CRISTOPHER YESCAS: POEMAS

CRISTOPHER YESCAS: POEMAS

aniversario

a diana y su luz

hoy escuché morir a un hombre

amor mío

escuché en realidad primero muchos ruidos de sirenas

rojas azules excitadas llenas de sangre las luces de las patrullas

que pasaban cerca muy cerca de mi casa

y no pude pensar en otra cosa que no fuera tu cara

en tus ojos que pueden salvarle la vida a un pobre diablo

vine aquí ayer y me di cuenta que el mundo es malo

que las personas sufren

y para distraer al sufrimiento

le pican el costado a quien se deje

amor mío es todo un círculo vicioso

ábreme tus brazos

envíciame

hagamos nuestro círculo

para romperlo

con tus ratos de mística y tu elevado espíritu

al que le da por volar de rato en rato

quiero llegar hasta una playa fría que mi piel resista

cuando estemos allí           niña               cuídame de las olas

no sé contenerme ante la belleza

solo en ti deseo morir ahogado

subí y subí y subí sin cansarme llegué a tu casa

te tomé de la mano y  dije corre y corrimos los dos

y seguimos bajando y bajando y no sé a dónde llegaremos

pero no importa

te acuerdas todavía yo sé que sí

de la primer copa de vino

y la primer cara de asco

y el segundo y tercer trago

y la fruta y el dolor y el tiempo

y nuestros labios rojos de la sangre

del otro

nuestro sudor

nos dio vida eterna

gracias al cáliz

en que lo bebimos

nos perdimos una vez que no recuerdas en un campo grande de trigo

y era todo un laberinto amarillo y lento

que se movía apacible a la par de nuestros cuerpos

resignados nos tiramos al piso y fuimos los dos una semilla

que germina y florece diario

nos recuerdan esas sábanas

y ese colchón que fueron blancos

y nos recuerda también

la lavandera

después de insistirles mucho nos pusieron nuestras cumbias

subieron todo el volumen el mundo estaba listo para vernos

todos estaban atentos al primer paso que dieramos y a la primer vuelta

pero tomé tu mano rodeé tu cintura y se fueron todos y el espacio y el tiempo

y el sonido se acabaron

te recuerdo riendo una tarde en tu casa mientras te hablaba de algo serio

de algo muy importante trascendente quizá te explicaba

un sistema filosófico que no entiendo

un poema muy triste de un hombre y su perro asesinado

o  el del hombre que viaja de arriba a abajo

y ríe de Cristo

no importa

yo estaba serio y tu reías

te pregunté qué era tan gracioso tú me dijiste que era divertido

estar

enamorada

es como aquella vez que nos acurrucamos en un parque

nos quedamos dormidos y soñamos tan cerca

que nuestros sueños fueron uno

despertamos los dos tan llenos de deseo que reventamos

y ahora en ese parque crecen árboles

con nuestra cara

No sé si

tengopaísotengodiosotengounhogarmasqueunacasa

Nosési

hay hoy un lugar al cual llegar no de extranjero

N o s é s i s é

como regresar a e s e lugar que me enseñaste un día

No

            me

                        acuerdo

de la ruta la olvidé a drede

Me quedaré aquí sentado toda la noche

esperando por ti

esperando a que tú llegues

y me salves

de mi mismo

Serás como ya eres

mi patria

única mi casa

mi hogar

de aquí de este año

de uno a /’sieN.pɾe/

CRISTOPHER YESCAS (Ciudad de México, 1996) Es estudiante de sexto semestre de Lengua y Literaturas Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Cofundador y editor de la revista Primera Página en México (primerapaginarevista.com), así como de la editorial de poesía Memorabilia ediciones. Ha publicado poesía y narrativa en varios medios digitales e impresos. Le interesan la vida, la poesía, la música, la traducción, la tipografía, la escritura autobiográfica, la fotografía,el dolor y la felicidad.

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Poesia y prosa de ALEQS GARRIGÓZ

Poesia y prosa de ALEQS GARRIGÓZ

CALDO DE CULTIVO

El primer tufo del experimento tardío de las vacas adolescentes alberga en su jocoso espíritu un delirio de cadáveres inútiles que devoran el suburbio de clases judiciales en el crespo vaivén de las huidas arborescentes y nítidas que logran coronar mi plenitud en la vehemencia del claustro inmaculado y traslúcido sin que la higuera de tórtolas resolutas e indiferentes escape al trance de quienes abigarrados en el extremo de un plenilunio juicioso prestan su jacinto a un tío habitado de esperma hilado a la manera de los mismísimos trenes glotones que hasta el kilometraje invicto se retrasan por la manifestación de robustas patrias de maquillaje envuelto en simetrías irreverentes ya caducas o ahora tiránicas cobijadas bajo el respeto de gladiadores yuxtapuestos en la miseria abundante que quiere salar un trozo de óxido cuando hay que contradecir al culpable que frena el verbo estar en su máxima resolución hermafrodita y azulina si no cabalga en hijos indefensos ante la harta estría silábica frenando un misterio sin poderes semejantes a iones largos cuando el viento alimenta el bosque y sus tigres que son fuentes oligofrénicas bañadas en la forma de esos gorriones empacados en sus propios trajes abolidos por la frontera imantada de jacales que sobran antes de la hacienda tutelar porque es plena de vibratorio miedo total parecido al resentimiento de estar colgado y emparedado entre flechas que a nada engullen sino una alfombra básica estando hincada y sumisa ante la sapiencia harta de nuevo hasta el frenético mar de aquelarres lentos y pesados albergadores de la muerte en cada esquina por el placer de gobernar tu jirón de zapatos violentos tan placidamente si no nos guían al primer espasmo ancestral de calidoscopios torcidos comiendo un ajo explotado hasta la menor nube en fa menor considerada por su luminoso espacio que aplasta esos huevos en su flácida representación de bigotes azufrado y miles de vendimias vigentes al poniente saludador de manantiales e invictos de Dios en la guerra del verano de hilos suficientes para enterrar su sinfonía que habré saltado lo mismo que veinte océanos jóvenes y fríos cuando su túnica de salmón plateada vislumbre cada mínimo terreno galante sin algo oprimido por un acta de alboroto al que es necesario replicar huyendo de sátiras transeúntes deliberadamente hostiles alrededor de este paraíso donde clavas trece gusanos a mi escarmiento que no es igual a la trepanación de un grito violeta que hace como nueve torpezas que advierte a nuestro parecer un sin fin de volcaduras hacendosas porque valen lo que Judas si no presionas a su síndrome taciturno de ácidos volcánicos analfabetas y dementes en tonos que da pavor enamorar o incluso girar hasta el vértigo clerical de su mismo esplendor volcado hasta siempre si antes no regresamos con irreversibles multitudes en claras huestes delirantes haciendo un turbio proselitismo de caballos agridulces que es preferible omitir a amar blandamente vislumbrando infiernos voladores para escapar ante mí sin estar siendo acosados ante la voluntad del místico fruto de jugos gástricos gozosamente hechos para este sentido vicioso permutando un frasco de pastillas cubiertas de cien ilusionistas que aspiran a viajar hasta la casa de ella que cuida buenas jorobas floridamente acomodas entre los mismos muertos celestes proyectados a la inversa de las realidades que se jactan de trasponer claras tempestades del oriente menor.

ESTRUCTURAS PROFUNDAS

Sin tu desmesura erguida en la sensación de las calabazas mecánicas no vivo.

El plenilunio es como la fatalidad de los tobillos rotos y la arena movediza viscosa.

Todo último profeta tocará la mariposa vuelta al nombre de la serpiente embarazada.

Ofrecemos en sacrificio este sabor a gravedad cero y talco disoluto baratísimo.

El día de hoy la goma habrá asesinado el tren de cada placer desagradable.

Hay que saber que las sillas necesitan beber clavicordios que marcan la hora del funeral.

El derroche de enclaustradas infecciones huele a hongos que no saben decir no.

Me has sido enviado por la ducha de las ratas bebedoras de humor vítreo y filamentos rocosos.

Para saber es necesario desacelerar el perineo estirado por la multa anacoreta.

Una mula es el dolor que la mugre tiene de los acuarios flotantes de Hitler.

Los frenillos aclaran la condición hilarante de mis víctimas girando el té depresivo.

Sartenes flotan sobre girasoles triangulares naciendo de mapaches galardonados con estruendo.

Por la vértebra del sulfuro conocemos tratados de imantaciones grotescas para hornear mejor.

Un albañil es el colapso nervioso acrecentado sabiamente por la justicia de cierta ira.

PARA UN PSICOANÁLISIS

La

claudicación, tú,

no sabes nada.

Eres la plenitud

de los saberes arcaicos

que no vuelan.

Pero basta.

(En el tedio abriremos

el tiempo

a la misma necedad.)

*

Yo, yo, yo.

¡Y nada más yo!

NÄIF

Es una zona de protozoarios

Donde nace el río de los holocaustos.

Se pinta sola la metralleta abandonada

Cuando la cruzan las urracas

Y ciertos profetas de la risa.

RECETA DE COCINA

INGREDIENTES:

1 litro de pus de uñas encarnadas

1 vaso de semen de ochenta días a la intemperie

200 gramos de costras de niños no bautizados

1 cuchara de mugre de inglés de soldado

100 gramos de recorte de uñas con micosis de los pies de un anciano

66 pelos de axilas de un chimpancé negro

50 gramos de mocos de tuberculoso

PROCEDIMIENTO:

Licuar todo, escupir cinco veces en él y ya está listo para comerse.

MÁXIMAS

1

No soy feliz porque soy egoísta:

la dicha se comparte, mientras que el dolor se atesora.

2

El Mal lucha con el odio

y se regocija en la tristeza.

ALEQS GARRIGÓZ (Puerto Vallarta, México 1986). Empieza su carrera publicando Abyección (2003). Trabajos posteriores son: Luces blancas en la noche (2004), Perturbación de la mente (2004), La promesa un poeta (2005), De naturaleza amarga (2007) Páginas que caen (2008, 2013), La risa de los imbéciles (2013). En 2006 figura en la antología Nueva Poesía Hispanoamericana, a cargo de la editorial madrileña Lord Byron. Premio de Literatura Adalberto Navarro Sánchez 2005, otorgado por la Secretaria de Cultura de Jalisco. Premio de Literatura 2008 de la municipalidad de Guanajuato. Premio Espiral 2011 y 2012 de Poesía otorgado por la Universidad de Guanajuato. Mención Honorífica en el I Concurso de Cuento y Poesía de la Univesidad Marista de Querétaro, en el V Concurso de Poesía María Luis Moreno, de la ciudad de Guanajuato y en el I Concurso de Poesía La Palabra de mi voz, de la editorial estadounidense Entre Líneas. Ha publicado poemas en diversos medios impresos y electrónicos de México, España y algunos países de Latinoamérica. Figura en una decena de antologías literarias editadas en México.

Colaboración: José Antonio Íñiguez

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Lecturas para evocar al Rey Lagarto

Una vez que los seis discos de los Doors se convirtieron en una infinidad de recopilaciones, que todo súbdito del Rey Lagarto conoce de memoria, me tomaré la libertad de proponer, en ocasión de conmemorar los 50 años del momento en que Jim Morrison atravesó el plano de las puertas de la percepción, algunas lecturas que recogen parte de la obra escrita, algunos apuntes para rolas y una biografía con profusa documentación.

Soledad: los escritos perdidos (Laser Press, 1988) abre con un prólogo firmado por el propio Jim Morrison en el que plantea que la autoentrevista es la nueva forma del arte, la esencia de la creatividad, para seguir con un volumen bilingüe que alterna los textos con fotos y escritos a mano, material recopilado por sus amigos y fechado entre 1966 y 1971.

La noche americana (Laser Press, 1990), también con traducción de Susana Liberti, es el segundo volumen que recoge diarios, manuscritos y textos a máquina de escribir que Jim dejó a su esposa, Pamela Courson, con quien se fue a vivir a París con la idea de convertirse en poeta de tiempo completo. Rayones y tachaduras aparecen en algunas letras que después pasaron a ser las rolas con las que oficiaba sus ceremonias en compañía de los Doors.

Los amos: apuntes sobre las visiones (Dosfilos Editores, 1990), traducido y presentado por José Vicente Anaya, ya lleva ventaja desde la portada con un retrato de Jim Morrison, en modo Rey Lagarto, en la tinta del ya desaparecido Ahumada. El curador hace un recuento de la California jipiosa de los 60, el despertar literario de Jimbo con On the Road, de Jack Kerouac, hasta la publicación del libro en cuestión. Bilingüe también, el libro resulta un acercamiento indispensable al personaje y sus obsesiones: el cine, el desierto, la carretera, los reptiles.
Espiral Fundamentos publicó Las nuevas criaturas: los señores (poemas, 1988) y Lasser Press Nadie sale vivo de aquí, la ambiciosa biografía de Morrison por Jerry Hopkins y Danny Sugerman, lanzada por vez primera en 1980.
https://www.milenio.com/opinion/alfredo-villeda/fusilerias/

JAZMÍN CANO: POEMAS

JAZMÍN CANO: POEMAS

  1. Escort 1

Aquí hay rostros sin rostro.

Cuerpos sin cuerpo

pedazos de algo que fue mujer u hombre o niño o niña o trans o gay o lesbiana o algo que fue infinito, con nombres y hermanos, con hijos y padres y madres y

                                                                                                                        hermanas

y nombres que nombran mis miedos.

Esos que intentan disolverme en ácido

primero

me ocultaron del sol y marcaron sus huellas de odio.

En los últimos meses somos ocho.

Vestía pantalón y chamarra negra, botas lila y el rostro cubierto de cinta

y el rostro cubierto de cinta

y el rostro cubierto de muerte.

  1. Escort 2

Apuñalada y asfixiada. Asfixiada.

ASFIXIADA.

Un hotel en la Benito Juárez

otra vez y muchas veces.

Asesinada en la habitación 107.

De edad y nacionalidad argentina.

De edad y nacionalidad mujer.

Su cuerpo de televisión al portal divas.com.mx

Fotos que no se deshacen en ácido o estrangulan o apuñalan o violan.

Fotos en las que Génesis, Karen, Andreína viven para siempre con la piel perfecta,

piel viva.

Mujeres que vienen con la promesa de la San familia Santoyo Cervantes

y finalmente

regresan a pedazos

y quedan con la deuda eterna

la estrangulada

entre pagar el avión y el hospedaje

a este país de muerte.

  1. Ángela

Es este un espacio estrecho

a pesar de la inmensidad del mundo.

Alguien me ha doblado en diversas partes

me ha hecho entrar aquí

en esta

mi pequeña caja

un espacio oscuro

de aire seco.

Es 23 de marzo de 2015.

Soy Ángela.

  1. un circo como una cuerda floja disfrazada de amor

Por estrangulamiento.

Por estrangulamiento.

Por estrangulamiento.

Ana, asesinada por su novio

en un circo de la calle Miguel de la Madrid,

está envuelta en su cuerpo de muerte.

Guillermina de 20 años (Ana)

da lo mismo

envuelta en su cuerpo de violencia.

Una cuerda floja por la que andas, Ana

de noche y de día

sola y acompañada, Ana.

Una cuerda floja de locura disfrazada de amor.

Una cuerda floja de locura disfrazada.

Una cuerda floja de locura.

Una cuerda floja, Ana.

Por estrangulamiento.

Por estrangulamiento.

Por estrangulamiento.

 

Jazmín Cano  (Ciudad Juárez, Chihuahua 1993).  Sangre Ediciones publicó la plaquette de poesía Miedo, y ha publicado algunos poemas más en la antología Fuga de Abismos, con la editorial Capítulo Siete.

Estudió periodismo y junto a César Graciano tienen un proyecto editorial: Anverso de Editores. 

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TIMY CARRILLO: POEMAS

  TIMY CARRILLO: POEMAS





“¡El Dharma es como un aguacate!
Algunas partes tan maduras que no puedes creerlo.
Pero está bien.
Y otras partes duras y verdes
Sin mucho sabor,
…”

AVOCADO, Gary Snyder

I.

Existo entre el polvo y la grasa

en una tienda de suministros industriales

revisando las facturas

mutando del arte a la industria 

por dinero

Escribo porque soy infeliz

acerca de que soy infeliz

A veces pongo incienso

al buda de cobre y granito 

que tengo en mi escritorio

le digo a los demás

que es para ahuyentar a los mosquitos

Veo por la ventana más allá del escritorio

un eucalipto 

            al otro lado de la calle

en el camellón

       imagino que es el Árbol del Bodhi

  que me siento debajo

por cuarenta y nueve días

 pero no lo hago

De qué me sirven tantos versos

de qué me sirven los estudios literarios

Toco la trompeta

sin sordina

  y no hace ruido

No escucho la voz de ningún dios

Qué puede haber de budeidad

en un asalariado

que lleva más de tres meses

sin meditar

II.

Las últimas semanas he pensado

que en los tiempos (pos [híper])modernos

quedan sólo dos formas

de alcanzar la budeidad

:

Una es la indigencia

y la otra es el suicidio

No lo sé

Por ahora
me quedan el Dharma y mis amigos

Giant Steps 

Vender todos los cómics

   – solo iba a vender unos cuantos –

y comer el huevo

directo del sartén

Improvisar como en el jazz

 improvisar

cómo en el jazz improvisar

cómo en la vida

improvisar la vida

Dar pasos

segunda hacía la dominante

y luego la tónica

Tercera mayor

  quinta aumentada

y primera

Improvisar sobre la base

  II-V-I

y lo que sigue

Pistear en donde caiga o

no pistear

Improvisar

y

no llegar a casa

:

sofá rojo el martes

jueves marrón

y viernes dormir en el piso

Improvisar

sacar y

desarmar las cajas

Ir por la vida en fast swing style

Pagar con marihuana el flete

improvisar

Naima

Naima sólo fuma cuando está conmigo

Naima

¿Salimos de viaje?

Entonces se desliza Naima

en un solo de Sax

  entre las sábanas

Naima

 no olvidé

los detalles de tu cuerpo

  no podría

Naima estabas lejos

  y ya no

Entro por la orilla

  de la cama

    calientita

  Naima

   a acurrucarme

  acurrucarnos

En la mañana corté

una flor morada

  para ti

Ahora es humo

Naima balada

Naima sabes quién eres

Naima persona gramatical

Nunca me habías dicho amor

Naima se desliza

suave como el jazz

Naima ven por mí

al trabajo

salgamos de viaje

sin salir de la cama

te deslizas

Naima se desliza

Daniel Johnston se pasea por el Jardín Guerrero

Fue más o menos por los días que me echaron de casa cuando Daniel Johnston se fue al cielo. No creo en el cielo, pero estoy seguro de que allí es a donde fue.

Se había ido un alma que era quizá la más bella: siempre fue un niño, siempre creyó en Dios, murió en casa de sus padres. Yo quise ser como él y no pude.

Me puse a tocar triste la guitarra y fumar cigarrillos en el Jardín Guerrero ese día –todos deberíamos fumar y tocar en el Guerrero cuando estamos tristes. Yo sentado, se me acerco un hombre, extranjero, más o menos obeso. Vestía una camiseta con el escudo estampado del Capitán América, y me preguntó: «Can I pinch a smoke from you?».

Le acerqué la cajetilla, lo tomó. Luego pidió prestada mi guitarra. Se la di. Se puso a tocar y cantar una canción que yo nunca había escuchado. Tres acordes abiertos, repetidos una y otra vez. Sencilla, casi mala. Decía algo de amar, y que todo estaría bien. Me gustó.

Terminó su tabaco y se marchó, y yo me quedé allí con una melancolía profunda, pensando. Entendí que no podría ser de nuevo un niño, y que Daniel Johnston no iba a regresar.

Nos fuimos a buscar a Pitol 

El profe italiano nos dijo

que los restos de Sergio Pitol

están aquí mismo en la ciudad

Así que después de clase

nos fuimos a buscarlo

Sin conocernos

nos subimos 

al Chevy gris y

de la Facultad que está en el cerro

nos fuimos

a la iglesia a un lado del parque

en Jardines de la Hacienda

El lugar estaba vacío

y buscamos en el columbario

y detrás del altar

y bajamos las escaleras detrás del altar

y buscamos en cada rincón 

pero no encontramos nada

No encontramos a Pitol

  pero nos fuimos por cervezas

salvamos a las palomas

de los cholos que se las querían llevar

y nos convertimos en héroes locales

Le pusimos nombre al carro

y a nuestro propio movimiento literario

y hablamos de cuentos y poemas

que nunca escribimos

Aún podemos

¿Por qué seguimos buscando a Pitol

si nos tenemos a nosotros mismos?

TIMY CARRILLO: POEMAS

Timy Carrillo (Estado de México, 1999) dejó la carrera de Estudios Literarios a los dos semestres. La música toma un papel protagónico en sus textos. Aborda temas como el jazz, la introspección y la espiritualidad oriental trasladada a su cotidianidad occidental. Sus textos han sido publicados en diferentes medios virtuales e impresos como Revista Enchiridion, Revista Himen y Revista Marabunta.

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Poesía encontrada

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Ensalada de bichos a la mexicana
Carne de cañon
Sueños de un hechicero
Calambres de brujo
Un paseo por la parte izquierda del lado de tus lágrimas
Escuchando la última canción de mi loro favorito
Un sáxo perdido en la tormenta
De algún recuerdo
De aquellos pasos con humo
De aquellos humos que cubrían
parte de los entendimientos de ese día
de esa tormenta veraniega

https://www.elperromorao.com/

Poemas de Navarro

Poemas de Navarro

I

Aún conservo la cobija del tigre que de niño me protegía de la tecolota, esa que según mi abuela me llevaría si me encontraba despierto por la madrugada. En las noches de tormenta la escuchaba aleteando contra la ventana, y entonces fingía dormir y ocultaba el miedo bajo la manta. Qué suerte que aún la conservo, porque sigo temiendo a los monstruos y de vez en cuando escucho a la tecolota revoloteando cuando me desvelo.

II

Que suerte tener mi cobija, no como los indigentes que duermen en banquetas frías o la anciana abandonada que cubre sus reumas con un manto de cartón. Ellos que enferman de neumonía con la primera lluvia de enero, no alcanzan a ver febrero y quedan tendidos en la avenida cubiertos con un sudario de papel. Ellos que no temen a la tecolota sino al frío. Porque no a todos nos persigue el mismo monstruo, ni todos nos cubrimos con el mismo manto; el mío tiene un tigre estampado, y el de ellos la estampa de nuestra indiferencia.

*

Hoy di tres me entristece
y cinco me enoja en Facebook
pero no salvé a Floyd

ni a la elefanta en Karela
ni a Diana
ni a Leonila
ni a los 43

Discutí con cuatro machos
sobre derechos de la comunidad LGBTTTQIA
sobre el libre aborto
y la crisis capitalista
en medio de una pandemia
y escribí en mi Twitter
que deseaba que el mundo ardiera

hasta que hubiera justicia
y nadie muriera por ser quien es

Todo desde la comodidad de mi cama
bebiendo una cerveza Indio
que compré de contrabando 
a 500 la charola 

Un revolucionario de closet
que hace historia
sin plantar cara a la policía
sin donar un quinto para Somalia
y sin dar la vida 

Poco más que un hipócrita 

*

Me dan coraje los inconscientes
que a pesar de la contingencia
salen a caminar al centro
o a pistear con los amigos

Son los que en Internet critican
que para qué el encierro
que no existe la pandemia
según aquel post de Facebook
que culpa al gobierno
y a los doctores
por matar a la gente
y decir que fue por COVID

Se quejan de que no hay dinero
y que deben trabajar
para costear un six de Tecate
y llaman a los vecinos metiches
por aguarles la reunión clandestina

Los realmente necesitados
nos morimos de hambre
Los realmente necesitados
caímos en bancarrota
o salimos con miedo a la calle
deseando no tener qué hacerlo

Los realmente necesitados
no nos quejamos del encierro
porque no hemos tenido ese privilegio

Ahora un patán se mofa de nosotros
y argumenta que si él no sale
la gente en la calle no come
mientras sube una selfie al Instagram
y deja a un indigente con la mano extendida

*

De pequeño
le temía a la tecolota
y a los otros niños 
que me golpeaban
y se reían
porque no se me daba el futbol

Corría a casa de mi abuela
para curarme de espanto
y ella me consolaba
con chocolate caliente
y bolillos con mantequilla

Decía que estaba orgullosa
con mis dieces en la boleta
y mi nombre en el cuadro de honor
que sería un hombre exitoso
y me cuidaría siempre
cuando las cosas salieran mal

Abuela
no me convertí en ese hombre

Intenté un posgrado
pero reprobé el último semestre
y perdí la beca
y ahora estoy varado
en Querétaro
sin trabajo y sin dinero

Abuela
ya no estoy más en el cuadro de honor
no hay comida sobre la mesa
y se acumulan las rentas pendientes
y las facturas de luz

Abuela
Ahora en verdad tengo miedo
y quiero correr a tu casa
pero se me olvida
que ya no estás en ella

 

 

Cajas de pastillas para no olvidar. 

El médico recetó el primer lote de pastillas cuando empezaste a perder tus cosas: un chal de seda que jamás sacaste del ropero, un par de zapatos bajo el sofá y el collar que llevabas puesto.

Culpabas a la mucama mientras te cubrías los hombros con el chal que no encontraste y, si no era porque ella robaba tus cosas, era porque las cambiaba de lugar. No sabía cómo explicarte que no teníamos mucama.

A veces te encontraba tocando el piano: tus dedos se movían cada vez más lento hasta quedar en silencio a mitad de la estrofa. Entonces tus manos temblaban y tu mirada se perdía en la pared más allá del instrumento. Pasados los minutos, tus ojos se llenaban de lágrimas, golpeabas con frustración el teclado y tenías que comenzar de nuevo, pero no recordabas cómo empezar. 

El segundo lote de pastillas llegó cuando escapaste de casa. Caminaste sin rumbo durante horas. Te encontramos desorientada, resguardada en una ferretería a varios kilómetros de tu hogar.

Después olvidaste mi nombre. Te sentabas en el borde de la cama y me hablabas de cuando enseñabas piano y costura en la vieja vecindad donde creciste; de pronto te detenías, mirabas mis ojos y decías que me amabas cuando, en vez de mi nombre, susurrabas el de papá. Te recordaba que era tu hijo y al principio podías recordarme, hasta que ya no me recordaste más. 

Para cuando llegó el último lote de pastillas, ya no distinguías el presente. Recreabas entre los muros los pasillos de tu infancia, y charlabas con los retratos del corredor y las sombras en las que proyectabas el rostro de la abuela. Ya no tenías cinco hijos: en cada uno encontrabas al tío, o al padrino, o al vecino de tu viejo hogar. Me mirabas asustada y preguntabas mi nombre y qué hacía en tu casa cuando te llamaba para la cena. Me había convertido en un extraño y, cuando noté las pastillas caducadas sobre la mesa, ya no tenía mamá.

*

Mi perro no quiso abrazarme y duerme a los pies de la cama como un perro que sueña cosas de perros.

A mí me espera otra noche de insomnio retorciéndome sobre las sábanas y curando la jaqueca con aceites y aspirinas porque, claro, la ansiedad es cosa de humanos. La depresión es cosa de humanos. El suicidio es cosa de humanos. 

En la madrugada saldré al parque y al ver a mi vecino del que nunca he sabido el nombre, lo saludaré sonriente, ocultando las ojeras con la capucha. El perro correrá en el campo porque, por suerte, preocuparse por el futuro es cosa de humanos; porque mi perro no estudió un posgrado ni dejó a su familia ni se ha enamorado. Porque el perro no llama a su jefe pidiendo quedarse en casa para fingir que trabaja, ni vuelve del paseo con mil excusas para no admitir que dejar la medicina es lo que lo está matando. No abre la laptop con la pantalla en blanco e intenta recordar por qué demonios aceptó el trabajo, por qué demonios se fue de casa, por qué demonios no se ha suicidado. Y aunque mi perro pensara en ello, seguramente rompería un zapato y seguiría con su vida de perro, se recostaría a los pies de la cama y dejaría que su humano se preocupara por las cosas de humanos.

Poemas de Navarro

 

Navarro (Tepic, Nayarit, 1992). Poeta. Retrata la cotidianidad y sobre cómo es ser foráneo en una ciudad que no termina de pertenecerle. Todo desde la perspectiva de su trastorno: bipolaridad.  Así mismo, Navarro hace de la poesía un canal de desfogue para su depresión y nostalgia. Actualmente vive con sus roomies en la ciudad de Querétaro. Asiste a talleres de creación literaria y lecturas en la ciudad, y ha publicado en las revistas digitales Lengua SueltaGolfa Encuentro, fanzines de la editorial independiente Mitote Literario y diversos medios digitales. Trabaja en su primer poemario, y espera tenerlo listo en algún punto entre mañana y el día en que muera. Le gusta plantar semillas e irá a un retiro budista una vez que lo corran de su trabajo.

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POEMAS PARA ESTAR EN PIJAMA: LAS PALABRAS DE LOS SUEÑOS

QUÉ FASCINANTE ES ESE MOMENTO DONDE ESTAMOS MEDIO DORMIDAS, MEDIO DESPIERTAS. QUÉ PECULIAR ESE MOMENTO DONDE, SIN CONCIENCIA, NOS SALIMOS DE NOSOTRAS MISMAS.
Poemas para estar en Pijama: Las palabras de los sueñosSolía compartir pieza con mi hermana chica. Fue ella la primera persona que escuché hablar dormida, seguro que a ella le pasó lo mismo conmigo. Las dos somos durmientes parlanchinas. ¿Por qué hablamos mientras dormimos? Una vez le pregunté a mi sicóloga y me dijo que era la cabeza la que no se apagaba. Cuando soñamos, los músculos, la boca, las cuerdas vocales se encuentran inactivas, pero en la somniloquia estos se activan y trabajan para enunciar las palabras de los sueños. 

Y aunque al dormir nuestro cuerpo descansa, no dejamos de escuchar ni sentir olores y mucho menos se apaga el tacto. Por algo no es raro soñar que volamos: los pies no tocan el suelo, el cuerpo está horizontal (es casi una ecuación sensorial). 

Sin embargo, hay una diferencia importante entre el yo sintiente dormido y el yo sintiente despierto. Según Henri Bergson, el yo de los sueños es un yo relajado, que con delicadeza escoge entre las miles de sensaciones que le llegan y las ajusta de acuerdo a sus recuerdos, deseos e impresiones del día. Un contraste que podría sonar similar al poema Reposar, de Silvia Goldam:

el nombre no es mío es de ella en el fondo de su pie se agita el afuera y la familia que ella es dentro del aire oloroso piedra con piedra en la claridad del nosotros es pozo que toca su pérdida es niña que pasa en rincón que no sale es mujer que gana por herida es aire blandiendo lo sentido lo que no gravita es la cena es los hechos es el dedo que pone su mañana es la espalda en que ella corre es lo que la tumba. Juntar los cuerpos con lo grave. Reposar. 

Justo antes de rendirnos al sueño lo que nos rodea se disuelve, como si de pronto nos empapara una materialidad líquida. En su Breve disertación sobre el final, Anne Carson se pregunta por la diferencia entre la luz y la iluminación, y responde con un cuadro de Rembrandt:

Es una imagen de la tierra, del cielo y del Calvario. Cae un momento sobre ellos como lluvia, la placa se oscurece. Se oscurece. Rembrandt te despierta justo a tiempo para ver cómo la materia se tambalea hasta perder la forma.

“La materia se tambalea hasta perder la forma”, eso es justo lo que sucede antes de dormir. Luego, cuando ya caminamos por los sueños, podemos imaginarlo como el poema 17 en Árbol de Diana, de Alejandra Pizarnik:

Días en que una palabra lejana se apodera de mí. Voy por eso días sonámbula y transparente. La hermosa autómata se canta, se encanta, se cuenta casos y cosas: nido de hilos rígidos donde me danzo y mis numerosos funerales. 

En sus memorias Luis Buñuel dice que si tuviera que elegir, preferiría pasar su vida durmiendo, porque las imágenes de los sueños lo fascinan. Se trata del placer de soñar. Es increíble imaginar (casi asusta) que cada noche millones y millones de imágenes aparecen en nuestras mentes cuando dormimos y que éstas se disuelven al despertar, dejando la tierra poblada de sueños perdidos. ¿Y cuántas palabras quedarán sin escuchar? Imposible llevar la cuenta. 

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POEMAS DE YULIANA ORTIZ RUANO

POEMAS DE YULIANA ORTIZ RUANO

Ilustración de Manuela Vásquez Guayasamín; una representación de Yuliana Ortiz Ruano.

Madre,

sueño con mi cadáver todas las noches.

De mi vientre cuelgan dos seres que no quisieron nacer.

He renunciado a todo lo que me hacía infeliz.

He renunciado a todo.

He renunciado.

Solo hasta que te arrancan a dos manos el esternón

abres los párpados

y barres las costras secas

que tapizan el piso de tu cuarto.

Solo hasta que alguien mete su mano en tu ombligo

y extrae una víscera sangrante

que late caliente al aire

conviertes en arcilla la casa

y la intentas moldear

o la aplastas de una vez.

Madre,

tengo veinte y tres años

y parece un siglo.

Sueño con mi cuerpo tieso

todos los días.

He renunciado a tanto y

¿por qué

estas ganas de llorar?

¿Por qué las heridas

suturadas se abren y sangran otra vez?

¿Por qué el silencio

que diseca mis huesos?

¿Por qué la puerta sigue cerrada

frente a mi rostro?

He renunciado a mí.

He renunciado.

Me abandoné cada tarde.

Yuliana espera por mí

en alguna estación lejana.

Impaciente;

se come las uñas,

los dedos.

Yuliana se come.

Madre,

sigo hablando de mí

a la gente

como si esto importara.

Como si la manta se levantara

y me dijeran

que deje de llorar

que todo fue una broma de mal gusto,

que ahora puedo reírme

a carcajadas de mí

y de mi vientre.

Que todo ha sido una broma

de muy mal gusto.

Que esto no soy yo

que afuera de la manta

hay vida en serio.

Madre

he renunciado a todo lo que me hacía infeliz.

¿por qué la muralla sigue creciendo?

Madre,

no debí salir de tu vientre.

Mira mis huesos.

Mira su fragilidad.

Mira los días

que se posan lilas

bajo mis ojos.

Mira mis manos

transparentes.

La muralla tiene vida.

A mi alrededor todo exhala más vida que yo.

*

Mi cuerpo está aislado del resto de los cuerpos por una vitrina de vidrio. Ella me abstiene de oler, tocar o sentir a nadie que no sea yo. Todo lo habita el frío. El silencio me anuda el alma. Quisiera poder cantar mi dolor al mundo. Pararme en su ombligo y que por mi boca salgan los muertos, que cargo desde la infancia. Cadáveres que me arrastran los pasos. Almas errantes saltándome de neurona a neurona. De oreja a vientre. De manos a pies. Necesito cantarle mi dolor al mundo, que mi voz casque huesos. Que canten los muertos conmigo. Coro unísono.


CAÍDA LIBRE

A Michelle/Dorian donde quiera que esté.

Hace frío afuera.
Las luces de ésta ciudad parecen querer mi rostro.
Mis ojos intentan buscar tu cuerpo en la inmensidad de esta noche infestada de neblina.
Hermana,
te veo corriendo
tu sonrisa se ha convertido en un pájaro de hierro adornando una iglesia
que le sirve de refugio a los desahuciados.

Hermana,
siéntate a ver el horizonte
mientras el viento te trenza el pelo
y tus muslos se estiran para que el sol te tatúe sus rayos en tu piel.

Escuché tu llanto en letras
cada día desde que partí.
Te Escuché  pedirme ayuda sin pedirla,
lo supe
y seguí mi danza ardiente por las calles que claman mi nombre.

Dejaré que madre te siga buscando en hospitales,
morgues,
prostíbulos,
dejaré que siga estirando su mano a lo oscuro
con los ojos cerrados
tanteando en lo desconocido
tratando de hallarte.

Dejaré que el resto de familiares se pregunten
el porqué
de tu vuelo sin retorno.

Seguiré escuchando al otro lado del teléfono
el llanto de todos los que no saben nada de ti
y temen que tu cuerpo sea disputado
por camioneros borrachos en las carreteras
de este país que odias con tus huesos.

Hermana
hay algo creciendo en mi pecho que me canta al oído,
tiene tu voz e incluso tu aliento
me canta Phoenix
como tú lo hacías en el baño,
en esas duchas largas
de lunes por la noche.

Hermana hay un lugar para ti en este planeta,
lo sabes
por ello
has salido a buscarlo
sin dejar rastros de dónde queda ese sitio.

Mientras
seguiré dibujando
en las paredes de mi cuerpo
tu sonrisa desde niña
tu cuerpo redondo de adolescente
tus dientes alambrados
tus ojos con una línea gruesa sobre ellos
y esa mirada que derrite icebergs.

Seguiré dibujando
tu cuerpo sobre el espejo
y a tu lado el celular
de donde salía la voz de Cobain
y la tuya tratando de imitarlo.

Hermana
siéntate
donde quiera que estés
mira la noche
es nuestro regalo.

Recuerda las veces
que desnudas en mi habitación
me hablabas sobre los sueños que no podrías cumplir:
porque somos pobres,
porque nuestros padres no querían,
porque la escuela
y luego la universidad.

Ahora
espero que los tengas empacados
junto a las pocas cosas que te llevaste
y que los clasifiques
y empieces a comértelos
de a poco.

Hermana
hay un lugar
en esta ciudad
que me dibuja tu rostro perfecto,
me guiñas un ojo lentamente
te muerdes los labios
y te despides de mí
meneando tu mano
como un trozo de tela de chiffon
color púrpura
que se disemina junto contigo.

Yo le grito al viento
un te amo desgarrador
que sale de mi boca
como un suspiro de éter
y quiero que lo escuches
y sé que lo estás escuchando.

Hermana
donde quiera que estés
pégale un ojo a la noche
lo sabes
sabes que nos ama
y nos cuida.

Agárrate de ella
como a un equino salvaje y dómalo.
Cabalga riendo
con el corazón
latiendo helado en tu lengua.
Corre descalza donde quieras
ahora el mundo es tuyo
te lo has regalado.

NODRIZA INVISIBLE

No te preguntes 

cuándo fue que empecé a escupirme de tus manos 

nunca estuve en ellas, 

no era yo la que emergía de entre tus piernas, 

no era yo a la que sostenías entre tus brazos 

a la vuelta del trabajo, 

no era yo a la que le gritabas desde la cocina con cacerola en mano que pise tierra. 

Esa niña ha muerto; 

llórale a ella, 

rézale a ella, 

porque yo no recuerdo tus pezones en mis labios 

ni recuerdo ninguna canción que me hiciera cerrar los párpados 

hasta guardarme bajo los antebrazos de Morfeo. 

Yo recuerdo doscientos pedazos de mí, 

haciéndose ceniza en el patio, 

recuerdo el olor de las hojas crepitando 

removiéndose unas a otras 

bajo el manto rojinaranja 

en el oscurísimo cielo de esta ciudad que odio, 

que huele a sal 

su sal me recuerda a la que estaba bajo mis rodillas 

y tú 

de frente 

con cinturón en mano derecha 

 y en la otra, 

 las matemáticas que nunca pude digerir. 

Yo recuerdo una llamada 

y un grito de muerte a la hija maldita. 

No te preguntes cuando me volví polvo de cadáver, 

siempre lo fui, 

por eso odio la efigie que levantaron 

cuando apenas podía oler entre mis dedos, 

por eso odié la presión de ser ejemplo y primogénita, 

por ello trabajé duro para no serlo, 

heme aquí 

¡oh madre! 

Ven y recuéstate cerca de la exhumación de mi carne. 

*

Después del circo

cama vacía,

bebo en un bar mugriento de la carretera,

para agazapar el abandono de mi cuerpo,

la muerte se ha parado a un costado de la estancia,

me mira con ojos de fuego.

No volveré a tocarte

acabé de leer doscientas veces la carta

para finalmente decidir no enviarla.

Te tengo respeto,

aunque me masturbe con tu ausencia,

te tengo respeto.

Que hermosa es la casa sin el ruido

de la vergüenza que siente una mujer

de cuarenta y dos años

abrazada por el desempleo

y la falta de amor propio.

Ahora me soy extraño

no me reconozco

ni a estas paredes

de las cuales quiero huir.

Me palpo el sexo

y lloro,

no sé si por la conmoción

de tener en mis manos la guarida de lobos

o porque sé que no hay bocas que calmen su hambre.

Te extraño ¿sabes?

Ayer le hablé de ti

al pájaro que

dormía en mi lóbulo izquierdo,

ahora yace decapitado.

*

Posé tres veces mis muslos coloidales sobre ese frío congelador,

El soundtrack festivo contrastaba con la ternura de iceberg de sus besos.

Su temor y asco eran palpables,

vomitó en mi lengua canciones con hedor a hierba buena.

Soplé la cintura de sus ojos y corté mis brazos (ríos de verbena putrefacta)

para calmar su soledad.

Sus órbitas calientes me buscan

por el telón de cristal que separa la divina condición de poseedor y cliente frecuente.

Bebo todo cuanto pasa por mi cuello y cabalgo un equino de ansiedades.

*

Me quedo a lamer

el hondo ombligo envenenado

de la locura,

a besar los labios sangrientos

de la soledad.

En multitudes,

busco la tristeza

tan a fin a mí,

cuando vuela

la intento aprisionar,

la tomo por los cabellos,

lloro y la obligo a acompañarme,

a que traiga consigo

el deforme cuerpo del insomnio,

que vengan en comparsa

las violetas medias lunas

bajo los secos ojos.

Pues ya no sé de cortarle los talones a la noche.

¿Por qué no vivir

Bajo manto oscuro y briza?

Busco la tristeza,

busco sus caderas

las palpo como a mí.

Busco muerte o verso,

como mirarse reflejado en un espejo

sin hallar diferencia.

Las Ítacas de ambas

son la nada

*

La lujuria habla a través de la barba petróleo de su mentón.

Las manos sudan deseo.

Los labios escurren frases impenetrables,

imposibles de digerir.

-Cálmate, dolerá un poco al principio- susurras macabro,

luego, el zumbido perenne de la radio, me hunde en una sordera interminable.

-Calla, no querrás despertar a los vecinos-

Tu navaja me corta,

y se ahogan mis gritos en tu sudor.

No tienes barba, ni tu lujuria se desprende de tu mentón.

Tus manos no sudan, ni tu boca escurre.

Eres tan frio

que tiemblo

sin poder enterrar

en tu ovalada cabeza de fotógrafo copular lo que pienso.

¿Pero qué pienso?

Mastico mis anhelos

en el ángulo sin luz de mi cama.

Si pudieras adivinar

cuantas veces

te arranqué

con mis uñas

la pielecita

que cubre tu siempre dispuesto pubis.

Estás saltando tan alto y me mareas.

-Sin espectáculos públicos- susurras otra vez,

tus labios tocan mi tímpano

mientras me desmiembras los dedos,

con tanta prisa para evitar que te toque.

Callada me desnudo.

No es cierto,

ya no lo hago

me da miedo.

La lista no existe

ni las llamadas,

tampoco existen mis pretensiones (papel tapiz de tus paredes).

Lo que existe es una bestia,

con moño y camisas oscuras… impermeable al mundo.

Pero yo no soy el mundo.

Soy una pelusa gris, fragmento de hoja seca

prendida en su cuello.

No lo soy.

No soy.

Nunca seré.

-Calla, calla, no querrás despertar a los vecinos-.

YULIANA ORTIZ RUANO: POESÍA ACTUAL DE ECUADOR | Revista de Literatura y Arte

YULIANA ORTIZ RUANO (Esmeraldas, Ecuador, 1992) Co-fundadora del colectivo de gestión cultural independiente Afroarte. Consta en Antología La Muchedumbre de tu Risa de Carlos Garzón Novoa, Harawiq muestra de poesía ecuatoriana y boliviana (Murcielagario Kartonera, 2015) Ha participado en: Festival Internacional de Poesía Enero en la Palabra (Cusco, Perú 2016), Festival Internacional de Poesía Sumpa Vive (Salinas 2013), Festival de Poesía Joven Lauro Dávila Echeverría (Pasaje 2014). I Bienal Internacional de poesía Museo Luis A. Novoa Naranjo (Guayaquil, 2014), Octava edición de Poesía en Paralelo 0 (Ecuador, 2016). II Encuentro Internacional de Gestores Culturales de la Universidad Luis Vargas Torres (Esmeraldas 2015). II Festival de Literatura y Artes Plásticas (Riobamba 2015) Trabajó como locutora cultural en la revista radial Visión Esmeraldas. Ha publicado,  Silencio de Elith por medio de la Casa de la Cultura Núcleo de Esmeraldas y  SOVOZ  “Poesía Deforme” (Pirata Cartonera, El Salvador).

http://www.revistaelhumo.com/

Migrar en verso: Yeison F. García presenta su poemario ‘Derecho de admisión’

Yeison F. García
Yeison F. García recitando su poemario ‘Derecho de Admisión’ / Lucía-Asué Mbomío

El autor dirige su poesía a una generación que, al igual que él, “nació o se crió en España y que ha tenido problemas al ir construyendo su identidad”

El 23 de junio presenta su último poemario, ‘Derecho de Admisión’ 

‘Las vidas de las nuestras importan’: “Que no nos digan que esperemos, / nadie puede aplacar nuestra sed de justicia, / no nos pueden culpar por visibilizar una tensión oculta, / no nos pueden señalar por no ser complacientes, / nuestro amor por la existencia se ha manifestado”. Este es uno de los poemas que recoge el nuevo libro de Yeison F. García López titulado ‘Derecho de Admisión’ y que aborda temas como la migración, la identidad, el racismo o el exilio. El poeta y politólogo -además de activista antirracista, conferenciante, gestor cultural y divulgador-, visibiliza con lucidez y transparencia su propia experiencia a través de los versos de forma cercana y mediante un formato novedoso.

El libro es una contranarrativa a la actual: “A las personas migrantes constantemente se nos ha construido como sujetos pasivos, sujetos que constantemente tienen que estar esperando a que otras personas u organizaciones les puedan ayudar y guiar en el camino”, explica el poeta.

‘Derecho de Admisión’ busca fracturar esa idea y, de ese modo, según García, “poner sobre la mesa que nosotras somos parte de esta historia, estamos produciendo narrativas nuevas, impulsando nuevos procesos políticos”. “Tenemos que entender esto como un punto principal para, de alguna manera, impulsar o trabajar por la transformación de la sociedad y la protección de nuestros derechos”, agrega.

Añade que “las personas migrantes y racializadas tienen que ser las protagonistas y se le tiene que reconocer su agencia política”, una cuestión que, según el autor, “parece simple, pero no ha sido así”.

Yeison F. García hace referencia a un marco narrativo invisibilizador “en el cual constantemente se plantea que el racismo se da a partir de la llegada de personas migrantes. Ese marco invisibiliza toda una historia de construcción de racismo por parte del Estado español”. Es una narrativa en la que “plantear al sujeto migrante como un sujeto pasivo deja fuera todas las formas de resistencia de la persona migrante”.

La creación de un poemario diferente

El poemario incorpora novedades poco comunes en la narrativa escrita, como interacciones a través del uso de códigos QR que ofrecen acceso a una playlist musical y vídeos con el fin de acercar al lector y la lectora la poesía con un formato más dinámico.

Quien lanzó la idea para que este proyecto fuese posible fue la editorial independiente ‘La Imprenta’, un colectivo que apuesta por la creatividad generando, según sus palabras, “estrategias y artefactos culturales para cambiar el mundo”. Esta editorial tiene una librería en el barrio de Malasaña donde organizan recitales, presentaciones de libros o charlas.

Para la elaboración del libro, el poeta explica que cogió ideas del poemario en el que se encuentra trabajando y que espera publicar próximamente llamado ‘Madrid Negro’, pero también cosas nuevas. “Tenía por ahí algunos poemas aparcados y otros poemas que en sí salieron solos”. Añade que “no había un proceso de tiempo y maduración como con otros poemas sí lo he hecho, sino que salieron directamente a través de pensar todo el día qué quiero con este poemario, de leer y releer los poemas que iba escogiendo para que tuvieran al final un sentido”.

“A mí nunca me habían dicho que yo podía ir a la universidad”, cuenta García. Su entrada en la facultad marcó un punto de inflexión en su vida y fue, en sus palabras, un momento “muy reflexivo”, ya que “te amoldas a lo que se espera de ti como persona negra y migrante, de que no llegues nunca a la universidad, de ser el más malote….”. Una serie de valores inculcados en los que “te ves atrapado más en lo que dicen que tienes que ser que lo que tú quieres ser”, añade.

Fue entonces cuando comenzó a labrar su camino de forma autodidacta, a elegir las lecturas que más le llamaban la atención, especialmente de filosofía. A partir de ese momento comenzó a escribir poesía y a acercarse a autores como Nicolás Guillén y Miguel Hernández.

La identidad como cuestión

Al haber nacido en Cali y crecido en Madrid, Yeison F. García, asegura haberse sentido un extraño. “Eso te hace, de alguna manera, situarte o restringir o limitar tus marcos de posibilidad”, apunta.

De nuevo aparece la cuestión de la narrativa sobre migraciones que, según el poeta “principalmente tiene en el centro a la persona que acaba de llegar” y desarrolla que “no se habla de las personas que hemos venido muy pequeños aquí y que nos hemos, de alguna manera, tenido que hacer cargo de una identidad híbrida por la cual no nos han dado ningún tipo de herramienta, o ha sido complicado encontrarlas, para poder vivir de esa identidad”.

Es por ello que el autor colombiano se dirige principalmente con su poesía a una generación que, al igual que él, “nació o se crió en España y que ha tenido problemas al ir construyendo su identidad”.

Con todo ello, García, además de dirigir ‘Derecho de Admisión’ a la generación de personas migrantes, o cuyas familias son de origen migrante nacidas o criadas en España, quiere acercar el poemario a los colegios: “somos una sociedad enormemente diversa y a mí me gustaría muchísimo poder recitar, poder compartir con chavales y chavalas este poemario”.

“Me hablo a mí, / a una generación, / a las infancias / con procesos migratorios, / que crecieron sin tierra.”

El día 23 de junio a las 19:00, Yeison F. García presentará, junto a la actriz y cómica Asaari Bibang, el poemario ‘Derecho de Admisión’. El evento, que tendrá lugar en la oficina de la Fundación porCausa en Madrid, será presencial -con aforo limitado previa inscripción– y se retransmitirá en directo a través del canal de Youtube de porCausa

Azahara R. Pérez (@AzaharaKahlo)

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