Fragmentos de la creachon

BOTERO NUDE

Teología de la obesidad (Génesis, XVIII, 2. 1, a.)
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Y Dios pobló la tierra con espinacas, coliflores, brócolis, y todo tipo de vegetales, para que el Hombre y la Mujer pudieran alimentarse y llevar una vida sana.

Y Satanás creó a McDonald’s.

Y McDonald’s creó el Big Mac.

Y Satanás dijo al Hombre: “¿Lo quieres con patatas y coca cola?”

Y el Hombre dijo: “Tamaño grande”.

Y el Hombre engordó.

Y Dios dijo: “Haya yogurt, para que la Mujer conserve la silueta que he creado con la costilla del Hombre”.

Y Satanás creó el chocolate.

Y la Mujer engordó.

Y creó Dios las ensaladas, y el aceite de oliva.

Y vio que estaba bien.

Y Satanás hizo el helado.

Y la Mujer engordó.

Y Dios dijo: “Mirad que les he dado frutas en abundancia, que les servirán de alimento.”

Y Satanás inventó los huevos revueltos con tocino.

Y el Hombre engordó, y su colesterol malo se fue por las nubes.

Y creó Dios las zapatillas deportivas, y el Hombre decidió correr, para perder los kilos de mas.

Y Satanás concibió la televisión por satélite.

Y agregó el mando a distancia, para que el Hombre no tuviese que cambiar de canal con el sudor de su frente.

Y el Hombre aumentó de peso.

Y Satanás dijo a la Mujer: “Son apetecibles a la vista del Hombre unos aperitivos”.

Y la Mujer le acercó al Hombre patatitas fritas, palitos salados, cortezas, chorizo y una cerveza.

Y el Hombre, aferrado al mando a distancia, comió los aperitivos, que eran abundantes en colesterol.

Y vio Satanás que estaba bien.

Y el Hombre llegó a tener las coronarias obstruidas.

Y dijo Dios: “No es bueno que el Hombre tenga un infarto.”

Y entonces creó el cateterismo y la cirugía cardiovascular, y las unidades coronarias.

Y Satanás creó… la Seguridad Social.

Al vino

Vino y tierra
Vino y tierra

¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?

Con otoños de oro la inventaron. El vino
fluye rojo a lo largo de las generaciones
como el río del tiempo y en el arduo camino
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.

En la noche del júbilo o en la jornada adversa
exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto

otrora lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.

Jorge Luis Borges

La lluvia en Brighton

Nos han instruido mucho acerca del mundo, pero en realidad no han sabido explicarnos nada. Porque no hay una explicación. Es una buena razón para dedicarse al arte, mostrar el absoluto misterio de las cosas.

  • lluviaAhora bien, quienes debemos mostrar ese misterio constituimos también un misterio para nosotros mismos. Recuerdo una tarde en Lima, en un café de las afueras.
  • Alguien dijo a mi lado: “Conocerse será siempre el problema de todos los hombres”. Pensé que la frase, que era muy justa, no agotaba los problemas ni los enigmas. Veo un misterio en todo. Por ejemplo, en mi insistente tendencia a escribir los viajes antes de hacerlos y luego llevarlos a cabo lo más parecido a cómo los he escrito. En una primera etapa, esta tendencia me parecía una excentricidad. Ahora, un enigma.

Recuerdo, hace meses, haber ido a Brighton habiendo escrito previamente parte de lo que allí viviría. Había leído que el tiempo sería lluvioso y había visto en internet los tonos azulados de las cortinas de los cuartos del hotel donde me hospedaría. Gracias a esta sabiduría previa, construí y escribí una sencilla secuencia que ocurría nada más llegar a mi habitación. Escribí que entraba en mi cuarto y me invadía una angustia que iba en aumento a medida que me acercaba a la ventana para ver cómo caía la lluvia sobre la larga playa de Brighton. La lluvia parecía calar en lo más hondo de mi destino. Movía entonces, con gran desesperación, la cortina de tonos azulados, y después me entregaba a unos pensamientos (también los llevaba escritos) agrios y profundos.

En la melancólica ciudad inglesa sucedió todo tal como había previsto (escrito, quiero decir), salvo el momento de angustia metafísica al mover con desesperación la cortina. Ahí debo decir que la desesperación, en contra de lo que tenía escrito, tuve que fingirla, lo que me hizo confirmar que no siempre que la ocasión lo requiere es fácil estar desesperado.

Me acuerdo de cuando allí en Brighton, algo más tarde, sentí la fatiga de estar pensando tan rutinariamente todo lo que ya llevaba escrito Y también de cuando me escapé del guión y pasé a modificar los aspectos más ásperos de lo que pensaba, y surgieron entonces otros pensamientos. Muy diferentes. Portentosos. Reparé en que no habría llegado hasta ellos de no haber seguido tan fielmente, hasta aquel momento, el guión que yo mismo me había escrito. O sea que me había ido bien permanecer fiel por un rato a la monotonía de aquello a lo que, por iniciativa propia, me había predestinado, porque gracias a esto había accedido, en una segunda etapa, a la sorpresa de ciertos pensamientos diferentes y portentosos, inesperados.

Pensé también en la época en la que la manía de escribir mis viajes antes de hacerlos me parecía tan sólo una extravagancia. Y también en el día en que unas frases de Ulrich Plass me hicieron ver que la manía era enigmática, pero no absurda e insustancial: “Es factible ver la biografía de Kafka como un experimento que puede resumirse en una pregunta formulada a modo de quiasmo: ¿puedo vivir mi vida de tal forma que cada una de las experiencias vividas se transformará en escritura, y puedo escribir de tal forma que toda mi escritura tendrá un impacto experiencial transformativo en cómo vivo?”

Comprendí que nada tenía de singular mi disposición a incidir con la escritura en mi vida, y transformarla. Y pensé en algo con una cierta carga heroica que le había oído decir al rapero Juan Manuel Montilla, El Langui: “Creo en el destino, que está ahí, pero ha sido con mi carácter y mi voluntad como he ido trabajando para crear otro destino”.

Y también me acordé de Robert Musil que decía que si existe el sentido de la realidad, debe existir también el de la posibilidad: “Si al que posee el sentido de la posibilidad se le demuestra que una cosa es tal como es, entonces piensa: probablemente podría ser también de otra manera”

Desde entonces, el sentido de la posibilidad me señala que mi escritura no sólo puede intervenir en lo que vivo, sino también transformarlo, intervenir en lo que piense, tal como sucedió el día de Brighton después de mover los cortinajes.

Es verdad que solemos no conocer nuestros propios defectos, pero también lo es que muy pocos conocen sus propias virtudes. A veces hay en nosotros vetas de oro cuya existencia desconocíamos. ¿Y si una de esas vetas ocultas en cada uno de nosotros fuera, por ejemplo, una asombrosa capacidad para que nuestra escritura tenga un “impacto experiencial transformativo” en lo que pensamos?

Como estoy viendo que se puede llegar a lo nuevo a través de pensamientos previamente escritos, voy a escribir lo que haré y pensaré mañana por la mañana cuando baje con mis zapatillas de Muji al supermercado pakistaní a comprar café y me ponga entonces a pensar que una buena razón para dedicarse al arte es mostrar el absoluto misterio de las cosas…

Ya veo que mañana actuaré según el designio de lo escrito y lo pensado aquí mismo, unas líneas más arriba, y que me quedaré a la espera de que me entre la fatiga de la rutina de lo predestinado y me sea dado entrar de nuevo en el espacio de los pensamientos insólitos, prodigiosos; es decir, ya veo que mañana me quedaré a la espera de entrar de nuevo en una esfera del tiempo no prevista por los designios divinos y quizás trate ahí de buscar un fuego, un vuelo, un espíritu constructor, que nunca debí dar por perdidos. Pero eso lo haré mañana, hoy no. Hoy me quedaré pensando un rato en todo lo que no comprendo. Será mañana cuando vuelva a manipular el material de alto riesgo de la vida. Y será formidable saber que todavía trabajo para crearme otro destino.

Articulo de Enrique Vila-Matas/elpais.es

Dos cuerpos

pintura de Santiago Carbonell
pintura de Santiago Carbonell

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

poema de Octavio Paz

La utilidad de las revoluciones

la revolution

Francisco Martín Moreno
20-Nov-2009
Habíamos pagado un precio muy elevado para derrocar a la dictadura de Porfirio Díaz, así como la de Victoriano Huerta. ¿Quién podría disputarle a México su derecho a la libertad, a la evolución y al progreso? Sólo que la terrible revolución de 1913 sólo sirvió para centralizar aún más el poder.

Cuando Jean François Revel sentenció de cara a la historia aquello de que “las revoluciones o sirven para centralizar aún más el poder o no sirven para nada”, en un principio, semejante afirmación tan radical, me pareció ciertamente exagerada. Por esa razón decidí repasar algunos de los recientes movimientos armados a lo largo y ancho del mundo, para estar en condiciones de refutar, en su caso, dicha aseveración.

En China, a modo de ejemplo, cuando la terrible dictadura de Chiang Kai-shek, fue derrocada por Mao Tse-tung en 1948, analistas y observadores supusieron que el arribo de los comunistas al poder después de una interminable revolución, implicaría igualmente el arribo de la democracia y de la libertad. Sin embargo, la tiranía china se perpetuó hasta nuestros días concentrando aún más el poder en unas cuantas manos.

En el caso de Rusia cualquiera hubiera podido imaginar que, después de la destrucción del imperio zarista por los soviets, advendría una república democrática con una clara división de poderes al estilo occidental. ¿Resultado? Después de siglos de una brutal y no menos cruel tiranía zarista extinguida por medio de una sangrienta revolución, a cambio se instaló la “dictadura del proletariado”, en la que, de nueva cuenta, fueron cancelados los más elementales derechos del hombre.

En este brevísimo análisis resulta imposible ignorar la revolución cubana detonada en la Sierra Maestra para derrocar a la dictadura de derecha ejercida por Fulgencio Batista. ¿Acaso los cubanos no fueron engañados esta vez por Fidel Castro, cuando al concluir el movimiento armado, se instaló otra espantosa dictadura, ahora de derecha, encabezada por ese salvaje primate caribeño que ha usurpado la voluntad de los suyos por más de medio siglo? Al igual que China y Rusia y ahora Cuba, las sangrientas revoluciones sólo sirvieron para centralizar más el poder o no sirvieron para nada.

¿México fue la excepción que escapó a la sentencia de Revel? ¡Por supuesto que no! Cuando en 1915 concluyó la última parte del movimiento armado originado en razón de las diferencias existentes, ahora entre Carranza y Villa, la población agotada, mutilada y enlutada después de haber asistido a la muerte de más de un millón de mexicanos y de la destrucción de la economía, pensó que gozaba de un legítimo derecho para instaurar finalmente la democracia en nuestro país. Habíamos pagado un precio muy elevado para derrocar a la dictadura de Porfirio Díaz, así como la de Victoriano Huerta. ¿Quién podría disputarle a México su derecho a la libertad, a la evolución y al progreso? Sólo que la terrible revolución de 1913 nada más sirvió para centralizar aún más el poder. El primero que intentó hacerlo fue el propio Venustiano Carranza, quien murió asesinado a balazos por Obregón y sus corifeos, después de que aquél trató de eternizarse en el mando supremo imponiendo la triste figura de Ignacio Bonillas. Obregón, por su parte, una vez ungido presidente, en aras de un ejercicio absoluto de sus poderes, mandó también asesinar o secuestrar a legisladores y periodistas, además de liquidar a la inmensa mayoría de sus colaboradores militares que se habían batido junto con él en el campo del honor para aplastar al huertismo. Deseoso de ser enterrado con la banda presidencial cruzada en el pecho, el Manco de Celaya no se detuvo en sus propósitos cuando decidió desconocer el principal postulado de la Revolución Mexicana como fue el Sufragio Efectivo, no Reelección… Cuando se reeligió en 1928 fue asesinado entonces por Calles y por la Iglesia católica. ¿Democracia? ¡Ninguna! ¿Concentración del poder? ¡Sí!, a pesar de la revolución.

Calles tampoco fue la excepción, no sólo al alterar una y otra vez el resultado de las elecciones locales y federales a su favor y al controlar al Poder Judicial y al Legislativo como meros apéndices del Ejecutivo. Si algo demostró de nueva cuenta la centralización del poder fue la imposición del oprobioso maximato callista, del que nadie quiere acordarse.

La experiencia mundial nos debe confirmar a los mexicanos la importancia de preservar nuestra incipiente democracia que, aun cuando desprovista ya de caudillos, dictadores y tiranos, con el tiempo nos permitirá arribar al esplendor de la libertad por más que el camino sea tortuoso y difícil. No perdamos la paciencia y continuemos construyendo el futuro a pesar de todas las dificultades… Ya sabemos para qué sirven las revoluciones…

¿Que putas puedo?

pensador-copia

Qué putas puedo hacer con mi rodilla,
con mi pierna tan larga y tan flaca,
con mis brazos, con mi lengua,
con mis flacos ojos?
¿Qué puedo hacer en este remolino
de imbéciles de buena voluntad?
¿Qué puedo con inteligentes podridos
y con dulces niñas que no quieren hombre sino poesía?
¿Qué puedo entre los poetas uniformados
por la academia o por el comunismo?
¿Qué, entre vendedores o políticos
o pastores de almas?
¿Qué putas puedo hacer, Tarumba,
si no soy santo, ni héroe, ni bandido,
ni adorador del arte,
ni boticario,
ni rebelde?
¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo
y no tengo ganas sino de mirar y mirar?

poema de Jaime Sabines