Los buitres, el nuevo animal «sagrado» de la India

En este país asiático doscientos millones de vacas comparten protagonismo con los buitres de pico largo

Una torre del silencio, donde los parsis entierran a sus muertos a la espera de que los buitres pogan fin al ciclo de la vida
Una torre del silencio, donde los parsis entierran a sus muertos a la espera de que los buitres pogan fin al ciclo de la vida – Wikipedia

Pedro Gargantilla

Su cuello desnudo rodeado de un collar de plumas largas, estrechas y flexibles, unido a un pico esbelto hace que la figura de esta ave carroñera sea indiscutible. Su existencia está inexorablemente unida al vocablo cadáver que, por cierto, deriva del latín «caro dato vermibus» (carne dada a los gusanos).

A pesar de que su apariencia es poco atractiva para la mayoría de las personas, los buitres desempeñan un papel importante en los ecosistemas. Sus hábitos alimentarios permiten controlar la materia orgánica en descomposición, que de no hacerlo se convertiría en un foco para diversas enfermedades.

Amigos de los parsis

Se estima que en este momento hay en el mundo cien millones de parsis, los descendientes de los persas que emigraron mediados del siglo VII a la India para escapar a la persecución de los musulmanes.

Los parsis son miembros de la religión zoroástrica, creada por el profeta Zaratrusta. En su cosmogonía defienden la existencia de cuatro elementos sagrados: fuego, tierra, aire y agua. El fuego proporciona el calor, la tierra es necesaria para el crecimiento de las plantas, el aire es el motor de vida de plantas y animales y, por último, el agua es necesaria para la supervivencia de todos los seres vivos.

Como estos cuatro elementos son divinos, los parsis tienen prohibido contaminarlos con sus cadáveres, que son considerados impuros. Por este motivo recurren a los buitres para llevar a cabo el rito funerario, son estas aves las que ponen fin al ciclo de la vida.

Malabar Hill es uno de los barrios de Mumbai -la antigua Bombay- que congrega a un elevado número de parsis. Allí se encuentran las famosas Torres del Silencio, construcciones de tipo circular donde los parsis dejan a sus fallecidos para que los buitres hagan el resto.

Las Torres del Silencio están formadas por tres círculos concéntricos, en el más interno se colocan los hombres, en el intermedio las mujeres y en el externo los niños. Este lugar es privado, un tupido follaje lo protege de las miradas indiscretas y estas construcciones tan solo pueden ser observadas desde los rascacielos próximos.

Por culpa del diclofenaco

La comunidad de los buitres en el subcontinente indio se ha visto seriamente amenazada en las últimas décadas, ha pasado de treinta millones -en los noventa-, a unos diez mil en la primera década de nuestro siglo.

Al parecer, la muerte masiva de estas aves rapaces se debe a la insuficiencia renal provocada por el diclofenaco. Un antiinflamatorio no esteroideo muy extendido y que produce necrosis de las células del túbulo contorneado proximal de las nefronas de los buitres.

Estas aves se alimentan de restos humanos y animales domésticos tratados con este antiinflamatorio, que se acumulan en su organismo provocando una toxicidad irreversible.

Para poner fin a esta extinción, el gobierno hindú decidió tomar cartas en el asunto y proteger a los buitres, ordenando reemplazar diclofenaco por meloxicam, un antiinflamatorio más costoso pero menos tóxico.

Una sentencia judicial protegió a estas aves al catalogarlas como «trabajadores sanitarios», al considerar que de su actividad se deriva un bien para la salud pública.

Parece ser que las medidas han comenzado a dar los resultados esperados y desde el año 2012 se ha observado una recuperación gradual del número de buitres de pico largo en esta región asiática. Esperemos que la tendencia permanezca y pueda celebrar durante mucho el Día Internacional del buitre, una festividad que tiene lugar cada primer sábado del mes de septiembre.

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.

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SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ, LA MADRE FEMINISTA DE LA LITERATURA MEXICANA

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JUANA DE ASBAJE SE CONVIRTIÓ EN UNA SORORA Y EN EL ESTANDARTE DE UN FEMINISMO QUE COBIJA A TODA AMÉRICA LATINA

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, conocida más comúnmente como Sor Juana Inés de la Cruz, fue la religiosa cuyos libros prodigiosos sobrevivieron no sólo a 4 siglos de saqueos, olvidos, inundaciones e incendios, sino también a la misoginia presente en su época.

Nacida un 12 de noviembre de 1648 en Tepetlixpa (Estado de México, México), Sor Juana Inés de la Cruz se destacó durante sus 46 años de vida por ser científica, filósofa, dramaturga, música, compositora, poeta, cocinera y políglota (dominó el español, el latín y el náhuatl), además de monja. Por su trayectoria se le llamó “la décima musa”, “el Fénix de América” y “la Fénix mexicana”.

Sor Juana, feminista y madre del barroco mexicano

No es de extrañar que, desde muy pequeña, Juana Inés de Asbaje llamara la atención de sus cercanos. Aprendió a leer con tan sólo 3 años, y según se cuenta tuvo grandes y sorprendentes habilidades como autodidacta. En ese sentido, desde niña se perfiló para convertirse en uno de los principales estandartes del feminismo del continente americano y una de las figuras más importantes de la literatura mexicana.

Actualmente se sabe que durante su adolescencia, Sor Juana llamó la atención de la virreina de ese entonces, María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga, e incluso se convirtió en la prometida de un caballero de la corte; sin embargo, varios eventos desafortunados relacionados con el hecho de ser mujer y de “baja cuna” la llevaron a terminar su compromiso y a a cobijarse en las paredes de la religión católica en 1667.

Una vez dentro del convento, Sor Juana Inés de la Cruz organizó un salón con la élite intelectual de la entonces Ciudad de México. Fue ahí que logró aliados poderosos que permitieron la publicación de sus obras en España, tales como las virreinas de la Nueva España que la protegieron de sus detractores (principalmente hombres en la Iglesia que consideraban blasfemos sus escritos). Pese a todo (y que le prohibieron mantener libros de su propia colección y escribir a partir de 1694), Sor Juana continuó rebelándose contra el sistema que la oprimía.

Su reputación creció con sus comedias y poemas. Se le consideró como la madre de la literatura de la Nueva España. También se le reconoció por hacer uso de un sentido del humor que elevaba el intelecto, el cual fomentaba a su vez entre sus lectores (como ejemplo podrían citarse los Enigmas ofrecidos a la Casa del Placer, descubiertos y publicados a mediados del siglo XX). Asimismo, sus obras maestras, Primero sueño y La respuesta, fueron una defensa autobiográfica de los derechos intelectuales y habilidades de las mujeres. Para ella, podríamos intuir, su intelecto era su única defensa en contra de las críticas por ser una mujer con un regalo de la naturaleza: la curiosidad de aprender.

Utilizó el humor para combatir la misoginia y la sátira

Además de sus poesías polémicas que la señalan como una de las primeras lesbianas de la literatura mexicana (aún sin pruebas), Sor Juana se encargó de denunciar la misoginia de su época. Con su obra convirtió a la figura de la mujer en la literatura en una persona competente y admirable, en vez de ser el objetivo de un humor misógino condescendiente y satírico que solía caricaturizar a las mujeres.

Sor Juana se abrió campo en todas las áreas posibles gracias a su gran capacidad de aprendizaje, y compartió ese conocimiento con todo el mundo. Literatura, filosofía, lenguas, cocina, artes, amor. Sin duda, “la décima musa” se convirtió en una sorora y en el estandarte de un feminismo que cobija a toda América Latina.

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Aves con oro y collares, la ofrenda hallada en el Templo Mayor de México a la espera de los líderes aztecas

Los arqueólogos analizan los restos de dos aves de presa vestidas de oro y collares, mientras prosigue la búsqueda de los emperadores mexica

PABLO FERRI

Cuchillos de pedernal, piezas de oro, espinazos de serpiente, dos aves... Así es la última ofrenda hallada en el Templo Mayor.
Cuchillos de pedernal, piezas de oro, espinazos de serpiente, dos aves… Así es la última ofrenda hallada en el Templo Mayor. MIRSA ISLAS PTM

Primero fue un lobo, un animal de ocho meses enterrado junto a 22 piezas de oro. Luego una hembra de jaguar vestida de guerrero, con un anahuatl, un anillo de madera en una de sus garras y un lanzadardos. Y ahora dos aves de presa, al parecer dos halcones, ambos con anahuatl de oro y collares, uno con una lanza del preciado metal, fino como papel de Biblia, otro con una especie de escudo además de otras insignias. Las dos aves, descubiertas a principio de mes, son las protagonistas de la última ofrenda hallada en la base del Templo Mayor de la vieja Tenochtitlan, en México, un escalón más en el camino a la gloria de los arqueólogos, que poco a poco se acercan a su objetivo final: los restos de los emperadores mexica.

Consagradas al dios azteca de la guerra, Huitzilopochtli, las tres ofrendas han aparecido en la misma línea, la recta imaginaria que corta en dos un edificio aledaño al Templo Mayor, una enorme plataforma circular de 16 metros de diámetro y más de dos de altura conocida como Cuauhxicalco. La última, la de los halcones, figura justo en el centro de la plataforma, encajada entre piedras, cerca de la superficie. Son raras las ofrendas con animales vestidos. De las más de 200 estudiadas en más de 40 años de excavaciones, solo 28 contenían animales ataviados con ornamentos e insignias: 12 águilas reales, siete lobos, siete pumas y dos jaguares. Los dos halcones se añaden ahora a esta selecta lista.

Saltando entre tablones de madera colocados como pasarelas entre las áreas de excavación, el director del proyecto Templo Mayor, Leonardo López Luján, explica a EL PAÍS que “la riqueza y variedad de estas tres ofrendas son excepcionales, la muestra de un tiempo de globalización en el que se importaban animales y objetos de todos los confines del imperio mexica y más allá, a cientos de kilómetros”.

López Luján habla del periodo de mayor esplendor del imperio, la segunda mitad del siglo XV y los primeros 19 años del XVI —momento en que llegaron los españoles— cuando los aztecas dominaban buena parte del centro de lo que hoy es México, el norte y el sur. No son solo los animales y el oro de las ofrendas. Los restos de corales de ambos océanos, las conchas madreperla, las estrellas de mar, los peces globo y los caracoles apuntan a delicados procesos de recolección. A cuidados ejercicios de comunicación supraterrenal.

Además de ilustrar el poderío de los mexica, la riqueza de las ofrendas podría indicar la inminencia del gran descubrimiento. Con la boca pequeña, sin generar demasiadas expectativas, López Luján y su antecesor en el Proyecto Templo Mayor, Eduardo Matos Moctezuma, llevan años sugiriendo que los restos de Ahuítzotl, Axayácatl o Tízoc, predecesores de Moctezuma Xocoyotzin, podrían estar enterrados ahí. “Cronistas como Bernal Díaz del Castillo o Fray Diego Durán mencionan que los mexica enterraban a sus gobernantes en el Cuauhxicalco”, apunta López Luján.

En todo caso, el camino será largo. Practicar arqueología en el Templo Mayor —en cualquier parte, en realidad— es lento, necesariamente lento. Cada ofrenda toma meses, incluso años de análisis. La de los halcones empezaron a trabajarla en enero de este año y es poco probable que terminen antes de las vacaciones de navidad.

Alejandra Aguirre, que ha estado a cargo de la excavación, explica que para llegar de la primera capa de sedimentos a la última, donde encontraron finalmente a los halcones, han tenido que vestirse —otra vez— de expertos cirujanos: pulso firme, rastrillo y pinceles. Primero apareció una capa de grandes barras de copal, luego varias de corales, conchas y demás organismos marinos, luego otra de caracoles Strombus, grandes como papayas, y por fin, al fondo, las dos aves de presa vestidas de oro, junto a los espinazos de varias serpientes y el esqueleto de un pequeño tiburón.

Pasar de una capa a otra, explicaba esta semana otro de los arqueólogos encargados de la excavación, Antonio Marín, es casi casi como embarcarse en una mudanza a escala micro. Todo debe ser retirado y empaquetado con el mayor de los cuidados. ¡500 años de reposo y quietud para ir ahora con prisas!

Aunque no hay piedra que carezca de interés para los arqueólogos, el nudo de esta aventura llegará en un tiempo, también el desenlace. Las ofrendas, el oro, las aves, son solo el preámbulo. La historia empezará cuando los investigadores profundicen en el Cuauhxicalco, cuando bajen un escalón en sus más de dos metros de profundidad. López Luján compara el edificio con un camembert gigante. “Estamos en el mero centro del camembert Cuauhxicalco”, dice, divertido. “Y quizás este es el lugar, pero más abajo”.

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La biblia judía que se salvó de los Reyes Católicos vuelve tras 500 años

Galicia expone por vez primera la joya de la ilustración medieval europea que artistas hebreos escribieron e iluminaron en A Coruña antes de ser expulsados

Técnicos de la Cidade da Cultura de Santiago admiran la Biblia Kennicott en su urna.
Técnicos de la Cidade da Cultura de Santiago admiran la Biblia Kennicott en su urna. ÓSCAR CORRAL

En algún lugar de la Ciudad Vieja de A Coruña se escribió e iluminó hace cinco siglos una de las biblias hebreas más exquisitas del mundo. Su dueño, un judío llamado Isaac, huyó con ella a África y la salvó de los Reyes Católicos y la Inquisición. El manuscrito desapareció durante 300 años sin que los historiadores hayan sido capaces de averiguar dónde y en manos de quién estuvo durante tanto tiempo. Desde el siglo XVIII esta joya de la ilustración medieval europea se custodia en Oxford, pero hace unos días regresó a Galicia. A partir de este viernes se exhibirá por primera vez en la tierra donde se escribió, dentro de una exposición en la Cidade da Cultura de Santiago.

Las incógnitas que persisten sobre la Biblia Kennicott tienen que ver con el escasísimo legado judío que pervivió en A Coruña tras la expulsión decretada por los Reyes Católicos, explica la historiadora María Gloria de Antonio Rubio. Una veintena de páginas de un libro de acuerdos del Ayuntamiento del siglo XV con referencias a unos presos de esta comunidad, escuetos apuntes sobre los impuestos que pagaban y tres lápidas funerarias son todas las huellas que se conservan.

La Biblia Kennicott es un indicio del rico patrimonio cultural que probablemente se perdió. Sobre dónde fue escrita no caben dudas. El autor del manuscrito dejó claro en el colofón que terminó el libro sagrado “en la ciudad de A Coruña, en la provincia de Galicia en el noroeste de España” el 24 de julio de 1476. También se sabe con certeza que fue Don Salomon di Braga, patriarca de una familia adinerada de la judería coruñesa, el que encargó al escriba Moisés Ibn Zabara y al ilustrador Joseph Ibn Hayyim la elaboración de esta biblia para su hijo Isaac. El nombre de su vástago aparece impreso en hebreo en la caja de madera en la que fue guardada tras ser encuadernada con piel de cabra.

La familia pidió a los autores que se inspiraran en la Biblia de Cervera, otro valioso manuscrito que sobrevivió al destierro de los judíos de la Península Ibérica y que se conserva en Portugal. “Hay dibujos idénticos [en estas dos obras], pero están más elaborados y tienen más detalles los de la Biblia Kennicott, sobre todo en el caso del dibujo de Jonás y la ballena”, explica De Antonio, investigadora del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento de Santiago, adscrito al CSIC, que destaca la “increíble belleza” de la obra.

Por las 900 páginas de la Biblia Kennicott, 238 de ellas iluminadas, pasean dragones voladores, monos, pavos reales, sabuesos buscando liebres, gallinas con sus pollitos acechadas por zorros y una gran variedad de motivos vegetales, escenas religiosas y objetos litúrgicos. La ilustración del Rey Salomón, según un estudio al que alude la historiadora De Antonio, está inspirada en “el as de bastos de una baraja valenciana”.

Algunos de los datos sobre la elaboración del manuscrito o su salida de Galicia son puras deducciones. Se cree que sus autores tardaron unos diez años en darle forma, apunta De Antonio, porque ese es el tiempo que invirtió el escriba en otra de sus obras y porque una década fue también el plazo que se necesitó para alumbrar la Biblia de Cervera, su obra hermana.

El lugar exacto donde se elaboró se desconoce. Los judíos de A Coruña residían en la zona de Porta de Aires, en el actual casco antiguo llamado Ciudad Vieja, pero apenas quedan vestigios. Una de las calles mantiene el nombre de Sinagoga y en ella aún sigue en pie una casa de dos plantas que coincide exactamente con la un dibujo de 1894 que la identifica como un templo judío. “No hay ninguna constancia que lo demuestre pero si fuera así, si esa casa se correspondiese con una antigua sinagoga, sería la única que se conserva en pie en toda Galicia”, explica De Antonio, experta en la historia en territorio gallego de los judíos, cuya presencia rondó las 200 familias hacia 1465 aunque a finales de ese siglo solo quedaba una treintena.

Esta obra cumbre de la literatura medieval europea se escribió 16 años antes de que los Reyes Católicos expulsasen a los judíos de España. Se supone que Isaac de Braga escapó de A Coruña con el libro entre las manos porque “el valor que tenía para él era tremendo, contenía la palabra de Dios”, subraya la historiadora del CSIC. Y se cree que lo hizo en barco hacia Portugal para luego refugiarse en el norte de África, según información de la Biblioteca Bodleian de Oxfork donde esta depositada.

Sobre la salida de judíos rumbo al exilio desde el puerto de A Coruña hay constancia histórica. De Antonio apunta que se sabe gracias a un documento de 1493 que demuestra que los Reyes Católicos ordenaron abrirle una investigación a un patrón de barco de estos muelles. El hombre fue acusado de permitir que los judíos que huían en una de sus embarcaciones destino a África se llevasen “cosas vedadas”, es decir, pertenencias que los monarcas les prohibían sacar del reino, entre ellas oro, perlas o caballos. Según la acusación, el dueño del buque hacía la vista gorda a cambio de “unas bandejas de plata”.

Ya en la diáspora, nada se supo de la Biblia Kennicott durante 300 años. Reapareció con suma discreción el 5 de abril de 1771 cuando, según el libro de actas de la Biblioteca Radcliffe de Oxford, fue adquirida a un escocés llamado Patrick Chalmers, que la había comprado a su vez en Gibraltar. Se hizo por sugerencia de Benjamin Kennicott (1712-1783), un canónigo de la catedral de la Iglesia de Cristo de Oxford que se dedicaba al estudio del Antiguo Testamento y que acabó dándole nombre al libro.

La Biblioteca Bodleian, que custodia la obra desde 1872, la considera una de sus más valiosas piezas y tiene muy restringido el acceso de los investigadores al manuscrito, pero no siempre fue así. En un primer momento, en Oxford no se le dio mucha importancia “porque no se consideraba que valiese la pena estudiar el arte judío”, según afirman los investigadores Bezalel Narkiss y Aliza Cohen-Mushlin en un comentario a uno de los facsímiles de la obra. Todo cambió en los años veinte del siglo pasado cuando la catedrática alemana Rachel Wischnitzer publicó en Berlín un trabajo sobre la Biblia Kennicott y utilizó una de sus páginas como portada. Fue entonces cuando “se redescubrió su gran valor”, cuenta De Antonio. Hace unos días una técnica de la Biblioteca Bodleian supervisó la humedad y temperatura a las que el manuscrito estará expuesto en el Museo Centro Gaiás de Santiago para garantizar que no se merma su formidable estado de conservación.

LA CAMPESINA GALLEGA QUE ESCANDALIZÓ A ESPAÑA

La 'Santa' de Asorey es desembalada para su instalación en el Museo Gaiás.
La ‘Santa’ de Asorey es desembalada para su instalación en el Museo Gaiás.

S. V.

La Biblia Kennicott forma parte de la exposición Galicia, un relato en el mundo, una selección de 300 obras “sobre los mitos, la historia y la memoria de la identidad gallega a lo largo del tiempo y del mundo” prestadas por 80 instituciones culturales y colecciones privadas, entre ellas el Trinity College de Dublín, la Biblioteca Apostólica Vaticana o la Cambridge University-Parker Library. Organizada por la Xunta y comisariada por Manuel Gago, podrá visitarse de forma gratuita entre el 15 de noviembre y el 12 de abril.

Una de las joyas de la muestra es la escultura Santa, del gallego Francisco Asorey, una campesina desnuda y cargada con un yugo que escandalizó a la España de principios del siglo pasado y que llega a Galicia después de 70 años en Uruguay. La figura rompió con los códigos estéticos de la representación femenina de la época, que solía reflejar solo a mujeres de porte delicado.

La labriega esculpida por Asorey es fuerte y de mirada desafiante, con el cuerpo labrado por el duro trabajo en el campo y el vientre hinchado por los embarazos. En ella se percibió un mensaje político de Asorey contra la opresión de la Galicia campesina. Valle Inclán la consideró “grotesca” y la Reina Victoria Eugenia, durante la inauguración de la Exposición Nacional de Bellas Artes en Madrid, comentó que debería ser prohibida. Cuando Asorey se enteró de lo que había dicho la monarca de su Santa, renunció a hacerle un retrato que ella le había encargado, según reveló la investigadora Maribel Iglesias en Francisco Asorey, escultor galego.

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Científicos reconstruyen 10.000 años de la historia de Roma escritos en el ADN

El análisis genético de 127 personas, enterradas en un periodo de tiempo de casi 12.000 años, ha revelado cómo cambió la población de la Ciudad Eterna

Roma experimentó dos grandes migraciones en la Antigüedad. En el momento de su fundación, sus habitantes eran muy similares a los que vivían en el Mediterráneo. En su caída, había recibido una importante influencia de Europa central

El Rapto de las Sabinas, representado en la imagen por Jacques-Louis David, es un episodio mitológico que describe el secuestro de mujeres de la tribu de los sabinos por los fundadores de Roma
El Rapto de las Sabinas, representado en la imagen por Jacques-Louis David, es un episodio mitológico que describe el secuestro de mujeres de la tribu de los sabinos por los fundadores de Roma – Jacques-Louis David

Gonzalo López Sánchez

El rapto de las Sabinas es un episodio mitológico que trata de explicar un capítulo de los orígenes de Roma, la Ciudad Eterna. Allí, los romanos capturan a las mujeres de la tribu de los sabinos, llegando a enfrentarse a las armas con sus esposos y padres. Parece que al mezclar su sangre con la de esta gente consiguen una parte del vigor con el que los romanos sentaron los pilares de un imperio que se extendió por tres continentes y que existió durante cerca de dos milenios, hasta la caída de Constantinopla, en 1453.

Pero ni la mitología ni la historia pueden explicar con precisión quiénes son exactamente los protagonistas de esta epopeya. ¿Quiénes vivieron en Roma, incluso antes de que se fundara la ciudad? ¿Cómo recibió la urbe a los pueblos incorporados al imperio, cuando este asentamiento alcanzó una población de un millón de habitantes? Ahora, un estudio que se acaba de publicar en la revista « Science» ha realizado un profundo estudio del ADN antiguo para revelar la procedencia de un sinfín de generaciones de romanos. Los autores han estudiado el material genético de 127 personas procedentes de 29 yacimientos y que engloban un periodo de más de 12.000 años.

«Esta es la primera vez en que una investigación de ADN antiguo se centra en Roma, y es la primera en estudiar los cambios ocurridos en esa metrópolis tan importante», ha explicado a ABC Ron Pinhasi, investigador de la Universidad de Viena (Austria) y coautor del estudio junto a científicos de las universidades de Stanford (EEUU) y Sapienza (Italia).

Los investigadores han recurrido a técnicas de secuenciación de próxima generación que permiten «leer» pequeños fragmentos de material genético, recuperados de los huesos de individuos enterrados hace muchos siglos, y hacer estudios de poblaciones. De esta forma, han podido comparar a los romanos con otros grupos pretéritos, y observar una serie de flujos de población importantes: en resumen, en Roma ocurrieron dos grandes migraciones muy antiguas y un número de cambios menos drásticos en épocas más recientes. Así han averiguado que, cuando este Estado estaba en su apogeo, los habitantes de Roma eran muy similares a las personas que hoy viven en la cuenca del Mediterráneo y en Oriente Medio.

«La forma como la demografía de la ciudad cambió está atada a los grandes cambios en la historia de Roma», ha explicado Pinhasi. «Por eso creo que nuestros resultados confirman las conclusiones de otros estudios históricos y arqueólógicos, pero los nuestros son los primeros que pueden resolver una pregunta: ¿Quién es la gente que está enterrada en los cementerios romanos?».

Los restos más antiguos, de hace 12.000 años

Para responder a esta pregunta hay que viajar hasta la cueva de «Grotta Continenza», en los Apeninos. Allí hay restos de tres cazadores-recolectores del Mesolítico, ocurrido hace 12.000 a 9.000 años, cuyo material genético permitió encontrar un gran cambio que coincidió con la introducción de la agricultura, el trigo, la cebada y el ganado en Italia.

Representación de bailarines y músicos etruscos, un pueblo que ocupó el norte y centro de Italia en la Antigüedad
Representación de bailarines y músicos etruscos, un pueblo que ocupó el norte y centro de Italia en la Antigüedad – Dominio público

Los análisis de estos restos y de individuos posteriores han mostrado que, al igual que ocurrió en otras zonas de Europa, los primeros granjeros tenían sus ancestros en Anatolia central, la actual Turquía, y el norte de Grecia. Además, parece ser que tenían un pequeño legado genético proveniente de los granjeros de la zona donde hoy está Irán y de los cazadores recolectores que vivían en el Cáucaso.

La segunda gran migración al área que ocupó Roma llegó con la Edad del Bronce, una época comprendida entre el 2.900 y el 900 aC. Los autores han sugerido que el desarrollo de la tecnología de transporte por tierra y mar permitieron la expansión de las colonias griegas, fenicias y púnicas así como el trasiego de caravanas desde las estepas del Ponto (Mar Negro) y del Mar Caspio. De esta forma, al acabar la Edad del Bronce y comenzar la del Hierro ya se puede observar en la región una composición genética diferente, en la que hay ancestros nómadas de las estepas.

La fundación de Roma

No hay una historia clara sobre la fundación de la ciudad de Roma, aunque esta suele situarse en el año 753 aC. Sea como sea, parece claro que, alrededor del siglo VIII aC Roma no era más que una ciudad-estado más de la península italiana, similar a otros asentamientos latinos y etruscos vecinos. Protegida al norte por los Alpes, su posición la situaba en el centro del Mediterráneo, un mar que con el tiempo los romanos dominaron y pasaron a llamar Mare Nostrum, y a través del cual extendieron su influencia y recibieron inmigrantes de todos los rincones.

La loba Luperca amamantando a los gemelos Rómulo y Remo, la leyenda más difundida acerca de la fundación de Roma
La loba Luperca amamantando a los gemelos Rómulo y Remo, la leyenda más difundida acerca de la fundación de Roma – Wikipedia

Aquella Roma temprana es un lugar donde se podían encontrar pruebas de un relevante intercambio cultural y comercial. Allí había mercancías exóticas, como el ámbar y el marfil, y referencias estéticas, como esfinges o leones, que evidenciaban el contacto con los navegantes del Mediterráneo. En esta ocasión, además, el análisis genéticos de nueve individuos revela una considerable diversidad, fruto de la mezcla de diversas poblaciones. Por eso, los autores concluyen que aquellos individuos ya tenían una apariencia que recordaba a los pueblos mediterráneos y europeos modernos.

«Diría que tenían el típico aspecto de una sociedad cosmopolita y diversa», ha explicado Pinhasi. «Tenían el aspecto de norteafricanos actuales y gente de Oriente medio, del sur y centro del Mediterráneo y, en algunos casos, de personas del norte de Europa».

La expansión del imperio

800 años después de su fundación, el Estado centrado en la ciudad del Tíber se había extendido por tres continentes: desde la actual Gran Bretaña, pasando por el norte de África y llegando a las actuales Siria, Jordania e Iraq. La capital alcanzó una población de un millón de habitantes y el imperio rondó un número situado entre los 50 y los 90 millones de almas.

Este enorme Estado estableció lazos comerciales con el norte de Europa, el África sub-sahariana y Asia. Y dentro de sus límites, el comercio, las camañas militares, las carreteras y la esclavitud llevaron a que existiera un importante trasiego de personas.

El imperio romano en el momento en que alcanzó su máxima extensión, en el año 117 dC, bajo el mandato de Trajano
El imperio romano en el momento en que alcanzó su máxima extensión, en el año 117 dC, bajo el mandato de Trajano

Los autores de este estudio han reconstruido la época de apogeo de Roma a partir del análisis genético de 48 individuos. Esto ha mostrado que los genes de la población de la ciudad fueron enriquecidos por inmigrantes procedentes del Mediterráneo oriental, coincidiendo con un momento en que allí hubo un exceso de población y se desarrollaron mega-ciudadades como Atenas, Antioquía o Alejandría. Esto coincide con la aparición de multitud de inscripciones en griego, arameo y hebreo, así como templos dedicados a deidades griegas, sirias o egipicias. Por cierto, algunos de los individuos analizados proceden de la necrópolis de Isola Sacra, donde se daba seputura a los habitantes de Portus Romae, el puerto principal de Roma. Según las inscripciones, muchos eran hombres de negocios y comerciantes.

Entre esas 48 personas analizadas los autores solo han encontrado dos con rasgos muy cercanos a los de pobladores del occidente del imperio romano, lo que les ha resultado sorprendente. En todo caso, han señalado como posible origen de la influencia genética occidental la influencia del flujo de esclavos posterior a grandes conquistas, como las de Escipión el Africano, en Cartago, o la de Julio César, en las Galias. También han señalado la importancia del comercio de vino, el garum (una salsa elaborada a partir de vísceras fermentadas de pescado), aceite de oliva o tintes, del norte de África, como posible foco de influencia occidental.

Finalmente, todas estas influencias occidentales y orientales llevaron a que la población de Roma fuera muy similar a los mediterráneos y habitantes de Oriente Medio actuales, como griegos, malteses, chipriotas o sirios.

La caída de Roma

La separación del imperio en dos mitades, la occidental y la oriental, la reorganización política y militar y la progresiva disolución de la mitad occidental dejaron también una huella en la demografía de Roma. Los habitantes más recientes estudiados en este estudio, un total de 24 personas, tienen una naturaleza genética más próxima a la de poblaciones actuales de Europa central.

«Este cambio puede haber surgido a causa de la reducción de contactos con el Mediterráneo oriental y el incremento del flujo de genes de Europa, todo ello facilitado por la drástica reducción de la población de Roma hasta menos de los 100.000 habibantes, como consecuencia de los conflictos y las epidemias», escriben los autores en el estudio.

Casco de caballería romana tardío, con influencias orientales
Casco de caballería romana tardío, con influencias orientales – Wikipedia

Finalmente, el imperio acabaría llevando su capital a Constantinopla, la actual Estambul, lo que transformó todavía más el flujo de mercancías y personas y la demografía de la antigua metrópolis.

Además, es posible que se produjera una importante llegada de población desde Europa central a causa de las campañas militares de visigodos y vándalos, en el siglo V, y el largo asentamiento de los lombardos en los siglos VI y VII.

Ya en la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna, los investigadores han hallado una transición hacia un bagaje genético más similar al de Europa central y septentrional, gracias al análisis de los genes de 28 individuos. Según han concluido, estos pobladores eran similares a los que hoy viven en el centro de Italia, entre cuyos antepasados puede haber también lombardos de Hungría, sajones de la actual Gran Bretaña y vikingos de Suecia.

«Este cambio coincide con la formación de lazos cada vez más estrechos entre la Roma medieval y Europa», escriben los autores. De hecho, Roma quedó incorporada al Sacro Imperio Romano, que se extendió por Europa central y occidental. Además, los normandos se expandieron desde el norte de Francia y fundaron estados en Sicilia y el sur de la península italiana, incluso llegando a saquear Roma en el año 1084.

En suma, todo este incesante trasiego de personas muestra cómo Roma fue durante siglos una encrucijada entre Europa y el Mediterráneo. Quizás también recuerda las profundas raíces que tiene la actual «crisis migratoria» que afecta a Europa.

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Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos

Esta raza milenaria era un animal sagrado para los mexicas y los mayas

Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos

ALMUDENA BARRAGÁN 

La tradición de Día de Muertos en México es una de las fiestas que mejor muestran el sincretismo cultural del país. Un ritual mitad prehispánico, mitad católico que invita a los difuntos a sentarse a la mesa de los vivos una vez al año.

Los antiguos mexicas y otros pueblos nahuas creían que cuando sus cuerpos morían, las almas tenían que atravesar un largo camino por el inframundo para llegar al Mictlán, el mundo de los muertos, lo que los mayas llaman Xibalbá. Los difuntos no emprendían esta empresa solos, el alma de su perro les guiaba a través del más allá para poder cruzar el río de la muerte. Es por ello que los perros en estas culturas ancestrales eran considerados un compañero en la vida y en la muerte, un ser a ojos de los dioses al mismo nivel que los humanos para los sacrificios.

Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos
Maya, una de las habitantes del Museo Dolores Olmedo. Teresa de Miguel (EL PAIS)

“El perro era asociado con la buena fortuna, la felicidad y la fertilidad”, dice el paleozoólogo Raúl Valadez, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Uno de los mayores expertos en el estudio de los xoloitzcuintles en la cultura mesoamericana. Se trata de una raza milenaria que apareció en Mesoamérica hace 2.000 años y de las primeras que empezó a convivir con los humanos en la región. “El enterramiento más antiguo en el que hemos encontrado un xoloitzcuintle tiene 1.300 años de antigüedad, en la ciudad de Tula, Hidalgo”, dice Valadez.

“Sin pelo y arrugado”, eso es lo que significa la palabra xolotl en náhuatl dice el experto. Esta raza sufre una mutación genética que curiosamente la ha hecho resistente al paso del tiempo. “La falta de pelo está relacionada con la falta de dientes”, explica Valadez. Los xolos no tienen premolares, por lo que es común ver a muchos con la lengua fuera del hocico.

Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos
Centli, que significa ‘maíz’ en náhuatl, es de color bermejo. Una rareza entre los xolos. Jonás Cortés (EL PAIS)

“Este perro era considerado por los mexicas y los mayas un animal sagrado”, dice Mercedes de la Garza, investigadora del Centro de Estudios Mayas, quien explica que los perros eran sacrificados y enterrados con sus dueños para que los acompañaran al otro mundo. En el siglo XVI, Fray Bernardino de Sahagún ya describió en su enciclopedia Historia General de las cosas de Nueva España a esta raza tan particular y su relación con los humanos: “Criaban en esta tierra unos perros sin pelo ninguno, lampinos (sic.) Y si algunos pelos tenían, eran muy pocos. Otros perrillos criaban, que llamaban xoloitzcuintli, que penitus ningún pelo tenían. Y de noche abrigábanlos con mantas para dormir”.

“En ciertas fechas específicas eran alimento ritual y también un elemento de sanación por el calor que desprende su piel”, agrega Eva Ayala, directora del Museo de El Carmen. La institución alberga hasta abril de 2020 una exposición sobre el pasado y el presente de esta raza, patrimonio vivo de México.

Se creía que en esta relación mística y ancestral, los xolos, creados por el dios de la oscuridad y la muerte, Xólotl, eran capaces de ver el alma de los difuntos. Desde el siglo XVIII y hasta bien entrado el siglo XX, la raza estuvo al borde de la extinción. En los años de la colonia española, todas las prácticas y creencias paganas fueron castigadas y condenadas al silencio, entre ellas la visión que había sobre los perros.

Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos
Diego Rivera y Frida Kahlo fueron dos grandes defensores de la raza mexicana. Museo Dolores Olmedo

Gracias a los pueblos originarios, el xoloitzcuintle sobrevivió en el occidente de México y fue en la época del Nacionalismo Cultural cuando se da el impulso necesario para recuperar la raza. Personajes como Diego Rivera, Frida Kahlo, Juan O’Gorman o Dolores Olmedo tuvieron xoloitzcuintles como animales de compañía además de utilizarlos como inspiración de su obra. Actualmente el Museo Dolores Olmedo conserva 13 ejemplares de xolos que descienden de la primera pareja que Diego Rivera le regaló a la mecenas, Nahual y Citlalli.

Fruto de la investigación, la conservación y la crianza, en 1970 la raza dejó de estar en peligro de extinción y actualmente es común ver a los xolos por la calle como un perro más. Hay hasta un equipo de fútbol que lleva su nombre, los Xolos de Tijuana y Pixar se encargó de dar a conocer la raza con el personaje de Dante, en la película Coco.

Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos
El perro Dante acompaña a Coco al mundo de los muertos. Pixar

Aunque todavía hay algunos prejuicios que rodean a estos perritos calvos, quienes comparten su vida con uno de estos pelones -aunque los hay que tienen pelo-, dicen que son animales cariñosos y territoriales. Buenos guardianes de la casa. “Hay que mantenerles la piel muy hidratada y protegerla del sol”, dice Praxedis de la Vega, dueño de Centli un xolo de color anaranjado o bermejo que no se separa de su amo en ningún momento.

“Es mexicano y mestizo como yo”, cuenta Aldo Gutiérrez, quien se declara amante de la raza. Su perro, Benito, pese a ser adulto sigue siendo muy ágil y juguetón. De color grisáceo y con unos pocos pelos en la cabeza, le recuerda el pasado prehispánico que tienen todos los mexicanos. “Me trae a la memoria quienes fuimos antes de lo que ahora somos”, dice el joven. Un pensamiento similar al que tienen Mara Echeverría y su pareja, Daniel Rodríguez, quienes adoptaron a Tomás, un perrito de ojos grandes y brillantes que es puro amor y se deshace con los cariños. “Es importante que reconozcamos nuestra mexicanidad en los perros porque llevan aquí miles de años, forman parte de esta tierra y solo hay dos razas mexicanas: el chihuahua y el xoloitzcuintle”, dice Mara.

Xolos, los compañeros en el mundo de los muertos
A la izquierda, Aldo Guitiérrez y su xolo, Benito. A la derecha, Mara Echeverría y Daniel Rodríguez con Tomás. A.B

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La mayor locura inglesa antes del Brexit: cuando la ginebra devastó Gran Bretaña en el siglo XVIII

La popularización de esta bebida alcohólica llevó a los empresarios británicos a utilizar todo tipo de aditivos, causando un grave problema de salud en toda Gran Bretaña que llevó al Gobierno a actuar con la ley en la mano

«El callejón de la ginebra» (1751), del pintor y grabador William Hogarth, donde se ilustran los estragos y excesos de la ginebra en la Inglaterra del siglo XVIII
«El callejón de la ginebra» (1751), del pintor y grabador William Hogarth, donde se ilustran los estragos y excesos de la ginebra en la Inglaterra del siglo XVIII

La situación se está volviendo caótica. Los políticos del Reino Unido tienen una sensación generalizada de bochorno y reconocen que su país se ha convertido en el «hazmerreír de Europa». El escritor John Le Carré opina sobre el tema: «Es sin duda alguna la mayor idiotez y la mayor catástrofe que ha perpetrado el Reino Unido desde la invasión de Suez en 1956». Y el grupo Sky lanza un nuevo «canal efímero» para cubrir todas las noticias que no hablen del Brexit, después de que un sondeo mostrara que los británicos evitan las noticias debido al interminable, confuso e incoherente proceso de salida de la Unión Europea.

La cuestión del Brexit se ha convertido en una cuestión de emergencia nacional que parece estar desquiciando a todo el mundo, comparable a algunos de los peores momentos de la historia de Gran Bretaña (guerras mundiales aparte) como el que les contamos a continuación. Y es que, para muchos británicos y para la mayoría de los europeos, la actitud del Gobierno conservador de Boris Johnson y su partido es, de hecho, una locura. Y en medio: recursos judiciales, manifestaciones populares, broncas inimaginables en el parlamento, leyes exprés, acoso callejero a los ministros, prórrogas infinitas para las elecciones generales y decenas de dimisiones, entre otras cosas.

Para remontarnos a uno de los momentos de mayor locura en Gran Bretaña antes del Brexit debemos retroceder hasta el siglo XVIII. Y quedó perfectamente retratado en 1751, cuando circuló en el país el que puede considerarse como el anuncio contra el consumo de «drogas» más potente de la historia. Fue creado por el ilustrador y pintor satírico William Hogarth, considerado como el padre de los cómics occidentales. En su cartel podía verse a una mujer con la cabeza echada hacia atrás, absolutamente borracha y vestida con harapos destrozados. Lo más impactante de la imagen es que mujer aparece con un bebé que se le acaba de resbalar de las manos y está a punto de despeñarse por las escaleras sin que ella se de cuenta por el abuso de la ginebra.

Ginebra contra cerveza

El anuncio, con más de dos siglos y medio de antigüedad, intentaba representar las graves consecuencias que había traído consigo el consumo de ginebra. La bebida alcohólica se había convertido para los ingleses de entonces en la mayor droga que podía consumir el hombre. Una bebida que amenazaba con desgarrar a la sociedad británica en el siglo XVIII, a diferencia de la cerveza, representada como un proveedor de felicidad, como demuestra otro grabado del mismo ilustrador y del mismo año titulado «La calle de la cerveza».

La locura que generó la ginebra en Gran Bretaña dista mucho de la imagen que esta bebida tienen hoy en día, por ejemplo, en España, donde está de moda y amenaza con destronar al güisqui. Los menorquines fueron los primeros en consumirla aquí, después de que los británicos la trajeran al conquistar Menorca en 1708. En marzo de 1893, la revista «Blanco y Negro» publicaba un artículo titulado «Vida bohemia», en el que ya podía leerse: «La única verdad en este mundo es la ginebra».

Antes de que generara un verdadero problema de salud en Gran Bretaña, la ginebra ya tenía casi tres siglos de historia. Se había inventado en los Países Bajos a finales del siglo XV o principios del XVI, no está del todo claro. A principios del XVII se usó para mejorar la función renal y la digestión. Fue en el siglo XVIII cuando empezó a consumirse con tónica como remedio medicinal combatir la malaria. Y en la primera mitad, debido al crecimiento desorbitado de su consumo entre las clases medias y bajas, acabó convirtiéndose en una emergencia nacional.

«Acta de la Ginebra»

Las láminas de Hogarth se publicaron para apoyar el «Acta de la Ginebra», una ley con la que el Gobierno inglés quiso prohibir su elaboración, venta y consumo. Una especie de ley seca que se implantó por primera vez en 1732. La imagen que tenía este licor anteriormente usado como medicina había cambiado mucho para las autoridades inglesas desde que apareció citado por primera vez en un tratado de destilación de 1582 como «acqua-juniperi». Es decir, la antecesora del «jenever» holandés y del «gin» inglés.

El responsable de que la fórmula de la ginebra llegara a Gran Bretaña fue el Rey holandés Guillermo de Orange después de acceder al trono británico, en 1698, como Guillermo III. Pocos años después su consumo se hizo incontrolable entre los ingleses. Los soldados que volvían de los Países Bajos comenzaron a beberla en cantidades ingentes como bebida para el ocio y no como medicina, utilizando a diario el pretexto de la prescripción médica.

Los empresarios vieron la oportunidad y no dudaron en añadir a la bebida cualquier tipo de aditivo que hiciera su sabor más aceptable, para que se siguiera consumiendo y no tener que reducir su producción. Era como si la población más pobre, que aspiraba a beber como el Rey, aceptara cualquier ginebra sin darse cuenta de que ellos no podían permitirse la ginebra que bebía el Monarca. Pero las casas de destilación de peor calidad crecían a medida que aumentaban los consumidores.

«Ácido sulfúrico»

Para producirla acabaron usando «ácido sulfúrico, aceite de trementina y cal. Era como la muerte en un vaso», aseguraba a la BBC Lesley Salmonson, autor de «Ginebra: Una historia global». «Fue ferozmente adulterado», añade Jenny Uglow, autor de «Hogarth: una vida y un mundo», quien cuenta en su libro que la ginebra «fue vendida en todas partes, desde las tiendas de ultramarinos hasta los establecimientos de abastecimiento de los barcos. Había un bar en cada edificio».

El grave deterioro de su calidad produjo muy pronto consecuencias nefastas para los millones de consumidores. Uno de los ejemplos más sobrecogedores de la locura que generó la ginebra fue el de Judith Defour, una mujer condenado en 1734 por estrangular a su hija con el fin de vender su ropa para poder comprar ginebra. La autora acabó confesando y fue condenada a la horca.

La ginebra terminó siendo prohibida mediante el mencionado «Acta de la ginebra» de 1751. Como era de esperar, el resultado no fue el deseado: proliferaron las destilerías clandestinas, el precio subió hasta límites insospechados y, sobre todo, se produjo un deterioro aún mayor de su calidad, causando estragos físicos y psíquicos entre la población. Sin embargo, esta nueva ley consiguió parcialmente su objetivo. El consumo se redujo y la mayor parte de las tiendas pequeñas donde se vendía el licor desaparecieron. Pero como contrapartida generó el mayor interés por parte de los consumidores.

Al cabo de un tiempo, la prohibición tuvo que ser levantada de nuevo y la ginebra recuperó definitivamente su esplendor en Gran Bretaña. Sobre todo, gracias a las normas que regularon su elaboración, comercio, consumo y fiscalidad. A principios del siglo XIX, James Burrough produce la famosísima Beefeater, una de las más vendidas en el mundo actualmente… y ya nadie se acuerda de aquella madre del anuncio de William Hogarth.

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Estos son los 25 monumentos más importantes del mundo en peligro

La organización privada sin ánimo de lucro World Monuments Fund, dedicada a la preservación del patrimonio en el ámbito internacional, ha hecho público su listado para 2020

ABCActualizado:30/10/2019 15:37hGUARDAR

La organización privada sin ánimo de lucro World Monuments Fund, dedicada a la preservación en el ámbito internacional, ha hecho pública la lista de los sitios en peligro para 2020 bajo el lema: «25 lugares significativos que necesitan nuestra ayuda».

Desde el Valle Sagrado de los Incas en Perú, amenazado por la construcción de un aeropuerto, hasta un templo yazidí destruido por el Estado Islámico en Irak, la lista de 25 enclaves menciona al casco histórico de Córdoba, en peligro por la despoblación derivada del hiperturismo.

La lista, publicada cada dos años por la ONG con sede en Nueva York, pone el acento en ubicaciones extremadamente diversas en todo el mundo y esta vez escogió 25 sitios en 21 países tras evaluar 250 candidaturas.

Este año, la lista argumenta en particular el derecho de las comunidades indígenas a administrar su patrimonio, en particular el Parque Nacional Rapa Nui, Chile, en la Isla de Pascua, para salvar sus famosas estatuas.

Además, entra en la lista la Catedral de Notre-Dame en París, para cuya renovación ya se ha recaudado casi mil millones de euros de lo prometido.

El resto de lugares que WMF alerta que están en peligro son los siguientes:

– Koutammakou, Tierra de los Batammariba (Benin y Togo)

– Ontario Place (Canadá)

– Parque nacional Rapa Nui (Chile)

– Palacio Alexan (Egipto)

– Notre Dame de París (Francia)

– Parque nacional Tusheti (Georgia)

– Gingerbread Neighbourhood of Port-au-Prince (Haiti)

– Sistemas de agua de la meseta de Deccan (India)

– Estadio Sardar Vallabhbhai Patel (India)

– Altar Mam Rashan (Irak)

– Casa de baños Inari-yu -(Japón)

– Distrito Iwamatsu (Japón)

– Canal Nacional (México)

– Templo Choijin Lama (Mongolia)

– Traditional Burmese Teak Farmhouses (Myanmar)

– Chivas y Chaityas del Valle de Katmandú (Nepal)

– Bazar Anarkali (Pakistán)

– Valle Sagrado de los Incas (Perú)

– Capilla Kindler (Polonia)

– Casas de campo de Axerquía (España)

– Viaducto Bennerley (Reino Unido)

– Monumento Nacional Bears Ears Estados Unidos)

– Distrito Histórico Central Aguirre (Puerto Rico)

– San Antonio Woolworth Building (Estados Unidos)

– Casas tradicionales en el viejo vecindario judío (Uzbekistán)

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El hombre moderno surgió en lo que ahora es el desierto del Kalahari

Un estudio genético sitúa en Botsuana la evolución del Homo Sapiens durante sus primeros 70.000 años. 

Un grupo de bosquimanos del Kalahari, considerados la cuna del Homo Sapiens en un imagen sin fecha de la investigadora de la Universidad de Utah Polly Wiessner.-AFP
Un grupo de bosquimanos del Kalahari, considerados la cuna del Homo Sapiens en un imagen sin fecha de la investigadora de la Universidad de Utah Polly Wiessner.-AFP

MALEN RUIZ DE ELVIRA

La historia de la moderna evolución humana, la que dio lugar a nuestra especie, la única superviviente, empezó alrededor de un lago enorme hace unos 200.000 años en lo que ahora es el norte de Botsuana, una meca para los safaris. El lago empezó a disminuir de tamaño, dando lugar a grandes extensiones pantanosas con mucha vegetación en las que los humanos podían vivir en buenas condiciones y así lo hicieron durante unos 70.000 años. Todo este sugerente relato procede del último estudio genético sobre el origen del Homo Sapiens Sapiens que se publica y que indica, aunque no confirma del todo, que esta especie surgió allí para luego extenderse por todo el mundo.

Situar en el tiempo y en el espacio el origen de la humanidad moderna no ha resultado fácil, aunque su origen africano no está en duda desde el siglo pasado. Los fósiles humanos hallados hasta ahora parecen indicar que surgió en el este de África pero los estudios genéticos, además de otros datos, se inclinan porque fue más al sur. Ahora, Vanessa Hayes y sus colegas de varias instituciones científicas han completado con muestras de sangre de nuevos individuos el análisis de los genes mitocondriales de una población muy aislada históricamente al sur del río Zambeze, en Namibia y Sudáfrica, y los han combinado con datos climáticos y de otro tipo. “Con todos los datos obtenidos, proponemos que el origen de los humanos anatómicamente modernos está en el sur de África, y que ocuparon su tierra natal hasta las primeras migraciones humanas que parecen haber sido causadas por cambios climáticos regionales”, señalan los científicos, de Australia, Sudáfrica, Corea del Sur y Namibia en la revista Nature.

Los datos geológicos y arqueológicos muestran que esta tierra natal de la humanidad moderna albergó el mayor sistema lacustre de África, el lago Makgadikgadi. “Antes de la emergencia de los humanos modernos el lago había empezado a vaciarse debido a movimientos en las placas tectónicas subyacentes”, señala el geólogo Andy Moore. “Esto tuvo que crear una gran zona pantanosa, que se sabe que es uno de los ecosistemas más productivos para albergar vida”.

El cronograma o calendario que propone el nuevo estudio incluye un periodo de estabilidad ecológica de 70.000 años antes de iniciarse una oleada de migraciones a través de nuevos corredores verdes establecidos hace entre 130.000 y 110.000 años por el cambio del clima.

Comienzo de las grandes migraciones

“Los primeros migrantes fueron hacia el noreste y después una segunda migración se dirigió hacia el sudoeste”, explica Hayes. “Parte de la población permaneció en el territorio hasta ahora”. Sus descendientes se pueden encontrar todavía en la región, desde Namibia a Zimbabue. En cuanto a las migraciones, la que más medró fue la que se dirigió hacia el suroeste, según se desprende de los fósiles y herramientas halladas en la costa de Sudáfrica, señala el estudio. Esto se debió posiblemente los recursos marinos a los que tuvo acceso.

En la actualidad, la región del gran desierto del Kalahari que linda con la sabana-oasis del delta del Okavango y los salares de Makgadikgadi, ahora parque nacional, se extiende hacia Namibia por el oeste y Sudáfrica por el sur y es una de las más solicitadas para realizar safaris fotográficos. Este flujo constante de visitantes extranjeros podría considerarse a partir de ahora como una vuelta a casa, a sus orígenes remotos.

No es descartable que la zona pase a estar también muy solicitada por los paleontólogos en busca de fósiles más antiguos que los del este de África, aunque se sepa que las condiciones de preservación son desfavorables y hasta ahora no se haya encontrado ninguno.

Un estudio único

El australiano Instituto Garvan de Investigación Médica, donde trabaja Hayes, señala que este nuevo estudio es único porque combina las disciplinas de la genética, la geología y la física climática para reescribir nuestra historia más antigua.

Hayes lleva una década investigando las poblaciones khoe-san de la supuesta cuna de la humanidad moderna en Namibia y algunos de sus individuos han donado su sangre para el análisis genético, que ha dado lugar a dos genomas mitocondriales hasta ahora desconocidos. Ellas y sus colegas explican que han contado con todos los permisos oficiales y de comités de ética para este estudio, que no puede considerarse definitivo porque, basándose en la anatomía y no en la genética, recientemente se han presentado como de Homo Sapiens fósiles datados en más de 200.000 años de antigüedad, hallados en Grecia y en Marruecos.

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APROXIMACIONES A UNA UNIVERSIDAD DE LOS SUEÑOS DISEÑADA POR W.H. AUDEN

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El poeta W. H. Auden alguna vez soñó cómo sería la perfecta Universidad para poetas y escribió sobre lo que se enseñaría ahí.

W. H. Auden fue un poeta y dramaturgo inglés que, entre otras cosas, trató de salvar el lenguaje del olvido y la decadencia. En su trabajo logró un ritmo que evoca los patrones universales de la existencia humana, como si al leerlo nuestro cuerpo se alineara en un fluir marino, antiguo. Su fascinación con técnicas prosódicas hizo que la poesía, la música y los jardines tuvieran mucho de lo mismo.

En alguna de sus ensoñaciones analíticas, Auden soñó con un perfecto colegio para poetas, y en 1962, en su ensayo “El poeta y la ciudad”, escribió:

En mi Universidad para poetas, el currículum sería como sigue:

1. Se aprendería al menos una lengua antigua adicional, probablemente el griego o el hebreo, y dos idiomas modernos.

2. Aprenderían de memoria miles de versos de poemas en esos idiomas.

3. La biblioteca no tendría libros de crítica literaria, y el único ejercicio crítico exigido a los estudiantes sería escribir parodias.

4. Todos los alumnos cursarían prosodia, retórica y filología comparada, y tendrían que elegir tres de las siguientes materias: matemáticas, historia natural, geología, meteorología, arqueología, mitología, liturgia y cocina.

5. Cada alumno se ocuparía de criar un animal doméstico y cultivar un jardín o una huerta.

Y agregó:

Un poeta no sólo tiene que educarse a sí mismo como poeta, también tiene que considerar cómo se va a ganar la vida, debería tener un trabajo que no involucre la manipulación de palabras. […] lo mejor que podría hacer es un oficio manual.

Aunque el oficio de ser poeta sea ya considerado como obsoleto o poco serio, baste ver la vida que el propio Auden llevó con honra y belleza, y la capacidad que obtuvo, mediante algunos de los puntos mencionados en su lista (además de colaborar con Stravinski para escribir música) para comunicarse ordenadamente con los fantasmas del lenguaje y compartirlos con el mundo.

https://www.faena.com/aleph/es/articles