ENSAYOS SOBRE LA TIERRA MEDIA: TEXTOS INÉDITOS DE J. R. R. TOLKIEN SE PUBLICARÁN EN 2021

LA NUEVA COLECCIÓN DE ENSAYOS DE TOLKIEN PROMETE UN RECORRIDO MÁS DETALLADO SOBRE LA TIERRA MEDIA
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J. R. R. Tolkien nos dejó libros (y, más tarde, adaptaciones de sus novelas fantásticas) sobre un mundo fantástico, con personajes increíbles llenos de imaginación. Nos introdujo a un mundo que nos gustaría que fuera real, nos encariñamos con sus hobbits, nos enamoramos de sus elfos, nos maravillamos con un lenguaje nuevo. 

Leyendo El Silmarillion y la trilogía de El señor de los anillos nos quedamos con ganas de conocer más sobre la Tierra Media y sus diversos habitantes, sobre sus formas de vida y los lugares dónde vivían. 

En junio de 2021 se publicará una colección inédita de ensayos escritos por Tolkien. Los escritos de esta publicación tocan temas como la reencarnación de los elfos y los personajes a los que les puede crecer una barba. 

La nueva colección ya está autorizada por los herederos del autor y se llamará The Nature of Middle-earth (La naturaleza de la Tierra Media). La editorial encargada de la publicación es HarperCollins, una de las más importantes en Estados Unidos. En un comunicado al respecto, la casa editorial promete a los futuros lectores transportarlos de vuelta al fascinante mundo épico y fantástico de Tolkien.

Cabe mencionar que, en el pasado, esta misma editorial publicó en inglés obras inéditas de Tolkien, como Los hijos de Húrin, Beren y Lúthien y La caída de Gondolin

El hobbit, la primera historia de Tolkien sobre la Tierra Media, se publicó en 1937, seguida de El señor de los anillos en 1954 y 1955. Pero el director adjunto de HarperCollins, Chris Smith, dijo que el autor continuó escribiendo sobre la Tierra Media en las décadas siguientes, hasta los años anteriores a su muerte.

Smith afirmó también que, para Tolkien, la Tierra Media era sólo una parte de un mundo entero que merecía ser explorado, por lo que los escritos en esta nueva publicación revelan los viajes que el escritor realizó mientras buscaba cómo comprender su gran y única creación.  

Smith dijo que la nueva colección es un verdadero tesoro que ofrecerá a los lectores la enorme oportunidad de “mirar por encima del hombro del profesor Tolkien en el momento mismo del descubrimiento –y en cada página, la Tierra Media vuelve a cobrar una vida extraordinaria–”.

Los temas de los escritos son muy variados. Van desde la inmortalidad y reencarnación de los elfos hasta la naturaleza de los Valar (las entidades divinas de la Tierra Media), las tierras y bestias de Númenor, la geografía del reino de Gondor, e incluso a quiénes les puede crecer barba. Esto último ha sido un gran tema de debate entre los aficionados y fanáticos del mundo fantástico de Tolkien, pues no hay claridad sobre si los elfos, hobbits e incluso las mujeres enanas podían tener barba.

Los escritos serán editados por Carl F. Hostetter, un estudioso experto en Tolkien, quien actualmente es jefe de la Elvish Linguistic Fellowship, además de ser ingeniero informático de la NASA desde 1985. Asimismo, Hostetter trabajó con el hijo menor de Tolkien, Christopher, quien hizo la curaduría de la producción póstuma de su padre hasta su muerte en enero de este año, a la edad de 95 años.

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El mundo va

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Llevamos un año con la agenda saturada de COVID, de trabajo a distancia, de crisis económica, de cientos de miles de muertos, de cubrebocas y sana distancia, de vacunas y ciencia. La vida gira en torno a la pandemia, no es para menos; los poderosos hombres del siglo XXI encerrados en el laberinto de lo súbitamente inesperado. Pero el mundo se mueve.

Pese a todo lo que está pasando se siguen produciendo alimentos y petróleo; siguen prendiéndose las centrales de generación eléctrica, las aerolíneas vuelan operando a medio gas; los tenistas hacen cuarentena en Australia para jugar el abierto de Tenis; el fútbol americano está rumbo al súper tazón; las ligas de soccer intentan seguir su calendario; cantantes y músicos hacen uso de las redes para seguir vigentes; restaurantes y oficinas haciendo milagros para sobrevivir… La tecnología nos dio la oportunidad de seguir caminando, de encontrar cómo adaptarnos a la llamada “nueva normalidad” mientras el mundo se alista para la operación de salud masiva más grande de la historia. El mundo es resiliente a tal grado que con sorpresa comienzan a mostrarse datos de recuperación económica, la fe en el futuro parece insustituible, la democracia demostró hace unos días su capacidad de reinventar agendas como en Estados Unidos, y para sorpresa de muchos, Japón se alista para recibir al mundo en los Juegos Olímpicos de Tokyo y Dubai en la Expo Universal.

La pandemia ha causado la muerte de millones y aunque no es la primera vez que una enfermedad azota o extermina a poblaciones y comunidades enteras, la gran diferencia con el COVID-19 radica en el avance tecnológico y científico de hoy día que permitió que se rebasaran barreras burocráticas y estatales, para la creación de una vacuna en tiempo récord, demostrando así sus capacidades y despliegue; ambas -ciencia y tecnología- nos han enseñado que la colaboración es la mejor manera de resolver cualquier crisis que enfrente la humanidad.

Si tan solo el cambio climático, el hambre y la pobreza, la lucha contra otras enfermedades recibieran ese trato especial y urgente con el que hemos enfrentado al COVID-19, la sostenibilidad futura del planeta estaría asegurada. Por eso es importante reflexionar sobre lo que ha pasado en el mundo desde diciembre de 2019, cuando se registraron los primeros casos de la enfermedad.

En poco tiempo, muy poco, recursos, ideas, genios, tecnología, instituciones, universidades, todos, unieron esfuerzos hacia un objetivo común. Empero, en el mundo sigue habiendo muchos objetivos comunes que no hemos superado: todos los días 150 millones de seres humanos no saben si podrán comer al día siguiente; el sistema de producción actual está llevando al planeta al límite.

Hay que pensar en ello también; atacar a la pobreza, la desigualdad y el cambio climático con la misma generosidad y fuerza podría iluminar el camino hacia una sociedad global que reduzca la inequidad, la injusticia y que genere nuevos sistemas de producción sostenibles y amables con el medio ambiente. La rapidez con la que se logró una vacuna para hacer frente al COVID-19 es una muestra de los alcances que puede tener la colaboración de todas las naciones.

Imagen: Aja Kusick

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Los creadores del deepfake de Lola Flores: “Ya no se puede confiar en que todo lo que se ve en un vídeo es real”

Y resultó que no había nadie mejor que la faraona Lola Flores y un anuncio de cerveza para concienciar de la potencia de la tecnología deepfake. “La gente tiene que ser consciente de lo que la tecnología puede hacer, que ya no pueden confiar en que todo lo que vean en un vídeo es real. Por eso creo que es muy positivo concienciar de lo que se puede hacer con esta tecnología, con fines como este. De lo contrario lo que pasaría es que estas herramientas solo se utilizarían con fines perjudiciales”, opina Nico Roig.

Roig es el CGI artist de Metropolitana, el estudio que modeló la cara de Lola Flores para el anuncio de Cruzcampo que se ha hecho viral esta semana. Con él coincide el responsable de recrear la voz de Lola Flores en el spot, Fede Pájaro, del estudio The Lobby: “Hay mucha gente trabajando en el sector audiovisual para que este tipo de producciones sean lo más reales posibles, así que ya es muy difícil certificar a nivel técnico si es verdadero o falso. Lo mejor es tener criterio e informarte con fuentes de confianza y estar preparado para que no te puedan engañar”.

El spot ha recibido abundantes halagos, pero también ha elevado preguntas sobre hasta dónde puede llegar la publicidad para relacionar a las marcas con la imagen (y un discurso ficticio) de personas fallecidas. También ha encendido las alarmas de muchos sobre la tecnología deepfake, capaz de cambiar la cara y la voz de una persona por las de otra, recreándola artificialmente para que diga o haga lo que el autor quiera.

En el caso de la publicidad, la ley española es clara: son los herederos los que deciden si la imagen de una persona se puede usar en un anuncio. “Nosotros trabajamos con ideas de otros, pero hay líneas que no se pueden cruzar”, explica Ramón Arteman, director de Metropolitana. “En algún caso, no puedo dar nombres, hay proyectos en los que las marcas han intentado usar la imagen de personas fallecidas pero sus herederos no lo han permitido, y no se ha hecho”.

El anuncio de Lola Flores ha sido aprobado por su familia y “ha contado con gran implicación de sus hijas, Lolita y Rosario”, asegura Cruzcampo. Para recrear la cara sobre la de la folclórica sobre la de la actriz Mariana Taranto se usaron algoritmos de inteligencia artificial y una base de datos de 5.000 imágenes, de las que estos obtuvieron todos los patrones de movimiento y perspectiva de su rostro. Los trabajos se iniciaron antes de la pandemia. Sin embargo, gran parte de ese tiempo se ha empleado en satisfacer los requerimientos de la familia Flores.

“Nosotros recibimos inputs de un director, de una agencia creativa y en este caso también de la familia Flores. Había veces que ya a todo el mundo le parecía creíble, pero de golpe la familia Flores decía que no, que había detalles que no les encajaban. Al final el recuerdo que tenemos el público en general de Lola Flores no es lo mismo a que sea tu madre”, refiere Arteman.

El moldeado a mano de la forma de las cejas, la distancia entre las cejas y los ojos o la raya del pelo convirtieron el spot en un trabajo casi “artesanal”. Lo mismo ocurrió a la hora de producir la voz de Lola Flores, que tras varias pruebas con imitadoras, la familia decidió que fuera la de su hija Lolita la que se utilizara como base.

“En el audio ha habido dos partes. La parte tecnológica ha sido muy puntera, pero también la parte artesanal, casi artística”, afirma Pájaro, de The Lobby. “Creo que se ha sido también el motivo del éxito, que ha habido que ir corrigiendo manualmente muchos detalles. Haciéndolo solo con software la voz siempre tenía un punto muy digital”, detalla.

Lola Flores, ¿la primera de muchas?

Tanto los creadores de la voz como del vídeo coinciden en el término de “artesanal” para definir el deepfake de Lola Flores. Muchos meses de trabajo para unos pocos segundos. Esto lo aleja de las alarmas que generaron los deepfakes en su origen, cuando se temió que la capacidad de la inteligencia artificial para producirlos en grandes cantidades, muy rápido y con una credibilidad muy alta arrasara el entorno informativo.

De hecho, el deepfake más famoso y viral hasta el momento sigue siendo el que produjo BuzzFeed en colaboración con el cómico Jordan Peele, cuando Barack Obama aún ocupaba la presidencia de EEUU. Era un deepfake que pretendía avisar sobre el peligro de los deepfakes:

Sin embargo, en el lustro siguiente la construcción de bulos ha avanzado por otros derroteros. Las cadenas de WhatsApp y los grupos de Facebook producen más desinformación que los vídeos creados artificialmente.

La publicidad, sin embargo, puede ser otro cantar. “Es una industria especialmente propensa a obnubilarse por la última tecnología”, avisa Eduardo Prádanos, fundador y director creativo de la agencia Fluor Lifestyle. “Mientras que los deepfakes en el cine tienen criterios creativos y narrativos, en la publicidad (donde también podría tener esos criterios) es más fácil caer en criterios más cercanos a los meros fuegos artificiales y a los engaños a los consumidores”, destaca.

El éxito de la campaña de Lola Flores seguramente provoque que muchas otras marcas quieran imitarlo. La clave estará en cómo lo hagan. “¿Se van a apoyar en los deepfakes para hacer publicidad más relevante, más creíble y más confiable o, por el contrario, para sofisticar el arte de engañar a los consumidores? Es un tema súper interesante este. Me gustaría que la respuesta fuera la primera pero me temo que estará más cerca de lo segundo”, avisa Prádanos.

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Cisnes de invierno

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SUSANA IGLESIAS

La resaca de champagne de Año Nuevo todavía la siento en la mente. Intento demoler dentro de mí todo lo que construí esa última noche de un año en el que aprendí a amar con todas mis sombras y mi ternura. No queda nada más, son ficción esos domingos oculta en un edredón nuevo sintiéndome segura. No quiero recordar que tiré mi cepillo de dientes por aquella ventana, no quiero recordar que tuve alguien con quien podía abrazar el odio y la infinita mansedumbre de una caricia en el corazón al despertar. En el recuerdo está la nostalgia y es ahí donde se retuercen mis autodefensas dejándome inmensamente triste, me levanto de la cama, intento escribir otro capítulo de la nueva novela. Desde la otra noche han vuelto las pesadillas y el delirio. Doy vueltas por toda la casa tratando de asesinar un recuerdo. Una copa de champagne rota junto al piano me anunció esa noche lo que estaba por ocurrir. Escucho cada vez más historias cercanas de muertos por la pandemia, asumo el riesgo, le llamo a Jäger, sin dejar de reírse afirma que le regalo a ciertas personas momentos realmente literarios, menciona que deberían agradecerme por llenar con un poco de arte sus pusilánimes vidas. Quedamos de vernos al día siguiente, él llevará jugo, café, chocolatines, yo: sándwiches de tres quesos, aceitunas y dos paletas de chocolate con helado vegano de vainilla. Tomo un taxi de aplicación, jamás me había parecido tan triste Obrero Mundial y su cruce con Cuauhtémoc, recuerdo aquellas palabras con las que me han herido de muerte, no puedo llorar, la soledad me ha vuelto invencible. Una hermosa y elegante mesa de mármol va en camino, decido cancelar el pedido. Avanzamos, el tránsito me hace pensar que estamos en enero del año 2020, a vuelta de rueda, después de media hora por fin Constituyentes esquina con Gob. José María Tornel, ahí está Jäger con una cesta que fue de sus padres, caminamos hasta una de las entradas del Bosque de Chapultepec, nos adentramos hacia una zona de bancas de madera, el pasto ha crecido salvajemente, elegimos una y al sentarnos descubrimos que tiene pintada la palabra: Autogestión, las letras son azul marino. Comemos casi en silencio, estamos rodeados de ardillas, he traído suficiente pan, eso las mantiene lejos de nuestros sándwiches, les arrojamos pedazos, nos miran con ojos hambrientos, curiosos. Hablamos de lo que significa vivir solos, él dice que las personas somos como llamas, tiene razón, sirve café de un termo, hace tanto que no lo pruebo, le doy pequeños sorbos a la diminuta taza roja con miedo de una taquicardia, la cafeína me altera. Caminamos hasta el solitario lago, a lo lejos observamos un cisne flotando de costado.

— ¿Por qué se mueren los cisnes en invierno? 

— Los cisnes también mueren en primavera. 

— ¿Está muerto? 

—Vámonos.  

Las personas seguían llegando al bosque, con sus cestas de comida también, aquellas risas, su alegría, tan ajenas a la muerte, nos alejamos de ahí, les dejamos nuestro hermoso lago. 

Prohibido enfermarse

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RAFAEL PÉREZ GAY

En estos tiempos difíciles he recordado que en la casa de mi infancia estaba prohibido enfermarse.

No lo decían así mis papás, pero el mensaje era claro: el que se enferma, a su cuarto y ahí, con unas medicinas, se las arregla. Hasta la fecha, ignoro si nuestra salud era de hierro o nuestros cuartos recintos blindados capaces de curar la enfermedad.

No les miento. Si le resto la alta vejez, cuando se desvencijaron hasta reducirse al polvo, mis padres nunca fueron a un hospital. No se usaba, te morías y ya.

Hablo de mi familia. Mi padre una vez enfermó y casi deja la vida en un hospital por una pancreatitis cuyas causas eficientes fueron el alcohol y los agobios que le provocaba Rubén Zuno Arce que, por cierto, sí estaba enredado con el narco, me consta, pero sigo.

Mi madre se aventó a pelo, así se decía entonces, menopausias y males hormonales, y hasta un pequeño accidente vascular que le dejó la boca chueca uno o dos meses; luego, su boca volvió a ser la misma que me besaba en las noches antes de dormir. Ni de chiste el hospital. Salvo esos incidentes, prohibido enfermarse.

Cuando enfermé en mi vida adulta y tuve que pasar por hospitales, quirófanos y camillas me parecieron siempre una ofensa personal esas adversidades de la vida. ¿Y el cuarto blindado?, pensaba yo, antes de que la anestesia hiciera su efecto.

Uno llega a creer algún día que heredará la fortaleza, o la debilidad, de su padre y su madre. Error. Nada que ver: no se hereda el azar, la genética no decide a nuestro favor ni en nuestra contra. Pero en casa se sabía: prohibido enfermarse.

Un ejemplo sencillo: nunca fuimos, hasta muy avanzada edad, al dentista. ¿No me creen? Mi madre tenía una placa preciosa completa pegada al paladar y mi padre se fue quitando diente tras diente con los dedos índice y pulgar hasta quedar chimuelo. Qué facilidad para arrancarse los dientes. Yo ya era adulto y me quedaba frío cuando mi padre decía: mmm, se me cayó otro diente; para él todos eran dientes.

No nos critiquen demasiado; sí, fuimos una tropa de gitanos salvajes. Prohibido enfermarse, digo en las madrugadas, a eso de la cuatro de la mañana, cuando despierto con miedo.

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Fellini de los prodigios

Selma Dell’Olio rescata en ‘Fellini de los espíritus’ la obsesión por lo misterioso de este genial cineasta, que buscó entre cartas de tarot, sesiones de espiritismo y experimentos con LSD, intentando desvelar el enigma de la vida.

Fellini de los prodigios
Una escena animada de ‘Fellini de los espíritus’.  A CONTRACORRIENTE FILMS

BEGOÑA PIÑA

Al inmenso Federico Fellini la realidad se le quedaba muy corta. Insípida, minúscula, estaba a la vista de todos. Al mago de Rímini nunca le bastó. Era lo otro, lo misterioso, las ensoñaciones, lo indescifrable, lo que excitaba su exuberante ingenio. Locamente enamorado de la vida, husmeó y rastreó el enigma de ésta entre cartas de tarot, sesiones de espiritismo, reuniones con videntes y experimentos con LSD. El día que arqueó violentamente la espalda hacia atrás sintiéndose poseído por quién sabe qué, Giuletta Masina decidió que hasta ahí había llegado la broma.

“Hablaba de sus viajes astrales como de cualquier otro viaje”, recuerda la legendaria productora María Cicogna, en uno de los testimonios que se reúnen en Fellini de los espíritus, la película de Selma Dell’Olio. Estrenado en Italia hace solo unos meses, en el año del centenario del cineasta, el filme llega ahora a España a bordo del tren en el que partió Moraldo, que se despidió de Guido –”Addio, Guido…”– con la voz del propio cineasta, sustituyendo en esos segundos a la del actor Franco Interlenghi (Los inútiles, 1953).

Santos con los que bailar

Ese tren en blanco y negro y el recuerdo del histórico funeral que le dedicó Italia arrancan este ‘otro’ viaje de Fellini, explorador del universo de lo oculto. “Sus fábulas, siempre nuevas y desbordantes de frescura, eran más reales que cualquier fotografía de la realidad”, dijo en la homilía aquel día el cardenal Achille Silvestrini, uno de los supuestos representantes en la Tierra de ese otro arcano, Dios, indescifrable para el artista.

“Un católico italiano como Fellini tiene todo un panteón de santos y de milagros con los que bailar”, dice Terry Gilliam en la película, en la que se recogen las palabras del propio cineasta confesando: “Ahora no sé lo que hay más allá, pero sé que hay algo”. Una convicción a la que le llevó Gustavo Rol, un personaje singular que influyó poderosamente en él con sus supuestas proezas milagrosas o paranormales, fenómenos que incendiaban el entusiasmo del genio de Rímini.

Sobre todo, sus sueños

El viaje, clave en la vida y la obra de Fellini; Giuletta Masina -a la que llamaba hasta quince veces al día-, la Iglesia –con la que tuvo sus más y sus menos, sobre todo con La dolve vita, el libro del I Ching, el psicoanálisis de Jung, sus sesiones con Erns Bernhard, los encuentros con el mencionado Gutavo Rol… y sus sueños, sobre todo sus sueños, y la música de Nino Rota dibujan el mapa de esta aventura.

“Yo creo que en su Libro de los sueños está una de las claves esenciales para conocer el arte de un genio como Fellini”, sentencia su amigo, el periodista, escritor e ilustrador Vincenzo Mollica. Un código felliniano que destilaba una humanidad descomunal, un talento único y una energía portentosa y que se adivina en ese libro, esos cuadernos en los que el maestro anotaba y dibujaba sus sueños al despertar y que se recogieron en dos volúmenes, en una edición obra de Rizzoli RCS en 2007

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El director italiano Federico Fellini.  ARCHIVO

Todas las voces

“Todas mis películas hablan de un viaje, un viaje real o soñado”, asegura Fellini en una entrevista recogida en esta película, en la que se subraya el deseo irrefrenable del cineasta a emprender siempre un nuevo viaje. No una huida de Italia –”Cuando estoy fuera, no entiendo nada”–, sino una aventura hacia esos universos desconocidos y apasionantes. En uno de sus rodajes, el artista de Rímini pasaba cada día por delante de la Plaza de San Pedro y, cada día, se detenía, observaba y especulaba con “todas las voces que han pasado por esta plaza, todo el misterio que encierra”.

Fellini de los espíritus solo se aproxima un poco a la figura inabarcable de este genio, pero desde las imágenes de sus películas, desde los recuerdos de sus amigos y colaboradores, y, por supuesto, desde fragmentos de sus propias declaraciones en entrevistas y encuentros públicos se contagia cierta vitalidad ansiosa por visitar otra vez todo su cine.

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Federico Fellini con Giulietta Masina.  ARCHIVO

Funerales de Estado

Federico Fellini “se rindió a la muerte”, como dice una de sus amigas en la película, el 31 de octubre de 1993. La Italia de Fellini le dedicó funerales de Estado. A la basílica de Santa Maria degli Angeli, construida sobre las ruinas de las termas de Diocleciano, acudieron el presidente de la República, Oscar Luigi Scalfaro; el del Senado, Giovanni Spadolini; el de la Cámara, Giorgio Napolitano… los romanos invadieron las calles… Y Roberto Benigni, seguramente, ese día volvió a preguntarse, como había hecho tres años antes en el cementerio de La voz de la luna y ante la mirada del maestro: “¿No podemos volver a encontrarnos?”.

Cinco meses después, una mujer que estaba ingresada en la clínica Columbus de Roma, donde pasó sus últimos días Giuletta Masina, le contó a ésta que había tenido un sueño. Federico Fellini había vuelto a buscar a su adorada Giuletta con un bebé en brazos (la pareja tuvo un hijo que murió al mes de nacer). Entonces ella se embarcó en ese ‘sueño’ con los espíritus de Fellini. Y volvieron a encontrarse.

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ESTE DOCUMENTAL CELEBRA A LAS COMPOSITORAS QUE CAMBIARON EL RUMBO DE LA MÚSICA ELECTRÓNICA

ESTA CINTA RECUPERA EL VALIOSO LEGADO DE MUJERES SIN QUIENES EL DESARROLLO DE LA MÚSICA ELECTRÓNICA NO HUBIERA SIDO EL QUE CONOCEMOS
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El documental Sisters with Transistors (Hermanas con transistores; Lisa Rovner, 2020) es un recorrido por la historia y los aportes las mujeres pioneras de la música electrónica. Una de ellas fue Laurie Anderson, de quien se recupera esta afirmación: “La tecnología es una tremenda liberadora”.

Hoy en día estas palabras quizá nos suenan un poco ajenas, pues en el siglo XXI estamos acostumbrados a que mucha de nuestra vida está atravesada por la tecnología, nuestras relaciones y actividades. 

La tecnología nos ha hecho hacernos todo tipo de preguntas: ¿Qué lugar tiene en nuestras vidas? ¿Qué haríamos sin ella? ¿Podríamos vivir sin las comodidades y facilidades que nos brinda? ¿Qué papel juega en los roles de género que han sido asignados históricamente? ¿Qué puede lograr la tecnología y en manos de quién?

Al respecto, en el documental Anderson también dice:

Las mujeres se sentían naturalmente atraídas a la música electrónica. No tenías que ser aceptada por ninguno de los recursos dominados por los hombres. Podías hacer algo con la electrónica, y podías presentar tu música directamente al público. 

Por supuesto, la tecnología también forma parte de todo tipo de procesos creativos.

Por ejemplo, la radio le dio a muchas mujeres la oportunidad de experimentar con sonidos y tener un mayor alcance para difundir su trabajo. La radio de la BBC (British Broadcasting Company) tuvo una gran influencia en el trabajo de compositoras como Delia Derbyshire y Daphne Oram, ambas pioneras en la música electrónica. 

El documental Sisters with Transistors cubre a una gran pléyade de compositoras: Delia Derbushire, Daphne Oram, Bebe Barron, Maryanne Amacher, Clara Rockmore, Pauline Oliveros y Laurie Spiegel, algunas de las mujeres sin quienes el desarrollo música electrónica no hubiera sido el mismo.

Como en muchas profesiones y disciplinas, científicas y artísticas, las mujeres no tuvieron las mismas oportunidades que los hombres, y quienes accedieron a estos espacios no tuvieron la misma difusión ni el mismo reconocimiento. 

Este documental es un gran testimonio de que hubo, hay y seguirán existiendo mujeres en el mundo de la música electrónica. Pero además nos invita a preguntarnos por qué no conocemos a esas grandes mujeres exponentes de la música electrónica. 

En el sitio oficial del documental Sisters with Transistors puedes ver las historias de todas estas mujeres, su producción y sus composiciones.

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Los protocolos de los sabios de Trump

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Igual que las novelitas pornográficas copiadas a máquina que circulaban de mano en mano con grave sigilo entre los adolescentes en mi pueblo, los adultos se pasaban entre ellos en las barberías, con no menos avidez, un folleto en cuya portada figuraba un judío barbado a cuyas espaldas brillaba, con fulgores luciferinos, una estrella de David.

Los Protocolos de los sabios de Sión. Este panfleto, de pobres pero convincentes invenciones, exponía la trama de una conspiración tejida por los judíos para sojuzgar al mundo. Nadie, ni en un lugar tan alejado de los centros de poder como Masatepe, ni en ningún otro de la tierra, escaparía a esos tentáculos viscosos; y si hasta el magnate Henry Ford, quien había pagado de su abundante bolsillo la impresión de ediciones enteras del folleto en Estados Unidos, creía en esa fábula urdida con habilidad pueril, cómo no iba a convencer a un ebanista de mi pueblo, o a un criador de gallos de pelea de los que se congregaban en la tertulia de las barberías.

Hitler creyó también, o fingió creer en Los Protocolos de loa Sabios de Sión, que le sirvieron como pretexto ideológico para el exterminio de millones de judíos. Cuando me topé con ese folleto, que aún hoy no pierde vigencia, estoy hablando de los años cincuenta del siglo pasado. Entonces el horror de los campos de concentración nazi era ya cosa más que sabida, aún en los pequeños pueblos como el mío, pero era mucho más fuerte la avidez de la gente sencilla de ser partícipe de los graves secretos que los protocolos revelaban.

Sencillos y letrados, todos somos hijos del mito, y es tentador siempre pensar en términos de fábula; en ese terreno pantanoso, la conspiración y la profecía se hallan a sus anchas para explicar las ocurrencias diarias del mundo, desde la catástrofes naturales a las guerras; no en balde las Profecías de Nostradamus reviven cada comienzo de año para develar las contingencias siempre amenazadoras del futuro.

Los Protocolos de los Sabios de Sión, que justificaron los pogromos en la Rusia zarista, y las cámaras de gas de los nazis, no sólo no pierden vigencia hoy día, en pleno siglo veintiuno, sino que engendran descendencia.

Todas las fábulas inventadas por los militantes de la secta QAnon de la ultraderecha de Estados Unidos, pertenecen a la misma estirpe alimentada en la puerilidad que lleva a millones a creer que debajo de nuestros pies hay un mundo de aposentos subterráneos donde figuras famosas celebran aquelarres para manipular a su antojo nuestras vidas; cuando en realidad los manipuladores son quienes crean esas leyendas que pertenecen al mejor de los mundos de las historietas dibujadas en cuadros.

Nos hallamos en el apogeo de la era de las realidades alternativas. Ese otro mundo que no vemos, pero desde el que se controlan supuestamente  nuestras mentes, responde a los mecanismos naturales a la ficción. Y es regido por claves secretas, como en El código Da Vinci, de Dan Brown.

No es que quiera culpar a Dan Brown de la existencia de QAnon, pero la credibilidad de un dedicado lector suyo, viene a ser la misma. En una ocasión, me encontraba en la iglesia de San Sulpicio en París frente al cuadro de Delacroix, Jacob luchando contra el ángel, cuando la voz del guía al que rodeaba un grupo de turistas llamó mi atención: habían viajado hasta allí, desde Ohio o desde Dakota, con el exclusivo propósito de ver el lugar donde Silas, el albino del Opus Dei, busca la clave del paradero del Santo Grial.

Claves siniestras, hilos conductores de la conspiración de que se sienten víctimas, dirigida por estrellas de Hollywood, y a cuya cabeza se halla el villano mayor, George Soros, Gran Maestro del Estado Profundo, peor que Lex Luthor, el archienemigo de Supermán.

Es una historieta cómica, pero con consecuencias. Uno de los QAnonianos entró disparando en 2016 en una pizzería de un barrio de Washington, antes los ojos asustados del pobre dueño del local. El agresor había sido convencido de que desde allí se dirigía una red de ritos satánicos dedicada a la pedofilia, según la secta descubrió en el texto de correos electrónicos que contenían mensajes codificados. A la cabeza de esa red diabólica se hallaba nada menos que Hilary Clinton, candidata entonces a la presidencia por el partido Demócrata.

Enlistados por el FBI como terroristas potenciales, los cabecillas de QAnon se hicieron visibles en el reciente asalto al Capitolio. Y como en las tramas de los comics, responden ante un Jefe Supremo incógnito que se halla dentro de la misma Casa Blanca, al lado de Trump, y que a través de las redes va dejando rastros para que sean encontrados por los soldados de la causa de la pureza racial.

Que los QAnon pertenecen a una historieta cómica puede verse por sus atuendos, como el de Yellowstone Wolf, con sus cuernos de vikingo, envuelto en una piel de bisonte y su lanza en ristre, y que ahora en la cárcel reclama comida orgánica.

Y, por supuesto, los QAnon creen en los platillos voladores, y en los extraterrestres, desde luego que las civilizaciones intergalácticas desarrolladas están gobernadas por supremacistas blancos. Faltaría más.

El Boomeran(g)

Dormir en un cuadro de Mondrian, el más moderno de los modernos

 por           

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Cuando las retinas comienzan a acostumbrarse al zambombazo de color que despliegan las pinturas de las salas contiguas, se encuentran otro reto: detectar que aquello ante lo que nos encontramos no es otro enorme cuadro de Mondrian, sino una habitación real.

Esta, además, no fue diseñada por el artista holandés, sino por dos de sus coetáneos: Vilmos Huszár y Pieter Jan Christoffel Klaarhamer. Y también forma parte de la exposición Mondrian y De Stijlcon la que el Reina Sofía celebra su 30º aniversario y que puede visitarse hasta el 1 de marzo.

Dormir en un cuadro de Mondrian, el más moderno de los modernos

Aunque a nadie se le escapa que el mismo Mondrian podía haber firmado el proyecto. El Dormitorio infantil para la Villa Arendshoeve, hogar de la familia Bruynzeel, en Vooburg (Países Bajos), data de 1909. Pero podría pertenecer al catálogo de cualquier firma de interiorismo del presente. O del futuro.

Porque Mondrian y los artistas del movimiento que tomó nombre de la revista De Stijl, fundada por el pintor y crítico Theo van Doesburg, personalizan «lo más moderno del siglo XX». Teresa Velázquez, jefa de exposiciones del museo, lo considera así por muchas razones.

La más evidente es, quizás, la forma en la que aquellos artistas decidieron «liberar» a la pintura del marco para abrirla a una nueva realidad «que se refleja en las artes aplicadas, en el diseño, la arquitectura, la publicidad, incluso, la poesía».

«Esta apertura del color y de las líneas horizontales y verticales a otras disciplinas es el motivo por el que se traslada tan rápido la idea de lo moderno. De ese momento en el que está todo cambiando», añade.

Dormir en un cuadro de Mondrian, el más moderno de los modernos

Dormir en un cuadro de Mondrian, el más moderno de los modernos

Dormir en un cuadro de Mondrian, el más moderno de los modernos

LA NUEVA PLASTICIDAD

La arquitectura y el interiorismo no escaparon de su punto de mira. «Los artistas de De Stijl fueron los primeros en concebir y aplicar un lenguaje más moderno y funcional a estas disciplinas».

El papel desempeñado por el color y el uso de las líneas rompe con todo lo anterior. «Esta nueva plasticidad que los artistas plasman a través de diversos materiales genera experiencias espaciales totalmente novedosas».

Un ejemplo es la propia habitación infantil de Huszár y Klaarhamer. «Resulta muy curioso, porque es un espacio muy pequeño pero en el que parecen caber muchas cosas. Se nota cuando entras y no hay nada, pero al pintar las paredes y al comenzar a disponer los muebles originales, parece que aquello se ensancha».

Dormir en un cuadro de Mondrian, el más moderno de los modernos

Para Velázquez, este efecto es fruto de la forma en la que Mondrian y los artistas de De Stijl fueron capaces de trasladar la experiencia de la pintura a los espacios y al mobiliario. Estos comenzaron a concebirse de otra manera.

«Reprodujeron en sus diseños una realidad cada vez más objetiva, más concreta, más funcional. Los objetos ya no se reconocían como había sido hasta la fecha. Ahora la figura y el fondo se mezclan, los colores de los objetos se funden con los de la pared».

UNA HUELLA INDELEBLE

Los neoplasticistas se afanaron en diseñar muebles y otros objetos cotidianos. En arquitectura sus creaciones fueron más bien escasas. Se tuvieron que conformar con proyectar sus ideas en maquetas y fueron pocos los edificios finalmente alzados. Aun así, como señala Velázquez, «su huella es indeleble».

«Lo que llama la atención es que lo consiguieran con un repertorio tan pequeño, solo a través de líneas horizontales, verticales diagonales y planos de color. Es increíble que con esos mimbres tan elementales se pudiera sintetizar, además, una idea de serialismo. Porque, además del de funcionalidad, está el concepto de fabricar los diseños de manera industrial».

Dormir en un cuadro de Mondrian, el más moderno de los modernos

Dormir en un cuadro de Mondrian, el más moderno de los modernos

Dormir en un cuadro de Mondrian, el más moderno de los modernos

Es otra de las razones por las que Velázquez, al igual que otros muchos, reconocen a estos artistas como los más modernos entre los modernos. «No hay más que ver el éxito de ventas de la tienda del museo de todo lo relacionado con la exposición. Se venden tazas de Mondrian, abanicos, calcetines… ».

Dormir en un cuadro de Mondrian, el más moderno de los modernos

Dormir en un cuadro de Mondrian, el más moderno de los modernos

Para la directora de exposiciones del Reina Sofía, pese al coste y esfuerzo que ha supuesto al museo su montaje, una muestra como esta era más que necesaria. «Mondrian es un pintor muy reconocido. Pero hacía falta revisitarle. A él y al resto de artistas de De Stijl. Era necesario poner el foco en lo refrescante que fue su eclosión en el arte del siglo XX. Ponerlos en perspectiva, en el momento en el que les tocó vivir, y ver todo lo que han aportado desde entonces».

Revista de innovación, creatividad y tendencias – Yorokobu

Un año ‘horribilis’ de 18 meses

Tiempos para reconstruir, remontar lo perdido, poner en marcha lo tantas veces reflexionado en este confinamiento obligado. Tiempos propicios para que los pueblos se unan, los líderes exhorten a mirar por encima de las diferencias y a unir esfuerzos para trepar juntos las paredes del barranco en el que nos hemos despeñado.

Por desgracia para México, el año electoral no pinta para que en la reconstrucción unamos lo que en la crisis nos separó. Todo lo contrario. La lucha por el poder no suele extraer lo mejor de los actores políticos, que de por sí deja bastante que desear. Con 15 gubernaturas, 500 diputaciones y miles de alcaldías en disputa, los partidos políticos y sus líderes se están jugando, literalmente, el porvenir. Un contexto muy poco propicio para la solidaridad.

Desde hace tiempo las campañas políticas han adquirido la perniciosa costumbre de concentrarse en los defectos del adversario y cada vez menos en las propias virtudes. Es cierto que se trata de un rasgo que prolifera en todo el mundo, las redes sociales han dejado en claro que hay algo en la condición humana que hace de las emociones negativas la materia prima de las comunicaciones; es mucho más poderoso un mensaje de odio, resentimiento o miedo que cualquier elogio o mención positiva. Y la competencia política ha convertido a la descalificación y al vituperio en el más rentable de los mensajes políticos. Y tampoco es que debamos cargarles la mano, en cierta manera simplemente reaccionan al contexto; el cinismo instalado en la conversación pública nos predispone a darle más credibilidad a los defectos que se atribuyen uno al otro que a cualquier virtud que se adjudique alguno de ellos. “Si no puedo convencerte que mejoraré al país, al menos puedo intentar convencerte de que mi adversario le infligirá un daño mayor”.

Por razones excepcionales nos esperan elecciones aún más viscerales que las usuales. Las dos principales fuerzas, por motivos puntuales, tienen poco que decir en su favor y mucho en contra de sus rivales. Por un lado, más allá de los méritos o deméritos que pueda tener el gobierno de la 4T, asunto sobre el cual, por demás está decirlo, cada uno de los lectores tiene una opinión categórica en un sentido u otro, lo cierto es que la crisis económica y social se llevó mucho de lo que el gobierno podría presumir. Los enormes esfuerzos redistributivos realizados por López Obrador fueron barridos por la debacle en la producción, el turismo y el comercio. No hay políticas públicas para generar empleo o incremento del poder adquisitivo de las mayorías que resista una caída de 9 por ciento en la economía de un país.

Frente a esta durísima realidad, lo único que queda es presumir las intenciones, lo cual podía ser atractivo en los primeros meses, pero resulta mucho menos efectivo a dos años de distancia. Por consiguiente, el mayor recurso de López Obrador para retener el control de las cámaras, algo imprescindible para sacar adelante la segunda mitad de su sexenio, o conquistar gobiernos estatales para su partido, reside en convencer a los votantes de la perfidia del PRI y el PAN. Nos espera, pues, un desfile de mañaneras cargadas de denuncias sobre la corrupción de los gobiernos pasados, escándalos de funcionarios de administraciones anteriores, descripciones dantescas de los infiernos provocados por el sistema neoliberal.

La oposición, por su parte, está dispuesta a devolver misiles por cada dardo recibido. Su argumento para regresar al poder reside esencialmente en explotar los desaciertos reales e inventados de la 4T y ampliar la repulsa contra López Obrador en los segmentos que les son afines. Muy poco tiempo o ninguno han dedicado a construir una alternativa real para proponer soluciones frente a los grandes problemas del país, la mayor parte de los cuales sus propios gobiernos generaron. Al no tener una respuesta frente a la inseguridad pública, la pobreza, la desigualdad social o la corrupción, lo único que les queda es convencer a la opinión pública que Morena lo está haciendo fatal.

Por lo demás, no se trata solo de que viviremos un clima narrativo aún más intoxicado por las campañas negativas. Peor aún, la dura rivalidad entre actores políticos y partidos se cobrará un alto precio en materia de desacuerdos legislativos y en fricciones entre gobiernos federal, estatales y municipales. Ninguno querrá ceder un proyecto, una ley, una partida presupuestal que pueda ser presumido por el rival. Por el contrario, por encima de las responsabilidades públicas y la búsqueda del bien común, las autoridades de uno y otro partido intentarán hacer ver mal a su competidor.

Me gustaría equivocarme y pensar que los líderes políticos comprenderán el momento histórico que viven y la necesidad de unir esfuerzos ante la profunda crisis en la que nos encontramos. Pero me temo que no será así. Ambos bandos actuarán como fieles de una cruzada sagrada; unos para detener los cambios de la 4T y “salvar al país”, los otros para sacar adelante la transformación a favor de los pobres. Imbuidos de sus respectivas místicas, las dos partes están dispuestas a incendiar la pradera para conseguirlo y pisotear lo que sea necesario. Mala cosa; el año horribilis habrá sido de 18 meses.

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