los jóvenes se debe a la desilusión en el ámbito político, económico y social. Es una especie de refugio y una huida de las duras condiciones que viven estos jóvenes.

Se han organizado también encuentros y congresos sobre el tema, como el congreso celebrado en Nuakchot (Mauritania) el 8 de abril de 2015 bajo el lema “El sufismo, una garantía contra el radicalismo” y la conferencia internacional celebrada en Rabat los días 10 y 11 de junio de 2015 con el título de El papel de los sufíes en la protección de las sociedades del radicalismo. Participaron en dicho encuentro investigadores y académicos de cerca de veinte países.

En Egipto y después de la “revolución” o el levantamiento de 2011, Muhammad Salah Zayid fundó un partido político con el nombre de Hizb al-Nasr al-Sufi (Partido Sufí al-Nasr), como respuesta a los extremistas de las distintas confesiones religiosas.

También Estados Unidos se ha interesado por esta posibilidad. Varios centros de investigación han dado a conocer publicaciones que señalan la vía del sufismo como una posible solución del extremismo islámico. El Instituto Carnegie publicó un estudio en esta dirección que representa en cierta medida la visión de la Administración Norteamericana. El contenido de esta investigación anima a los gobiernos de países de Asia Central como Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán, Kazajistá, etc. a fomentar y apoyar las confradías sufíes para hacer frente a los grupos fanatizados y al wahabismo. El Centro Nixson para los Estudios celebró en marzo de 2004 en Washington una conferencia para debatir la aportación del sufismo a la modernización y democratización del mundo islámico.

Quizá sea demasiada la esperanza puesta en el sufismo para reemplazar a los islamistas radicales, que cuentan con el apoyo de muchos estados y reciben una financiación generosa para seguir acumulando poder y para incrementar el número de simpatizantes. Los radicalismos religiosos disminuirán solo cuando haya un proyecto amplio que combine la educación laica con sistemas democráticos y cuando se corten los flujos financieros de los grupos radicales y colaboren todos los estados en la lucha contra ellos por ser enemigos de la Humanidad.

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Nuevas religiones laicas

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La revista francesa Le Point ha dedicado su más reciente entrega a un tema apasionante, los nuevos fanáticos, con la carga peyorativa que la expresión arrastra. Se refiere, entre otros, a indigenismo, derribo de monumentos, izquierdas racistas, lenguaje inclusivo y otros movimientos identitarios que comienzan a ocupar espacios importantes y masivos. Desde aquellos que tienen que ver con la comida, como los veganos, hasta los que aluden a la ciencia, sean opositores a las vacunas o terraplanistas, legiones todas que han asaltado los espacios de debate, con la facilidad que los medios en vigor permiten, para instalar sus agendas en la discusión pública y en las interacciones de la sociedad. El concepto actual que engloba Le Point trajo a la memoria aquel ensayo extraordinario de John Gray titulado Al Qaeda y lo que significa ser moderno (Paidós, 2004), en el que aborda el positivismo y la Religión de la Humanidad que defendía Auguste Comte, precursores, dice, de lo que llama “las religiones laicas del siglo XX”, como el marxismo y el neoliberalismo. PUBLICIDAD Hay que ver, por eso, como cada uno de esos movimientos tuvo su contraparte, igual de radical, dando paso el primero incluso al largo episodio conocido como guerra fría, que hacía sospechoso de traición a todo mundo en los dos bandos en pugna, y el otro a inconformes de la sociedad civil que pronto fueron controlados por grupos de protesta profesionales denominados globalifóbicos o altermundistas en la caída del siglo XX. El despertar del nuevo siglo, con el ataque terrorista a Estados Unidos como principal acontecimiento de impacto global, el 11-S, fue el comienzo de una nueva serie de expresiones que si bien tuvieron sus gérmenes el siglo pasado, han tomado fuerza y marcan agendas, como la cultura de la cancelación, la negación del Holocausto, el rechazo a la medicina y la confusión con el término “lenguaje inclusivo”, que nos remiten a preguntarnos, junto con la canción aquella del gran Francis Cabrel, si de verdad este mundo es serio.  https://www.milenio.com/opinion/alfredo-villeda/fusilerias/nuevas-religiones-laicas

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El rojo del Vaticano

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Aunque con escasos efectos prácticos, tener sentado en el Vaticano a un Papa muy rojo es una bendita excentricidad y un alivio. Lo que más reconforta es comprobar que quienes advierten contra los excesos de este sistema, quienes entienden que el ser humano ha de estar por encima de la macroeconomía y de los beneficios de unos cuantos especuladores y quienes opinan que el derecho a una vida digna es inalienable no están tan locos o, al menos, cuentan con un loco más entre sus filas. Francisco es una rareza porque en vez de centrarse en hacer santos, más allá de los obligatorios, desacraliza a diestro y siniestro.

Su tercera encíclica, Fratelli tutti, es una denuncia de casi 100 folios contra la inhumanidad vestida de Armani que gobierna el mundo y contra las injusticias que algunos disfrazan de racionalidad. Lo mejor, como se decía, no es tanto compartir mucho de lo que se dice sino poder escuchar los atronadores silencios de algunos, especialmente de esos cuyo único Dios siempre fue el dinero y para los que defender los derechos de los más débiles no es justicia sino populismo.

Trasladar los mensajes de la encíclica a la realidad española es un ejercicio sonrojante para muchos de los poderosos que creían caminar bajo palio. Es un contraste que mientras partidos tan cristianos como el PP pretenden hacernos creer que salir a comprar el pan es un peligro porque siempre hay un podemita emboscado dispuesto a ocuparte el chabolo, el Papa proclame que la propiedad privada no es un derecho absoluto e intocable sino subordinado y secundario respecto de los bienes comunes. O que frente a la obsesión con sus prisiones permanentes revisables salga un tipo vestido de blanco y afirme que no solo hay que luchar contra la pena de muerte sino contra la cadena perpetua, que es “una pena de muerte oculta”.

En Vox se la tienen jurada al “ciudadano Bergoglio”, que es como llama Abascal al Pontífice desde que defendió el ingreso mínimo vital, aunque luego pasen por guardianes de la libertad religiosa y recurran al Constitucional las limitaciones de aforo en las misas. ¿Se verán retratados entre esos cristianos a los que el Papa acusa de explotar la inmigración con fines políticos? ¿Encarnarán ellos la “mentalidad xenófoba de gente cerrada y plegada sobre sí misma” que, sin atreverse a afirmar que los inmigrantes son escoria, trasladan en la práctica, con las decisiones y el modo de tratarlos, que son ” menos valiosos, menos importantes, menos humanos”?

Para nuestros liberales, este argentino es la reencarnación de Satanás. ¡Qué desfachatez la suya al referirse al capitalismo imperante como un modelo que explota, descarta y mata al ser humano! ¡Qué herejía es su menosprecio al mercado, que siempre fue sacrosanto! ¿Cómo puede atreverse alguien, por muy Papa que sea, a considerar al neoliberalismo un “pensamiento pobre” y repetitivo en sus recetas si es el motor que mueve el mundo? Una cosa es clamar contra el hambre en el mundo, así en abstracto, y otra señalar con el dedo de la culpa a los poderes económicos, a las multinacionales y a los especuladores financieros. Este tipo es, en efecto, un loco y un ecologista, que viene a ser lo mismo. ¡Pero si hasta se mete con Google!

Con todo, lo más insoportable de la encíclica es su ‘revisionismo histórico’, que si algo demuestra es que este Pontífice no se ha enterado de que aquí ya enterramos el pasado gracias a ese Régimen del 78 que ahora los socialbolivarianos que nos gobiernan quieren hacer saltar por los aires. ¿Cómo que “no es posible decretar una reconciliación general, pretendiendo cerrar por decreto las heridas o cubrir las injusticias con un manto de olvido”? Pero si aquí lo hemos hecho. ¿Cómo que nadie se puede arrogar el derecho de perdonar en nombre de los demás? Eso es que no nos conoce. ¿A quién se refiere este señor cuando advierte contra la tentación de “dar vuelta la página diciendo que ya hace mucho tiempo que sucedió y que hay que mirar hacia delante”? ¿En qué cabeza cabe que la “verdad” sea contar a las familias lo ocurrido con sus parientes desaparecidos? ¿La de los enterrados en las cunetas también?

Puede que suene a chiste que desde la cúspide de la estructura más machista del planeta se nos hable de que las mujeres han de tener la misma dignidad e idénticos derechos a los de los varones o que en un texto tan largo no hay habido espacio suficiente para en una sola línea criticar la homofobia sobre la que se asienta la propia Iglesia católica. ¿No quedamos en que todos somos hermanos? Esta muy bien clamar contra el “nominalismo declaracionista” que sólo sirve para tranquilizar las conciencias pero también hay que aplicarse el cuento de vez en cuando. Puede que lo anterior le reste méritos, aunque ello no impide reconocer que, sin ser perfecto e infalible, lo de este Papa rojo, lo de este Papa loco, es, al fin y al cabo, un consuelo.

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CUANDO LOS ANTIGUOS RITUALES SE CONVIRTIERON EN RELIGIONES

Un poco sobre las razones y procesos a través de los cuales los ritos antiguos se transformaron en los cultos institucionalizados y organizados que llamamos religiones…

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El nacimiento de las religiones cambió para siempre, y de manera irreversible, la historia de la humanidad. Por eso, resulta esencial preguntarse en qué momento y de qué forma, los rituales de los antiguos grupos humanos se convirtieron en sistemas organizados de pensamiento con reglas propias, filosofías, cosmogonías, formas particulares de adoración y culto. Algunos expertos se inclinan a pensar que las religiones nacieron, no sólo como formas de explicar lo inexplicable y darle sentido al sufrimiento como parte de la experiencia humana, sino también para orientar nuestros lazos interpersonales y alimentar nuestra cohesión colectiva.

Uno de estos expertos es el antropólogo Harvey Whitehouse del Instituto de Antropología Cognitiva y Evolutiva de la Universidad de Oxford. Whitehouse considera que las muchas maneras hasta ahora generalizadas de explicar el nacimiento de las religiones es insuficiente y simplista. Su trabajo, que abreva de un sinfín de disciplinas (historia, etnología, y psicología evolutiva, entre otras), ha implicado décadas de un esfuerzo conjunto entre académicos alrededor del mundo para refinar el estudio científico de las religiones humanas.

Tras interesarse en las creencias tradicionales de los pueblos de Papúa, Nueva Guinea, Whitehouse desarrolló su propia teoría, que propone a los rituales como prácticas capaces de dar identidad a una sociedad y crear lazos entre sus miembros. Al estudiar los rituales de las culturas neoguineanas, notó que los rituales dolorosos o difíciles, como los son algunos ritos iniciáticos, marcan a un individuo para el resto de su vida, convirtiéndose en una parte esencial de su propia narrativa personal y del sentido de pertenencia a su comunidad.

Las teorías de Whitehouse han generado muchos debates y lo han llevado a viajar por el mundo dando conferencias al respecto. En una entrevista reciente hecha por Steve Paulson para Nautilus, el antropólogo habló sobre sus últimos estudios en Brasil en torno a la manera en que el fútbol soccer une a los fanáticos en dicha nación, además de otros temas de su interés como el poder psicológico de Dios en las sociedades, y la dificultad que existe, en su opinión, par definir el término religión incluso hoy.

Al hablar sobre la definición de religión, Whitehouse explica que, el término es usado frecuentemente para nombrar un sinfín de cosas: la creencia en uno o varios dioses, la creencia en una vida después de la muerte, la hechicería, los rituales o, incluso, los estados alterados de conciencia. Los arqueólogos, al momento de estudiar las religiones antiguas, buscan indicios de actividad ritual y buscan maneras de establecer la frecuencia de estas prácticas. Algunos ejemplos podrían ser la presencia de representaciones de deidades y otros elementos en las tumbas (que casi siempre implican la creencia en la vida después de la muerte) o grandes cantidades de  restos de animales en lugares específicos, que indican banquetes y festines rituales. A partir de ello, los expertos han podido establecer las etapas tempranas de las religiones, y han descubierto, por ejemplo, que entre más frecuentes eran los rituales dentro de un grupo social, la religión tendía a ser más claramente jerárquica.

Sobre los rituales que implican dolor y trauma, físico y psicológico, Whitehouse explica que éstos son por lo general menos frecuentes que los que no implican dolor y que muchas veces tenían un carácter iniciático. Esta clase de rituales funcionaron como una manera de unir a los grupos a través de la resistencia, un mensaje inconsciente que asegura “si estamos unidos, podemos sobrevivir cualquier dolor, cualquier reto”.

Para explicar los orígenes y posibles motivos del nacimiento de las religiones, Whitehouse usa como ejemplo el fútbol —algo que proviene de sus recientes estudios en Brasil. Las religiones sí nacieron como una forma de explicar sucesos inexplicables, pero el ritual también sirvió al momento de realizar hazañas riesgosas, como una forma de amuleto —de la misma manera que los fanáticos de un equipo de fútbol suelen llevar amuletos y prendas de la suerte a los partidos, que los jugadores realizan toda clase de rituales antes de hacer un tiro libre, por ejemplo. A través de esta metáfora llena de humor, el experto explica el increíble parecido entre las religiones y sus rituales, y el fanatismo que existe en el fútbol a nivel psicológico.

Otro elemento importante al hablar del nacimiento de las religiones es el lenguaje, sin el cual los sistemas doctrinales no existirían y no podrían haber sido transmitidos. Además, Whitehouse resalta la importancia de los sueños (una posibilidad del cerebro de muchos mamíferos) en el nacimiento de los mitos de creación. Muchos de ellos deben haber nacido, en efecto, en los sueños de individuos específicos.

La transformación de las sociedad cazadoras-nómadas en pueblos sedentarios y basados en la agricultura —y todos los cambios en el tamaño y estructura de los grupos sociales que ésta implicó— es uno de los sucesos que Whitehouse presenta como causas del nacimiento de las religiones. Al estar en un grupo grande de gente, enfrentando peligros como los ataques de otros grupos humanos, la hostilidad de la naturaleza o la presencia de animales peligrosos, la religión nace como una forma de cohesión dentro del grupo, algo que también podría verse como un mecanismo de sobrevivencia.

Así, los rituales que siglos y siglos después se transformaron en religiones, comenzaron como procesos para unir a los grupos humanos —además de ser, por supuesto, una forma en la cual el hombre se relaciona con lo que ha nombrado como sagrado. Estos rituales, en las religiones grandes, terminarían por transformarse en prácticas como ir a misa, en el caso de las religiones cristianas, o rezar cinco veces al día, en el caso de las islámicas. Saber eso podría invitarnos a muchas reflexiones, una de ellas relacionada con la importancia de la parte social de la esencia humana, esa que nos ha llevado a lograr lo mejor como especie y que hasta el día de hoy constituye un reto para la humanidad entera.

 

Imagen: Dominio público

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Carta abierta a la Asociación Española de Abogados Cristianos

La presidenta de Abogados Cristianos, la letrada Apolonia Castellanos, en una imagen de archivo. EFE
La presidenta de Abogados Cristianos, la letrada Apolonia Castellanos, en una imagen de archivo. EFE

 

Estimados/as miembros/as de la Asociación de Abogados/as Cristianos/as:

En el Evangelio según San Mateo, capítulo 10, versículo 8, se puede leer: «Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis.» Mateo, que fue recaudador de impuestos, conocía muy bien el poder de atracción que el dinero puede causar en los corazones débiles y cómo la fe y la verdad se tambalean cuando el vil metal se interpone en su camino.

San Lucas, que era médico, nos cuenta en Hechos de los apóstoles, capítulo 8, versículos 17 al 23: «Entonces les imponían las manos y recibían al Espíritu Santo. Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu, les ofreció dinero diciendo: “dadme a mí también este poder para que reciba el Espíritu Santo aquel a quien yo imponga las manos”. Pedro le contestó: “Vaya tu dinero a la perdición y tú con él, pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero. En este asunto no tienes tú parte ni herencia, pues tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esa tu maldad y ruega al Señor, a ver si se te perdona ese pensamiento de tu corazón; porque veo que tú estás en hiel de amargura y en ataduras de iniquidad”.»

Se estarán preguntando ustedes la razón de esta misiva y el porqué de tan apostólicas citas. Pues bien, la razón es de peso y el porqué, como enseguida comprobarán, muy fácil de entender.

El pasado día 22 de julio de 2020, se publicó en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid el convenio entre la Consejería de Salud y la Provincia Eclesiástica de Madrid para la asistencia religioso-católica en los centros hospitalarios del Servicio Madrileño de Salud. Según dicho convenio, se procedía, por un período de ocho años, a garantizar la presencia de 73 capellanes en dichos centros, asegurándose así el citado auxilio espiritual.

En el «Anexo III» de dicho convenio se estipulan las cantidades a percibir por los mencionados capellanes y por la Provincia eclesiástica de Madrid. Dicho anexo empieza con la siguiente frase: “La aportación económica a la Provincia Eclesiástica por los servicios que presten los capellanes, etc.”

Pues bien, es éste y no otro el motivo por el que nos dirigimos a ustedes, ya que en su doble condición de «abogados/as» y de «cristianos/as», y en tanto que miembros/as de una asociación que promueve la defensa de los valores del Evangelio, deben saber, sin duda, que la Simonía es un delito contemplado en el Derecho Canónico. Por eso nos preguntamos, ¿no piensan hacer nada al respecto?, ¿van a dejar que algo tan punible y ominoso para la Iglesia madrileña pase de rondón y a hurtadillas ante los ojos de sus feligreses? Estamos seguros de que no permanecerán callados/as por más tiempo, pues conocemos lo diligentes que pueden llegar a ser a la hora de actuar incluso contra las personas que no son creyentes.

Para terminar, nos gustaría apelar a su conciencia con dos versículos de san Pablo en su Epístola a los romanos:

“No reine pues el pecado en vuestro cuerpo mortal de modo que obedezcáis a sus apetencias.”  (6, 12)

“Pues el pecado no dominará ya sobre vosotros, ya que no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.” (6,14)

Quedamos, pues, a la espera de noticias, y no perdemos la esperanza ni la confianza en ser escuchados, pues la bondad de Dios es infinita.

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¿CUÁL ES EL NUEVO OPIO DEL PUEBLO?

Cuál es el nuevo opio del pueblo?
HAY UN CANDIDATO MUY OBVIO

Una de las frases más citadas de Marx es “la religión es el opio del pueblo”. En realidad, la frase dice así:

La religión es el suspiro de la criatura oprimida, es el corazón de un mundo descorazonado, y el alma de unas condiciones desalmadas. Es el opio del pueblo.

Esto nos hace ver que el pensamiento de Marx es más complejo, sin quitar que Marx fuera un pensador ateo que obviamente no tenía una opinión demasiado alta de la religión. Paradójicamente el marxismo, al ser aplicado, encarnó lo peor de la religión, sin proveer un alivio verdadero para la “criatura oprimida”. 

De cualquier manera, la frase se ha convertido en un lugar común para referirse a algo que mantiene a las masas en un estado de aletargamiento, y con el tiempo, y con la secularidad, ciertamente han surgido nuevos opios, opios que controlan y adormecen y ni siquiera suelen ofrecer el alivio y el sentido que se encuentra en la religión y, menos aún, la belleza.

Un artículo recién publicado en la BBC sugiere que los smartphones son el nuevo opio del pueblo. Esta aseveración es difícil de discutir, especialmente cuando uno va caminando por una ciudad en cualquier parte del mundo y se detiene a observar a las otras personas que caminan por la calle.

El artículo de la BBC observa que hoy en día la tecnología digital genera fervor en las personas, les sirve para congregarse  y captura su atención como nada antes en la historia. Algunos autores hablan de la “religión de la tecnología”, una religión antihumanista. Y esta “religión” o remedo de religión tiene como su sacerdote al smartphone; se trata de la religión del medio, de la mediatización. Marx vio claramente que la economía sería lo que controlaría y gobernaría la realidad humana, algo que no necesariamente era cierto en el hombre, sino que es justamente la característica de la modernidad capitalista. Y hoy en día la economía es una economía digital, una economía que está basada en la atención humana. Para tener a las personas consumiendo y a la vez produciendo datos, es necesaria una especie de “opio”, y esta “droga” digital es el entretenimiento y los estímulos que le son programados a estos aparatos y a sus aplicaciones. 

Lo que tenemos se parece a una religión, pero a una religión nihilista, en la que los devotos canjean su atención y fervor ya no por un mundo trascendente o una relación de amor con algo infinito sino por un poco de entretenimiento, algo para “matar el rato”, algo que los haga olvida el sinsentido de la existencia, “manteniéndose conectados”. Los smartphones se han convertido en los juegos distractorios que profetizó Nietzsche, los juegos que mantendrían ocupados a los “últimos hombres”, la cortina de humo que tapa el abismo de “la muerte de Dios”.

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El ADN revela uno de los grandes misterios de los Rollos del Mar Muerto

Las pieles sobre las que fueron escritos muestran diversas procedencias animales, por lo que todo apunta a que no todos fueron escritos en el mismo sitio

Muestras de los Rollos del Mar Muerto antes de ser analizadas

Muestras de los Rollos del Mar Muerto antes de ser analizadas – Shai Halevi

Los Rollos del Mar Muerto son una colección de más de 25.000 fragmentos con manuscritos antiguos en los que se pueden encontrar las copias más antiguas de la Biblia. De hecho, la datación sitúa la mayoría sobre el año 250 a. C., si bien hay algunos que rondan el 66 d. C. Los primeros siete manuscritos fueron descubiertos accidentalmente por pastores beduinos a finales de 1946, en una cueva en las cercanías de las ruinas de Qumrán (en la región de Cisjordania), pero después fueron hallados nuevos trozos que complicaron la reconstrucción de su historia global, sobre todo porque no se conoce su orden. Ahora, investigadores de la Universidad de Tel Aviv (Israel) y de la Universidad de Uppsala (Suecia) han usado una pista para ayudar en este esfuerzo: las «huellas digitales» del ADN de las pieles de animales donde fueron escritos.

«El descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto es uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes jamás realizados», afirma Oded Rechavim uno de los autores de las conclusiones del estudio que se acaba de publicar en « Cell». Sin embargo, según explica el investigador, plantea dos desafíos: «El primero, la mayoría de ellos no se encontraron intactos, sino que se desintegraron en miles de fragmentos que después tuvieron que clasificarse y reconstruirse, sin conocimiento previo de cuántas piezas se perdieron para siempre; y, en el caso de las composiciones no bíblicas, no se sabe cómo debería leerse el texto original. Dependiendo de la clasificación de cada fragmento, la interpretación de cualquier mensaje podría cambiar dramáticamente».

El segundo punto es que la mayoría de los pergaminos no llegaron a los investigadores directamente de las cuevas, sino a través de traficantes de antigüedades. Como resultado, no está claro de dónde provienen muchos de los fragmentos, lo que provoca que sea mucho más difícil reunirlos y en su contexto histórico adecuado.

Mezclando ADN antiguo y lenguaje

Desde su descubrimiento, los académicos han tratado de como un rompecabezas: basándose principalmente en las propiedades visibles de los fragmentos para conocer su relación con otros fragmentos. En este nuevo estudio, Rechavi y sus colegas, incluidos Noam Mizrahi (Universidad de Tel Aviv) y Mattias Jakobsson (Universidad de Uppsala), decidieron buscar evidencias más profundas. De cada pieza, extrajeron el ADN antiguo de los animales que se usaron para hacer los pergaminos. Luego, utilizando análisis forense, trabajaron para establecer la relación entre las piezas, mezclando el análisis genético con las pistas que ofrecía el lenguaje en el que estaban escritos los textos.

La primera de las sorpresas la reveló el ADN: pertenecían principalmente a ovejas. El equipo consideró que las piezas escritas sobre la piel de este animal estarían relacionadas, más aún si las ovejas estaban emparentadas de alguna manera -si eran de la misma especie es más probable que las escribiera la misma persona que si cambiaba de familia ovina-. Sin embargo, no fue todo tan fácil.

Ovejas y vacas

Los investigadores se toparon con un caso interesante en el que dos piezas que se creía que estaban relacionadas en realidad estaban escritos sobre dos pergaminos procedentes de diferentes animales, en concreto ovejas y vacas. En concreto, el ejemplo más notable provino de pergaminos que comprenden diferentes copias del libro bíblico y profético de Jeremías, algunos de los pergaminos más antiguos conocidos.

«El análisis del texto encontrado en estas piezas de Jeremías sugiere que no solo pertenecen a diferentes pergaminos, sino que también representan diferentes versiones del libro profético. El hecho de que los rollos estén hechos de una especie animal diferente, además de con un lenguaje distinto, es indicativo de que su origen no es el mismo», afirma Mizrahi.

Lo más probable, explica el investigador, es que los fragmentos de vaca se escribieran en otro lugar, ya que no era posible criar vacas en el desierto de Judea. El descubrimiento también tiene implicaciones más grandes: los investigadores escriben que el hecho de que diferentes versiones del libro circularan en paralelo sugiere que «la santidad del libro bíblico no se extendió a su redacción precisa» Es decir, que las religiones del judaísmo y el cristianismo adoptaron unos mensajes que, en realidad, no fueron escritos de ese modo. Pero esto puede ser más una oportunidad que un problema: «Nos enseña sobre la forma en que se leyó este texto profético en ese momento y también tiene pistas sobre el proceso de evolución del mensaje», afirma Rechavi.

Cueva de Qumran
Cueva de Qumran – Shai Halevi

Otras sorpresas

Otro de los descubrimientos fue la relación entre las diferentes copias de una obra litúrgica no bíblica conocida como «Canciones del Sacrificio del Sábado», que se encuentran tanto en Qumran como en Masada. El análisis muestra que las diversas copias encontradas en diferentes cuevas de Qumran están estrechamente relacionadas genéticamente, pero la copia de Masada es distinta.

Las pruebas también confirman que algunos otros fragmentos de origen incierto probablemente provenían de otros lugares y no de las cuevas de Qumran, como es el caso de un trozo de una copia del libro bíblico de Isaías, uno de los libros más populares en la antigua Judea. Los investigadores señalan que probablemente este pergamino provenía de otro sitio, lo que sugiere la existencia de un nuevo yacimiento o cueva que aún no ha sido descubierto por la comunidad arqueológica.

Aunque la evidencia de ADN se suma a la comprensión, solo puede «revelar parte de la imagen y no resolver todos los misterios», apunta Rechavi. Los investigadores tuvieron que extraer ADN de pequeñas cantidades de materiales, a lo que se refieren como «polvo» de pergamino en ciertos casos, además de que no se han analizado todas las muestras existentes, en algunos casos por falta de recursos y en otros porque directamente es imposible porque podrían deteriorarse.

Aún con todo, los investigadores esperan que se analicen más muestras y se agreguen a la base de datos para trabajar hacia un «genoma» más completo de los Rollos del Mar Muerto. Además, se podría utilizar este enfoque para estudiar cualquier material antiguo que contenga ADN intacto.

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¿Cómo distinguir los síntomas de la brujería?

«El derramamiento de sangre repugna a la Iglesia, pero… el suplicio corporal, aplicado severamente por el poder civil, es un buen remedio para corregir los errores espirituales» San León I el Magno, Primero de los Papas apodados «Grandes de la Iglesia»

¿Cómo distinguir los síntomas de la brujería?

En principio, la Inquisición tuvo su origen en Francia sobre el año 1184 para combatir la herejía de los cátaros o albigenses. Este Tribunal fue extendiendo sus competencias a otros aspectos «herejes» de la vida medieval, hasta convertirse en una de las Instituciones más poderosas de la Historia y sin duda, la más temida.

Sin embargo, había diferentes tribunales en diferentes paises y territorios, cada uno de ellos también tenía sus particulares maneras de afirmar lo que era herejía y lo que no.

Para unificar criterios, en 1258 una bula del Papa Alejandro IV establecía cuáles eran los síntomas médicos en los que habían de basarse los jueces de la Inquisición para establecer el crimen de brujería, más allá de toda duda…

Atentos y con tranquilidad, porque el documento es realmente acojonante:

ES BRUJERIA SI…

1º.- Si la enfermedad es tal que los médicos no la pueden descubrir ni conocer.

2º.- Si aumenta en vez de disminuir a pesar de haberse procurado todos los remedios posibles.

3º.- Si desde el comienzo presenta grandes síntomas y dolores contra lo acostumbrado de las otras enfermedades que crecen poco a poco.

4º.- Si es inconstante y variable en sus días, su horas, sus períodos y además que tenga en efecto muchas cosas diferentes de las naturales, aunque en apariencia se muestre semejante.

5º.- Si el paciente no puede decir en qué parte del cuerpo siente dolor, aunque esté muy enfermo.

6º.- Si lanza suspiros tristes y desgarradores sin ninguna causa legítima.

7º.- Si pierde el apetito y vomita lo que ha tomado de carne; si tiene el estómago como encogido y apretado y que le parezca tener dentro algo pesado, o bien si siente en él algún trozo que sube hacia el esófago y luego vuelve a su lugar primitivo, y que no pueda tragar, cuando está en la parte superior, así como si por sí mismo desciende súbitamente.

8º.- Si siente calores punzantes y otros pinchazos agudos en la región del corazón, de tal forma que prefiera que se le parta en pedazos.

9º.- Si se le ven las arterias latir y temblar alrededor del cuello.

10º.- Si está atormentado por algún cólico o dolor vehemente de los riñones, o si tiene acerbas punzadas en el ventrículo; o también si siente un viento frío o caliente exagerado recorrerle el vientre u otra parte del cuerpo.

11º.- Si se vuelve impotente para el oficio de Venus.

12º.- Si tiene algún sudor ligero, incluso durante la noche, cuando el aire es bastante frío.

13º.- Si tiene los miembros y partes del cuerpo como ligados.

14º.- Si llegan a faltarle fuerzas por todo el cuerpo, con suma languidez. Si siente la cabeza pesada y se complace en decir simplezas como les sucede a los melancólicos.

Si está afligido por varias clases de fiebres que no llegan a explicarse los médicos. Si tiene movimientos compulsivos que le hagan parecerse a los atacados por el mal caduco. Si sus miembros se ponen rígidos por forma de convulsión y espasmo. Si todas las partes de la cabeza se le hinchan, o si está con tal lasitud que no se puede casi mover. Si se pone de color amarillo y ceniciento por el cuerpo, pero principalmente por la cara. Si tiene los párpados tan apretados que pueda apenas abrir los ojos, y sin embargo que tenga los ojos muy claros y transparentes. Si tiene los ojos extraviados. Si le parece ver algún fantasma o nube.

15º.- Si no puede mirar al sacerdote fijamente o que le cueste trabajo y dificultad mirarle. Si el blanco de los ojos cambia diversamente.

16º.- Si se trastorna, se asusta o recibe algún cambio notable cuando el que es sospechoso de haberle pasado el mal entra en el lugar donde está.

17º.- Finalmente, si cuando para la cura del mal el sacerdote habrá aplicado algunos ungüentos sagrados en los ojos, en los oídos, en la frente u otras partes del cuerpo, estas partes llegan a transpirar o presentar algún otro cambio.

Toma castaña!!… Y con estos antecedentes, ¿aún pretende la Iglesia que se le haga caso en materia de Ciencia, Sanidad, Sexualidad o Educación? … Yo no digo más, pero me alegro de que la Iglesia vaya cada vez a menos… Me reconforta pensar que hoy por hoy, el Cristiano más famoso del mundo ya no es el Papa.

LA ALDEA IRREDUCTIBLE

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Para qué vacuna si está dios

Para qué vacuna si está dios
El arzobispo de Granada. Europa Press

 

La Iglesia católica anda más preocupada por la fe que por la vida de sus fieles. No es la único, PP y Vox, los grandes sabios epidemiólogos de esta pandemia, defienden la asistencia a misas cuando aún no hemos doblegado la curva de contagios. ¿Por qué buscar vacuna si su dios parece ser la mejor protección contra el coronavirus?

La semana pasada escribía Crisis de fe en tiempos de pandemia y ahora la Conferencia Episcopal Española (CEE) me da la razón, algo que me inquieta, todo sea dicho. En aquel artículo describía lo sencillo que resulta construir una religión y cómo en épocas de desgracia las religiones aprovechan los temores/incertidumbres de las personas para atraerlas con la fe, esto es, con resignación a lo inexplicable como el clavo ardiendo al que aferrarse.

Ahora, mi colega Jesús Bastante, que posiblemente sea el periodista que mejor conoce los entresijos de la Iglesia católica en España, cuenta en eldiario.es cómo la CEE  ha elevado una queja por la interrupción de misas que se estaban celebrando durante el confinamiento. Sólo en el caso de Granada, el Viernes Santo y con presencia del Arzobispo se congregó una venintena de personas.

La derecha, la extrema-derecha y la Iglesia han optado por hacerse las tontas, confundiendo el hecho de que se permita el culto con que se permita acudir a él en persona. Las prohibición de circulación es cristalina y quien no lo entienda, tiene serios problemas de comprensión lectora o que, como en tiempos que quizás anhelen, creen que a la Iglesia hay que medirla con otro rasero.

Dado que en España tenemos la anomalía democrática -por ser diplomático- de retransmitir por la televisión pública oficios católicos, ¿qué necesidad hay de romper el confinamiento para desplazarse a la iglesia? Si la CEE es capaz de poner cepillos para pagar con el móvil, ¿por qué no recurre al streaming por internet para llegar a sus fieles? Si el Papa lo puede hacer, ¿por qué algunos curas españoles quieren ser diferentes?

Quizás es que su preocupación nada tiene que ver con la fe, quizás viene más fundada, como informaba Bastante hace unos días, por el temor a perder hasta 255 millones de euros del cepillo. Asumido ese miedo, antes que seguir poniendo en riesgo las vidas humanas, debería plantearse que el compromiso de sus fieles con la Iglesia no es tan sólido, porque de serlo, las donaciones se pueden seguir realizando por otros medios alternativos al cepillo… bien lo sabe la CEE que, cuando se trata de dinero, sabe buscar todas las vueltas para amasar fortuna.

En cuanto a PP y Vox, llevar esta cuestión al Senado, plantear que sólo en un Estado de Excepción y no de Alarma se pueden prohibir las misas es una auténtica temeridad, contradiccióm y, perdónenme, una gilipollez. Las misas no se prohiben, las misas se pueden celebrar, pero a puerta cerrada. Es sencillo de entender, porque si abrimos la puerta a la celebración de oficios con público, ¿por qué prohibir el deporte, que es mucho menos peligroso para el contagio y reporta más bienestar que la religión?

Las quejas de los sectores conservadores, y ahí metemos a la derecha, su escisión fascista y la Iglesia, deberían quedar como una mera anécdota, un nuevo gesto al que prestar escasa atención porque para lo único que sirve es para retratar su calaña.

https://blogs.publico.es/david-bollero/

La fe pierde puntos

Los líderes religiosos sensatos se pliegan a la ciencia, y los demás quedan desautorizados por sus propios fieles

El Papa, en su audiencia semanal, el pasado jueves en el Vaticano.
El Papa, en su audiencia semanal, el pasado jueves en el Vaticano.VATICAN MEDIA HANDOUT / EFE

 

Para un ateo como yo, la cualidad más asombrosa de las religiones es su plasticidad, su resiliencia, su capacidad para adaptarse a cualquier nuevo entorno tras estrellarse contra el duro suelo de la realidad. No pretendo criticar ese talento, más bien quiero elogiarlo, y hasta creo que otras instituciones y corporaciones harían bien en copiarlo. Adaptarse o morir. En un sentido profundo, ese es uno de los cimientos de la ciencia. La teoría más bella y elegante vale menos que un dato bien tomado que la contradiga. Pero la religión ha sufrido en estos días y semanas una ducha de realidad para la que, tampoco ella, estaba preparada, y sus reacciones han sido bien interesantes, a veces poéticas.

“No deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!”, le soltó el papa Francisco a la Virgen del Divino Amor el 11 de marzo. En el lenguaje laico, eso quería decir que el líder católico acataba las medidas antipandémicas que acababa de declarar el Gobierno italiano, incompatibles con los atascos humanos que se suelen producir en la plaza de San Pedro. De hecho, la Virgen del Divino Amor reside a 30 kilómetros del Vaticano, que es desde donde el Papa emitió su mensaje profiláctico. Pese a su poesía gongorina, Francisco se portó de acuerdo con los criterios científicos, lo que es muy de agradecer. Aunque hubo en España alguna misa evangelista que tuvo que dispersar la policía, ninguna voz de la jerarquía se ha opuesto a la suspensión de las procesiones de Semana Santa. Han entendido perfectamente los argumentos de la razón sanitaria y han emitido ese mensaje a sus fieles.

Ninguna voz de la jerarquía se ha opuesto a la suspensión de las procesiones de Semana Santa. Han entendido perfectamente los argumentos de la razón sanitaria y han emitido ese mensaje a sus fieles.

El patriarca Kirill de la iglesia ortodoxa rusa dijo a final de marzo: “He rezado durante 51 años, y espero que entiendan ustedes lo difícil que me resulta decir a la gente que no acuda a las iglesias”. Pero el caso es que se lo dijo. Otras doctrinas se han mostrado más correosas. La prensa internacional informa de que, en Estados Unidos, las iglesias evangélicas de las que se nutre el electorado de Donald Trump se han destacado como negacionistas del coronavirus. Según aprendo en The Economist, el predicador de Florida Rodney Howard-Browne fue detenido el 30 de marzo por fletar autobuses a su homilía asegurando que él podía inactivar el virus. El gobernador de ese Estado se apresuró entonces a incluir las actividades religiosas en la lista de servicios esenciales. En este caso, las religiones no se han dedicado a ayudar, sino a estorbar.

En cualquier caso, la fe está perdiendo puntos en esta crisis. Los líderes religiosos sensatos no están siguiendo su doctrina, sino los criterios de la ciencia, y los insensatos quedan desautorizados por sus propios fieles para dar consejo alguno a la población. Cuando un tratamiento funcione, veremos obispos haciendo cola en los hospitales.

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