El quirófano

Operar con serrucho, tocar el piano con guantes de boxeo, ahogar el seis doble y cantar las cuarenta siempre en bastos es lo que hacen nuestros políticos

OtrosGuardarEnviar por correoImprimirMANUEL VICENT16 NOV 2019 – 17:00 CST

Único debate electoral entre los cabezas de lista de las legislativas del 10-N.
Único debate electoral entre los cabezas de lista de las legislativas del 10-N.

Mientras los líderes políticos se picotean como gallitos tomateros, en un hospital de la Seguridad Social se realiza un trasplante de hígado. El donante era de Podemos y el enfermo es de extrema derecha. El equipo quirúrgico lo forman un cirujano del PP, una anestesista del PSOE y ayudantes de distintas ideologías controlan los monitores. La intervención resulta un éxito gracias a un oficio riguroso y al espíritu compartido en el quirófano. ¿Rechazaría usted un hígado o un riñón que perteneciera a un enemigo político? Mientras el Parlament de Cataluña se está convirtiendo en un bebedero de patos, en el auditorio del Palau actúa una orquesta sinfónica, entre cuyos músicos los hay de Esquerra Republicana, constitucionalistas, defensores acérrimos de la unidad de España, independentistas radicales, algún violinista incendiario y un flautista partidario de mandar los tanques. Bajo la batuta de un director sin ideología conocida, cada músico interpreta la propia partitura con notable virtuosismo hasta llegar a un acorde final que levanta unánimes aplausos. Mientras los jefes de fila de cada partido parecen tener un ego que no les cabe en el escaño, en cualquier casino de pueblo los españoles del común juegan al tute o al dominó. Unos comunistas y otros de Vox forman pareja y se hacen señas guiñándose el ojo. Así discurre en verdad la vida, cada uno con sus problemas, a ras de la existencia, pero si el cirujano, el director de orquesta y los jugadores de cartas se hubiesen comportado como los políticos, el enfermo de hígado habría muerto, la orquesta sinfónica habría sonado como una banda borracha y la partida de tute o de dominó habría acabado a hostias. Operar con serrucho, tocar el piano con guantes de boxeo, ahogar el seis doble y cantar las cuarenta siempre en bastos es lo que hacen nuestros políticos.

https://elpais.com/

Pronóstico

Puesto que fuimos tan idiotas y no hicimos nada para evitarlo, el desastre propio o la victoria del rival, que se veía venir, por fin ha llegado

MANUEL VICENT

Papeletas electorales preparadas para el 10-N en un colegio de Madrid.
Papeletas electorales preparadas para el 10-N en un colegio de Madrid. J.J. GUILLÉN EFE

Si ante la amenaza de cualquier calamidad se interrogara hoy al oráculo de Delfos, para acertar de lleno le bastaría con estas tres palabras: se veía venir. Se trata del pronóstico más científico que pueda hacerse sobre el futuro. Si los casquetes polares están a punto de licuarse por completo y se acerca el día en que nos vamos a despertar con el mar al pie de la cama, limítate a decir: se veía venir. Si los astrónomos afirman que se dirige a la Tierra un aerolito demoledor que puede partir en dos el planeta, encógete de hombros y di: se veía venir. Si de pronto el telediario da la noticia de que a ese presidente de color calabaza que hay en Estados Unidos un tirador de élite le ha volado la tapa de los sesos con un rifle adquirido en el supermercado de la esquina, te alegres o no, tu respuesta será: se veía venir. Por primera vez, después de 40 años de libertad, el sueño de la independencia de Cataluña arde dentro de unos contenedores de basura, nada glorioso por otra parte, porque las llamas que iluminan ese sueño imposible solo se alimentan de una suma de desechos, restos de pollo hormonado, compresas y pañales, cáscaras de huevo, frutas podridas y envases de cartón. Si ese fuego producto de la ira y la frustración se propaga y al final de esta quimera resulta que sobre la democracia calcinada los caballos del fascismo entran relinchando en el corazón del Estado, pon cara de lelo y exclama: se veía venir. Este domingo borrascoso de otoño, pisando las hojas amarillas, con la papeleta en la mano, los españoles vamos a ver el futuro en el hígado de las ocas, que son las urnas. Gane o pierda tu candidato, si alguien te pregunta ¿cómo lo ves?, puedes decir: puesto que fuimos tan idiotas y no hicimos nada para evitarlo, el desastre propio o la victoria del rival, que se veía venir, por fin ha llegado.

https://elpais.com/

Fuego fatuo

La marcha emprendida por las mujeres por conquistar su libertad ha mandado a don Juan bajo cualquiera de sus formas a pudrirse en la fosa

MANUEL VICENT

Representación de 'Don Juan Tenorio' en el teatro de Alcalá de Henares en 2017.
Representación de ‘Don Juan Tenorio’ en el teatro de Alcalá de Henares en 2017.

Si en estas fechas de los muertos en los teatros ya no se repone la obra del Tenorio es porque en la escena del sofá don Juan ya no se atreve a decirle a doña Inés: ¿No es verdad, ángel de amor…? Hasta la novicia más angelical hoy le podría replicar: “Oye, ¿tú eres gilipollas o qué?”. La larga marcha emprendida por las mujeres por conquistar su libertad ha alcanzado uno de sus principales objetivos, que es la de mandar a don Juan bajo cualquiera de sus formas a pudrirse en la fosa. En el cementerio su cuerpo produce de noche un fuego fatuo derivado de la inflamación que emite la materia putrefacta. Por estas fechas, solo los románticos alados llevan flores todavía a su tumba. Todo cambia, decía Heráclito, de modo que la figura cursi del burlador de Sevilla se ha transformado en la de un choto violador en manada. En nuestra cultura la fiesta de difuntos viene acompañada con toda clase de dulces de mazapán o de calabaza. Antes se celebraban grandes comilonas sobre las tumbas en los cementerios. Algún finado descarado sacaba el brazo por debajo de la lápida y pillaba un buñuelo, pero hoy los muertos no comen como antaño, ante el terror que les produce lo que pasa fuera de la tumba, todos los vivos desnudos disfrazados de muertos. Si por estas fechas tiene la costumbre de tomar buñuelos en honor de los muertos no lo deje para mañana porque es posible que el fin del mundo se produzca bajo la forma de un otoño plácido con aroma de castañas asadas. En cualquier lugar de nuestra cultura, desde los poblados más salvajes se oye cantar: “A las benditas almas del purgatorio, que Dios las lleve a descansar”. Fue un genio de las finanzas quien inventó el purgatorio, un impuesto de peaje a medio camino entre el cielo y el infierno. Ahí está hoy el alma en pena de don Juan Tenorio pagando al barquero el tránsito hacia el olvido.

https://elpais.com/

Una hora más

El tiempo no existe. El tiempo son solo las cosas que nos pasan

MANUEL VICENT

El tiempo pasa muy deprisa cuando a uno no le pasa nada.
El tiempo pasa muy deprisa cuando a uno no le pasa nada. GETTY IMAGES

Dijo un día un panadero: Dios creó el tiempo, pero dejó que nosotros fabricáramos las horas. Y el panadero durante una hora hizo un pan gallego, crujiente y perfumado en su horno de leña. Dijo un día una maestra: Dios creó el tiempo, pero dejó que durante una hora de clase ella abriera la mente de sus alumnos y les trazara en la pizarra la ruta hacia la isla del tesoro. Dios creó el tiempo, pero un cirujano solo necesitó una hora para extirpar un cáncer al paciente y salvarle la vida. Dios creó el tiempo, pero el artista aprovechó una hora de inspiración para culminar una obra de arte. En una hora pintó Leonardo da Vinci la inquietante y ambigua sonrisa de la Gioconda y Velázquez inició el impresionismo desde el pañuelo de la infanta Margarita. Dios creó el tiempo, dijo el fontanero, quien llegó a casa y en una hora arregló el grifo, el calentador y la cisterna. Dios creó el tiempo, dijo el poeta, pero quiso que escribiera que no había que afligirse por aquellas horas felices de esplendor en la hierba porque su belleza permanece siempre en el recuerdo. Dios creó el tiempo, pero Otis Redding sentado en el muelle de la bahía dejó que transcurrieran las horas viendo entrar y salir los barcos. Dios creó el tiempo, pero Hamlet en solo una hora pudo decidir entre ser o no ser. Dios creó el tiempo, pero Gary Cooper esperó esa hora fatídica en el reloj de la estación para enfrentarse solo ante el peligro. En algunos relojes medievales de sol se halla grabada esta inscripción: todas las horas hieren, la última mata. Ciertamente la última hora nos va a matar, pero hoy habrá una hora más en todos los relojes. Einstein ha demostrado que la eternidad está incluida en una sola hora, esa que a uno lo puede hacer inmortal. El tiempo no existe. El tiempo son solo las cosas que nos pasan, por eso pasa tan deprisa cuando a uno no le pasa nada.

https://elpais.com

Psicofonía

Con Franco ya a buen recaudo, nadie osó manchar el blanco mantel con el problema de Cataluña

MANUEL VICENT

Complejo del Valle de los Caídos, de donde serán exhumados los restos de Franco a finales de este mes.
Complejo del Valle de los Caídos, de donde serán exhumados los restos de Franco a finales de este mes.GETTY IMAGES

Estaban dispuestos a discutir sobre la exhumación de Franco cuando llegó el maître con la carta de vinos y entre estos líderes de opinión se estableció una educada polémica sobre añadas y reservas, de modo que dejaron a Franco de momento en su tumba y unos eligieron un blanco seco, otros, un tinto de crianza. Con el toque exquisito del vino en el paladar alguien dijo que lo difícil no era sacar a Franco del Valle de los Caídos, sino del subconsciente de los españoles, su tumba más hermética. Luego, los comensales se enzarzaron acerca del destino que había que dar a ese siniestro panteón y a su desmesurada cruz. Entonces se acercó el camarero a la mesa con la comanda, los comensales dejaron cada uno de lado su opinión y decidieron compartir de primero una ensalada de rúcula con queso de cabra y olivas negras. Mientras la saboreaban fue consensuada una posible salida. Después de sacar los despojos del dictador habría que hacerlo con todos los restos mortales de las víctimas de uno y otro bando, para entregarlos con el máximo respeto a sus familias, y a continuación abrir de par en par las puertas de la basílica para dejarla en poder de la naturaleza, de forma que primero entraran grandes bocanadas de aire puro cargado con el aroma de todas las plantas silvestres de la sierra, el espliego, el romero, el tomillo y la jara, y, una vez purificada, dejar que el tiempo a medias con la botánica la convirtieran en una gruta impenetrable llena de hiedra, helechos, zarzas, raíces y malvas, donde los esotéricos de noche pudieran extraer macabras psicofonías. En aquel almuerzo todos realizaban un esfuerzo para no estropear una buena digestión. Por eso, con Franco ya a buen recaudo, nadie osó manchar el blanco mantel con el problema de Cataluña. Todos convinieron en que para abordar tan grave cuestión había que pedir un buen chuletón.

https://elpais.com/

La forja del mago Yunke

La física cuántica permite a una partícula estar en dos sitios a la vez, ir de un lugar a otro sin pasar por el medio, bajar hacia arriba y subir hacia abajo. Eso es exactamente lo que hace el mago Yunke

MANUEL VICENT

El mago Yunke.
El mago Yunke. JORDI SOCÍAS

Al amanecer sonaba lo primero el yunque del herrero. Luego estaban las campanas que llamaban a misa. A media mañana en el silencio del pueblo se oía el grito de algún buhonero, la flauta del afilador, tal vez el rebuzno de un asno, el relincho de algún caballo y la cantinela de la tabla de multiplicar que salía por los ventanales de la escuela. Eran los sonidos naturales de este pueblo, Vilavella, en tiempos ya lejanos. Cuando la campana tañía para avisar de que en misa se estaba alzando a Dios, los carros de labranza, que iban al campo, se detenían; en el lavadero público las mujeres dejaban de fregar la ropa; los ciclistas se apeaban de la bicicleta; en la calle los viandantes quedaban paralizados y después de un minuto de recogimiento la gente se santiguaba y volvía a ponerse en marcha como si por arte de magia alguien le hubiera dado cuerda a un engranaje colectivo.

Lo único que en medio de ese silencio religioso no había dejado de sonar era el yunque del herrero, el abuelo de este mago. En aquellos años en la herrería de José María el Cameño, de buena mañana se afilaban las azadas de los jornaleros y se herraba a los caballos. Carmen, su hija pequeña, colaboraba espantándole las moscas al animal con un trapo para evitar que soltara una coz. Olía a uña quemada el aire de alrededor y era maravillosa la forma con que el herrero forjaba en el yunque a martillazos la herradura, que metía y sacaba de la fragua oscura. En el pueblo vivía alquilado en la planta superior de la herrería un practicante, el señor Mus, un tipo barojiano, quien solía aliviarse el hambre haciendo juegos de manos y pequeños trucos de magia a los bañistas del balneario. Al morir, el piso fue ocupado por Carmen, la hija del herrero, recién casada, y poco después allí nació en 1975 un niño pelirrojo, que fue bautizado con el nombre de Salvador.

Tenía cuatro años cuando un día el niño pelirrojo abrió un armario y se encontró con algunos extraños artilugios de magia que el señor Mus, el practicante prestidigitador, había olvidado antes de irse al otro mundo, unas barajas, una botella de falso cristal, algunas gomas de colores, una cartera con dos cuerpos, cajas de doble fondo. El niño pelirrojo comenzó a jugar con aquellos extraños artilugios como si fueran la única realidad posible, de modo que al llegar al uso de razón la magia ya era su lógica. Cuando llegó a la adolescencia, poseído de una extraña sensibilidad para ver el doble fondo que tienen todas las cosas de este mundo, comenzó a divertirse con la habilidad de sus manos. Trabajaba en una fábrica de azulejos y solo para sorprender a sus compañeros hacía desaparecer piezas en la cadena de montaje. El encargado le decía: “Salva, no hagas tonterías, que tú de estas gilipolleces no vas a vivir”. Su madre murió muy joven. No llegó a ver sus primeros éxitos ante el público, pero confesaba a sus amigas: “El meu roget farà coses molt grans en esta vida. (Mi pequeño pelirrojo hará grandes cosas en esta vida)”.

Puesto que existen fuerzas misteriosas que se concitan, hubo un mago de Vila-real, quien al conocer las extraordinarias facultades de este pelirrojo, antes de retirarse del oficio, le regaló todos los trucos y le enseñó a ejercer la ilusión ante el público. El pelirrojo se divertía haciendo juegos de manos en las fiestas, en bodas y bautizos del pueblo, excitado por la felicidad y el asombro que causaba. Así fue tomando altura hasta convertirse en un creador de trucos, discípulo predilecto y sucesor de Tamarit y de David Copperfield. Con más de 200 actuaciones al año en cualquier ciudad del mundo, hoy sirve de atracción en los congresos mundiales de magos y acaba de ganar el Campeonato Mundial de Magia, organizado en Corea por la Federación Internacional de Sociedades Mágicas.

En la fragua de su abuelo sucedía que a medida que se aplicaba más calor, el hierro iba pasando del color rojo al anaranjado y finalmente al blanco incandescente. Ahora se sabe que con el calor los átomos del metal adquieren una vibración que se convierte en una energía lumínica. Hacia 1880 Thomas Edison aplicó este fenómeno rudimentariamente al filamento de la bombilla eléctrica y Max Planck en 1900 al analizar este invento descubrió que la luz no era un fluido continuo, sino que se transmitía mediante partículas, a las que llamó quantum. La física cuántica permite a una partícula estar en dos sitios a la vez, ir de un lugar a otro sin pasar por el medio, bajar hacia arriba y subir hacia abajo. Eso es exactamente lo que hace el mago Yunke, estar y no estar, escapar a través de una pared, partir en dos el cuerpo humano y recomponerlo a su antojo, entre otros milagros. De aquel yunque de su abuelo, que sonaba en el silencio mágico del pueblo se ha forjado este Yunke, campeón mundial de magia.

https://elpais.com/cultura

Dar la talla

Al contemplar el tamaño de las armaduras de los conquistadores de América uno se admira de que unos cuerpos tan pequeños fueran capaces de tantas hazañas

MANUEL VICENT

Tierno Galván, Carrillo, Triginer, Reventós, González, Ajuriaguerra, Suárez, Fraga, Calvo-Sotelo y Roca tras la firma de los Pactos de La Moncloa.
Tierno Galván, Carrillo, Triginer, Reventós, González, Ajuriaguerra, Suárez, Fraga, Calvo-Sotelo y Roca tras la firma de los Pactos de La Moncloa. EUROPA PRESS

Hace años, el 12 de octubre se celebraba en España con orgullo como el Día de la Raza, pese a que los españoles entecos y desnutridos no sobrepasaban entonces los 1,65 metros de estatura media. Dar la talla es una expresión que se usaba antiguamente en el Ejército referida al hecho de tener la altura mínima para el servicio militar. Cuando se contempla el escaso tamaño de las armaduras de los conquistadores de América uno se admira de que unos cuerpos tan pequeños dentro de unos hierros tan pesados fueran capaces de tantas hazañas. Lo que demuestra que dar la talla también se refiere a la estatura moral a la hora de echarle redaños a la vida. Pero hoy dar la talla solo es ya una dura exigencia de los modistos de alta costura en cuyos talleres se somete a refinadas torturas a las modelos para que adapten los cuerpos a sus creaciones. Millones de jóvenes sacrifican neuróticamente sus carnes a los dioses de la moda para que les concedan la gracia de caber dentro del diseño de su ropa. Dar la talla debería ser hoy una exigencia en cualquier profesión, sobre todo en la política. Fueran aborrecidos o admirados, sin duda, profesionalmente, Santiago Carrillo, Manuel Fraga, Adolfo Suárez, Felipe González, Jordi Pujol, Tarradellas, Arzallus, en su momento, dieron la talla. Llegados de la Guerra Civil, de la clandestinidad y la cárcel o desde el fondo del franquismo estuvieron a la altura de la historia; se sacudieron de encima la caspa congénita y decidieron unir sus fuerzas para sacar la carreta de la charca y empujarla hacia la nueva frontera de la libertad. Con los líderes políticos de hoy la Transición no hubiera sido posible. Aunque unos sean altos y otros tengan una desmesurada labia e incluso algunos vayan de valientes y pongan los genitales sobre la mesa, la impresión es que no dan la talla. Eso es lo que pasa.

https://elpais.com

La muñeca

Presentimos la venganza de un mar ahíto de basura que está dispuesto a ahogar a la humanidad en su propia mierda

MANUEL VICENT

Greta Thunberg en la Cumbre de Acción Climática 2019 celebrada en Nueva York.
Greta Thunberg en la Cumbre de Acción Climática 2019 celebrada en Nueva York. GETTY IMAGES

En algunas películas de terror resulta inquietante esa muñeca de trapo con la cabeza de porcelana que te mira desde el anaquel de la estantería; o ese niño que discurre con un triciclo a lo largo del pasillo enmoquetado de un hotel totalmente vacío; o esa bailarina que rueda sin cesar sobre una caja de música al son de la Barcarola. Los niños suelen dar buen resultado en las películas de terror. Y también los falsos payasos. Cualquiera quedaría aterrorizado si una noche de niebla en una gasolinera perdida saliera a atenderte un payaso riendo a carcajadas con la manguera del surtidor en la mano. Los maestros del género saben que el terror se produce más por lo que el espectador imagina o presiente que por lo que ve en la pantalla. Eso es lo que sucede ahora en este perro mundo en el que los glaciares se licúan, las tempestades son cada vez más violentas, los incendios más pavorosos, las inundaciones más masivas y las sequías más angustiosas. Los científicos afirman que esta creciente intensidad de las catástrofes se debe al cambio climático, aunque no todos están de acuerdo. De pronto en medio de este debate ha aparecido una adolescente, Greta Thunberg, cuyo rostro inquietante recuerda al de esa muñeca de porcelana que mira fijamente desde la estantería y con su sola presencia el cambio climático se ha convertido en una película de terror. Con su ira y sus lágrimas ha ejercido un exorcismo en la tribuna de las Naciones Unidas como una médium enviada desde el fondo de las inminentes tinieblas frente a Donald Trump en el papel de siniestro payaso color calabaza. El terror del cambio climático no es por lo que vemos sino por lo que presentimos en un futuro que se debate entre una muñeca de porcelana que llora y un payaso que ríe. Tal vez la venganza de un mar ahíto de basura que está dispuesto a ahogar a la humanidad en su propia mierda.

https://elpais.com

Un artista con dos almas

Juan Navarro Baldeweg ha aprendido a entrar y a salir de la conciencia entre la racionalidad de la arquitectura y la convulsión de la pintura

MANUEL VICENT

El pintor y arquitecto Juan Navarro Baldeweg, en 2016 durante una entrevista en su estudio de Madrid.
El pintor y arquitecto Juan Navarro Baldeweg, en 2016 durante una entrevista en su estudio de Madrid.SAMUEL SÁNCHEZ

Mientras traza enérgicamente con el pincel dos líneas paralelas en un lienzo de arriba abajo, el sol de una mañana de otoño, filtrada por las hojas amarillas del jardín, entra por el ventanal del estudio y el pintor dice: “Cuando uno se adentra en el caos de la creación, donde todo es posible, una de las cosas mágicas de la pintura es que un problema de la parte superior del cuadro lo resuelves en la parte inferior. En este sentido, en pintura puede suceder un milagro; en cambio, en arquitectura a lo sumo surge una sorpresa”.

Se trata de Juan Navarro Baldeweg, un artista con dos almas, una cántabra y montañosa cedida a la arquitectura y otra mediterránea, que traslada a sus lienzos una luz de Matisse, como pintor, adquirida en el valle de Xaló, de la Marina Alta. Como en sus cuadros, un problema estético de geometría planteado en el norte, en el Santander de su origen, con una solución hallada en el sur. 

¿Dónde arraigó la semilla del arte? Tal vez aquella tarde en que siendo un niño de cuatro años se adentró en un bosque de Cantabria a buscar piñas, bellotas y pequeños bastones para crear algunos juguetes cuando, de pronto, llegó la oscuridad y se sintió perdido. El pánico se produce cuando la naturaleza movida por el dios Pan, se convierte en el Todo, que se apodera de tu alma y la destruye. La conciencia del niño quedó diluida hasta que oyó un grito con su nombre: ¡Juan! En ese momento recuperó la individualidad. Desde entonces, Juan Navarro Baldeweg ha aprendido a entrar y a salir de la conciencia entre la racionalidad de la arquitectura y la convulsión de la pintura. Aquella fusión infantil de sentirse el cuerpo como parte de los árboles se quebró de repente y de esta fractura surgió el concepto del tiempo y del espacio, por donde el yo se diluye hasta convertirse en una sola sensación.

Dice Navarro Baldeweg que su pasión por la naturaleza, que lo hizo arquitecto, proviene de su madre alemana, hija de un ingeniero forestal cuya infancia y juventud se diluyó entre los bosques de Brandeburgo. Recuerda a su madre feliz pescando en los ríos, perdiéndose por los senderos hasta los 80 años. De ahí le viene al artista su aprecio por la tierra, por la materia. La arquitectura es el arte de inmiscuir el cuerpo en todo lo circundante. Es la única entre las bellas artes en que uno entra y sale de ella, la vive, la duerme, la sueña, la siente como refugio, la amasa con las necesidades ordinarias de cada día. Este espíritu zen entre el arte y la vida se refleja en la personalidad de Navarro Baldeweg, que incluso ha dotado de un aire de maestro japonés a su rostro, a su voz, a su mirada.

Como arquitecto ha alcanzado reconocimiento internacional y ha conseguido galardones importantes, entre ellos el premio Nacional de Arquitectura; como profesor ha impartido enseñanza en las más prestigiosas universidades de Europa y de Estados Unidos, pero aquí no se trata de relatar una lista de sus méritos, sino de buscar ese punto inmaterial que lo distingue y hace diferente de los demás.

Alto, elegante, melancólico, tímido, pausado, con un tono susurrante en la voz, Navarro Baldeweg posee una serenidad corporal, que a medida que se relaja comienza a soltar amarras y a deshacer nudos para bajar a las pasiones de cada día. El espíritu de este artista se manifiesta en esas improntas irracionales de la mano que llama garabatos y a través de las pequeñas instalaciones que crea como escultor. En ellas, la ecuación del tiempo y del espacio está sometida a una unidad taoísta casi musical. Son juegos a medio camino entre el alma y la materia, que arraigan tal vez en aquellos artilugios fabricados con piñas y bellotas extraídas desde la conciencia perdida en los bosques de Cantabria.

En su creación de la Casa de la Lluvia, vivienda en el Alto de Hermosa , de 1979-1982, en Cantabria, su primer trabajo, como arquitecto, que le dio fama, está el germen de toda su filosofía. De hecho, la casa se sustenta en el verde de las colinas que se introduce por las ventanas y en ella la materia se confunde con la luz y la música con el cristal.

Dos almas, una hecha de pesos y medidas, en el jardín de la geometría. En arquitectura busca la simetría como la armonía de un péndulo zen, pero este equilibrio se rompe con la espontaneidad del mediodía, donde imprime en sus cuadros, como pintor, los rosas calcáreos del macizo del Montgó, los azules mediterráneos, el amarillo de la sequía, el humo dorado que procede de la dormición del sol en las calmas de enero de la Marina Alta. Esa doble alma va de los jugosos verdes de Cantabria hasta los almendros, los olivos, viñedos de moscatel y cipreses casi toscanos del valle de Xaló bajo una luz de harina que ciega los ojos, llena de gritos que le llaman por su nombre.

https://elpais.com/cultura

Alto riesgo

Comer durante el telediario supone un peligro que se acrecienta si encima uno comparte las desgracias del mundo con una comida basura

MANUEL VICENT

Alto riesgo
VÍCTOR SAINZ

Muchos ciudadanos de este país suelen almorzar en familia a la hora en que los canales de televisión emiten las noticias. Alrededor de las tres de la tarde la mesa está puesta. Alguien pregunta: ¿qué vamos a comer hoy? Desde la cocina una madre amorosa contesta: sopa, albóndigas y ensalada. En ese momento, desde la pantalla la locutora enumera también los sucesos, que el telespectador va a degustar: un enfrentamiento político a cara de perro, un incendio devastador, un atentado con decenas de muertos y un crimen pasional. Ambos menús son intercambiables porque a través de los sentidos uno será asimilado por el gusto y otro por la vista y el oído. Mientras el ciudadano degusta la sopa o mastica la albóndiga oye los macabros detalles de una mujer asesinada a cuchilladas, e incluso puede ver la imagen del marido, que se ha colgado de una viga. El ciudadano no es consciente de que tanto la sopa como la albóndiga van a bajar a su estómago envueltas con ese crimen para ser digeridos por igual. Del mismo modo que finalmente ha sido posible captar las ondas gravitacionales producidas por la explosión del big band hace unos 13.700 millones de años, está cerca el día en que se podrán detectar las ondas negras que generan los crímenes y catástrofes en cualquier parte del planeta y la forma en que llegan por el espacio a nuestra casa y contaminan las paredes, los muebles, las lámparas, los objetos de cocina y todos los alimentos que se guardan en la nevera. Comer durante el telediario supone un alto riesgo, un peligro que se acrecienta si encima uno comparte las desgracias del mundo con una comida basura. ¿Cabe mayor degradación que contemplar cadáveres de inmigrantes flotando en el mar mientras uno se dispone a zamparse alegremente un pollo hormonado? Algún día no lejano se podrá detectar el hedor que dejan en el aire los telediarios.

https://elpais.com