Haitianas (V): François Dominique Toussaint

 

Haitianas (V): François Dominique Toussaint

Cómo en un espacio tan pequeño pueden pasar tantas cosas y tan complicadas. A lo mejor por eso mismo. La estrechez a menudo no hace sino dificultarlo todo. Coger dentro de un coche, por ejemplo, resulta una tarea ardua. Si no lo ha hecho nunca, vea la extraordinaria película de Elio Petri La clase obrera va al paraíso. Ya es vieja, si es que las buenas películas envejecen.

Porque es como decir que En busca del tiempo perdido es una novela vieja. Y del Ingenioso Hidalgo ya ni hablemos. Es viejísima. Ningún interés. Lo triste es que tanto al Quijote como al Tiempo perdido los puede usted encontrar en librerías. En principio. En cambio, La clase obrera no la encuentra ni en Beta, vaya. Si no la vio, pero tiene una compu relativamente grande, la podrá bajar de Vuze y Torrent. Se la recomiendo, gozoso lector, de manera entusiasta. Es más, en este mismo momento decido hacerlo yo también. Nomás pa’tenerla y poderla disfrutar, entera o por fragmentos, cuando se me antoje.

El caso es que, en la cinta, el protagonista Lulú, obrero en una gran fábrica de ya no sé qué, interpretado por el grande de grandes Gian-Maria Volonté, se liga a una de las trabajadoras y deciden hacer el amor en el estacionamiento, dentro de un coche. De un cinquecento. Una mirruñita como las que, dicen, la Fiat —es decir la Chrysler; quién sabe quién compró a quién— va a construir en México.

No sé bien qué produce en el espectador la escena en cuestión. Por un lado se troncha uno de risa. Pero por otro hay un sentimiento de angustia, de claustrofobia e imposibilidad —impotencia— ineludibles. Como en la secuencia inicial de esa otra joya cinematográfica italiana, 8 ½, en la que un pobre hombre no puede evitar un ataque de pánico al verse atrapado en un embotellamiento monumental.

En fin. Vamos a lo nuestro. La isla en la que se encuentra Haití fue llamada La Española por el mismísimo Gran Almirante, en un tiempo en que no se sabía bien a bien qué diantres era España (hoy todavía no se sabe). Ha de tener una superficie equivalente a la del estado de Zacatecas. Y la República de Haití ocupa un territorio de menos de la mitad, menor que el estado de Puebla, digamos.

Pues la historia de esa madrecita, de ese cinquecento marítimo, es peliaguda y feraz. Toda historia lo es, reconozcamos, pero la de Haití, sorprendentemente, en grado mayúsculo, mucho mayor que el de muchas de sus hermanas patrias latinoamericanas.

Los españoles se encargaron de exterminar a la población local no bien terminado el siglo XV. En particular la de los reinos —cazicazgos los llamaron los conquistadores procedentes del cazicazgo de Castilla— de Marién y de Xaragua, que corresponden al actual Haití.

Muy especialmente ahorcaron a la legendaria reina Anacaona. Es fray Bartolomé el que relata, en su Brevísima crónica, cómo recorrió en barco todas las islas del Caribe central, que él había visitado 15 años antes y las había visto pobladas y prósperas, y las encontró desiertas. “En todas ellas no hallamos sino siete sobrevivientes”, cito de memoria. Y La Española había pasado, de 60 mil habitantes en 1508, a 600, en 1531, como afirma en su Historia general de las Indias. Se había salvado —es un decir— una de cada cien personas.

Así, la no tan antigua Quisqueya fue extinguida. Y los taínos borrados de la faz de la Tierra. Y ya desde el siglo XVI fue repoblada con esclavos traídos del África negra. Genial cabriola, vive dios. Pero incluso cuando, a inicios del XVII, la ya llamada isla de Santo Domingo estaba 95% poblada por negros o mulatos, el gobernador ordenó las terribles y que hoy son conocidas como devastaciones de Osorio.

Los esclavos eran utilizados en las encomiendas locales o bien, cada vez en mayor proporción, exportados hacia las colonias inglesas de Norteamérica. La isla ocupa un lugar privilegiado en el mapa de las rutas náuticas, que la convierte en presa codiciada por los tres grandes imperios de la zona y de la época: ingleses, españoles y franceses. Y son estos dos últimos los que logran establecer su hegemonía al oriente y al occidente, respectivamente, de Santo Domingo.

A finales del XVIII adviene la República Francesa. En Haití se anhelan aires nuevos y frescos. Pero no. Los vientos siguen trayendo hedores pútridos. Los revolucionarios de la metrópoli no suprimen (qué desmadre conjugar el verbo “abolir”) la esclavitud. La rabia y la frustración se apoderan de los habitantes más avanzados de la colonia.

Y la ira engendra esa figura maravillosa, mágica, impensable, que conducirá a los haitianos hacia la emancipación. “Hermanos y amigos. Quizás ya han escuchado mi nombre. He iniciado la venganza de mi raza. Quiero que la libertad y la igualdad reinen en Santo Domingo. Trabajo para que existan. Únanse a mí, hermanos, y luchen por la misma causa. Juntos arranquemos de raíz el árbol de la esclavitud”, proclama. Se llama François Dominique Toussaint. Todos los santos. La gente, su gente, pronto lo llamará Louverture. La apertura o la obertura, como usted prefiera, hacia la manumisión y la soberanía.

Louverture, después de mil peripecias y estratagemas asombrosas e inverosímiles, morirá en la prisión francesa del Fort de Joux, en 1803, un año antes de su victoria. No sólo hizo de su patria la primera de América Latina en liberarse del yugo colonial, sino que representó el primer discurso y el primer movimiento serios contra el esclavismo en el mundo.

Su nombre es mucho menos conocido que el de George Washington, Miguel Hidalgo, José Martí, Simón Bolivar, Antonio de Sucre, Bernardo O’Higgins o José de San Martín. Quizás porque todos ellos son criollos. Y él era negro. Negro.

Marcelino Perello/www.exonline.com.mx

*Matemático

bruixa@prodigy.net.mx

Se cumplen 50 años del retrato más famoso del «Ché»

Se cumplen 50 años del retrato más famoso del «Ché»

Hoy se cumplen 50 años del día en que el fotógrafo cubano Alberto Díaz, conocido como Korda, tomó un primer plano del argentino “Che” Guevara con su boina de guerrillero y el cabello alborotado, una de las imágenes más reproducidas, veneradas y comercializadas del siglo XX.

El 5 de marzo de 1960 el “Che”, decretado “cubano de nacimiento” por su compañero de armas Fidel Castro, asistía con otros líderes de la revolución recién nacida al funeral de casi 100 víctimas del atentado que sufrió la víspera en el puerto de La Habana el vapor francés “La Coubre”, cargado de armas.

La prensa cubana recuerda hoy que era un día gris e invernal (en el Caribe significa que la máxima no pasó de 20 grados) y que Korda (1928-2001) no se dio cuenta al principio de que su Leika había captado una imagen que recorrería el planeta en portadas de libros, carteles políticos, fachadas de edificios o camisetas de moda.

El ahora ex presidente Fidel Castro lanzó aquel día, por primera vez, su no menos famoso “Patria o Muerte”, encaramado en una tarima en la que dirigió un encendido discurso a miles de asistentes al funeral-manifestación, con el “Che” en segundo plano.

Cerca del argentino estaban los intelectuales franceses Jean Paul Sartre y Simone de Beauboir, a quienes perseguía Korda, fotógrafo del periódico Revolución, con el rollo de película a punto de acabarse y un lente de 90 milímetros.

Según contaría después Korda, Guevara tenía una mirada tan intensa que lo turbó por unos instantes, pero no tanto como para evitar que tomara enseguida dos instantáneas, vertical una, horizontal la otra, antes de que el “Che” desapareciera de nuevo tras los personajes de la primera fila.

La foto “no fue concebida, fue intuida”, aseguró también Korda, citado hoy por la prensa habanera, y explicó que luego redondeó en el laboratorio el trabajo para resaltar la mirada, recortando del lado izquierdo de la toma horizontal el perfil de otra persona y del derecho la inevitable palmera tropical.

Resultó así el afamado retrato al que tiempo después Korda bautizó “Guerrillero Heróico”, que fue reproducido en mil variantes en honor al “Che” Guevara, que combatió en varios países de América Latina y África antes de morir en un paraje casi deshabitado de los Andes de Bolivia, apenas siete años después.

La fotografía no fue apreciada inicialmente y ni siquiera acompañó al reportaje que publicó Revolución al día siguiente sobre el sabotaje de “La Coubre” y el funeral multitudinario.

Korda la amplió y colgó en su estudio, junto con un retrato del poeta chileno Pablo Neruda e imágenes familiares.

En su periódico la publicaron por primera vez cinco meses después, para ilustrar una noticia sobre la presencia de Guevara en un acto gubernamental, pero también pasó inadvertida.

Solo empezó a conocerse y difundirse exponencialmente después de la muerte del “Che” en las montañas bolivianas, cuando el propio Fidel Castro buscó una imagen suya para un cartel de un metro por 70 centímetros que se presentó en 1967 en Italia.

Korda no cobró ni un céntimo por su más difundido retrato, aunque el empresario italiano que reprodujo aquel primer cartel vendió en pocos meses un millón de ejemplares, sin citar al fotógrafo pero si el “copyright” de su editorial,

El colmo de la comercialización de la foto del “Che” llevó a su autor a demandar en 2000 a la productora de vodka Smirnoff, que la utilizó para una campaña publicitaria.

Korda, que tenía entonces 72 años y murió un año después, ganó el pleito a Smirnoff y 60.000 dólares.

Chopin universal

Chopin universal

Los siete tripulantes de la nave Endeavour, capitaneados por George Zamka, piloto de origen polaco, cuya misión de dos semanas en la Estación Espacial Internacional culminó la madrugada del 22 de febrero, tuvieron en ese viaje dos importantes celebraciones: la puesta en órbita del astronauta número 500 de la NASA, y la instalación de un nuevo módulo llamado Tranquility (tranquilidad), con música de Federico Chopin, grabada en un disco compacto que les obsequió la embajada de Polonia en Washington, DC, para conmemorar el bicentenario del nacimiento del excelso compositor.

Este hecho se suma a otros testimonios de la universalidad de Chopin: un asteroide descubierto en 1986 por el astrónomo Eric Walter Elst y un cráter en el planeta Mercurio llevan su nombre.

Todavía causa polémica la fecha exacta del nacimiento de Chopin en la villa de Zelazowa Wola, en las inmediaciones de la ciudad de Mazovia: su acta de bautismo registra el 22 de febrero de 1810, pero él y su familia solían celebrar su cumpleaños el primer día de marzo.

Por encima de esta duda, o para dejarla a un lado, del 22 de febrero hasta el 1 de marzo, más de 250 músicos y cantantes se turnaron día y noche para ofrecer un larguísimo concierto e interpretar a Federico Chopin durante 171 horas, en una sala del centro de Varsovia, capital de Polonia. “Como no sabemos cuál de las dos fechas es la verdadera, tuvimos la idea loca de unirlas”, explicó Pawel Besser, organizador del espectacular concierto, en tanto que Waldemar Dabrowski, presidente del Comité de organización del Año de Chopin en Polonia, resumió escuetamente: “Un genio tiene el derecho a nacer durante toda una semana”.

Hijo de madre polaca y padre francés, no hay otra figura en el mundo que represente tan fielmente la cultura, el nacionalismo y el patriotismo polaco como Federico Chopin. Expatriado o autoexiliado, siempre fue leal a Polonia, un país marcado por guerras e invasiones. En sus mazurcas, dicen los críticos, se reflejan los ritmos del folclor polaco y las polonesas están imbuidas por el espíritu heroico de su patria, pero también aflora en su obra la dulce melodía, la exquisita armonía y la delicadeza poética.

Sin duda, Federico Chopin es un patrimonio universal: desde la casa en que nació, hoy convertida en museo, hasta Río de Janeiro, en Brasil, que luce en Praia Vermelha (Playa Roja), con el gran peñasco de El Corcovado a la izquierda, la estatua de un compositor reflexivo frente al mar, esculpida por August Zamoyskique en 1944; desde la iglesia de Brochow, donde fue bautizado el 23 de abril de 1810, hasta su monumento en el Parque Monceau, en una de las zonas más exclusivas y aristocráticas de París. Curiosamente, Chopin tenía su propia percepción ecuménica: “El piano es mi universo”, solía decir.

Justo en París, donde vivió desde 1831, murió el 17 de octubre de 1849, víctima de la tuberculosis. En una de las 70 mil tumbas del cementerio parisiense de Père-Lachaise, muy cerca de donde yacen otros genios, como Molière, Rossini, Proust, Wilde, Apollinaire, Balzac y Bizet, está el mausoleo de Chopin. Lo custodia una abatida Euterpe, la musa griega de la música, esculpida por Auguste Clésinger.

luis Maldonado /eluniversal.com.mx

Gorda

Gorda

Se estrenó en México la obra Gorda, del polémico autor Neil Labute, cuyo genio y creatividad para abordar los rincones más oscuros de la naturaleza humana lo han consagrado tanto en cine como en teatro.

Él mismo fue gordo, con más de 140 kilos, y seguramente algo de sus vivencias personales se refleja en esta interesantísima obra.

Tomi (Héctor Suárez Gomís) es un joven galán que encuentra casualmente a Helena (Mireia Gubianas), una hermosa muchacha llena de energía, alegría, simpatía… y kilos.

La relación que se establece entre ellos es cada vez más intensa y ambos la disfrutan plenamente.

Pero no están solos, porque una de las múltiples ex novias de Tomi y un amigo de toda la vida se enteran del romance y expresan con sus palabras y sus acciones sus fobias y filias, lo que convierte la relación de él y Helena en algo por lo que vale la pena ver la obra.

El problema de la obesidad es el tema obligado de los expertos en salud, el de conversación y preocupación en las familias, en tertulias, clubes deportivos, los espectáculos, y en todos lados, porque la obesidad es la segunda causa de muerte evitable en el mundo, después del tabaquismo.

Los programas de educación para la salud no han logrado superar a los programas de promoción y venta de alimentos chatarra, y hoy la obesidad es un motivo de gran preocupación en todas partes.

Vaya ironía de este siglo, cuando contamos con todo lo necesario para vivir sanos, vemos que millones de seres humanos mueren por hambre y, millones más, a causa de la obesidad.

Pero el problema de Tomi y de Helena no es la enfermedad. Ella es una obesa sana, el problema consiste en que la sociedad se niega a considerarla una persona normal, es una “gorda”.

La palabra gordo nació en el siglo XI, derivada del latín gurdus, que significa lerdo, tonto, lento, obeso, y desde entonces la palabra es adjetivo, pero también ofensa.

Todos hemos dicho, de alguien que nos molesta, “me cae gordo” y, lo entendemos, hay que alejarse de él.

En la escuela al niño gordo le ponen apodos que durarán toda la vida; en la juventud es rechazado, en el trabajo lo relegan y, en todos lados, el gordo no tiene cabida, literaria y literalmente hablando.

En el arte, el gordo es el tonto, el que recibe los pastelazos o hace el ridículo. Recordemos a Laurel y Hardy, Viruta y Capulina, Tin-tan y Marcelo, Panseco y Gamboa, al Señor Barriga y tantos más

Y en esta sociedad obesofóbica vive Helena, mujer cálida y sensual, pero “gorda”, y sus vivencias y lo que nos comunica es lo que hace a esta obra digna de ser vista y admirada.

La discriminación tiene muchas caras, una de ellas, cada vez más notoria en nuestra sociedad, la discriminación al obeso.

Felicitaciones a Morris Gilbert, Daniel Veronese, a los actores y en especial a Mireia Gubianas, quien, después de triunfar en Barcelona y Buenos Aires, nos deleita con su espléndida actuación.

Y usted, estimado lector, ¿qué piensa de los gordos?

Rafael Alvarez Cordero/exonline.com.mx

Francisco Toledo

Francisco Toledo

En la mayoría de sus pinturas y gouaches, la paleta está compuesta por colores cálidos y “terrosos”, con la sucesión de tonos que van desde el beige hasta el café.

La distribución de los colores no homogénea crea una rica gama de luces y sombras en distintos matices que hacen los cuadros más llamativos y dinámicos. Igualmente difumina los colores oscureciendo los contornos que delimitan las siluetas, ocupando éstas un lugar especial dentro de las composiciones.

A partir del arte, Toledo expresa la relación entre el hombre y la naturaleza, relación que primero plasma mediante la línea y color -en la pintura y la gráfica- y posteriormente, por medio de las representaciones en volumen, como en el arte-objeto y en la escultura.

En la escultura, el artista continúa empleando diversas técnicas, y a través del espacio y la materia logra plasmar la relación hombre-naturaleza. Animales e insectos siguen siendo parte esencial de su temática; muchas veces éstos se confunden con elementos fálicos -por ejemplo, en la serie de los cañones-, quizás como alusión a un mundo predominantemente masculino. Las formas eróticas se hacen más evidentes ya que utiliza el volumen para concretar las figuras, y así un conejo puede transformarse en un órgano sexual, o fundirse con partes de un cuerpo femenino, logrando una metamorfosis en los personajes.

El pintor también ha ilustrado diversos libros como: “Palabra”, 1971;”Toledo-Sahagún”, 1974, basado en “Historia de las cosas de la Nueva España”, de fray Bernandino de Sahagún; en 1975 realiza las ilustraciones humorísticas y fantásticas para “Chilam Balam”; en 1976, el libro sobre iguanas “Guchachi”; en 1981,”Trece maneras de mirar a un mirlo”, editados por la Galería Arvil. El maestro ilustró “Zoología fantástica”, de Jorge Luis Borges, libro editado por el Fondo de Cultura Económica. Los originales de éste último fueron expuestos en Estados Unidos, América Latina, Europa y Oriente.

www.oaxaca-mio.com

El lenguaje de la banda

El lenguaje de la banda

En el principio quería reivindicar un habla: su música, su transgresividad y su misterio. Me divertía. Con un par de palabras extrañas laceraba conciencias. Eran personas que les gustaban los mismos autores que a mí pero preferían otros textos y defendían otra idea del hecho literario: Quevedo, Borges, José María Arguedas, Bukowski, José Agustín, daban para todas las inquietudes. Nada logré hasta que advertí que nada tenía que reivindicar. Que el lenguaje es una bestia autosuficiente que lo que menos desea son héroes. Nada, pescadito, me dije, wacha el rollo y arránate, carnal. Quel wirimindijáus vaya por unas caguas, unas tortugas ahogadas y órale, se hace la machaca.

Todo escritor es elegido por un territorio lingüístico que es identitario con el espacio y con el grupo social que lo rodea. Siento que la esencia de la creatividad tiene una conexión directa con este aspecto. Es con cierto lenguaje con el que un narrador toca las puertas que nadie ha tocado y en mi caso ha sido con el lenguaje de la calle, que es duro y frágil, sutil y despiadado, de puño y corazón. Cuando leí las jácaras de Quevedo este lenguaje estaba allí como el camino de mis sueños.

Sin embargo, esta porción del habla se renueva constantemente. La efectividad de la banda lo exige. En los años sesenta, los productores de goma de opio eran gomeros y los que la transportaban a los Estados Unidos, burros; así mismo, los que se encargaban de la mota eran mariguaneros y fumarla no era eso sino darse toques o quemarle las patas al judas. Cuando llega la coca aparece la expresión traficante que después derivó en narcotraficante y luego en narco, que se aplica a todo tráfico sin distingos.

Narco ya se quedó, semánticamente es poderosa y circula campante por el mundo. La usaré siempre en lugar de las anteriores, incluida la palabra gángster de gran prestigio. En la clasificación de las jerarquías la expresión Capo se ha impuesto, incluso ha rebasado el ámbito del hampa para saltar a la política, el deporte y la empresa. También es una palabra que me cautiva.

En los sesenta, se le podía decir a alguien loco o bato, era la forma; las bandas de cholos las unieron: batos locos; bato me gusta, pero más me gusta plebe o morro, sobre todo esta última. Ahora güey es utilizada por la tele comercial y se ha generalizado. No me gusta porque fue despojada del sentido de banda.

Al explorar palabras que no identifico como elementos eficaces para expresar mi emoción creativa, reconozco que un territorio lingüístico es limitado también en el tiempo. ¿Qué se requiere para que una palabra dure? Ni idea. Escribir matar, o sus sinónimos de diccionario, no es suficiente. Hay una fuerza subconsciente que exige escribir escabechar, dar piso, bajar, encobijar o darle en su madre; más las intermedias como morder el polvo o mandarlos a san Pedro, etcétera.

He disfrutado a fondo esta estética fronteriza. La he defendido sin mitificar. Me ha embelesado ver cómo los livis se transformaban en jeans y las limas en camisas tipo versage; las calcas en botas de piel de cocodrilo y los vochos en Hummer. Es muy interesante también el universo de las armas: las 38 súper se convirtieron en pistolas matapolicías con balas de 28 milímetros de longitud y los M1 en fusiles AK-47 con su nombre evocador: cuerno de chivo. Los Barret de 50 milímetros capaz de tumbar un boludo, eran el sueño de los narcos y llegaron. Y bueno, los matones o pistoleros se convirtieron en sicarios.

Mientras la delincuencia aumenta su influencia en el mundo, su lenguaje se enriquece. Sobre todo para mantener una relación productiva con la gente decente, la que acepta que se pueden alterar sus sentidos pero no su manera de nombrar. “Nos sirvió para el último gramo”, dice Sabina, y no hay problema porque gramo es una expresión universal. Pero un gramo también es un pedazo, un ochito y últimamente una línea. Y lo de menos es su peso. Entonces, un escritor interesado, sólo tiene que oír y decidir, si un lenguaje tan vivo y tan inquieto puede llevarlo a escribir la línea que jamás se ha escrito. Y que vuelen pelos, compita, apoco no. Dame un beso pa basquear.

Élmer Mendoza (Culiacán, 1949) ganó el Premio Tusquets de novela por Balas de plata, ambientada en el mundo del narcotráfico en México.

Luis Gordillo

Luis Gordillo

Pintor español nacido en Sevilla. Contemporáneo de los informalistas españoles de la década de 1950, Luis Gordillo, sin embargo, está considerado como el pionero de una de las tendencias más significativas de la España de los años setenta, la figuración madrileña. Comenzó a estudiar la carrera de Derecho en su ciudad natal, pero al poco tiempo la abandonó para dedicarse a la pintura, y se matriculó en la Escuela de Bellas Artes. En 1958 viajó a París, donde se interesó por la obra de Jean Fautrier (1898-1964) y Jean Dubuffet (1901-1985). Durante esta época siguió los planteamientos estéticos de las vanguardias de Art Autre o Dau al Set, como se aprecia en su primera exposición en Sevilla, en 1959, en la Sala de Información y Turismo. Tras otra estancia en París, su pintura se encaminó hacia la figuración, interesándose por Francis Bacon y el Pop Art estadounidense. En los primeros años de la década de 1960, sus series de Cabezas y de Automovilistas configurarán la primera incursión no mimética de un artista español en el pop internacional. Su experiencia con el psicoanálisis abre nuevas vías y sentidos a su obra. Abandona temporalmente la pintura, dedicándose a la realización de dibujos automáticos, que se exponen en Madrid en 1971. Esta muestra fue fundamental para toda una generación de artistas más jóvenes, comienza con ellos, la nueva figuración madrileña. Durante la década de 1970, los dibujos automáticos trazados a línea, son pasados a lienzo y rellenados de color. En las décadas de 1980 y 1990, Gordillo ha desarrollado una pintura fría tanto por su gama cromática como por su desapego personal de los temas, que le sitúan a medio camino entre la figuración anterior y las nuevas fórmulas de la abstracción postmoderna. En 1981 le fue concedido el Premio Nacional de Artes Plásticas.

Basura

 Basura

Este es el mundo de los sin dios, una montaña informe de despojos y villanías, una pervertida pira satánica de objetos mutilados, de imágenes vejadas, de orfebrería religiosa empobrecida. Sobre fragmentos de Cristos, vírgenes y santos, sobre copones y crucifijos, sobre estandartes: suciedad, polvo, inmundicia, escombros, cascotes, desperdicios, defecación, orines, basura.”
 
 

 

Pedro G. Romero, “En el ojo de la batalla”

 

www.javiermolinero.blogspot.com

VAMPIROS

VAMPIROS

Los orígenes del mito del vampiro: mitología y supersticiones
 

Aunque a veces parezca que Bram Stoker fue el creador del vampiro, lo cierto es que el origen de esta criatura se remonta a tiempos inmemoriales. Los chinos, los babilonios y los griegos, entre otras civilizaciones, ya hablaban de monstruos que chupaban la sangre.

           En la antigua China se conocía como Giang Shi a un diablo que actuaba de esa manera, pero quizá se temía aún más el ataque del Kiang, un vampiro capaz de chupar la sangre de sus víctimas en tan sólo unos segundos.

           Autores clásicos de la Hélade como Virgilio, Plinio, Agripa, Herodoto, Homero o Aristófanes creían tanto en la existencia de licántropos como en unos seres espectrales emparentados con los lémures romanos (espíritus de difuntos) denominados empusas, que cambiaban de forma y que asesinaban niños para alimentarse de su sangre. En Las Ranas, Aristófanes describe una empusa que adopta aspectos tan diferentes como un perro, una mula o una voluptuosa dama.

           En la antigua Roma se temía la aparición de un vampiro volador llamado Strix, que sembraba el terror entre los campesinos.

           Los rumanos huían despavoridos ante la presencia siempre intuida del Strigoi, un ser repugnante con patas de cabra o de caballo.

           Los aztecas, por su parte, rendían tributo al dios Huitzilopochtli, al que ofrendaban sacrificios humanos. Se sentían obligados a darle su corazón y su sangre como justa compensación por haber creado el mundo.

           Una lectura libre del Antiguo Testamento da como resultado que Caín fue el primer vampiro de la Historia, ya que después de matar a Abel renegó de Dios y fue condenado a no ver nunca más la luz del sol, a ocultarse en las tinieblas y a alimentarse de cenizas y de sangre.

           Etimológicamente hablando, la palabra ‘vampiro’ procede del húngaro o del serbocroata ‘vampir’. No está claro si se originó en húngaro y de ahí pasó a las lenguas eslavas o si su origen estuvo en el serbocroata, de donde pasaría al alemán y después al húngaro. La entrada de esta palabra en las lenguas de la Europa occidental parece producirse a causa de un episodio de histeria colectiva que tuvo lugar en Hungría a partir de 1730.

           En su origen se llamaba vampiros a los fallecidos que abandonaban sus tumbas, con alevosía y nocturnidad, para alimentarse de la sangre (y en ocasiones de la carne) de los vivos. Más tarde, Voltaire aplicó este término para referirse a los usureros. Hoy en día se emplea este calificativo para designar cualquier forma de existencia parasitaria o carroñera.

          VAMPIROS

 Enfermedades como la catalepsia y el porfirismo están detrás de las supercherías que dieron origen al mito del vampiro. En muchos casos se enterraban personas vivas que estaban en un estado de sueño profundo y que luego, al despertar y sufrir un ataque de pánico como consecuencia de encontrarse encerradas en un ataúd, se rompían las uñas en un baldío intento de levantar la tapa y escapar. Cuando se producía alguna epidemia que diezmaba la población o sucedían muertes inexplicables, los campesinos exhumaban las tumbas y en ocasiones hallaban cadáveres con expresiones agónicas, las uñas melladas y cubiertas de sangre y el estómago abotargado. Esto les llevaba a la creencia de que era un no muerto y, por tanto, el causante de todos los males; de modo que para acabar con él le clavaban una estaca en el corazón y le cortaban la cabeza. A los anatematizados por la Iglesia con el estigma de vampiro se les enterraba en los cruces de caminos, para confundirles en el caso de que decidiesen abandonar sus fosas. Los aquejados de porfiria eran un blanco fácil para esta superstición, pues los síntomas en que se manifiesta esta enfermedad son similares a los del vampiro: necesidad de beber sangre, anemia crónica, fotofobia, vello en las palmas de las manos, ojos inyectados en sangre y retracción de las encías (lo que daba la impresión de que sus dientes, en especial los colmillos, aumentaban de tamaño). 

Oscar Bartolome Poy/revista almiar

Toros / Manifiesto

Toros / Manifiesto
Juan Barjola

Fernando Savater: “Los toros deben ser respetados y protegidos por el Gobierno”

El filósofo y escritor Fernando Savater ha leído un Manifiesto en defensa de la Tauromaquia en representación del mundo del toro y de las personalidades que han acudido este jueves al Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla para asistir a la presentación de la nueva imagen de la Feria Mundial del Toro.

En este manifiesto se ensalzan los valores culturales, económicos y ecológicos del toreo y se reclama una mayor atención por parte del Gobierno central y de los autonómicos. Mundotoro.com reproduce íntegramente este Manifiesto, que aparte del mencionado Savater, fue rubricado por Curro Romero, Ortega Cano, El Cid, El Fandi, Diego Ventura, Agustín Díaz Yanes y Víctor Gómez Pin, entre otros:

MANIFIESTO EN DEFENSA DE LA FIESTA

Declaramos públicamente nuestro apoyo a la Fiesta como una de las señas de identidad de nuestro país y nuestra cultura. Los toros forman parte de nuestro patrimonio cultural y como tal deben ser respetados y protegidos por el Gobierno de la nación.

Defendemos la libertad y el derecho a seguir disfrutando de la emoción del toreo en las plazas de toros de todo el mundo, sin que nadie nos pueda privar de una de nuestras más preciadas aficiones y formas de ocio.

Contemplamos el toreo como una fiesta plural, del pueblo, que nada tiene que ver con ideologías políticas. Proclamamos que el toreo es cultura en sí, por su capacidad de transmitir emociones a las personas que lo presencian. Estamos de acuerdo con Federico García Lorca, que decía que el toreo es “la fiesta mas culta que hay hoy en el mundo”.

Reconocemos que el toreo ha sido y sigue siendo fuente de inspiración de artistas de todos los tiempos. La creación cultural y artística que toma como punto de partida la tauromaquia así lo atestigua. Resaltamos el gran valor económico de la Fiesta de los Toros como generadora de puestos de trabajo y de importantes ingresos.

Destacamos los valores ecológicos del toro de lidia como especie única y creación cultural del hombre, que lo ha seleccionado durante siglos. Y también como protector de un espacio natural que pervive gracias a su presencia: la dehesa.

Por todo ello, reivindicamos el compromiso tanto del Gobierno Autonómico como el Gobierno de la Nación para valorar y proteger un patrimonio único de gran arraigo en nuestra cultura.

Fernando Savater/as.com