Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

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Que Lola Flores fue una de las artistas más grandes que ha habido en España está ya fuera de toda duda. Más que una bailaora, cantante y actriz, la Faraona es un icono. Y los iconos merecen tener su propia biografía ilustrada.

El ilustrador Sete González acaba de publicar con Lunwerg Editores Lola Flores. El arte de vivir, un libro que recorre la trayectoria profesional de la artista jerezana, desde sus comienzos en el tabanco que regentaba su padre hasta el final de su vida.

Lola Flores

No es la primera vez que González se mete a dibujar la vida de un genio del flamenco. Antes ya había publicado Camarón. La leyenda del genio (Lunwerg, 2020). Para el ilustrador madrileño, hay artistas y luego están los «artistas de artistas», y ellos dos lo eran, dos grandes, auténticos pilares del flamenco. «Y son personajes muy golosos para ilustrar. Tienen ese misticismo, esa genialidad, ese … Hay mucho que contar sobre estos artistas. No son artistas de calle, sino que se comportan como artistas en su día a día, no solo en un escenario. Y es lo que a mí me pone de los artistas. A mí me gusta un artista que se suba a un escenario y se engrandezca».

Quizá su faceta de músico pesara a la hora de contar la vida de estos dos personajes, porque a este ilustrador madrileño, amante del skate, el flamenco le pone.

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

«Mi vida siempre ha sido el skate y el flamenco. Veo que son muy parecidos. Son dos artes con mucha técnica. Son artes infinitos. El skate nunca se acaba, con el flamenco pasa lo mismo. Son artes de meterles muchas horas, de invertir mucho tiempo».

Aquella primera biografía ilustrada de Camarón estaba prologada por Lolita, la hija mayor de la Faraona, y al editor se le ocurrió que la de Lola Flores debía ser la siguiente obra de Sete González. La buena relación del ilustrador con la familia Flores, además, hacía más fácil todo.

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Para documentarse, González recurrió a Lolita, quien le prestó la biografía que el periodista recientemente fallecido Tico Medina, muy amigo de la familia, escribió sobre la artista jerezana. También le recomendó ver la docuserie Coraje de vivir, emitida unos años antes de la muerte de Lola Flores, donde ella misma hablaba de su vida y de su carrera profesional. Ahí estaba todo.

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

De hecho, el título de la obra de Sete González es un guiño al de aquel programa de televisión, «a ese coraje de vivir que tuvo Lola durante toda su vida, ese par de ovarios que le echó como mujer, y que puede ser un ejemplo para todas y para todos hoy en día», explica el dibujante y skater. «No creo que haya una artista en este país que haya tenido esa carrera, con tantas películas, con tantos discos, con tantos viajes. El título es un guiño, pero no queríamos repetir eso que es tan conocido. Lo que sí vimos claro es que Lola vivió toda su vida con arte, así que ese fue el título que elegimos al final».

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Pero también recurrió al inmenso material gráfico de la artista gaditana: cientos de fotos, imágenes en blanco y negro del NO-DO y toda la cartelería de las películas que protagonizó. Y ahí, en la contemplación y la reinterpretación de esa cartelería, está la parte que más disfrutó González a la hora de ilustrar el libro.

«Yo soy un loco de la cartelería, me gusta trabajar todo tipo de composiciones y aquí había una buena remesa de carteles de esa época, de los años 50. Aquellos carteles no eran como ahora, que o conoces las técnicas digitales o no trabajas de esto. Pero antiguamente, los ilustradores eran arte tradicional y eran pincel puro. Y eran auténticas obras maestras».

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Muchas de las ilustraciones de Sete González en esta biografía de Lola Flores desprenden ese aroma a cine de barrio de mediados del siglo XX. «Yo he tratado, no de copiar, pero sí versionar esos carteles, llevármelos a mi terreno y dejar ese toquecillo que recuerde a esa antigua cartelería, pero llevado a este tiempo y a mi estilo, que es un poco más del cómic y de la calle. De todos los carteles de las películas de Lola Flores, hemos cogido los más potentes, los de las más famosas».

El color también es el protagonista absoluto en todo el libro. Un personaje de la fuerza de Lola Flores no podía tener tonos suaves y luz tenue. También ahí debía reflejarse el poderío y la tremenda energía que desprendía el personaje. «Sí, el color juega un papel superimportante. Lola Flores es color», confirma González.

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Sin embargo, no fue esa la primera opción del dibujante, que presentó a los editores las primeras ilustraciones usando blancos y negros con toques rojos. En su memoria, las imágenes de la artista estaban asociados a esos colores del NO-DO, a una época que se veía en blanco y negro. «Lola Flores es color, es alegría», le comentó su editor al verlas. Y era verdad. Así que dejó esas ilustraciones para escenas que reproducían imágenes antiguas y las integró en los capítulos que hablaban del comienzo de la relación de la artista con Manolo Caracol o cuando bajó del avión con el que regresó a España en los años 50 tras su gira por Estados Unidos. «Para mí, era una parte de su vida con luces y sombras», justifica el ilustrador.

Lola Flores

«En este libro, ha girado todo en torno al color de la piel. Es un color anaranjado, marroncito, con luces en amarillo Nápoles, que se complementan muy bien con los que he utilizado de fondo, los azules turquesa. Me gusta mucho trabajar así, que haya un color dominante, pero que también haya un color complementario que se encargue de crear ese impacto visual que creo que tiene el libro y que creo que hemos conseguido».

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Pero, además de la parte gozosa de la creación de esta biografía ilustrada, también ha tenido que enfrentarse a retos. «Lo más complicado para mí es diseñar el personaje, trabajarlo. Obviamente, primero documentarme, ver cómo se mueve ese personaje, sus poses, sus manos, sus expresiones faciales…. Estudiar mucho al personaje. Y a partir de ahí, yo empiezo con el diseño de mi propio personaje; en este caso, mi propia Lola (y me pasó un poco igual con Camarón). Al final, es el Camarón y la Lola de todos, pero en estos libros son mis personajes. De alguna manera, intento apoderarme de su alma, captar su esencia, llevármela a mi terreno… Y una vez que tengo esa esencia captada, ya puedo jugar con ellos, con diferentes expresiones, movimientos, poses».

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Lo que más complicado le resulta, siempre que se enfrenta a un trabajo de este tipo, es lograr que el público vea ese personaje y lo reconozca al instante. «Ese, en mi trabajo, es de los retos principales porque hago mucho hincapié en esto, en que mis personajes sean reconocidos al segundo, pero no como una copia, sino como MI personaje, que todos sepan que es Lola Flores, pero la Lola Flores de Sete. Y hasta que te haces con él, rompes muchos folios y algún que otro lápiz de la mala hostia, jajajajaja. Y cuando lo consigues es… ¡Wau, ya está aquí!, ya te sobra todo. Aparto todo de mi mente e intento centrarme en mi mano, en mi lápiz y en sacar a la Lola Flores que yo he visualizado».

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

El resultado es impactante. Ahí está Lola, sí, pero desde la mirada de Sete González, que la actualiza para reinventarla, como ella mismo hizo muchas veces. «Lola Flores fue una folclórica en el momento en que tuvo que serlo, porque era lo que estaba de moda y era lo que se llevaba. Pero ella supo reinventarse, que es lo que mola de esta mujer».

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De “rojo de mierda” a “espagnol de merde”: el exilio francés de Josep Bartolí

‘Josep’, la película de animación dirigida por el dibujante francés Aurel, indaga en la vida del exiliado republicano Josep Bartolí, también dibujante, que vivió de primera mano los abusos de las autoridades francesas tras la contienda.

Josep Bartolí
Fotograma de la película de animación ‘Josep’, de Aurel.  FILMIN

Sucede que la Historia, a veces, atraviesa de lleno una biografía. Son vidas marcadas por un tiempo convulso que, con suerte, encuentran su particular redención en el arte. La vida del dibujante comunista Josep Bartolí es una de tantas vidas sacudidas por su tiempo, pero su obra la hizo única. Un testimonio del horror a carboncillo, una muestra más de la iniquidad de la que es capaz el ser humano. 

Exiliado español del franquismo que luchó contra el régimen desde Francia y cuyos pasos le llevaron a conocer a la mismísima Frida Kahlo, la vida de Josep Bartolí quedó plasmada en cientos de bosquejos. Su talento para el dibujo y su obsesión por retratar el drama de lo cotidiano, le convierten en testigo de excepción de un tiempo que ya no es, pero que tristemente aún reverbera en muchos discursos políticos.

Pero vayamos por partes. Febrero de 1939. La retirada. Más de 450.000 personas huyen de los embates franquistas por Catalunya y atraviesan los Pirineos a pie. Caminos inundados de hombres, mujeres y niños arrastrando ajuares bajo la lotería de una aviación y una marina al acecho. Anhelaban un refugio en el país vecino y se toparon con alambres de púas. Ni rastro de liberté, de egalité o de fraternité, campos de concentración y mandobles. Aquellos exiliados venían de ser “rojos de mierda” y se convertieron, una vez traspasada la frontera, en “espagnols de merde”.

Ahora un largometraje de animación dirigido por el dibujante de prensa Aurélien Froment ‘Aurel’ (Ardèche, 1980) y con guion de Jean-Louis Milesi, recupera aquella afrenta histórica, lo hace a través de la figura de Josep Bartolí (Barcelona, 1910 – Nueva York, 1995) y de su relación con el personaje de Serge, gendarme con el que traba amistad y que viene a representar esa otra Francia que sí prestó ayuda a los que huían del fascismo, conscientes quizá de que pronto serían ellos los que tendrían que plantarle cara.

El periplo de Bartolí tiene tintes épicos. Tras pasar por numerosos campos de concentración −Lamanère, Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien, Rivesaltes y Barcarès…−, consigue escapar a París ayudado por un capitán de la armada francesa. Sin embargo, la ocupación alemana le hará huir de nuevo hasta que es detenido por la Gestapo en Vichy. Finalmente, cuando iba a ser deportado al campo de concentración de Dachau, en manos nazis, escapa de nuevo arrojándose del tren en el que iba y, después de pasar por Marsella, Túnez y Casablanca consigue poner rumbo a México en 1943.

Josep Bartolí
‘Josep’, de Aurel.  FILMIN

El largometraje Josep (disponible en Filmin) indaga, a través de los bosquejos que dejó Bartolí y que sabiamente ha reinterpretado Aurel, en el trato inhumano que recibieron los exiliados españoles por las autoridades francesas. Una supuesta ‘acogida’ que en realidad consistió en encierros masivos, humillación, hambre, sed y frío. Campos de concentración que nunca fueron de refugiados y que consistían en hacinar a aquellos “extranjeros indeseables” en barracones inmundos. 

Un tableau vivant hecho de miseria y desesperación que Bartolí supo captar a través de sus dibujos. En ellos, reflejó el desprecio y el recelo con el que fueron recibidos por las autoridades del país vecino, no así por parte de los ciudadanos de a pie que, a través de campañas solidarias, se volcaron en brindar a los refugiados los víveres necesarios. 

Josep Bartolí
‘Josep’, de Aurel.  FILMIN

Llegado a México, Bartolí entra en contacto con Diego Rivera y Frida Kahlo, con quien mantendrá un romance que se alargó en el tiempo. Seguirá pintando, lo hará sin descanso, el arte como escapatoria pero también como testimonio de la ignominia de la que somos capaces los seres humanos. En el DF publicará sus dibujos bajo el título Campos de concentración (1939 – 194…), donde recopila algunos de sus dibujos en aquel infierno francés.

En el 46 emigrará a Nueva York donde comienza a trabajar dibujando decorados e ilustrando publicaciones de la época. Allí desarrolló buena parte de su carrera como pintor, una trayectoria ya inseparable de aquellos días a la intemperie, cuando el fascismo corría a sus anchas por toda Europa y había que tomarle las medidas, aunque apenas se dispusiera de un lapiz y una cuartilla.

Josep Bartolí
‘Josep’, de Aurel.  FILMIN
https://www.publico.es/culturas

 

No digas guay, di que está to ‘gucci’

          Rocío Cañero

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No necesitamos artículos de lujo en nuestras vidas para ser felices, pero pocos haríamos ascos a un Fendi o un Gucci. Y quien diga que no, miente. El lujo se adueñó de la iconografía del trap y buen número de sus canciones exhiben en sus letras marcas carísimas con las que alardear de estatus. El postureo es el postureo y puestos a fardar, a ver quién la tiene más gorda.

Las marcas de lujo y el trap se hicieron ojitos. Se gustaron tanto que unas, lejos de sentirse desprestigiadas, aprovecharon el filón para rejuvenecer sus colecciones (sin bajar el precio), y el otro transformó ese lujo en algo más de andar por casa. Se llevó a esas marcas a su terreno y las convirtió en nuevos adjetivos que expresasen lo mejor de lo mejor, lo que mola y lo estupendo.

ta to gucci

Y en la carrera por ver quién se quedaba con ese honor, ha sido Gucci la triunfadora. Las cosas ya no son guays, están to guccis. Y que se jodan los boomers, a quienes esa apócope de todo usado como intensificador les hará estallar los tímpanos y sufrir un desprendimiento de retinas.

Una playa del Mediterráneo sin turistas, con esas olas calmadas, esa arena blanca y ese solecito rico, solo para ti y tu cuerpo serrano, está to gucci. Un lujo al que poco más se podría añadir salvo un mojito.

A golpe de flow, poco a poco se ha ido haciendo poderosa. Ya en 2018 la revista Rapetón explicaba en su Facebook lo que los traperos Cauty y Rafa Pabón querían decir con esa expresión en el lanzamiento de su videoclip Ta to Gucci.

“Ta To Gucci” – «Ta To» es corto para “Está todo” y aunque Gucci sea una marca, en este caso Gucci es “Good” que significa “Bien o Bueno” . La próxima vez que te pregunten “¿Como va todo?” Contesta con TA TO GUCCI!

La RAE, preguntada en Twitter, interpretó que el origen de gucci estaba en la palabra inglesa good, como señalaba Rapetón. Pero otros, como Alberto Bustos, ven más una lexicalización de la marca Gucci. Lo suyo, entonces, es que se escribiera en minúsculas y adaptada (guchi). Pero como es más probable que se quiera emplear una grafía más asociada a la marca italiana, mejor en cursiva (gucci) porque la RAE así lo aconseja. Y seguir un buen consejo, ya se sabe: está to gucci.

 

 yorokobu.es