SIN JERARQUÍAS NI PLAN, ABEJAS “COMUNISTAS” CONSTRUYEN ESTOS BELLOS PANALES GEOMÉTRICOS

UNA ESPECIE DE ABEJAS ENDÉMICA DE AUSTRALIA PLANTEA SERIAS DUDAS SOBRE TODO LO QUE SE CREÍA RESPECTO A ESTOS MAGNÍFICOS INSECTOS
SIN JERARQUÍAS NI PLAN, ABEJAS "COMUNISTAS" CONSTRUYEN ESTOS BELLOS PANALES GEOMÉTRICOS

Las abejas son una de las especies de insectos más extraordinarias del planeta. Su actividad es fundamental para la preservación de la vida en la Tierra, pues buena parte de la polinización de las plantas ocurre gracias al paso de las abejas por ellas. 

Recientemente, una campaña de concientización ecológica y de protección a las abejas aseguraba que el 70% de la agricultura mundial actual no sería posible sin las abejas, lo cual redunda en la producción y disponibilidad de alimentos para el ser humano, incluso tomando en cuenta los cultivos que se destinan para consumo de ganado. Y aunque dicha cifra podría corroborarse, evoca la importancia que las abejas tienen para prácticamente todos los seres vivos.

Las abejas tienen también un cierto atractivo estético. Al menos este es el caso de una especie natural de Australia, de la cual se han descubierto algunas características interesantes e incluso un tanto inéditas, entre ellas, su capacidad para construir panales de una perfección geométrica inusitada.

La especie en cuestión ha recibido la nomenclatura científica de Tetragonula carbonaria y ha sido estudiada por un grupo de investigadores del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, el cual depende de la Universidad de Granada (España). Los académicos observaron y analizaron el comportamiento de estas abejas al momento de construir sus panales.

En sus hallazgos notaron que no existe un “plan maestro” por el que las abejas se guíen para la edificación sino que una vez que esta empieza, cada abeja arriba al punto donde está construida la última celda y añade la suya. En esto no sigue algún tipo de patrón sino, al parecer, únicamente una combinación de instinto y análisis de la construcción hecha por la abeja anterior.

Lo sorprendente es que el resultado de este procedimiento es inesperadamente perfecto (y bello).

A la par, los investigadores realizaron otra observación sumamente elocuente. Contrario a prácticamente todas las otras especies de abejas, en la Tetragonula carbonaria no parece haber jerarquías. Según lo observado, todas las abejas son obreras. Así como no hay plan de construcción, tampoco hay “jefes” que digan qué hacer. Los investigadores aseguran que las abejas tampoco trabajan coordinadas. ¿Quizá actúan convencidas del bien común? No podemos saberlo, pero su manera de proceder es admirable.

El comportamiento de esta especie ha planteado preguntas de fondo tanto a los investigadores involucrados en este hallazgo como a otros especialistas, pues hasta ahora se creía que todas las abejas seguían los dictados de la “reina”, los cuales se transmiten a través de la secreción de feromonas.

La Tetragonula carbonaria muestra que la supervivencia de la colmena puede ocurrir de otras maneras, dando incluso lugar a la belleza y la armonía.

 

Los resultados de esta investigación fueron publicados en la revista académica Journal of the Royal Society Interface. El artículo “The bee Tetragonula builds its comb like a crystal” puede consultarse en este enlace.

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CADA MIRLO DESARROLLA SU PROPIA CANCIÓN Y, CUANDO LA COMPLETA, LA REPITE TODA LA VIDA

LOS MIRLOS NO COPIAN LO QUE LOS RODEA. DESARROLLAN UN CANTO INDIVIDUAL ÚNICO QUE ES, ADEMÁS, UNO DE LOS MÁS BELLOS
Cada mirlo desarrolla su propia canción y, cuando la completa, la repite  toda la vida

 

El canto de las aves es una de las cosas más agradables de la vida, símbolo de la naturaleza y los ciclos de la vida. Y entre la enorme variedad de cantos que la naturaleza provee, uno de los más especiales es el del mirlo.

El mirlo es un ave que se encuentra en Europa, Asia y África del Norte (aunque ha sido introducido a otras partes del mundo, como Sudamérica). Se le identifica fundamentalmente con Europa, donde ha sido celebrado en la poesía y la cultura popular por la belleza de su canto (un ejemplo de esto es la canción “Blackbird” de los Beatles). 

Además, es el ave nacional de Suecia, lugar donde abunda.

El plumaje del macho es negro, y tiene un pico amarillo. Ciertamente no es el ave más espectacular en cuestiones de plumaje, pero el canto melodioso y constante del macho lo hace un ave singular. Los mirlos pueden empezar a cantar desde enero, según el clima, pero cantan sobre todo en la primavera, de marzo a junio. Su canto tiene la función de establecer territorio pero también tiene un fin reproductivo, y se incrementa cuando las hembras están en periodo fértil. 

Los mirlos destacan entre las aves cantoras por desarrollar un canto único que, una vez terminado, repiten toda la vida. Mientras que muchas otras aves imitan lo que las rodea, los mirlos exploran el sonido y crean cantos que tienen su propio sello. Ningún mirlo canta como otro. Su timbre ha sido descrito como “líquido, con un ligero roce”, dado a la cierta improvisación y disonancia que caracteriza al gran arte. Ello no significa que los mirlos canten fuera de tono, pues tienen una notable afinación y una fina melodía. Estos pájaros cantan al amanecer y al atardecer siguiendo los horarios del sol y evolucionan con el tiempo a melodías más elaboradas.

La empresa del mirlo de encontrar su canto, “su propia voz”, ha sido vista como una metáfora de lo que también habría de hacer un individuo.  

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“Hemos bajado a los infiernos y había vida”

Héctor Salvador es el primer español que ha descendido a la fosa de las Marianas. Allí abajo se sintió muy pequeñito y se comió un bocadillo de jamón.

“Hemos bajado a los infiernos y había vida”
Héctor Salvador es el primer español en bajar a uno de los puntos más profundos de la fosa de las Marianas Tim Macdonald/Caladan Oceanic

Cuando el pasado 18 de abril descendió al fondo del abismo de la Sirena, a 10706 metros de profundidad, Héctor Salvador se convirtió en el primer español en bajar a uno de los puntos más profundos de la fosa de las Marianas. Allí abajo, en el interior del sumergible DSV ‘Limiting Factor’ y acompañado del copiloto del australiano Tim Macdonald, este ingeniero gallego de 37 años sintió que había descendido al Hades de los griegos. A pesar de la desolación, que le recordaba la superficie que pisaron los astronautas del Apolo, allá abajo encontró criaturas vivas, recogió muestras de extremófilos y atisbó las huellas dejadas por las basuras arrojadas por los humanos.  Y también se comió un bocadillo de jamón. Charlamos con él por videoconferencia desde sus oficinas de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), donde trabaja como director de operaciones de la empresa Triton Submarine EMEA, que ha construido el sumergible.

Se lo habrán planteado mil veces, pero la pregunta es obligada: ¿qué se siente a 10700 metros de profundidad en el océano?

La verdad es que cuando estás en una misión tan crítica no tienes tiempo de darte cuenta, pero antes de empezar la misión James Cameron nos dio un consejo: ‘si tenéis la oportunidad, parad cinco minutos y reflexionad sobre dónde estáis’. Y cuando por fin acabamos la misión principal y tuvimos ocasión de hacer esto, fue realmente sobrecogedor. Piensas que tienes casi once kilómetros de agua sobre tu cabeza y que estás en un entorno tan hostil que dependes de la máquina que has diseñado y construido, porque podríais desaparecer en una fracción de segundo sin ni siquiera darte cuenta.

¿Cómo describirías lo que visteis?

El sumergible tiene tres ojos de buey, que te permiten observar todo lo que tienes a proa, aparte de cámaras alrededor, y cuando llegas a unos cien metros del fondo enciendes todas las luces y se iluminan alrededor de unos doscientos metros alrededor del sumergible. Porque estamos en una zona que ya está muy lejos de la zona de influencia de la luz solar, por lo que no hay algas ni organismos fotosinéticos, el agua es perfectamente cristalina y pura, es como estar haciendo una inmersión en una botella de agua mineral. Es realmente un paisaje extraño, quizás desolador, parece como las imágenes de las misiones Apolo en la Luna, donde tienes un fondo semiplano con pequeñas ondulaciones, donde tienes muy pocas muestras de actividad de organismos vivos. Vimos varias líneas en el sedimento que dejan los restos de plástico cuando están en el fondo del mar, lo cual es un poco descorazonador, porque incluso en un lugar tan remoto las pocas huellas que hay de vida son dejadas por las basuras de los seres humanos.

“El agua es perfectamente cristalina y pura, es como estar haciendo una inmersión en una botella de agua mineral”

¿Cómo sabíais que eran huellas de plástico?

Normalmente los seres vivos dejan unas  huellas muy característica, en cambio el plástico deja unas huellas paralelas y muy marcadas [cuando es arrastrado por las corrientes por el fondo], como si fuera la huella de un camión en la tierra, que la puedes distinguir de la huella de una gaviota fácilmente. Si hubiéramos seguido las huellas habríamos encontrado restos de basura.

Fosa Marianas
El fondo de la fosa de las Marianas, fotografiado en una misión anterior | Triton Submarine

¿Por qué bajabais? ¿Cuál era la misión?

Durante nuestras expediciones bajamos tres módulos científicos, antes de que descienda el sumergible, y estos módulos son los que llevan cebo y cámaras para poder filmar los organismos que hay en el fondo de la fosa, donde se toman muestras de agua, muestras de sedimento, etc. Nosotros estamos en una expedición con un mecenas privado, Larry Connor, y durante una de sus inmersiones uno de estos módulos tuvo un problema a bordo y se quedó enganchado en el fondo de la fosa. Cuando le mandas el comando para que suelte lastre y vuelva, no volvía. Mi misión consistió en descender, localizarlo – lo cual es complicado de por sí, porque estás buscando un objeto relativamente pequeño, del tamaño de una lavadora, en uno de los puntos más profundos del océano y en la oscuridad absoluta  – y liberarlo con el brazo robótico y conseguir que comenzase la ascensión. Y cuando lo soltamos parecía un lanzamiento espacial, salió disparado hacia arriba hasta que lo pierdes de vista.

“Es descorazonador ver huellas dejadas por la basura de los seres humanos en un lugar tan remoto”

¿Cómo lo encontrasteis?

En este caso lo que hicimos fue desplegar otro módulo, que este sí que estaba operativo, en las mismas coordenadas de superficie asumiendo que lo que derivaría con las corrientes fuese similar a lo que había experimentado el módulo anterior. Cuando ya encontramos este primer módulo, ascendimos un poco, apagamos todas las luces del batiscafo, y yo me tapé la cabeza con una toalla, para estar en la más absoluta oscuridad. Y vas girando 360 grados hasta que ves una especie de píxel muerto, un puntito azul que no debería estar ahí. Te aseguras que no sea ningún tipo de reflejo y empiezas la navegación, en este caso de 260 metros hasta el módulo. Una vez que lo ves, enciendes las luces, navegas alrededor, analizas por qué está atascado y ya tomamos la decisión de usar el brazo para liberarlo.

¿Es ahí cuando paráis a pensar?

Sí. Paramos a pensar y también a comer una bocadillo de jamón.

No me digas, ¿y el jamón era de España?

Espero que sí. (risas) Pero no sé lo que había en la cocina del buque. El jamón “más profundo” (risas). El sabor desde luego fue épico, claro, una de esas cosas que no olvidarás en la vida.

¿Cuánto tardasteis en bajar hasta los 10700 metros? 

Son cuatro horas y medio de descenso, pero a distintas velocidades, porque el agua menos densa está en superficie y el agua más densa está cerca del fondo. Con el mismo peso de lastre el sumergible empieza a descender a 11 metros por segundo, lo cual es bastante impresionante, porque la luz solar atraviesa unos 300 metros, quiere decir que en tres minutos ya has dejado de ver la luz, y en diez minutos ya estás a mil metros, que era mi récord personal. Va demasiado rápido, pero después, a medida que va aumentando la densidad del agua de mar, el sumergible se va frenando. Cuando estábamos a 9500 metros ya bajábamos a 18 metros por minuto, casi la décima parte de lo que bajábamos en la superficie. Y ahí es donde ya decides utilizar los motores del sumergible para hacer el tramo final, si no te llevaría una hora más recorrer ese poquito que te queda.

“La esfera de titanio se comprime unos 6 mm y hace ruido al descender”

¿Se nota la presión en las paredes de la cápsula al descender?

Es un sumergible muy tranquilo, muy silencioso en el descenso, pero sí que es cierto que la esfera de titanio se comprime unos 6 mm y hace ruido. Cuando vas bajando vas escuchando cómo se va comprimiendo y cómo se van ajustando todas las piezas a esta presión externa. Pero es parte de nuestro trabajo, es lo que se espera. Igual que cuando subes en un avión escuchas el ruido de los motores al despegar, en un sumergible sabes que vas a escuchar la compresión del casco de presión.

“Hemos bajado a los infiernos y había vida”
El sumergible DSV Limiting Factor en el que descendieron | Ian Strachan/EYOS Expeditions

¿Visteis algo raro durante el descenso?

Vas demasiado rápido, y de hecho bajamos a oscuras, con las luces apagadas, para conservar energía. Hubo dos o tres momentos que sí encendimos las luces para ver la sensación de velocidad con la nieve oceánica, que está pasando por delante de los ojos de buey. Pero vas demasiado rápido para poder observar algún microorganismo que pase en ese momento por tu ventana, a veces ves un destello rápido, pero demasiado rápido ara saber quién era.

He leído que os parasteis a 9500 metros, pero estaba previsto, ¿no?

Claro. Piensa que estos son unos fondos donde hay muy poca corriente y los sedimentos son muy finos, es casi como si estuvieras bajando sobre un bote de harina. En 1960, cuando bajó el “Trieste“, tuvo un aterrizaje muy duro, levantaron un montón de sedimento y este tarda horas en desaparecer. Directamente su tiempo de observación fueron los segundos antes de tocar el fondo y después el propio Don Walsh nos contaba que fue incapaz de ver nada más, nos decía que era como estar en el fondo de un vaso de leche. Precisamente por estos siempre intentas bajar muy despacio, de forma muy controlada. No puedes bajar como una piedra y fastidiar la observación. Y te ayudas con el motor precisamente para esto.

Es la primera vez que se recogen muestras de esteras microbianas que viven de la quimiosíntesis a estas profundidades

Tras liberar el módulo, también se ocuparon de recoger muestras de formas de vida, que es lo más relevante científicamente, ¿no?

Exacto. Sabíamos que al norte estaba el talud de la placa de las Marianas y empezamos a viajar hacia allí, hasta que notamos el desnivel. Aquí hay un montón de rocas que están siendo arrancadas  por esta fricción entre las dos placas tectónicas y se crean grietas por las que el agua se filtra y sale a alta temperatura arrastrando muchos minerales y sustancias tóxicas, pero hay unas formas de vida, estas esteras microbianas, unas bacterias extremófilas que se alimentan de estas sustancias químicas. Ya no estamos hablando de fotosíntesis, sino de quimisiosíntesis, y precisamente la comunidad científica cree que puede ser una de las claves del origen de la vida o los mecanismos que utilicen bacterias en Marte, por ejemplo. Estuvimos buscando hasta que encontramos una estera microbiana, que se distinguen por el color característico. Paramos el sumergible y tomamos una muestra con el brazo robótico que ahora se tardará dos años en ser analizada con todo el detalle que se necesita.

¿Nunca antes se habían tomado nuestras de estas bacterias?

Es la primera vez que se recoge de una estera de una zona como esta. El primer informe vino de una inmersión no tripulada de la expedición de James Cameron en el abismo de La Sirena. Las habían identificado y nosotros en 2019 lo intentamos sin éxito. Ahora ya en 2021 por primera vez conseguimos obtener una muestra de estas esteras microbianas.

Aparte de las señales dejadas por las bacterias y las huellas del plástico, ¿visteis seres vivos?

Cuando te acercas a los módulos científicos, como llevan cebo, hay muchos anfípodos, que a mí me recuerdan a las pulgas de playa. Parecen gambitas, que son muy voraces, porque no les llega mucha materia orgánica sin que se la coma nadie por el camino y cuando les llega hay una vorágine de estos bichitos comiéndose el cebo . Luego cuando ya llegamos a la zona de subducción están colonizadas por anémonas, juveniles de medusas… Es realmente impresionante ver que son rocas recientes, aún tienen los bordes muy afilados y es un proceso que aún está sucediendo hoy en día, y que ya están colonizadas por la vida a pesar de estar en un entorno tan extremo y tan hostil. Me parece muy significativo que de los 6000 a los 8000 se llama la “zona abisal”, pero la zona partir de los 8000 metros de profundidad se llama la zona “hadal”, que viene del griego Hades, que es el infierno. Es simbólico que hemos bajado a los infiernos y había vida.

“Hemos bajado a los infiernos y había vida”
Salvador y Macdonald en el fondo de la fosa de las Marianas | Tim Macdonald/Caladan Oceanic

También habéis tomado muestras de agua, ¿por qué es tan especial esa muestra para España? 

Cuando empezamos esta misión a Marianas nos cruzamos en la isla de Guam con el barco “Juan Sebastián Elcano”, que estaba repitiendo el viaje de Magallanes-Elcano quinientos años después. Normalmente en estas navegaciones se toman muestras de agua de los distintos océanos que han navegado y se entregan en una ceremonia en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando como homenaje a los marinos que perdieron su vida en la mar y me pareció simbólico que justo 500 años después de la primera vez que cruzaron el océano Pacífico, un español baje al punto más profundo del océano y me pareció bonito coger una muestra agua y entregarla también al Panteón de Marinos Ilustres como homenaje a esta primera tripulación que abrió el camino.

“Estás en persona en un sitio que es casi mitológico, es como descender al Hades de los griegos”.

¿Cree que su experiencia se parece algo a la de los astronautas?

No lo sé, porque no he estado en el espacio, pero creo que compartimos la sensación de haber estado en un entorno completamente hostil, donde sabes que estás muy lejos de cualquier posibilidad de rescate, al final eres tú y la máquina y todo depende de los dos. Creo que es una sensación muy parecida a la que debieron sentir sobre todo los primeros astronautas, donde estaban a solas en la cápsula y todo dependía de ellos.

Quienes han viajado fuera de la Tierra experimentan el efecto “Perspectiva” (Overview), al ver todo en la distancia, ¿cuál sería el efecto que se vive en el lugar más profundo del océano?

No creo que tengamos ese “overview”, más bien es al revés; te sientes muy humilde, te das cuenta de lo grande que es el océano. La mar al final te puede matar o permitir llegar a su punto más recóndito y volver para contarlo, te das cuenta de que es casi un organismo vivo. Lo que comprendes es la magnitud del océano y que estás en persona en un sitio que es casi mitológico, es como descender al Hades de los griegos

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BIÓLOGA MARINA USA REALIDAD AUMENTADA PARA ACERCARNOS A LOS OCÉANOS (VIDEO)

UNA EXCELENTE MANERA DE CONOCER LA BIODIVERSIDAD DE LOS OCÉANOS

Bióloga marina usa realidad aumentada para acercarnos a los océanos (VIDEO)

En busca de una mayor conciencia sobre la biodiversidad que habita los océanos, la bióloga Erika Woolsey (adscrita, entre otras instituciones, a la Universidad de Oxford y a National Geographic) presentó recientemente un proyecto que usa la realidad virtual para mostrar a una gran cantidad de personas todo lo que habita los mares.

El proyecto consiste en una proyección de nueve minutos de duración en la que Woolsey guía al usuario a través de un viaje submarino por el arrecife de coral que se encuentra en las inmediaciones del archipiélago de Palau, en el mar de Filipinas.

En este recorrido, la tecnología de realidad virtual permite al usuario tener la sensación de que pasa al lado de mantarrayas, tortugas marinas e incluso tiburones, además de algunos cardúmenes y otras maravillas que se pueden observar únicamente en el océano.

La experiencia en VR (realidad virtual, por sus siglas en inglés) proviene de una película concebida por Woolsey, Immerse, presentada en el Ocean Film Festival en 2019.

En estos momentos en que buena parte del mundo continúa en medidas de restricción debido a la pandemia, la inmersión virtual que presenta la bióloga es sin duda un excelente medio para ampliar nuestros horizontes. 

Pero más allá de eso, el proyecto nos invita a considerar toda la vida que albergan los océanos de nuestro planeta, la exuberancia de las especies que los habitan y, también, el equilibrio delicado de sus ecosistemas

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LOS TIBURONES REALIZAN LARGOS VIAJES MIGRATORIOS NAVEGANDO A TRAVÉS DE CAMPOS MAGNÉTICOS

TIBURONES MAGNÉTICOS SE MUEVEN POR LOS OCÉANOS
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Los tiburones son unos de los de los depredadores más temibles de la tierra, pero también son organismos sofisticados con una capacidad sensorial increíble.

Cuando se piensa en la capacidad de orientarse y viajar grandes distancias se suele pensar en las aves o en los salmones, pero los tiburones, específicamente los tiburones blancos (pero no únicamente) también logran realizar enormes trayectos. Según reporta National Geographic, algunos tiburones viajan desde Sudáfrica a Australia y de regreso.

Las proezas migratorias de los delfines ya eran conocidas, pero hasta hace poco no se sabía cómo las realizaban. Se barajó la posibilidad de que lo lograran a través de su prodigioso sentido de olfato, pero no es suficiente para atravesar estas largas distancias con una navegación precisa.

La solución al acertijo vino de parte del biólogo Brian Keller, quien trabaja para el National Oceanic and Atmospheric Administration de Estados Unidos. Keller probó la teoría de que los tiburones, como otras especies, incluyendo a las aves y las arañas, son capaces de usar los campos magnéticos de la tierra para desplazarse.

Los tiburones acceden a una especie de “mapa magnético” que le permite orientarse, emprender un viaje a aparearse y regresar a casa. Keller mostró en sus estudios que los tiburones tienen una especie de mapa sensorial que les permite saber a dónde ir. El artículo correspondiente a esta investigación, fue publicado el 6 de mayo de 2021 en la revista especializada Current Biology, y lo puedes encontrar en este enlace.

Para comprobar esto colocó a tiburones en un tanque y los expuso a diferentes campos magnéticos, lo cual les hizo nadar en diferentes direcciones, desorientándolos. Este mecanismo de navegación también ha sido encontrado en tortugas marinas.

Nuevos estudios buscarán indagar si los “mapas magnéticos” de los tiburones son algo aprendido o algo innato. Si el caso de los pájaros, que han sido más estudiados puede, ser un ejemplo, es probable que los mapas sean aprendidos. Pero de cualquier manera queda por entender el modo en el que los sensores eléctricos de los tiburones operan. 

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INSECTOS: LOS PEQUEÑOS GRANDES GUARDIANES DEL EQUILIBRIO NATURAL

LOS INSECTOS SON MÁS IMPORTANTES DE LO QUE SOLEMOS CREER PARA LA PERSISTENCIA DE LA VIDA
Insectos: los pequeños grandes guardianes del equilibrio natural

En redes sociales es posible cruzarse de vez en cuando con una viñeta divida horizontalmente en dos partes. Las dos muestran un automóvil visto de frente, con una persona en su interior conduciéndolo. En la parte de arriba, el parabrisas del auto luce lleno de insectos de varios tipos: mariposas, palomillas, mosquitos, moscas y seguramente otros también, estampados ahí porque tuvieron la mala suerte de cruzar al mismo tiempo y por el mismo camino que el auto en movimiento. Abajo, en el parabrisas hay una cantidad apenas perceptible de insectos.

La idea de ese dibujo es comparar lo que era común hace un par de décadas frente al panorama actual. Más allá de mostrar la triste situación de los insectos, el mensaje es evidenciar cómo, hasta hace unos años, la presencia de éstos era común incluso en los ámbitos más cotidianos de la actividad humana como un viaje en auto por carretera.

Otro ejemplo que podríamos tomar en consideración, particularmente quienes habitamos en zonas urbanizadas, es la presencia de abejas en nuestro entorno. También hasta hace unos años, era más o menos común cruzarse con una o varias en un mismo día, volando de un lado a otro, buscando una flor para libar. Ahora, sin embargo, dicha experiencia es más bien extraordinaria, y sin duda podemos pasar varios días sin ver una abeja cerca de nosotros.

¿Por qué hablamos ahora de esto? En breve, porque los insectos son más importante de lo que sus dimensiones pueden hacernos creer y, en ese sentido, su desaparición paulatina de ciertos entornos puede conllevar un peligro ambiental importante.

Si bien dicha importancia se puede ponderar desde distintas perspectivas, una que la hace evidente es la de la llamada biología relacional, un enfoque que hace énfasis no tanto en los seres vivos por sí mismos, sino, como su nombre lo indica, en las relaciones que éstos establecen en un hábitat que comparten.

Por supuesto, no debe entenderse por ello que las relaciones entre especies son siempre tersas o positivas. En lo absoluto. De acuerdo con la conceptualización de este enfoque, las relaciones entre especies oscilan entre el antagonismo y el mutualismo, esto en función de cuánto y cómo la relación beneficia o perjudica a una especie u otra. Cabe anotar que ambos referentes no existen en estado puro en la naturaleza, es decir, que una especie puede tener al mismo tiempo una relación antagónica y de de mutualismo respecto a otras. 

Como vemos, se trata de una perspectiva más compleja que aquella que sólo clasifica y enlista las especies presentes en un entorno. Lo interesante es que este enfoque ayuda a entender de mejor manera, y con mayor claridad, en qué consiste el tan mencionado “equilibrio natural” pues, contrario a lo que podría pensarse por las ideas que evoca la palabra “equilibrio”, éste no se refiere a una pretendida armonía entre todos los seres vivos, sino, más bien, al hecho de que las relaciones establecidas forman un sistema complejo que desarrolla su propia dinámica, la cual, en el caso de la naturaleza, tiende a un cierto balance sostenido por la búsqueda incansable de la vida por sobrevivir. 

Desde esa perspectiva, los insectos tienen la misma importancia que otras especies en un hábitat e incluso, en algunos casos, mayor. De entrada, una de sus funciones más importantes para la supervivencia de verdaderamente una gran cantidad de especies, es la polinización, el proceso que ciertas plantas no pueden cumplir por sí mismas y el cual necesitan para ser fértiles, florear y eventualmente ofrecer su fruto. Gracias a insectos como las abejas, avispas, escarabajos, mariposas (diurnas y nocturnas), moscas e incluso hormigas, la polinización ocurre.

Otra función clave para el equilibrio natural que se le puede atribuir a los insectos es el control de plagas. El comportamiento parasitario de algunas especies de insectos (es decir, que se beneficien de otra especie sin ofrecer a cambio ninguna ganancia) es uno de los principales mecanismos de control cuando la población de algún organismo vivo comienza a convertirse en un problema para el hábitat. Los insectos pueden controlar pestes de plantas, otros insectos, hongos y algunas otras especies de seres vivos.

Además, los insectos contribuyen a la degradación de desechos, tienen participación en la cadena alimenticia (en algunos casos fundamental, pues son el único alimento de algunos reptiles, anfibios, aves y mamíferos) e incluso se puede decir que, más allá de la biología, cumplen una función estética, pues al menos desde la perspectiva humana, se puede encontrar cierto goce en la contemplación del vuelo de una mariposa, el lento andar de un caracol o la inesperada aparición de una catarina.

¿Todo esto será suficiente para revalorar a los insectos y cuidar su hábitat? 

La próxima vez que una abeja se cuele a una habitación, ¡no la mates! Toda la vida en el planeta depende de que abras una ventana para que pueda partir y continuar su existencia.

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El impacto que mató a los dinosaurios creó la selva del Amazonas

El análisis de miles de pólenes y hojas fosilizados muestra por primera vez el gran cambio que produjo el choque del asteroide en la vida vegetal del planeta. El meteorito reconfiguró los bosques tropicales.

Bosque del Amazonas
Vista aéra del bosque del Amazonas Lubasi, Wikimedia Commons
 

La ceniza que tapó el sol durante meses y los incendios globales acabaron con el 75% de la vida en la Tierra, incluido un 45 por ciento de las especies de plantas. Según los autores, tuvieron que pasar seis millones de años para que el planeta recuperara la biodiversidad que había tenido antes del impacto, y para entonces todo era completamente diferente. 

El análisis de los fósiles indica que seis millones de años después, el nuevo bosque tropical estaba dominado por angiospermas (o plantas con flores) y ya no era abierto, sino frondoso y cerrado como los bosques actuales, en los que las plantas compiten por la luz en diferentes alturas. En el caso concreto de la cuenca del Amazonas, los investigadores han reconstruido la secuencia de los hechos que llevaron a formar la que es hoy zona de mayor biodiversidad del planeta sobre un suelo muy poco fértil.  

Fósiles de hojas
Algunos de los fósiles de hojas analizados en el estudio Carvalho el al (Science, 2021)

Un Amazonas frondoso y húmedo

La catástrofe global y la lluvia de ceniza pudo contribuir a fertilizar el suelo y cubrirlo con una capa rica en fósforo y nitrógeno, al tiempo que la ausencia de dinosaurios dejó más espacio y tiempo a la vegetación para proliferar. Las primeras plantas que crecieron en aquellas zonas relativamente cercanas al impacto fueron las leguminosas conocidas por su capacidad para enriquecer el suelo, y más tarde las angiospermas se impusieron a las coníferas, en un nuevo entorno que las favorecía.

El propio bosque, al crecer en espesura, retiene más humedad en una zona que anteriormente había sido seca, de manera que el sistema se retroalimentó, favorecido también por las frecuentes llegadas de partículas minerales procedentes del otro lado del Atlántico por la nueva configuración atmosférica planetaria.  

“Es solo después del impacto cuando vemos que los bosques cambian su estructura”

“Es solo después del impacto cuando vemos que los bosques cambian su estructura”, dice Carvaho en Ars Technica. Hasta ahora, los científicos tenían datos sobre cómo habían sido las consecuencias del impacto de Chicxulub en algunas zonas templadas del planeta y se conocía que en lugares muy alejados, como Nueva Zelanda, los bosques no sufrieron cambios muy radicales. Sin embargo, nada se sabía hasta el momento sobre cómo cambiaron los bosques tropicales de África y Sudamérica, un cambio tan llamativo que ha sorprendido a los propios especialistas y ayuda a entender, a su juicio, las modificaciones que pueden introducir en los ecosistemas un solo evento catastrófico.

El impacto que mató a los dinosaurios creó la selva del Amazonas

“Es notable que un solo accidente histórico alterara la trayectoria ecológica y evolutiva de los bosques tropicales, disparando esencialmente la formación del bioma más diverso de la Tierra”, concluyen los autores. Ahora esperan tomar muestras en otras regiones del planeta para tener una perspectiva aún más global de lo que sucedió.

Referencia: Extinction at the end-Cretaceous and the origin of modern Neotropical rainforests (Science)

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ENTUSIASMO POR JAGUARES EN LA FRONTERA MÉXICO-ESTADOS UNIDOS (VIDEO)

INVESTIGADORES OBSERVAN INDICIOS DE QUE JAGUARES PODRÍAN VOLVER A HABITAR LA FRONTERA ENTRE MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS

Los jaguares son los grandes felinos del continente americano y no sólo merodean en las selvas tropicales sino también en zonas de menos vegetación más al norte, en Arizona y Sonora, o al menos así lo habían hecho durante siglos.

Desde el siglo XIX, la población de jaguares empezó a disminuir considerablemente en esta zona debido a la cacería, hasta el punto de que en el siglo XX prácticamente se exterminó a este gran gato. Sin embargo, los esfuerzos de repoblación iniciados hace una década en el estado mexicano de Sonora han dado frutos. Actualmente, se cree que existen más de doscientos jaguares en Sonora y zonas adyacentes.

De hecho, más de siete jaguares han sido vistos en Arizona en los últimos veinticinco años. Según reporta National Geographic, los investigadores han capturado nuevos videos de un jaguar en un rancho en Sonora, apenas a unos kilómetros de distancia del punto en el que se entrecruzan Sonora, Arizona y Nuevo México.

Grabar a uno de estos felinos es algo sumamente raro. De acuerdo con Ganesh Marin, investigador de la Universidad de Arizona, es como encontrar un aguja en un pajar, pues se trata de una zona extremadamente grande y los jaguares son animales furtivos.

Los videos que han analizado los científicos revelan que se trata de un joven macho que fue llamado “El Bonito”. Lo que es importante es que la zona geográfica en la que lo han avistado sugiere que los jaguares se están expandiendo y empiezan a reclamar viejo territorio. Esto es una buena razón para celebrar, como ha notado Gerardo Ceballos, doctor en Biología Evolutiva e investigador en el Instituto de Ecología de la UNAM.

Otro indicador es que se ha detectado también la presencia de una joven hembra a menos de cien kilómetros de la frontera. Esto es importante porque las hembras son el factor esencial que permite el crecimiento de la población de jaguares, y las hembras jóvenes no suelen aventurarse lejos de su madre.

Uno de los problemas que esta expansión enfrenta es el muro fronterizo que podría hacer que estos animales no crucen la frontera. Por lo menos, Biden ha anunciado que detendrá su construcción.

 

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Las extrañas y misteriosas criaturas en la Antártida halladas bajo una plataforma de hielo

Entre las criaturas marinas, se hallaron  peces, gusanos, medusas, krill y otros organismos, pero lo que más llamó a la atención, fueron unas esponjas marinas, que viven tan lejos de donde se produce la fotosíntesis, algo tan esencial para su supervivencia.

Los científicos perforaron una plataforma de hielo de la Antártida, y hallaron una roca en el fondo marino que alberga especies que tal vez nunca antes se habían visto. (Foto abajo)

Extrañas criaturas Antartida bajo hielo
British Antarctic Survey

“Este descubrimiento […] nos muestra que la vida marina antártica es increíblemente especial y sorprendemente adaptada a un mundo helado” dijo el biogéografo Huw Griffiths.

La vida lejos de la luz del sol

Es muy difícil llegar a esos lugares casi inaccesibles.

Para explorar esos lugares, los científicos tiene que hacer agujeros en el hielo y bajan el equipo necesario para echar un vistazo.

Lo más sorprendente es encontrar esponjas marinas y otros organismos que se han adaptado a vivir bajo el hielo, lejos de la luz del sol.

Y es que la gran parte de la vida en la Tierra depende del sol para sobrevivir.

De hecho, la fotosíntesis es la base de toda la cadena alimenticia.

En el caso de las esponjas marinas, en ocasiones, filtran microalgas a través de sus poros, las cuales quedan atrapadas, realizan la fotosíntesis, proliferan y la esponja las utiliza como fuente de alimento.

¿Cómo sobreviven las esponjas marinas y otros organismos que utilizan la fotosíntesis, si no hay luz solar ahí debajo del hielo?

Ese el misterio.

En las profundidades más oscuras donde no llega la luz solar, los seres vivos utilizan una estrategia diferente. Alrededor de los respiraderos térmicos del océano que expulsan el calor y los productos químicos volcánicos, las bacterias dependen de las quimiosíntesis para producir azúcares, que forman la base de una cadena alimenticia similar.

A diferencia de la fotosíntesis, la quimiosíntesis produce esa energía sin el requerimiento de luz solar, siendo garantía de vida para las especies que existen en las dorsales oceánicas o en sedimentos profundos. 

Según investigaciones recientes, los organismos que viven bajo los glaciares quimiosintetizan el hidrógeno. También hay lugares quimiosintéticos que dependen del metano, o hasta se han encontrado una fuga de metano en aguas antárticas.

Las extrañas y misteriosas criaturas en la Antártida halladas bajo una plataforma de hielo

Esto podría explicar cómo las criaturas marinas hallados por Griffiths y su equipo han sobrevivido todo este tiempo.

Claro, aun falta mucho por estudiar para llegar a una conclusión acertada.

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