In memoriam : Tres poemas eternos de Ernesto Cardenal

In memoriam : Tres poemas eternos de Ernesto Cardenal

Como latas de cerveza vacías

Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como automóviles que pasaban rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y músicas de radios…
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.

Me contaron

Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí este artículo contra el Gobierno
por el que estoy preso.

Al perderte

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.

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MERARI LUGO OCAÑA: POEMAS

MERARI LUGO OCAÑA: POEMAS

Luz

¿Cómo escribir la desnudez?

La ato al suelo.
Pido que la luz la cubra.

Herida por arma de fuego

Algo de virginal y tibio conserva el orificio:

Lo anónimo del cuerpo.
La bala perdida en algún punto de la carne.
La sangre fluyendo hacia un pozo desnudo y sin salida.

Gangrena

La piel de mi brazo es un mapa estelar
hay un hilo invisible entre cada punto de punción
que me cose al universo de la cama.
Me instalaron junto a la ventana
afuera la vida distrae el pensamiento de la fiebre,
simple cordialidad, un paliativo
porque ninguno de mis signos ha cambiado:
La extremidad enferma, la bacteria, la piel que le sirve
de casa. Todo en mi diagnóstico es oscuro.
Mis ojos se pierden y tropiezan
con el mundo de vivos que se mueve tras el vidrio
y en él no encuentro la luz suficiente.

Muerte cerebral

En la sala de terapia intensiva
un hombre en coma estalló dentro de mi oído

él a la orilla de las nueve, abandonado dentro de su cuerpo
con los brazos caídos sobre agujas
siempre silenciosas
                               pero un quejido
como si por primera vez un quejido
en los labios del que moría
se abría como libro apenas dibujado.
Pensé en ir hasta su cama cada noche
aprender su nombre y luego hacérselo sonar,
hablarle de un niño buscando sombra bajo un árbol
en medio de la calle
que se quedó estacionado esperando la caída
de los primeros frutos.
                              Olvidé así mi vida
un lunes de septiembre
y al buscar en su expediente
encontré que llevaba en ese estado trece años
trece años
y un padre muerto.
Yo no imaginaba así la eternidad ni la tristeza
revisé sus signos, estables todos
y salí del cuarto.

Por la madrugada
sobre una camilla vacía soñé con un árbol viejo que lloraba. 

Ars Médica

Decidir quedarse a mirar cómo la memoria olvida
cómo la enfermedad los consume
cómo desaparecen.

No conocer otra prueba de amor.

 

Merari Lugo Ocaña  (Hermosillo, Sonora. 1990). Poeta y Médico Cirujano y Partero. En 2014 obtuvo 2do y 3er lugar en el Certamen de Literatura Joven convocado por la UANL. Ha colaborado con poemas y fotografía en diversos medios electrónicos e impresos, entre ellos Círculo de poesía y Kátharsis XXI. Aparece en la antología Los árboles arrancan su cuerpo de la sombra (Bitácora de vuelos, 2015). Actualmente reside en Monterrey.

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ANDREA HERRERA: POEMAS

ANDREA HERRERA: POEMAS

-1

Este lamento necio

de intelecto

ambiciona su unión

con 500 millones de células.

Células que mueren

que se evaporan

que casi tocan todo.

Todo

incluido el temblor

que no llegó al núcleo.

Las estrellas sobre tu espalda

las bocas abiertas

y mi mano  arrancada de un tajo

olvidan la cama  (ahora) deshabitada.

Blando llanto de niño

que nos persigue.

En la boca

de la poesía estás.

Y somos

esa boca que roza

la convulsión

de la partícula

patética  y

lamentablemente

sola.

-2

El hueso iliaco es recorrido

por la sinuosidad de la lengua

colisión contra el frágil esqueleto

     206

206

    206

Huesos

Aún así

queda el escombro

del rechazo

La noche discute

enterrada en la cama

-3

El poema

que  no

se le puede

pedir a tu cuerpo

Contiene demasiados maremotos

aves muertas 

huesos de sobra

cicatrices en la memoria


La cama entre tus muslos

grita cielo

boca a boca

trozos de tierra que caen en desvelo

Un idioma muerto

describe detalladamente

las percepciones fracturadas en la piel

El filo del cuchillo

por la escalera

de aire

con los átomos de sangre

en el cuerpo naufragante

ANDREA HERRERA: POEMAS

Tenemos un pequeño rompecabezas

conformado por curvas

y tensión

El cuerpo

que se rasga

cae

sobre una superficie rocosa

donde nacen por los poros sombras

 los pulmones tiemblan

en un nudo de manos

apareciendo en el instante del aliento

El ojo desnudo

tornea la opacidad de mis nervios

al cruzar mis piernas desnudas

La herida y su caída

lo marcan todo

mi mano temblorosa de tinta

mi boca sin aire de palabra

Este elemento en lo profundo

no debe ser reseñado

por ningún otro cuerpo.

-4

Perece el sufrimiento

cuando el cuerpo se cierra.

Encierro

de carne

de hembra

de macho

El vientre y la entraña

se esconden

Electra tiene un revolver

Ariadna tiene un ovillo envenenado

Venus se prostituye

Afrodita se regodea de con sus abortos

La carne

es lirio

hilo de la mentira .

Una manzana podrida a los pies de Newton

cadena oxidada de Prometeo

el camino extraviado de Ulises,

que un día fue Dedalus- Bloom

(maldito James Joyce)

Desnudo el estremecimiento

grita por rebosante sangre

vil

mortal

 y humana.

El atrevimiento es

morder al amor

en nombre de la bala

y su atrayente soledad

-5

Desdibújate

          Bórrate

Desciende

Quítame la máscara

y produce un corte pequeñito

como un artista solemne

A solas

tan aislados de este encierro

me torceré un poco

en espasmos insignificantes

por un suplicio legítimo

Es abismal el rescoldo

que esconde la piel y el lenguaje.

Ausculta mi rostro

tiene facciones

de nacimientos borrosos

y accidentes extraños. 

Quítame la máscara.

 

Imágenes: Frances Richardson

 

Andrea Herrera (Puebla, 1991). Es estudiante de lingüística y literatura hispánica por la BUAP. Ha participado en diversos congresos sobre literatura mexicana, teoría literaria y como creadora.

De los congresos, se pueden mencionar: El 9 CONEL 2012, Canon de mujeres 2012, Poética y retórica 2012, La muerte tiene permiso 2013 y 2014, Congreso de poética: poesía y academia: coincidencias y disidencias 2014, entre otros.

Como poeta, cuentista y ensayista ha publicado en diversos dossiers y revistas de corte literario.

Su última publicación fue en la revista “Crítica” de la BUAP. Se desempeña como docente de literatura a nivel bachillerato y preparatoria.

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CLAUDIO BERTONI: POEMAS

CLAUDIO BERTONI: POEMAS

MI MADRE Y YO

Llevamos una vida
perfectamente triste
y tranquila.
Yo voy de compras
ella cocina
y yo lavo las ollas.
Vemos televisión
desde las dos de la tarde
hasta la una de la madrugada
haciendo intermedios para comer y orinar.
De noche aseguro las puertas
apago las luces
y vuelvo a mi pieza
no sé si desvestirme
y tampoco me decido a leer ni hago abdominales
no tengo ánimos para pensar en nadie
y sentado al borde de la cama
siento nostalgia del tiempo
en que solía masturbarme.

7/97

“¿por qué no me mato?”
(Cioran)

si muriera uno sólo
pero tienen que morir también las manos
los pelos
en mi caso las pecas
la enorme cantidad de pecas
que me cubre la cara y los brazos
las uñas que son duras tienen que morir también
y los treinta y dos dientes que son más duros todavía
Tienen que morir todos los huesos ¿se imaginan?
y las venas las correosas venas
tiene que morir también
toda esa piel tiene que morir
y todos los pelos
con su vaivén de huiros
tienen que morir también
Todo tiene que morir
y forma un taco muy difícil de morir
muy hosco
muy trancado
un tapón indestructible casi
mudo
taimado
muy difícil de sacar
muy difícil de matar.

 TEOLOGÍA VENGATIVA

Dios comprende a los que no creen en él
dios es un hombre inteligente
dios fue hombre y dudó de él
o al menos de su padre
y dudó tanto y con tanta intensidad que sudó sangre

¡cómo no va a comprender a los que no creen en él!

él mismo sabe que si fuera hombre no creería en él
que si fuera hombre todo el tiempo no creería en él
él conoce la inteligencia de un hombre
él mismo inventó la inteligencia del hombre
así que sabe mejor que nadie
que la inteligencia no puede creer en él. 

MÁS Y MÁS TURBACIÓN

Llego y

me masturbo

¿Que más

puedo hacer?

Me alivia

eyacular

fuera de ti.

No dártelo

todo a ti

todo el tiempo.

Y no es

una masturbación

cualquiera

-como

la de la vaca

lechera-

Es

una masturbación

ausente

………. sin sentido de culpa

……………………………… sin curas

sin religión

…………. sin sexo casi.

Es

una guerra

contra ti.

Me

tengo

que defender

de alguna manera

Y

me

masturbo

mirando

a una

modelo

italiana

………. -la sensualitá

………. under 20-

parecida

a ti.

COCAÍNA

Mientras

ordenaba la

pieza encontré

tu calzón.

Es

increíble

que todavía

huela tanto.

Me

lo llevé

a las narices

como cocaína.

ERRATA

dice agnóstico.
debe decir agónico

TWO OF A KIND

Pobre vieja

Rezándole a Jesús.

¿Qué puede hacer

También el pobre?

Colgado ahí.

 

Claudio Bertoni (Chile, 1946) Con-Cón, fotógrafo. Ha publicado El cansador intrabajable(Inglaterra, 1973), El cansador intrabajable II (1986), Sentado en la cuneta (1990), Ni yo (1996), De vez en cuando (1998), Una carta (1999), Jóvenes buenasmozas (2002), Harakiri (2004), No faltaba más (2005), Dicho sea de paso (2006), Rápido antes de llorar (notas, 2007), En qué quedamos (2007), Piden sangre por las puras (2009), Chilenas (Fotografías, 2009), Desgarraduras (fotografías, 2009), Fragmentos escogidos (recopilación de entrevistas, 2010), ¿A quién matamos ahora? (2011) y Adiós (2013).

Colaboración: José Antonio Íñiguez

 

http://www.revistaelhumo.com/

Hombre que dice chau…

Hombre que dice chau...Uyên Lê (Uyenii) on Pinterest

 
Me llevo el sonido de tu voz pronunciando mi nombre,
inmortalizado entre tus labios…
Las caricias intangibles, las sonrisas,
las pocas letras; algo de la música
y miles de saudades…Me llevo también tu abstracción y surrealismo,
las desiertas noches y tu ausente compañía;
los sueños inagotables…Me llevo la magia y tu esencia en el silencio,
la parte del vuelo y amor que me corresponden.No me llevo más nada:
Ni una sola gota de tu llanto,
ni tu marca de falena.
Ni un solo ¿Por qué?
Ni los sinsabores,
los celos, tus juicios
o cualquier sentimiento lacerante, negativo.

Es cierto, hace rato que dejaste de estar…
Libre al fin de la sensación alienante, asfixiante,
que provoca el amar a lo occidental.

Te regalé la inmortalidad en mi vida,
te dejé las comas y las pausas.
Me reservé en cambio, el último punto,
el que daba el final “perfecto”,
a nuestra novela imperfecta:
¡Vaya pues, cada quien, con su cada cual!

Adiós amalucada vida,
otra bala perdida,
mi vida…

Nazareno Saudade 27.IV.2009
http://www.saudaderadio.com
Pintura de : Cheong Soo Pieng

DEMIAN [FRAGMENTOS] – HERMANN HESSE

DEMIAN [FRAGMENTOS] - HERMANN HESSE
Henri Rousseau, El sueño, 1910
“La vida de todo hombre es un camino hacia sí mismo,
la tentativa de un camino, la huella de un sendero.
Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo;
pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros,
cada uno como puede. Todos llevan consigo, hasta el fin,
viscosidades y cáscaras de huevo de un mundo primordial.
Alguno no llega jamás a ser hombre,
y sigue siendo rana, ardilla u hormiga.
Otro es hombre de medio cuerpo arriba, y el resto, pez.
Pero cada uno es un impulso de la Naturaleza hacia el hombre.
Todos tenemos orígenes comunes: las madres;
todos nosotros venimos de la misma sima,
pero cada tentativa e impulso desde lo hondo tiende a su propio fin.
Podemos comprendernos unos a otros, pero sólo a sí mismo puede interpretarse cada uno.”
(Prólogo de Demian)
https://elrincondemisdesvarios.blogspot.mx/

CHRISTIAN ENCARNACIÓN: poemas

CHRISTIAN ENCARNACIÓN

 

CHRISTIAN ENCARNACIÓN: poemas
Alex Stoddard

Actos humanos

I

Beber vino

hacer el amor

preparar el desayuno

leer el periódico

quejarnos del gobierno

de la delincuencia

del sueldo

de la educación

de Dios.

Pasar seis horas

frente al televisor

y otras seis

mirando el celular.

II

Tomarse un café todas las mañanas

y ver la silla de al lado

vacía y blanca como el silencio

de la sala de espera de un hospital.

Caminar por la casa, en la oscuridad

con el peso de nuestra compañía

sintiendo el estruendo

de nuestros pasos sobre la madera.

Acumular recuerdos de manera obsesiva

como quien sale al basurero

a cazar moscas con una red gigante.

Desplomarse

al contemplar una foto de hace diez años

sin comprender cómo

−a pesar de haberse ido−

la persona permanece

capturada entre papel y tinta.

Vivir condenados a la melancolía

extrañando lo desaparecido

sin aceptar que ya nada queda.

Inerte

Frío

hace frío

no afuera, sino dentro, aquí en el alma.

Congela y se esparce en las entrañas

se acomoda para quedarse.

Se apaga

aquel fuego voraz

ya sólo es una chispa.

Quema, pero no alumbra.

Oscuridad en el fuego.

No hay fuego

no hay luz

no hay salvación.

Borra y reescribe.

Teoría de la muerte

Huimos de la muerte

sin pensar que todos los caminos llevan a ella

y la vida no es más que una guerra

perdida desde el principio.

Y quizá la muerte no sea tan terrible

quizá es un jardín con árboles

–paz, donde no estremece el viento–

quizá la muerte es un pequeño paraíso

quizá es un rincón de esta ciudad desconocida

quizá es una bahía

quizá la vida

o el faro que nos guía hacia ella

–piedras, aves

y una pequeña isla para sentarse a descansar–.

Quizá la muerte es una iglesia que ya nadie visita

donde sus santos lloran por el abandono

y un Cristo nos mira con cara reprobatoria

quizá la muerte es una granja en la que ya nadie vive

de la que ya poco queda

sin más luz

que el rayo que se cuela por el techo roto del establo

con la atmósfera solitaria de un viejo cementerio

quizá la muerte es un campo de trigo

donde el silencio puebla y podemos ser nosotros

sin voces que nos condenen por lo que somos.

En algún muelle canadiense

Para Andrea Silos

Canadá y su soledad acostumbrada

árboles congelados y calles vacías

ya no cantan los pájaros

solo el llanto de una mujer

que extraña a su familia.

Un ciego ve amor en la tragedia

ella lo ve junto al muelle

ya es de noche

y dos amantes se extrañan

y están sin estar

en una cabaña poblada

por el furor

                      de

                          dos

                             cuerpos

                                     paralelos.

Enero

No se le escribe a enero por el frío

no es motivo para que el invierno

                                     tenga tantos poemas.

Se le escribe a enero

                              por la ausencia

poco le importa al cazador el frío

cuando lleva

la piel del oso puesta. 

Christian Encarnación, Santo Domingo, República Dominicana, 1997. Estudia Licenciatura en Informática en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Escribe desde adolescente, por la necesidad de liberar las palabras que chocan por dentro de su cabeza, considera el acto de escribir como terapéutico y ve en él una manera de traducir el mundo y los sentimientos. Escribe su primer poemario. 

Colaboración: Luisa Isabel Villa Meriño

 

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Punto de partida: «Reconocer la voz. Acerca de Tierra impar de Francisco Layna Ranz» [Diego L. García]

Punto de partida: «Reconocer la voz. Acerca de Tierra impar de Francisco Layna Ranz» [Diego L. García]

Hoy hemos comido miel de hiedra, untada sobre pan
…..negro.
El humo era dulzón, parecía cegar a los que huían.
Teníamos en las manos la tajadura que nunca supimos
…..explicar.
Dos, tres veranos después surgió el recuerdo de la miel
…..primitiva. Lo hicimos en torno a una canción y a
…..una cosecha. También de esa época nuestro primer
…..cementerio.
Ahí empezó, inevitable, la historia de los muertos.

(«El descubrimiento de la miel»)

La historia de los muertos se cuenta en una lengua impar. No es que la palabra intente ocupar el espacio de los cuerpos, sino que se reconoce en lo incompleto como un susurro, un tanteo, una aproximación; a eso podemos llamarlo símbolo. Y el recorrido del símbolo siempre es una espiral donde conviven tanto la tradición esotérica como aquello inesperado que a veces definimos como lo poético: «miel de hiedra», el «verano», «una canción», «una cosecha», el «cementerio», una cadena con rastros míticos en dirección a una gran incertidumbre que la poesía de Francisco Layna Ranz resignifica en el código de sus espacios a veces oníricos, a veces bucólicos, a veces interiores. Espacios en los que puede desarrollar su plan: inscribirse en la ausencia y extraer lo que allí acontece.

Él era un bosque con sus pupilas inyectadas en resina y en
…..hielo de porcelana.
No cabían más imágenes en su edad, eso pensaba.”

(«Gigante que sueña»)

El gigante que sueña reaparece a lo largo del libro, ligado conceptualmente a la búsqueda: «buscar sentido siempre es labor posterior». Las ideas de nada, de vacío, de ausencia llevan a un agotamiento de lo real; «resina», «hielo», «porcelana», materiales para reconstruir una existencia que en torno al lenguaje resulta no solo posible, sino sanadora de las heridas del absurdo. «Nunca sabré la razón de la escritura. Todo sucede al / mismo tiempo, en eso consiste». Así, el sujeto poético irrumpe en la ubicación de su relato hacia la idea del desconocimiento que conlleva, y refuerza, la posibilidad de que algo persista en acción de todos modos. Ese estado refleja una manera de la conciencia escritural nada menos que como una conciencia gratuita del vivir. Resulta impactante indagar desde esta postura en las preguntas tradicionales que recorren el hecho poético (o artístico, en su sentido amplio). Desde allí es que debemos leer esta obra.

Los seres y sus contornos dejan tras de sí una estela de
…..nombres. Me apropio de ellos con tan solo observarlos.
…..Soy todo un ladrón de experiencias: eso creo.

(«Nadie en algún sitio»)

No sé lo que es el regreso. Tampoco sé si yo soy cierto, si
…..soy verdadero.
Siempre que abro una maleta me llega una voz que
…..reconozco.
Eso es ahora la vida: reconocer.
Tantear en las respiraciones, buscar en ellas, rastrear el
…..pacto.
Algún indicio de que aún existe lo que dejó de existir.

(«Prólogo para Fabio»)

El reconocer a pesar del no saber. Una forma del poema para aproximarse al sentido. Un tanteo «en las respiraciones», ritmo y distancia entre la vida y «lo que dejó de existir». El indicio de algo nombrable, esa fina línea por donde transita el poema. Parece no haber espacio para la soberbia plenitud de las voces. ¿Qué pueden decir quienes avanzan aturdidos en las cintas de la materia? El pacto apunta a un espacio menos aprehensible. Dirá en otro poema: «Lo nombrado solo queda en mi respiración».

El libro sigue en tramos impares, los números divinos según los antiguos, conformando una secuencia que desarma las leyes del tiempo.

Nos dijeron: el pasado es una probabilidad. El infinito es
…..anterior, nos dicen los caídos. La arena es un ejemplo
…..de lo eterno. Ni la duración ni la edad, ni siquiera la
…..mueca o el acento.
Luego discutimos, como solíamos, el matiz y el significado.
Lo nombrado solo queda en mi respiración, no distinto
…..de cualquier ruido, aunque sea el último torzal del
…..estallido.

(«Nueve»)

En el sueño de los gigantes caben todas las probabilidades y todas las caídas. La escritura del poema respira y se aproxima a ese infinito nuclear, donde las palabras alguna vez habitaron. No sé si Layna Ranz lo asimila a un dios o a la respiración de sus ausencias. Lo único claro es que el estallido de lo material permite que por fuera de su ley se gesten otros lenguajes. Si reconocer la voz implica una traducción del inframundo, habrá que salir sin voltear hacia las presencias que nos siguen, sin pretender confirmaciones ni recompensas más que la fugaz percepción de una dirección.

Portada Tierra impar

Francisco Layna Ranz, Tierra impar. Ril, 2018.

 


diego-l-garciaDIEGO L. GARCÍA (Berazategui, 1983). Profesor en Letras. Escribe poesía y crítica literaria. Entre sus publicaciones se encuentran: Esa trampa de ver (Añosluz, 2016), una voz hervida (Jámpster, 2017; en coautoría con Ivankan), Una cuestión de diseño (Barnacle, 2018) y fotografías (Zindo & Gafuri, 2018). Su blog es: http://margendelpoema.blogspot.com.

 

https://jampster.cl

[Traducciones] Tres elegías de Muriel Rukeyser [vers. Lucas Costa]

[Traducciones] Tres elegías de Muriel Rukeyser [vers. Lucas Costa]

Se dice que Muriel Rukeyser (1913-1980) comenzó a escribir sus elegías habiendo presenciado, de manera involuntaria, el comienzo de la guerra civil española. Había ido hasta Barcelona a pedido del suplemento cultural Life and Letters Today para cubrir lo que iba a ser la Olimpiada Popular, una alternativa antifascista para las olimpiadas oficiales a realizarse en Berlín. Camino a los juegos, el tren de Rukeyser se detuvo en medio de un tiroteo. En lugar de llegar a la apertura de los juegos pacíficos, la poeta se vio atrapada en lo que sería una de las primeras batallas de la guerra civil. En ese tren también iba Otto Boch, un carpintero y atleta alemán, con quien entabló una relación mientras ambos presenciaban cómo el fascismo se apoderaba de Europa. Así, estos poemas fueron escritos y publicados en diversos libros hasta que James Laughlin decidió juntarlos y hacer una edición de muy pequeño tiraje en 1946.

Las Elegías fueron escritas durante una década violentísima (la guerra civil española, la Segunda Guerra Mundial y el comienzo de la Guerra Fría) y no se ajustan a ser un mero documento sino más bien meditaciones frente a la catástrofe; son lugares de encuentro con esa experiencia, como la misma autora las llamó. Influenciadas por Rilke, muestran el espíritu de la poética de Rukeyser pues combinan lo pedestre con lo épico e intentan subvertir un mundo destruido mediante la transformación. No hay que olvidar que Rukeyser fue (y será) un señero por lograr combinar, de manera sorprendente, temas irreconciliables. En palabras de Adrienne Rich: «Ella nos empuja a ampliar nuestro sentido de lo que se trata la poesía en el mundo, y del lugar de los sentimientos y la memoria en la política. Se negó a separar su trabajo, juntando intelecto y sexualidad, poesía y ciencia, marxismo y religión, activismo y maternidad, teoría y profecía. Fue una de las grandes integradoras, al ver el fragmentario mundo de la modernidad no tan irremediablemente roto, sino que necesitado de una reparación social y emocional: el alcance y la audacia de su trabajo, la generosidad de su mirada, el nivel de su energía, son inigualables en el siglo XX estadounidense». Su amplia concepción y exploración de lo formal fue algo completamente inaudito para su tiempo. Louise Kertesz dice que Rukeyser se anticipó a las proposiciones del poema como un campo de energía, que serían el motor del pensamiento de Olson y Duncan. En su famoso ensayo «La vida de la poesía» afirmó: «El intercambio es creación. En la poesía, el intercambio es sin duda de energía. La energía humana es transferida y del poema alcanza al lector. La energía humana, que es la consciencia, la capacidad de producir cambios en las condiciones existentes».

Por esto (y por muchas otras razones) se dice que la poesía de Muriel Rukeyser no tiene parangón. He aquí una muestra de ella.

Lucas Costa

 


 

Quinta elegía
Un viento volteador

Sabiendo la forma del país. Sabiendo los viajes cortados de
migrantes fanáticos, viviendo esa vida, levantarse de amanecida y
moverse tanto como la luz perdure y cuando el sol esté cayendo
…………….esperar, todavía de pie;

y cuando llegue lo negro, acostarse al fin, demasiado cansados como para
acudir al otro, sintiendo solo la exigencia de la tierra debajo de ellos.
La forma subsiste no como un atributo permanente, sino que varía
…………….incluso con el movimiento de los huesos.

Incluso un esqueleto depende de las decisiones de la acción.
Un plan definitivo se aclara. O somos libres de movernos o
estamos fijos en algún piso. La forma no tiene un sentido
…………….fuera de la función.

Fijados a Europa, los distantes, adyacentes, vivimos con la promesa
terrena de una vida por la nuestra. Rumbo el Este —fronteras
te salen al paso en cada turno— el faro te descubre, las llanuras,
…………….y los centros recurrentes

de ciudades solares. Y en el centro del gran mundo el viento
responde con la forma de un país, un viajero que voltea
sigue como bisagra el borde de la costa, el primer eje
…………….de simetría indefinido

apagando el sentido que le daba el pasado, estático,
una racha primitiva prefigura el oeste, un ideal
que necesitó modificarse para ser estabilizado,
…………….para que pudiera funcionar.

La arquitectura se arregla no solo por la urgencia del hoy pero
también por los ancestros. La estructura actual requiere de un plan dado
por la naturaleza de los ancestros; sus detalles se determinan por
…………….función e interferencia.

Hay incluso mayores divisiones : para aquellos apegados al fondo marino,
un follaje en libertad, flexible y vacilante, diseñado para capturar comida
desde toda dirección. Para los sedentarios, para aquellos que se agachan y miran,
…………….la simetría radial,

les hablan a todos los rincones por apoyo. Para quienes quieren movimiento,
esto solamente se logra mediante una simetría bilateral,
un ataque vertebral y directo, con todos los músculos trabajando,
…………….de pie y vivos.

*

Y ahí están los años de camino y los siglos de miserias,
de caminar bajo la sombra del muro, de casas de paso,
escuchando pájaros atrapados en el muro, la estructura temblando
…………….con la pelea de pájaros,

años de caminatas nocturnas en ciudades extrañas, perdidas e innombradas,
cuartos familiares repetidos, amueblados solo con pesadillas,
amores repetidos, el ojo de vidrio de la ambición irreal,
…………….años de iniciación,

del no alucinar en los meandros del diamante,
viendo las distancias de falsos cabos más allá,
sintiendo que se sigue la corriente y que el viento voltea,
…………….viajando más lejos

bajo el clima abrasivo, hacia el río bronceado,
el óxido, la quema, los pantanos terribles de la muerte,
el musgo colgante el color de todos los colgados,
…………….las ciudades cuyas costras

hacen resonar sus noticias del infierno sobre las calles,
iglesias donde te traicionas a ti mismo, la oración terminó con el deseo,
cuadras de casas de pueblo de madera blanca. Siempre un solo gesto :
…………….rechazar los telones de fondo.

Estos son los años rituales, cuyo saber es el nombre de formas,
Grabtown, Cockade Alley, Skid Row donde viven los cesantes,
su emblema un trotamundos con labios hilvanados y juntos
…………….y ríos maravillosos,

el río James inundado, de pie un arcoíris doble sobre Richmond,
el cielo remanente sobre el río Cape Fear, mancha azul sobre agua roja,
El Waccamaw con sus árboles de hueso, la fértil desembocadura del Piscataqua,
…………….Sonido rojo y piel de arena.

—Una nación de refugiados que no aprenderá sus nombres;
que todavía muestra a estas madres perdurando, sus caras escondidas,
el grito del niño herido en una ventana alta de noche,
…………….un conflicto mano a mano,

los jóvenes en bibliotecas sentándose en su único descanso
o haciendo el amor bajo una ampolleta naranja en el pasillo,
el niño juega béisbol en el Parque Estatal Hungry Mother,
…………….bestiarios de ciudad

y esta forma, este sentido que promete un gozo temporal.
Para quien el modo es agitado y, aun así, rastrea el descanso,
Para quien el hambre viajera tiene un alcance que basta, su raíz
…………….se agarra a través del mundo.

De noche, el austero mundo en llamas : Gary o Benthlehem,
en sagrados tallos de llama —o una mañana inoxidable,
contra los rayos de sol en reflejos del lago, fósforo en la cara,
…………….la luz espinuda de los fuegos artificiales

iluminando un camino para la forma, este país de celebraciones
hondea en un pasaje renacido. Aventuras de países,
aventuras de viajeros, visiones, o las aventuras de Cristo
…………….siempre siguiéndole

iluminado por la luz nocturna de la historia, perseverando
hacia el increíble aire limpio de la mañana.
El lucero del pantano es nuestro guía y el hielo resplandece,
…………….el brillo de las lámparas riel,

las luces serpenteándose hacia un faro solitario,
grandes jinetes de la noche, un viento que arremolina
todos nuestros motivos dentro de un ahogo,
…………….nos muestra un país

donde los pájaros conocen montañas que ni siquiera hemos soñado,
escalando esas impensadas laderas se desvanecen. Meseta y pabellón
se esfuman hacia un panorama más amplio, la mañana salta todas esas colinas
…………….levantándose por gamas

que se mantienen gigantes en las raíces del mundo
donde puntos se expanden en el placer de la cruda curvatura
de los gestos de alegría cuyos vientos arrasan como estrellas
…………….y los bosques talados

en crestas de huracanes que muestran un segundo crecimiento. Los bailes
de pavos cerca de la tormenta, una luz torrencial, tornado
umbilical de la tierra, fuentes de lluvia, el desarrollo
…………….controlado por centros,

hasta que los órganos de esta anatomía sean sacados de cuajo al fin
espesos y la autodeterminación desarrolla una estructura final
en aislamiento. Las obras maestras de la alegría llegan,
…………….vivas de nuevo en otra tierra,

recordando el dolor, las caras de angustia, pero ellas saben del crecimiento,
van a través del mundo, ansían y descansan anhelando la vida.
Las montañas son vertebrales para su conquista, estas casas destrozadas
…………….(parras espirales los pilares)

llevando sus partes astilladas en tornados, levantado a toda
velocidad sobre ruedas, torbellinos, en una madeja de energía
bosquejando un espiral sobre el sol, bosquejando un signo de
…………….potencia en las montañas,

la luz de estrellas fusionadas iniciando las ciudades.
El pobre doble presencia la lluvia en el campo
olvidado en el parpadeo elíptico, truenos de pájaros del sueño
…………….siguiendo un presagio,

siguiendo los gráficos del movimiento en las constelaciones.
Gráficos del país en todas las visiones, estrellas
imperecederas de nuestro antiguo sueño : procesado, no tiene ni
…………….pena ni alegría

permanece como promesa, el embrión en el fuego.
El declive de las ciudades de América, los campos de metal,
los continuos campos de trigo, las ciudades comunes corriendo
…………….bajo nuestras alas

prometen que el conocimiento de los sistemas podría bendecirnos.
Podrían permitir el conocimiento del ser, el deseo de conversión de un amante,
hasta que el tiempo del río de los muertos se levante en luz,
la forma sea organizada en el espacio del viaje,
esta esperanza de viajar, de encontrar de nuevo el lugar,
descansar en el triunfo de los recuperados,
acostarse de nuevo juntos cara a cara.

 

§

 

Séptima elegía
Elegía cantada en sueños

La oscuridad, dándonos la unidad negra del sueño.
Imágenes en procesión empiezan a fluir
sobre las corrientes del río abajo, hacia los años del juicio
y más allá de las ciudades de otro mundo.

Hay lugares planos. Después del aguacero
se arquean como el torso del amor, después de las voces
cantando detrás del aguacero, después del agua
cantando como un amante en el corazón,
Ahí está la derrota.

Y moviéndose a través de nuestro espíritu de noche,
las memorias de esos lugares.
Sin ritual ni nostalgia pero nuestras lágrimas,
el hacha en el corazón, el renacer continuo,
…………………………………..el llanto de nuestro deseo crudo,
…………………………………..joven. Oh, la muy rememorada América!

*

En la derrota no hay profetas ni magos
solo la mirada de la tortura y del amor en los ojos
lo que cualquier fantasía restaura y luego niega.
El acto de guerra corrompido junto al acto de traición
en la edad de la traición. Fuimos fuertes al principio.
Resistimos. No planeamos lo suficiente. Matamos.
Pero el enemigo vino como un trueno en medio de la arboleda,
una tormenta sobre la copa de los árboles como la cabeza de un caballo
encabritado hacia un gran galope, y la guerra
nos pisotea abajo. Perdimos nuestros jóvenes en la lucha,
perdimos nuestro hogar, nuestra cosecha bajo la escarcha,
nuestros niños bajo la hambruna. Ahora nos paramos
alrededor de este fuego, a oscuras nuestras colinas lejos,
las aguas negras muy lejos de nosotros,
el chispazo del fuego en nuestros rostros, los rostros estáticos—
la quietud aguardando nuestros sueños
y solo las sombras se mueven,
sombras y revelaciones.

En la primavera del mundo, esta nueva lucha estalló.
No cuando los campos eran rubios. No cuando las hojas eran púrpura.
Cuando la vieja lucha se acabó, supimos que estábamos viendo
como si por primera vez nuestras oscuras colinas se taparan de verde,
nuestras rubias colinas con árboles tallados por las llamas y negros
por la oscuridad abrasadora sobre lo que todavía no era consumido.
Viendo por primera vez el cuerpo de nuestro amor,
nuestro deseo y nuestro amor por los otros.
Entonces la palabra vino desde un mensajero, un extraño :
«Están bailando para traer a los muertos de vuelta, en las montañas».
Bailamos en el fuego de otoño, bailamos el viejo odia y cambia,
el nuevo venir de nuestros líderes. Pero nunca llegaron.
Nuestros cantantes levantaron sus brazos, uno de ellos gritó,
«tienen que cantar como yo y creer, o ser transformados en piedra».

El invierno amaneció, pero los muertos no vinieron de vuelta.
Noticias vinieron de la escarcha, «los muertos están en marcha».
Bailamos en la cárcel a una música de invierno,
Muchos de los que amamos empezaron a soñar con los muertos.
No hacían promesas ni soñamos con amenazas.
Y los sueños se esparcieron.
Pero ahí sin ejércitos y los muertos estaban muertos,
Solo estábamos nosotros, el fuerte y simbólico ser
soñando entre derrotas, nuestra tortura y nuestra piel.
Hicimos la imagen y la religión más privada,
despojados hasta de la última resistencia de los deseos,
recordando la lucha y las camas de lava,
la tierra que se abría, las heridas rojas abriéndose,
recordando el triunfo de la noche,
el gran triunfo y el triunfo pequeño—
un canto amplio y el destello de batallas—
asesinato y susurro.

En el verano, soñando lo que era común a todos,
la esperanza del tamborilero, el corazón detonado de deseo,
música para atarnos como visiones transmitidas
y la medianoche iluminó la confianza.
En la mañana nos contamos nuestros sueños.
Todos eran exactamente el mismo sueño.

Los que duermen despiertan de noche y cantan sus canciones.
En la medianoche brillante de llamas, llegan
promesas cantando cada uno de nosotros con sus lenguas de fuego :
somos esperanza, deberías habernos esperado,
somos sueño, nos deberías haber soñado,
llamando nuestros nombres.

Cuando comenzamos a pelear, cantamos odio y muerte.
La canción nueva dice «pronto todos en la tierra
viviremos juntos». Nos resistimos y agradecemos
y comenzamos a viajar desde la derrota.
Ahora, mientras tú cantas tu sueño, le preguntas a quienes bailan,
en la noche, en la noche detenida, en la noche,
«¿crees en lo que te digo?»
Y todos quienes bailan responden «sí».

En el este más lejano, el mar y el país despojado
y profundo en los campos sobre las ciudades heridas,
la media mitad del mundo, los sueños despiertos de la noche
superan los horrores. El pasado feroz y los cielos arrojados,
los raros deseos brillan en una constelación.
Escucho tus gemidos, las pequeñas voces de niños
balanceándose salvajes, perdidos de noche, en los campos negros, llamando.
Te escucho mientras llegan los sueños inquietos
sobre el mar y más allá de las montañas llameando.
Ahora el gran sueño humano, inmenso como nacer o morir,
solo que no podemos recordar el nacimiento,
solo que no podemos legar la muerte,
Esto lo heredamos y su recuerdo.

Hermanos en sueños, amigo desnudo ahí,
surgiendo de la noche, llorando fuerte,
abatido y abatido y surgiendo de la derrota,
llorando como lloramos : somos el mundo juntos.
Acá está el lugar de la esperanza, en la ladera del tiempo,
donde la esperanza, en una imagen, flanquea por última vez
y se mueve fuera del cuerpo de uno cuesta arriba.
Ese lugar en el amor, donde uno mismo, como el cuerpo del amor,
se mueve fuera a la vieja vida hacia los amados.
Cantando.

Quien mira hacia los muchos colores del mundo
conociendo la paz de los espacios y los ojos del amor,
quien resiste más allá del sufrimiento, viaja más allá del sueño,
conociendo la promesa del florecer de noche de los mundos
ve en un día claro amor y niños y hermanos
viviendo, resistiendo, y el mundo un mundo
soñando juntos.

 

§

 

Décima elegía
Elegía en gozo

Ahora verde, ahora se quema, le abro camino a la paz.
Después del boscaje largo más allá de mi lago,
entre medio de terrenos de personas, en estas colinas
iluminadas, oro, oro quemado, oro que se derrama y azul sombreado,
la luz de una llama enorme, la luz fluyendo del mar,
donde se reconcilian todas las luces y las noches.
El mar al fin, donde llevan las aguas.
Y todas las guerras a esta paz.

Porque el mar no descansa como la muerte que tú imaginas,
Este mar es el mar real, aquí está.
Esta es la vida. Esta paz es la cara del mundo,
Un ángel feroz quien, en una vida vive
luchando lo que dura una vida, muriendo como todos morimos,
volviéndose para siempre, el dios continuo.

Años de nuestro tiempo, este corazón. El esperar de lo solo,
campanas de toda soledad, esperando nuestra tierra y nuestra música,
ramas llenas de movimientos cada vez que germinaba su propia flor,
tierra de todas las canciones, cada uno hablando su propia voz.
La alabanza en cada gracia
sobre la misma vieja guerra.

Años de traición, millón de muertos respiran su debilidad
Y la esperanza, enterrados más abajo más oscuro que el sueño.
Cada elegía es el presente —la libertad tragándose
nuestros corazones, muerte y explosiones, y el mundo sin comienzos.
Ahora quemándose y sin comienzo, canto el mundo con su guerra
y Dios el futuro y el deseo del hombre.

*

Aunque mueras, tus guerras siguen : los años las lucharon,
fundiendo directamente al mundo muerto.

El vivir te dará tus sentidos,
ensanchando hacia al amor por el amor al hombre.
Todas las cicatrices lloran
Yo temo y espero : yo quemo, y refresco como yielo
diciéndole a los amados.
Por tu bien amo las ciudades,
en tu amor amo al resto,
diciéndole a las personas,
por tu bien amo al mundo.
Las viejas heridas lloran
No encuentro la paz y todas mis ggerras están hechas.

…………………………………..Fuera de nuestra vida los ojos viviendo
…………………………………..Ven paz en nuestra propia imagen hecha,
…………………………………..poder dar solo lo que podemos :
…………………………………..llevando dos días como medianoche. «Vive»,
…………………………………..el momento se ofrece; la noche requiere
…………………………………..la promesa del esfuerzo en el amor y la alabanza.

Ahora no hay mapas ni magos.
Ni profetas sino uno joven: el sentir del mundo.
El regalo de nuestra época, el mundo por descubrir.
Todos los continentes dando sus luces consecutivas,
el mar primero y el aire. Y las cosas resplandecen.
Muévete como este mar se mueve, como el agua, como la energía.
La paz brilla de su vida, su guerra se vuelve
en cualquier momento el brillo feroz de la paz,
y la vida nocturna prolonga muchas voces que dicen
el nombre de todas las cosas es Resplandecer.

Al principio, un momento de descanso que imagina.
y de nuevo me pregunto lejos y solitaria,
me levanto de noche, comienzo en silencio—
hermosa y plateada oscura la noche recuerda.
en las ciudades de América hago mi paz;
sobre las bombas y los comandos,
El sonido que hace la guerra
NO     NO
vemos que lloran y el tiempo de su vida sueña.
Todo esto, nos dicen, es por ustedes.
Es mucho para empezar. Ahora sé tu propio boscaje, tu quema,
soporta también nuestra alegría, ven donde nos juntamos
y en el triunfo reconcebido
descansa finalmente cara a cara.

*

Contamos los comienzos : para la piel y la respuesta,
para la mirada, el lago en el ojo que conoce,
para la desesperación que fluye por los ríos del medio oeste,
nube de casa; y también el árbol verde de gracia,
todo en la hoja, en el amor que nos da al nosotros.

La palabra de alimento pasa a través de las mujeres,
soldados y huertas enraizados en constelaciones,
torres blancas, ojos de niños :
diciendo en tiempos de guerra ¿Qué daremos de comer?
No puedo decir el final.

Nutre comienzos, déjennos nutrir los comienzos.
No todas las cosas son benditas, pero las
semillas de todas las cosas están bendecidas.
La bendición en la semilla

este momento, esta semilla, esta ola del mar, esta mirada, este instante de amor.
Años sobre guerras y una imaginación de paz. O el viaje de expiación
hacia la paz que es muchos deseos llameando juntos,
vida pura y feroz, la casa que tantos habitamos.
El amor que nos da a nosotros mismos, en el mundo conocido por todos
nuevas técnicas para sanar la herida,
y el mundo desconocido. Una vida o las estrellas alejándose.

 


Lucas Costa (Santiago, 1988). Ha publicado los libros Encomienda (Cuneta, 2013) y Playa de escombros (Alquimia, 2017). El año 2010 fue becario de la Fundación Neruda y el 2012 obtuvo el Premio Roberto Bolaño en poesía. Con Playa de escombros obtuvo una beca de creación del CNCA el 2013. Junto a Cristian Foerster dirigió el taller de escritura poética emergente Al Pulso de la Letra. Trabaja en diversas instancias de fomento lector.

https://jampster.c

[Traducciones] Poemas de Paige Lewis [vers. Matheus Calderón]

[Traducciones] Poemas de Paige Lewis [vers. Matheus Calderón]

Nacida en Florida en 1991, Paige Lewis es una joven poeta estadounidense. De su autoría son la plaquette Reasons to Wake You (Tupelo Press, 2018) y el libro Space Struck (Sarabande Books, 2019). Sus poemas han aparecido en la revista PoetryAmerican Poetry ReviewPloughshares y Best New Poets 2017, entre otros espacios. Curadora de la serie de videos Ours Poetica, producidos en asociación con la Poetry Foundation y Complexly, actualmente enseña en Purdue University y en el programa de MFA en el Randolph College.

Los siguientes poemas, cuya selección y traducción estuvo a cargo de Matheus Calderón, pretenden ser una muestra representativa del trabajo de Lewis: una escritura de tono conversacional donde la imaginación irrumpe para producir relaciones sorprendentes y crear poemas que brillan por su espontaneidad o lo que hay en ellos de instantáneos, como si hubieran sido dados a la luz así, enteros.

 

Ayer por la noche soñé que me volvía

tu pisapapeles. No parece
correcto. Pareciese un signo de que necesito
pasar más tiempo por mi cuenta, así que

llamo a mi amigo y lo llevo a la tienda
llena de sobrevaluadas piedras curativas. Quiero
que las mujeres comprando sepan que no estoy

con mi amigo. Quiero que sepan
cuán bien me va con mis aventuras
en la independencia. Estoy lista para gritar:

¡Mira mi saludable nueva vida! Pero mi amigo
cree que es una mala idea asustar a las personas
en un lugar con tantas cosas duras arrojables.

¿Habrían de herirme? Estas mujeres
lucen como si oliesen como magnolias rosadas
o a colofonia si es que me acercase lo suficiente,

pero no lo haré. Estoy demasiado ocupada buscando
la piedra que mejor me represente —no es
la azul moteada con pedacitos de Dios,

o la obsidiana en forma de oreja. No es
ninguna pulida— y pienso
sobre qué tan difícil me resulta creer

en el primer Adán porque si Adán
tuviese el poder de nombrar a todas las cosas,
todas las cosas se llamarían Adán.

Luego pienso: Esa es una idea bastante brillante.
No se la digo a mi amigo. No se la digo
a las mujeres magnolia. ¿Todavía

cuentan, estas horas que he pasado por mi
cuenta, todavía cuentan si estoy guardando
todas mis ideas más brillantes para ti?

 

 

De donde soy, cada casa es una casa con vista obstruida

          al océano. Oh, somos aburridos y supersticiosos
en mi ciudad. Creemos que las olas son causadas por millones de ostras
          boqueando al unísono. Nuestros cuartos son blancos como cáscara de huevo,
y a nuestras cáscaras de huevo las pinchamos con cucharas de plata para dejar

          salir a los demonios. Sí, nos enamoramos, pero nuestro amor
es no tanto de oro como ligero de Midas —duro y de poco valor—
          todo lo que toca se vuelve verde. Nuestro embeleso se
agota con rapidez y apreciamos a los descorazonados, a quienes se les paga

          por estar de pie desnudos en los escaparates de los centros comerciales, comiendo
granola casera y dibujando caricaturas de cualquiera
          que quiera pararse a echar un vistazo. Ayer, miré boquiabierta a uno
que vestía un gorro amarillo tejido de punto en su pene. Me impresionó

          qué tan plenamente consciente me hizo de mi frente,
que ocupó más de la mitad del retrato. Le di una propina
          generosa con una mano y me di golpes a mí misma
con la otra. Cuando niña, era igual de impaciente y siempre

          justamente castigada. Cuando rasgaba los capullos abiertos en mi
jardín, perdía mi jardín. Cuando lanzaba piedras a las ramas de los árboles
          para soltar las frutas, la gravedad no perdonaba. Todavía extraño las
flores, pero estos nuevos golpes hacen un magnífico trabajo ocultando mis

          cicatrices. De donde vengo, somos prácticos y estamos listos
para cultivar nuestros errores. Susurramos nuestros secretos más cargados a sobres
          de semillas y los lanzamos hacia el planeta más cercano
donde echarán raíces en pulcras filas —flor, fruta, flor, fruta—.

          Así es como construimos nuestro nuevo hogar. Así es como
nos hacemos ligeros lo suficiente para el vuelo espacial. No hemos
          puesto una fecha exacta y no estoy segura de cuánto durará
el viaje, pero al llegar podré decir cuál huerto es el mío.

 

 

En el momento en que vi a un pelícano devorar

a una gaviota —alas tragando alas— aprendí
que un milagro es cualquier cosa que Dios olvidó
prohibir. Así que cuando me dices que los santos

se astillan en pedacitos de hueso más pequeños que
las pecas en tu muñeca y que cada partícula
es vendida a los ricos, sé maravillarme ante esto

y no ante el hecho de que estos mismos santos están todavía
totalmente intactos y con las caras frescas en las exhibiciones
de sus tumbas de plexiglás. Santificamos nuestros propios fragmentos

cuando podemos —pacientes con trepanaciones visten
espirales de cráneo como amuletos, madres enmarcan el prepucio
seco de su primogénito y te he visto

arremolinar mi nombre en tu lengua como un guijarro para la sed—.
Aun así, trato de no aferrarme a nada por miedo a ser
triturada por lo que pueda ser arrebatado porque algunas veces

ni siquiera nuestras bocas nos pertenecen. Escucha: en
los tempranos años 20, a las mujeres se les pagaba para pintar con radio
sobre las esferas de los relojes para que así los hombres no tuviesen que preguntar

la hora en los callejones oscuros. Se les dijo que era seguro,
se les dijo que lamieran sus pinceles para afinar las puntas. Estas
mujeres se pintaban las uñas, se pintaban el rostro, y arbitraban

cuál piel era la que más brillaba, ellas revestían sus
dientes para que sus novios pudiesen ver sus mordidas
con las luces apagadas. El milagro aquí

no es que las mujeres tragasen luz. Es que
cuando su piel se diluyó y sus mandíbulas cayeron
la Radium Corporation aseveró que todas ellas murieron

de sífilis. Es que estés más interesado en
contarme sobre las sosas astillas de santos muertos, al tiempo que
los huesos de estas mujeres brillan bajo nuestros pies.

 

 

Nada sabemos de sus cuerpos, pero queremos

instruirlos sobre los nuestros. No somos débiles. Nuestros esqueletos
están hechos para durar incluso cuando ciertas partes se rompan

o se pierdan. Y si bien los más de nosotros nacemos
con clavículas, hay algunos que no lo hacen

—en los 80 se ganaron la vida rescatando niños
de pozos. Desde allí hemos suturado cada agujero,

pero los contorsionistas todavía existen—, en este planeta
no tienes que ser útil para que se te mantenga a la mano.

Nuestros intereses incluyen mejorar la apariencia
estética de herramientas prácticas —sombrillas con orejas de gato,

inodoros musicales, puentes rojos—. Nuestro principal escollo
es la naturaleza, aunque encontramos formas de vadearlo. Por

ejemplo, con la mezcla adecuada de químicos
y mucho de paciencia, podemos volver a un huevo

de gallina una cámara de un solo uso. ¿Qué tan desarrollados
son ustedes? No buscamos regresionar

—aun si nuestros primarios gañidos trepan por la garganta hasta salir
de la boca—, pero es sabido que somos versátiles en tensas

situaciones, es sabido que somos honestos cuando desesperados
y, siendo sinceros, aquí mismo estamos en caso les guste lo que ven.

 

 

He tratado de lamentarme por todos

Aprendo que un milagro no es un milagro
sin sacrificio, porque cuando los pájaros
trajeron el maná, nos comimos a los pájaros. Aprendo

que perdonamos a los que menos conocemos,
como cuando mi hermano tuvo otro episodio
y acuchilló a su esposa, le dije a mi nuevo amante:

Trastorno, genética, y nunca más me volvió a
gritar. Señor, instrúyeme en la paciencia, pues cada fruta
que he recogido alguna vez ha estado verde. Instruye en la confianza

que va más allá de una cartera abierta y sin nadie
que la vigile. Señor, he visto representaciones pictóricas
de un Cristo niño agitando helicópteros de juguete.

Sé que no siempre se trata del sufrimiento, así que mándanos
una buena inundación. Envía un néctar que haya de suavizar
puños y levantar estas manchas rojas del marco de nuestras puertas.

 

 

Es difícil disfrutar de las estrellas cuando no confías en tus vecinos

Las cosas que sé
          podrían caber en la espiral
de una oreja, pero sé
          que mirar hacia las estrellas me descubre
ante el ataque, y no puedo acabar
          tan vulnerable
así que acabo mareada
          miro arriba, luego hacia atrás,
luego sobre mi hombro
          al claro tras de
mi casa.

En el claro tras de
          mi casa, los milpiés
se están muriendo. Enroscándose
          sobre sus lados. El agua
es la respuesta a toda
          enfermedad —la vierto
sobre sus batallas—. Miren,
          ¡la lluvia! Oh, la lluvia es buena, ¿a quién
no habría de gustarle tener su propio
          lago personal?

Los lagos son demasiado fríos
          en esta época del año
y el frío me hace
          hacer cosas terribles, como olvidar
de dónde viene el frío.
          Echo a mi amante
de la casa por tener
          las manos como mármol. Apremio
a las bayas de mi jardín
          antes de estar maduras porque
no puedo soportar estar cerca
          de algo triste hoy por hoy.

Hoy por hoy, me encuentro comiendo
          bayas y viendo
un viejo filme en el que
          el científico se asombra
cuando la bomba que ha construido
          mata gente. Odio cuán
rápido se excusa
          a sí mismo, diciendo: Si das un paso
hacia atrás por un momento, verás
          que fui solo una partecita. Por supuesto que
él sobrevive a las secuelas.
          Es atractivo. Sus ojos
son mucho más grandes que los míos.

 

 

Amo a los que pueden caminar lentamente sobre vidrio y conservar todavía

toda su sangre. Quiero lamer sus suaves arcos.
Mi amante dice que él podría hacerlo si quisiera:

Todo es cuestión de desplazar el peso. Él arruina
cada ilusión mirando sus propias manos. Yo arruino

cada ilusión enhebrándola al hambre. Cuando
Eric el Grande tenía 12 años, huyó de casa para hacer

dinero para su familia. Volvió con su madre,
los bolsillos repletos de monedas, y dijo: Sacúdeme,

soy mágico. Con frecuencia nuestros cuerpos nos traicionan, solo mira
nuestros pies, cómo apuntan a lo que deseamos.

A veces no miro sino hasta que he pasado
la puerta. Tengo tanto que hacer. Muchacho

descuidado. Tensa sonrisa. Mi padre estaba siempre llegando
tarde, constatando su cara en el reflejo de cada ventana.

El viento que halla su camino a esta ciudad
es el más cruel, el tipo de viento que busca nuestros

puntos blandos. Latientes cráneos tiernos. Mi madre
llamó para decir: Ve y come. No puedo estar tarde cuando

todo lo que busco alcanzar se mueve más hacia atrás. El lago,
doblando su piel. Sé solamente que un espejo es de plata

porque he visto uno arañado. Todas mis cucharas
tienen el cuello débil, pero me equivoqué cuando dije que

el ruido más desesperante era o la platería
traqueteando en una gaveta abierta de un tirón, o el chirrido punzante

de un columpio. A veces es difícil distinguir lo que se construye
de lo que se cultiva. A veces es nuestra culpa. La serineta

fue creada para enseñar a los canarios cómo cantar de modo correcto.
Y cuando mi amante me dice que estoy en lo correcto al amarlo,

sé que el ruido no es en absoluto de metal. No es el sonajeo
de las monedas sino el raspado de los dedos al levantarlas.

Ya adulto, Eric el Grande se cambió el nombre a Houdini
en honor a Jean Robert-Houdin, quien habría de abrir sus palmas

a la audiencia y decir: Nada por aquí, ni nada,
ni nadie, antes de jalar a su esposa del éter.

 

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