BEGOÑA PARRA: POEMA

BEGOÑA PARRA: POEMA

Protesta vaginal

Tengo ganas de hablar de violencia

y estar a la moda.

Rimemos con violencia:

Ausencia

Indecencia

Egoísmo

PENDEJISMO

(chucha, ésas no riman)

Cógeme en lo más profundo

de la VIOLENCIA

violen-cia

violen

violación.

Bájense sus propios calzoncillos

y auto empálense con el mástil

de su virilidad sinsentido.

Pida permiso pa’ tocar el genital ajeno.

Si le dicen que no, favor no insistir:

Las VAGINAS no somos basureros de semen.

http://www.revistaelhumo.com/

Mia Wallace dice:

Mia Wallace dice:

¿El subcomandante besa bien?

¿Le gusta abrazar o que lo abracen

mientras duerme?

¿Qué piensa cuando se masturba?

¿Puede pilotar un avión?

¿Cuál es su caricatura favorita?

¿Hacia dónde marcha tan seguro

con su disfraz de fantasma negativo?

Los meseros viejos

se colocan en silencio bajo los focos

donde no puedes saber si sonríen,

sienten pena

o quieren advertirte algo

Llevan el uniforme impecable

se recortan el bigote

y remueven las cubas con clase

pero los lunes duermen en la playa.

Los meseros viejos

guardan silencio

porque una vez hablaron

y se iniciaron guerras.

Cada vez que ocurre un magnicidio,

las líneas de investigación apuntan hacia ellos.

Cuando los meseros viejos se encuentran en la calle,

no se saludan

ni se invitan los tragos,

pero se cuidan la espalda.

Lo único que recuerdan es

el platillo del día,

la canción de la semana

y la película del momento.

Mia Wallace dice: 

don’t be such a …

Mia Wallace dice:

Siento que me lo dice a mí

porque siempre llego temprano a clase 

y nunca he copiado en los exámenes.

El acomodador del cine pasa a mi lado,

decido no moverme, 

si lo hago,
mi tenis tronaría en toda la sala al despegarse del suelo.

Él no parece notarme.

Cuando Mia revive en la pantalla,

me pregunto

si colarme a ver esta película 

multiplica mis posibilidades de tener que reanimar a una mujer 

con una inyección de adrenalina directo al corazón,

o de encontrar la muerte al salir del baño  

con un cómic en la mano.

WHAT COMES AFTER Z

la casa de mi padrino es un búnker 

donde mi padre se refugia después de cada divorcio

donde le pone nombre a la polvareda

su territorio es cuatro cajas de cartón 

un llavero vacío

un catre individual 

y las raciones de ron necesarias 

para sobrevivir seis años

un fin de semana sí y otro no

mi padre viene a recogerme

trae pistolas de agua

que disparan gasolina

Los KFGC es un colectivo de literatura multimedia conformado por Gerardo Ocejo, Rodrigo Román, Andrei Vásquez,  Jorge Sosa, y Ánuar Zúñiga Naime. Son autores de las plaquettes digitales Todos son pendejos menos el que vomita y La sentidora, así como de los libros No use las manos (Amarillo editores, 2011), Manual de guerrilla táctica para terminar un noviazgo (Ediciones Liliputienses, 2016) y 1994 (2019). En 2017 publicaron su primer disco Emails a Nigeria, disponible en todas las plataformas y en 2018, la serie de TV Los fotocopiadores. En sus presentaciones, los KFGC se valen de instalación sonora, instrumentos musicales y mezcla de video en vivo como soporte para recitar poesía.

APROXIMACIONES A UNA UNIVERSIDAD DE LOS SUEÑOS DISEÑADA POR W.H. AUDEN

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El poeta W. H. Auden alguna vez soñó cómo sería la perfecta Universidad para poetas y escribió sobre lo que se enseñaría ahí.

W. H. Auden fue un poeta y dramaturgo inglés que, entre otras cosas, trató de salvar el lenguaje del olvido y la decadencia. En su trabajo logró un ritmo que evoca los patrones universales de la existencia humana, como si al leerlo nuestro cuerpo se alineara en un fluir marino, antiguo. Su fascinación con técnicas prosódicas hizo que la poesía, la música y los jardines tuvieran mucho de lo mismo.

En alguna de sus ensoñaciones analíticas, Auden soñó con un perfecto colegio para poetas, y en 1962, en su ensayo “El poeta y la ciudad”, escribió:

En mi Universidad para poetas, el currículum sería como sigue:

1. Se aprendería al menos una lengua antigua adicional, probablemente el griego o el hebreo, y dos idiomas modernos.

2. Aprenderían de memoria miles de versos de poemas en esos idiomas.

3. La biblioteca no tendría libros de crítica literaria, y el único ejercicio crítico exigido a los estudiantes sería escribir parodias.

4. Todos los alumnos cursarían prosodia, retórica y filología comparada, y tendrían que elegir tres de las siguientes materias: matemáticas, historia natural, geología, meteorología, arqueología, mitología, liturgia y cocina.

5. Cada alumno se ocuparía de criar un animal doméstico y cultivar un jardín o una huerta.

Y agregó:

Un poeta no sólo tiene que educarse a sí mismo como poeta, también tiene que considerar cómo se va a ganar la vida, debería tener un trabajo que no involucre la manipulación de palabras. […] lo mejor que podría hacer es un oficio manual.

Aunque el oficio de ser poeta sea ya considerado como obsoleto o poco serio, baste ver la vida que el propio Auden llevó con honra y belleza, y la capacidad que obtuvo, mediante algunos de los puntos mencionados en su lista (además de colaborar con Stravinski para escribir música) para comunicarse ordenadamente con los fantasmas del lenguaje y compartirlos con el mundo.

https://www.faena.com/aleph/es/articles

Futuro esplendor: Poemas de Fergie Contreras Salmen

Futuro esplendor: Poemas de Fergie Contreras Salmen

Acaso de manera semejante a como las palabras parecen, inasibles como son, estar hechas de un material que afecta los cuerpos, en estos poemas de Fergie Contreras la respiración reclama su lugar en el centro de la vitalidad. Inhalar y exhalar discretamente, concentradamente; no desperdiciar en este ejercicio (la respiración, la escritura) ningún hálito de energía. Ningún desborde. Condensar, absorber. Solo entonces el cuerpo.


219
oídos inmutables
asilan ondas transparentes

partículas de oxígeno
inducen
sin tocar
inhalar involuntario

lo vital yace en el aire
respirar es inconsciente

175
la distancia
lo interrumpe
si me acerco
se detiene

miedo y él

átomo
reniega del núcleo

huye (vuelve)

la emancipación
escarba en lo viciado

seduce
corromperse

163
escribir
porque es lo propio

del silencio
destila

con su lápiz puntiagudo
frota
afinca
el cuerpo blanco

se distancia

carboniza

203
mientras actúa el incienso
inhala

si el proceso enlentece
apaga contra el suelo para que termine

ese disfrute en las cosas terminadas
el ahogo en lo que permanece

exige ausencia para respirar

211
el desván a lo alto
al prisionero una reja

cada mano aún reduce su amplitud

al encierro el sinsentido
a lo turbio una obsesión
hacia una imagen

suelta

por desgarro
un pensamiento

185
río tras labios
corriente de luto
liquida la cosa pronunciada

cierra
cauce adentro
habla
fantasma propaga

masculla la ironía
sonríe
con migajas de muerte
en la cara


Foto Fergie Contreras

Fergie Contreras Salmen (Margarita, 1993). Magíster en Edición de la Universidad Diego Portales. Vive en Santiago de Chile.

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Extracciones: Todos mis quchillos [Andrea Alzati]


Extracciones: Todos mis quchillos [Andrea Alzati]

Inscrito en una tradición discontinua como la de la poesía conceptual latinoamericana, Todos mis quchillos, de la mexicana Andrea Alzati, es el más reciente título de la editorial Komorebi. Con un particular uso de las palabras en su posibilidad de repetición y reorganización sintáctica, a la manera de un conjunto de piezas en un tablero, Alzati, «por medio del seguimiento obsesivo de las variaciones de un cuadro constituido básicamente por tres elementos (una manzana, una mesa y un cuchillo que, amenazante, sobrevuela la escena), conforma un poema largo dividido en secciones de hipnótico efecto y múltiples interpretaciones no excluyentes (la pérdida de la inocencia, la violencia contra la mujer, etc.)», como se señala en el texto de contratapa.

Sin más, los dejamos a continuación con una selección de poemas del libro:


brillantes cuchillos
atraviesan manzanas rojas

manzanas rojas son atravesadas
por cuchillos de distintos tamaños y formas

una manzana atravesada por un cuchillo
es un animal nuevo
aún después de haber sido capturado sigue huyendo

manzana roja en su papel de fruta dulce en las esquinas

presume su cuchillo
se mece orgullosa
curvas casi círculo

el cuchillo que me atraviesa
corta siempre y cuando
me esté quieta
una vez partida en dos
comenzará la huida

*

en la mesa está la manzana
y el cuchillo está en otra parte

el cuchillo está bajo la mesa
aparece como aparece el sol
tras los edificios todos ventanas
o como aparece
o desaparece un muro
de la noche a la mañana

nadie espera el cuchillo
excepto cuando llega
todos exclaman
¡claro, ahí estabas!

*

la manzana está en la mesa
en la mesa están sus manos
y el cuchillo gira sobre su cabeza
flota sobre su cabeza
una corona

la manzana está en la mesa
está en sus ojos la manzana
la ve la está mirando larga quietamente
hasta que se encoja de miedo
hasta que llore

*

el cielo es atravesado por un pájaro
el pájaro atravesado por una bala de plomo
la mesa es atravesada por los platos
los tenedores
los manteles bordados
el frutero y las frutas
el jarrón con flores
el candelabro y la vela encendida
las mujeres de tres generaciones que sirven comida día tras día
atraviesan la mesa

los ojos de las mujeres de tres generaciones
vistos bajo el microscopio
contienen cuchillos que giran

cuchillos de distintos tamaños y formas
flotan dentro de sus ojos

*

en la mesa está la manzana
el sabor dulce se está moviendo
el cuchillo está cubierto de cielo

gira sobre la cabeza de una mujer
que tiene sal en los ojos

¿qué cosa atraviesa la manzana
cuando nadie la está mirando
cuando nadie la toca?

*

una manzana atravesada por un cuchillo
una mesa atravesada por un pájaro
tu nombre atravesado por la sal
o el azúcar refinada
o la leche
o la sustancia blanca de tu preferencia

tu nombre atravesado
por otro nombre

*

bajo el cuchillo la manzana partida en dos
la ve la está mirando larga quietamente
el cielo flota sobre las cabezas de las mujeres de tres generaciones

la huida es atravesada por un pájaro
atravesada por un pájaro
atravesada por un pájaro

bajo la mesa la manzana partida en dos
sobre la mesa flota un cuchillo cubierto de sal

DEL POEMA «TODOS MIS QUCHILLOS» (FRAGMENTO)


un avión vuela
en sentido contrario
a una bandada de pájaros

un avión atraviesa un continente
en sentido contrario
a una bandada de pájaros

una bandada de pájaros atraviesa la ciudad
en sentido contrario
a un avión que atraviesa un continente

dentro de la casa
a unos cuantos centímetros de la ventana
dos moscas vuelan en espirales
de arriba hacia abajo
y repiten hasta detenerse en el vidrio
para luego retomar su vuelo errático
en espirales hacia arriba y hacia abajo

mi voz también
cuando hablo de mi familia
de mi bicicleta de cualquier cosa

mi voz atraviesa la sala
en sentido contrario
a otra voz
que cuando habla de su familia
de sus amigos de cualquier cosa
atraviesa la sala
en sentido contrario a la mía

mi voz no atraviesa un continente
mi voz no atraviesa la ciudad ni hace espirales
mi voz atraviesa la sala
y es suficiente

*

mientras mi muslo adopta
la máscara de una manzana
atravesada por un cuchillo

es decir
una fruta
por una espada

hay un calendario clavado en la pared
tres meses
sus días
todos sus miércoles
el viento los levanta

una fotografía a color papel brillante
es un toro de frente sobre una pradera verde de yerba larga

el viento lo agita

tres meses un toro una pradera verde
no pesan
el viento los levanta sin esfuerzo

el viento que entra por las ventanas
lo convierte todo en bandera

DE LA SECCIÓN «CURSIVAS»

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Andrea Alzati, Todos mis quchillos. Komorebi, 2019.


Foto Andrea Alzati

Andrea Alzati (Guanajuato, 1989). Poeta y artista plástica mexicana. Licenciada en Literatura Latinoamericana por la Universidad Iberoamericana. Ha publicado el libro de poemas Animal doméstico (Juan Malasuerte, 2017) y el libro de dibujos y textos Algo tan oscuro que no tiene nombre (Dharma Books & Publishing, 2018). Otras creaciones, tales como dibujos, traducciones y poemas inéditos, están disponibles en andreaalzati.com.

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Inéditos: Poemas de Adalber Salas Hernández

Inéditos: Poemas de Adalber Salas Hernández

Con siete libros de poesía y uno de ensayos publicados hasta la fecha, el nombre de Adalber Salas (1987) figura hace ya algunos años entre los más sobresalientes de la última generación de poetas venezolanos. También traductor, Zindo & Gafuri publicó recientemente en Argentina una traducción suya de Puerto oscurode Mark Strand.

Para este número de Jámpster, Adalber nos compartió un adelanto de su próximo libro, Nuevas cartas náuticas.


LIII – Variaciones Palinuro
(Eneida, Publio Virgilio Marón)

Dicen que fue un accidente. Que la lancha
golpeó algo, no se sabe qué, algunos afirman
que un enorme pez barbudo, otros juran que
la punta de una montaña sumergida
desgarró con saña el vientre de madera
de la barca. Cuando hablan, tiritan.
Miran desde abajo; aunque sean más altos
que tú, miran desde abajo, miran desde el fondo
de la lancha, ese montón de tablas impares
que se dejó rasgar. Cuando hablan, dicen
que fue un accidente. Que la mañana
era blanca y temblaba como una hoja de papel.
Que cuando abrieron los ojos
el piloto ya no estaba, ni el motor,
ni el teléfono satelital con el que debía pedir
auxilio a los barcos sordos que atraviesan
las aguas internacionales. Barcos sordos, repiten,
barcos sordos. Descomunales bestias sin orejas,
con el vientre repleto de rocas y aceite amargo
y peces temblorosos. El piloto ya no estaba:
fue lo primero que vieron al abrir
los párpados salados. Palinuro no estaba. Algo
lo había tumbado, dicen, un accidente.
El sueño le clavó los dientes en la nuca, el sueño
le chupó la médula a sus huesos y la escupió
sobre las olas. Y luego el golpe, la barca
perforada como un animalito de tela flaca.
Así fue cómo terminaron en las costas de Cartago,
muchos ahogados, otros tantos rescatados por pescadores,
la madrugada del veintiséis de julio del año de gracia de 2019.
Ahora irán a un centro de detención a tiritar. Allí caen
bombas, declaran, y la mirada se les avinagra. Allí
no es a donde iban; iban a fundar Roma. Es
lo que han hecho durante siglos. No tenían nada,
insisten, pero iban a fundar Roma. Ahora no saben
si podrán hacerlo o si habrá Roma siquiera.
Todo en altamar es un accidente, dicen.

XXXIV
(The Rime of the Ancient Mariner, Samuel Taylor Coleridge)

Fuimos los primeros en irrumpir
en ese mar silencioso –

primero cayó la brisa, luego siguieron
las velas
………………a nuestro alrededor
esa calma que brilla difusa
iluminada desde ninguna parte

corrosiva y lenta –
………….,,,,,,,,,,,,,,,,,,…..hablábamos
sólo para romper la sordina.

El cielo era una plancha de cobre –
cielo sin nubes, descascarillado.

El maldito sol, al mediodía
se paraba sobre el mástil
como un pájaro idiota

y ya no se movía.

Día tras día, día tras día, atascados
día tras – sin movimiento
………….,,,,,,,,,,,,,…………,,,,,…..sin aliento –

como un barco pintado sobre
un océano pintado –
………….,,,,,,,,,,………,,,,,…..día tras día –

quietud acéfala que pone visiones
en la mirada.

Agua, agua por todos lados –

ni una gota para beber –

sólo el gris bruto del agua.

Las profundidades mismas se pudrían:
sargazos rodeaban el casco y era
como si murmuraran

y sobre el mar viscoso
se arrastraban cosas de patas enclenques.

Esperábamos la lluvia
como quien espera
un enjambre de moscas blandas.

Cada lengua arrasada –

marchita hasta la raíz.
Era ceniza lo que nos quedaba en la laringe.

A nuestro alrededor
cada noche bailaban los fuegos –

los ahogados no descansan:
nunca dejan de morir de sed.

Abajo están los peces
con su extraña inocencia ¬–

no serán juzgados

el día del juicio no serán juzgados

están absueltos de antemano –

abajo están los peces
abandonados como huesos
que nadie ha contado–

LXVIII – Vox mea muta sono: donde Ovidio monologa
(Tristia, Publio Ovidio Nasón)

No quiero decir que valgo mi peso en oro,
porque entonces me hundiría en el mar.
No quiero decir que valgo mi peso en sal, porque
el mar me reclamaría como suyo.
No quiero decir que valgo mi peso en sudor,
porque el mar me creería una ola extraviada en tierra.
No quiero decir que valgo mi peso en orina,
porque el mar me confundiría con la saliva ácida
de los tiburones. No quiero decir que valgo
mi peso en tinta, porque el mar me tomaría
por la tristeza y el miedo de los pulpos. No
quiero decir que valgo mi peso en sueño, porque
el mar entendería que soy una de las criaturas
contrahechas que pueblan sus profundidades.
No quiero decir que valgo mi peso en huesos,
porque le mar me colgaría de los acantilados
que ama roer. No quiero decir que valgo mi
peso en grasa, porque el mar me molería en espuma.
No quiero decir que valgo mi peso en sangre,
porque el mar me usaría para teñir sus corales díscolos.
No quiero decir que valgo mi peso en aliento, porque
el mar pondría mis pulmones entre sus medusas. No
quiero decir que valgo mi peso en palabras, porque el mar
es una palabra doblada sobre sí misma.

LXXII

El complejo de Medinet Habu, junto a la Tebas egipcia, alberga un convulso relieve en el templo funerario de Ramsés III. En él se halla representada una batalla marítima librada entre el faraón y los llamados Pueblos del Mar.

Los egipcios portan escudos rectangulares; los invasores, redondos.

Los egipcios se valen de arcos y flechas; los invasores, de lanzas.

De arriba a abajo, podemos ver la silueta elemental de los personajes contorsionarse en decenas de posturas. Algunas atravesadas por el metal escueto de las armas, otras amontonadas sobre cubierta. Cardúmenes apiñados, espinosos.

En ese agua sin olas, que hoy es polvo y pared sedienta, los cuerpos de uno y otro bando forman un mismo charco desabrido.

Bajo la batalla, la procesión de los vencidos: prisioneros de guerra obligados a avanzar, arrastrados con correas al cuello. Unos pocos, de rodillas, esperan el golpe de la mano interminablemente alzada del captor.


Foto Adalber Salas Hernández.png
Foto: Susanna Bozzetto

Adalber Salas Hernández (Caracas, 1987). Poeta, ensayista y traductor. Autor de los poemarios La arena, el vidrio (Equinoccio, 2008), Extranjero (Bid & Co. Editor, 2010; Común Presencia, 2012), Suturas (Bid & Co. Editor, 2012), Heredar la tierra (Común Presencia, 2013), Salvoconducto (Pre-textos, 2015; ganador del XXXVI Premio de Poesía Arcipreste de Hita), Río en blanco (Sudaquia, 2016) y mínimos (Amargord, 2016). Asimismo, ha publicado el volumen Insomnios. Ensayos sobre poesía venezolana (Bid & Co. Editor, 2013). Junto con Alejandro Sebastiani Verlezza editó las antologías Poetas venezolanos contemporáneos. Tramas cruzadas, destinos comunes Destinos portátiles. Poesía venezolana reciente. Entre otras, ha publicado traducciones de Marguerite Duras, Antonin Artaud, Charles Wright, Mário de Andrade y Hector de Saint-Denys Garneau. Cursa estudios doctorales en la New York University y forma parte del comité editorial de las revistas Poesía y Buenos Aires Poetry.

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Cesar Moro: Poemas

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A vista perdida

No renunciaré jamás al lujo insolente al desenfreno suntuoso de pelos
              como fasces finísimas colgadas de cuerdas y de sables

Los paisajes de la saliva inmensos y con pequeños cañones de 
              plumas-fuentes

El tornasol violento de la saliva

La palabra designando el objeto propuesto por su contrario

El árbol como una lamparilla mínima

La pérdida de las facultades y la adquisición de la demencia

El lenguaje afásico y sus perspectivas embriagadoras

La logoclonia el tic la rabia el bostezo interminable

La estereotipia el pensamiento prolijo

El estupor

El estupor de cuentas de cristal

El estupor de vaho de cristal de ramas de coral de bronquios y de
                plumas

El estupor submarino y terso resbalando perlas de fuego impermeable
                a la risa como un plumaje de ánade delante de los ojos

El estupor inclinado a la izquierda flameante a la derecha de columnas
                de trapo y de humo en el centro detrás de una escalera
                vertical sobre un columpio

Bocas de dientes de azúcar y lenguas de petróleo renacientes y
                 moribundas descuelgan coronas sobre senos opulentos bañados
                 de miel y de racimos ácidos y variables de saliva

El estupor robo -de estrellas gallinas limpias labradas en roca y tierna
                 tierra firme mide la tierra del largo de los ojos

El estupor joven paria de altura afortunada

El estupor mujeres dormidas sobre colchones de cáscaras de fruta
                 coronadas de cadenas finas desnudas

El estupor los trenes de la víspera recogiendo los ojos dispersos en
                 las praderas cuando el tren vuela y el silencio no puede seguir
                 al tren que tiembla

El estupor como ganzúa derribando puertas mentales desvencijando
                la mirada de agua y la mirada que se pierde en lo umbrío de la
                madera seca Tritones velludos resguardan una camisa de mujer
                que duerme desnuda en el bosque y transita la pradera limitada
                por procesos mentales no bien definidos sobrellevando 
                interrogatorios y respuestas de las piedras desatadas y feroces 
                teniendo en cuenta el último caballo muerto al nacer el alba de
                las ropas íntimas de mi abuela y gruñir mi abuelo de cara a la
                pared

El estupor las sillas vuelan al encuentro de un tonel vacío cubierto
                de yedra pobre vecina del altillo volador pidiendo el encaje y
                el desagüe para los lirios de manteleta primaria mientras una
                mujer violenta se remanga las faldas y enseña la imagen de la
                Virgen acompañada de cerdos coronados con triple corona y
                moños bicolores.

La medianoche se afeita el hombro izquierdo sobre el hombro derecho
                crece el pasto pestilente y rico en aglomeraciones de minúsculos
                carneros vaticinadores y de vitaminas pintadas de árboles de
                fresca sombrilla con caireles y rulos

Los miosotis y otros pesados geranios escupen su miseria

El grandioso crepúsculo boreal del pensamiento esquizofrénico

La sublime interpretación delirante de la realidad

No renunciaré jamás al lujo primordial de tus caídas vertiginosas
                oh locura de diamante

De “La tortuga ecuestre” 1936-1939


Abeja negra

Más bien buscar hacia el cisne
Y los blasones cruzados son espadas
Un puñal como almohada
Una lágrima eterna sobre la frente
Bajo el alto tocado
El silencio entre las flores que hacen signos
A la puesta del sol
Una golondrina cayendo verticalmente en un lago
La torre y las cortes de amor
El mar que irrumpe con espuma en los labios
El horizonte regular de una vida bajo la lámpara
Apagadas todas las luces es posible
Escuchar gemir el ave nocturna
En su oído

De “Le château de grisou”1939-1941

Como un piano de cola

                                                                               A André Breton

Como un piano de cola de caballo de cauda de estrellas
Sobre el firmamento lúgubre
Pesado de sangre coagulada
Arremolinando nubes arco-iris falanges de planetas
    (y miradas de aves
El fuego indeleble avanza
los cipreses arden los tigres las panteras y los animales 
    nobles se tornan incandescentes

El cuidado del alba ha sido abandonado
Y la noche se cierne sobre la tierra desvastada

La comarca de tesoros guarda para siempre tu nombre

La leve pisada del demonio nocturno

En el gran contacto del olvido
A ciencia cierta muerto
Tratando de robarte a la realidad
Al ensordecedor rumor de lo real
Levanto una estatua de fango purísimo
De barro de mi sangre
De sombra lúcida de hambre intacto
De jadear interminable
Y te levantas como un astro desconocido
Con tu cabellera de centellas negras
Con tu cuerpo rabioso e indomable
Con tu aliento de piedra húmeda
Con tu cabeza de cristal
Con tus orejas de adormidera
Con tus labios de fanal
Con tu lengua de helecho
Con tu saliva de fluido magnético
Con tus narices de ritmo
Con tus pies de lengua de fuego
Con tus piernas de millares de lágrimas petrificadas
Con tus ojos de salto nocturno
Con tus dientes de tigre
Con tus venas de arco de violín
Con tus dedos de orquesta
Con tus uñas para abrir las entrañas del mundo
Y vaticinar la pérdida del mundo
En las entrañas del alba
Con tus axilas de bosque tibio
Bajo la lluvia de tu sangre
Con tus labios elásticos de planta carnívora
Con tu sombra que intercepta el ruido
Demonio nocturno
Así te levantas para siempre
Pisoteando el mundo que te ignora
Y que ama sin saber tu nombre
Y que gime tras el olor de tu paso
De fuego de azufre de aire de tempestad
De catástrofe intangible y que merma cada día
Esa porción en que se esconden los designios nefastos y la sospecha
           que tuerce la boca del tigre que en las mañanas escupe para
           hacer el día

De “La tortuga ecuestre” 1936-1939

http://amediavoz.com/moro.htm

Extracciones: Rua São Paulo [Jesús Montoya]

Extracciones: Rua São Paulo [Jesús Montoya]

En el panorama de la nueva poesía venezolana, probablemente una de las figuras más destacadas es Jesús Montoya. Autor de tres títulos hasta la fecha y ya con varias distinciones a su haber, acaba de publicar Rua São Paulo (2019), libro por el que obtuvo el Premio Franco-Venezolano a la Joven Vocación Literaria. A continuación presentamos un poema largo extraído de aquella obra.

Poema para cello

A JESÚS Y RICARDO GÓMEZ,
MÚSICOS DE MÉRIDA

I

Mío era el pájaro porque al sol cantaba, río era como la palma de este sueño, estampado en cada luz. Suficiente es separar la estrella de su ciervo. La codicia el pájaro su cielo. La risa o el duelo del pájaro. El cuco retraído en la rama de oro, moliendo su carretilla inicial. Asciendo privado de comulgar su árbol. Hago el libro en la memoria ausente marchando hacia él. El cuco desolado como araña respira otro traje. Traje pálido, impar. Telar sin forma de la estrella rompiente. Me abre su residencia como una oruga de soles. Resisto el paso, amante inmóvil de la piedra, de la iracunda partida. Amaso la cartografía de la sábana. Subo a la terraza de niño-embrujo con el príncipe Ricardo, allá nos conseguimos enviajados. Los ojos lunáticos aspiran un canto. En la sed, todos somos personajes. Las tejas de la memoria ruedan por el aire. Arcos tocamos en su franja etérea. De negro nos vestimos, fumamos marihuana, los ojos se hinchan. De negro salimos a la brisa. De negro, mutilados, escondemos cada instrumento con los brazos. Hartos de consentimiento vagamos hacia el cubículo, siempre abierto, siempre gris. De negro nos vestimos, la brújula en tensión desespera, da vuelta y gira con nosotros hacia el laberinto.

Invento la pared del retraído al compás del viento.
…………….De negro voy con ellos,
…………….de negro marcho.

II

El cello es una tarde que transcurre manca.
…Manca la cuerda que traza al hombre desnudo.
El cello, solo él como un campo que arde,
madera y pavimento, la cuerda baja sola,
…………el cielo alumbra.

Una tarde, el cello cayó en ceniza de árbol,
…era yo su cuerda blanca en vilo hacia la luz.
…Adheridas estaban nuestras sombras a Campo Claro.

…El cello escampa entre la tarde.

El cello de imagen desahucia melodía, dedo frío castra,
…calienta su espaldar, caño y primavera,
declive y lustro, a la nube llegará en soledad
…el pájaro como marca de ojos cerrados.

…Solo un imposible bastará en este viaje entornado para detenerlo.
…Solo un imposible cuando parta el cello.

El cello es un hombre que ríe y ama y canta
………y desfila en la cañería y armonía espejea.
………………Pero ustedes ya lo saben,
…………………………el hombre nunca será cello.

Nunca guardará reconcomio carcomido en morral,
……………nunca terminal despedirá a sus padres,
……………nunca entonará el vacío de su mano franca.
…..,,,,,,,,,,,,………………,,,,,,……….Pero ustedes ya lo cantan.

…Amo el cielo de Campo Claro cuando el músico familiar compone la tarde.

Esa ilusoria tentación de ventana soleada, esa risa cortada como golpe.
…Esa rama arrancada de su tierra, de su plástico roto.
Una maceta con la piel del agua,
………la única vez, la última vez que es siempre la tarde.
………La tarde trasplantada entre las luces de concreto.

………..,,,,,,,,,,,,………………,,,,,,……….Hoy, como ayer, pasión la vida será.
………..,,,,,,,,,,,,………………,,,,,,…….Hoy, como ayer, cello arca hasta el mar.
………..,,,,,,,,,,,,………………,,,,,,….Hoy, como ayer, cello en manta crecerá.
………..,,,,,,,,,,,,………………,,,,,,.Hoy, como ayer, cello arropará.
………..,,,,,,,,,,,,………………,,,,Hoy, como ayer, cello mano pieza de estudiante residencial.

Hoy, como ayer, repetimos.
Hoy, como ayer, el cello erramos y sin embargo.
Cello casa oleaje cello ola embriagada y brisa fresca contra el espaldar,
………..,,,,,,,,..,,,,………..contra el muelle chocando como una voz tan mía,
…………tan pura, purísima oración de madre de cello frente a su partida.

……………Hoy, como ayer, baja la cuadra, observa la esquina en trémula quietud.
…………………………Su brazo compromete el paisaje.
…………………Su brazo ……………………es el paisaje.
………..,,,,,,,,,,,,…………………………,,,,,,……….Paisaje de cello
………..,,,,,,,,,,,,……………………………,,,,,,………….paisaje de luz
………..,,,,,,,,,,,,…………………………………………,,,,,,………….de ventana soleada
………..,,,,,,,,,,,,……………………………,,,,,,……….paisaje chocando
………..,,,,,,,,,,,,…………………………………………,,,,…,,………….y nada más.

III

Bajo la noche canta el grillo en Campo Claro,
…………,,.elevado suena con Bach cuando el primo rompe su espalda.

…La carretera enarbolada lo sumerge en el cubículo.

Yo dibujo lo irrevocable.
Es decir, lo invisible.

…………,,.Desquiciado entre las formas canta el grillo en Campo Claro.

………Dice de mí, dice de su música en carcaj.
………,,.Soy la flecha del asesinado, su plexo amarillento me condena.

………,,.Abro cada puerta en su pirueta verde, muda lengua como estante.

……………………,,.La luz deshace las paredes.

…………………Me leo silencioso entre las ramas.

Volví a la poesía para salir del ataúd,
…………………para variar la leyenda del paisaje.

No hay otra cosa que pueda hacer.

……Me impresiona la piel del cello manchando el espacio,
…………………el grillo que estira el sonido como la carne negra de la noche.

IV

La carnicería está cerrada.
Cae el labio, hunde otro rostro al lado oscuro.

………Pieles levantan el brote.
………Pasos mueven al infante tras su cuerda.

………Todo suena a agua clara, quebranto que se asoma
……de mañana como un paso hasta la muerte.

Diluido a la lluvia elevaba esta luz.

………………Es la habitación su estela, un tren pasa a lo alto.

……………Esfumado de avenidas viaja.

…………………………La rienda suelta en la planicie.
…………………………La rienda, pieza estrellada al pavimento.

………………Soy el charco, una sonrisa ajena en la encrucijada.
…………………………Me explaya la nota toda ella de mí.
…………………………Estoy creándome sin ser, sin ser la noche callada.

……Otra cosa fui, remordimiento
…………calidez restante cantando las puertas.

………………No hay desespero, solo blancura en la cascada calle.

El árbol respira sobre mi pecho, florece la estancia.

………………………………Me encadena el brillo y en él soy otro.
………………………………Me encadena el brillo para soltarme.

……………………………………Solo es silencio.

V

Siempre he de comenzar por la muerte, me dice el sonámbulo.

Recorro una calle donde me hago otro,
…………….una calle con simpleza idílica.

…………………….…..El papel posee, escarba cada paso.

Anhelo lo irrevocable como signos despuntados.

…………….El charco me hace suyo, me devuelve al paradero
…………….de la imagen cuando despacio callo la piel.

……………………….Ladrido de perro en la tarde seca.

……………………….La montaña como bruja alumbra estos papeles.

……Amo la reiteración del cansancio, la sólida paliza del acero que no.

Envejecer solo amarrado al cuenco.
Envejecer sin levantar.

…Afirmo la tierra.

………De pronto el ojo, ese lugar, ese inaudito suplicio
………del sonámbulo, estaba en calma.

……………Reconstruyo una mano atrapada en una estrella.
……………………………………………………………Estrella la vivencia matutina de mí mismo.
……………………………………………………………Estrella delgada en la estampida.

………………………Solo recojo el fragmento.

………………………Solo el tejido que demarca la espera
………………………para recorrer la cicatriz.

VI

Lo absurdo del ángel es su presencia.
Su presencia estéril en la marcha del portón.

La corneta que traspasa la tarde.
La tarde inmaculada rompiéndose en las motocicletas.

………Todo esto escuchaba sin comprender.

…………,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,……………Cuadrillas como mantras traspasando olas.
…………,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,……………Olas hijas del castigado.

…………………Besad los labios del ángel, caed en su plegaria.
…………………Besad los labios del ángel cuando abandone la piel.
…………………Encontrad la serpiente en el báculo anterior al agua.

Reconstruir el oído es insuficiente.

La primera noche frente al puente escupí las estrellas
………………al derramarse en el suelo junto a mí.

…………………La primera noche en Cúcuta tomé el puente de sus tornillos.
…………………Hice de la pieza en falta mi amuleto al contemplar.
………………………Y contemplé la quietud de Bach desnuda
………………………………………como una luciérnaga sin rincón.

Atendí el vástago de Bach,
……………Brandeburgo o Cúcuta para elegir
…………………la puerta abriéndose como una risa negra.

VII

No me reconozco, sonámbulo como una piedra quedé.

……..,,,,,,…………El lenguaje solo es redención de sí.

Sostén la oscuridad de la ciudad vacía.
…Las llantas fijan el ritmo animal de los cuerpos.
Sostén la oscuridad de la ciudad vacía.
…La luna abrigará tus dientes.

…………………………………………………………………………….Silencio.

El delicado traje de la espuma en el horizonte desmembrado.

……Besa la tierra el dado del rey.
……Lame la piedra el dado del rey.

……..,,,,,,…………Es la antigua picada del silencio.
……..,,,,,,…………Rasgo, piel y estática maleza para mí.

La parada vacía en el abecedario.

La arcada rota que explica por sí sola su templanza,
………………su tímido ahorcado al fondo del bosque, cansado de existir.

………Ramas blancas salen del joven anterior a él,
………………lo acompañan por la noche
………………cuando la luz abandona el recinto
………………………y escribo este poema para ti.

Aúlla la tierra el humor de la piedra.

Ya no hay imagen para hundirse.
Ya no hay.

VIII

El cello abrió su rostro embotellado. Cantó curvas lúcidas en la fiesta de tambores. Olas serpentinas zapateaban el aire sentadas sobre estrellas. El cello ordenó con tacto terráqueo: terreno amanecido, pinta la tarde como el sol pinta la espuma. Y desnudo el sol reposó en tus entrañas. Yo te encuentro. Los árboles despiertan al final de las piedras. Oh hijo sonámbulo, pastilla, garganta de las cosas, lengua del amanecer correteada por la mancha, no toques la cuerda, ama la vigilia de las plantas,
…………………………la víbora que sin ojos nace del río.

IX

El cello me arrancó en la ladera,
……………me arrancó la sangre de la oscuridad.
El cello me habló de acuáticos mundos
…………chorreando la amanecida.

……………Dónde dormir, preguntaba,
……………………dónde dormir con la garganta seca resbalando la hoja.

Su cálido aire empaña esta ventana.
Muta la culebra emplumada hasta la lengua.
………Por eso toda esta voz, toda ella enarbolada.

Cello de escurrida forma alrededor de esta habitación,
……………………río que se inclina y habla como estrella.

……Somos la columna del sol sosteniendo el mar despierto.

Cello, raíz de sí, cello, orquestal raíz.
Ayer apareciste enchaquetado,
……………risueño como un idioma.
……Exacto, exacto, eso quise decirle
mientras me voy callando el pellejo y cierro la puerta.

Ayer al despertar comprendí que el cello es una playa vacía.
……Y qué sesgada estaba la sal
……………qué marina estaba la marca
……qué lumínica lengua arriba en Campo Claro cosía otra tierra.

X

El dado del rey tiene la costura de su boca.

………………Lo supe al observarlo mutar en blanca espuma.
………………Lo supe cuando encarnado lo inventé.

El dado del rey, espeluznante negrura.

……Negro el dolor de la pieza sin ensamble.
……Negro el pie del joven al arrastrar su camino.
……Negro, negro como el amanecer puro.

El dado del rey rima con el inquilino en su quietud.
……Negro como esa rima, como esa lentísima dislocación.

………………Zamuros asoman sus plumas dorando la acera en Campo Claro.

Oran luces estiradas sobre mi ojo.
Oran la piel del cello encarnizada a esta habitación.
Oran para que el humo no venga.

………………Pulso para la cuerda,
pulso para el silencio.

Cansado está el sonámbulo de repetir su nombre.

Mérida, 20 de julio de 2017

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Jesús Montoya, Rua São Paulo. Fundavag, 2019.


Foto Jesús Montoya

Jesús Montoya (Mérida, 1993). Licenciado en Letras, mención Lengua y Literatura Hispanoamericana y Venezolana, por la Universidad de Los Andes. Ha publicado Las noches de mis años (Monte Ávila, 2016; Premio de Obras para Autores Inéditos), y Hay un sitio detrás de los incendios (Valparaíso, 2017; I Premio Hispanoamericano de Poesía Francisco Ruiz Udiel). Su libro Rua São Paulo fue merecedor del II Premio Franco-Venezolano a la Joven Vocación Literaria. Actualmente cursa una maestría en Estudios Literarios en la Universidad Federal de São Carlos en Brasil.

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Inéditos: Poemas de Pamela Rahn

Inéditos: Poemas de Pamela Rahn
IMAGEN: © ANNALYNN HAMMOND

Poeta y artista del collage, Pamela Rahn obtuvo recientemente el Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven (2019) por Breves poemas para entender la ausencia, libro que acaba de ver la luz en España. Los poemas que leerán a continuación, de una importante carga surrealista y que en su desborde se alejan de lo que conocíamos de Rahn, no forman parte de aquella obra sino de un libro inédito todavía sin título. Que los disfruten.

Insilio onírico

Apuntábamos fatalmente hacia la felicidad. Fuimos el parque de diversiones de la poesía, de nuestros cráneos nacían cuernos de acero extendidos hacia el cemento como toboganes. Cargábamos los poemas encima como hijos muertos. Los mostrábamos con orgullo mientras tirábamos de ellos como caballos cansados del mismo pasto seco. Bailábamos, corríamos, nuestros cuerpos suprimían lo triste de nuestras palabras. Éramos el no lugar, nuestras voces eran danzas lúgubres, contenían el silencio, y la extranjería un lenguaje musical para nuestro sosiego. Habíamos escrito muchos libros que no llevaban nuestros nombres. El pilar de la utopía era vivir de la locura sin siquiera conocerla. Nuestra memoria se erguía, tibia y conmovedora y babeábamos palabras que manchaban nuestra ropa de saliva dorada. El poema era nuestro trance, lo engullíamos, lo violábamos, lo tratábamos delicadamente. Todo era un poema. Le temíamos al bienestar, no nos daba belleza. Con hilos amarillos entretejimos las ficciones y nuestras manos entumecidas por la luz no nos daban abrigo, pero queríamos volar y para volar debíamos temerle al tiempo.

Todos habíamos muerto

La utopía no era otro mundo, solo un lugar y para llegar a él debíamos suprimir lo doloroso, clavar nuestros corazones como sables en el lugar de lo húmedo.

Atravesados por la nostalgia hacia lo vivo. Colgábamos las cabezas en vestidores como si de un sueño todo se tratase, dejando nuestras máscaras guindadas en percheros para así ponernos otros rostros, menos cicatrizados o enjuagados de fiebre y palillos. Emigrábamos cuando acababa la noche, acostumbrados al exilio, porque sí, llorando todo el insomnio y todo el día (como Girondo y la muerte). Crecían abejas, obesas abejas en la jalea de nuestro cráneo. Se alimentaban de nuestra voz que florecía como líquido espeso. Las puertas se abrían e inquilinos hacíamos siempre la misma pregunta.

¿Quiénes?

Padres y madres susurraban sus memorias en nuestros oídos, pronunciando palabras que enfermos de sueño insistimos en descifrar. Enterrando un lenguaje para comprender otro nuevo. Entretenidos siempre en la locura, fuimos desapareciendo, más vivos en la noche que en el día: poetas de ojos lúteos como diamantes embrutecidos por el delirio. Dispuestos al viaje no solo desde el exterior sino hacia dentro. Sé que algo de nosotros aún existe brillando en un tiempo condenado en donde las noches aúllan y cometas rosados explotan en los cementerios.

Emprendimos un viaje

jamás volvimos
creímos demasiado en el delirio y la ternura[1]
como recién nacidos cuyos párpados empezaban

a abrirse.

Toda pregunta es ahora una grieta
en algo que somos.

[1] PRIMERO CREÍ EN EL DELIRIO Y LA TERNURA COMO UN NIÑO ARDIENDO EN LLAMAS. HÉCTOR HERNÁNDEZ MONTECINOS–


Silogismo alucinado

[32/10/16]

7:60 p.m.

  1. Creí en el delirio y la ternura como un niño ardiendo en llamas
  2. Todos los niños creen en el delirio
  3. Luego todos los niños arden en llamas al creer en el delirio
  4. Luego el delirio cree en el niño y el niño cree en la ternura
  5. Luego la ternura arde en llamas
  6. Luego el delirio es el niño
  7. Luego el niño es el delirio
  8. Luego la llama es la ternura
  9. Luego la ternura son todos los niños
  10. Y todos los niños son el delirio
  11. Luego el delirio es lo que creí
  12. Y lo que creí es un niño
  13. Y el niño es finalmente el único capaz de arder en llamas y creer en la ternura.

¿Has rechazado la palabra por el viaje o has hecho del viaje la palabra?

a) Lo he hecho. Comprendo que el viaje lo es todo. Viajar es robar. Es escribir con la imagen, desde una imagen que no es tuya. No existe el viaje sin la palabra muertapalabra que he decidido poseer.

b) Relincho sobre el viaje. El viaje es el caballo convertido en música. Para viajar, primero hay que domar el caballo y renunciar a la palabra. Buscar en la palabra lo animal y darle de comer. El viaje es algo a lo que vuelvo para poder comprender a los animales que se ocultan en mi vientre.

c) La imagen es la palabra. Para viajar hay que saber crear una imagen. Dejarse morir para llegar a la estampa, enamorarse del fotograma, ir en contra de toda moral para poder entender el sueño enonde se cría la imagen. Perderse sin saber aonde vas, solo sabiendo que vas en busca de algo que atrape a la retina. No creo en la palabra ni en el viaje, solo en las imágenes que vienen de ellas.

d) No cumplo mi palabra, la palabra no se cumple, se destruye para verla renacer. Creo en la palabra como creo en mi guitarra, canto porque derribo la palabra como una mujer que hila su propia mano para recordar el galope de su alma sobre las nubes. He viajado demasiado, algunas veces me he quedado sin dinero, hambrienta y me he arrepentido, otras he dejado de volar a propósito para ver crecer la luz desde la pisada. La verdad es que viajo porque solo sé escribir desde el viaje. Cuando estoy quieta, mi palabra es famélica y escribo como otro.

e) Nací en un vientre doméstico, aferrada a la ternura y a la soledad. El viaje me enseñó que la palabra es libre, que la calle es un suelo caliente, que debo atravesarla para no olvidar. La palabra nunca fue el viaje. La palabra se transformó en el viaje como un quijote valiente para verme caer en ella. La palabra sin duda me ha poseído.

f) El viaje es una casa vacía, la palabra son los espíritus de la casa, el viaje es solo una forma de acariciar a los espíritus, de hablarles en su lengua nativa. El viaje nunca existió. Las palabras fueron pronunciadas, los silencios entre ellas fueron música. Casi siempre fui el silencio. El viaje continúa siendo la niebla, las palabra mis manos temblorosas intentando observar a través de lo blanco.

La sagrada celebración

AL FLACO

El riesgo de conocerlo
era ver renacer al poema

saber que si se perdía
siempre iba a volver

construyendo la vida a través del ojo de la cámara

Su mirada era el camino de Ulises

él observaba convexo nuestros movimientos con cuidado
y conocía el aire terrible de las cosas

En nuestro mundo
habitaban jaurías, ángeles, esqueletos

Su lente enlutado
arrojaba sombras de vida

Su ojo era una constelación para el cielo

Existía en él, lo sagrado

una sonrisa ante lo incierto

Nos reuníamos siempre a celebrar

siempre juntos

TODOS

nuestra celebración

La SAGRADA celebración del ojo.

Los mariachis imaginarios

Algunas veces te encontrabas con los mariachis
ellos tocaban sus instrumentos viejos y fieles
y tú recitabas poemas robados
subías las escaleras
con tu sombrero………………imaginario
El llanto de los mariachis
sonaba al canto de
ángeles desmembrados
la música
se escuchaba más ruidosa

Estabas allí
cantándole a la noche
soñando con ella

Si alguna vez nos odiamos
fue para amarnos más
perdidos en la nostalgia
y en la repetición de una memoria que borraría por siempre
nuestro amor
y nos devolvería al fin nuestro corazón chilango
para volver volver y volver

Si nos dejan

camino a la locura.

Show de títeres

Al muchacho que vuela

Fueron nuestros aplausos, el viaje y la lenta creación de lo vulgar, cuore del miedo fue también que no quería amarte pero insististe en el amor con demencia infantil y te amé desesperadamente de la manera más pura como la risa de los niños que veían ese show de títeres en la plaza de Rancagua y se reían alto, muy alto, crecía en nosotros una calidez profunda, se llenaban nuestras grietas de ternura infantil, de bosque de felpa, de hongos de felpa, de árboles de felpa, de flores de felpa de gusanos felpa de lagunas de felpa de música invisible de felpa, sin saber fui títere y tú titiritero, yo no te quería amar pero los niños se convirtieron en nuestros y me tapaba el rostro porque era ridículo estar así de feliz te miraba y eras de felpa con un palito de cereza entre los labios reías con tristeza como se ríe mientras se sueña con el futuro y los niños seguían

alto

alto

aún más alto.

y sus risas inundaron

todo lo que caía.


Foto Pamela Rahn

Pamela Rahn Sánchez (Caracas, 1994). Realizadora cinematográfica, mención guion, por la Escuela Nacional de Cine. Autora del libro El peligro de encender la luz (Todos tus Crímenes Quedarán Impunes / Hanan Harawi, 2016) y de la plaquette Flores muertas en jarrones sin agua (Difusión Alterna, 2017). Forma parte de las antologías Anónimos 2.3 (España, 2015) y Amanecimos sobre la palabra (Venezuela, 2016), entre otras. Ganadora del Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven (2019) con el libro Breves poemas para entender la ausencia, recientemente publicado en España por Ediciones Torremozas. Combina la poesía con el collage; sus creaciones pueden encontrarse en diversas revistas digitales y principalmente en sus cuentas de Instagram y Facebook.

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Mario Santiago Papasquiaro: dos poemas brutales de un infrarrealista con jeta de santo

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Por:María Fernanda Garduño Mendoza

Un aullido vibrante penetró violentamente en la elegante producción cultural del México moderno: era la voz de Mario Santiago Papasquiaro

Se asumía Mario Santiago Papasquiaro, aunque se llamaba José Alfredo Zendejas Pineda. Pero “José Alfredo solo hay uno” y en Santiago Papasquiaro había nacido José Revueltas. Por eso asumió el nombre, elegante por su longitud, distinguido por su sonoridad, pero rebelde, por ser otro que no era el que le habían asignado originalmente.

Nació y vivió en la Ciudad de los Palacios, pero lejos de su elegancia; más bien en sus inframundos, en sus poéticas y apestosas pulquerías, en sus cafés mal iluminados. Estudió apenas filosofía en la UNAM, pero desistió para convertirse en poeta de tiempo completo.

Tal vez tú lo conoces como Ulises Lima, el entrañable amigo de Arturo Belano en “Los detectives salvajes”, la épica novela de Roberto Bolaño (donde, incidentalmente desentraña la identidad nacional). Sí, detrás de Lima está Mario Santiago, hombre inventado a medias por los recuerdos de su viuda, amigos que lo querían y literatos mexicanos que lo detestaban.

Igual que a otros del grupo autodenominado como “infrarrealistas” (en la novela de Bolaño, los real-visceralistas) a Mario Santiago Papasquiaro lo hundieron en un tremendo olvido su soberbia creativa, su “rebeldía sin causa”, la falta de financiamiento por parte del gobierno y el desdén rotundo de quienes en el México moderno protagonizaron la elegante producción cultural.

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Pero a Mario Santiago le importaba poco la “falta de reconocimiento”, especialmente de parte de personajes que consideraba deleznables como Octavio Paz y Carlos Monsiváis. Así, junto a Bolaño y otros amigos nocturnos (delicadamente retratados en “Los detectives”), encontraron la forma de publicar y autopublicarse en revistas de corto tiraje, editadas por ellos mismos.

De su vida hay pistas regadas por todos lados, como gotas de pulque derramadas en una esquina polvorienta; pero francamente, es lo de menos, pues la hipótesis que ilumina la existencia de este texto es que Mario Santiago Papasquiaro, además de ser poeta, además de ser rebelde, encarna a un sujeto desfigurado —anarquista dice de sí mismo— y marginal, en el mejor de los sentidos, que necesitamos revivir.

Con jeta de santo…

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En la historia hay muchos de esos. No es casualidad que los infrarrealistas se identificaran tan profundamente con la generación Beat, tampoco que a Mario Santiago lo llamen el Allen Ginsberg mexicano. Tal vez en el sentido de su poesía, visceral, por supuesto, llena de huecos (y huevos), honesta, desdichada, iluminada, fértil y putrefacta. Inútil, en todo el sentido de la palabra; es decir, perfectamente inoperante, y, por lo tanto, activa, presente, auténtica.

Pero Ginsberg estaba cortado con otra tijera. Era más depresivo que rebelde, parsimonioso, en muchos sentidos, iluminado, también, pero fresco. Secretamente buscaba la calma, la plenitud que solo la felicidad, la pareja, los compromisos socio-civiles, pueden ofrecer. Mario Santiago era un Neal Cassady, pero radical.

Con jeta de santo, por supuesto y un bastón, terriblemente engañoso. La jeta, posiblemente devenir de madrugadas, drogas y alcohol. El bastón, porque tenía la costumbre de caminar largamente por el Distrito Federal y particularmente de cruzar la calle sin mirar a los lados, “jugándole al…”, haciendo suerte con la muerte. En 1980 se ganó el bastón. En 1998 se ganó el final perfecto.

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Se puede decir que en su poesía se vertía de la misma manera en la que cruzaba la calle.Así, algunos piensan que su obra es el resultado de la indisciplina, de la estupidez. Otros pensamos que se requiere de un temple de hierro para elegir ser inoperante, cruzar la calle sin mirar y escribir y publicar auténtica verborrea.

Los sujetos así, los que corrompen el mundo con su estar rizomático, son espectacularmente atractivos, los consagramos por sus actos vivos, mucho más que por su obra y sus memorias. Los anhelamos profundamente por ser sabios disfrazados de ladrones, místicos perfumados con basura, arrogantes y dorados criminales, pero generosos como bosques inmensos. 

En una carta a Juan Pascoe, Roberto Bolaño escribió sobre nuestro héroe: “…he descubierto que TODO mi teatro lo he realizado para que Mario Santiago haga el papel principal, para que él haga mi papel, protagonice mis sueños, ¿bonito, no?»” Aunque Papasquiaro no leyó nunca el drama de Bolaño, murió un día después de que el chileno acabara de corregir su novela.

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Ojalá en nuestra generación se hagan manifiestos estos ladrones de sueños.

A continuación dos poemas brutales, cortesía de Mario Santiago Papasquiaro. Son largos, pero te los compartimos completos, porque vale la pena la lectura:

Canción Implacable

Me cago en Dios
& en todos sus muertos
Me cago en la hostia
& en el coñito de la virgen
Me cago en los muertos
del Dios de Dios
En la soberbia de Federico Nietzche
en el cuerpo tembloroso de mi alma
& en las ortigas al aire del ateo
En la muerte prematura de los justos
en la fugacidad del coito & sus centellas
en el verbo animal
en la imaginación-rizoma
en los textos del saber tan destetado
En la raja de los mundos
yo me caigo
Concentrado en el incendio de mis poros
En este alcohol-maleza que me cimbra
en el ojo infinito de mis huellas
en el furor salvaje del desmadre
en la imposible muerte & sus ofrendas
en el barro de áspid que calienta
en las rocas de la amada
en la levitación de mi calaca
en el cojo corazón de lo innombrable
En el aleph acuoso de mis llagas
en la vítrea desazón de mi asesino
en la mano del placer
en la droga anidada en sus colmillos
En el ogro filantrópico & su esposa
en la tumba del azar tan manoseada
en el germen de la lírica / que es caca
En la boñiga aérea
en las lagañas topas
en el cráneo todo esplendor de Charleville
En las ratas que aún huyen del Mar Ebrio
en lo blando
en lo fofo
& en lo inerme
En el eructo de éter de los sapos
en las sangres hirvientes
en las sombras
en el rosa gargajo de las albas
en el vidrio insensato que he escogido como calle en las barrancas de Venus tumefacta
En el platón del festín
en las bacinicas de la tregua
en el hongo podrido & su tridente
En el genealógico tumor de la US Army
en el extenso linaje de la mierda
Abismo & resplandor / azar & viento
Vena abierta de cocxis a clavícula
Regazo de embriaguez
Llama de arpas embozadas
En las ingles sin axilas de Dios-inventamuertos
en el suave & múltiple rumor que hacen 2 lágrimas
en el mar : en sus desiertos :
& en mí mismo.

La Poesía sale de mi boca…

Para Roberto Bolaño, al que presiento ya como mi Maharischi
e iniciador de 1 movimiento cuyo nombre ignoro
& en el cual prometo realizarme plenamente

La poesía sale de mi boca,
asoma las narices / el pene
a lo imprevisto /
el estremecimiento
el resplandor /
& la baba también
& los pelos arrancados a este tiempo
a fuerza de jinetearlo
& desatascarle su rodeo /
& la caspa / & la petrificación
de tantas de las yerbas y raíces
de este mundo / que antes de
morderlas nos vemos obligados
a escupir…
La poesía sale de mi boca,
de mis puños, de cada poro
resuelto de mi piel /
de éste mi lugar volátil, aleatorio /
testiculariamente ubicado /
afilando su daga / sus irritaciones
su propensión manifiesta a
estallar / & encender la mecha
en 1 clima refrigerador
donde ni FUS ni FAS
ni mechas ni mechones
ni un solo constipado
que merezca llamarse constipado,
ni 1 solo caso de Fiebre-Fiebre
digno de consignarse en este
mi inmóvil país
La poesía sale de mi boca,
con 1 pelambre & unas antenas
& unos ojos de mosca/
Con los gorjeos de 1 canario
enjaulado / & los bostezos
cacofónicos bostezos del cuidador
del zoológico /
Noche & día / Roja & negra
con los ovarios de 1 muchacha
con la voz ronca de 1 muchacho
con la mirada vacilante
pero rabiosa / hermosamente rabiosa
de 1 niño marica que no
quiere que lo escondan en 1
barril sin fondo
La poesía sale de mi boca
con la limpia negrura de la gasolina
con el brillo elocuente de 1 foco de 500 voltios
con la emoción & el orgullos
de unos bíceps
dueños de su mundo
(& dentro de la relatividad
del maestro Einstein):
Todopoderosos
Con los colores de 1 vestido
hecho con retazos de telas /
con los sonidos confundidos
caóticamente armonizados
de cientos & cientos de cláxons
distintos /
1 día de embotellamiento
en el periférico
Contra vendavales e inundaciones
(& de cierta manera a
favor de ellos)
contra casas de puertas cerradas
contra soles agusanados
contra cirrosis más allá
del hígado /
contra botellas de refresco
conteniendo urea /
contra niños & niñas
castrados / congelados
el día de su nacimiento /
contra las toneladas
de tierra & basura
que nos caen encima,
cuando lo que 1 quiere
es mostrarse alegre & hermoso
como demostración palpable
de 1 nuevo “renacimiento”
Saltando y corriendo con los
ágiles / poniendo 1 cerillo en
el fundillo de los lerdos /
planeando almuerzos & veladas
con los lúcidos /
poniéndole unas ganas
inmensas a la resolución
de las averías / de Aries a Piscis
de lunes a domingo /
de enero a diciembre
del día 1 al día 31
de tabla apolillada en el piso
a telaraña bailoteando sobre
el techo /
de reventazón en reventazón
de la impresión de 1 cavernícola
al conocer por 1ª vez a 1
mujer desnuda /
el última Ah de un “fulano
cualquiera”, cuando estalle la
3ª Guerra Mundial /
visitando enfermos
saludando sanos
conspirando bajotierra
saboteando sobretierra
deteniéndose / avanzando
apurando su trago
saboreándolo
gargareándolo
masajeándoselo
inyectándoselo
/ rascando, rasguñando
por 1 sol de medianoche
como 2 enamorados excarvándose
como 2 enamorados ensanchando
hasta sus últimas posibilidades
los significantes & el significado
del sistema Braille
como 1 borrachera de
girasoles en círculos / como 1
diadema de dalias la flor
favorita de Judith /
como 1 toque de mariguana
& tocas el Nirvana con las manos
mueves 1 dedo, & te das cuenta
arrancas el pasto & te sonríes /
gusano de maceta / gusano de
tierra roja que no te conocías /
Como 1 psilocibinazo galopante
que hace harina la piedra
de tus 4 paredes /
& te pone en la proa del cometa Kohoutek
& deja tu jarana al descubierto,
toda tu extensión
tu abreviatura,
lista a sacudirse /
a no olvidar la cólera justa
por las cabronadas injustas /
sino a enriquecerla
sino a fortificarle
la mecha al TNT,
sino a explotarle
a revirarle la pupila
Ahora canta el que lloró
hace rato
Grita / Salta / Monta / Eyacula /
el fulano aquel, ya dábanlo
por muerto /
Ahora los cantares duros
las cantatas suaves / las trompetillas
& el regusto de aquel que ha escupido
la tierra & las lagañas
con que habían tapádole los ojos /
La poesía sale de mi boca
a todo tranco de gerundio
a todo flujo de agua potable
a todo virus luminoso
a toda capacidad de contagio
Así va la poesía /
& para ella
no tengo sino alabanzas.

María Fernanda Garduño Mendoza

Autor: María Fernanda Garduño MendozaEstudios y gestión de la cultura, UCSJ. Ensayando discursos, constantemente. Articulando rupturas.

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