Entrevista dibujada a Atxu Amann: «Es un error entender la casa como lo privado y la ciudad como lo público»

        Ilustración  Juan Díaz Faes

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Pensábamos que no podíamos cambiar el mundo hasta que el mundo cambió solo. Entonces descubrimos que al futuro no se llega por un único camino. Hay ochocientos mil.

Pensábamos que las ciudades solo podían ser conglomerados de edificios y carreteras hasta que, después del confinamiento, las personas salieron a caminar, a correr, a pasear en bici, y hasta las matas crecieron en los dos palmos de tierra donde no había asfalto.

Atxu Amann lleva años pensando, diseñando y armando un modelo de ciudad que encaja mejor con el mundo que está dejando la pandemia: la ciudad cuidadora. En la revista de verano de Yorokobu entrevistamos en dibujos a esta doctora arquitecta.

entrevista dibujada a Atxu Amánn

entrevista dibujada de Atxu Amán

entrevista dibujada de Atxu Amán

A la doctora arquitecta no le encaja el urbanismo binario de ceros y unos: esa ciudad donde la casa es lo privado y la ciudad es lo público. «Tiene que haber situaciones intermedias colectivas y compartidas», explica. «Yo estoy muy a favor del cohousing. Miro al norte de Europa y digo: “Qué suerte. Las 50 personas que hacen cohousing comparten la biblioteca, el patio, el huerto urbano. Ellos son una casa y una familia de 50 personas. En el polo opuesto está Lavapiés: un barrio gentrificado, con células superpequeñas. Ahora oyen a los pájaros, pero los que están encerrados como pájaros son ellos. Es insostenible».

¿Cuál es la solución?, se pregunta. Esponjar, se responde: «Agrandar las plazas, crear huertos urbanos, no necesitamos tanta edificación». Y pensar en las escalas intermedias: «En parte de tu edificio o en parte de tu barrio tiene que haber espacios compartidos. Ahora que empieza el calor, ¿qué haces encerrado en tu casa? ¿Abrir el grifo de la bañera? Es mejor bajarse a la terracita, ir al huerto urbano… Estos lugares son tan importantes como el bar de barrio. En esta cuarentena, cuando no podíamos ir a los bares, nos dimos cuenta de que son un equipamiento social, son colectividad, son escala intermedia. El bar de barrio no es negocio de hostelería; es eso que nos da la posibilidad de reunirnos, de hablar, y es muy importante para la gente que vive sola».

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‘Iván el Tonto’ y la revolucionaria vocación pedagógica de Tolstói

          Ilustraciones: Decur (‘Iván el Tonto’, Libros del Zorro Rojo)

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Iván era el más tonto de sus hermanos. O eso decían. La codicia y la maldad le asaltaban a cada paso que daba, pero no conseguían salpicarle. Para Tolstói, el protagonista de Iván el Tonto representaba todo lo que él defendía: la humildad, el rechazo a la opulencia y a la violencia.

El relato que escribió en 1885 formó parte del manual educativo que el escritor ruso creó para alfabetizar a los hijos de los campesinos, aquellos totalmente olvidados por la Rusia zarista.

La nueva edición de Iván el Tonto, publicada por Libros del Zorro Rojo, contiene los dibujos de Guillermo Decurge, más conocido como Decur. Las ilustraciones en los cuentos didácticos de Tolstói no son un asunto baladí. El autor de Guerra y paz entendía que en las primeras etapas del aprendizaje la imagen resulta esencial.

Según el investigador y doctor en Ciencias de la Educación Semion Filippovich Egorov, León Tolstói entendía que «para un niño, la imagen utilizada por el profesor conlleva un volumen de información mucho mayor que un razonamiento lógico».

A Decur ilustrar el cuento de uno de los grandes de la literatura universal le imponía. Aun así, el ilustrador argentino supo mantenerse fiel a su estilo, que él mismo define como «raro, deforme, tridimensional y con una fuerte carga emotiva».

Tampoco renunció a introducir algunos cambios respecto a anteriores ediciones. «En la mayoría se dibujaba a los tres diablillos que aparecen en el cuento como niños. Pero yo no quería ir por el mismo lado. Quería divertirme y jugar con las representaciones», explica.

En su lugar, prefirió que se asemejaran a «muñecos». Un recurso muy habitual en su portfolio. «Tolstói juega mucho con las representaciones. Y eso te permite crear tus propios muñecos».

LA EDUCACIÓN, SEGÚN LEV

León (o Lev) Tolstói comenzó a recopilar cuentos populares rusos y a escribir los suyos propios, como el de Iván el Tonto, en Yásnaia Poliana, la enorme finca familiar al sur de Tula (Rusia) en la que nació y se crió. A ella retornó en su madurez, tras haber participado en la Guerra de Crimea y haber vivido después una vida disoluta en San Petersburgo.

Con su regreso a la granja renunciaba al lujo y la frivolidad que caracterizó su vida en aquella ciudad. Volver con los que fueron sus siervos y con los hijos de estos consolidó su vocación pedagógica, que había empezado a prender años atrás. Una inquietud que le animó a viajar a Francia, Suiza, Inglaterra o Alemania para conocer el funcionamientos de las instituciones educativas de esos países.

‘Iván el Tonto’ y la revolucionaria vocación pedagógica de Tolstói

Durante estos viajes, además, tuvo la ocasión de contactar y asistir a conferencias de educadores, filósofos y otros escritores interesados, como él, en la educación, entre ellos, Dickens.

Con todo lo recabado confeccionó un ideario, revolucionario para su época, pero en el que se recogían algunos postulados que Comenius expuso ya en el siglo XVII. El moldavo fue el primero en hablar de «educación para la paz», principal máxima de Tolstói. También en su concepción del saber como algo universal, que no debería restringirse a unas élites, Tolstói coincidía al 100%. Sin educación no había futuro posible para la nación: «La necesidad más esencial del pueblo ruso es la educación», aseguraba.

De ahí que decidiera fundar Yásnaia Poliana, una escuela a la que asistían cerca de medio centenar de alumnos. La mayoría, hijos de los campesinos que trabajaban en su propiedad. Su metodología, en las antípodas de lo que marcaba la tradición rusa, provocó mas de una inspección y críticas por parte de las autoridades del país.

NI CLASES NI DEBERES

Aquella Rusia de mediados del siglo XIX no estaba preparada para la vocación humanista del escritor. Ni para un modelo educativo basado en la libertad y en la democracia. Las reglas, las pocas que existían en la escuela, eran consensuadas por maestros y alumnos. Estos ni siquiera estaban obligados a asistir a clase.

Ni a ser puntuales. «El resorte más eficaz es el del interés. Por eso considero la naturalidad y la libertad como la condición fundamental y como medida de la calidad de una enseñanza», explicó el escritor, según se recoge en el libro de Nicola Abbagnano y A. Visalberghi, Historia de la pedagogía.

En Yásnia Poliana no se mandaban deberes. Como explica Semion F. Egorov, la forma de impartir las materias era muy diferente a la que se daba en la escuela pública o en otras instituciones privadas que comenzaron a pulular en aquella época. Las clases magistrales tradicionales solían sustituirse aquí por conversaciones libres con los alumnos.

Tampoco había castigos, ni por suspender ni por mal comportamiento. «La exigencia de que se tratase con respeto la personalidad de los alumnos presuponía que estos, sin castigos ni coacción por parte de los adultos, debían convencerse paulatinamente de la necesidad de someterse al orden del que dependía el éxito de su aprendizaje», escribía al respecto Egorov.

‘Iván el Tonto’ y la revolucionaria vocación pedagógica de Tolstói

‘Iván el Tonto’ y la revolucionaria vocación pedagógica de Tolstói

Tolstói tampoco creía que la educación se tuviera que constreñir a las cuatro paredes del aula. Es más, prefería dar las clases en el jardín cuando el tiempo lo permitía. Un principio, el de estudiar al aire libre y en contacto con la naturaleza, que se convertiría décadas después en uno de los fundamentos para metodologías como las de Waldorf, Montessori o la propia Institución de Libre Enseñanza.

El escritor veía a sus alumnos como lo que eran: niños necesitados, entre otras muchas cosas, del saber. En el libro Historia de la pedagogía se recoge esta reflexión suya:

«Cuando entro en la escuela y veo esa multitud de niños flacos, sucios, harapientos, con sus ojos claros, y a veces con una expresión angelical, me siento alarmado, espantado, siento la sensación que se experimenta cuando vemos a alguien que se ahoga… Y lo que se está ahogando allí es lo más valioso, precisamente esa consciencia espiritual que se percibe nítidamente en los ojos de los niños»

CUENTOS PARA ENSEÑAR 

Según Egorov, el principal propósito tanto de Lev Tolstói como del resto de maestros de la escuela era estimular la independencia de los alumnos, así como su capacidad creativa.

«Pero lo que distinguía particularmente a la escuela de Yásnia Poliana fue la actitud con respecto a los conocimientos, las habilidades y las aptitudes que los niños adquirían fuera de la escuela (…). En el mundo circundante hay una cantidad inagotable de fuentes de información, pero los niños no siempre saben interpretarlas. La tarea de la escuela consiste en elevar las informaciones que recogen los alumnos en el mundo circundante a la esfera consciente».

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Los resultados de esta forma de entender la educación sorprendían hasta a los propios maestros de la escuela. Uno de ellos, Evgueni Markov, llegó a escribir: «Observábamos los éxitos notables de los alumnos de Tolstói. Entre ellos había pequeños que venían del campo o de cuidar rebaños de ovejas y que en pocos meses de estudio ya podían escribir composiciones sin muchos errores de ortografía».

Una de las fórmulas más recurrentes a la hora de dar pautas a los alumnos para saber extraer conocimientos de su día a día eran los cuentos y fábulas. Egorov asegura que estos, incluso, eran habituales en las clases de matemáticas o física que Tolstói impartía a los niños más mayores de la escuela.

Cuentos como el de Iván el Tonto, basado en leyendas populares rusas, incluían, además, una lección moralizadora. O varias. La importancia del trabajo y el esfuerzo, el triunfo del bien sobre el mal o la inutilidad de la violencia son algunas de ellas.

Todo adornado con pinceladas para enmarcar los relatos en la Rusia del siglo XIX. En la edición del Libros del Zorro Rojo, de hecho, se ha optado por no occidentalizar el texto en la traducción para no perder ninguno de esos matices.

«El empleo de palabras como atrasamientos o adestrar, en lugar de los más modernas como atrasos o adiestrar, dan buena cuenta de esta marca arcaica que remite al ambiente estepario de la Rusia de aquella época», explican los editores.

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Las deliciosas y surrealistas ilustraciones sexuales de Giulia Rosa

Nos adentramos en el universo onírico y erótico de la ilustradora Giulia Rosa.

Sobre el placer, el dolor, la soledad, el sexo y sobre nuevas dimensiones físicas y mentales. De esto y mucho más, de todo aquello que nos hace humanos, hablan las ilustraciones de la joven ilustradora Giulia Rosa, cuya vida ha estado siempre ligada al arte del dibujo.

 

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En cada ilustración podemos observar las dos caras del desnudo, el sibólico y el real. La italiana combina elementos naifs con destellos profundamente eróticos y sensuales. Buen viaje por el cosmos de Rosa. 

 

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Giulia Rosa: Instagram

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Personajes de la cultura popular en un pequeño pueblo de España durante el confinamiento

Personajes de la cultura popular en un pequeño pueblo de España durante el confinamiento

El confinamiento cogió por sorpresa al ilustrador Oscar Llorens en su pueblo, Navadijos. Se trata de un pequeñísimo pueblo de la sierra de Gredos que apenas tiene 20 habitantes durante todo el año, está a más de 1500 metros de altura y cuya temperatura media es realmente hostil.

Oscar Llorens comprendió que esta era una oportunidad única para llevar a cabo un proyecto que llevaba mucho tiempo dando vueltas en su cabeza y que en el día a día es muy difícil llevar a cabo: un proyecto de ilustración con su pueblo como protagonista. Necesitaba una excusa y algo de tiempo, y ahora se daban las circunstancias perfectas. Así que comenzó a representar distintos personajes de la cultura popular en los rincones de Navadijos.

Los personajes seleccionados entran dentro de un marco apocalíptico relacionado con la extraña situación que ha provocado el COVID-19.

Llorens asegura que este proyecto se ha podido llevar a cabo por la suerte de tener consigo el iPad PRO con Procreate, que le permite trabajar en cualquier proyecto aunque sea desde un pueblo tan difícil de encontrar en el mapa. Y también, asegura, otro de los motivos por los que ha realizado este tipo de dibujos es que estos días está un poco más nostálgico de lo normal.

Sobre Oscar Llorens

Ha pasado los últimos 15 años trabajando como ilustrador para clientes nacionales e internacionales (desde The Washington Post hasta Vanity Fair, con campañas para empresas como Coca-Cola, Naciones Unidas o el Cirque du Soleil). Paralelamente también tiene una amplia experiencia como artista plástico, con exposiciones individuales y colectivas en Madrid, Barcelona, París, Nueva York o Ciudad de México, entre otras ciudades.

 

Personajes de la cultura popular en un pequeño pueblo de España durante el confinamiento
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Personajes de la cultura popular en un pequeño pueblo de España durante el confinamiento

Carlos Colomer

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El humor absurdo e inteligente de Flavita Banana, en 25 viñetas

Hoy en día, el humor absurdo impregnado en las viñetas de la artista Flavita Banana nos invitan a reflexionar, sacandónos siempre una sonrisa.

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La artista catalana Flavia Álvarez Pedrosa (Flavita Banana) ha traspasado nuestros corazones con sus ilustraciones. Potentes viñetas que nos demuestran la realidad de las relaciones humanas, vínculos emocionales repletos de contradiciones y sentimientos encontrados a base de mucho humor e ironía, que nos incitan a la reflexión.

Una visión femenina de nuestro mundo y, en particular, el de las mujeres que nos acerca a las ,a menudo, realidades tragicómicas de nuestras relaciones amorosas, rupturas y diversas situaciones cotidianas. Unas sencillas pero portentosas ilustraciones en blanco y negro que han calado hondo, y que siguen hoy en día más de medio millón de usuarios en redes sociales.

 

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El año pasado, la editorial Astiberri publicaba el libros “Archivos Estelares” con una recopilación de sus mejores trabajos hasta el momento, y el próximo mes de marzo se inaugurará la exposición A pèl en el Centre Cívic Urgell de Barcelona donde se podrán contemplar sus mejores ilustraciones ¡Os dejamos con nuestra recopilación!

 

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