CURIOSIDADES DE LOS ANIMALES,CURIOSIDADES MARINAS

La triste razón de porqué las ballenas de Bryde abren la boca para atrapar peces

En reddit se hizo viral el video de una ballena abriendo su boca como una trampa para capturar peces. Muchos nos sorprendimos de la inteligencia…

Planeta Curioso – Las Curiosidades del mundo increíbles, raras y extrañas

Un breve y fascinante recorrido por las arenas del mundo

Ver las imágenes de origen

La riqueza y diversidad de arenas forman un museo vivo de la historia y el estado actual de nuestro planeta.
Para ver un mundo en un grano de arena

Y un cielo en una flor salvaje,

Sostenga el Infinito en la palma de su mano

Y la eternidad en una hora.

– William Blake

 

¿En qué estamos parados? El suelo bajo nuestros pies, la arena con la que construimos temporizadores de huevos y castillos, parece ser sólo una acumulación de minerales, pero es mucho más que eso.

Hay más variedades de playas en el mundo de las que nos gustaría imaginar. Existe Glass Beach, California, por ejemplo, donde el mar ha pulido enormes cantidades de vidrio desde principiosdel siglo XX hasta el punto de que la arena es una colección de cuentas de vidrio multicolor. O Perran Sands, en Cornualles, Inglaterra, donde pedazos de Lego se lavan todos los días, náufragos de un buque de carga que fue golpeado por una ola gigante.

Hyams Beach, en Jervis Bay, Australia, es considerada la más blanca del mundo, pero también hay playas negras como Punalu’u Beach en Hawái, donde la arena oscura es ceniza volcánica. Y también hay playas de colores, como las verdes playas de Noruega y las Galápagos.

En las Bermudas, ciertas playas son completamente de color rosa. La arena allí está hecha de conchas diminutas de criaturas llamadas foraminifera. Estos extraños organismos unicelulares hacen sus conchas a partir de materiales orgánicos, granos de arena y otras sustancias. Comen algas, bacterias u otros organismos y viven casi en su totalidad en el fondo marino. Algunos de ellos se pegan a las rocas, mientras que otros se mueven muy lentamente a 1 cm por hora. Foraminifera también vive en una de las playas más bellas del mundo, Hoshizuna no Hama, en la isla japonesa de Iriomote. Si miras de cerca la arena allí verás que está hecha de miles de pequeñas estrellas. Las estrellas son en realidad la concha de una extraña especie de foraminifera llamada Baculogypsina sphaerulata.

Tendemos a pensar que la arena está formada por rocas minúsculas, blanqueadas por el océano, pero está más viva de lo que pensamos. La arena en las playas cuenta la historia del mundo, de los siglos de olas, tormentas, erupciones volcánicas y rocas. Y también cuenta una historia viva, la historia de muchos seres, de formas y colores fantásticos que viven bajo nuestros pies sin que nos demos cuenta.

https://www.faena.com/aleph

JIM HALL, EL HOMBRE QUE TIENE UN CUERPO AZUL Y UNA VISIÓN DEL MUNDO MUY PECULIAR

JIM HALL DECIDIÓ TRANSFORMAR SU CUERPO DE MANERAS RADICALES COMO EXPRESIÓN DE SU VISIÓN LÚDICA
Ver las imágenes de origen

Jim Hall, el hombre del cuerpo azul, es prueba de que vivimos en un mundo peculiar donde cada vez más la autoexpresión se manifiesta a través del cuerpo. 

Hall es un trabajador urbano de las ciudad de Baltimore retirado que se preocupa por sus facultades cognitivas y ha creado un método mnemónico para mantener su cognición, la cual, a los 78 años, empieza a declinar. Sin embargo, su biografía no nos dice mucho de su peculiaridad.

Hace unos años, Hall decidió modificar su cuerpo radicalmente hasta el punto de lograr cubrir cada centímetro de su cuerpo de tinta azul, tatuándose todo el cuerpo en un proceso sumamente doloroso. Hall señala que se le ocurrió hacer algo creativo con su cuerpo y pensó en modificar el color. Eligió el azul, según él, porque no tiene un significado obvio como otros colores primarios. Fue en este sentido sólo un ejercicio de su libertad. Hacer algo que nadie había hecho nunca. Según él, esto es lo maravilloso del hombre.

Algo igual de extraño es que Hall se aumentó los testículos, añadiendo tres más a través de cirugía plástica, lo cual lo lleva a decir: “tengo más bolas que nadie”, un juego de palabras, pues Hall también cree que él es una persona singular en tanto a la valentía que le permite hacer esto. En el video que compartimos a continuación vemos cómo pasea por las calles mientras las personas se le quedan viendo, sin que esto le perturbe demasiado.

Sus motivos, según explica, son simplemente el deseo de jugar. Como si Hall entendiera que el ser humano no tiene una esencia y puede jugar a modificar lo que es.

Dice gozar de una gran salud física, pues a sus 78 años tiene el cuerpo de un hombre de cuarenta. Sin embargo, Hall, quien se describe a sí mismo como 100% homosexual, lamenta que no ha tenido una erección en años y así pues tampoco la oportunidad de emplear sus cinco testículos.

Este breve documental de Jonathan Bregel y Steve Hoover muestra la intimidad de Hall y su peculiar filosofía de vida. 

https://pijamasurf.com/

‘La gran ola de Kanagawa’, recreada con 50.000 piezas de LEGO

No podemos admirar más a aquellos que no ponen límite a su imaginación, a todos aquellos que son capaces de plasmar y materializar cualquier idea y forma que se le pase por la cabeza.

Y además, sentimos un fetichismo irremediable con todo lo que se construye con uno de los juguetes más icónicos y más populares del mundo, las piececitas de colores que forman el universo de LEGO.

jumpei mitsui lego la gran ola de kanagawa japon 1

En esta ocasión, el artífice ha sido el artista japonés Jumpei Mitsui, uno de los 21 profesionales certificados de LEGO en el mundo, lo que significa que su trabajo a tiempo completo es crear obras de arte con los bloques de construcción de plástico, y es el más joven del renombrado grupo.

Ha demostrado que es merecedor de este título con una recreación escultórica de “La gran ola de Kanagawa” de Katsushika Hokusai. Durante el transcurso de 400 horas, Mitsui juntó 50.000 piezas de LEGO azul y blanco en una ola ondulante que imita la impresión de la estampa original.

 

jumpei mitsui lego la gran ola de kanagawa japon 2

jumpei mitsui lego la gran ola de kanagawa japon 3

jumpei mitsui lego la gran ola de kanagawa japon 4

Para recrear este trabajo icónico en tres dimensiones, Mitsui estudió videos de olas rompiendo y examinó trabajos académicos sobre el tema. Luego dibujó un modelo detallado antes de ensamblar el agua texturizada, tres botes y el Monte Fuji al fondo.

https://culturainquieta.com/

¿Es verdad que las plantas “ven” y “hablan” entre ellas?

En un vídeo viral, el investigador Stefano Mancuso explica que las plantas pueden “ver sin ojos” y detectar la presencia de otras plantas. Analizamos el contenido del vídeo con dos especialistas

¿Es verdad que las plantas “ven” y “hablan” entre ellas?

¿Es verdad que las plantas “ven” y “hablan” entre ellas? Pixabay

En las imágenes vemos el crecimiento de una planta de la judía hacia arriba y en busca de un soporte al que aferrarse. En la secuencia, que muestra en pocos segundos un proceso de varios días, la planta parece tener clarísimo hacia dónde se tiene que dirigir. “Esta planta sabe exactamente dónde está el soporte e intenta hacer todo lo posible para alcanzarlo”, explica el científico Stefano Mancuso, que es el autor del experimento. “Casi puedes sentir el esfuerzo”. A continuación pone otra grabación en la que vemos el crecimiento de dos plantas que parecen “competir” por aferrarse a un poste central. “Cuando hay una ganadora, la otra cambia de dirección”, dice Mancuso. “La segunda planta no solo es consciente del soporte, sino de que hay otro organismo”.

El vídeo pertenece a una charla ofrecida por el investigador italiano en 2016 en Madrid, durante el evento TEDxGranVíaSalon, pero ha cobrado actualidad después de que un fragmento de la presentación se hiciera viral en redes sociales. En la charla completa, Mancuso aborda un tema que es su principal línea de investigación: ¿son las plantas inteligentes? ¿Hasta qué punto podemos decir también que son “conscientes”? “Las plantas son capaces de ver sin ojos, de oír sin orejas, de saborear, de oler y de respirar, sin órganos”, asegura. “lncluso de memorizar y hacer cálculos sin cerebro”. Todo esto que afirma Mancuso es un campo de investigación abierto y sus afirmaciones se mueven en un terreno resbaladizo, no por lo que dicen, sino por lo que sugieren: que las plantas tienen una especie de consciencia similar a la nuestra. Para analizar hasta qué punto es cierto lo que dice y lo que muestran los vídeos, en Vozpópuli hemos hablado con los de los mayores expertos españoles en plantas.

La investigadora y especialista en plantas Rosa Porcel (@Bioamara en redes) cree que el contenido del vídeo viral “hay que cogerlo con pinzas”. “Pero no porque Mancuso se invente nada, porque es un buen investigador, sino porque es muy fantasioso a la hora vender sus ideas”. En general sí es cierto que hay comunicación entre las plantas, que “oyen”, que emiten sonidos y que incluso llegan a tener memoria, explica a Vozpópuli. “Es verdad que las plantas tienen comportamientos alucinantes, pero el que una planta tenga conciencia de dónde está y de lo que tiene alrededor no está demostrado, y nos puede conducir a una conclusión errónea porque tendemos a atribuir cualidades humanas a los comportamientos vegetales”.

“Tendemos a atribuir cualidades humanas a los comportamientos vegetales”

El catedrático de la Universidad Jaume I de Castellón, Aurelio Gómez-Cadenas, es de la misma opinión. “El vídeo está muy bien, pero no sé cómo lo han hecho”, asegura. El especialista en plantas señala que la luz que se ve en el fondo no es uniforme y que ese pequeño gradiente de luz hacia la derecha podría estar haciendo que se incline hacia la zona del poste, de forma un poco forzada. “En realidad la planta lo que está haciendo en las fases iniciales es fototropismo, es buscar la luz, y lo hace explorando con un gran abanico de movimientos de izquierda a derecha”, señala. “Y cuando hace contacto con un obstáculo, se aferra a él”. Para Rosa Porcel, hay otro elemento en la primera grabación – a falta de tener los detalles del experimento completo – que le induce a pensar que la tiene un pequeño “truco”. Cuando empieza la secuencia, la planta ya está inclinada a la derecha, de modo que tal vez colocaron el soporte después, una vez iniciada la tendencia, haciendo más sencillo el resultado. “Desconocemos la frecuencia de la luz, el fotoperiodo, longitud de onda, y ese podría ser un factor clave”, señala. “Todos estos pequeños detalles determinan el crecimiento y el movimiento de la planta, como si hay algún tipo de corriente de aire, el periodo de oscuridad de cada día… Son parámetros que se escapan y que son importantísimos”.

Un brote creciendo hacia la luz

Un brote creciendo hacia la luz Pixabay

Para Porcel, todo lo que sucede en el vídeo de la planta de la judía tiene una explicación más sencilla, mediante procesos físico-químicos bien estudiados, que no requieren esta interpretación antropomórfica de su compartimiento. En su libro recién publicado, “Eso no estaba en mi libro de Botánica” (Almuzara, 2020), Porcel dedica todo un capítulo a este tema cuyo título es suficientemente elocuente: “Las plantas no tienen cerebro, ni falta que les hace”. Es sabido, por ejemplo, que las plantas pueden detectar la presencia de otras plantas mediante señales químicas, por lo que, si en el vídeo de Mancuso en vez de un soporte artificial la planta se hubiera aferrado al tronco de un árbol, se podría afirmar con más rigor que está detectando la presencia de otra planta. “Las plantas no hablan, pero tienen su propio lenguaje”, asegura Porcel. El olor del césped recién cortado, por ejemplo, no es más que la emisión de compuestos volátiles que las plantas están emitiendo al ser “agredidas” y en ocasiones esta señal puede comunicar el estrés a otras plantas a mucha distancia. Hace más de 30 años, la muerte de cientos de antílopes en un parque de Sudáfrica, llevó a los científicos a descubrir que las acacias no solo habían respondido a la sobrepoblación de estos animales generando toxinas que los envenenaban, sino que en zonas a muchos kilómetros, donde los antílopes no habían llegado, las acacias estaban reaccionando igual. Les había llegado por el aire el aviso químico de las primeras.

“No hace falta pensar que las plantas tienen una especie de conciencia para explicar el vídeo”

Estas señales químicas podrían explicar perfectamente por qué en el segundo de los vídeos de Mancuso la planta que llega tarde al soporte parece detectar la presencia de la otra. Esto es de lo más natural, aunque Gómez-Cadenas cree que lo que sucede al final es que la segunda planta se aferra al palo y crecerá trepando desde más abajo, y no lo que sugiere el científico italiano cuando dice que desiste de aferrarse (es muy frecuente que dos trepadoras crezcan en el mismo soporte). De cualquier manera, este “respeto” de la distancia entre las propias plantas se puede ver en cualquier parque o cualquier bosque, donde el follaje entre dos árboles genera una frontera visible entre sus hojas que se conoce con el bonito nombre de “timidez”. “Porque la planta no solo detecta las señales químicas de otras plantas, sino también tiene receptores de luz, llamados fitocromos”, explica Gómez Cadenas. “De hecho tiene receptores de tres tipos, para la luz azul, la roja y la infrarroja, de tal manera que interpolando la forma en que se excitan, la planta se da cuenta de que la intensidad de luz ha cambiado porque hay algo entre el sol y ella y percibe a otros vecinos”.

Fenómeno de fisuras de timidez

Fenómeno de fisuras de timidez Wikimedia Commons

Esto se ve muy claramente en muchos experimentos de laboratorio y en un comportamiento de las plantas conocido como “síndrome de escape de la sombra”, que consiste en hacer crecer su tallo de manera espectacular en pocos días cuando detectan la presencia de una sombra, para poder garantizarse el acceso a la luz solar. “El mecanismo que siguen las judías trepadoras es muy similar, pero opuesto”, apunta el experto. “En este caso buscan una sombra, buscan una zona opaca porque la interferencia con la luz les dice que allí hay algo donde sujetarse y crecer. Es así como pueden detectar el soporte”. Es decir, que no hace falta pensar que las plantas tienen una especie de conciencia sobre lo que les rodea, sino que están usando la información química y lumínica mediante mecanismos que han evolucionado durante millones de años y que les ayudan a ahorrarse disputas inútiles por la luz. “Siempre interpretamos los movimientos con una visión antropocéntrica”, asegura Gómez-Cadenas, “pero lo hace a su manera, interpretando los estímulos que le interesan para sobrevivir”.

“Oyen” y “ven”, pero no piensan

En los últimos años hay un aluvión de descubrimientos sobre las plantas que pueden dar lugar a titulares equívocos e interpretaciones erróneas. Las raíces tienen lo que se denomina “hidrotropismo positivo”, es decir, que crecen en la dirección en la que van detectando una presencia un poco mayor de agua. “La forma sensacionalista de decir esto mismo es ‘las plantas guían sus raíces hacia las fuentes de agua escuchando las vibraciones de las tuberías’”, describe la investigadora. Hay otros muchos estudios impactantes sobre cómo las plantas pueden reaccionar ante estímulos que pensamos que solo podemos captar los animales, como los sonidos. En un estudio con Arabidopsis thaliana, investigadores de la Universidad de Missouri comprobaron que las plantas se estresaban con el sonido de orugas comiendo hojas y no con otros sonidos de control, como el de otros insectos o el viento. “Por tanto, no solo “oyen” sino que son capaces de diferenciar los tipos de sonidos seleccionando y reaccionando entre los que suponen una amenaza y los que son inofensivos para ellas”, escribe Porcel en su libro.

Una de las fuentes más frecuentes de error está en un campo que se ha bautizado como “Neurobiología de las plantas”, y en el que Mancuso es especialista. El término ya parte de un malentendido, puesto que las plantas no tienen neuronas ni sistema nervioso, pero como organismo vivo responden a los estímulos externos mediante un complejo mecanismo de señales químicas que evolutivamente les ha servido para defenderse a pesar de no poder escapar del peligro desplazándose de un sitio a otro. El descubrimiento de que en este sistema intervienen algunas moléculas como el glutamato, que en los animales funciona como neurotransmisor, o que las plantas pueden “memorizar” procesos, no ha hecho más que aumentar la confusión.

“La perspectiva de Mancuso difiere de la de muchos otros científicos que también investigamos con plantas”

Esto ha llevado a algunos científicos a asimilar la frenética actividad metabólica de las plantas con la que tiene que lugar entre las neuronas de los animales, pero esta analogía no está justificada. “Mancuso es un científico de reconocido prestigio, pero cuya perspectiva difiere de la de muchos otros científicos que también investigamos con plantas”, señala Porcel. “Si la pregunta es si las plantas son inteligentes”, concluye, “y entendemos inteligencia como la capacidad de procesar información y actuar en consecuencia, no hay duda de que las plantas lo hacen”. “Ahora bien”, sentencia, “si lo que se quiere decir es que tienen consciencia, eso está por demostrar “. Sacar esa conclusión a partir de estos vídeos es, por tanto, un salto demasiado grande.

https://www.vozpopuli.com/

Tardígrados y rosas de Jericó inspiran vacunas más resistentes

Tardígrados y rosas de Jericó inspiran vacunas más resistentes
Cuando las cosas se ponen difíciles, los tipos duros se hacen los muertos. Este podría ser el lema de dos de las criaturas más resistentes de la naturaleza: la rosa de Jericó (o planta resurrección) y el tardígrado (u oso de agua). Juntos, sus asombrosos trucos bioquímicos pueden enseñar a los científicos cómo salvar millones de vidas en los países en vías de desarrollo.

Las rosas de Jericó hacen referencia a un grupo de musgos del desierto que se marchitan durante los períodos de sequía, por lo que parecen estar muertos durante años o incluso décadas. Pero una vez que llueve, estas plantas recuperan su exuberancia y vuelven a ser verdes de nuevo como si nada hubiera sucedido. El oso de agua maneja un truco similar para hacerse el muerto. En esencia, este animal microscópico puede “apagarse” y durante ese tiempo, soportar algunos de los entornos más brutales conocidos por el hombre. Puede sobrevivir a temperaturas cercanas al cero absoluto y por encima de 300°F, pasar una década sin agua, soportar 1.000 veces más radiación que cualquier otro animal en la Tierra, e incluso mantenerse vivo en el vacío del espacio. En circunstancias normales, un oso de agua parece un saco de dormir con patas regordetas, pero cuando se encuentra en condiciones extremas, el saco se encoge. Si las condiciones vuelven a la normalidad, este pequeño solo necesita un poco de agua para volver a ser el que era.

Tardígrados y rosas de Jericó inspiran vacunas más resistentes

El secreto para la supervivencia de ambos organismos es la hibernación intensa. Básicamente se deshidratan reemplazando toda el agua de sus cuerpos con un azúcar que se endurece formando un bio-vidrio. El resultado es un estado de animación suspendida. Y aunque el proceso no funcionará para preservar a las personas (reemplazar el agua en nuestra sangre con azúcar nos mataría), sí funciona para preservar las vacunas.

La Organización Mundial de la Salud estima que cada año mueren 2 millones de niños a causa de enfermedades evitables con vacunas como la difteria, el tétanos y la tos ferina. Debido a que las vacunas contienen materiales vivos que mueren rápidamente por el calor tropical, transportarlos de manera segura hasta los necesitados puede ser una misión muy complicada. Esa es la razón por la que una empresa británica ha copiado la estrategia de los osos de agua y las rosas de Jericó. Así, han creado un azúcar conservante que endurece el material vivo del interior de las vacunas en cuentas de vidrio microscópicas, lo cual permite que las vacunas duren más de una semana en áreas con clima sofocante.

Me enteré leyendo un entretenido artículo en Neatorama sobre 10 tecnologías inspiradas por el reino animal.

Arte con hormigas de fuego

Ver las imágenes de origen

Arte con hormigas de fuego

El estudiante de entomología Horace Zeng trabaja con hormigas de fuego en su laboratorio y un día, mientras estudiaba los rastros de feromonas que dejan en el terreno,  tuvo una idea: se le ocurrió colocar poner pintura sobre un lienzo y ver qué patrones dejaban las hormigas al moverse. El resultado podría estar en alguna galería de arte.  Más info y vía: Painting by fire ants (Kottke)

http://www.fogonazos.es/

Descubren el secreto de la tinta de los papiros egipcios

Los escribas la secaban con plomo, una técnica muy similar a la empleada por los pintores europeos del Renacimiento

Detalle de un tratado médico de la biblioteca del templo de Tebtunis con títulos marcados en tinta roja

Detalle de un tratado médico de la biblioteca del templo de Tebtunis con títulos marcados en tinta roja – Colección Papyrus Carlsberg

Los escribas del antiguo Egipto utilizaban tinta negra y roja para escribir los famosos papiros. Con la primera se hacía el cuerpo principal del texto, mientras que para destacar los títulos, instrucciones o palabras clave recurrían a la segunda. Durante la última década, muchos estudios científicos han intentado arrojar luz sobre la composición de esas tintas de los años 100 a 200 d.C. para conocer mejor las prácticas de escritura de la época. Ahora, un equipo europeo formado por químicos, físicos y egiptólogos, con la ayuda de técnicas de sincrotrón, ha revelado algunos de sus secretos. El más sorprendente es el uso de plomo para secar la tinta, una técnica muy similar a la que emplearon los pintores europeos del siglo XV durante el desarrollo de las pinturas al óleo.

Los investigadores de la Universidad de Copenhague utilizaron el Laboratorio Europeo de Radiación Sincrotrón (ESRF) en Grenoble (Francia) para estudiar la tinta roja y negra en papiros de la única biblioteca institucional a gran escala que se sabe que ha sobrevivido desde la antigüedad en Egipto: la biblioteca del templo de Tebtunis. Las muestras estudiadas en este proyecto de investigación son, según los autores, excepcionales, no solo porque proceden de la famosa biblioteca, sino también porque el análisis incluye hasta doce fragmentos de papiro egipcio antiguo, todos inscritos con tintas rojas y negras.

«Al aplicar tecnología punta del siglo XXI para revelar los secretos ocultos de la tecnología de tinta antigua, estamos contribuyendo a desvelar el origen de las prácticas de escritura», explica Marine Cotte, científica de la ESRF y coautora del artículo sobre el descubrimiento que se publica este lunes en la revista PNAS.

Como en el Renacimiento

«Algo muy llamativo fue que encontramos que se agregaba plomo a la mezcla de tintas, no como tinta, sino como secador de la tinta, para que la tinta se quedara en el papiro», dice Cotte. Los investigadores llegaron a esta conclusión porque no encontraron ningún otro tipo de plomo, como el blanco de plomo o el minio, que debería estar presente si se usara plomo como pigmento. «El hecho de que el plomo no se haya añadido como pigmento sino como secador infiere que la tinta tenía una receta bastante compleja y no podía ser hecha por cualquiera», añade Thomas Christiansen, egiptólogo de la Universidad de Copenhague y también coautor del estudio.

Un hecho sorprendente, dicen los científicos, es que la receta de la tinta se puede relacionar con las prácticas de pintura desarrolladas muchos siglos después durante el Renacimiento. «En el siglo XV, cuando los artistas redescubrieron el óleo en Europa, el desafío era secar el óleo en un tiempo razonable», dice Marine Cotte. «Los pintores se dieron cuenta de que algunos compuestos de plomo podrían utilizarse como secadores eficientes», explica.

Rojo ocre

En el análisis, los investigadores utilizaron varias técnicas de sincrotrón (micro fluorescencia de rayos X, micro difracción de rayos X y espectroscopia microinfrarroja) para sondear la composición química de las tintas desde la escala milimétrica hasta la submicrométrica. Los científicos descubrieron que el plomo estaba asociado a diferentes elementos: una mezcla compleja de fosfatos de plomo, sulfatos de plomo de potasio, carboxilatos de plomo y cloruros de plomo.

Como era de esperar, los científicos descubrieron que el color rojo de la tinta viene dado por el ocre. Más sorprendentemente, descubrieron que este pigmento rojo está presente como partículas gruesas mientras que los compuestos de plomo se difunden en células de papiro, a escala micrométrica, envolviendo las paredes celulares y creando, a escala de las letras, un efecto de anillo de café alrededor de las partículas de hierro, como si las letras estuvieran delineadas.

«Creemos que el plomo debe haber estado presente en un molido fino y quizás en un estado soluble y que cuando se aplica, las partículas grandes permanecen en su lugar, mientras que las más pequeñas se ‘difunden’ a su alrededor» explica Cotte. En estos halos, el plomo está asociado con azufre y fósforo. El origen de estos sulfatos y fosfatos de plomo, es decir, si estaban inicialmente presentes en la tinta o se formaron durante su alteración, todavía es un enigma.

https://www.abc.es/ciencia

La curiosa historia del fonendoscopio

RAÚL RIVAS GONZÁLEZ

Profesor Titular de Microbiología, Universidad de Salamanca

Shutterstock / moomsabuy
Shutterstock / moomsabuy

Aunque han pasado más de 200 años desde la invención del estetoscopio (padre del fonendoscopio), la auscultación de los pulmones todavía es una piedra angular en el diagnóstico de asma y de otros trastornos pulmonares, cardiacos e intestinales. Por ello, es un instrumento habitual en medicina que con el paso del tiempo se ha convertido en un símbolo de la práctica médica. Probablemente, el aparato que antes vinculamos con la imagen de un médico.

Breve historia

Rene Laennec (autor desconocido). Wikimedia Commons

En septiembre de 1816, durante una fresca mañana, mientras caminaba por el patio del Palacio del Louvre en París, el Dr. Laënnec observó a dos niños que se enviaban señales entre sí utilizando una pieza larga de madera maciza y un alfiler. Con una oreja en un extremo, uno de los niños recibía un sonido amplificado del alfiler raspando el extremo opuesto de la madera.

Pasado un tiempo, ese mismo año, Laënnec fue requerido por una mujer joven que tenía síntomas generales de tener el corazón enfermo. Hasta ese momento, lo habitual era que el médico colocara su oreja sobre el pecho del paciente para captar los sonidos emitidos por el corazón. La misma técnica se utilizaba para auscultar el sonido de los pulmones cuándo existía alguna afección o infección respiratoria, pero tanto la aplicación de la mano al pecho como la percusión ofrecían poca ayuda diagnóstica.

Diorama que muestra a René Laennec examinando a un paciente con un estetoscopio inventado por él en la mano. Wikimedia Commons / Wellcome Trust, CC BY-SA
Diorama que muestra a René Laennec examinando a un paciente con un estetoscopio inventado por él en la mano. Wikimedia Commons / Wellcome Trust, CC BY-SA

En el caso concreto de la chica enferma, Laënnec se mostró reacio a iniciar la auscultación inmediata (colocando la oreja del médico en el pecho del paciente) debido a la edad, el sexo y la gordura de la paciente, ya que en personas obesas la técnica no aportaba buenos resultados.

Uno de los estetoscopios originales de Laennec. Wikimedia Commons / Science Museum London, CC BY-SA
Uno de los estetoscopios originales de Laennec. Wikimedia Commons / Science Museum London, CC BY-SA

En este momento de vergüenza, Laënnec recordó su observación de las señales de madera de los niños. Fue esta observación la que inspiró la invención de Laënnec del estetoscopio al pensar que esta propiedad física podría tener un propósito útil en el caso que estaba tratando. Laënnec enrolló con fuerza una hoja de papel, un extremo de la cual colocó sobre el pecho con su oído en el otro. De inmediato quedó sorprendido y feliz de poder escuchar los latidos del corazón con mucha más claridad de la que nunca lo había hecho con la aplicación directa.

Entonces tomó consciencia del hallazgo. Aquello podría convertirse en un método indispensable para estudiar, no solo los latidos del corazón, sino todos los movimientos capaces de producir sonido en la cavidad torácica. Laënnec pasó los siguientes 3 años probando varios tipos de materiales para fabricar tubos, perfeccionando su diseño y escuchando los hallazgos del tórax de los pacientes con neumonía.

Después de muchas vueltas, se decidió por un tubo hueco de madera, de 3,5 cm de diámetro y 25 cm de largo. Aquel aparato primitivo fue el precursor del estetoscopio moderno. Laënnec investigó los sonidos emitidos por el corazón y los pulmones con su invento y descubrió que sus diagnósticos estaban respaldados por observaciones realizadas en autopsias.

De la madera a la goma

Segunda edición de De l’auscultation médiate ou Traité du Diagnostic des Maladies des Poumon et du Coeur (René Laënnec, 1826). Wikimedia Commons / Wellcome Trust, CC BY
Segunda edición de De l’auscultation médiate ou Traité du Diagnostic des Maladies des Poumon et du Coeur (René Laënnec, 1826). Wikimedia Commons / Wellcome Trust, CC BY

En 1819, publicó la primera obra fundamental sobre el uso de la escucha de los sonidos corporales titulada De l’auscultation médiate ou Traité du Diagnostic des Maladies des Poumon et du Coeur. Los estetoscopios de madera se utilizaron hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando se desarrollaron los tubos de goma.

Gracias a su invento, Laennec escribió un tratado sobre la enfermedad del tórax, en el que se centró en enfermedades como la Phthisis pulmonalis (tuberculosis). La tuberculosis era común en la época de Laënnec y causaba muchas muertes. Por eso, cuando le nombraron médico en el Hospital Necker de París lo natural fue que se centrara en la tuberculosis y en las enfermedades del pecho. Examinar el tórax, fundamental para un diagnóstico adecuado de tuberculosis, no fue fácil.

Laënnec utilizó el estetoscopio para estudiar a muchos pacientes y comparó sus observaciones con hallazgos post mortem. Aprendió a reconocer neumonía, bronquiectasia, pleuresía, enfisema, neumotórax, tisis (tuberculosis) y otras enfermedades pulmonares a partir de los sonidos que escuchó con su estetoscopio. Contribuyó con grandes avances al estudio y diagnóstico de las enfermedades del tórax.

La tuberculosis de Laënnec

En 1859, el médico escocés Somerville Scott Allison diseño el estetoscopio diferencial. Wikimedia Commons / Wellcome Trust, CC BY-SA
En 1859, el médico escocés Somerville Scott Allison diseño el estetoscopio diferencial. Wikimedia Commons / Wellcome Trust, CC BY-SA

Quizás también tenía un interés personal, porque el propio Laënnec padecía tuberculosis. Además, muchos de los miembros de su familia murieron a causa de la enfermedad, incluidos su madre, su hermano y su tío. Sus mentores, Bichat y Bayle, también sucumbieron a la tuberculosis.

En 1826, la salud de Laënnec se deterioró y se debilitó progresivamente. En mayo la fiebre, la tos productiva y la dificultad para respirar eran implacables y pidió a su sobrino, Mériadec, que le auscultara el pecho y que describiera lo escuchado. Los hallazgos auscultatorios fueron claros y alarmantes. Laënnec había escuchado los mismos sonidos miles de veces antes. No había duda, el médico padecía tuberculosis.

La enfermedad que Laënnec ayudó a dilucidar y comprender con su estetoscopio, le quitó la vida el 13 de agosto de 1826 a la edad de 45 años. En su testamento, Laënnec legó a Mériadec todos sus artículos científicos, incluido el estetoscopio que inventó y que cambió la historia.


Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

https://blogs.publico.es/otrasmiradas

Así suena la canción que aparece escrita en el trasero de una persona en ‘El jardín de las delicias’ de El Bosco

Aparece en la parte derecha del tríptico, en el infierno, donde un condenado tiene escrita una partitura en el culo.

Parte del tríptico de 'El jardín de las delicias' de El Bosco.
Parte del tríptico de ‘El jardín de las delicias’ de El Bosco.
WIKIMEDIA

El jardín de las delicias es una obra de El Bosco que, aunque no tiene fecha exacta, muchos la sitúan entre los años 1485 y el 1515, y se trata de un tríptico expuesto actualmente en el Museo del Prado de Madrid que representa el paraíso de Adán y Eva, la lujuria de los placeres carnales del hombre y la condena en el infierno, cada uno de estos temas en una parte diferente del tríptico.

Sus dimensiones (la tabla central es de 220 cm x 195, y las dos laterales de 220 x 97) hacen que sea una obra con múltiples escenas y un gran detalle. De hecho, hay elementos muy curiosos, como una partitura escrita en el culo de una persona que está siendo castigada en el infierno.

Pero, como otras piezas de música del mítico cuadro de El Bosco, esta partitura sobre la piel de un condenado también puede ser escuchada, y así lo han demostrado recientemente en Reddit.

Este foro ha compartido un vídeo llamado “Hieronymus Bosch [El Bosco] Música en el culo” en el que se puede oír la canción que aparece escrita en el trasero de esta persona, y, al contrario de lo que se pueda pensar por estar escrita donde está, es una pieza clásica muy agradable.

https://www.20minutos.es/gonzoo/noticia/4418054