Cuando los bebés negros eran usados como cebo para cazar cocodrilos en Florida

Iñaki Berazaluce

Cuando los bebés negros eran usados como cebo para cazar cocodrilos en Florida

A finales del siglo XIX y principios del XX, la piel de aligator era muy apreciada en Estados Unidos para fabricar zapatos, bolsos y cinturones. Sin embargo, cazar un cocodrilo suponía no pocos riesgos, y eran muchos los cazadores que perdían un brazo o una pierna en la cacería.

En la época más oscura de la segregación racial, durante la ominosa era “Jim Crow”, los cazadores de Florida inventaron un floreciente negocio: alquilar bebés negros a sus madres para atraer a los aligatores fuera del agua y abatirlos, devolviendo a los críos “sanos y salvos”, con suerte, a cambio de dos dólares (unos 25 dólares al cambio actual).

Cuando los bebés negros eran usados como cebo para cazar cocodrilos en Florida

En el Museo de Jim Crow, en Michigan, que recopila objetos relacionados con la oprobiosa discriminación racial de los negros, se exhibe una foto de nueve bebés negros desnudos con la leyenda “Alligator Bait” (“cebo de cocodrilos”). Un artículo aparecido en un periódico de la época explica cómo los bebés eran utilizados como “cebo” y devueltos a sus madres “en perfectas condiciones y, además, 2 dólares”. Los “negritos” salían “vivos y enteros del agua, mojados y riendo”. No en vano, “no hay nada terrible en esto, salvo ayudar a la muerte de los aligatores”.

Cuando los bebés negros eran usados como cebo para cazar cocodrilos en Florida

Pero no solo los cazadores blancos se valían de los bebés negros como cebo. Un artículo aparecido en 1908 en el Washington Times informaba de que un guardia del Zoo de Nueva York había conseguido sacar a los “aligatores con ‘pickaninnies’” (una forma despectiva de referirse a los niños de color. Según cuenta el artículo, el zoo pretendía sacar los saurios de su refugio de invierno para poder exhibirlos en el recinto de verano. Para ello, utilizó dos “pequeños niños de color” que “corrieron frente a la casa de los reptiles frente a la multitud de visitantes”, atrayendo a las bestias hacia su charca.

Cuando los bebés negros eran usados como cebo para cazar cocodrilos en Florida

Las leyes Jim Crow fueron derogadas definitivamente en 1965, pero el racismo de la sociedad de EE.UU., especialmente en el sur “confederado”, siguió vigente en aquella época. Tal y como relata Resolviendo la Incógnita,

“En 1957, Sybil Malmberg escribió ‘Amos’ donde dos niños negros se hacen amigos de un aligátor. Aunque intenta rectificar las injusticias cometidas contra los negros en la literatura infantil, sigue valiéndose de estereotipos, como la típica madre gorda, la elección de pollo frito para el picnic, la descripción del protagonista como vago, bocas como “capullos de rosa” y el lenguaje estereotipado”.

Cuando los bebés negros eran usados como cebo para cazar cocodrilos en Florida

Visto en Resolviendo la Incógnita. Con información de SnopesMuseo de Jim Crow y Liberty Writers Africa.

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Los buitres, el nuevo animal «sagrado» de la India

En este país asiático doscientos millones de vacas comparten protagonismo con los buitres de pico largo

Una torre del silencio, donde los parsis entierran a sus muertos a la espera de que los buitres pogan fin al ciclo de la vida
Una torre del silencio, donde los parsis entierran a sus muertos a la espera de que los buitres pogan fin al ciclo de la vida – Wikipedia

Pedro Gargantilla

Su cuello desnudo rodeado de un collar de plumas largas, estrechas y flexibles, unido a un pico esbelto hace que la figura de esta ave carroñera sea indiscutible. Su existencia está inexorablemente unida al vocablo cadáver que, por cierto, deriva del latín «caro dato vermibus» (carne dada a los gusanos).

A pesar de que su apariencia es poco atractiva para la mayoría de las personas, los buitres desempeñan un papel importante en los ecosistemas. Sus hábitos alimentarios permiten controlar la materia orgánica en descomposición, que de no hacerlo se convertiría en un foco para diversas enfermedades.

Amigos de los parsis

Se estima que en este momento hay en el mundo cien millones de parsis, los descendientes de los persas que emigraron mediados del siglo VII a la India para escapar a la persecución de los musulmanes.

Los parsis son miembros de la religión zoroástrica, creada por el profeta Zaratrusta. En su cosmogonía defienden la existencia de cuatro elementos sagrados: fuego, tierra, aire y agua. El fuego proporciona el calor, la tierra es necesaria para el crecimiento de las plantas, el aire es el motor de vida de plantas y animales y, por último, el agua es necesaria para la supervivencia de todos los seres vivos.

Como estos cuatro elementos son divinos, los parsis tienen prohibido contaminarlos con sus cadáveres, que son considerados impuros. Por este motivo recurren a los buitres para llevar a cabo el rito funerario, son estas aves las que ponen fin al ciclo de la vida.

Malabar Hill es uno de los barrios de Mumbai -la antigua Bombay- que congrega a un elevado número de parsis. Allí se encuentran las famosas Torres del Silencio, construcciones de tipo circular donde los parsis dejan a sus fallecidos para que los buitres hagan el resto.

Las Torres del Silencio están formadas por tres círculos concéntricos, en el más interno se colocan los hombres, en el intermedio las mujeres y en el externo los niños. Este lugar es privado, un tupido follaje lo protege de las miradas indiscretas y estas construcciones tan solo pueden ser observadas desde los rascacielos próximos.

Por culpa del diclofenaco

La comunidad de los buitres en el subcontinente indio se ha visto seriamente amenazada en las últimas décadas, ha pasado de treinta millones -en los noventa-, a unos diez mil en la primera década de nuestro siglo.

Al parecer, la muerte masiva de estas aves rapaces se debe a la insuficiencia renal provocada por el diclofenaco. Un antiinflamatorio no esteroideo muy extendido y que produce necrosis de las células del túbulo contorneado proximal de las nefronas de los buitres.

Estas aves se alimentan de restos humanos y animales domésticos tratados con este antiinflamatorio, que se acumulan en su organismo provocando una toxicidad irreversible.

Para poner fin a esta extinción, el gobierno hindú decidió tomar cartas en el asunto y proteger a los buitres, ordenando reemplazar diclofenaco por meloxicam, un antiinflamatorio más costoso pero menos tóxico.

Una sentencia judicial protegió a estas aves al catalogarlas como «trabajadores sanitarios», al considerar que de su actividad se deriva un bien para la salud pública.

Parece ser que las medidas han comenzado a dar los resultados esperados y desde el año 2012 se ha observado una recuperación gradual del número de buitres de pico largo en esta región asiática. Esperemos que la tendencia permanezca y pueda celebrar durante mucho el Día Internacional del buitre, una festividad que tiene lugar cada primer sábado del mes de septiembre.

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.

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Aves con oro y collares, la ofrenda hallada en el Templo Mayor de México a la espera de los líderes aztecas

Los arqueólogos analizan los restos de dos aves de presa vestidas de oro y collares, mientras prosigue la búsqueda de los emperadores mexica

PABLO FERRI

Cuchillos de pedernal, piezas de oro, espinazos de serpiente, dos aves... Así es la última ofrenda hallada en el Templo Mayor.
Cuchillos de pedernal, piezas de oro, espinazos de serpiente, dos aves… Así es la última ofrenda hallada en el Templo Mayor. MIRSA ISLAS PTM

Primero fue un lobo, un animal de ocho meses enterrado junto a 22 piezas de oro. Luego una hembra de jaguar vestida de guerrero, con un anahuatl, un anillo de madera en una de sus garras y un lanzadardos. Y ahora dos aves de presa, al parecer dos halcones, ambos con anahuatl de oro y collares, uno con una lanza del preciado metal, fino como papel de Biblia, otro con una especie de escudo además de otras insignias. Las dos aves, descubiertas a principio de mes, son las protagonistas de la última ofrenda hallada en la base del Templo Mayor de la vieja Tenochtitlan, en México, un escalón más en el camino a la gloria de los arqueólogos, que poco a poco se acercan a su objetivo final: los restos de los emperadores mexica.

Consagradas al dios azteca de la guerra, Huitzilopochtli, las tres ofrendas han aparecido en la misma línea, la recta imaginaria que corta en dos un edificio aledaño al Templo Mayor, una enorme plataforma circular de 16 metros de diámetro y más de dos de altura conocida como Cuauhxicalco. La última, la de los halcones, figura justo en el centro de la plataforma, encajada entre piedras, cerca de la superficie. Son raras las ofrendas con animales vestidos. De las más de 200 estudiadas en más de 40 años de excavaciones, solo 28 contenían animales ataviados con ornamentos e insignias: 12 águilas reales, siete lobos, siete pumas y dos jaguares. Los dos halcones se añaden ahora a esta selecta lista.

Saltando entre tablones de madera colocados como pasarelas entre las áreas de excavación, el director del proyecto Templo Mayor, Leonardo López Luján, explica a EL PAÍS que “la riqueza y variedad de estas tres ofrendas son excepcionales, la muestra de un tiempo de globalización en el que se importaban animales y objetos de todos los confines del imperio mexica y más allá, a cientos de kilómetros”.

López Luján habla del periodo de mayor esplendor del imperio, la segunda mitad del siglo XV y los primeros 19 años del XVI —momento en que llegaron los españoles— cuando los aztecas dominaban buena parte del centro de lo que hoy es México, el norte y el sur. No son solo los animales y el oro de las ofrendas. Los restos de corales de ambos océanos, las conchas madreperla, las estrellas de mar, los peces globo y los caracoles apuntan a delicados procesos de recolección. A cuidados ejercicios de comunicación supraterrenal.

Además de ilustrar el poderío de los mexica, la riqueza de las ofrendas podría indicar la inminencia del gran descubrimiento. Con la boca pequeña, sin generar demasiadas expectativas, López Luján y su antecesor en el Proyecto Templo Mayor, Eduardo Matos Moctezuma, llevan años sugiriendo que los restos de Ahuítzotl, Axayácatl o Tízoc, predecesores de Moctezuma Xocoyotzin, podrían estar enterrados ahí. “Cronistas como Bernal Díaz del Castillo o Fray Diego Durán mencionan que los mexica enterraban a sus gobernantes en el Cuauhxicalco”, apunta López Luján.

En todo caso, el camino será largo. Practicar arqueología en el Templo Mayor —en cualquier parte, en realidad— es lento, necesariamente lento. Cada ofrenda toma meses, incluso años de análisis. La de los halcones empezaron a trabajarla en enero de este año y es poco probable que terminen antes de las vacaciones de navidad.

Alejandra Aguirre, que ha estado a cargo de la excavación, explica que para llegar de la primera capa de sedimentos a la última, donde encontraron finalmente a los halcones, han tenido que vestirse —otra vez— de expertos cirujanos: pulso firme, rastrillo y pinceles. Primero apareció una capa de grandes barras de copal, luego varias de corales, conchas y demás organismos marinos, luego otra de caracoles Strombus, grandes como papayas, y por fin, al fondo, las dos aves de presa vestidas de oro, junto a los espinazos de varias serpientes y el esqueleto de un pequeño tiburón.

Pasar de una capa a otra, explicaba esta semana otro de los arqueólogos encargados de la excavación, Antonio Marín, es casi casi como embarcarse en una mudanza a escala micro. Todo debe ser retirado y empaquetado con el mayor de los cuidados. ¡500 años de reposo y quietud para ir ahora con prisas!

Aunque no hay piedra que carezca de interés para los arqueólogos, el nudo de esta aventura llegará en un tiempo, también el desenlace. Las ofrendas, el oro, las aves, son solo el preámbulo. La historia empezará cuando los investigadores profundicen en el Cuauhxicalco, cuando bajen un escalón en sus más de dos metros de profundidad. López Luján compara el edificio con un camembert gigante. “Estamos en el mero centro del camembert Cuauhxicalco”, dice, divertido. “Y quizás este es el lugar, pero más abajo”.

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Cómo el polvo de momia resultó ser idóneo para pintar la piel humana de forma realista

Cómo el polvo de momia resultó ser idóneo para pintar la piel humana de forma realista

SERGIO PARRA

Durante el siglo XVI, los pintores solían adquirir una sustancia oscura y macabra que les permitía pintar la piel humana en sus cuadros con más viveza que cualquier otro pigmento. Era la reducción en polvo de momias egipcias, cuyo contrabando se remonta en Occidente a los tiempos de as Cruzadas.

La llamaban “carnemonía”, por su origen tétrico, y su éxito fue aumentando a lo largo del tiempo, incluso comercializándose como fármaco para ingerir u oler, de forma parecida al tabaco.

Carnemonía

Giovanni Paolo Lomazzo, uno de los teóricos del arte más importantes del siglo XVI, sostenía que el polvo de momia molido era un excelente pigmento para pintar las sombras de la carne, quizá porque procedía de la misma carne, la de los antiguos egipcios.

Por eso no es extraño que la leyenda cuente que Tintoretto estuviera dispuesto a pagar más por un poco de este polvo que por el exclusivo lapislázuli, y que la magia de este pigmento le permitiría convertirse en un pintor inmortal.

Obtener el colo de la piel humana no es tarea fácil, tal y como explica Riccardo Falcinelli en su libro Cromorama:

Cuando se pinta una figura humana, lo más importante para construir una sombra creíble son las relaciones tonales que se instauran entre las zonas claras y las oscuras; debe parecer que los tonos oscuros retroceden y los luminosos avanzan hacia nosotros. Las sombras son básicamente un fenómento óptico que se puede obtener con cualquier pigmento que sea oscuro y terroso (…) pero están convencidos de que el preparado egipcio confiere a la pintura un mérito adicional, no visible en el cuadro, pero prodigioso.

La Libertad guiando al pueblo, la obra más famosa de Eugène Delacroix, es quizá una de las más famosas que se dice que se pintó con pigmentos de polvo de momia. La podéis ver a continuación

 Artistas Europeos Pintaron Con Momias Sus Obras Maestras 770x413

Con todo, muchos pintores han usado el marrón momia sin saber realmente que procedía de momias. Se cuenta, por ejemplo, que el escritor Rudyard Kipling charlaba con dos pintores prerrafaelitas en la década de 1980: su tío, Edward Burne Jones, y Lawrence Alma Tadema. Después que Alma Tadema informara a su colega que el marrón momia estaba hecho con momias, el horrorizado Burne Jones fue a buscar el tubo de pintura que tenía en su estudio y lo sepultó en el jardín.

Es probable que el uso de momias como pigmento derivara de un uso más inusual: como remedios. Desde los inicios de la época medieval, los europeos aplicaban e ingerían pócimas de momia para curar cualquier cosa, desde ataques epilépticos hasta padecimientos estomacales.

El uso de las momias con fines médicos fue fruto de una confusión lingüística. En la Antigüedad los persas comerciaban con betún, un líquido negro y viscoso al que se le atribuían propiedades saludables, y al que se conocía en su idioma como “mummia”. Cuando los mercaderes orientales contemplaron por vez primera la momias egipcias descubrieron con satisfacción que estaban recubiertas por betún, es decir, por “mummia”. Realmente las momias estaban revestidas con unas resinas especiales, bastante similares al betún, cuya función era mantener en buen estado la momificación.

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Las olvidadas armas biológicas de Vlad el Empalador, el verdadero Drácula, para aplastar a sus enemigos

La leyenda cuenta que disfrazó a decenas de sifilíticos con trajes turcos para que extendieran una plaga en el campamento turco de Mehmed II

Las olvidadas armas biológicas de Vlad el Empalador, el verdadero Drácula, para aplastar a sus enemigos

Manuel P. Villatoro

El Conde Drácula es un vampiro clásico en la literatura. Pocos habrá que no hayan oído hablar en alguna ocasión de la obra del escritor Bram Stoker. El personaje real que hay tras la leyenda es, sin embargo, más interesante si cabe. Vlad III, hijo del soberano del principado rumano de Valaquia, pasó a la historia como Tepes (traducido como «el empalador») por su obsesión por asesinar a sus enemigos clavándoles en una pica. Aunque era su método predilecto, tan real como eso es que -para aterrorizar a los turcos, que invadieron su reino en 1462– expuso los cadáveres de presos desollados y descompuestos frente a las tropas del sultán Mehmed II.

Su cruel imaginación le llevó también (según algunos autores) a enviar al campamento otomano a un grupo de infectados de sífilis lepra para que expandieran su mal entre el ejército enemigo.

Es difícil saber de dónde le venía a Vlad esa macabra imaginación. Aunque es probable que ese resentimiento naciera en 1442, año en el que su padre (apodado Dracul -demonio-) le envió (junto a su hermano Radu) a vivir bajo la tutela del sultán turco Murat II, entonces su aliados contra los húngaros. Con la ayuda de los musulmanes asesinó a su progenitor y logró hacerse con la poltrona de Valaquia en 1448. Pero su ambición le impidió mantenerse fiel y, poco después, se enfrentó a ellos durante más de una década. Durante ese tiempo demostró su barbarie al acabar, según se cree, con hasta 100.000 personas mediante el cruel empalamiento. Estas triste técnica le gustaba tanto que solía agasajar a los dignatarios extranjeros con grandes banquetes rodeados de cadáveres en picas.

Ataque biológico

Pero, aunque el empalamiento siempre fue el método de tortura y guerra psicológica preferido por Vlad III de Valaquia, no fue el único que puso en práctica. En las crónicas de la época (la mayoría, elaboradas después de su reinado, todo sea dicho) se afirma también que hervía a personas vivas y desollaba a cientos de sus víctimas para escarmiento público. Incluso se baraja la posibilidad de que fuera uno de los precursores de la misma guerra quimica que, a la postre, utilizarían los británicos contra los nativos americanos en el siglo XVIII e inauguraron de forma oficial los franceses -a gran escala- mediante los ataques con gas de cloro contra los búnkers enemigos en la Primera Guerra Mundial.

La presunta guerra biológica de Vlad III fue mucho más rudimentaria y se dio durante la guerra que mantuvo contra los invasores turcos en el siglo XV. Así lo afirma, al menos, el arqueólogo e investigador Matthew Beresford en una de sus primeras obras, «From Demons to Dracula: The Creation of the Modern Vampire Myth». En la misma (publicada en 2008 y replicada a la postre por otros tantos autores) se especifica que Draculea («hijo de Dracul», como también se le conocía) utilizó al pueblo valaco para tender una trampa a sus enemigos. «Usó a aquellos que estaban infectados con sífilis,tuberculosis o lepra, les vistió como otomanos y les ordenó que se internaran en los campamentos enemigos para infectarles», explica en la mencionada obra.

Las olvidadas armas biológicas de Vlad el Empalador, el verdadero Drácula, para aplastar a sus enemigos

En España, el historiador y periodista Jesús Hernández (autor del blog «¡Es la guerra!» y de una infinidad de libros sobre nuestro pasado) ha recogido también esta posibilidad en su obra «¡Es la guerra, las mejores anécdotas de la historia militar!». Según el experto, Vlad reunió a «tuberculososleprosossifilíticos y demás enfermos contagiosos que habitaban su reino», les proporcionó vestimentas turcas y «los infiltró tras las líneas enemigas» para que extendieran sus males. «Se les dijo que, por cada uno que muriese, ellos recibirían una recompensa», desvela. Aunque, para demostrar su éxito, estaban obligados a regresar con el turbante del soldado otomano fallecido.

¿Fue efectiva la treta? Según ambos expertos, es difícil saberlo. Aunque Beresford especifica que el problema de esta última técnica es que estas curiosas «bombas biológicas» deberían haber infectado a un número exagerado de soldados enemigos para que la diferencia fuese palpable. Además, si se hubiera producido un brote de una de esas enfermedades (destacando sobremanera la lepra) habría quedado constancia en los escritos por su importancia. En el caso de la sífilis la idea es todavía más extraña, ya que se puede convivir con ella años hasta que empieza a provocar problemas severos como ceguera parálisis. Aunque eso no impide que la rocambolesca idea fuese real y se llevase a cabo.

Ninguna de las referencias, eso sí, habla del año en el que se pudo producir esta mascarada. De lo que podemos estar seguros es de que una de las formas en las que se habría extendido la sífilis es mediante transmisión sexual. Así lo afirma el «Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades» en su página web: «Se puede contraer sífilis mediante el contacto directo con una llaga de sífilis durante las relaciones sexuales anales, vaginales u orales. Las llagas se pueden encontrar en el pene, la vagina, el ano, el recto o los labios y la boca. La sífilis también puede propagarse de una madre infectada a su bebé en gestación».

Mehmed II
Mehmed II

El medievalista Florin Curta (autor, entre otras tantas obras, de «Eastern Europe in the Middle Ages, 500-1300») no hizo referencia a esta posible táctica en una entrevista que trataba en profundidad la figura de Vlad en la revista especializada «Live Science». El experto sí hace referencia, por el contrario, a un episodio parecido en el que Vlad disfrazó a un grupo de sus más versados soldados como turcos para que penetraran en el campamento otomano y acabaran con la vida del sultán Mehmed II. No lo lograron, pero sí generaron un caos tal como para que los invasores se mataran entre ellos durante horas al considerar que sus compañeros eran unos traidores y habían traicionado a su líder.

En todo caso, este episodio parece una ironía. Y es que, se sospecha que el autor que creó Drácula (Bram Stoker) pudo morir aquejado de sífilis. Así lo sugirió su sobrino en una biografía sobre el escritor publicada en 1975; obra en la que explicaba que el certificado de defunción especificaba que la causa del fallecimiento pudo ser «ataxia locomotora de seis meses» (un eufemismo para no desvelar el verdadero nombre de la enfermedad de transmisión sexual a la prensa). No obstante, la verdad es que existe todavía cierta controversia en relación a las causas por las que abandonó este mundo.

Encerrado y asesinado

Vlad resistió, en primer término, la embestida turca mediante una mezcla de valor y guerra psicológica. El ejemplo más clamoroso de esta última se dio en 1462, cuando Mehmed II llegó hasta la ciudad de Targoviste en su avance hacia el corazón de Rumanía. En las cercanías de la urbe, a orillas del Danubio, se encontró con miles de estacas (las fuentes más exageradas afirman que unas 20.000) en la que había empalados otros tantos presos turcoshúngarosrumanos búlgaros. En los palos más altos había ubicado a los nobles. La visión de los cuervos comiendo la carne de los fallecidos estremeció a los invasores hasta tal punto que los cronistas dejaron constancia de la escena sin omitir detalle.

Ese mismo año, sin embargo, la aristocracia alzó hasta el poder a su hermano, Radu el Bello, como monarca de Valaquia. En ese punto comenzó una nueva guerra, ahora, contra uno de sus familiares. «En noviembre 1462, tras haber combatido contra su hermano y agotado sus recursos, fue arrestado por Matías Corvino [rey de Hungría]», explica Antonio Contreras en «De Vlad III, príncipe de Valaquia, a Vladislaus Szeklys, historia y leyenda». Pasó los siguientes años encarcelado.

Vlad Tepes
Vlad Tepes

Según Hernández, durante este tiempo no perdió su pasión por empalar, aunque lo hizo con los ratones y los pájaros que entraban en su celda. «Sin embargo, en 1475, el rey magiar consideró que, ante la amenaza turca, Vlad era más útil fuera que dentro de la prisión», añade el autor español. De esta forma, fue liberado para que se enfrentara, una vez más, a los otomanos.

Aunque logró detener, de nuevo, el avance otomano, Vlad fue traicionado en la Navidad de 1476 y asesinado, de forma presumible, por la espalda. En la actualidad se desconoce quién fue su verdugo, aunque se sospecha que habría sido enviado por el sultán. Su cuerpo sin vida fue enterrado en un convento cerca de Bucarest. «Aunque algunos lo consideran un héroe de la resistencia rumana frente a la expansión turca, de lo que no hay duda es de que, gracias a su desmedida crueldad, se ganó para siempre un lugar destacado en la historia de la infamia», añade el historiador español en su obra.

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La terrorífica historia de las hormigas caníbales atrapadas en un búnker nuclear

Fue descubierta en Polonia en 2013, pero cuando los investigadores volvieron observaron que la colonia se mantenía estable a pesar de que no se encontraron indicios de reproducción

Hormiga roja europea de la madera o Formica polyctena
Hormiga roja europea de la madera o Formica polyctena – Wikicommons

¿Cómo es posible sobrevivir en un viejo búnker de armas nucleares, atrapado, sin comida y con cientos de bocas hambrientas a tu alrededor? Eso es lo que se preguntaban los científicos que encontraron una colonia de hormigas rojas europeas de la madera (Formica polyctena) en una base nuclear subterránea en Polonia en 2010. El complejo fue abandonado a su suerte, lo que convirtió a sus dos habitaciones en lugares de descanso para los murciélagos en invierno. De hecho, el objetivo original de los científicos era monitorizar a estos mamíferos voladores, si bien la enorme cantidad de estos insectos en el lugar en los diferentes años que se acercaron al búnker abandonado les llamaron tanto la atención que intentaron encontrar la respuesta a lo que allí estaba ocurriendo.

La sorpresa fue que el número de hormigas se mantenía pese a que estaban atrapadas. En 2013 los investigadores contabilizaron un millón de obreras vivas, aunque a su alrededor había varios millones más muertas. Sin embargo, ni rastro de larvas o machos, lo que indicaba que no se estaban reproduciendo. ¿Qué ocurría entonces dentro de aquellos muros para que no descendiera la población e incluso creciera?

La colonia en el bunker en 2016
La colonia en el bunker en 2016 – Wojciech Stephan/Czechowski et al., Journal of Hymenoptera Research, 2016

Una tubería oxidada y el peso del hormiguero

No lo descubrieron hasta 2016. Se dio la circunstancia de que en el techo del búker había una tubería de ventilación oxidada que conectaba un hormiguero masivo construido justo encima con las instalaciones abandonadas. A medida que el metal se fue degradando y el hormiguero ganando peso -esta especie se caracteriza por crear colonias masivas de hasta varios metros de altura-, algunas galerías se vinieron abajo, por lo que las hormigas empezaron a caer al búnker, quedando atrapadas. Así es como la colonia del búnker iba ganando integrantes, a pesar de que no había comida y no se reproducían. «Las hormigas han construido un montículo de tierra, que han mantenido durante todo el año moldeándolo y manteniendo abiertas las entradas del nido. Pero está muy lejos de ser un colonia totalmente funcional», escribían en otro estudio en 2016.

El hormiguero de la superficie
El hormiguero de la superficie – Czechowski et al., Journal of Hymenoptera Research, 2016

Entonces, ¿cómo se mantenían aquellos insectos en aislamiento? Sin luz, con unas temperaturas muy bajas y sin ningún tipo de alimento, lo lógico serían que murieran pronto. Pero estos seres encontraron una solución: el canibalismo. A esta conclusión han llegado los investigadores en el nuevo estudio, que acaba de ser publicado en la revista « Journal of Hymenoptera Research».

El tubo de ventilación oxidado por el que caían las hormigas
El tubo de ventilación oxidado por el que caían las hormigas – Rutkowski et al., Journal of Hymenoptera Research, 2019

Ante la adversidad, canibalismo

El canibalismo era, lógicamente, el candidato más probable: aparte de algún ratón o murciélagos muertos de manera ocasional, el único alimento disponible eran sus congéneres. Además, se sabe que esta especie en particular consume sus propios muertos caídos durante las «guerras de hormigas» territoriales cuando la comida escasea.

Para confirmar esta corazonada, un equipo de investigadores recolectó cadáveres de hormigas del búnker y hallaron que la mayoría (en concreto, el 93% de los cuerpos examinadospresentaban agujeros y marcas de mordiscos. Los autores explican que estos son signos claros de consumo masivo, con prácticamente ningún otro organismo en el búnker capaz de hacer estas marcas.

Un final feliz

El puente de madera que une el búnker con la superficie
El puente de madera que une el búnker con la superficie – Rutkowski et al., Journal of Hymenoptera Research, 2019

«La supervivencia y el crecimiento de la colonia del búnker a través de los años, sin producir descendencia propia, fue posible debido al suministro continuo de nuevos trabajadores desde el nido superior y la acumulación de cadáveres», concluyeron los investigadores en su estudio. «Los cadáveres sirvieron como una fuente inagotable de alimentos que permitieron sustancialmente la supervivencia de las hormigas atrapadas en condiciones extremadamente desfavorables».

Y a pesar de que las hormigas han demostrado que pueden sobrevivir solas, el equipo instaló un paso de madera que conecta el fondo del búnker con el hormiguero. En cuatro meses todas los insectos habían abandonado las instalaciones abandonadas. Ya no hace falta que practiquen el canibalismo, solo tienen que subir por el «puente» para regresar a casa.

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La velocidad del camaleón atrapando a una presa ha sido emulada por este robot blando

La velocidad del camaleón atrapando a una presa ha sido emulada por este robot blando

SERGIO PARRA

Los camaleones son capaces de capturar presas en una fracción de segundo lanzándoles sus lenguas pegajosas. Ahora, este hito de la naturaleza ha podido ser emulado por una nueva clase de robots blandos (a diferencia de los robots rígidos, los robots blandos pueden reproducir el movimiento natural). Lo podéis ver en acción en los siguientes vídeos.

La robótica blanda es un campo de la robótica, donde utilizan piel artificial para darle más movimiento a las extensiones de los robots. Tienen exteriores flexibles, que hace que puedan tener formas cada vez más dispares y realice muchas más funciones que un robot convencional. Así, los robots del futuro se parecerán más a Baymax, el mullido protagonista de Big Hero 6.

Velocidad

Para conseguir esta velocidad, los robots presentados por investigadores de la Escuela de Ingeniería Industrial de Purdue, se fabrican con polímeros elásticos similares a las bandas de goma, con canales neumáticos internos que se expanden con la presurización, son capaces de realizar movimientos de alta potencia y alta velocidad utilizando energía elástica almacenada.

Similar al golpe de lengua del camaleón, un robot neumático pretensado es capaz de expandirse cinco veces su propia longitud, atrapar un escarabajo vivo y recuperarlo en solo 120 milisegundos. Según explica Ramses Martinez, profesor asistente en la Escuela de Ingeniería Industrial de Purdue:

Creíamos que si podíamos fabricar robots capaces de realizar movimientos de gran amplitud a alta velocidad como los camaleones, entonces muchas tareas automatizadas podrían completarse con mayor precisión y de una manera mucho más rápida. Los robots convencionales generalmente se construyen con componentes duros y pesados que ralentizan su movimiento debido a la inercia. Queríamos superar ese desafío.

Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos

Esta raza milenaria era un animal sagrado para los mexicas y los mayas

Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos

ALMUDENA BARRAGÁN 

La tradición de Día de Muertos en México es una de las fiestas que mejor muestran el sincretismo cultural del país. Un ritual mitad prehispánico, mitad católico que invita a los difuntos a sentarse a la mesa de los vivos una vez al año.

Los antiguos mexicas y otros pueblos nahuas creían que cuando sus cuerpos morían, las almas tenían que atravesar un largo camino por el inframundo para llegar al Mictlán, el mundo de los muertos, lo que los mayas llaman Xibalbá. Los difuntos no emprendían esta empresa solos, el alma de su perro les guiaba a través del más allá para poder cruzar el río de la muerte. Es por ello que los perros en estas culturas ancestrales eran considerados un compañero en la vida y en la muerte, un ser a ojos de los dioses al mismo nivel que los humanos para los sacrificios.

Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos
Maya, una de las habitantes del Museo Dolores Olmedo. Teresa de Miguel (EL PAIS)

“El perro era asociado con la buena fortuna, la felicidad y la fertilidad”, dice el paleozoólogo Raúl Valadez, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Uno de los mayores expertos en el estudio de los xoloitzcuintles en la cultura mesoamericana. Se trata de una raza milenaria que apareció en Mesoamérica hace 2.000 años y de las primeras que empezó a convivir con los humanos en la región. “El enterramiento más antiguo en el que hemos encontrado un xoloitzcuintle tiene 1.300 años de antigüedad, en la ciudad de Tula, Hidalgo”, dice Valadez.

“Sin pelo y arrugado”, eso es lo que significa la palabra xolotl en náhuatl dice el experto. Esta raza sufre una mutación genética que curiosamente la ha hecho resistente al paso del tiempo. “La falta de pelo está relacionada con la falta de dientes”, explica Valadez. Los xolos no tienen premolares, por lo que es común ver a muchos con la lengua fuera del hocico.

Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos
Centli, que significa ‘maíz’ en náhuatl, es de color bermejo. Una rareza entre los xolos. Jonás Cortés (EL PAIS)

“Este perro era considerado por los mexicas y los mayas un animal sagrado”, dice Mercedes de la Garza, investigadora del Centro de Estudios Mayas, quien explica que los perros eran sacrificados y enterrados con sus dueños para que los acompañaran al otro mundo. En el siglo XVI, Fray Bernardino de Sahagún ya describió en su enciclopedia Historia General de las cosas de Nueva España a esta raza tan particular y su relación con los humanos: “Criaban en esta tierra unos perros sin pelo ninguno, lampinos (sic.) Y si algunos pelos tenían, eran muy pocos. Otros perrillos criaban, que llamaban xoloitzcuintli, que penitus ningún pelo tenían. Y de noche abrigábanlos con mantas para dormir”.

“En ciertas fechas específicas eran alimento ritual y también un elemento de sanación por el calor que desprende su piel”, agrega Eva Ayala, directora del Museo de El Carmen. La institución alberga hasta abril de 2020 una exposición sobre el pasado y el presente de esta raza, patrimonio vivo de México.

Se creía que en esta relación mística y ancestral, los xolos, creados por el dios de la oscuridad y la muerte, Xólotl, eran capaces de ver el alma de los difuntos. Desde el siglo XVIII y hasta bien entrado el siglo XX, la raza estuvo al borde de la extinción. En los años de la colonia española, todas las prácticas y creencias paganas fueron castigadas y condenadas al silencio, entre ellas la visión que había sobre los perros.

Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos
Diego Rivera y Frida Kahlo fueron dos grandes defensores de la raza mexicana. Museo Dolores Olmedo

Gracias a los pueblos originarios, el xoloitzcuintle sobrevivió en el occidente de México y fue en la época del Nacionalismo Cultural cuando se da el impulso necesario para recuperar la raza. Personajes como Diego Rivera, Frida Kahlo, Juan O’Gorman o Dolores Olmedo tuvieron xoloitzcuintles como animales de compañía además de utilizarlos como inspiración de su obra. Actualmente el Museo Dolores Olmedo conserva 13 ejemplares de xolos que descienden de la primera pareja que Diego Rivera le regaló a la mecenas, Nahual y Citlalli.

Fruto de la investigación, la conservación y la crianza, en 1970 la raza dejó de estar en peligro de extinción y actualmente es común ver a los xolos por la calle como un perro más. Hay hasta un equipo de fútbol que lleva su nombre, los Xolos de Tijuana y Pixar se encargó de dar a conocer la raza con el personaje de Dante, en la película Coco.

Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos
El perro Dante acompaña a Coco al mundo de los muertos. Pixar

Aunque todavía hay algunos prejuicios que rodean a estos perritos calvos, quienes comparten su vida con uno de estos pelones -aunque los hay que tienen pelo-, dicen que son animales cariñosos y territoriales. Buenos guardianes de la casa. “Hay que mantenerles la piel muy hidratada y protegerla del sol”, dice Praxedis de la Vega, dueño de Centli un xolo de color anaranjado o bermejo que no se separa de su amo en ningún momento.

“Es mexicano y mestizo como yo”, cuenta Aldo Gutiérrez, quien se declara amante de la raza. Su perro, Benito, pese a ser adulto sigue siendo muy ágil y juguetón. De color grisáceo y con unos pocos pelos en la cabeza, le recuerda el pasado prehispánico que tienen todos los mexicanos. “Me trae a la memoria quienes fuimos antes de lo que ahora somos”, dice el joven. Un pensamiento similar al que tienen Mara Echeverría y su pareja, Daniel Rodríguez, quienes adoptaron a Tomás, un perrito de ojos grandes y brillantes que es puro amor y se deshace con los cariños. “Es importante que reconozcamos nuestra mexicanidad en los perros porque llevan aquí miles de años, forman parte de esta tierra y solo hay dos razas mexicanas: el chihuahua y el xoloitzcuintle”, dice Mara.

Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos
A la izquierda, Aldo Guitiérrez y su xolo, Benito. A la derecha, Mara Echeverría y Daniel Rodríguez con Tomás. A.B

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La mayor locura inglesa antes del Brexit: cuando la ginebra devastó Gran Bretaña en el siglo XVIII

La popularización de esta bebida alcohólica llevó a los empresarios británicos a utilizar todo tipo de aditivos, causando un grave problema de salud en toda Gran Bretaña que llevó al Gobierno a actuar con la ley en la mano

«El callejón de la ginebra» (1751), del pintor y grabador William Hogarth, donde se ilustran los estragos y excesos de la ginebra en la Inglaterra del siglo XVIII
«El callejón de la ginebra» (1751), del pintor y grabador William Hogarth, donde se ilustran los estragos y excesos de la ginebra en la Inglaterra del siglo XVIII

La situación se está volviendo caótica. Los políticos del Reino Unido tienen una sensación generalizada de bochorno y reconocen que su país se ha convertido en el «hazmerreír de Europa». El escritor John Le Carré opina sobre el tema: «Es sin duda alguna la mayor idiotez y la mayor catástrofe que ha perpetrado el Reino Unido desde la invasión de Suez en 1956». Y el grupo Sky lanza un nuevo «canal efímero» para cubrir todas las noticias que no hablen del Brexit, después de que un sondeo mostrara que los británicos evitan las noticias debido al interminable, confuso e incoherente proceso de salida de la Unión Europea.

La cuestión del Brexit se ha convertido en una cuestión de emergencia nacional que parece estar desquiciando a todo el mundo, comparable a algunos de los peores momentos de la historia de Gran Bretaña (guerras mundiales aparte) como el que les contamos a continuación. Y es que, para muchos británicos y para la mayoría de los europeos, la actitud del Gobierno conservador de Boris Johnson y su partido es, de hecho, una locura. Y en medio: recursos judiciales, manifestaciones populares, broncas inimaginables en el parlamento, leyes exprés, acoso callejero a los ministros, prórrogas infinitas para las elecciones generales y decenas de dimisiones, entre otras cosas.

Para remontarnos a uno de los momentos de mayor locura en Gran Bretaña antes del Brexit debemos retroceder hasta el siglo XVIII. Y quedó perfectamente retratado en 1751, cuando circuló en el país el que puede considerarse como el anuncio contra el consumo de «drogas» más potente de la historia. Fue creado por el ilustrador y pintor satírico William Hogarth, considerado como el padre de los cómics occidentales. En su cartel podía verse a una mujer con la cabeza echada hacia atrás, absolutamente borracha y vestida con harapos destrozados. Lo más impactante de la imagen es que mujer aparece con un bebé que se le acaba de resbalar de las manos y está a punto de despeñarse por las escaleras sin que ella se de cuenta por el abuso de la ginebra.

Ginebra contra cerveza

El anuncio, con más de dos siglos y medio de antigüedad, intentaba representar las graves consecuencias que había traído consigo el consumo de ginebra. La bebida alcohólica se había convertido para los ingleses de entonces en la mayor droga que podía consumir el hombre. Una bebida que amenazaba con desgarrar a la sociedad británica en el siglo XVIII, a diferencia de la cerveza, representada como un proveedor de felicidad, como demuestra otro grabado del mismo ilustrador y del mismo año titulado «La calle de la cerveza».

La locura que generó la ginebra en Gran Bretaña dista mucho de la imagen que esta bebida tienen hoy en día, por ejemplo, en España, donde está de moda y amenaza con destronar al güisqui. Los menorquines fueron los primeros en consumirla aquí, después de que los británicos la trajeran al conquistar Menorca en 1708. En marzo de 1893, la revista «Blanco y Negro» publicaba un artículo titulado «Vida bohemia», en el que ya podía leerse: «La única verdad en este mundo es la ginebra».

Antes de que generara un verdadero problema de salud en Gran Bretaña, la ginebra ya tenía casi tres siglos de historia. Se había inventado en los Países Bajos a finales del siglo XV o principios del XVI, no está del todo claro. A principios del XVII se usó para mejorar la función renal y la digestión. Fue en el siglo XVIII cuando empezó a consumirse con tónica como remedio medicinal combatir la malaria. Y en la primera mitad, debido al crecimiento desorbitado de su consumo entre las clases medias y bajas, acabó convirtiéndose en una emergencia nacional.

«Acta de la Ginebra»

Las láminas de Hogarth se publicaron para apoyar el «Acta de la Ginebra», una ley con la que el Gobierno inglés quiso prohibir su elaboración, venta y consumo. Una especie de ley seca que se implantó por primera vez en 1732. La imagen que tenía este licor anteriormente usado como medicina había cambiado mucho para las autoridades inglesas desde que apareció citado por primera vez en un tratado de destilación de 1582 como «acqua-juniperi». Es decir, la antecesora del «jenever» holandés y del «gin» inglés.

El responsable de que la fórmula de la ginebra llegara a Gran Bretaña fue el Rey holandés Guillermo de Orange después de acceder al trono británico, en 1698, como Guillermo III. Pocos años después su consumo se hizo incontrolable entre los ingleses. Los soldados que volvían de los Países Bajos comenzaron a beberla en cantidades ingentes como bebida para el ocio y no como medicina, utilizando a diario el pretexto de la prescripción médica.

Los empresarios vieron la oportunidad y no dudaron en añadir a la bebida cualquier tipo de aditivo que hiciera su sabor más aceptable, para que se siguiera consumiendo y no tener que reducir su producción. Era como si la población más pobre, que aspiraba a beber como el Rey, aceptara cualquier ginebra sin darse cuenta de que ellos no podían permitirse la ginebra que bebía el Monarca. Pero las casas de destilación de peor calidad crecían a medida que aumentaban los consumidores.

«Ácido sulfúrico»

Para producirla acabaron usando «ácido sulfúrico, aceite de trementina y cal. Era como la muerte en un vaso», aseguraba a la BBC Lesley Salmonson, autor de «Ginebra: Una historia global». «Fue ferozmente adulterado», añade Jenny Uglow, autor de «Hogarth: una vida y un mundo», quien cuenta en su libro que la ginebra «fue vendida en todas partes, desde las tiendas de ultramarinos hasta los establecimientos de abastecimiento de los barcos. Había un bar en cada edificio».

El grave deterioro de su calidad produjo muy pronto consecuencias nefastas para los millones de consumidores. Uno de los ejemplos más sobrecogedores de la locura que generó la ginebra fue el de Judith Defour, una mujer condenado en 1734 por estrangular a su hija con el fin de vender su ropa para poder comprar ginebra. La autora acabó confesando y fue condenada a la horca.

La ginebra terminó siendo prohibida mediante el mencionado «Acta de la ginebra» de 1751. Como era de esperar, el resultado no fue el deseado: proliferaron las destilerías clandestinas, el precio subió hasta límites insospechados y, sobre todo, se produjo un deterioro aún mayor de su calidad, causando estragos físicos y psíquicos entre la población. Sin embargo, esta nueva ley consiguió parcialmente su objetivo. El consumo se redujo y la mayor parte de las tiendas pequeñas donde se vendía el licor desaparecieron. Pero como contrapartida generó el mayor interés por parte de los consumidores.

Al cabo de un tiempo, la prohibición tuvo que ser levantada de nuevo y la ginebra recuperó definitivamente su esplendor en Gran Bretaña. Sobre todo, gracias a las normas que regularon su elaboración, comercio, consumo y fiscalidad. A principios del siglo XIX, James Burrough produce la famosísima Beefeater, una de las más vendidas en el mundo actualmente… y ya nadie se acuerda de aquella madre del anuncio de William Hogarth.

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El hombre moderno surgió en lo que ahora es el desierto del Kalahari

Un estudio genético sitúa en Botsuana la evolución del Homo Sapiens durante sus primeros 70.000 años. 

Un grupo de bosquimanos del Kalahari, considerados la cuna del Homo Sapiens en un imagen sin fecha de la investigadora de la Universidad de Utah Polly Wiessner.-AFP
Un grupo de bosquimanos del Kalahari, considerados la cuna del Homo Sapiens en un imagen sin fecha de la investigadora de la Universidad de Utah Polly Wiessner.-AFP

MALEN RUIZ DE ELVIRA

La historia de la moderna evolución humana, la que dio lugar a nuestra especie, la única superviviente, empezó alrededor de un lago enorme hace unos 200.000 años en lo que ahora es el norte de Botsuana, una meca para los safaris. El lago empezó a disminuir de tamaño, dando lugar a grandes extensiones pantanosas con mucha vegetación en las que los humanos podían vivir en buenas condiciones y así lo hicieron durante unos 70.000 años. Todo este sugerente relato procede del último estudio genético sobre el origen del Homo Sapiens Sapiens que se publica y que indica, aunque no confirma del todo, que esta especie surgió allí para luego extenderse por todo el mundo.

Situar en el tiempo y en el espacio el origen de la humanidad moderna no ha resultado fácil, aunque su origen africano no está en duda desde el siglo pasado. Los fósiles humanos hallados hasta ahora parecen indicar que surgió en el este de África pero los estudios genéticos, además de otros datos, se inclinan porque fue más al sur. Ahora, Vanessa Hayes y sus colegas de varias instituciones científicas han completado con muestras de sangre de nuevos individuos el análisis de los genes mitocondriales de una población muy aislada históricamente al sur del río Zambeze, en Namibia y Sudáfrica, y los han combinado con datos climáticos y de otro tipo. “Con todos los datos obtenidos, proponemos que el origen de los humanos anatómicamente modernos está en el sur de África, y que ocuparon su tierra natal hasta las primeras migraciones humanas que parecen haber sido causadas por cambios climáticos regionales”, señalan los científicos, de Australia, Sudáfrica, Corea del Sur y Namibia en la revista Nature.

Los datos geológicos y arqueológicos muestran que esta tierra natal de la humanidad moderna albergó el mayor sistema lacustre de África, el lago Makgadikgadi. “Antes de la emergencia de los humanos modernos el lago había empezado a vaciarse debido a movimientos en las placas tectónicas subyacentes”, señala el geólogo Andy Moore. “Esto tuvo que crear una gran zona pantanosa, que se sabe que es uno de los ecosistemas más productivos para albergar vida”.

El cronograma o calendario que propone el nuevo estudio incluye un periodo de estabilidad ecológica de 70.000 años antes de iniciarse una oleada de migraciones a través de nuevos corredores verdes establecidos hace entre 130.000 y 110.000 años por el cambio del clima.

Comienzo de las grandes migraciones

“Los primeros migrantes fueron hacia el noreste y después una segunda migración se dirigió hacia el sudoeste”, explica Hayes. “Parte de la población permaneció en el territorio hasta ahora”. Sus descendientes se pueden encontrar todavía en la región, desde Namibia a Zimbabue. En cuanto a las migraciones, la que más medró fue la que se dirigió hacia el suroeste, según se desprende de los fósiles y herramientas halladas en la costa de Sudáfrica, señala el estudio. Esto se debió posiblemente los recursos marinos a los que tuvo acceso.

En la actualidad, la región del gran desierto del Kalahari que linda con la sabana-oasis del delta del Okavango y los salares de Makgadikgadi, ahora parque nacional, se extiende hacia Namibia por el oeste y Sudáfrica por el sur y es una de las más solicitadas para realizar safaris fotográficos. Este flujo constante de visitantes extranjeros podría considerarse a partir de ahora como una vuelta a casa, a sus orígenes remotos.

No es descartable que la zona pase a estar también muy solicitada por los paleontólogos en busca de fósiles más antiguos que los del este de África, aunque se sepa que las condiciones de preservación son desfavorables y hasta ahora no se haya encontrado ninguno.

Un estudio único

El australiano Instituto Garvan de Investigación Médica, donde trabaja Hayes, señala que este nuevo estudio es único porque combina las disciplinas de la genética, la geología y la física climática para reescribir nuestra historia más antigua.

Hayes lleva una década investigando las poblaciones khoe-san de la supuesta cuna de la humanidad moderna en Namibia y algunos de sus individuos han donado su sangre para el análisis genético, que ha dado lugar a dos genomas mitocondriales hasta ahora desconocidos. Ellas y sus colegas explican que han contado con todos los permisos oficiales y de comités de ética para este estudio, que no puede considerarse definitivo porque, basándose en la anatomía y no en la genética, recientemente se han presentado como de Homo Sapiens fósiles datados en más de 200.000 años de antigüedad, hallados en Grecia y en Marruecos.

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