Los 10 mejores discos de PROG del 2020, según César Inca Mendoza

Hola amigos melómanos de Cerca de la Orilla. 
Nuestro estimado colaborador del blog, César Inca Mendoza, nos comparte lo que para él fueron los diez mejores discos de rock progresivo editados en el 2020.
Nacido en España pero radicando actualmente en Perú, César Inca Mendoza Loyola es profesor y Magíster en Filosofía, además de investigador universitario; y desde muchos años atrás lleva reseñando cientos de discos de rock progresivo en el blog Autopoietican – Apuntes de Musica Progresiva Contemporanea, reseñas que también nos ha permitido compartir en nuestro blog.
Así entonces, aquí los diez discos de prog para Cesar Inca Mendoza del 2020, sin ningún orden en especifico:
Los 10 mejores discos de PROG del 2020, según César Inca Mendoza
La Maschera di Cera – S.E.I.
Lo puedes escuchar en aquí

 

Los 10 mejores discos de PROG del 2020, según César Inca Mendoza
Zopp – Zopp
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Los 10 mejores discos de PROG del 2020, según César Inca Mendoza
Nodo Gordiano – Sonnar
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Los 10 mejores discos de PROG del 2020, según César Inca Mendoza
Le Grand Sbam – Furvent
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Los 10 mejores discos de PROG del 2020, según César Inca Mendoza
Pixie Ninja – Colours out of Space
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Los 10 mejores discos de PROG del 2020, según César Inca Mendoza
Deluge Grander – Lunarias
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Los 10 mejores discos de PROG del 2020, según César Inca Mendoza
French TV – Stories Without Fingerprints 
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Los 10 mejores discos de PROG del 2020, según César Inca Mendoza
Frutería Toñi – El porvenir está en la huevas 
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Los 10 mejores discos de PROG del 2020, según César Inca Mendoza
Dai Kaht – Dai Kaht II 

Reseña del disco
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Los 10 mejores discos de PROG del 2020, según César Inca Mendoza
Jaga Jazzist – Pyramid 
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Agregamos una mención honorifica:
Los 10 mejores discos de PROG del 2020, según César Inca Mendoza
Lemming Suicide Myth – Lemming Suicide Myth
Lo puedes escuchar en aquí

¡Kings of Leon regresa con nuevo disco y nuevo video después de 5 años de ausencia!

¡Kings of Leon regresa con nuevo disco y nuevo video después de 5 años de ausencia!

¿La banda formada en Nashville está de regreso?

Desde 2016 que Kings of Leon no ha sacado un álbum nuevo, aunque nos sorprendieron el año pasado con ‘Going Nowhere’ para dar esperanzas ante la fatal crisis mundial emergente en 2020, realmente la banda originaria de Nashville no había dejado claro el camino que se planeaba trazar, pues el proyecto canceló todas sus fechas del año pasado por las razones obvias respecto a la pandemia.

2021 es un año de esperanza para la mayoría de las personas, pues bien sabemos que el año que terminó fue bastante complicado y un claro ejemplo es el fuerte golpe que tuvo la industria musical debido a las cancelaciones sufridas de eventos como conciertos y festivales, aún así, los artistas y las bandas no han dejado de sorprender a sus fans y el clarísimo ejemplo es Kings of Leon.

Desde Walls, la banda no había dado realmente señales o intenciones de lanzar material nuevo, sin embargo, a finales de 2020 y principios de 2021, misteriosas señales comenzaron a rondar al rededor de Kings of Leon, provocando especulación en el colectivo de sus seguidores.

Todo empieza en navidad, pues Jared Followill nos dejó en claro que la octava entrega de la banda estaba más que terminada:

Acto seguido nos regalaron un video de parte del bajista del grupo, que a primer vistazo parecía caído, sin embargo, Nathan, su hermano mayor, compartió un pequeño y misterioso video con un tema nuevo titulado ‘Must Catch The Bandit’.

En vísperas de año nuevo pudimos escuchar más de este tema, además de conocer ‘Feel The Way You Do’, otro tema que podría evidenciar el regreso de los hermanos Followill.

Desde el inicio del año han salido otros 4 teasers titulados ‘Dancing in Your Head’, ‘Spin it Like We Can’, ‘I’m Going Nowhere’ y ‘When You See Yourself’, confirmando las especulaciones de su octavo disco.

Ahora el 7 de enero nos soprendieron con ‘The Bandit’, pero esta vez, en lugar de un simple teaser, nos regalaron un video completo con esta canción que trae la vibra perfecta del antes y el ahora de Kings of Leon.

https://culturacolectiva.com/musica

Lecciones de una bailarina “rota”

El vídeo viral de la bailarina con alzhéimer que revive los pasos de “El Lago de los Cisnes” nos ha emocionado a todos, pero ¿qué nos dice sobre lo que recordamos y lo que somos? Estas son algunas de las cosas que sabemos sobre música y recuerdos

ANTONIO MARTÍNEZ RON

 

En el año 2019, Pepe Olmedo, psicólogo y fundador de la asociación Música para Despertar, puso la música de “El Lago de los Cisnes” de Tchaikovsky a una de sus pacientes con alzhéimer. En el vídeo, que se ha hecho viral estos días, la anciana parece revivir la emoción de los tiempos en que dirigió un grupo de ballet en Nueva York y repite algunos de los pasos de la coreografía. Aunque Marta C. González Saldaña (conocida artísticamente como Marta Cinta y fallecida recientemente) tiene un gran deterioro cognitivo por la enfermedad, la música parece despertar sus recuerdos más profundos, como si estuviera grabada a fuego en otros circuitos diferentes a los que ha dañado el alzhéimer.

Las personas que trabajan en su día a día con pacientes con demencias avanzadas están acostumbradas a este tipo de reacciones. Ancianos que han perdido la capacidad de recordar a sus seres queridos, o que han olvidado incluso su propia identidad, pero reconocen una música y se emocionan de nuevo al escucharla. En los últimos años se han acumulado las evidencias científicas de que la memoria musical puede permanecer más tiempo intacta en este tipo de enfermos. También se cree que la música puede conectar con nuestros recuerdos a través de unas redes neuronales diferentes de las que destruye la enfermedad de Alzheimer, como son los hipocampos y los lóbulos temporales donde se encuentran, pero los mecanismos por los que funciona siguen siendo hasta cierto punto una incógnita.

Escenas del vídeo de Marta Cinta, en el que recuerda la música de 'El lago de los cisnes'

Escenas del vídeo de Marta Cinta, en el que recuerda la música de ‘El lago de los cisnes’ Música para despertar

El investigador de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) Bryan Strange lidera el proyecto europeo ‘RememberEx’ que estudia precisamente esta capacidad selectiva de la memoria. Su interés por este fenómeno se disparó hace unos años cuando, durante un concierto de Navidad que se ofreció a pacientes de alzhéimer en la Fundación Reina Sofía, en Madrid, donde coordina el área de Neuroimagen, contempló con asombro cómo muchos de ellos se pusieron a cantar un villancico y que lo hacían con fluidez, a pesar de que algunos estaban tan mal que no podían casi expresarse. “Se pusieron a cantar “Los peces en el río” y me quedé noqueado”, recuerda.

“Los pacientes de alzhéimer se pusieron a cantar “Los peces en el río” y me quedé noqueado”, recuerda

Él y su equipo llevan más de un año trabajando en una serie de pruebas con los pacientes para conocer mejor cómo se produce este fenómeno. Para ello han combinado los datos de la resonancias cerebrales que se les hacen rutinariamente con una serie de test específicos para ver cómo estaba la memoria musical de cada uno. Durante los test les ponían una canción reconocible, pero sin letra, y comprobaban cuántos de los enfermos reaccionaban a la música y eran capaz de tararear o cantar la canción. “Hemos mirado en una muestra quiénes tienen mejor memoria musical y hemos comprobado a la vez qué estructuras cerebrales conservan más intactas”, explica Strange a Vozpópuli. “Se trata de personas en estado muy avanzado de alzhéimer y, si comparas esta prueba de memoria musical con una prueba psicológica normal, hay unas diferencias asombrosas”. Los resultados preliminares, a falta de pasar por todo el proceso de revisión y publicación, apuntan a que aquellas personas que reaccionan y reconocen la música tienen mejor conservadas las estructuras que tienen que ver con el movimiento y la coordinación, zonas que implican también a áreas subcorticales como el cerebelo, así como algunas regiones de la corteza.

Una rutina interiorizada

Viendo el vídeo de la bailarina Marta Cinta, y teniendo en cuenta las limitaciones de lo que se puede inferir a partir de unas imágenes, el doctor Strange reconoce una rutina motora muy interiorizada, que sería coherente con la conservación de zonas del cerebro relacionadas con la coordinación y el movimiento. “La bailarina reproduce una rutina no solo de movimientos individuales, sino de una segunda de coreografía que seguramente tiene un cierto orden que corresponde al orden en el baile mismo, es decir, que recuerda la secuencia”, explica el investigador. “Tristemente, cabe la posibilidad de que la música sea capaz de activar el recuerdo de la coreografía”, asegura, “pero que la mujer lo haga sin tener consciencia de que ha sido alguna vez bailarina de ballet en Nueva York”.

“Cabe la posibilidad de que Marta Cinta baile sin tener consciencia de que ha sido alguna vez bailarina en Nueva York”

Todo esto se explica porque en el alzhéimer se daña principalmente el acceso a memorias episódicas, pero no tanto a las emotivas o de coordinación. José María Ruíz Sánchez de León, profesor de Psicología de la Universidad de Complutense de Madrid (UCM), tiene más de 15 años de experiencia clínica con este tipo de pacientes. “En el vídeo lo que vemos de forma más evidente es una memoria motora, que está almacenada en sustancias subocorticales, en los ganglios basales, y que es una conducta motora superentrenada, y en ese sentido no requiere que haya recuerdo episódico autobiográfico y también está desprovisto de emoción”, apunta. Pero esta memoria que le permite recordar los movimientos es solo una de las tres patas que necesitamos.

En un cerebro sano, toda la “orquesta” funciona a la vez, en estos pacientes falla una de las “patas”

“Las otras dos patas son la emoción, que la vemos expresada en su rostro, aunque tiene algunos síntomas de parkinsonismo y la mirada un poco perpleja, y la tercera pata es el recuerdo episódico, autobiográfico, por el que ella recuerda que bailó eso. Aunque muy probablemente, por el deterioro cognitivo aparente que muestra”, añade, “ese recuerdo no exista y no esté accesible”. En un cerebro sano eso tres elementos están sintonizados, toda la “orquesta” funciona a la vez, pero lo que vemos en estos pacientes es lo que pasa cuando se “rompe” alguna de estas tres patas.

“En general, muchos pacientes de alzhéimer pierden las memorias implícitas pero no las explícitas”, explica el neurocientífico argentino Mariano Sigman. “Sin hipocampo no puedes formar memorias explícitas, es decir, esos recuerdos no los puedes convertir en historias que contar a los otros o a ti mismo”. En 1911, recuerda, el neurólogo suizo Édouard Claparède se dio cuenta de que si escondía un alfiler entre los dedos y le daba la mano a uno de sus pacientes amnésicos, en la siguiente sesión este no recordaba nada de los sucedido, pero ya no le daba la mano. “En este sentido es muy probable que la mujer del vídeo esté reproduciendo el baile como el paciente no le daba la mano al médico”, dice Sigman. “Parece que recuerda, pero todo puede ser básicamente un reflejo”. Bryan Strange lo relaciona con otro caso famoso, el del paciente HM, que quedó con el hipocampo dañado tras una operación y a quien enseñaron a hacer una nueva tarea motora compleja (dibujar una estrella mientras miraba el papel a través de un espejo). Cuando volvían, día tras día, HM hacía el dibujo mejor (había memorizado la tarea), pero no recordaba ni al doctor ni haber practicado nunca aquella forma de dibujar.

¿El poder de la música?

El caso de la bailarina Marta Cinta nos muestra también que la memoria es más compleja de lo que nos puede parecer y no es un “todo o nada” en estos pacientes, sino que su deterioro es paulatino. Los recuerdos, ahora lo sabemos, no se almacenan en el hipocampo, sino de una forma distribuida en distintas regiones del cerebro, aunque esta estructura dañada por el alzhéimer es la que tiene la “llave” para recordar cosas que nos pasaron en nuestra vida. “Los hipocampos son el bibliotecario, que ha registrado el libro y sabe dónde lo ha dejado”, explica el profesor Ruíz Sánchez de León. Pero, por así decirlo, cuando desaparece el “bibliotecario”, ese libro sigue estando en alguna parte, y puede que lleguemos hasta él por otras vías, ya sea por la emoción o algo tan primitivo e integrado en nuestros circuitos neuronales como es la música.

“Las memorias motoras están distribuidas en muchas áreas cerebrales, y están asociadas fuertemente a información de otras modalidades, como la auditiva o la visual”, asegura la investigadora de la Universidad de Londres Beatriz Calvo Merino. “Es interesante observar la precisión de la secuencia de los movimientos, y también a delicadeza que se aprecia en la posición de las manos en distintos momentos del vídeo”, explica. “Pero aún mas fascinante es la atención a detalles que ayudan a transmitir el contenido emocional asociado a esa pieza de danza”, añade. Porque los bailarines y músicos profesionales, con los que ella ha trabajado con frecuencia, no solo adquieren la capacidad de reproducir movimientos de forma precisa durante su entrenamiento, también aprender a transmitir la emoción elegida durante la reproducción artística. “Es fascinante observar que la escucha de la pieza musical recupera ambos aprendizajes, el motor y el emocional”, subraya.

El vídeo nos coloca, en cualquier caso, ante la terrible dicotomía que los familiares de pacientes se han planteado más de una vez: o bien la música despierta momentáneamente la memoria de la bailarina, y recuerda temporalmente quién fue en un momento de vertiginosa lucidez, o bien la música activa en ella una respuesta casi automática, como un resorte, y lo que vemos es un ser humano en el que la consciencia está casi desvanecida. Cualquiera de las dos opciones es terrible.

Estamos viendo un destello de lo que una persona fue antes de que la enfermedad le arrebatara lo que era y sentía

Dado que las memorias se guardan como episodios, señala Mariano Sigman, es frecuente que se queden “pegadas” a ellas las emociones que se sintieron en el momento. “De manera que, aunque no recuerde quién fue, es muy probable que mientras “baila” esté experimentando muchas de las cosas que se guardaron durante aquel instante, puede que esa emoción o hacia dónde miraba. O quizá reviva cosas malas, como el sufrimiento y el esfuerzo”. Al escuchar la música, su cerebro recupera aquel recuerdo de la ‘biblioteca’ y tal vez ella revive una serie de emociones sin anclar, como si volviera a bailar en medio de una habitación a oscuras. Por eso, aunque nos llegue al corazón, cuando vemos el vídeo del “último baile” de Marta Cinta no estamos viendo algo bonito. Estamos viendo un destello de lo que una persona fue antes de que la enfermedad le arrebatara casi todo lo que era y lo que sentía. El último baile de una bailarina solitaria y “rota”.

LA VIDA ES UNA AVENTURA, Y ESTAS 10 CANCIONES LO MUESTRAN A LA PERFECCIÓN

TE COMPARTIMOS 10 CANCIONES PERFECTAS PARA ACOMPAÑARTE EN CUALQUIER AVENTURA QUE DECIDAS EMPRENDER

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La vida cambia de un momento a otro; los cambios, así como son inesperados suelen sorprendernos, nos mueven y nos dan nuevas perspectivas de vida. La vida es una aventura, no importa dónde estés. En ocasiones lo mejor es dejarnos llevar, sin planes anticipados, sin esperar algo en específico. 

Ya sea que decidas lanzarte a la aventura tú solo, con amigos, familia o pareja, siempre hay algo nuevo por descubrir. 

Paseos de noche por la ciudad, viajes cortos o largos en la carretera, acampar, cocinar, bailar, cualquier actividad que decidas hacer puede llevarte a los lugares más inesperados. 

Para todos esos momentos, te compartimos a continuación una selección de música realizada en colaboración con un experto en viajes por carretera y en música para el camino: SEAT. Porque cuando viajas a bordo de un SEAT, el ritmo de la música no sólo se vive, también se siente, y tus trayectos se convierten en una experiencia inigualable.

Estas diez canciones demuestran que la vida es una aventura que vale la pena ser vivida, el soundtrack perfecto para acompañarte en lo impredecible de la vida. 

1. New Lands, Justice

 

2. Dreams, Fleetwood Mac

 

3. Let It Happen, Tame Impala

 

4. I Don’t Care, Ed Sheeran & Justin Bieber

 

5. Happiness in Liquid Form, Alfie Templeman

 

6. I Follow Rivers (The Magician Remix), Lykke Li

 

7. Copines, Aya Nakamura

 

8. TODO BUENO, Black Eyed Peas & Piso 21

 

9. The Look, Metronomy

 

10. Hémisphère, Paradis

 

También en Pijama Surf: ¡Sal de tu zona de confort! Una playlist para moverte hacia el cambio que quieres en tu vida

 

Imagen de portada: Jeremy Bishop / Unsplash

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Vida Ruina

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SUSANA IGLESIAS

Descubrí que no podía darle al mundo el ‘amor’ que exigían de mí, así que les regalé mi odio.” Estamos crudos en un local de mariscos estilo Sinaloa llamado El Peladito, en Gabriel Mancera colonia Del Valle, suena Ariel Camacho y Los Plebes del Rancho. Sus ojos son tiernos, Danny Furia: el hombre más parecido a Marlon Brando que he conocido, atrás quedó ese billete enrollado en la mesa, atrás quedó la noche, atrás nuestro pasado diluido en ácido y botellas rotas, vacías, sangre en el piso. He pasado varias noches con él para intentar escribirlo, lo observo fumar, a veces lleva playera a veces no, abre su corazón y escupe, se burla de la existencia, de mí y de él. Todo comenzó un domingo, fui invitada al ensayo de una de las bandas de Ciudad de México que tocan un furioso y potente PUNK: Vida Ruina, prometedora en la escena. El taxi de la aplicación nos perdió en Chalco. Llegamos a la parte oriente del Tianguis de Las Torres en Iztapalapa, huele a cadáver como en aquella tocada legendaria en la que los Vida Ruina tocaron en un baldío con perros muertos reventados, cuentan que Danny Furia (vocal y letras) tumbó a un policía que quiso detener el concierto, le aventó en la cara un perro reventado, después a puño limpio lo echó de ahí. Con miedo al covid-19 nos internamos entre la inmunidad de rebaño del tianguis, suicidamente comimos quesadillas, encontraron un traje para el show de Danny, por tan solo 150 pesos un ex marero (vendedor) lo modeló, fue un gran momento. No sé si punks es una etiqueta justa, lo que sí tengo claro es que son personas especiales, Gnomo (bajo) es un filósofo, su vida es la música, la considera el arte más alto, un trago de champagne y me pregunta:

—¿Qué pasó con Nietzsche?

—No sé

—Le cargaron el guante.

 

Jaime (guitarra) habla del purismo en la música, dice que le dan ganas de vomitar cuando habla de notas y velocidad con músicos, no le interesa ir por ese camino, está gastado, lo conoce, está lejos de esas limitaciones, tiene otra pasión: la fotografía. Cristóbal Martínez (batería) sabe tocar jazz y marchas de guerra, su amor serrano-sinaloense lo llevó a Vida Ruina. Su canción Señor Feudal es un himno contra la sumisión en el trabajo, en ella agradecen a los patrones exprimirnos, en realidad es un escupitajo sarcástico en la quincena. Estar con Danny Furia es buscar en un Seven una manzana y una pluma bic a la una de la mañana. Su disco se estrena hoy 14 de noviembre en todas las plataformas de música, cinco tracks que recopilan el sonido brutal de las distintas formas de violencia urbana. Masacre en Tequez está inspirada en aquella noche fatídica en Garibaldi, la noche de los mariachis asesinos. Yo no sé de música, ni me interesa saber de música, ¿sabes lo que realmente me interesa? Aprender a bailar cumbia, dice Danny mientras mira desafiante, pone una canción de Misfits, Last Caress. Habla del suicidio, de la vez que cayó en coma por beberse de golpe una botella de vodka, ríe, enciende un cigarro.

https://www.milenio.com/opinion/susana-iglesias/cronica/vida-ruina

 

«Letter To You»: los fantasmas de Bruce Springsteen, canción a canción

Entre rescates de los setenta, el vigor recuperado de la E Street Band e infinidad de guiños autorreferenciales, «Letter To You» suena exactamente a lo que se supone que debería sonar el disco número 20 del estadounidense

Bruce Springsteen, en una imagen promocional de «Letter To You»
Bruce Springsteen, en una imagen promocional de «Letter To You» – Danny Clinch

Los fantasmas del pasado llaman a la puerta y ahí está Bruce Springsteen, el último héroe americano, franqueándoles el paso e invitándoles a acomodarse en la estancia. «I hear the sound of your guitar / Comin’ in from the mystic far / Stone and the gravel in your voice / Come in my dreams and I rejoice», que cante en «Ghosts», una de las detonaciones mayores de «Letter To You», disco que se publica este viernes acompañado de un documental sobre la gestación del mismo.

Vuelve la E Street Band, lo que siempre es una buena noticia pero, a grandes rasgos, «Letter To You» suena exactamente a lo que se supone que debería sonar el disco número 20 de Bruce Springsteen. A saber: a vagones llamas, iglesias y cárceles jugando a deshojar la margarita, euforia juvenil arañando las compuestas del presente y mucho guiño a su propia carrera. Una carta para ti que en realidad es un mensaje cifrado que el propio Springsteen, 71 años recién cumplidos, parece haberse enviados a sí mismo para recordarse quién fue. Un disco autorreferencial y con algo de autohomenaje que se anuncia como obra maestra pero que, como mucho, empata con «The Rising» (2002) en el cómputo global. Veamos el porqué, canción a canción.

«One Minute You’re Here»

El carpe diem del Boss; vivir el presente antes de esfumarse y convertirse en pasado. No canta, apenas murmura, en este corte inaugural que arranca pegado a las faldas orquestales de «Western Stars», su anterior álbum, antes de tomar impulso para aterrizar en el paraíso perdido de los setenta. Queda claro pronto, a la primera, que «Letter To You» quizá no tiene la mejor de las secuenciaciones.

«Letter To You»

El primer single y toda una declaración de intenciones: vuelve la E Street Band, esa imparable locomotora rítmica, y lo hace con un cosquilleo similar al que provocó en su día el arranque de «The Rising» (2002), su primer álbum con la banda de toda su vida en dieciocho años. Se cuela por ahí una línea melódica que recuerda a la versión en directo de «Land Of Hope And Dreams», lo que hace sospechar que quizá Bruce venga a jugar con las cartas marcadas.

«Burnin’ Train»

La E Street Band en modo despendolado, alimentando las calderas del rock y electrificando un entusiasmo más algorítmico que real. Como el que se obliga a pasárselo bien sin ganas, «Burnin’ Train» es la euforia impostada, el querer y no poder. Eso sí: ahí está Max Weinberg reivindicándose por enésima vez como metrónomo y alma rítmica de la banda.

«Janey Needs A Shooter»

La primera de las tres canciones que Springsteen recupera de su fondo de armario de los setenta y muy probablemente la mejor de todo el disco. Prima hermana cercana de «Darkness On The Edge Of The Town», trae de vuelta lo mejor del Springsteen épico, monumental y profundamente conmovedor.

«Last Man Standing»

En un disco repleto de fantasmas del pasado y amigos perdidos, «Last Man Standing» refuerza el poso melancólico al echar la vista atrás para recordar a George Theiss, guitarrista de la que fuera su primera, The Castiles. Espíritu sesentero en clara sintonía con una época en la que empezó casi todo. Otra de las joyas del disco.

«The Power Of Prayer

Primer bajón serio, con la épica tropezando con el exceso de azúcar y la E Street Band en modo zombie. Todo, desde los teclados del arranque hasta el solo de saxo está (sospechosamente) en su sitio. Una canción que no hubiese pasado el corte en los setenta ni en los ochenta pero que tampoco hubiese desentonado en cualquiera de sus últimos cuatro discos.

«House Of The Thousands Guitars»

Quienes acusan a Springsteen de haber hecho un disco escandalosamente autorreferencial tienen aquí unos cuantos motivos de peso: desde el teclear del piano a esos versos sobre cárceles e iglesias, todo aquí suena a refrito de «Jungleland». La falta, eso sí, la magia, El alma. La vida.

Springsteen, durante las sesiones de promoción de su último disco
Springsteen, durante las sesiones de promoción de su último disco – Danny Clinch

«Rainmaker»

Recuperada de la época Bush, comparte con «The Rising» cierto interés por mirar hacia otro lado musicalmente hablando y conceder mayor protagonismo al violín y a los arreglos de cuerda. Una contundente acotación política que cuesta no leer en clave electoral («a veces la gente necesita creer en algo tan malo», canta) ahora que los comicios americanos están a la vuelta de la esquina.

«If I Was The Priest»

Poseído por el espíritu de The Band, Springsteen se saca de la chistera esta arrebatada y liberadora canción compuesta en 1970 y deja que la E Street Band, impecable, haga el resto. El sonido del hammond, la manera que tiene Bruce de masticar las palabras, el traqueteo rítmico… Una delicia.

«Ghosts»

El segundo single y, muy probablemente, la razón de ser del disco. Amigos caídos, fantasmas muy presentes y el reguero de muertos, cada vez más, que deja el paso del tiempo. Pop acorazado y eufórico en el que se funden el «Free Fallin’» de Tom Petty y el «Ain’t Ever Satisfied» de Steve Earle.

«Song For Orphans»

Tercer rescate de los setenta, lo que quizá explica el deje inequívocamente dylaniano, época «Blonde On Blonde», que se le escapa a Springsteen cada vez que abre la boca. Panorámica y tierna, suena a pantalla pasada, a época ya cerrada.

«I’ll See You In My Dreams»

Despedida y cierre con una balada marca de la casa. Si el disco se abría agarrándose bien fuerte al presente, «I’ll See You In My Dreams» intenta mirar a los sueños que están por venir con otra de esas canciones que lo mismo podrían haber aparecido en «High Hopes» que en «Magic». Intrascendente adiós para un disco supuestamente trascendente.

https://www.abc.es/cultura/musica

 

Así suena la canción que aparece escrita en el trasero de una persona en ‘El jardín de las delicias’ de El Bosco

Aparece en la parte derecha del tríptico, en el infierno, donde un condenado tiene escrita una partitura en el culo.

Parte del tríptico de 'El jardín de las delicias' de El Bosco.
Parte del tríptico de ‘El jardín de las delicias’ de El Bosco.
WIKIMEDIA

El jardín de las delicias es una obra de El Bosco que, aunque no tiene fecha exacta, muchos la sitúan entre los años 1485 y el 1515, y se trata de un tríptico expuesto actualmente en el Museo del Prado de Madrid que representa el paraíso de Adán y Eva, la lujuria de los placeres carnales del hombre y la condena en el infierno, cada uno de estos temas en una parte diferente del tríptico.

Sus dimensiones (la tabla central es de 220 cm x 195, y las dos laterales de 220 x 97) hacen que sea una obra con múltiples escenas y un gran detalle. De hecho, hay elementos muy curiosos, como una partitura escrita en el culo de una persona que está siendo castigada en el infierno.

Pero, como otras piezas de música del mítico cuadro de El Bosco, esta partitura sobre la piel de un condenado también puede ser escuchada, y así lo han demostrado recientemente en Reddit.

Este foro ha compartido un vídeo llamado “Hieronymus Bosch [El Bosco] Música en el culo” en el que se puede oír la canción que aparece escrita en el trasero de esta persona, y, al contrario de lo que se pueda pensar por estar escrita donde está, es una pieza clásica muy agradable.

https://www.20minutos.es/gonzoo/noticia/4418054

MONJAS BENEDICTINAS GRABAN 7 MIL HORAS DE CANTOS GREGORIANOS (TODO EL CANON COMPLETO)

UN ÉPICO Y PRECIOSO PROYECTO HACE DISPONIBLE TODO EL REPERTORIO DE LOS CANTOS GREGORIANO

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Las mojas benedictinas de la abadía de Notre Dame de Fidélité de Jouques viven una vida tradicional de “ora et labora”. Pasan la mitad del día haciendo trabajos manuales y la otra mitad rezando y cantando. Durante la pandemia, las monjas viven en reclusión del mundo pero siguen entonando sus cantos todos los días. 

El músico John Anderson, fascinado por la música de las monjas, tuvo la genial idea de grabar a esta comunidad integrada por 45 mujeres. Para lograrlo, bastó con que Anderson instalara algunos micrófonos en distintos puntos de la abadía y las monjas, todos los días antes de iniciar sus oraciones, aprietan un botón para hacer correr la grabación. De esta manera no se perturba su vida dedicada a la contemplación divina.

El resultado de este proyecto son cerca de siete mil horas de música, mucha de ella inédita, con lo que se abarca todo el repertorio de los cantos gregorianos. Los cantos gregorianos iniciaron justamente en monasterios benedictinos alrededor del siglo VIII y la tradición se mantiene ininterrumpida.

Anderson contrasta la música e intenciones de las monjas con las del mundo moderno. Sus cantos son anónimos y unánimes. Rezan pero no por ellas mismas, sino por el mundo y alaban a la divinidad con su música.

El resultado de este trabajo impresionante es una aplicación en donde se ofrece toda esta música, incluyendo partituras y traducciones de las hermosas oraciones latinas. El nombre del proyecto, Neumz, hace referencia a los neumes, palabra que significa “alientos”:  son los alientos con los que se medía el tono musical que debía seguir. Es también una referencia al espíritu santo, el pneuma, que es la inspiración y el tema de muchos de estos cantos.

La idea es que los usuarios realicen donaciones y dos terceras partes de ellas serán para las monjas y sus proyectos caritativos.

Este magnífico proyecto invita a buscar sosiego y apoyo contemplativo en horas inciertas. Se trata de una forma de conectar con belleza y significado y a la vez preservar una importante tradición. Escuchar esta música por horas puede ser una forma de entrar en un estado de paz y relajación y quizá comunión. Una muestra de ello es el siguiente video de 4 horas de cantos.

 


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