Un destacado entomólogo afirma tener pruebas de la existencia de «abejas» en Marte

William Romoser, profesor emerito de la Universidad de Ohio, afirma que las fotos enviadas por los diferentes rovers que investigan el planeta rojo muestran indicios tanto fósiles como de seres vivos parecidos a insectos e incluso reptiles

Un destacado entomólogo afirma tener pruebas de la existencia de «abejas» en Marte

A la vez que los científicos se afanan por encontrar vida en Marte con experimentos sobre el terreno, como los del rover Curiosity, el antomólogo y profesor emérito William Romoser, de la Universidad de Ohio, afirma que, en realidad, ya tenemos pruebas de su existencia. Su sorprendente teoría, que ha presentado en la reunión nacional de la Sociedad Americana de Entomología en St. Louis, Missouri (EE. UU.), se apoya en fotografías enviadas por varios rover desde Marte, en los que asegura ver desde seres parecidos a abejas a reptiles.

«Ha habido y todavía hay vida en Marte», afirmó durante la reunión Romoser -quien está especializado en arbovirología y entomología general y médica-, explicando que después de analizar durante varios años las imágenes del planeta rojo disponibles en internet concluye que existen no solo fósiles, sino también criaturas aún vivas. «Existe una aparente diversidad entre la fauna marciana tipo insecto que muestra muchas características similares a los que viven en la Tierra y que se incluyen dentro de los grupos avanzados. Por ejemplo, existe presencia de alas, flexión de las mismas, deslizamiento y vuelo ágil, así como patas con diferentes estructuras de patas», ha afirmado Romoser.

El profesor emérito afirma además que si bien los rovers marcianos, particularmente el Rover Curiosity, han estado buscando indicadores de actividad orgánica, hay una serie de fotos que muestran claramente las formas de insectos y reptiles. Numerosas fotos muestran imágenes en las que se pueden seleccionar segmentos corporales de artrópodos, junto con patas, antenas y alas, y uno incluso parece mostrar a uno de estos seres en pleno vuelo.

Supuesto insecto en Marte
Supuesto insecto en Marte – Análisis de Romeser/NASA

Forma de estudio

La investigación, que aún no ha sido revisada por pares pero cuyo resumen se encuentra en la web de la Universidad de Ohio, tiene como base el estudio de las imágenes variando los parámetros fotográficos, como el brillo, el contraste, la saturación, la inversión, etc. No se agregó ni eliminó contenido. Además se tuvo en cuenta el entorno, la claridad de la forma, la simetría corporal, su segmentación en diferentes partes, así como formas repetitivas, restos óseos y observación de formas cercanas entre sí. También se tuvo en cuenta posturas particulares, la evidencia de movimiento, el supuesto vuelo o la interacción aparente según lo sugerido por las posiciones relativas, así como supuestas evidencias de «ojos brillantes» se consideraron consistentes con la presencia de formas vivas.

«Un exoesqueleto y apéndices articulados son suficientes para establecer la identificación como un artrópodo. Tres regiones del cuerpo, un solo par de antenas y seis patas son tradicionalmente suficientes para establecer la identificación como ‘insecto’ en la Tierra. Estas características también deberían ser válidas para identificar un organismo en Marte como insecto. Sobre estas bases, se pueden ver formas artrópodas, parecidas a insectos en las fotos de los rovers de Marte», señaló Romoser, que primero identificó las imágenes más claras para luego buscar patrones parecidos en otras menos evidentes.

Supuestos rastros de un insecto en el suelo
Supuestos rastros de un insecto en el suelo – W. Romeser

Romoser afirma que observó comportamientos diferentes de vuelos en varias imágenes. Señala que unas parecen abejorros y otras son similares a las abejas carpinteras de la Tierra, y que algunas intentan refugiarse y otras anidar en cuevas. Por otro lado, asegura haber encontrado una criatura fosilizada parecida a una serpiente.

Dilatada trayectoria

Romoser, quien fue profesor de entomología en la Universidad de Ohio durante 45 años y cofundó su Instituto de Enfermedades Tropicales, también pasó casi 20 años como investigador de enfermedades transmitidas por vectores en el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de EE. UU. Entre 1973 y 1998, Romoser fue autor y coautor de cuatro ediciones del libro de texto «The Science of Entomology», muy utilizado en enseñanza.

Romoser señaló que las interpretaciones de criaturas parecidas a insectos y reptiles que describe pueden cambiar a medida que evoluciona nuestro conocimiento de la vida en Marte, pero que el gran volumen de evidencias es abrumador.

Evidencia de agua

«La presencia de organismos metazoicos superiores en Marte implica la presencia de fuentes y procesos de nutrientes y energía, cadenas y redes alimentarias y agua como elementos que funcionan en un entorno ecológico viable, aunque extremo, suficiente para sostener la vida», señaló.

Además asegura haber encontrado «casos sugestivos de agua estancada o pequeños cursos de agua con meandros evidentes y con el desenfoque esperado de pequeñas rocas sumergidas, rocas emergentes más grandes, un área de banco húmedo y un área más seca más allá del área húmeda». La evidencia de agua en Marte se ha indicado en otras ocasiones, sobre todo grandes masas de agua de la antigüedad. Sin embargo, no hay pruebas de lo que asegura haber hallado Romoser. Sin embargo, él afirma que su análisis sirven de «base sólida» para formular «muchas preguntas biológicas, sociales y políticas», así como «una justificación sólida para futuros estudios».

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Inventan el váter que se limpia solo

Investigadores desarrollan un revestimiento para el inodoro que repele las heces y reduce el consumo de agua a la mitad

El método reduce la cantidad de agua necesaria para descargar un inodoro convencional
El método reduce la cantidad de agua necesaria para descargar un inodoro convencional – LABORATORIO WONG PARA INGENIERÍA INSPIRADA EN LA NATURALEZA

Qué mejor noticia este 19 de marzo, día mundial del retrete, por si no lo tenían en mente. Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.) han desarrollado algo que podría acabar de una vez con las desagradables escobillas del váter: un inodoro que ¡se limpia solo! No solo nos libraría de mucho trabajo en casa, sino que nos convertiría las visitas a los lavabos públicos en experiencias menos terribles. La clave está un revestimiento bioinspirado que repele bacterias, líquidos, lodos y todo tipo de desperdicios biológicos. Además, y este punto es igualmente importante, reduce a la mitad la cantidad de agua necesaria para descargar la cisterna, que generalmente requiere seis litros.

Todos los días, se usan más de 141.000 millones de litros de agua únicamente para descargar los inodoros. Con millones de ciudadanos del mundo experimentando escasez de agua, ¿qué pasaría si esa cantidad pudiera reducirse a la mitad? Esta es la pregunta que se hicieron los autores del nuevo estudio publicado en la revista «Nature Sustainability».

La respuesta la han encontrado en un recubrimiento de superficie lisa (bautizado como LESS), un aerosol de dos pasos que, entre otras aplicaciones, se puede aplicar a la taza de cerámica del váter. El primer aerosol, creado a partir de polímeros injertados molecularmente, es el paso inicial para construir una base extremadamente suave y repelente de líquidos.

«Cuando se seca, el primer aerosol produce moléculas que parecen pelitos, con un diámetro de aproximadamente un millón de veces más delgado que el de un humano», afirma Jing Wang, uno de los autores del estudio. Si bien esta primera aplicación crea una superficie extremadamente lisa, la segunda aplicación infunde una fina capa de lubricante alrededor de esos «pelos» nanoscópicos para crear una superficie súper resbaladiza. «Cuando colocamos ese revestimiento en un inodoro en el laboratorio y le echamos materia fecal sintética simplemente se desliza hacia abajo y nada se adhiere (al inodoro)», asegura Wang.

Adiós a las bacterias

Con esta novedosa superficie resbaladiza, los inodoros pueden limpiar eficazmente los residuos del interior de la taza y eliminar los desechos con solo una fracción del agua que se necesitaba previamente. Los investigadores predicen que el recubrimiento podría durar alrededor de 500 descargas en un inodoro convencional antes de que sea necesaria una nueva aplicación de la capa de lubricante.

Los experimentos también encontraron que la superficie repele eficazmente las bacterias, particularmente aquellas que propagan enfermedades infecciosas y olores desagradables.

Si se adoptara ampliamente en los Estados Unidos, dicen los investigadores, podría dirigir recursos críticos hacia otras actividades importantes, hacia áreas afectadas por la sequía o hacia regiones que experimentan escasez crónica de agua.

Impulsados por estas soluciones humanitarias, los investigadores también esperan que su trabajo pueda tener un impacto en el mundo en desarrollo. La tecnología podría usarse dentro de inodoros sin agua, que se usan ampliamente en todo el mundo. «Defecar en el inodoro no solo es desagradable para los usuarios, sino que también presenta serios problemas de salud», aseguran.

Sin embargo, si un inodoro o urinario sin agua usara este revestimiento, el equipo predice que este tipo de accesorios serían más atractivos y más seguros para un uso generalizado.

Los investigadores ya han introducido el recubrimiento LESS en el mercado. «Nuestro objetivo es llevar tecnología impactante al mercado para que todos puedan beneficiarse», afirma Wong. «Para maximizar el impacto de nuestra tecnología de recubrimiento, necesitamos sacarla del laboratorio». Mirando hacia el futuro, el equipo espera que estos materiales desempeñen un papel en el mantenimiento de los recursos hídricos del mundo y continúen expandiendo el alcance de su tecnología.

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La mejor manera de calcular la edad de tu perro en años humanos, según la ciencia

Proponen una nueva fórmula para sustituir a la popular pero errónea de multiplicar por siete

Resultado de imagen de labrador retriever"

Hasta ahora, para hacernos una idea de la edad de un perro en años humanos lo habitual era multiplicar por siete. De esta forma, nos hacíamos la ilusión de saber en qué estado de madurez vital se encontraba nuestra mascota. Si todavía era un activo juvenil o si ya empezaba a entrar en la tranquila tercera edad. Un simple entretenimiento popular porque la fórmula está completamente desacreditada. Un grupo de investigadores de la Universidad de California en San Diego (EE.UU.) propone una nueva mucho más ajustada, en la que se tienen en cuenta las últimas investigaciones sobre envejecimiento y que nos da más de una sorpresa.

El trabajo, publicado en el archivo de preimpresión bioRxiv, tiene en cuenta que las modificaciones químicas del ADN de una persona a lo largo de la vida crean lo que se conoce como un reloj epigenético. Una de esas modificaciones, la adición de grupos de metilo a secuencias de ADN específicas, rastrea la edad biológica humana, es decir, el coste que la enfermedad, el mal estilo de vida y la genética tienen en nuestros cuerpos. Como resultado, hay quien considera el estado de metilación del ADN de una persona en una estimación de edad, o incluso una predicción de la esperanza de vida.

Otras especies, entre ellas los perros, también tienen relojes epigenéticos. Además, los perros viven en los mismos entornos que nosotros y muchos reciben tratamientos médicos y atenciones similares.

Como explican en la web de la revista «Science», todos los perros, sin importar la raza, siguen una trayectoria de desarrollo similar, alcanzan la pubertad alrededor de los 10 meses y mueren antes de los 20 años. Pero en su estudio, el genetista Trey Ideker y su equipo se centraron en una sola raza: el labrador retriever.

Cambios similares

Los investigadores escanearon patrones de metilación del ADN en los genomas de 104 perros, que van desde las 4 semanas hasta los 16 años. Su análisis reveló que estos perros y los humanos tienen una metilación similar relacionada con la edad de ciertas regiones genómicas con altas tasas de mutación, más evidente en la juventud y en la vejez. Además, encontraron que ciertos grupos de genes involucrados en el desarrollo están metilados de manera similar durante el envejecimiento en ambas especies. Eso sugiere que al menos algunos aspectos del envejecimiento son una continuación del desarrollo en lugar de un proceso distinto, y que al menos algunos de estos cambios se conservan evolutivamente en los mamíferos. Es decir, ambas especies no solo tenemos las mismas enfermedades y dolencias durante el envejecimiento, sino que los cambios moleculares son similares.

De esta forma, el equipo propone esta fórmula para saber la edad de un perro en años humanos = 16 In (edad del perro) + 31.

Es decir, hay que multiplicar el logaritmo natural de la edad de tu perro en años ( Aquí tienes una calculadora) por 16 y después sumar 31. El resultado nos dará el equivalente de la edad del perro en años humanos.

Usando esa fórmula, un cachorro de 7 semanas de edad sería equivalente a un bebé humano de 9 meses, pero con un año ¡ya sería todo un adulto de 31! Y con cuatro equivaldría a una persona de 53 años. En general, el reloj epigenético canino funciona mucho más rápido inicialmente que el humano, pero luego se ralentiza. De esta forma, un can de 15 años equivaldría a un ser humano de 74.

Los investigadores esperan descubrir por qué algunos perros enferman muy pronto o mueren antes de lo normal, mientras que otros viven largas vidas libres de enfermedades.

Como las distintas razas envejecen de manera diferente, esta fórmula quizás no sea muy exacta para todas, pero siempre será más útil que multiplicar por siete.

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Los buitres, el nuevo animal «sagrado» de la India

En este país asiático doscientos millones de vacas comparten protagonismo con los buitres de pico largo

Una torre del silencio, donde los parsis entierran a sus muertos a la espera de que los buitres pogan fin al ciclo de la vida
Una torre del silencio, donde los parsis entierran a sus muertos a la espera de que los buitres pogan fin al ciclo de la vida – Wikipedia

Pedro Gargantilla

Su cuello desnudo rodeado de un collar de plumas largas, estrechas y flexibles, unido a un pico esbelto hace que la figura de esta ave carroñera sea indiscutible. Su existencia está inexorablemente unida al vocablo cadáver que, por cierto, deriva del latín «caro dato vermibus» (carne dada a los gusanos).

A pesar de que su apariencia es poco atractiva para la mayoría de las personas, los buitres desempeñan un papel importante en los ecosistemas. Sus hábitos alimentarios permiten controlar la materia orgánica en descomposición, que de no hacerlo se convertiría en un foco para diversas enfermedades.

Amigos de los parsis

Se estima que en este momento hay en el mundo cien millones de parsis, los descendientes de los persas que emigraron mediados del siglo VII a la India para escapar a la persecución de los musulmanes.

Los parsis son miembros de la religión zoroástrica, creada por el profeta Zaratrusta. En su cosmogonía defienden la existencia de cuatro elementos sagrados: fuego, tierra, aire y agua. El fuego proporciona el calor, la tierra es necesaria para el crecimiento de las plantas, el aire es el motor de vida de plantas y animales y, por último, el agua es necesaria para la supervivencia de todos los seres vivos.

Como estos cuatro elementos son divinos, los parsis tienen prohibido contaminarlos con sus cadáveres, que son considerados impuros. Por este motivo recurren a los buitres para llevar a cabo el rito funerario, son estas aves las que ponen fin al ciclo de la vida.

Malabar Hill es uno de los barrios de Mumbai -la antigua Bombay- que congrega a un elevado número de parsis. Allí se encuentran las famosas Torres del Silencio, construcciones de tipo circular donde los parsis dejan a sus fallecidos para que los buitres hagan el resto.

Las Torres del Silencio están formadas por tres círculos concéntricos, en el más interno se colocan los hombres, en el intermedio las mujeres y en el externo los niños. Este lugar es privado, un tupido follaje lo protege de las miradas indiscretas y estas construcciones tan solo pueden ser observadas desde los rascacielos próximos.

Por culpa del diclofenaco

La comunidad de los buitres en el subcontinente indio se ha visto seriamente amenazada en las últimas décadas, ha pasado de treinta millones -en los noventa-, a unos diez mil en la primera década de nuestro siglo.

Al parecer, la muerte masiva de estas aves rapaces se debe a la insuficiencia renal provocada por el diclofenaco. Un antiinflamatorio no esteroideo muy extendido y que produce necrosis de las células del túbulo contorneado proximal de las nefronas de los buitres.

Estas aves se alimentan de restos humanos y animales domésticos tratados con este antiinflamatorio, que se acumulan en su organismo provocando una toxicidad irreversible.

Para poner fin a esta extinción, el gobierno hindú decidió tomar cartas en el asunto y proteger a los buitres, ordenando reemplazar diclofenaco por meloxicam, un antiinflamatorio más costoso pero menos tóxico.

Una sentencia judicial protegió a estas aves al catalogarlas como «trabajadores sanitarios», al considerar que de su actividad se deriva un bien para la salud pública.

Parece ser que las medidas han comenzado a dar los resultados esperados y desde el año 2012 se ha observado una recuperación gradual del número de buitres de pico largo en esta región asiática. Esperemos que la tendencia permanezca y pueda celebrar durante mucho el Día Internacional del buitre, una festividad que tiene lugar cada primer sábado del mes de septiembre.

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.

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El último Nobel de Física reniega de la «Teoría del Big Bang»: «No tenemos pruebas de lo que pasó»

James Peebles afirma que no hay pruebas suficientes para pensar que la creación del Universo empezó con una gran explosión, por lo que el nombre es «bastante inapropiado»

James Peebles durante el acto en la embajada de Suecia en Washington (Estados Unidos)
James Peebles durante el acto en la embajada de Suecia en Washington (Estados Unidos) – AFP

El ganador de Premio Nobel de Física en 2019James Peebles, ha realizado unas declaraciones sorprendentes: odia escuchar el término «Big Bang» porque cree que «es bastante inapropiado». El científico, reconocido precisamente por su aportación en el campo de la cosmología y su investigación de la radiación de fondo cósmico, reniega del apodo de la « gran explosión» porque dice que no hay pruebas de que realmente sucediera así.

«Lo primero que hay que entender sobre mi campo es que su nombre, la Teoría del Big Bang, es bastante inadecuado», afirmó este miércoles Peebles, de 84 años, ante una audiencia absorta en un evento en honor a los ganadores del Premio Nobel en la Embajada de Suecia en Washington (EE.UU.). «Tiene un significado sobre la noción de un evento y una teoría que están bastante equivocados», continuó, agregando que, de hecho, no hay evidencia concreta de una explosión gigante.

El mes pasado, el comité del Premio Nobel reconoció a Peebles por el trabajo que desempeña desde mediados de la década de 1960 desarrollando el marco teórico vigente para explicar el Universo joven. Sin embargo, él mismo recalca que aún no se conoce con certeza qué ocurrió en ese comienzo. «Es muy lamentable que uno piense en el origen, mientras que, de hecho, no tenemos una buena teoría de algo como eso», dijo a la agencia AFP en una entrevista.

«Lo que sí tenemos es una teoría de la evolución bien probada desde un estado inicial hasta el actual, comenzando desde los primeros segundos de expansión», puntualizaba Peebles. Esos primeros momentos están probados gracias a unas firmas cosmológicas llamadas «fósiles», basados en el helio y otras partículas que resultaron del momento en el que el Universo estaba muy caliente y denso. Estos momentos sí que han sido bien argumentados por pruebas y controles. Sin embargo, la misteriosa fase inicial aún sigue siendo eso, un misterio.

«No tenemos una prueba sólida de lo que sucedió antes de eso en el tiempo. Tenemos teorías, pero no están probadas», afirmó el profesor emérito de Princetown.

«Me he rendido»

Peebles continuó explicando que la humanidad descibre teorías «comparándolas con experimentos». «Simplemente, no tenemos evidencia experimental que lo que ocurrió en el origen». Una de esas teorías, la más aceptada, se conoce como el « modelo de inflación». Esta idea sostiene que el Universo primitivo se expandió exponencialmente durante una fracción muy pequeña de un segundo justo antes de la probada fase de expansión.

«Es una teoría hermosa», señala Peebles. «Mucha gente piensa que es tan bonita que seguramente sea correcta, pero la evidencia en torno a esta teoría es muy escasa». Después fue preguntado acerca de qué nombre deberíamos utilizar para ese momento del origen, pero dio una lacónica respuesta: «Me he rendido, yo uso Big Bang. Pero no me gusta. Durante años, algunos de nosotros hemos tratado de persuadir a la comunidad para que encuentre un término mejor sin éxito. Así que ‘Big Bang’ es el mejor que tenemos. Es lamentable, pero todos conocen ese nombre. Así que me rindo».

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Un sistema para generar hologramas como los de «Star Wars» que además son táctiles

Estos equipos pueden tener aplicaciones en campos de fabricación biomédica y computacional

Ejemplo de holograma del sistema
Ejemplo de holograma del sistema – Eimontas Jankauskis

Una de las secuencias míticas de la saga «Star Wars» es el momento en el que el robot R2D2 muestra a Luke Skywalker y a Obi-Wan Kenobi un holograma de la Princesa Leia pidiendo su ayuda. El humanoide es capaz de generar una imagen en 3D y con sonido que sirve a modo de comunicación soñada por muchos. Por eso, desde el estreno de la película, muchos investigadores e ingenieros han intentado emular este sistema, llegando en muchos casos a quedarse muy cerca. Esta semana, la revista «Nature» recoge un nuevo estudio de un equipo que puede no solo generar imágenes 3D con sonido, sino también sensibles al tacto.

El equipo visual y sonoro es capaz además de generar una respuesta táctil cuando se «toca», y todo ello sin la necesidad de gafas o instrumentos adicionales. El prototipo puede tener aplicaciones en campos de fabricación biomédica y computacional, afirman sus creadores.

Ryuji Hirayama y sus colegas de la Universidad de Sussex han creado una pantalla de trampa acústica multimodal (MATD): una pantalla volumétrica levitante que puede generar simultáneamente contenido visual, auditivo y táctil, utilizando la acústoforesis levitación acústicacomo principio operativo único.

«Nuestro sistema atrapa acústicamente una partícula y la ilumina con luz roja, verde y azul para controlar su color mientras escanea rápidamente el volumen de la pantalla. Usando multiplexación de tiempo con una trampa secundaria, modulación de amplitud y minimización de fase, el MATD ofrece contenido auditivo y táctil simultáneo», escriben los autores en su estudio. Basado en los principios de las pinzas acústicas (donde la posición y el movimiento de objetos muy pequeños se pueden manipular usando ondas de sonido), el sistema usa ondas de sonido para atrapar una partícula e iluminarla con luz roja, verde y azul para controlar su

Holograma del globo terráqueo creado por el sistema
Holograma del globo terráqueo creado por el sistema – Eimontas Jankauskis

color mientras se mueve por la pantalla. El sistema demuestra velocidades de partículas de hasta 8,75 metros por segundo y 3,75 metros por segundo en las direcciones vertical y horizontal, respectivamente, «ofreciendo capacidades de manipulación de partículas superiores a las de otros enfoques ópticos o acústicos demostrados hasta ahora», afirman.

Los autores demuestran su sistema produciendo imágenes en 3D tales como un nudo toroidal -que se asemeja a una especie de mariposa-, una pirámide y un globo terráqueo, que pueden ser vistos desde cualquier punto alrededor de la pantalla. Al usar campos acústicos para crear las imágenes, esto también significa que también pueden producir sonido proveniente del contenido mostrado, así como retroalimentación táctil, que se activa al acercar la mano.

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Logran explicar lo que sucedió justo antes del Big Bang

Un equipo de investigadores propone una solución para conectar el periodo de inflación del Universo con el Big Bang propiamente dicho

Logran explicar lo que sucedió justo antes del Big Bang

José Manuel Nieves

Hay un agujero en nuestro conocimiento sobre cómo el Universo empezó a existir. Sabemos que, primero, se infló muy rápidamente, durante apenas una fracción de segundo. Y que después estalló dando lugar a lo que conocemos como Big Bang. ¿Pero qué pasó exactamente entre esos dos momentos? La cuestión, durante años, ha sido abordada sin éxito por los científicos. Y ahora un equipo de investigadores del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts), el Kenyon College, en Ohio, y la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, cree haber hallado, por fin, la respuesta. Su trabajo se acaba de publicar en Physical Review Letters.

En el primer período, conocido como inflación, el Universo pasó de ser un simple punto a un espacio un octillón de veces más grande (un uno seguido de 27 ceros). Y todo en menos de una trillonésima de segundo. Después vino un período de expansión mucho menos rápida, pero violenta, que conocemos como Big Bang. Ese fue el momento en que una bola de fuego incleíblemente caliente de partículas como protones, electrones o neutrones, empezó a expandirse y a enfriarse para formar primero átomos, y después las estrellas y galaxias que podemos ver en la actualidad.

A día de hoy, la teoría del Big Bang sigue siendo la mejor explicación que tenemos (y la más aceptada) de cómo nuestro Universo empezó a existir. Pero seguimos aún sin acertar a saber cómo se conectan esos dos períodos de expansión tan diferentes entre sí. Para resolver el enigma, los investigadores decidieron simular ese crítico periodo de transición, llamado “recalentamiento”, que existió brevemente entre la inflación cósmica y el Big Bang propiamente dicho.

El «Bag» en el Big Bang

“El período de recalentamiento posterior a la inflación -explica David Kaiser, profesor de física en el MIT y uno de los autores del trabajo- establece las condiciones para el Big Bang y, en cierto sentido, pone el “Bang” en el Big Bang. Es justo en este período-puente cuando el infierno se desata y la materia empieza a comportarse de un modo que es de todo menos simple”.

Durante el brevísimo período inflacionario, todo lo que existía se expandió muy rápidamente, haciendo del Universo un lugar frío y vacío, sin la sopa caliente de partículas necesarias para encender el Big Bang. Pero según Rachel Nguyen, autora principal del estudio, durante el recalentamiento la energía que impulsaba la inflación decayó para formar partículas. Y una vez nacidas, esas partículas empezaron a rebotar y a chocar entre ellas, transfiriéndose energía, recalentando el Universo y estableciendo las condiciones iniciales para el Big Bang.

En su modelo, Nguyen y sus colegas simularon el comportamiento de un tipo exótico de partículas llamadas “inflatones”. Los investigadores creen que estas partículas hipotéticas (hasta ahora no han sido descubiertas en laboratorio), similares al bosón de Higgs, crearon el campo de energía que impulsó la inflación. El modelo muestra que, si se dan las condiciones adecuadas, la energía de los inflatones puede redistribuirse y crear la diversidad de partículas necesaria para recalentar el Universo y dar comienzo al Big Bang.

“Cuando simulamos el Universo temprano -dice por su parte Tom Giblin, otro de los autores de la investigación- lo que realmente estamos haciendo es un experimento de partículas a temperaturas muy, muy altas. La transición del periodo inflacionario frío al periodo caliente debería mostrar alguna evidencia clave sobre qué tipos de partículas pueden existir realmente a estas energías tan extraordinariamente altas”.

La gravedad

Otra de las preguntas que atormentan desde hace mucho a los físicos es cómo la gravedad podría influir y comportarse en el medio extraordinariamente energético del período inflacionario. En su simulación, Nguyen y sus colaboradores descubrieron que cuanto más aumentaban la fuerza de gravedad, más eficientemente los inflatones transferían la energía necesaria para producir el auténtico zoo de partículas de materia caliente que había durante el Big Bang.

“El Universo guarda muchos secretos codificados de formas muy complejas -explica Giblin a la revista Live Science- . Nuestro trabajo es aprender sobre la naturaleza de la realidad creando dispositivos de decodificación, formas de extraer información del Universo. Usamos simulaciones para hacer predicciones sobre cómo debería ser el Universo para que podamos empezar a decodificarlo. Y ese periodo de recalentamiento debería haber dejado una huella en algún lugar del Universo. Solo necesitamos encontrar esa huella”.

Algo que, desde luego, resultará sin duda bastante complicado.

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Científicos reconstruyen 10.000 años de la historia de Roma escritos en el ADN

El análisis genético de 127 personas, enterradas en un periodo de tiempo de casi 12.000 años, ha revelado cómo cambió la población de la Ciudad Eterna

Roma experimentó dos grandes migraciones en la Antigüedad. En el momento de su fundación, sus habitantes eran muy similares a los que vivían en el Mediterráneo. En su caída, había recibido una importante influencia de Europa central

El Rapto de las Sabinas, representado en la imagen por Jacques-Louis David, es un episodio mitológico que describe el secuestro de mujeres de la tribu de los sabinos por los fundadores de Roma
El Rapto de las Sabinas, representado en la imagen por Jacques-Louis David, es un episodio mitológico que describe el secuestro de mujeres de la tribu de los sabinos por los fundadores de Roma – Jacques-Louis David

Gonzalo López Sánchez

El rapto de las Sabinas es un episodio mitológico que trata de explicar un capítulo de los orígenes de Roma, la Ciudad Eterna. Allí, los romanos capturan a las mujeres de la tribu de los sabinos, llegando a enfrentarse a las armas con sus esposos y padres. Parece que al mezclar su sangre con la de esta gente consiguen una parte del vigor con el que los romanos sentaron los pilares de un imperio que se extendió por tres continentes y que existió durante cerca de dos milenios, hasta la caída de Constantinopla, en 1453.

Pero ni la mitología ni la historia pueden explicar con precisión quiénes son exactamente los protagonistas de esta epopeya. ¿Quiénes vivieron en Roma, incluso antes de que se fundara la ciudad? ¿Cómo recibió la urbe a los pueblos incorporados al imperio, cuando este asentamiento alcanzó una población de un millón de habitantes? Ahora, un estudio que se acaba de publicar en la revista « Science» ha realizado un profundo estudio del ADN antiguo para revelar la procedencia de un sinfín de generaciones de romanos. Los autores han estudiado el material genético de 127 personas procedentes de 29 yacimientos y que engloban un periodo de más de 12.000 años.

«Esta es la primera vez en que una investigación de ADN antiguo se centra en Roma, y es la primera en estudiar los cambios ocurridos en esa metrópolis tan importante», ha explicado a ABC Ron Pinhasi, investigador de la Universidad de Viena (Austria) y coautor del estudio junto a científicos de las universidades de Stanford (EEUU) y Sapienza (Italia).

Los investigadores han recurrido a técnicas de secuenciación de próxima generación que permiten «leer» pequeños fragmentos de material genético, recuperados de los huesos de individuos enterrados hace muchos siglos, y hacer estudios de poblaciones. De esta forma, han podido comparar a los romanos con otros grupos pretéritos, y observar una serie de flujos de población importantes: en resumen, en Roma ocurrieron dos grandes migraciones muy antiguas y un número de cambios menos drásticos en épocas más recientes. Así han averiguado que, cuando este Estado estaba en su apogeo, los habitantes de Roma eran muy similares a las personas que hoy viven en la cuenca del Mediterráneo y en Oriente Medio.

«La forma como la demografía de la ciudad cambió está atada a los grandes cambios en la historia de Roma», ha explicado Pinhasi. «Por eso creo que nuestros resultados confirman las conclusiones de otros estudios históricos y arqueólógicos, pero los nuestros son los primeros que pueden resolver una pregunta: ¿Quién es la gente que está enterrada en los cementerios romanos?».

Los restos más antiguos, de hace 12.000 años

Para responder a esta pregunta hay que viajar hasta la cueva de «Grotta Continenza», en los Apeninos. Allí hay restos de tres cazadores-recolectores del Mesolítico, ocurrido hace 12.000 a 9.000 años, cuyo material genético permitió encontrar un gran cambio que coincidió con la introducción de la agricultura, el trigo, la cebada y el ganado en Italia.

Representación de bailarines y músicos etruscos, un pueblo que ocupó el norte y centro de Italia en la Antigüedad
Representación de bailarines y músicos etruscos, un pueblo que ocupó el norte y centro de Italia en la Antigüedad – Dominio público

Los análisis de estos restos y de individuos posteriores han mostrado que, al igual que ocurrió en otras zonas de Europa, los primeros granjeros tenían sus ancestros en Anatolia central, la actual Turquía, y el norte de Grecia. Además, parece ser que tenían un pequeño legado genético proveniente de los granjeros de la zona donde hoy está Irán y de los cazadores recolectores que vivían en el Cáucaso.

La segunda gran migración al área que ocupó Roma llegó con la Edad del Bronce, una época comprendida entre el 2.900 y el 900 aC. Los autores han sugerido que el desarrollo de la tecnología de transporte por tierra y mar permitieron la expansión de las colonias griegas, fenicias y púnicas así como el trasiego de caravanas desde las estepas del Ponto (Mar Negro) y del Mar Caspio. De esta forma, al acabar la Edad del Bronce y comenzar la del Hierro ya se puede observar en la región una composición genética diferente, en la que hay ancestros nómadas de las estepas.

La fundación de Roma

No hay una historia clara sobre la fundación de la ciudad de Roma, aunque esta suele situarse en el año 753 aC. Sea como sea, parece claro que, alrededor del siglo VIII aC Roma no era más que una ciudad-estado más de la península italiana, similar a otros asentamientos latinos y etruscos vecinos. Protegida al norte por los Alpes, su posición la situaba en el centro del Mediterráneo, un mar que con el tiempo los romanos dominaron y pasaron a llamar Mare Nostrum, y a través del cual extendieron su influencia y recibieron inmigrantes de todos los rincones.

La loba Luperca amamantando a los gemelos Rómulo y Remo, la leyenda más difundida acerca de la fundación de Roma
La loba Luperca amamantando a los gemelos Rómulo y Remo, la leyenda más difundida acerca de la fundación de Roma – Wikipedia

Aquella Roma temprana es un lugar donde se podían encontrar pruebas de un relevante intercambio cultural y comercial. Allí había mercancías exóticas, como el ámbar y el marfil, y referencias estéticas, como esfinges o leones, que evidenciaban el contacto con los navegantes del Mediterráneo. En esta ocasión, además, el análisis genéticos de nueve individuos revela una considerable diversidad, fruto de la mezcla de diversas poblaciones. Por eso, los autores concluyen que aquellos individuos ya tenían una apariencia que recordaba a los pueblos mediterráneos y europeos modernos.

«Diría que tenían el típico aspecto de una sociedad cosmopolita y diversa», ha explicado Pinhasi. «Tenían el aspecto de norteafricanos actuales y gente de Oriente medio, del sur y centro del Mediterráneo y, en algunos casos, de personas del norte de Europa».

La expansión del imperio

800 años después de su fundación, el Estado centrado en la ciudad del Tíber se había extendido por tres continentes: desde la actual Gran Bretaña, pasando por el norte de África y llegando a las actuales Siria, Jordania e Iraq. La capital alcanzó una población de un millón de habitantes y el imperio rondó un número situado entre los 50 y los 90 millones de almas.

Este enorme Estado estableció lazos comerciales con el norte de Europa, el África sub-sahariana y Asia. Y dentro de sus límites, el comercio, las camañas militares, las carreteras y la esclavitud llevaron a que existiera un importante trasiego de personas.

El imperio romano en el momento en que alcanzó su máxima extensión, en el año 117 dC, bajo el mandato de Trajano
El imperio romano en el momento en que alcanzó su máxima extensión, en el año 117 dC, bajo el mandato de Trajano

Los autores de este estudio han reconstruido la época de apogeo de Roma a partir del análisis genético de 48 individuos. Esto ha mostrado que los genes de la población de la ciudad fueron enriquecidos por inmigrantes procedentes del Mediterráneo oriental, coincidiendo con un momento en que allí hubo un exceso de población y se desarrollaron mega-ciudadades como Atenas, Antioquía o Alejandría. Esto coincide con la aparición de multitud de inscripciones en griego, arameo y hebreo, así como templos dedicados a deidades griegas, sirias o egipicias. Por cierto, algunos de los individuos analizados proceden de la necrópolis de Isola Sacra, donde se daba seputura a los habitantes de Portus Romae, el puerto principal de Roma. Según las inscripciones, muchos eran hombres de negocios y comerciantes.

Entre esas 48 personas analizadas los autores solo han encontrado dos con rasgos muy cercanos a los de pobladores del occidente del imperio romano, lo que les ha resultado sorprendente. En todo caso, han señalado como posible origen de la influencia genética occidental la influencia del flujo de esclavos posterior a grandes conquistas, como las de Escipión el Africano, en Cartago, o la de Julio César, en las Galias. También han señalado la importancia del comercio de vino, el garum (una salsa elaborada a partir de vísceras fermentadas de pescado), aceite de oliva o tintes, del norte de África, como posible foco de influencia occidental.

Finalmente, todas estas influencias occidentales y orientales llevaron a que la población de Roma fuera muy similar a los mediterráneos y habitantes de Oriente Medio actuales, como griegos, malteses, chipriotas o sirios.

La caída de Roma

La separación del imperio en dos mitades, la occidental y la oriental, la reorganización política y militar y la progresiva disolución de la mitad occidental dejaron también una huella en la demografía de Roma. Los habitantes más recientes estudiados en este estudio, un total de 24 personas, tienen una naturaleza genética más próxima a la de poblaciones actuales de Europa central.

«Este cambio puede haber surgido a causa de la reducción de contactos con el Mediterráneo oriental y el incremento del flujo de genes de Europa, todo ello facilitado por la drástica reducción de la población de Roma hasta menos de los 100.000 habibantes, como consecuencia de los conflictos y las epidemias», escriben los autores en el estudio.

Casco de caballería romana tardío, con influencias orientales
Casco de caballería romana tardío, con influencias orientales – Wikipedia

Finalmente, el imperio acabaría llevando su capital a Constantinopla, la actual Estambul, lo que transformó todavía más el flujo de mercancías y personas y la demografía de la antigua metrópolis.

Además, es posible que se produjera una importante llegada de población desde Europa central a causa de las campañas militares de visigodos y vándalos, en el siglo V, y el largo asentamiento de los lombardos en los siglos VI y VII.

Ya en la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna, los investigadores han hallado una transición hacia un bagaje genético más similar al de Europa central y septentrional, gracias al análisis de los genes de 28 individuos. Según han concluido, estos pobladores eran similares a los que hoy viven en el centro de Italia, entre cuyos antepasados puede haber también lombardos de Hungría, sajones de la actual Gran Bretaña y vikingos de Suecia.

«Este cambio coincide con la formación de lazos cada vez más estrechos entre la Roma medieval y Europa», escriben los autores. De hecho, Roma quedó incorporada al Sacro Imperio Romano, que se extendió por Europa central y occidental. Además, los normandos se expandieron desde el norte de Francia y fundaron estados en Sicilia y el sur de la península italiana, incluso llegando a saquear Roma en el año 1084.

En suma, todo este incesante trasiego de personas muestra cómo Roma fue durante siglos una encrucijada entre Europa y el Mediterráneo. Quizás también recuerda las profundas raíces que tiene la actual «crisis migratoria» que afecta a Europa.

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La terrorífica historia de las hormigas caníbales atrapadas en un búnker nuclear

Fue descubierta en Polonia en 2013, pero cuando los investigadores volvieron observaron que la colonia se mantenía estable a pesar de que no se encontraron indicios de reproducción

Hormiga roja europea de la madera o Formica polyctena
Hormiga roja europea de la madera o Formica polyctena – Wikicommons

¿Cómo es posible sobrevivir en un viejo búnker de armas nucleares, atrapado, sin comida y con cientos de bocas hambrientas a tu alrededor? Eso es lo que se preguntaban los científicos que encontraron una colonia de hormigas rojas europeas de la madera (Formica polyctena) en una base nuclear subterránea en Polonia en 2010. El complejo fue abandonado a su suerte, lo que convirtió a sus dos habitaciones en lugares de descanso para los murciélagos en invierno. De hecho, el objetivo original de los científicos era monitorizar a estos mamíferos voladores, si bien la enorme cantidad de estos insectos en el lugar en los diferentes años que se acercaron al búnker abandonado les llamaron tanto la atención que intentaron encontrar la respuesta a lo que allí estaba ocurriendo.

La sorpresa fue que el número de hormigas se mantenía pese a que estaban atrapadas. En 2013 los investigadores contabilizaron un millón de obreras vivas, aunque a su alrededor había varios millones más muertas. Sin embargo, ni rastro de larvas o machos, lo que indicaba que no se estaban reproduciendo. ¿Qué ocurría entonces dentro de aquellos muros para que no descendiera la población e incluso creciera?

La colonia en el bunker en 2016
La colonia en el bunker en 2016 – Wojciech Stephan/Czechowski et al., Journal of Hymenoptera Research, 2016

Una tubería oxidada y el peso del hormiguero

No lo descubrieron hasta 2016. Se dio la circunstancia de que en el techo del búker había una tubería de ventilación oxidada que conectaba un hormiguero masivo construido justo encima con las instalaciones abandonadas. A medida que el metal se fue degradando y el hormiguero ganando peso -esta especie se caracteriza por crear colonias masivas de hasta varios metros de altura-, algunas galerías se vinieron abajo, por lo que las hormigas empezaron a caer al búnker, quedando atrapadas. Así es como la colonia del búnker iba ganando integrantes, a pesar de que no había comida y no se reproducían. «Las hormigas han construido un montículo de tierra, que han mantenido durante todo el año moldeándolo y manteniendo abiertas las entradas del nido. Pero está muy lejos de ser un colonia totalmente funcional», escribían en otro estudio en 2016.

El hormiguero de la superficie
El hormiguero de la superficie – Czechowski et al., Journal of Hymenoptera Research, 2016

Entonces, ¿cómo se mantenían aquellos insectos en aislamiento? Sin luz, con unas temperaturas muy bajas y sin ningún tipo de alimento, lo lógico serían que murieran pronto. Pero estos seres encontraron una solución: el canibalismo. A esta conclusión han llegado los investigadores en el nuevo estudio, que acaba de ser publicado en la revista « Journal of Hymenoptera Research».

El tubo de ventilación oxidado por el que caían las hormigas
El tubo de ventilación oxidado por el que caían las hormigas – Rutkowski et al., Journal of Hymenoptera Research, 2019

Ante la adversidad, canibalismo

El canibalismo era, lógicamente, el candidato más probable: aparte de algún ratón o murciélagos muertos de manera ocasional, el único alimento disponible eran sus congéneres. Además, se sabe que esta especie en particular consume sus propios muertos caídos durante las «guerras de hormigas» territoriales cuando la comida escasea.

Para confirmar esta corazonada, un equipo de investigadores recolectó cadáveres de hormigas del búnker y hallaron que la mayoría (en concreto, el 93% de los cuerpos examinadospresentaban agujeros y marcas de mordiscos. Los autores explican que estos son signos claros de consumo masivo, con prácticamente ningún otro organismo en el búnker capaz de hacer estas marcas.

Un final feliz

El puente de madera que une el búnker con la superficie
El puente de madera que une el búnker con la superficie – Rutkowski et al., Journal of Hymenoptera Research, 2019

«La supervivencia y el crecimiento de la colonia del búnker a través de los años, sin producir descendencia propia, fue posible debido al suministro continuo de nuevos trabajadores desde el nido superior y la acumulación de cadáveres», concluyeron los investigadores en su estudio. «Los cadáveres sirvieron como una fuente inagotable de alimentos que permitieron sustancialmente la supervivencia de las hormigas atrapadas en condiciones extremadamente desfavorables».

Y a pesar de que las hormigas han demostrado que pueden sobrevivir solas, el equipo instaló un paso de madera que conecta el fondo del búnker con el hormiguero. En cuatro meses todas los insectos habían abandonado las instalaciones abandonadas. Ya no hace falta que practiquen el canibalismo, solo tienen que subir por el «puente» para regresar a casa.

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Cómo la bomba atómica condicionó nuestra comprensión de la ciencia

Aunque ampliamente analizada desde diversas perspectivas políticas, científicas y militares, apenas ha recibido atención en lo que se refiere a su papel en la división del conocimiento en el mundo moderno entre Humanidades y Ciencias

«Baker Shot», ensayo atómico hecho por Estados Unidos en el atolón Bikini, en 1946
«Baker Shot», ensayo atómico hecho por Estados Unidos en el atolón Bikini, en 1946 – Archivo

Urko Gorriñobeaskoa

6 de agosto de 1945. El día se presenta como cualquier otro en la ciudad de Hiroshima, Japón. El cielo está despejado y varios ciudadanos de a pie se dirigen a cubrir sus puestos de trabajo. Hiroshima no es una ciudad grande, viven en ella unas 250.000 personas, pero su interés estratégico, industrial y militar es fundamental para el imperio nipón durante la guerra.

A las 8:15 de la mañana, hora local, el Enola Gay, un bombardero B-29 estadounidense, abre sus compuertas para dejar caer la Little Boy, una bomba de uranio-235 con un potencial explosivo equivalente a 13.000 toneladas de TNT, sobre el centro de la ciudad. 55 segundos después, el estallido de la bomba marcará un antes y un después en el devenir de la historia de las sociedades modernas y de la producción científica.

Aunque ampliamente analizada desde diversas perspectivas políticas, científicas y militares, la historia de la bomba atómica apenas ha recibido atención en lo que se refiere a su papel a la hora de configurar la manera misma en que entendemos la división del conocimiento en el mundo moderno.

La comprensión pública de la ciencia como disciplina de conocimiento especial y superior al resto de saberes, o lo que algunos autores han convenido en concebir como el problema de las Dos Culturas, cambiaría radicalmente tras la detonación de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Sin saberlo, aquella soleada mañana de verano Paul Tibbets, piloto del Enola Gay, alteraría el curso de la cultura misma.

La historia de un debate histórico

Fue el 7 de mayo de 1959 cuando C. P. Snow subió al palco de la “Senate House” en la Universidad de Cambridge para pronunciar su conferencia “Las Dos Culturas y la Revolución Científica”.

En ella, Snow expuso una preocupación latente en varios círculos académicos de la sociedad británica de su época: la división radical entre las ciencias y las humanidades. Según el reconocido físico y novelista inglés, la sociedad intelectual inglesa estaba irremediablemente dividida entre científicos y humanistas, incluyendo entre estos últimos a historiadores, filósofos y literatos.

Afirmaba que los científicos, progresistas y librepensadores por naturaleza, se encontraban en constante pugna con los literatos, conservadores, individualistas y apartados de toda preocupación moral y social. Snow defendía que, para garantizar el futuro de la nación inglesa, era necesario establecer un sistema educativo en el que primasen los valores de libertad, progreso y comunidad propios de la ciencia, no aquellos valores egoístas y desarraigados de los literatos. En otras palabras, era necesaria una reforma cultural.

Uno puede sentirse un tanto sorprendido por las afirmaciones de Snow. ¿Tan poca cabida tenía la ciencia en la educación de su época? ¿Tan egoístas e individualistas eran los literatos? ¿La separación tajante entre las ciencias y las humanidades es tan clara como lo era para Snow?

Varios estudios históricos del problema han sugerido en los últimos años que la respuesta a estas preguntas es negativa. En primer lugar, hay que entender a Snow en su contexto, un contexto de posguerra y declinismo. Podríamos definir el declinismo como esa tendencia general a pensar que todo tiempo pasado fue mejor.

En el periodo concreto en que Snow pronunció su conferencia (que más tarde se convertiría en su aclamada obra Las Dos Culturas), el Reino Unido aún se estaba recuperando de los horrores y las pérdidas de la guerra. No sólo la economía del país se había visto gravemente afectada por los seis años de encarnizada e ininterrumpida lucha contra Alemania, Italia y Japón, sino también su propia capacidad de producción intelectual.

El Reino Unido, bastión de grandes autores como Shakespeare, Dickens Shelley, y de naturalistas como Darwin, no fue capaz de hacer frente a las grandes innovaciones técnicas, científicas y militares de naciones como Alemania, Estados Unidos o la URSS. Fue en parte esta situación la que provocó ese sentimiento de declinismo en varios de los intelectuales de la época, que consideraron que la hegemonía cultural de la literatura, el arte y la filosofía habían llevado a Gran Bretaña a convertirse en un país muy leído, pero inútil a la hora de enfrentarse a los retos que la nueva ciencia y las nuevas sociedades planteaban.

Al fin y al cabo, ¿cómo podrían enfrentarse a potencias que habían desarrollado la bomba de uranio si seguían recitando sonetos de Shakespeare en la escuela?

El nacimiento de un mito

Esta fue una de las múltiples razones por las que nació el mito de las Dos Culturas: el miedo a no ser capaz de equipararse técnica y científicamente a las grandes potencias protagonistas de la vigente Guerra Fría. El debate generado por Snow, y que ha llegado hasta nuestros días, acerca de la separación cuasi natural entre científicos y literatos, no queda exento de ser comprendido en un contexto ideológico, social y de declinismo más amplio.

Pero, ¿cuál es la importancia de todo esto? Podemos considerar que sólo advirtiendo la contingencia de este contexto, la historicidad de todos los factores que motivaron a Snow a plantear este problema, seremos capaces de desmontar la falsa dicotomía que existe a día de hoy entre las Dos Culturas.

Si somos capaces de ver que fueron la guerra, un cierto complejo de inferioridad y una actitud pesimista hacia la ciencia de su propia nación las que llevaron a Snow a plantear la división necesaria entre las ciencias y las humanidades, podremos ver que dicha división no es tan natural como parece.

Y, así, podremos quitarnos de una vez de la cabeza la ingenua y anticuada idea de que el progreso intelectual, la innovación cultural y el bienestar social sólo pueden darse desde las ciencias.

Urko Gorriñobeaskoa es doctorando en Historia y Filosofía de la Ciencia, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea. El artículo ha sido revisado por Ekai Txapartegi, profesor de filosofía, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Este artículo se publicó originalmente en The Conversation

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