Fracaso

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*Las autopistas se han construido principalmente para alargar la distancia entre el trabajo y la casa. El esclavo sigue siendo esclavo.

*La miseria de nuestros antepasados pesa como una losa sobre cada instante de nuestra vida. 

*Basta un segundo de despiste para destruirnos. Y ya no hay vuelta atrás. Pero toda una vida de esfuerzo orientado a un fin puede no llevar a nada.

*Ahora luce el sol. Que goce mientras pueda. Ahora se cree indestructible. La tormenta le aniquilará dentro de unas horas.

*El hombre en su camino hacia la Luz da un paso adelante y retrocede tres.

*Cualquier ser viviente, fuera antropomorfo o ameba, siente su existencia como dolor y soledad.

 *El ladrido de un perro en la distancia. La queja universal de las criaturas.

 *La materia prima de cualquier universo es el sufrimiento. 

*El momento crítico de la vida- que no es un momento pues no llega súbitamente, sino tras una serie de golpes y desengaños- en que se acepta la derrota inexorable y uno se dice a sí mismo: “no hay nada que hacer” 

*Vive en la obsesión de la muerte. No hay instante en que la conciencia de su fragilidad no le asombre. No cumple años, cumple días. Y a veces, cuando apreta la angustia, cumple horas.

*A mucha gente debe de parecerle imposible vivir en un estado permanente de profunda tristeza. “Triste a veces, de acuerdo. Pero, ¿siempre?” Les sorprenderá saber que se puede vivir así, sin sombra de alegría, no más que porque late el corazón. 

*Aumenta la población: aumenta la competencia. La lucha entre iguales. Cuantos más individuos, más colisiones, más fricciones, más obstáculos, más exasperación.

 *Los líderes políticos conducen el rebaño humano. La condiciones que se requieren para gobernar a las masas son la vulgaridad de espíritu, la falta de escrúpulos y la falta de imaginación.

*Fracasamos mientras vivimos. En eso consiste ser hombre. Ni siquiera nos queda la elegancia en la caída. 

 *”Voy a acabar teniendo la cara de éste” dice un joven mirando al enfermo que pasa a su lado humillado y no tiene fuerza para responderle. 

 *La derrota es un mal necesario. Quizá esto sirva un poco de consuelo. 

*Un manual de autoayuda escrito con sangre, lágrimas y mierda.

*No ha existido hombre que no haya deseado alguna vez dormirse y no volver a despertar. Y si lo hay es un imbécil sin remedio.

 *La muerte es la arrasadora de todas las enormes diferencias de los destinos humanos.

 Publicado por Francisco Alba 

http://selvadevariaopinion.blogspot.com/

5 poemas de Joan Margarit

Joan Margarit, Premio Cervantes 2019

LAURA DI VERSO  / poesía

5 poemas de Joan Margarit

Faros en la noche

Intento seducirte en el pasado.
Las manos al volante y esta luz
de club nocturno del tablier me dejan
-fantasía invernal- bailar contigo.
Detrás de mí, igual que un gran camión,
el mañana hace ráfagas de luces.
No lo conduce nadie y me adelanta,
pero ahora tú y yo viajamos juntos
y el coche puede ser el dos caballos
de los años sesenta hacia París.
«Je ne regrette rien» canta Edith Piaf.
Bajo la ventanilla, entra la noche
fria de la autopista, y el pasado
se aproxima de cara, velozmente:
cruza y me ciega sin bajar las luces.

Cosas en común

Habernos conocido
un otoño en un tren que iba vacío;
La radiante, aunque cruel
promesa del deseo.
La cicatriz de la melancolía
y el viejo afecto con el que entendemos
los motivos del lobo.
La luna que acompaña al tren nocturno
Barcelona-París.
Un cuchillo de luz para los crímenes
que por amor debemos cometer.
Nuestra maldita e inocente suerte.
La voz del mar, que siempre te dirá
dónde estoy, porque es nuestro confidente.
Los poemas, que son cartas anónimas
escritas desde donde no imaginas
a la misma muchacha que un otoño
conocí en aquel tren que iba vacío.

Amada Regina

En todas las ciudades busco siempre
un hotel que llevara el nombre de ella.
El Regina de Roma y su fachada
severa y gris, fascista, de granito.
El Regina de Londres, frente a un parque
tristísimo al crepúsculo. El Regina
con las piedras negruzcas de Bruselas.
El cálido Regina de París,
junto al «quai» solitario de barcazas.
El Regina y su zócalo de moho
lamido por las aguas oscuras de Venecia.
Y cuando ella murió, y él no viajaba ya,
el último Regina, en el bullicio
del centro, en Barcelona,
le acogió con sus gélidos espejos
y con su delicada marquesina
de hierro y de cristal en la calle Bergara.
Regina amada, hoteles y mujer:
algunos negros bultos en la noche,
la caldera encendida y los neones
de tu nombre, violentos de tanta soledad.
Ciudades que están llenas de imprevistos
hitos de amor.

Cuadro con pájaros

El muro es, de este lado, oscuro y triste,
tal como sucedía en aquel cuento
que un día te expliqué. Si fuese cierto, hoy
todos los pájaros que tú pintaste
te esperarían en el otro lado
cantando para ti: la parte clara
de la que hablaba el cuento
te acogería como yo y tu madre
si pudieses volver de nuevo a casa.
Mientras cuento la historia para mí,
miro los últimos pájaros que pintaste.
Aquí, en el lado lóbrego del muro,
¿de qué forma podría pagar esta ilusión
de sentirte en la brisa de un instante?

Un cuento

No digas nada, Joana,
tan sólo escúchalo y no digas nada.
Íbamos caminando en la lluviosa
mañana por el pueblo adormecido,
entrábamos despacio
por una larga calle de adoquines
que no llevaba hacia ninguna parte.
Los niños nos llamaban con canciones
para acercamos al canal, que viésemos
su casa reflejándose en el agua.
Te gustaba, ¿recuerdas?,
ver a los niños. Al marchamos
quedaban sus caritas pegadas al cristal,
sus voces apagándose en el agua.
Llegamos tarde. Demasiado. Tanto
que siempre volveremos separados:
ese es el precio por haber podido
entrar dentro de un cuento.
Y qué suerte encontrarte ahora aquí,
de madrugada, convertida en patio:
esto quiere decir que todo el tiempo
estabas junto a mí en la oscuridad.

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Cara al sol

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Nos sentíamos lejos de aquellos movimientos fascistas

de esa mano firme apuntando al horizonte

Ya regresaron

De cara al sol

Ya no hay quien borde una camisa

Más bien hay bordes

y también rojos de la cara

Pelos de punta

carne de gallina

Verguenza nacional

pero ya no se lleva el rojo para bordar

Solo azul y rosa

para los bebés

Cuidense amigos de los colores

Vienen tiempos complicados

Fuera el verde ecológico

el rojo de izquierdas

el azul de derechas

Morados y naranjas a la chingada

Se perfila un color negro en el horizonte

Se vienen tiempos difíciles

Ya están aquí

Con su camisa nueva

JAP

POEMAS DE KARINA ZAVALETA

POEMAS DE KARINA ZAVALETA
Collage: Eduardo Román Trejo

Ansiedad

Soy los pulmones colapsados,

el estómago en caída libre,

el corazón sincopado.

Soy el trabajo ideal,

los vecinos silenciosos,

el abdomen que se ejercita solo.

Soy el pretexto número 55.

Y el primero.

Y el segundo.

Y el último.

Conjuro II

Enuncio un conjuro

para evitar la autodestrucción de mi cuerpo,

pero el ácido de mi estómago se agita

creando una música

que me arde en los hombros,

y mis palabras pierden sentido

por tanto repetirlas,

como el futuro que he vivido

ya mil veces en mis párpados cerrados.

Un zumbido me muerde los tímpanos,

es la letanía del presente

amenazando con abandonarme

a menos que tome 500 miligramos

diarios de felicidad

en presentación dispersable.

¿De qué color es el calor del oxígeno?

¿Por qué no puedo escuchar

sus manos frotando mis arterias

en busca de fuego?

El hastío me llena los pulmones

y me arrulla en las noches,

noches donde sueño

con mis pies desnudos

pisoteando los insultos del tiempo,

pero el tiempo tiene un lenguaje infinito.

Reformulo un conjuro

para evitar la autodestrucción de mi cuerpo,

porque si deseo liberarme

clavando en el pecho

del enemigo una estaca

la punta saldría por mi espalda.

La vida cliché

Me gusta la vida cliché:

el ritmo lento,

el cielo azul,

los bajos sueldos.

La siesta de media tarde,

recorrer todos los días

20 veces la misma calle.

Aquí en la vida cliché

las estrellas brillan,

los grillos cantan.

Aquíel tiempo

sí alcanza.

Karina Zavaleta. Nacida en la Ciudad de México en diciembre de 1992. Es licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Se ha desempeñado como periodista cultural, editora y redactora publicitaria.

http://www.revistaelhumo.com/

5 poemas de Leopoldo María Panero

LAURA DI VERSO  

Leopoldo María Panero

Hijo y hermano de poetas. Criticado y reivindicado a partes iguales, su «malditismo» fue su seña de identidad. Aquí te ofrecemos 5 poemas de Leopoldo María Panero.

La poesía destruye al hombre

La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía.

Ars Magna

Qué es la magia, preguntas
en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación.

A mi madre

(reivindicación de una hermosura)

Escucha en las noches cómo se rasga la seda
y cae sin ruido la taza de té al suelo
como una magia
tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos
y un manojo de flores llevas en la mano
para esperar a la Muerte
que cae de su corcel, herida
por un caballero que la apresa con sus labios brillantes
y llora por las noches pensando que le amabas,
y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas
y hablemos quedamente para que nadie nos escuche
ven, escúchame hablemos de nuestros muebles
tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con
empuñadura en forma de pato
y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra
y ahora que el poema expira
te digo como un niño, ven
he construido una diadema
(sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)

El noi del sucre

Tengo un idiota dentro de mí, que llora,
que llora y que no sabe, y mira
sólo la luz, la luz que no sabe.
Tengo al niño, al niño bobo, como parado
en Dios, en un dios que no sabe
sino amar y llorar, llorar por las noches
por los niños, por los niños de falo
dulce, y suave de tocar, como la noche.
Tengo a un idiota de pie sobre una plaza
mirando y dejándose mirar, dejándose
violar por el alud de las miradas de otros, y
llorando, llorando frágilmente por la luz.
Tengo a un niño solo entre muchos, as
a beaten dog beneath the hail, bajo la lluvia, bajo
el terror de la lluvia que llora, y llora,
hoy por todos, mientras
el sol se oculta para dejar matar, y viene
a la noche de todos el niño asesino
a llorar de no se sabe por qué, de no saber hacerlo
de no saber sino tan sólo ahora
por qué y cómo matar, bajo la lluvia entera,
con el rostro perdido y el cabello demente
hambrientos, llenos de sed, de ganas
de aire, de soplar globos como antes era, fue
la vida un día antes
de que allí en la alcoba de
los padres perdiéramos la luz.

Himno a Satán

«Ten piedad de mi larga miseria»

Le fleurs du mal
Charles Baudelaire

Tú que eres tan sólo
una herida en la pared
y un rasguño en la frente
que induce suavemente a la muerte:
tú ayudas a los débiles
mejor que los cristianos
tú vienes de las estrellas
y odias esta tierra
donde moribundos descalzos
se dan la mano día tras día
buscando entre la mierda
la razón de su vida;
yo que nací del excremento
te amo
y amo posar sobre tus manos delicadas mis heces.
Tu símbolo es el ciervo
y el mío la luna:
que caiga la lluvia sobre
nuestras faces
uniéndonos en un abrazo
silencioso y cruel en que
como el suicidio, sueño
sin ángeles ni mujeres
desnudo de todo
salvo de tu nombre
de tus besos en mi ano
y tus caricias en mi cabeza calva
rociaremos con vino, orina y sangre
las iglesias
regalo de los magos
y debajo del crucifijo
aullaremos.

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Futuro esplendor: Poemas de Álvaro Becerra


Futuro esplendor: Poemas de Álvaro Becerra

Al definir su método de composición, Pound afirma que «la energía crea la forma». Según esta concepción, la supervivencia de un poema depende de la administración de su energía. Esa noción pareciera orientar estos poemas de Álvaro Becerra, donde el lenguaje es rastrillado para que las imágenes desplieguen sus posibilidades de sentido. En esa condensación, el punto de enfoque sobre los objetos varía y las imágenes ciertas y  transparentes en torno a la figura del padre tienden a la ambivalencia y la opacidad.

Padre me espera

sachet de café instantáneo al despertar
cadáver plástico decapitado con las uñas
mi cabeza trémula contra el vidrio

murales urbanos aparecen y quedan atrás
hay historias que añoramos por sobre otras
es útil pero tedioso retroceder una película

siempre empaticé con los personajes secundarios
azul con verde, con gris, blanco desvaído
un hombre que no conozco abre por mí las cortinas

leña calcinada y la humedad son ubicuas
abro paso entre la modorra y los viajeros
me pesan tres semanas en la espalda

Padre llega a casa

bolsas de carne congelada en el mesón de la cocina
televisor encendido cenando el noticiario de las nueve

músculos en deshielo toda la noche
sangre acumulada sobre un plato hondo

otras noticias no se oyen se arrugan se hacen anillos
los domingos padre prende fuego a un maricón

Padre pared yo

estoy solo estoy solo repites yo digo tú dices soy solo pero no a ti ni a mí te lamentas con todo el mundo lamento muro que te escribo desde niño con tiza mis uñas largas del suelo al cielo y hacia abajo y no puedo palabras palabras no encuentro las palabras tus ojos tus oídos qué dicen cuáles son estas paredes que son cuatro que son ocho que son tú y yo y un nosotros cercenado un nosotros entrañable un nosotros doloroso una familia es un abrazo de sangre que circula se derrama se oxigena y contamina que se escribe con las uñas sobre un muro imposible papá papá tú dices yo soy solo escúchame pero espérate un poco escúchame una cosa yo soy solo y yo yo quiero decirte que no que no lo eres no lo estás papá yo estoy contigo algo nos separa algo nos une estamos juntos no lo estamos yo estoy solo estoy contigo yo estoy solo no me escuchas esta pared que es tu oído tus oídos son paredes en ellas escribo papá mis uñas te escribo una carta pero el concreto pero el chirrido estas palabras no atraviesan las paredes que son dos tu alfabeto no es el mío puedo y no puedo decir estoy contigo por más que azote el cuerpo a la pared que tome impulso catapulte el torso y enfrente costilla a costilla mi pecho al concreto lo concreto es que no pasa que los pliegues del cemento crudo me hieren el tórax que abrazar un muro afecta al cuerpo y no al revés

Padre conduce en camioneta

parabrisas frontal cóncavo es un plato de cazuela
surcado por grasa en charcos que padre niega

mujeres por el vidrio lateral
padre celebra se complace me pregunta

la niñez es un viaje en copiloto
un poema aprender a conducir

te ayudo para que no seas como yo
el dinero no es hidrosoluble

sorbo del caldo con amor de hijo
me cuesta tolerar la grasa explícita


Foto Álvaro Becerra

Álvaro Becerra (Los Ángeles, 1991). Licenciado en Sociología por la Universidad de Chile. Ha participado en talleres literarios con Julieta Marchant, Carlos Cardani y Rafael Rubio, entre otros. Actualmente prepara su primer libro.

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Pilar Pallarés, premio Nacional de Poesía 2019

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Dormirme en la noche de tu pelo 

Dormirme en la noche de tu pelo

en el filo de tu labio desvanecerme

ser tan sólo pigmento

de tu piel fósforo encendido

en la médula de tu hueso

desposeerme

serte

en el músculo

que tensa tus muslos

en la vena que azulea en tu muñeca


Hay una ciudad que me espera en el sur

Hay una ciudad que me espera en el sur y es extraño que no tenga tu nombre grabado en las paredes

(necesito emborracharme cerrar todas las ventanas que dan a esta tarde

necesito saber la cantidad exacta de deseperación que anida en esta hora)

en el sur sé que hay una ciudad que me espera

es extraño nunca he vivido allí la tristeza de noviembre

no sé cómo será el rumor de los magnolios golpeados por la lluvia

cuando noviembre invada las avenidas

y sobrevivan las cúpulas solitarias sencillamente solas

bajo un cielo de invierno sin pájaros

no sé qué vibración de muerte se esparcerá sobre el río

en el sur

no sé si tus pasos sonaron alguna vez en las losas de la ciudad

(es extraño que no tenga tu nombre grabado en las paredes)

tendré que enseñar a sus habitantes

el perfil asombrado de tu rostro

tendré que asesinar sus tardes de tranvías

y río con la furia que he aprendido de tu mirada

pero en el sur

qué extraño será atravesar parques y plazas

masticar el viento enervado de noviembre

descender a los muelles

sabiendo que siempre hay una ciudad que me espera

y que no tiene tu nombre grabado en las paredes.

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En un hotel de San Francisco

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Hemos estado en muchas habitaciones de hotel.

En ninguna como aquélla. 

San Francisco, fuera de las postales.

 Casi a un palmo de aquella cristalera,

 los turistas y los mendigos, 

los tranvías y las banderas de aquel arco iris que ahorcó

a Judy Garland. 

Una china fotografiando el movimiento de las focas

un negro de dos metros

(y sin zapatos)

recitando a Allen Ginsberg

y una vieja muy arrugada

desayunando cerveza helada

y un cuenco de arroz.

 Ninguno llevaba flores en el pelo. 

Todos estamos locos,

todos estamos cuerdos. 

Hay ciudades donde no se diferencian ambos significados.

Hay estados de ánimo que

tampoco saben hacerlo.

 Al este lado de la cristalera

,desnudos y un poco borrachos,

entendimos que es el amor

y no el miedo

 el que da sentido a los mapas.  

Publicado por Ovidio Parades

  http://ovidioparades.blogspot.com

Selected poems: Silvina López Medin

Selected poems: Silvina López Medin

BREVE HISTORIA DE LOS TÍOS DEL NORTE

Destrozo sobre destrozo:
el asfalto, el viejo mercedes benz, los tíos adentro
todo chirría y ese árbol
creció de más, está estallando la vereda
su sombra tapa todo
parece un lapacho o una madre. De fondo siempre
ladridos, el perro años en el playroom
devoró muebles, fotos, un dedo
hay que gritar encima
para escucharse, disfónicos
salen al balcón en busca de felicidad, de un río
aunque no hay río no hay mar
hay raudal
agua que arrastra y rompe, y sigue la tormenta.

Pero si hay sol
barren las hojas
espían con largavistas a vecinas
un bretel, un escote, un lunar
de lejos no es falso
no se ve el polvo que recubre.
Abren baúles, visten
del tiempo de la madre
cuando había silencio, no perro
no árbol gigante
ropa que sobra o aprieta ¿duele?
leen juntos el final del cuento
donde todos así vestidos
fuera de tiempo
se tiran al mar
pero ya lo dije, acá no hay mar
no saben qué hacer con un final así.


TRADICIÓN

El artefacto armado por mi padre,
una rama en V y una tira,
cuando a orillas del barrio
había un río y se jugaba
la puntería en los pájaros,
lo he dejado caer en algún fondo
y he dejado a un costado las piedras.


PENTIMENTO (fragmento)

1.

Lo que no encaja
lo que suena a hoja rasgada es
hoja rasgada
y esos resquicios de luz
son bordes salvados
con cinta scotch,
y esta es una forma de desesperación
la uña que raspa
en busca de la punta.

4.

Un hombre. Una mujer. Una casa frente al lago.

Restos
del texto abandonado como esas piedras de la playa
que uno junta
y en el fondo sabe va a soltar.

12.

En esto hay algo artificial

decir la pareja frente al lago
o el vaso que se vuelca en el cuaderno
hace un agua negra.

13.

Antes, con el mínimo crujido de una rama
esa mujer hubiera construido una escena de regreso

ahora una rama que se quiebra
es una rama que se quiebra
pura repetición.

17.

No alcanza la anécdota, no alcanza
un hombre, una mujer, un lago
un trazo no alcanza
buscar hasta salirse de la lengua
quiero decir stroke
del golpe a la caricia
la escala se abre, el gesto se abre
no deja de ser contorno.

19.

Cada tanto se enciende una ínfima brasa
la mujer que fuma en la orilla
no se ve más
ha quedado tachada.

21.

¿Lo que escribís te pasó?

No poder decir
el lago de otra forma.


¿Lo que escribís te pasó?

Deformar el lago
volverlo laguna
cosa olvidada
vacío.


¿Lo que escribís te pasó?

Nadar es empujar el agua, así
se empujan las palabras
a otro ritmo, lo que queda
es ir hasta el fondo, uno aguanta
la respiración, para decir luego: ahí estuve
de eso se trata
un lago.

De Esa sal en la lengua para decir manglar (Ediciones del Dock, 2014)


1

No busques hacer pie,
ahora es otro el arte:
sostenerse y avanzar, así es
ser nadador.

5

Como quien se despierta y corre a lavarse la cara
y va más allá del espejo: no hay edad
hay un cuerpo que toma
contacto con el agua.

14

Al sacar la cabeza del agua
recobrás aire y recobrás parte de lo que suena afuera: viento, el golpe
de unos postigos que se cierran. Al sacar
el cuerpo del agua ves en el verano
en el centro mismo del verano
bajo los árboles
hojas secas.

16

Otra pileta. Esta vez
el peso inesperado de una idea te hace hundir
la cabeza en el agua.

29

Cada brazada enturbia el agua.

Cuando recobra su nitidez
ya estás afuera.

35

Lo que ofrece el agua
es resistencia.
No esperes otra cosa del agua.

37

Has llegado al final de otra pileta, has vuelto
a apoyar las manos para alzarte. Qué esperabas,
los brazos no responden.

Ahora andás bajo el agua, sin estilo
en busca del brillo metálico de la escalera.

49

Esa habitación a la hora de la siesta
el tac de las paletas del ventilador, un cuerpo
junto a otro sin necesidad de movimiento.

55

Cerrada la noche
la casa no se ve, se sabe
de memoria
se pierde en lo áspero
de afuera.

62

Una vez más el borde, una pileta
apenas flexionados los brazos
el cuerpo entero hacia adelante
¿Ves?, agua.

Ahora, saltá.

De 62 brazadas (Zindo & Gafuri, 2015)


silvina-lopez-medin

SILVINA LÓPEZ MEDIN (Buenos Aires, 1976). Publicó los libros de poemas La noche de los bueyes (Madrid: Visor, 1999), Primer Premio Iniciación de Poesía de la Secretaría de Cultura de la Nación y Premio Internacional de Poesía a la Creación Joven de la Fundación Loewe; Esa sal en la lengua para decir manglar (Buenos Aires: Ediciones del Dock, 2014), y 62 brazadas (Buenos Aires: Zindo & Gafuri, 2015). Su obra de teatro Exactamente bajo el sol (estrenada en el Teatro del Pueblo, 2008) recibió el Tercer Premio de Obras de Teatro del Instituto Nacional del Teatro. Tradujo al español, junto con la poeta Mirta Rosenberg, el libro Eros the Bittersweet, de Anne Carson (Buenos Aires: Fiordo Editorial, 2015). Preparó la antología de poemas Home movies, de Robert Hass (Buenos Aires: Zindo & Gafuri, 2016), que tradujo junto con Alejandro Crotto, Liliana García Carril y Mirta Rosenberg. Colabora con la revista Extra. Lecturas para Poetas y con la editorial Ugly Duckling Presse.

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