Crisis en Irán, a la espera de las consecuencias

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El líder supremo de la revolución iraní, el ayatolá Ali Khamenei, ha respaldado las medidas del gobierno de Teherán para incrementar el precio de la gasolina que esta semana han causado disturbios en distintos puntos del país.

El bloqueo impuesto por Estados Unidos contra Irán está empezando a hacer daño y muy posiblemente la situación económica continuará deteriorándose en un futuro próximo, algo que puede conducir a una mayor inestabilidad interior y también en el conjunto de Oriente Próximo.

Se ha de decir que la inestabilidad en Oriente Próximo no causa ningún temor a Estados Unidos e Israel, las potencias hegemónicas que promueven la inestabilidad allá donde pueden, no solo por la venta masiva de armas sino también porque beneficia a sus objetivos estratégicos.

«Algunas personas sin duda están preocupadas por esta decisión», dijo Khamenei, «pero el sabotaje y los incendios son obra de hooligans y no de nuestro pueblo. La contrarrevolución y los enemigos de Irán siempre han apoyado el sabotaje y la quiebra de la seguridad, y van a continuar haciéndolo».

La policía antidisturbios se enfrentó en los últimos días a los manifestantes en Teherán y en otras localidades, unas protestas que en algunos casos fueron violentas.

El precio de de gasolina ha subido un 50 por ciento, de 10.000 riales a 15.000 riales el litro, es decir unos diez céntimos de euro. Además, la adquisición de este líquido se ha racionado y las compras adicionales de gasolina costarán a 30.000 riales el litro, es decir unos 20 céntimos de euro.

En las protestas han muerto varias personas, según admitió Khamenei, y se ha destruido propiedad privada y gubernamental en distintas localidades.

Aunque inicialmente tenían un carácter económico y denunciaban la carestía de la vida, las protestas pronto han adquirido tintes políticos.

Según Khamenei, el incremento del precio de la gasolina fue recomendado por expertos económicos y se debe aplicar, pero el líder supremo añadió que las autoridades no deberían aplicar el incremento de los precios a otros productos.

La medida del gobierno indica a las claras que la situación económica es delicada y no hay que descartar que tenga repercusiones políticas. Las sanciones podrían conducir a un endurecimiento de las condiciones de vida en el país, y también al endurecimiento de las condiciones políticas.

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Cuando los bebés negros eran usados como cebo para cazar cocodrilos en Florida

Iñaki Berazaluce

Cuando los bebés negros eran usados como cebo para cazar cocodrilos en Florida

A finales del siglo XIX y principios del XX, la piel de aligator era muy apreciada en Estados Unidos para fabricar zapatos, bolsos y cinturones. Sin embargo, cazar un cocodrilo suponía no pocos riesgos, y eran muchos los cazadores que perdían un brazo o una pierna en la cacería.

En la época más oscura de la segregación racial, durante la ominosa era “Jim Crow”, los cazadores de Florida inventaron un floreciente negocio: alquilar bebés negros a sus madres para atraer a los aligatores fuera del agua y abatirlos, devolviendo a los críos “sanos y salvos”, con suerte, a cambio de dos dólares (unos 25 dólares al cambio actual).

Cuando los bebés negros eran usados como cebo para cazar cocodrilos en Florida

En el Museo de Jim Crow, en Michigan, que recopila objetos relacionados con la oprobiosa discriminación racial de los negros, se exhibe una foto de nueve bebés negros desnudos con la leyenda “Alligator Bait” (“cebo de cocodrilos”). Un artículo aparecido en un periódico de la época explica cómo los bebés eran utilizados como “cebo” y devueltos a sus madres “en perfectas condiciones y, además, 2 dólares”. Los “negritos” salían “vivos y enteros del agua, mojados y riendo”. No en vano, “no hay nada terrible en esto, salvo ayudar a la muerte de los aligatores”.

Cuando los bebés negros eran usados como cebo para cazar cocodrilos en Florida

Pero no solo los cazadores blancos se valían de los bebés negros como cebo. Un artículo aparecido en 1908 en el Washington Times informaba de que un guardia del Zoo de Nueva York había conseguido sacar a los “aligatores con ‘pickaninnies’” (una forma despectiva de referirse a los niños de color. Según cuenta el artículo, el zoo pretendía sacar los saurios de su refugio de invierno para poder exhibirlos en el recinto de verano. Para ello, utilizó dos “pequeños niños de color” que “corrieron frente a la casa de los reptiles frente a la multitud de visitantes”, atrayendo a las bestias hacia su charca.

Cuando los bebés negros eran usados como cebo para cazar cocodrilos en Florida

Las leyes Jim Crow fueron derogadas definitivamente en 1965, pero el racismo de la sociedad de EE.UU., especialmente en el sur “confederado”, siguió vigente en aquella época. Tal y como relata Resolviendo la Incógnita,

“En 1957, Sybil Malmberg escribió ‘Amos’ donde dos niños negros se hacen amigos de un aligátor. Aunque intenta rectificar las injusticias cometidas contra los negros en la literatura infantil, sigue valiéndose de estereotipos, como la típica madre gorda, la elección de pollo frito para el picnic, la descripción del protagonista como vago, bocas como “capullos de rosa” y el lenguaje estereotipado”.

Cuando los bebés negros eran usados como cebo para cazar cocodrilos en Florida

Visto en Resolviendo la Incógnita. Con información de SnopesMuseo de Jim Crow y Liberty Writers Africa.

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Los buitres, el nuevo animal «sagrado» de la India

En este país asiático doscientos millones de vacas comparten protagonismo con los buitres de pico largo

Una torre del silencio, donde los parsis entierran a sus muertos a la espera de que los buitres pogan fin al ciclo de la vida
Una torre del silencio, donde los parsis entierran a sus muertos a la espera de que los buitres pogan fin al ciclo de la vida – Wikipedia

Pedro Gargantilla

Su cuello desnudo rodeado de un collar de plumas largas, estrechas y flexibles, unido a un pico esbelto hace que la figura de esta ave carroñera sea indiscutible. Su existencia está inexorablemente unida al vocablo cadáver que, por cierto, deriva del latín «caro dato vermibus» (carne dada a los gusanos).

A pesar de que su apariencia es poco atractiva para la mayoría de las personas, los buitres desempeñan un papel importante en los ecosistemas. Sus hábitos alimentarios permiten controlar la materia orgánica en descomposición, que de no hacerlo se convertiría en un foco para diversas enfermedades.

Amigos de los parsis

Se estima que en este momento hay en el mundo cien millones de parsis, los descendientes de los persas que emigraron mediados del siglo VII a la India para escapar a la persecución de los musulmanes.

Los parsis son miembros de la religión zoroástrica, creada por el profeta Zaratrusta. En su cosmogonía defienden la existencia de cuatro elementos sagrados: fuego, tierra, aire y agua. El fuego proporciona el calor, la tierra es necesaria para el crecimiento de las plantas, el aire es el motor de vida de plantas y animales y, por último, el agua es necesaria para la supervivencia de todos los seres vivos.

Como estos cuatro elementos son divinos, los parsis tienen prohibido contaminarlos con sus cadáveres, que son considerados impuros. Por este motivo recurren a los buitres para llevar a cabo el rito funerario, son estas aves las que ponen fin al ciclo de la vida.

Malabar Hill es uno de los barrios de Mumbai -la antigua Bombay- que congrega a un elevado número de parsis. Allí se encuentran las famosas Torres del Silencio, construcciones de tipo circular donde los parsis dejan a sus fallecidos para que los buitres hagan el resto.

Las Torres del Silencio están formadas por tres círculos concéntricos, en el más interno se colocan los hombres, en el intermedio las mujeres y en el externo los niños. Este lugar es privado, un tupido follaje lo protege de las miradas indiscretas y estas construcciones tan solo pueden ser observadas desde los rascacielos próximos.

Por culpa del diclofenaco

La comunidad de los buitres en el subcontinente indio se ha visto seriamente amenazada en las últimas décadas, ha pasado de treinta millones -en los noventa-, a unos diez mil en la primera década de nuestro siglo.

Al parecer, la muerte masiva de estas aves rapaces se debe a la insuficiencia renal provocada por el diclofenaco. Un antiinflamatorio no esteroideo muy extendido y que produce necrosis de las células del túbulo contorneado proximal de las nefronas de los buitres.

Estas aves se alimentan de restos humanos y animales domésticos tratados con este antiinflamatorio, que se acumulan en su organismo provocando una toxicidad irreversible.

Para poner fin a esta extinción, el gobierno hindú decidió tomar cartas en el asunto y proteger a los buitres, ordenando reemplazar diclofenaco por meloxicam, un antiinflamatorio más costoso pero menos tóxico.

Una sentencia judicial protegió a estas aves al catalogarlas como «trabajadores sanitarios», al considerar que de su actividad se deriva un bien para la salud pública.

Parece ser que las medidas han comenzado a dar los resultados esperados y desde el año 2012 se ha observado una recuperación gradual del número de buitres de pico largo en esta región asiática. Esperemos que la tendencia permanezca y pueda celebrar durante mucho el Día Internacional del buitre, una festividad que tiene lugar cada primer sábado del mes de septiembre.

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.

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A mayor culto a la emoción y al narcisismo, mayor radicalismo de tipo infantil

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El creciente culto a la emoción, convertida hoy en una deidad intocable, nos está llevando a que cada vez sea más frecuente encontrar todo tipo de gente que considera que sus propuestas e ideas, sean las que sean,  si ellos “  las sienten” como muy importantes, han de estar por encima de todo.  Nada ni nadie puede tener derecho a frustrarlas, pues sus emociones son algo sagrado.

Si a esta idolatría a la emoción, auténtico totem del siglo XXI  le añadimos un modelo de sociedad muy individualista, en el que cada persona es el centro del universo desentendiéndose de las necesidades de los demás …ya tenemos el cóctel del perfecto radicalismo de tipo  infantil.

Por supuesto, este radicalismo de tipo infantil, centrado con frecuencia en un solo aspecto de la realidad, nada tiene que ver con la radicalidad de tener un planteamiento que busca un cambio en la sociedad (en el área y con el modelo que sea)  basado en ir a la raíz de los problemas.  El planteamiento radical se basa en abordar mediante un  riguroso análisis los problemas que se quieren solucionar. Y lo hace, teniendo presentes los legítimos derechos de todos los afectados, por supuesto entre ellos, de los que no están de acuerdo con lo que se pretende modificar. Es más el respeto a los grupos minoritarios y disconformes es la garantía de vivir en una sociedad civilizada

En relación a este radicalismo infantil, es de señalar que hay una ley muy básica de la evolución, una ley vinculada a la selección natural, que claramente desmonta este tjpo de radicalismo:  en la naturaleza es muy difícil lograr la perfección, porque todos los caracteres se han de adaptar a la vez, y se ha de acabar llegando a compromisos, dado que los recursos son limitados. Así, sería mucho mejor tener unos huesos mucho más duros, de titanio, por ejemplo. Unos huesos tan fuertes   nos permitirían resistir mucho mejor los golpes, los choques. Pero tener unos huesos de titanio supondrían un enorme coste energético. Y dado que los recursos son limitados, esto daría lugar a un dispendio enorme, que supondría que otros órganos muy relevantes tuvieran restringidos sus recursos. Es decir, se ha de buscar un equilibrio teniendo en cuenta las necesidades de todo el organismo

Algo similar ocurre a nivel social. Puede haber muchas propuestas, muchas demandas, la mayoría sin duda bien intencionadas, pero con eso no basta, han de integrarse en un todo, ha de haber una coherencia de fondo que tenga en cuenta al conjunto de la sociedad. Y nada mejor para el poder establecido que esta cacofonía de infinitas demandas desestructuradas para mantener inalterable el status quo

Hoy en día se habla mucho de educar en las emociones. Pero si el modelo de educación se basa en enseñar que lo que una persona siente es sagrado y nada ni nadie tienen derecho a ponerle coto ¡Bonita manera de organizar la convivencia de 7 mil millones de personas en este planeta!

Web del psiquiatra Joseba Achotegui

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La necesidad de la violencia

Javier Cercas

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El antiintelectualismo constituye un ingrediente fundamental del nacionalpopulismo rampante en Europa

EN UNA ENTREVISTA concedida a este diario, la escritora francesa Annie Ernaux justificaba así la violencia de los llamados chalecos amarillos: “Es una violencia real que responde a una violencia simbólica. Quien no la entienda es porque nunca ha sentido la necesidad de destrozarlo todo, porque nunca ha experimentado ese sentimiento de injusticia”. Y concluía: “A veces pienso que no saldremos de ésta sin un poco de violencia”. Con multitud de variantes, la idea recupera adeptos a marchas forzadas entre quienes, a falta de mejor nombre, seguimos llamando intelectuales, sobre todo entre los europeos. Algunos de ellos nos recuerdan que la violencia ha existido siempre, afirman que por algo será, ponderan los avances que se han producido gracias a ella y concluyen que, aunque nuestros tiempos líquidos, posmodernos y melindrosos lo olviden o escondan, una cierta violencia es necesaria para que el mundo mejore.

Todo esto es viejísimo, pero interesante. De entrada diré que Ernaux se equivoca: es muy fácil entender la necesidad que siente cualquiera de destrozarlo todo, porque no hay nadie que, en el curso de su vida, no haya experimentado alguna vez un sentimiento de injusticia; la cuestión es si el destrozo es excusable, como piensa ella, o no: la cuestión es si, para remediar la injusticia sangrante y realísima (no simbólica) que padecen los palestinos, es buena idea derribar las Torres Gemelas y acabar con la vida de 3.000 personas. Lo de que “no saldremos de ésta sin un poco de violencia” es por otra parte, admitámoslo, un tanto vago. ¿A qué se refiere Ernaux con el pronombre “ésta”? ¿A la situación de Francia, uno de los países más privilegiados del mundo? ¿O a la de los palestinos? Más vago aún es lo de “un poco de violencia”. Porque, ¿cuánta violencia es ésa? ¿Se trata de una violencia con muertos o sin muertos? Si con muertos, ¿de cuántos hablamos? ¿Uno? ¿Diez? ¿Cien? ¿Mil? ¿Cien mil? ¿Un millón? Porque, en estas cosas, ya se sabe que todo es empezar… Y, por cierto, ¿quién pone los muertos? ¿Los malos? ¿Y quiénes son los malos? ¿Los ricos? ¿Los pobres? ¿Los árabes? ¿Los judíos? ¿Y por qué no damos ejemplo los intelectuales —un ejemplo irreprochable de coherencia entre pensamiento y acción— y ponemos nosotros mismos los muertos? ¿Por qué no la señora Ernaux, ya que estamos?

En cuanto a los grandes avances con que nos ha bendecido la violencia, se trata de una afirmación pomposa pero indemostrable, porque es indemostrable que tales avances no hubieran podido producirse sin violencia; lo que no hace falta demostrar siquiera, en cambio, son los vertiginosos retrocesos y los sufrimientos incalculables que ha provocado la violencia: basta con poner la tele para verlos. Una cosa sí es cierta, y es que la violencia ha existido siempre: quizá no sea la partera de la historia, como quería Marx, pero sí es su cantera, o al menos la materia con que está fabricada. Ahora bien, ¿es esa obviedad razón suficiente para que debamos resignarnos a ella? También las mujeres han vivido siempre subordinadas a los hombres —que las hemos considerado inferiores y tratado como esclavas, o poco menos— y no parece insensato que hayamos decidido, en estos tiempos líquidos, posmodernos y melindrosos, que tal cosa es una canallada y tratemos de ponerle remedio.

Ignoro por qué algunos intelectuales vuelven a difundir por Europa esta idea, más tóxica que el arsénico. Quizá es postureo, ansia de llamar la atención; quizá es puro conformismo del anticonformismo, que es la forma más común del aborregamiento intelectual; quizá sea simple idiotez o frivolidad de hijos privilegiados del periodo más largo de paz en la historia de Europa, nostálgicos de los viejos buenos tiempos —sólidos, ásperos, premodernos— en que el prosaísmo tedioso de la democracia liberal no combatía la épica apasionante con que la historia arrasó nuestro continente. Sea como sea, está claro que el antiintelectualismo constituye un ingrediente fundamental del nacionalpopulismo rampante en Europa (como lo fue de su progenitor: el fascismo); es una deprimente paradoja que algunos intelectuales contribuyan a fomentarlo.

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El quirófano

Operar con serrucho, tocar el piano con guantes de boxeo, ahogar el seis doble y cantar las cuarenta siempre en bastos es lo que hacen nuestros políticos

OtrosGuardarEnviar por correoImprimirMANUEL VICENT16 NOV 2019 – 17:00 CST

Único debate electoral entre los cabezas de lista de las legislativas del 10-N.
Único debate electoral entre los cabezas de lista de las legislativas del 10-N.

Mientras los líderes políticos se picotean como gallitos tomateros, en un hospital de la Seguridad Social se realiza un trasplante de hígado. El donante era de Podemos y el enfermo es de extrema derecha. El equipo quirúrgico lo forman un cirujano del PP, una anestesista del PSOE y ayudantes de distintas ideologías controlan los monitores. La intervención resulta un éxito gracias a un oficio riguroso y al espíritu compartido en el quirófano. ¿Rechazaría usted un hígado o un riñón que perteneciera a un enemigo político? Mientras el Parlament de Cataluña se está convirtiendo en un bebedero de patos, en el auditorio del Palau actúa una orquesta sinfónica, entre cuyos músicos los hay de Esquerra Republicana, constitucionalistas, defensores acérrimos de la unidad de España, independentistas radicales, algún violinista incendiario y un flautista partidario de mandar los tanques. Bajo la batuta de un director sin ideología conocida, cada músico interpreta la propia partitura con notable virtuosismo hasta llegar a un acorde final que levanta unánimes aplausos. Mientras los jefes de fila de cada partido parecen tener un ego que no les cabe en el escaño, en cualquier casino de pueblo los españoles del común juegan al tute o al dominó. Unos comunistas y otros de Vox forman pareja y se hacen señas guiñándose el ojo. Así discurre en verdad la vida, cada uno con sus problemas, a ras de la existencia, pero si el cirujano, el director de orquesta y los jugadores de cartas se hubiesen comportado como los políticos, el enfermo de hígado habría muerto, la orquesta sinfónica habría sonado como una banda borracha y la partida de tute o de dominó habría acabado a hostias. Operar con serrucho, tocar el piano con guantes de boxeo, ahogar el seis doble y cantar las cuarenta siempre en bastos es lo que hacen nuestros políticos.

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SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ, LA MADRE FEMINISTA DE LA LITERATURA MEXICANA

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JUANA DE ASBAJE SE CONVIRTIÓ EN UNA SORORA Y EN EL ESTANDARTE DE UN FEMINISMO QUE COBIJA A TODA AMÉRICA LATINA

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, conocida más comúnmente como Sor Juana Inés de la Cruz, fue la religiosa cuyos libros prodigiosos sobrevivieron no sólo a 4 siglos de saqueos, olvidos, inundaciones e incendios, sino también a la misoginia presente en su época.

Nacida un 12 de noviembre de 1648 en Tepetlixpa (Estado de México, México), Sor Juana Inés de la Cruz se destacó durante sus 46 años de vida por ser científica, filósofa, dramaturga, música, compositora, poeta, cocinera y políglota (dominó el español, el latín y el náhuatl), además de monja. Por su trayectoria se le llamó “la décima musa”, “el Fénix de América” y “la Fénix mexicana”.

Sor Juana, feminista y madre del barroco mexicano

No es de extrañar que, desde muy pequeña, Juana Inés de Asbaje llamara la atención de sus cercanos. Aprendió a leer con tan sólo 3 años, y según se cuenta tuvo grandes y sorprendentes habilidades como autodidacta. En ese sentido, desde niña se perfiló para convertirse en uno de los principales estandartes del feminismo del continente americano y una de las figuras más importantes de la literatura mexicana.

Actualmente se sabe que durante su adolescencia, Sor Juana llamó la atención de la virreina de ese entonces, María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga, e incluso se convirtió en la prometida de un caballero de la corte; sin embargo, varios eventos desafortunados relacionados con el hecho de ser mujer y de “baja cuna” la llevaron a terminar su compromiso y a a cobijarse en las paredes de la religión católica en 1667.

Una vez dentro del convento, Sor Juana Inés de la Cruz organizó un salón con la élite intelectual de la entonces Ciudad de México. Fue ahí que logró aliados poderosos que permitieron la publicación de sus obras en España, tales como las virreinas de la Nueva España que la protegieron de sus detractores (principalmente hombres en la Iglesia que consideraban blasfemos sus escritos). Pese a todo (y que le prohibieron mantener libros de su propia colección y escribir a partir de 1694), Sor Juana continuó rebelándose contra el sistema que la oprimía.

Su reputación creció con sus comedias y poemas. Se le consideró como la madre de la literatura de la Nueva España. También se le reconoció por hacer uso de un sentido del humor que elevaba el intelecto, el cual fomentaba a su vez entre sus lectores (como ejemplo podrían citarse los Enigmas ofrecidos a la Casa del Placer, descubiertos y publicados a mediados del siglo XX). Asimismo, sus obras maestras, Primero sueño y La respuesta, fueron una defensa autobiográfica de los derechos intelectuales y habilidades de las mujeres. Para ella, podríamos intuir, su intelecto era su única defensa en contra de las críticas por ser una mujer con un regalo de la naturaleza: la curiosidad de aprender.

Utilizó el humor para combatir la misoginia y la sátira

Además de sus poesías polémicas que la señalan como una de las primeras lesbianas de la literatura mexicana (aún sin pruebas), Sor Juana se encargó de denunciar la misoginia de su época. Con su obra convirtió a la figura de la mujer en la literatura en una persona competente y admirable, en vez de ser el objetivo de un humor misógino condescendiente y satírico que solía caricaturizar a las mujeres.

Sor Juana se abrió campo en todas las áreas posibles gracias a su gran capacidad de aprendizaje, y compartió ese conocimiento con todo el mundo. Literatura, filosofía, lenguas, cocina, artes, amor. Sin duda, “la décima musa” se convirtió en una sorora y en el estandarte de un feminismo que cobija a toda América Latina.

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El último Nobel de Física reniega de la «Teoría del Big Bang»: «No tenemos pruebas de lo que pasó»

James Peebles afirma que no hay pruebas suficientes para pensar que la creación del Universo empezó con una gran explosión, por lo que el nombre es «bastante inapropiado»

James Peebles durante el acto en la embajada de Suecia en Washington (Estados Unidos)
James Peebles durante el acto en la embajada de Suecia en Washington (Estados Unidos) – AFP

El ganador de Premio Nobel de Física en 2019James Peebles, ha realizado unas declaraciones sorprendentes: odia escuchar el término «Big Bang» porque cree que «es bastante inapropiado». El científico, reconocido precisamente por su aportación en el campo de la cosmología y su investigación de la radiación de fondo cósmico, reniega del apodo de la « gran explosión» porque dice que no hay pruebas de que realmente sucediera así.

«Lo primero que hay que entender sobre mi campo es que su nombre, la Teoría del Big Bang, es bastante inadecuado», afirmó este miércoles Peebles, de 84 años, ante una audiencia absorta en un evento en honor a los ganadores del Premio Nobel en la Embajada de Suecia en Washington (EE.UU.). «Tiene un significado sobre la noción de un evento y una teoría que están bastante equivocados», continuó, agregando que, de hecho, no hay evidencia concreta de una explosión gigante.

El mes pasado, el comité del Premio Nobel reconoció a Peebles por el trabajo que desempeña desde mediados de la década de 1960 desarrollando el marco teórico vigente para explicar el Universo joven. Sin embargo, él mismo recalca que aún no se conoce con certeza qué ocurrió en ese comienzo. «Es muy lamentable que uno piense en el origen, mientras que, de hecho, no tenemos una buena teoría de algo como eso», dijo a la agencia AFP en una entrevista.

«Lo que sí tenemos es una teoría de la evolución bien probada desde un estado inicial hasta el actual, comenzando desde los primeros segundos de expansión», puntualizaba Peebles. Esos primeros momentos están probados gracias a unas firmas cosmológicas llamadas «fósiles», basados en el helio y otras partículas que resultaron del momento en el que el Universo estaba muy caliente y denso. Estos momentos sí que han sido bien argumentados por pruebas y controles. Sin embargo, la misteriosa fase inicial aún sigue siendo eso, un misterio.

«No tenemos una prueba sólida de lo que sucedió antes de eso en el tiempo. Tenemos teorías, pero no están probadas», afirmó el profesor emérito de Princetown.

«Me he rendido»

Peebles continuó explicando que la humanidad descibre teorías «comparándolas con experimentos». «Simplemente, no tenemos evidencia experimental que lo que ocurrió en el origen». Una de esas teorías, la más aceptada, se conoce como el « modelo de inflación». Esta idea sostiene que el Universo primitivo se expandió exponencialmente durante una fracción muy pequeña de un segundo justo antes de la probada fase de expansión.

«Es una teoría hermosa», señala Peebles. «Mucha gente piensa que es tan bonita que seguramente sea correcta, pero la evidencia en torno a esta teoría es muy escasa». Después fue preguntado acerca de qué nombre deberíamos utilizar para ese momento del origen, pero dio una lacónica respuesta: «Me he rendido, yo uso Big Bang. Pero no me gusta. Durante años, algunos de nosotros hemos tratado de persuadir a la comunidad para que encuentre un término mejor sin éxito. Así que ‘Big Bang’ es el mejor que tenemos. Es lamentable, pero todos conocen ese nombre. Así que me rindo».

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Libros que nos inspiran: ‘Eso no estaba en mi libro de historia de la política’, de Alfred López

Libros que nos inspiran: 'Eso no estaba en mi libro de historia de la política', de Alfred López

SERGIO PARRA

Confieso que no practico la política. Al menos no de la forma convencional, esto es, introduciendo una papeleta en la urna. Sí, solo he votado en una ocasión, entono el mea culpa. Pero creo que no voto al igual que no edito Wikipedia. Prefiero invertir mi tiempo y mi esfuerzo en propiciar que existan cosas y editores cada vez más ilustrados. Por eso prefiero escribir libros, artículos o reseñas como ésta. Que yo vote no cambiará nada el resultado de millones de votos. Y si nadie vota porque todos acaban siendo como yo, entonces empezaré a hacerlo. Solo entonces.

No cultivo la política práctica, pues, más bien teórica. Por eso el libro de Alfred LópezEso no estaba en mi libro de historia de la política me parece tan conveniente: porque permite observar el espectáculo desde la barrera, con perspectiva, pudiendo así comparar dislates, excentricidades, cambios, corrientes, ideas como lo que verdaderamente son: engranajes muy locos, a lo Franz de Copenhagen, para que la maquinaria social siga adelante.

Oclocracia

La oclocracia es el gobierno de la muchedumbre. Es un pequeño matiz que muchos votantes no consideran: la democracia no la da realmente el voto, sino las leyes que emergen de los votos. En otras palabras: un país no es más democrático cuanto más atienda las peticiones de la calle incluso saltándose las leyes vigentes, sino se permite al pueblo elegir a sus representantes, a sus expertos, los que deberán legislar, gestionar, negociar, etc. De igual modo funciona un avión: no se diseña, construye y pilota el avión de resultas únicamente del sentir popular o de las prostestas de las calles (¿cómo sabemos que las protestas son buenas o legítimas o representan a la mayoría?), sino en función de las decisiones de los expertos, a los que eventualmente podemos escoger mediante pruebas, cribas o citas electorales.

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Por todo eso, y algunas cosas más, tampoco soy de acudir a manifestaciones (sí, parezco todo un idiota en el sentido ateniense de la palabra). Por esa razón, también, considero que un grupo violento constituye una minoría en un grupo pacífico de manifestantes. Y que un grupo pacífico de manifestantes constituye una minoría de la población. Y que, finalmente, aún es más minoritario que el conjunto de individuos, en el que trato de incluirme, que recelan de las banderas, no ven nada bueno en las muchedumbres, no aman una tierra porque han nacido en ella, evitan las tradiciones porque impiden razonar por qué haces lo que haces, sortean siempre que pueden el maniqueísmo y una larga lista de particularidades insulares que, de ser posible, quizá reclamarían la independencia para los suyos.

Pero los números no dan y ni siquiera disponen de lengua, frontera etnográfica o cualquier otra arbitrariedad para envolver de épica y legitimidad su profundo desapego hacia la dictadura de las mayorías.

Eso No Estaba En Mi Libro De Historia De La Política

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Pero que todo eso me traiga al pairo no quita que me interese a nivel sociológico, psicológico y hasta humorístico. Por eso el libro de Alfred López, para mí, es la mejor manera de ver la política, y de practicarla. Un libro jalonado de anécdotas, historias, chascarrillos y hasta etimología para entender un poco más en qué andamos metidos todos, que en todos los lugares cuecen habas, que hasta un perro puede acabar gobernando un país bajo la tiranía de la democracia y todo un sinfín de píldoras de conocimiento que nos permitirán desdramatizar, objetivar y hasta sonreír (quizá, finalmente, lo más importante).

Un libro, de el de Alfred López, que en sus propósitos y funciones me recuerda poderosamente a Gog, del italiano Giovanni Papini, escrito en 1931. En él (toma historia que quizá no conocías, Alfred), se habla del diario de un excéntrico millonario que compra una república. Tras un tiempo gobernándola, llega a esta conclusión, que podría ser, también, el corolario de Eso no estaba en mi libro de la política:

Mañana puedo ordenar la clausura del Parlamento, una reforma de la Constitución, el aumento de las tarifas de aduanas, la expulsión de los inmigrantes. (…) Este poder oculto, pero ilimitado, me ha hecho pasar algunas horas agradables. Sufrir todas las molestias y servidumbres de la comedia política es una fatiga tremenda; pero ser el titiritero que, tras el telón, puede solazarse tirando de los hilos de los fantoches obedientes a sus movimientos es un oficio voluptuoso. Mi desprecio por los hombres encuentra aquí un sabroso alimento y miles de confirmaciones.

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Vuelta al pasado

Ha bastado una regresión, la de un nacionalismo tan anacrónico como ultramontano en una parte de nuestro territorio, para que esa España rancia y dictatorial haya salido de su escondite

JULIO LLAMAZARES

El líder de Vox, Santiago Abascal, tras conocer los resultados del partido.
El líder de Vox, Santiago Abascal, tras conocer los resultados del partido. ÁLVARO GARCÍA

Dice Juan Carlos Monedero, el comisario político de Podemos en la sombra, que Vox no es más que el Partido Popular con dos carajillos. Una magnífica definición que comparto y que para mí sitúa la política española en su lugar: venimos de donde venimos, no de donde algunos piensan que venimos.

Cuarenta años de democracia —30 de ellos integrados en Europa— han hecho creer a muchos españoles que nuestra historia no es la que fue y que nuestra tradición democrática es la misma que la de los franceses o los ingleses. Y no es así. Los españoles venimos de donde venimos, esto es, de siglos de intolerancia y enfrentamientos entre nosotros y de una dictadura que laminó cualquier intento de convivencia y cuyas consecuencias perviven en el tiempo. Si a ello le añadimos un atraso cultural afortunadamente muy mitigado en estas últimas décadas y un patriotismo mal entendido que pervive en amplias capas de la población y que nada tiene que ver con la de los habitantes de los países de nuestro entorno, para los que el patriotismo es un sentimiento, no una ideología, tendremos la explicación a las diferencias que caracterizan a la política española, comenzando por su exacerbación. Parece que es imposible que nuestros políticos hablen con normalidad. Siempre están al borde del enfrentamiento.

De un tiempo acá, junto a esa exacerbación e inflación de los sentimientos y del lenguaje con las que se desenvuelve, la política española ha adquirido una aspereza que nos remite a tiempos pretéritos, cuando el país entero era un bar de pueblo en el que los carajillos de orujo o de coñac y el humo del tabaco eran los reyes. Aquella España predemocrática y antieuropea no había desaparecido del todo, estaba agazapada tras las siglas del PP y ha bastado que parte de Cataluña se echara al monte para manifestarse con su propio rostro. Muchos se muestran sorprendidos, pero es porque no conocen este país de verdad. Tras su apariencia de normalidad, España sigue siendo diferente y arrastra un déficit democrático que se manifiesta en los momentos más delicados, como es éste en el que estamos desde que el independentismo catalán decidió radicalizarse y echarse al monte. No es que una parte de los votantes de la derecha española se haya tomado dos carajillos de coñac, es que no los necesitan para manifestarse como si lo hubieran hecho.

Durante bastante tiempo, desde que Fraga reunió bajo unas siglas y una gaviota a toda la derecha nacional, pareció que el franquismo había desaparecido de nuestro país arrastrado por la evolución de éste y por su propio ingreso en Europa y en el club de las naciones desarrolladas del mundo. Cuarenta años de democracia habrían borrado para siempre de nuestro imaginario aquella España que de tarde en tarde recuperábamos con las canciones y las películas de aquellos tiempos en los que la mediocridad moral lo inundaba todo. Pero ha bastado una regresión, la de un nacionalismo tan anacrónico como ultramontano en una parte de nuestro territorio, para que esa España rancia y dictatorial que se agazapaba tras la vitola de conservadora haya salido de su escondite y se haya mostrado tal como es, con su verdadero rostro y su lenguaje filofascista y antieuropeo, llenándolo todo de un olor a carajillo que a muchos nos ha devuelto a aquella España del siglo XX que ya creíamos desaparecida.

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