Fellini de los prodigios

Selma Dell’Olio rescata en ‘Fellini de los espíritus’ la obsesión por lo misterioso de este genial cineasta, que buscó entre cartas de tarot, sesiones de espiritismo y experimentos con LSD, intentando desvelar el enigma de la vida.

Fellini de los prodigios
Una escena animada de ‘Fellini de los espíritus’.  A CONTRACORRIENTE FILMS

BEGOÑA PIÑA

Al inmenso Federico Fellini la realidad se le quedaba muy corta. Insípida, minúscula, estaba a la vista de todos. Al mago de Rímini nunca le bastó. Era lo otro, lo misterioso, las ensoñaciones, lo indescifrable, lo que excitaba su exuberante ingenio. Locamente enamorado de la vida, husmeó y rastreó el enigma de ésta entre cartas de tarot, sesiones de espiritismo, reuniones con videntes y experimentos con LSD. El día que arqueó violentamente la espalda hacia atrás sintiéndose poseído por quién sabe qué, Giuletta Masina decidió que hasta ahí había llegado la broma.

“Hablaba de sus viajes astrales como de cualquier otro viaje”, recuerda la legendaria productora María Cicogna, en uno de los testimonios que se reúnen en Fellini de los espíritus, la película de Selma Dell’Olio. Estrenado en Italia hace solo unos meses, en el año del centenario del cineasta, el filme llega ahora a España a bordo del tren en el que partió Moraldo, que se despidió de Guido –”Addio, Guido…”– con la voz del propio cineasta, sustituyendo en esos segundos a la del actor Franco Interlenghi (Los inútiles, 1953).

Santos con los que bailar

Ese tren en blanco y negro y el recuerdo del histórico funeral que le dedicó Italia arrancan este ‘otro’ viaje de Fellini, explorador del universo de lo oculto. “Sus fábulas, siempre nuevas y desbordantes de frescura, eran más reales que cualquier fotografía de la realidad”, dijo en la homilía aquel día el cardenal Achille Silvestrini, uno de los supuestos representantes en la Tierra de ese otro arcano, Dios, indescifrable para el artista.

“Un católico italiano como Fellini tiene todo un panteón de santos y de milagros con los que bailar”, dice Terry Gilliam en la película, en la que se recogen las palabras del propio cineasta confesando: “Ahora no sé lo que hay más allá, pero sé que hay algo”. Una convicción a la que le llevó Gustavo Rol, un personaje singular que influyó poderosamente en él con sus supuestas proezas milagrosas o paranormales, fenómenos que incendiaban el entusiasmo del genio de Rímini.

Sobre todo, sus sueños

El viaje, clave en la vida y la obra de Fellini; Giuletta Masina -a la que llamaba hasta quince veces al día-, la Iglesia –con la que tuvo sus más y sus menos, sobre todo con La dolve vita, el libro del I Ching, el psicoanálisis de Jung, sus sesiones con Erns Bernhard, los encuentros con el mencionado Gutavo Rol… y sus sueños, sobre todo sus sueños, y la música de Nino Rota dibujan el mapa de esta aventura.

“Yo creo que en su Libro de los sueños está una de las claves esenciales para conocer el arte de un genio como Fellini”, sentencia su amigo, el periodista, escritor e ilustrador Vincenzo Mollica. Un código felliniano que destilaba una humanidad descomunal, un talento único y una energía portentosa y que se adivina en ese libro, esos cuadernos en los que el maestro anotaba y dibujaba sus sueños al despertar y que se recogieron en dos volúmenes, en una edición obra de Rizzoli RCS en 2007

Fellini
El director italiano Federico Fellini.  ARCHIVO

Todas las voces

“Todas mis películas hablan de un viaje, un viaje real o soñado”, asegura Fellini en una entrevista recogida en esta película, en la que se subraya el deseo irrefrenable del cineasta a emprender siempre un nuevo viaje. No una huida de Italia –”Cuando estoy fuera, no entiendo nada”–, sino una aventura hacia esos universos desconocidos y apasionantes. En uno de sus rodajes, el artista de Rímini pasaba cada día por delante de la Plaza de San Pedro y, cada día, se detenía, observaba y especulaba con “todas las voces que han pasado por esta plaza, todo el misterio que encierra”.

Fellini de los espíritus solo se aproxima un poco a la figura inabarcable de este genio, pero desde las imágenes de sus películas, desde los recuerdos de sus amigos y colaboradores, y, por supuesto, desde fragmentos de sus propias declaraciones en entrevistas y encuentros públicos se contagia cierta vitalidad ansiosa por visitar otra vez todo su cine.

Fellini
Federico Fellini con Giulietta Masina.  ARCHIVO

Funerales de Estado

Federico Fellini “se rindió a la muerte”, como dice una de sus amigas en la película, el 31 de octubre de 1993. La Italia de Fellini le dedicó funerales de Estado. A la basílica de Santa Maria degli Angeli, construida sobre las ruinas de las termas de Diocleciano, acudieron el presidente de la República, Oscar Luigi Scalfaro; el del Senado, Giovanni Spadolini; el de la Cámara, Giorgio Napolitano… los romanos invadieron las calles… Y Roberto Benigni, seguramente, ese día volvió a preguntarse, como había hecho tres años antes en el cementerio de La voz de la luna y ante la mirada del maestro: “¿No podemos volver a encontrarnos?”.

Cinco meses después, una mujer que estaba ingresada en la clínica Columbus de Roma, donde pasó sus últimos días Giuletta Masina, le contó a ésta que había tenido un sueño. Federico Fellini había vuelto a buscar a su adorada Giuletta con un bebé en brazos (la pareja tuvo un hijo que murió al mes de nacer). Entonces ella se embarcó en ese ‘sueño’ con los espíritus de Fellini. Y volvieron a encontrarse.

https://www.publico.es/culturas

Una de los Beatles

Los componentes de Los Beatles, con Yoko Ono en el estudio de grabación.
Los componentes de Los Beatles, con Yoko Ono en el estudio de grabación.

 

De todas las cositas buenas que nos va a traer el 2021, hay una que me ilusiona especialmente. Dejo al margen la vacunación masiva del personal y el probable fin de la pandemia. Y dejo también al margen la posibilidad de que Andrea Levy se dé cuenta de que sus vídeos de cocina, en los que aparece más cocida que Massiel en Tómbola, son patéticos y deje de subirlos a las redes. Al fin y al cabo, si le pagamos entre todos un abultado sueldo público (casi cien mil euros), es TAMBIÉN para que no nos haga pasar vergüenza ajena.

Pero yo hablaba de Get Back, el esperadísssssimo (cuantas más eses, más prometedora la cosa) de Peter Jackson, sobre la grabación de Let it be, el elepé final de los Beatles. Que como todo el mundo sabe, no fue el último en grabarse, pues mientras se montaba la famosa peli del concierto en el tejado, los Beatles se metieron de nuevo en el estudio y crearon el magistral Abbey Road.

Hace unas semanas, el propio Jackson (el genio que dirigió El señor de los Anillos) filtró a la prensa algunas imágenes del documental, que resultan asombrosas. Linda Eastman, de jovial palique en el estudio con Yoko Ono. ¿Pero no se odiaban? John Lennon, en festivo baile con Paul McCartney, en mitad de una mezcla, como si estuvieran celebrando su primer nº 1. ¿Pero no fue su aborrecimiento mutuo lo que precipitó la ruptura? George Harrison, muerto de risa mientras boxea en broma con John Lennon. ¿Pero no se había pirado del estudio porque no aguantaba el crispado ambiente ni un minuto más?

¿Qué nos revelan todas estas imágenes inéditas? Que por muy mal que estuvieran las cosas entre ellos, no lo estaban tanto como llegamos a pensar tras ver la película Let it be. Y la demostración sonora y palpable de que aún había entre ellos una química formidable (al menos en lo musical) fue que después del supuesto álbum del mal rollo, fueron capaces de grabar su mejor disco, Abbey Road, el mítico elepé del paso de cebra, que tal vez sea el más redondo de toda la historia del rock.

Cartel de la película documental 'Get Back', de Peter Jackson.
Cartel de la película documental ‘Get Back’, de Peter Jackson.
La gente subestima la importancia que han tenido los Beatles en la historia de la música. No hablo solo de la música ligera, también de la música clásica.  Hay incluso compositores (españoles) que abominan de ellos y dicen que fueron veneno para la música.El compositor británico Howard Goodall (no perderse su documental sobre los Beatles en YouTube), se encarga de dejar las cosas claras: los Fab Four no solo no fueron veneno, sino que salvaron la música clásica. En los cincuenta y sesenta del siglo pasado, se abrió una brecha insalvable entre el público de música clásica y las nuevas vanguardias encabezadas por Pierre Boulez o Karlheinz Stockhausen. La gente se sentía agredida en los auditorios, por una música inconexa, aleatoria y disonante. Las salas de conciertos empezaron a vaciarse y cuantas más deserciones se producían, más insistían los modernitos en torturar al personal con sus creaciones. Leonard Bernstein decía en broma que era capaz de vaciar de invitados una fiesta con solo tocar treinta segundos de las Piano Variations de su maestro Aaron Copland. Ambos músicos eran capaces de componer música raruna, pero los dos comprendieron a tiempo que lo que el público busca en la música es sobre todo consuelo.

Hay unos cuantos esnobs, con Frasier y su hermano Niles a la cabeza, que se someterían al suplicio de las vanguardias por puro postureo. Por hacer caso de aquella famosa boutade de Arnold Schoenberg  de si es arte no es para todos y si es para todos, no es arte. Lo que olvidamos muchas veces es que Schoenberg también fue el autor de otra famosa frase, que está en las antípodas de la anterior. Aún queda mucha música hermosa por componer en Do Mayor.  Y uno se pregunta ¿y entonces, por qué no componerla?

Es lo que hicieron los Beatles, dice Goodall. Rescataron todas las técnicas musicales abandonadas por los compositores de vanguardia y las utilizaron en piezas de tres o cuatro minutos, sus propias canciones, donde hay modulaciones asombrosas, modos dóricos y mixolidios, cadencias plagales, contrapuntos a tres partes, clavecines dieciochescos, trompetas barrocas. Los Beatles no solo salvaron la música clásica, también hicieron lo mismo con el rock. Los cuatro acordes de Chuck Berry (tónica, dominante, subdominante, tónica), tríadas trilladas de tres notas nada más, que nunca abandonan la tonalidad de partida, se convierten en manos de los Beatles en sofisticados acordes de cuatro y cinco notas, que además de darle color y sabor a las canciones, las sacan de la tonalidad en puntos sorpresa, para explorar dominantes secundarias, el modo paralelo menor, etc. Son pequeñas joyas musicales que llevaron a Bernstein a decir que los consideraba los Schubert del Siglo XX.

Ah, por cierto: Get Back no está dedicada a Yoko. La letra no va de vuélvete a tu país, rompebandas de mierda. Get Back es una parodia del parlamentario ultraconservador británico Enoch Powell, que en los años sesenta avergonzaba a sus congéneres (como ahora hace Santiago Abascal con los españoles) con un discurso xenófobo contra los pakistaníes.

La película sale en agosto del año que viene. Van a ser meses y meses de ansiosa espera. Entre eso y que al no estar en grupo de riesgo, la vacuna no me toca hasta dentro de siglo y medio, este año se me va hacer más largo que una película de Garci.

Qué le vamos a hacer. Todo sea por los Beatles.

Ya saben, los Schubert del siglo XX.

https://blogs.publico.es/otrasmiradas

El ángel exterminador: la cuarentena y la fragilidad humana

La vida es misteriosa, incierta, fascinante, en ocasiones incoherente y expuesta a infinidad de interpretaciones y situaciones que se nos salen de las manos, Luis Buñuel partió de esta premisa, para la realización de una de sus películas más inquietantes y que describen de una manera precisa lo que ha sido el 2020 para la especie humana, El ángel exterminador.

Por Sandra P Medina

el angel exterminador 3

Fotograma de de El ángel exterminador. Dirigida por Luis Buñuel, 1966

Lejos de adentrarse en los convencionalismos, la imaginación en extremo delirante de Buñuel, nos permite explorar las consecuencias de un enclaustramiento que va sacando a flote, lo más degradante y salvaje del ser humano, desde la perspectiva burguesa.

Rodada en México en blanco y negro se estrenó en 1962, durante el exilio de Buñuel en dicho país, a causa de la Guerra Civil española; el cineasta aragonés junto con Luis Alcoriza, escribieron un guion, que en un principio rotularon, Los náufragos de la calle Providencia, pero Buñuel recordó que su amigo José Bergamín, le había comentado sobre una obra teatro que quería titular, El ángel exterminador, nombre que Buñuel encontró extraordinario, así que le escribió a Bergamín para preguntarle sobre su obra, y éste le respondió que no había llevado a cabo el proyecto, además el título lo había sacado del Apocalipsis, y podía utilizarlo sin problema.

La película inicia con el primer plano de un letrero que dice “Calle de la Providencia” un barrio de la alta sociedad en México, luego ingresamos a una acogedora mansión donde la servidumbre esta atareada con los preparativos de una comida que se está por realizar, en cuanto terminan sus labores, les entra una necesidad inexplicable de abandonar la casa dejando solo a Julio (Claudio Brook) un rígido mayordomo, educado por los Jesuitas.

Paralelo a ello, entran en la casa sus dueños, el matrimonio Edmundo (Enrique Rambal) y Lucía Nobile (Lucy Gallardo) con un grupo de amigos con los que estaban disfrutando de una sesión de ópera de Donizzetti.

El preámbulo para ingresar en ese misterio que se empieza a apoderar del lugar, es cuando se repiten una serie de diálogos y situaciones.

Después de la cena, Los Nobile y sus invitados, entran al salón de estar para tomar unos tragos y escuchar una sonata de Paradisi, tocada en el piano por Blanca (Patricia Morelos). En el momento de partir a sus respectivos hogares, los visitantes se sienten impotentes para salir del salón (como esos ataques de pánico que se transforman en agorafobia y lo inhiben a uno para enfrentarse al mundo exterior) sin razón alguna, el sueño y el cansancio se apoderan de ellos y deciden quedarse a dormir en la mansión.

Al día siguiente, el mayordomo les lleva el desayuno, y también queda atrapado en el lugar. La situación se prolonga durante los días posteriores, y develará un interrogante con respecto a la convivencia y sus delgados hilos que se quiebran ante la desesperación. La vida en una mansión, se convierte en un “campamento de gitanos” como despectivamente lo dice uno de sus elitistas personajes.

En el exterior de la casa “declarada en cuarentena como si fuera una epidemia” se agolpa un grupo de personas y la policía, que intentan fallidamente entrar al aposento para liberar a los recluidos.Esa imposibilidad de satisfacer un deseo tan sencillo como salir del salón, ocurre a menudo en las películas de Buñuel, es el caso de La edad de oro (una pareja que quiere unirse pero no lo logra) y en Ese oscuro objeto del deseo (un hombre entrado en años que quiere satisfacer sus necesidades sexuales pero no puede) un pensamiento insignia en la obra de Buñuel, donde el encierro y la frustración, manifiestan su convicción de que la libertad es una quimera que se ve oprimida por las jerarquías sociales, la religión, la política y por qué no, el imponente subconsciente muy a fin con el surrealismo, que se encarga de estudiar las aterradoras capas de la mente, que se abren a través del mundo onírico, y en ocasiones nos limitan y aprisionan.

Las largas secuencias de El ángel exterminador así lo determinan, en un escenario claustrofóbico, cargado de claroscuros como en los sueños, que Gabriel Figueroa logró capturar con habilidad, dejando en evidencia el deterioro de una clase social, que por primera vez se ve privada para saciar sus necesidades más básicas.

 

el angel exterminador
Cartel original de El ángel exterminador. Dirigida por Luis Buñuel, 1966

Un juego kármico que Buñuel registró desde su crítica visión hacia la burguesía, la condición humana y la religión, tanto afuera como adentro, el desastre es inminente porque no tenemos autonomía de pensamiento, somos como “corderos” en fila cegados por las tendencias, la repetición de las masas, la inmediatez de leer solo el título de un artículo y no su contenido, y el temor de vernos rechazados por no lograr encajar en la frivolidad que reina en la deteriorada humanidad.

Buñuel, el visionario que debe estar desde algún lugar de La Vía Láctea tomándose un Dry Martini, mientras nos observa bajo su lente siendo partícipes de su propia creación, El ángel exterminador.

https://culturainquieta.com/es/cine/item/17378

“Mank”: Ser guionista en Hollywood

Ver las imágenes de origen

Escribir un texto sobre una película como Mank de David Fincher es un reto. El filme arma un universo prismático complejo, con tantas piezas, personajes, acciones, tiempo, espacios y temas que da pena reducirlo a una sinopsis, la descripción de un relato y tema central y la interpretación de un mensaje. Así que me limitaré a señalar algunos aspectos que preparan al espectador a disfrutar de una experiencia fílmica original, un homenaje actual al cine de antaño y una reflexión profunda acerca del origen y la esencia de un proceso creativo y técnico que resulta en una película.

El filme Mank es “cine sobre cine”, una película en el contexto de los estudios de Hollywood en los años 30 del siglo pasado con una trama que describe el proceso de escritura del guión del genial filme de Orson Welles El ciudadano Kane (1941). Welles, el enfant terrible del teatro y la radio tenía 24 años y libertad absoluta para realizar películas cuando contrató a Herman J. Mankievicz, uno de los escritores y crítico de teatro más brillante, para escribir el guión. Como hijo de judíos alemanes Mankievicz, conocido – admirado y odiado – como Mank, había colaborado con los Hermanos Marx y coescrito guiones como El Mago de Oz, en cuyos créditos no fue incluido.

El filme Mank narra cómo Mankievicz (Gary Oldman), con una pierna enyesada después de un accidente de carro, se retira en una casa de campo para escribir el guión del filme de Orson Welles. Apoyado por una secretaria y una enfermera, el angustiado y alcohólico Mank trata de cumplir con el encargo de Orson Welles nutriendo el relato con sus recuerdos – en forma de extensos flash backs – del ambiente de los estudios de Hollywood, la competencia y la corrupción, la lucha política entre republicanos y demócratas por la gubernatura de California, la prohibición de sus filmes en la Alemania nazi y el poder del magnate de los medios William Randolph Hearst. Los personajes del cine y la política de los años treinta que dan vida a El ciudadano Kane, ponen a trabajar la memoria del espectador. La luminosidad de la imagen en blanco y negro, la exquisitez del diseño de arte y la calidad actoral profundizan la tragedia de Mank como guionista apreciado pero utilizado y menospreciado como una especie de “bufón de la corte” que puede decir la verdad pero termina humillado. Fincher termina el filme con la pelea entre Mank y Welles por el crédito de guionista. En 1942 los dos creadores fueron distinguidos con el premio Oscar a mejor guión original.

Más que un biopic o un filme sobre el Ciudadano Kane y la relación entre guionista y director, Mank es una película acerca del Hollywood de los años treinta, el cine como creación colectiva, el dinero y la política como poderes detrás del cine y la creación como proceso sanador.

 

Columna de opinión por: Annemarie Meier en Grupo Milenio

Jayne Mansfield y el mito de la rubia tonta

Jayne Mansfield y el mito de la rubia tonta

Hay un chiste famoso que relata un encuentro entre Marilyn Monroe y Albert Einstein: la rubia despampanante se acerca al genio de la Física y le dice que quiere acostarse con él para que engendren un hijo que herede la inteligencia de él y la belleza de ella. “Sí, querida” responde Einstein, “pero imagínese qué ocurriría si saliera al revés, es decir, con mi belleza y su inteligencia”. El chiste es gracioso, vale, pero falso de cabo a rabo, entre otras cosas porque Marilyn tenía un cociente de inteligencia de 165, superior incluso al del propio Einstein. No sólo era una lectora empedernida cuya cultura desmentía las frases que le obligaban a recitar en las películas (“Es música clásica, ¿verdad? Lo sé porque no cantan”) sino que su talento cinematográfico iba mucho más allá de su deslumbrante hermosura física y su maravillosa fotogenia. Billy Wilder dijo que dirigirla era un infierno pero también que fue la mejor actriz cómica con la que trabajó jamás, con un sentido innato del ritmo y del fraseo. John Huston, a pesar de los problemas que le dio durante el rodaje de Vidas rebeldes, definió así su arte: “No actuaba: quiero decir que no fingía las emociones. Era algo auténtico. Se metía hasta el fondo de sí misma, encontraba esa emoción y la hacía aflorar a la conciencia”. Huston añade que Jean-Paul Sartre, nada menos, la consideraba “la mejor actriz viva”.

Jayne Mansfield fue tres pueblos más allá por el camino de Marilyn, no evidentemente en cuanto a dotes interpretativas -de las que carecía casi por completo- sino en el sentido de exagerar y magnificar los reclamos carnales y las curvas de nivel hasta convertirse en su propia caricatura, una especie de orografía erótica, un dibujo animado repleto de ganchos sexuales, una pin-up de Alberto Vargas en carne y hueso. Sin embargo, al igual que Marilyn, de tonta no tenía un pelo: hablaba varios idiomas, tocaba el violín y el piano, estudió actuación y dramaturgia en la UCLA y en la Universidad de Texas, y se enorgullecía de poseer un cociente de inteligencia casi igual al de Marilyn. La idea de aprovechar sus formidables atributos físicos (largas piernas, vientre plano y un busto apabullante) para plasmar en la pantalla una encarnación de las fantasías masculinas fue una decisión consciente que tomó como atajo para conseguir fama y éxito. Lo primero lo logró plenamente, al asaltar el subconsciente de su época mediante carteles, portadas, aventuras amorosas y reportajes sensacionalistas; lo segundo se malogró en una carrera cinematográfica que fue despeñándose película a película, desde el declive continuo al socavón. En su vida privada muchas veces protagonizó en primera persona aquel triste comentario de Monroe: “Se acuestan con Marilyn, pero se despiertan conmigo”. El mito de la rubia tonta acabó por devorarlas a las dos a base de excesos, píldoras, alcohol, amantes demasiado famosos, relaciones peligrosas y simple mala suerte.

Jayne Mansfield y el mito de la rubia tonta

De todo esto y de muchas cosas más trata el documental Mansfield 66/67, obra de Todd Hughes y P. David Ebersole, que se estrenó en 2017 para conmemorar el cincuenta aniversario del fallecimiento de la actriz. Jayne Mansfield murió en 1967, con sólo 34 años, en un desgraciado accidente de tráfico que también segó la vida de su chófer y de su amante, el abogado Sam Brady, y en el que se salvaron milagrosamente sus tres hijos, que viajaban en el asiento trasero. La multitud de chismes, rumores y exageraciones que acompañaron la vida de la estrella culminaron en ese trágico punto final desde el que empezaron a circular las habladurías sobre que fue decapitada en el choque y de que el accidente fue causado por una maldición que le echó a Sam Brady el célebre satanista y Papa negro de Hollywood, Anton LaVey. El documental cuenta con invitados de lujo, como el director John Waters, que confiesa sin tapujos su admiración por Mansfield y la considera uno de los pilares fundamentales del camp. Waters quita hierro a muchos de los sambenitos, escándalos y maleficios arrojados sobre su persona, subrayando el ingenio de una mujer que siempre supo reírse de sí misma y que tenía como marca de fábrica, aparte del físico exuberante, una encantadora vocecilla y una risita seductora terminada en un hipido que anticipa a Chiquito de la Calzada.

Fuera de la pantalla, Mansfield protagonizó una revolución sexual en la que la mujer tomaba el mando de su cuerpo y de sus deseos, saltando de aventura en aventura y de amante en amante con una libertad que por aquel entonces sólo estaba reservada al macho de la especie. Normal que los mojigatos la tachasen de ninfómana, aunque una vez declaró que el hombre es el único animal que tiene dos patas y ocho manos. Nadie podía creer que una criatura tan seductora fuese al mismo tiempo tan divertida e inteligente, quizá porque nada resulta más perturbador para el ego masculino que una mujer hermosa con cerebro. Quizá por eso la mejor estrategia para Monroe y Mansfield consistió en hacerse pasar por tontas, una cantándole cumpleaños feliz a un presidente rijoso y otra fotografiándose entre candelabros y símbolos ocultistas junto al fundador de la iglesia de Satán. Lo más triste de todo es que Mansfield llevó su empeño por sustituir a Monroe en el pedestal de rubia de América hasta sus últimas consecuencias, a otro final made in Hollywood con una vida cortada en plena juventud y un automóvil destrozado en una cuneta.

https://blogs.publico.es/davidtorres

Alguien voló sobre el nido del cuco: una escalofriante radiografía de las instituciones mentales

Resulta fascinante descubrir el proceso investigativo de un periodista, y escritor para dar vida a una historia que gira en torno a la locura, es el caso de Ken Kesey, cuyo nombre adquirió fama, gracias a su primer libro publicado en 1962, Alguien voló sobre el nido del cuco.

Por Sandra P Medina

milos forman alguien volo sobre el nido del cuco cartel
Cartel de lanzamiento de Alguien voló sobre el nido del cuco (One Flew Over the Cuckoo’s Nest). Miloš Forman, 1975

En 1959, mientras escribía la novela, Kesey se encontraba estudiando periodismo en Oregón; a sus escasos 24 años, el curioso y osado aspirante a periodista se ofreció como voluntario para experimentar con drogas psicodélicas (LSD, Peyote) que los psiquiatras empleaban en California, para usos terapéuticos.

De esta manera, Ken Kesey empezó a esbozar las líneas de su manuscrito y fue complementándolas, con apuntes autobiográficos, a raíz de su experiencia laboral en un manicomio, donde descubrió: la represión, el control del poder social y político que ejerce el sistema sobre el individuo, coartando su capacidad pensante y libertad.

El libro fue un éxito inmediato y en 1963, Kirk Douglas compró sus derechos y lo llevó al teatro en Broadway, su buen recibimiento por parte del público, lo motivaron para convertirlo en película.

Sin embargo, por aquella época, los estudios rechazaron la propuesta porque consideraron el tema, en extremo puntilloso y contundente, lo cual podría generar cierto malestar en el público.

 

milos forman alguien volo sobre el nido del cuco 2

milos forman alguien volo sobre el nido del cuco 3milos forman alguien volo sobre el nido del cuco 4

milos forman alguien volo sobre el nido del cuco 5

Fotogramas de Alguien voló sobre el nido del cuco (One Flew Over the Cuckoo’s Nest). Miloš Forman, 1975

El bondadoso Kirk transfirió los derechos del libro a su hijo Michael Douglas (quien se estaba empezando a labrar una carrera en Hollywood) y éste dejó en remojo el proyecto, a la espera de encontrar el equipo adecuado para la realización y producción (cargo que desempeñó en la película).

Cuando el director checo, Milos Forman, leyó Alguien voló sobre el nido del cuco, que Michael le envío, el cineasta pensó que era el mejor argumento cinematográfico que había encontrado para realizar en Estados Unidos.

Ken Kesey participó en las primeras versiones del guion, pero abandonó el proyecto porque él insistía en que el narrador debía ser, Chief Bromden, como en la novela, pero Forman quería darle más relevancia al personaje de Randle Patrick McMurphy, lo cual generó un fuerte resentimiento por parte del obstinado Kesey y quien aseguró jamás haber visto la película.

Finalmente se estrenó en 1975 y Forman se esforzó en realizar tomas de cada personaje y profundizar en su carácter. De esta manera, nos recluimos en un mundo claustrofóbico, inclemente, con una acertada gama tonal, que denota lo lúgubre, gélido y sórdido de los hospitales psiquiátricos.

La cinta inicia con el plano general de un bellísimo paisaje en Oregón que se difumina con la introducción a un asilo para dementes, sus corredores, pacientes, enfermeros y la llegada de Randle Patrick McMurphy ( Jack Nicholson) un indómito hombre que para evadir la prisión, finge estar loco, pero él no sabe el cruel desenlace que le espera, en medio del convulso universo donde las pepas, los electroshocks y el carácter despiadado de la Jefe de enfermeras, Ratched (Louise Fletcher) lo llevarán a un declive mental, cargado de angustia y dolor.

 

One Flew Over The Cuckoo’s Nest | Milos Forman, 1975 | Trailer oficial

 

Forman partió de una narrativa objetiva, y nos interna junto a los personajes (un reparto de lujo: Nicholson, Fletcher, Danny De Vito, Brad Dourif, Will Sampson y Christopher Loyd) en esos grises mortecinos del plantel donde transcurren hechos inhumanos y escalofriantes a los que McMurphy se enfrenta, realizando actos impulsivos que lo perjudicarán enormemente y a quien Chief Bromdem (Will Sampson) protegerá sin dudarlo, pues entre ellos nace una profunda complicidad.

A pesar del enfado de Kesey hacia la película, considero que Forman, de cierta manera, fue fiel al libro, y a los personajes porque abordó una amplia visión de carácter social, filosófico y político; un desenfreno de furias contenidas, con un dramatismo feroz y un final sobrecogedor.

 

milos forman alguien volo sobre el nido del cuco 10
De izquierda a derecha: el productor Michael Douglas, Miloš Forman, los actores Louise Fletcher y Jack Nicholson y el productor Saul Zaentz celebran sus premios Oscar por la mítica película ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ en 1976, en la 48a entrega anual de los premios Oscar en Hollywood. (Foto de Alan Band / Keystone / Getty Images)

La espera de Michael Douglas valió la pena y supo elegir al director, compositor musical (Jack Nitzche, quien usó como instrumentos vasos de agua combinados con música y sonidos de la sierra) y reparto adecuado, para la realización de una de las mejores películas del cine norteamericano.

Por Sandra P Medina

https://culturainquieta.com/

No podemos seguir así

‘Nuevo Orden’ no pretende moralizar ni dar respuestas fáciles. Muestra un México desgarrado, partido por la desigualdad y la pobreza, con un diagnóstico claro: el sistema capitalista moderno es insostenible

MICHEL FRANCO
Fotograma  de la película 'Nuevo Orden'.
Fotograma de la película ‘Nuevo Orden’.

 

La primera escena de Nuevo Orden ocurre en una boda de clase alta mexicana. A partir de ahí, se desenlazan una serie de sucesos que rompen el statu quo social. La película comienza ahí, pero la historia no. Cualquier mexicano sabrá reconocer que detrás de esa boda está la historia de corrupción, racismo, clasismo y abuso general construida por las elites mexicanas. Ese es el trasfondo de la película. La boda y sus personajes son la revelación tácita de la desigualdad en México que se ha construido bajo el amparo de la corrupción y del poder. Nuevo Orden parte de ahí, de la premisa de que esa desigualdad es insostenible, que el statu quo es inviable e indeseable. No podemos seguir así.

A partir de ese diagnóstico, la película explora en los terrenos de la imaginación. Nuevo Orden no es un intento de prospectiva social sino un ejercicio cinematográfico que busca llevar la narrativa a sus límites. Mi visión cinematográfica fue imaginar una historia distópica y ficticia a partir de elementos que existen en la realidad. Estos elementos no solo existen en México sino en todo el mundo: la profunda desigualdad social que se sigue acrecentando; el racismo y la discriminación sistémica de los sistemas políticos, la instauración de un régimen plutocrático a escala mundial; el uso de la fuerza pública para reprimir; el poder acaparando más poder. Todo ello me preocupa y fue el punto de partida para crear una obra de ficción.

Nuevo Orden es una visión que no pretende moralizar ni dar respuestas fáciles. No tiene que ver con el deber ser, sino con el ser; el ser de un México desgarrado, partido por la desigualdad y la pobreza. Hay un diagnóstico claro: el sistema capitalista moderno es insostenible, pero a partir de ahí, Nuevo Orden busca explorar sus propias vías narrativas, desde la imaginación. Mi visión no es la única ni lo pretende ser, pero me gustaría pensar que puede aportar a generar una discusión sobre temas que nos aquejan como sociedad. Con ese objetivo, he puesto la película a la disposición de organizaciones no gubernamentales, universidades y colectivos de expertos que llevan combatiendo la desigualdad, el racismo y el clasismo por muchos años. Son ellos, junto a la sociedad en general, quienes pueden realmente enriquecer una discusión pública sobre estos temas y encontrar los cauces por los cuales podemos ir transformando nuestro entorno de manera positiva.

Abordar los temas que ocupan a Nuevo Orden siempre resulta complejo, sobre todo cuando se habla, como en mi caso, desde el privilegio. Sin embargo, me era muy importante plasmar las profundas injusticias históricas que el sistema capitalista ha sido incapaz de resolver. A estas injusticias se agrega mi preocupación por el uso de la violencia desde el poder. Los sucesos que llevaron al movimiento Black Lives Matter son una muestra de la creciente violencia del Estado, y a la vez son la revelación de que en casi todas las sociedades del mundo persiste un racismo y un clasismo sistémico indignante.

La idea de escribir Nuevo Orden me surgió en 2013, inspirada por acontecimientos sociales y políticos que sucedían en todo el mundo. Acontecimientos como el avance político de los grupos radicales de derecha en Europa, el creciente autoritarismo del Estado y la represión constante a las minorías y los grupos vulnerables. El guión de Nuevo Orden lo terminé en 2017 preocupado por la enorme desigualdad en México y el desinterés de las élites en transformar el modelo insostenible de país. Durante mi carrera siempre he preferido filmar en mi país, y por eso decidí utilizar a México como el escenario para plantear muchos de estos temas, que también son los temas que aquejan al mundo. Celebro que la película nos esté haciendo discutir y reflexionar temas sociales profundos, y espero, que independientemente de las diferentes opiniones sobre la película, podamos aprovechar esta oportunidad para hablar de cómo construir un nuevo orden más justo, más plural y más incluyente.

https://elpais.com/mexico/opinion

Un vinito en honor a Juliette Gréco

Su amistad pública con Jean-Paul Sartre, quien se dice la animó a lanzarse como cantante, y la especie de un amorío con Albert Camus pusieron a Juliette Gréco en medio del círculo existencialista aunque su talante, de por sí bohemio e intelectual, era cultural y así la caracterizó durante décadas en canciones, películas y apariciones públicas, siempre con un discurso de libertad. La diva ha muerto esta semana a los 93 años.

Yo caí en Gréco acaso como sucede a otros. Más que como un aficionado a la música de la época de la posguerra, por fuerzas indirectas como el aprendizaje de la lengua francesa en los años 90, dos idas a París por aquellos años y las visitas a la Bouquinerie (que significa “librería de viejo”), tienda ya desaparecida en San Ángel, donde adquirí un tesoro titulado La Vie en Rose: Hymne a la Chanson Française (Éditions Plume, 1997), de Pierre Delanoë y Alain Poulanges.

El volumen, en pasta dura y papel couché, cuenta la historia de aquella música maravillosa y sus intérpretes entre los que figuran Edith Piaf, Charles Trenet, Maurice Chevalier, Yves Montand, Charles Aznavour, Georges Moustaki, la gran Juliette y decenas de monstruos más, coronada la edición con múltiples fotografías y un CD con una exquisita selección de piezas entre las que destaca, en voz de Gréco, una versión de “Les Feuilles Mortes”, aquella proeza de poesía de Jacques Prévert musicalizada por Joseph Kosma (en español “Las hojas muertas”, en inglés “Autumm Leaves”) y adoptada por estrellas de toda estirpe, de Frank Sinatra a Enrique Guzmán, de Patrica Kaas a Eric Clapton, de Iggy Pop a Nana Mouskori.

Julliete cantó a los más grandes de su época, entre ellos Léo Ferré, Serge Gainsbourg, Jacques Brel y Boris Vian, pero también participó en películas con directores tan diversos como Jean Cocteau, Jean Renoir, John Huston y Guy Gilles. Acaso el mejor homenaje sea recurrir al vino, en la medida en que lo recomendaba Charles Baudelaire, para escuchar a Gréco con “Les Feuilles Mortes” y “Sous le Ciel de Paris”

ALFREDO C. VILLEDA

https://www.milenio.com/opinion/alfredo-villeda/fusilerias

Federico Fellini, maestro del 9º arte

El cineasta italiano debe al cómic buena parte del universo que plasmaron sus peliculas. Personajes y autores de historietas aún son visibles en su obra

Litografía homenaje a La Dolce Vita (s.f.). de Milo Manara
Litografía homenaje a La Dolce Vita (s.f.). de Milo Manara

En 2020 se cumple el centenario del natalicio de Federico Fellini y se me antoja como una estupenda ocasión para acercarse al cine personal e inimitable del genial director de Rimini. Entre todos los acercamientos posibles, yo voy a elegir uno; aquel que hace referencia a la influencia del cómic a la hora de conformar el maravilloso universo visual que supo plasmar en sus películas.

Como la mayor parte de su generación, Fellini fue durante su infancia un ávido lector de historietas. En la Italia los años 20 y 30, semanarios como el Corriere dei Piccoli se ocupaban de hacer soñar a los niños italianos, publicando planchas de cómics procedentes de los suplementos dominicales de los periódicos estadounidenses, entre los que se encontraban autores tan importantes como Richard Felton Outcault, Frederick Burr Opper, James Swinnerton o Winsor McCay.

La estética de estos cómics fascina al joven Federico. Estas viñetas mostraban una realidad distorsionada, caricaturesca y expresiva, pero a la vez ¡tan hermosa! que condiciona su modo de mirar el mundo.

Tyto Alba, en su extraordinaria novela gráfica Fellini en Roma, expresa esta idea de una manera maravillosa, ya que muestra a un Federico Fellini niño que sueña en su cama. Sin duda, Fellini no es el primer director que vuelca en el cine sus sueños y anhelos de infancia; pero es que en la viñeta de Alba no está solo en el lecho, sino que le acompañan The Captain & The Katzenjammer KidsFelix The Cat, y Bringing Up Father.

Con tan solo 17 años, Fellini deja su Rimini natal y recala en Florencia; concretamente en las oficinas del editor Mario Nerbini, dueño de L’Avventuroso, la revista que incluye en sus páginas la publicación seriada de Flash Gordon y Mandrake.

La guerra está cerca, y el Ministerio de la Cultura Popular de Benito Mussolini prohíbe la publicación de todo material gráfico proveniente de los Estados Unidos. Dicho material era la columna vertebral de L`Avventuroso; y Nerbini, poco dispuesto a renunciar a los personajes que garantizaban unas buenas ventas de su revista estrella, busca una solución digamos… «imaginativa»: encarga a diversos autores locales la continuación de dichas historias americanas.

«Viaje a Tulum» (1987), de Federico Fellini y Milo Manara
«Viaje a Tulum» (1987), de Federico Fellini y Milo Manara

Fellini declara en varias entrevistas que en el reparto de personajes cae en sus manos Flash Gordon, y que recuerda un guión escrito por él de una estupenda aventura que el historietista italiano Giove Toppi se encargaría de dibujar, imitando en lo posible el característico estilo de Alex Raymond.

La historieta nunca llega a publicarse por culpa del estallido de la Guerra; incluso es más que posible que solo sea una invención felliniana, pero es la anécdota perfecta para ilustrar un aspecto muy poco conocido del creador de Rímini; su gusto por el cómic de Ciencia Ficción.

Una carta de Fellini fechada en Roma el 23 de junio de 1979 y dirigida al genial historietista galo Jean Giraud, alias Moebius, relaciona este gusto con su cine, cuando dice refiriéndose al francés: «¡Qué gran director de cine habrías sido! ¿Nunca lo has pensado? […] Hacer una película de ciencia ficción es uno de mis viejos sueños. He pensado en ello muchos años antes de la actual moda por ese tipo de películas. Indudablemente, serías el perfecto colaborador para dicho proyecto».

Tras la aventura florentina, se dirige a Roma, donde consigue colocar varios trabajos como caricaturista en los semanarios satíricos 420Marco Aurelio y Domenica del Corriere; destacando especialmente el personaje de Pascualino, que estéticamente era deudor del grafismo de Frederick Burr Opper en Fortunello, sobrenombre por el que es conocido en Italia el popular personaje americano de Happy Hoolygan.

Una vez más, Alba recrea este aspecto poco conocido de la trayectoria profesional de Fellini en una preciosa viñeta en la que muestra al futuro director y neófito caricaturista enseñando sus creaciones al poderoso editor en busca de una oportunidad laboral.

«Fellini en Roma» (2017), de Tyto Alba
«Fellini en Roma» (2017), de Tyto Alba

Años años más tarde, comienza su carrera en el cine. Primero como periodista, luego como guionista y, finalmente, como director cinematográfico, consiguiendo con La Strada (1954) su primer gran éxito internacional. Se trata de un filme en el que el noveno arte es una fuente de inspiración más que evidente. Los personajes de Gelsomina (Giulietta Masina) y Zampanò (Anthony Quinn), así como muchas de las escenas de la película, son una transposición casi literal de aventuras del cómic Girellino e Zarappa, dos populares personajes de finales de los años 10, creados por Antonio Rubino para Il Corriere dei Piccoli; y que, huelga decirlo, Fellini devoraba con fruición cuando era un niño. En realidad, casi todos los filmes de Fellini poseen personajes cuyo aspecto se inspira claramente en estéticas caricaturescas propias del cómic. Los bocetos que él mismo realizaba de sus personajes, son la prueba más clara de dicha influencia.

Para mí, algunos de los personajes más logrados del universo felliniano son personajes de cómic. La oronda estanquera de Amarcord, con sus formas excesivas y redondas, tiene poderosas similitudes con la matriarca de los Katzenjammer Kids. En I Clowns, el niño que descubre en la noche el espectáculo del circo es claramente Little Nemo. Y las sensuales mujeres que abundan en su filmografía, con Anita Ekberg a la cabeza, tienen un claro antecedente en los rotundos dibujos femeninos de Al Capp en Li’l Abner.

Fellini nunca deja de dibujar, e incluso coquetea con la historieta de forma puntual; como sucede con un pequeño cómic publicado en 1970 por la revista Rolling Stone; pero su verdadera vuelta al 9º arte será junto al historietista Milo Manara.

El encuentro entre ambos se produce en 1982, fecha en que se organiza en la librería Adria de Roma una exposición de historietistas que homenajean al maestro Fellini. Milo Manara crea para la ocasión un cómic de cuatro páginas poblado de personajes prestados del universo felliniano.

Así, comienza un periodo de gestos y declaraciones de admiración mutua. Por ejemplo, en una de las escenas más tórridas de la historieta de El click de Manara, aquella en la que la burguesa Claudia Cristiani se entrega a un desconocido en una sala de cine, la película que se proyecta es El Casanova de Federico Fellini.

Finalmente, en 1987 llega la ocasión que les permite desarrollar su primer trabajo conjunto. Fellini se dispone a publicar por entregas una historia titulada Viaje a Tulum en el periódico Il corriere dela Sera. Se trata de un guión de cine, pero la película está paralizada y el cineasta aspira a que la aparición del relato despierte de nuevo el interés de los productores.

Así, el cineasta le pide a Milo Manara que realice algunos dibujos para acompañar la publicación del texto. Manara acepta sin pensárselo dos veces y realiza las citadas ilustraciones, pero tras la lectura del guión, siente que puede convertirse en una extraordinaria historieta.

Fellini ha recordado en diversas entrevistas el momento en que Manara, muerto de vergüenza, le plantea la posibilidad de realizar juntos un cómic en base al guión de Viaje a Tulum: «Milo insistía con su sonrisa de niño bueno, los ojos radiantemente celestes y el flequillo de pelo de querubín: solo le faltaba la trompeta dorada», comenta entre risas cada vez que le preguntan por la génesis del proyecto.

Fellini accede a la idea y se implica en la historieta con la misma intensidad que en una película. Su intervención no se limita a escribir los diálogos e imaginar una u otra escena, sino que participa activamente en la parte gráfica, realizando un intenso trabajo de «concept art».

Fellini descubre en la historieta un camino fecundo para que vean la luz aquellas historias que no ha sido capaz de materializar en la gran pantalla; y de este modo, nace una segunda aventura junto a Manara titulada El Viaje de G. Mastorna, llamado Fernet (1992).

Un año más tarde Fellini fallece, por lo que esta novela gráfica es la última creación que ofrece a su público, en una carrera esplendida que se inicia y se cierra con el cómic.

https://www.abc.es/cultura/

Incitador al odio, la película

Hater”: la nueva película de Netflix sobre cómo la ultraderecha te ...

Ciertos libros superan el obstáculo del tiempo y sus autores se las arreglan para ser contemporáneos siempre, desde aquel eco en algún punto del tiempo en que crearon una obra hasta nuestros días. Sobre estrategia, por ejemplo, de la que se habló ayer aquí, el opúsculo de Maquiavelo pervive para la política tanto como los aforismos de Sun Tzu para la guerra. Y no solo entendidas esas máximas chinas en términos bélicos, por cierto. En The Hater, largometraje polaco dirigido por Jan Komasa (2020, disponible en Netflix), un joven estudiante de derecho sin ribetes sociales pero mucha ambición, astucia y maldad acaba en una oscura agencia de relaciones públicas después de ser expulsado de una exclusiva universidad por plagiar un ensayo, con lo que al tiempo el chico queda mal con sus opulentos benefactores. Cínico, rápido, insolente, Tomek (Maciej Musialowski) exhibe atributos altamente recompensables en empresas como esta, dedicada a acabar con reputaciones e incitar odios mediante una herramienta básica, Facebook, y con un manual que no es otro más que El arte de la guerra en presentación audiolibro. El coctel de esa personalidad, esas recetas y esa aplicación convierten al personaje en arma letal. El hater polaco (que prefiero traducir como “incitador al odio” antes que “odiador”, palabra existente mas en desuso hoy en día) es una versión del francés Bel Ami de Guy de Maupassant o el príncipe italiano Ugo Conti de Luis Spota, es decir, un muchacho osado de origen humilde que se cuela en la élite con estratagemas y con la convicción de llegar a las últimas consecuencias para salirse con la suya. Si bien la trama, pues, no es la más original, sí su puesta al día con las campañas políticas y sociales desde los subsuelos del marketing con la apuesta por compra de cuentas (en este caso de India) y su lanzamiento al ciberespacio como si del coronavirus tratárase, con la consecuente epidemia de odio que arrasa, como el covid-19 ahora, con todo lo que encuentra a su paso. Un tema oportuno para la reflexión. 

ALFREDO C. VILLEDA

https://www.milenio.com/opinion/alfredo-villeda/fusilerias/incitador-al-odio-la-pelicula