¿Qué se debe?

Nos inclinamos a creer que las calumnias políticas y las ‘fake news’ son cosa actual, un invento reciente. Lo cierto es que fue una práctica constante a partir del siglo XVIII

Qué se debe? | Opinión | EL PAÍS

Nos inclinamos a creer que las calumnias políticas y las fake news son cosa actual, un invento reciente. Lo cierto es que fue una práctica constante a partir del siglo XVIII a medida que se adensaba la nueva clase burguesa, centro y diana de todo engaño. Si ahora parece algo nuevo es tan sólo porque ha aparecido un nuevo tipo de ciudadano atontado que se cree las majaderías de internet. No es una práctica nueva, es una clase nueva.

Una de las más hermosas fake news que se pueda estudiar es la que promovió la Encyclopédie Méthodique, enorme producto de colosal influencia en todo Europa. En 1782 publicó un volumen de geografía donde apareció la maldita pregunta: “¿Qué se debe a España? Desde hace dos siglos, desde hace cuatro, desde hace seis, ¿qué ha hecho por Europa?”. Como es lógico, el texto era un amasijo de calumnias, informes tergiversados, juicios hipócritas y sobre todo falsedades. El problema es que donde más gente lo tomó al pie de la letra fue, naturalmente, en España. A partir de ese momento comienzan las dos greñas, la de los que la odian y la de quienes se creen obligados a defenderla. Así como las damas madrileñas se vistieron de Carmen (la de Mérimée) con perfecta candidez, así también aparecieron los “rancios” (defensores de España) y los “felones” (traidores afrancesados). Los dos bandos iniciaban la divisoria entre ilustrados y castizos, liberales y carlistones, las dos Españas en pugna que se dan de bastonazos hasta el día de hoy con Podemitas y Voxistas. Una plaga.

La historia entera y la aparición del primer diario insumiso español, El Censor, así como la figura sulfúrica de Forner, está en ¿Qué se debe a España?, de Francisco Uzcanga. Se lee mejor que una novela porque el autor es un literato de raza.

https://www.elboomeran.com/author/felix-de-azua/

Yo tampoco confío en el INE

imagen pluma firmas

EPIGMENIO IBARRA

Yo, como muchas y muchos mexicanos más, tampoco confió en el INE. ¿Cometo por esto un sacrilegio? ¿Soy acaso reo de alta traición por decirlo? ¿Atento contra la democracia? ¡Qué va! Alzo la voz y me sumo a un debate y a una exigencia impostergables: Como otras instituciones del Estado mexicano, el INE dejó, desde hace mucho, de ser el fiel de la balanza y ha de ser reinventado de los pies a la cabeza —con apego a la ley y con urgencia— para que sirva a la nación y no solo a unos cuantos. 

Es para defender la democracia —y no para destruirla, como falsamente sostienen algunos en los medios de comunicación— que es preciso transformar y restaurar la confianza pública en esta institución de la que depende, en gran medida, la convivencia pacífica en nuestro país. 

Por la acción corrosiva del viejo régimen y la presión de los poderes fácticos, el INE ha tomado en el pasado y toma ahora de nuevo partido, lo que genera desconfianza, incertidumbre e inestabilidad. La ya de por sí explosiva mezcla de violencia heredada, injusticia crónica y desigualdad social puede volverse así aún más volátil y peligrosa.   

Solo en la elección de 2000 la actuación del entonces Instituto Federal Electoral fue totalmente incuestionable. La institución, una conquista obtenida luego de largos años de lucha de los más amplios y diversos sectores de la sociedad en contra del autoritarismo, garantizó un cambio que muchos creyeron una verdadera transición democrática.

Poco tardó Vicente Fox Quezada, el vencedor en las primeras elecciones que fueron libres, limpias y auténticas como lo establece la Constitución, en demostrar que esa transición era solo una falacia y en traicionar a México. Menos tardó el IFE en cerrar los ojos y guardar silencio. 

El fraude electoral, el robo de la Presidencia en 2006 se fraguó en Los Pinos. El Presidente de la República, los poderes fácticos, el entonces candidato del PAN, Felipe Calderón, violaron repetida y escandalosamente la ley. Por acción y omisión, el IFE, sus consejeros de entonces, son corresponsables de ese crimen de lesa democracia. 

En 2012, ni el PRI ni Enrique Peña Nieto se robaron la Presidencia, solo la compraron. El candidato de la televisión y del poder económico fue impuesto a “billetazo” limpio. Solo el IFE no vio ni sancionó el inmenso y descarado despliegue propagandístico que superó, ampliamente, los límites establecidos por la ley. 

La recompensa por su conveniente ceguera llegó pronto: como producto del llamado “Pacto por México” suscrito por el PRI, el PAN y el PRD, y como una más de las reformas de Peña Nieto, se constituyó el actual INE y se le dotó de un inmenso presupuesto. 

Con cambio de nombre, una Presidencia robada y otra comprada a cuestas, llegó el INE a 2018. Más que la imparcialidad de un árbitro, cuya credibilidad estaba ya comprometida, lo que hizo incontrovertible la victoria de Andrés Manuel López Obrador fue el hecho de que la gente, como nunca en la historia, se volcó a las urnas.  

No pudo entonces el INE inclinar la balanza a favor de quienes le dieron vida, lo bautizaron, le asignaron propósito. Lo intentará ahora de nuevo. Pese a que no confío en el árbitro, yo voy a participar en la contienda. Para consolidar la transformación pacífica y democrática de México nos toca de nuevo acudir masivamente a las urnas.

https://www.milenio.com/opinion/epigmenio-ibarra/itinerarios

1521. La conquista de los indios

Hernán Cortés | Real Academia de la Historia

En lo que llamamos “la Conquista de México” participaron unos 2 mil 100 españoles. Entre 1519 y 1521, apenas hubo en un mismo momento más de mil. Murieron en el intento seis de cada 10, proporción “mucho mayor que los que solían morir en campañas análogas de Europa”, precisa José-Juan López Portillo, autor de un ensayo sin desperdicio: “Cortés, el extranjero útil” (Nexos, septiembre 2019. https://bit.ly/3d6Txju).

Una proporción mucho menor, uno de cada 15, murió en el contingente de 6 mil españoles integrantes del ejército multiétnico de los Habsburgo que derrotó y capturó a Francisco I de Francia en los campos de Pavia, en 1525. PUBLICIDAD La pregunta obvia que suscitan estas cifras es: ¿cómo pudieron estos tan pocos y tan mortales aventureros conquistar México, es decir, la muy poblada y guerrera ciudad de Tenochtitlan, joya del llamado imperio mexica?

La pregunta interesante es cómo pudo Cortés crear esa federación La respuesta es simple: no pudieron. No fueron sus poderes bélicos, ni el supuesto terror sagrado que infundían con sus caballos y sus arcabuces, los factores que explican lo que llamamos la Conquista de México. Fue su capacidad de obtener aliados indios y de agruparlos en la causa antimexica, en una causa común que admite el nombre de “federación guerrera”. Esta federación, integrada en mayoría abrumadora por lo que llamamos indios, llevó a cabo lo que llamamos Conquista, es decir, la derrota del pueblo mexica y la caída de Tenochtitlan.

La pregunta interesante es cómo pudo Cortés crear esa federación. La respuesta al uso es que pudo hacerlo por su genio político, porque supo leer en los enigmas de aquel extraño mundo, absolutamente desconocido para él, la constante política clave: la opresión mexica y la disposición de los señoríos indígenas dominados por Tenochtitlan a rebelarse contra ella. Del genio político de Cortés no hay duda alguna, pero sobre el mecanismo que utilizó para ir agremiando señoríos a su federación guerrera, hay muchas confusiones todavía. José-Juan López Portillo ha descrito ese mecanismo. No tiene que ver tanto con el genio político de Cortés como con su capacidad de poner la violencia española al servicio de caciques que querían mantenerse en el poder o hacerse de él por la fuerza.

Héctor Aguilar Camín​

https://www.milenio.com/opinion/hector-aguilar-camin/dia-con-dia/1521-la-conquista-de-los-indios

Del republicanismo de ayer al de hoy

Jaime Pastor y Miguel Urban

En la imagen: Manifestantes republicanos muestran su alegría en la confluencia de las madrileñas calles de Alcalá y Gran Vía, el 14 de abril de 1931. En vídeo: las imágenes de las celebraciones de la proclamación de la Segunda República, el 14 de abril de 1931. FOTO: EFE
En la imagen: Manifestantes republicanos muestran su alegría en la confluencia de las madrileñas calles de Alcalá y Gran Vía, el 14 de abril de 1931. En vídeo: las imágenes de las celebraciones de la proclamación de la Segunda República, el 14 de abril de 1931. FOTO: EFE

Este 14 de abril conmemoramos el 90 aniversario de la caída de la monarquía borbónica de Alfonso XIII y la proclamación de la Segunda República. Un proceso que, como se sabe, fue el resultado de la victoria de las candidaturas republicano-socialistas en las principales ciudades durante las elecciones municipales realizadas dos días antes y, sobre todo, de la salida del pueblo a celebrar su triunfo en las calles de Eibar, Barcelona y, más tarde, Madrid y otras ciudades,  conduciendo así a la proclamación oficial de la República española en la capital del Estado a las ocho de la tarde.

Mucho se ha escrito sobre las enormes esperanzas que generó la Segunda República, sobre las conquistas que se fueron alcanzando, sobre las diferencias entre las diferentes fuerzas de la izquierda, pero también sobre los obstáculos que las derechas reaccionarias fueron interponiendo en los años posteriores, hasta conducir al levantamiento militar a guerra civil y la victoria del franquismo, apoyado por el nazismo alemán y el fascismo italiano.

No pretendemos en este artículo hacer un repaso de aquellos acontecimientos, sino reivindicar el hilo que unió aquella jornada con lo mejor de la tradición republicana que a lo largo del siglo XIX se fue extendiendo en nuestras tierras y que fue uniéndose a otros idearios como el federalista, el socialista, el libertario o el municipalista. La experiencia de la Primera República fue corta, debido al golpe militar que acabó con aquella para abrir paso a la Restauración borbónica pero, frente a la demonización que ha sufrido por parte de las derechas y la historiografía oficial, también estuvo llena de enseñanzas.

Hoy, el republicanismo recupera todo su sentido frente a una monarquía corrupta y heredera del franquismo y a un régimen lleno de grietas por todos lados. Encuestas como la promovida por la Plataforma de Medios Independientes hace ya unos meses han venido a confirmar que el rechazo a la monarquía sigue extendiéndose, no sólo en Catalunya y Euskadi sino también entre las personas menores de 45 años y las gentes de izquierda en general. Dentro del parlamento español son también significativas, aunque sean minoritarias, las fuerzas políticas que se declaran abiertamente republicanas y no renuncian a seguir exigiendo un juicio justo al monarca huido, Juan Carlos I, y la convocatoria de un referéndum sobre la forma de Estado. Sabemos sin embargo el miedo del establishment y de los partidos del régimen, incluido el PSOE, a someter a la monarquía al juicio y al debate público, conscientes de que, tras el fin del juancarlismo, abrir esos procesos podría poner al desnudo todo el lastre que este régimen ha heredado del franquismo y que en la Transición se quiso ocultar y, sobre todo, hacer olvidar.

Frente a la demofobia del régimen, tenemos que reconstruir hoy un nuevo republicanismo que, como escribimos en nuestro capítulo del libro que hemos coordinado, ¡Abajo la monarquía! Repúblicas, no sea una mera reivindicación nostálgica de las experiencias republicanas pasadas, sino que mire al futuro:  ha de reivindicar un republicanismo antioligárquico, basado en una democracia deliberativa y participativa, en la plurinacionalidad y el derecho a decidir de nuestros pueblos, laica, confederal, municipalistaecosocialista y feminista. Porque, ante la crisis civilizatoria global a la que estamos asistiendo, no podemos limitarnos a apostar por una república que se limite a sustituir la monarquía por la elección mediante sufragio universal de una jefatura del Estado para instalar un modelo presidencialista que mantenga intactos los pilares de este régimen y de la oligarquía que lo sustenta.

A pesar del agotamiento del ciclo abierto por el 15M hace casi diez años y del impasse en que se encuentra el movimiento soberanista catalán, a lo largo de las experiencias vividas por millones de personas en estas y otras movilizaciones de la última década, ese nuevo republicanismo ha ido manifestándose en cantidad de foros y espacios de debate y se han ido reflejando en propuestas que pudieran llegar a materializarse en procesos constituyentes democratizadores.  

También ha vuelto a aparecer como referente la experiencia del Pacto de San Sebastián que precedió a la proclamación de la Segunda República. Sin idealizarlo, ya que tuvo fuertes limitaciones por el mayor peso de fuerzas ajenas a la izquierda, pensamos, como se postula desde distintas revistas alternativas, que sería necesario ir creando las condiciones para un pacto confederal entre las fuerzas políticas y sociales republicanas que permita articular las luchas por venir.

Sabemos también que sólo podremos dar pasos adelante en ese camino si dedicamos todo el esfuerzo necesario para la reconstrucción de un tejido asociativo de diferentes organizaciones sociales, culturales y políticas que sean portadoras de un nuevo republicanismo en el que, como escribe David Fernández en el libro ¡Abajo el rey! Repúblicas, la palabra República no sea sólo una forma de estado, sino “sobre todo una cultura política democrática, una defensa del interés público y los bienes comunes y una forma de garantizar y compartir la igualdad entre todas y todos”. Además, estamos convencidos de que, si queremos evitar el riesgo de fragmentación de las luchas que desde abajo debemos impulsar y apoyar contra la agravación de las desigualdades de todo tipo y hacer frente a la amenaza que supone el ascenso del bloque de las derechas extremas, cualquier paso adelante hacia esa confluencia ayudaría a generar nuevas esperanzas de un cambio que sin duda ha de ser republicano.

En este camino, nuestro peor enemigo no es la incertidumbre del cambio, sino la resignación del “no se puede” que asegura la supervivencia del viejo régimen que nunca parece terminar de morir. El momento republicano debe entenderse como una ventana de oportunidades no sólo para detener la sangría de pérdida de derechos sino como un punto de inflexión histórico-político para garantizar nuevos derechos e inventar nuevas formas de democracia. Así, frente a quienes contemplan aterrados, desde arriba, la crisis socio-política como una época de decadencia y se esfuerzan en gritar “¡viva el rey!”, los y las de abajo deberíamos contemplar la escena, también en todo su dramatismo, como un momento impostergable para la recreación democrática, la redefinición de las lógicas de la representación y para la subversión de todas las reglas del sistema social que nos han conducido a tamaño desastre, agrupándonos bajo la consigna “¡abajo el rey! Repúblicas”. 

https://blogs.publico.es/tomar-partido

¿Sabías que el hombre puede producir leche paterna y amamantar a su hijo?

Así es, los hombres pueden producir leche paterna.

Sin embargo, la cantidad de leche no sería la misma que la leche materna. Hay quienes afirman que la leche paterna no es apta para consumo humano, sin embargo, casos recientes – insólitos por supuesto- han demostrado lo contrario.

Lactancia masculina

¿Porqué los hombres pueden producir leche paterna? La razón es por que las glándulas productoras de leche de los hombres y las mujeres son las mismas. Y existen varias maneras por las que puede producir leche, la primera es por un extraño fenómeno desencadenado por una patología llamada prolactinoma un tumor que estimula la secreción de leche.

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Esto también puede deberse a la exposición a estrógenos, andrógenos (a veces tomados en secreto para evolucionar el cuerpo), marihuana y algunos medicamentos.

Todo lo anterior provoca el aumento de las glándulas mamarias (conocido como ginecomastia), una vez es esa situación puede producirse leche utilizando un bombeador o dejando a un bebé succionar del pezón masculino. Si bien no puede producir la misma cantidad de leche que una mujer, su leche podría funcionar como un complemento.

En los últimos años la lactancia masculina ha despertado interés y ha sido objeto de varios estudios, de hecho un articulo del periodico de Sri Lanka “The Mercury”, de octubre de 2002, relata la historia de un viudo de Sri Lanka que amamantó a su bebe.

Un hombre de 38 años de edad de Sri Lanka, cuya mujer ha muerto hace tres meses, parece tener la habilidad de dar el pecho a sus dos hijas pequeñas. El hombre, de la ciudad central de Walapone, perdió a su mujer durante el parto.

«La mayor de mis hijas rechazó ser alimentada con leche artificial. Un día estaba tan preocupado, que para intentar que dejara de llorar, le ofrecí mi pecho. Entonces me di cuenta que yo era capaz de amamantarla” admitió el hombre.

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El dortor Kamal Jayasinghe, del hospital gubernamental de Sri Lanka, explicó que era posible que los hombres produjeran leche, cuando la hormona prolactina se hace hiperactiva.

Ultimamente se está haciendo una moda la lactancia masculina, pues un diseñador confeccionó una camisa ideal para la lactancia masculina.

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La camisa es diseñada por el sueco Ronnie Österberg y la ha nombrado Man:MILK (Hombre: Leche), una camisa ideal para el amamantamiento masculino y uno de los proyectos presentados en la categoría Body de los Premios Index 2007: diseño para mejorar la calidad de vida.

¿Qué te parece?

Fuente: Medline PlusMuy InteresanteClarín.com

Este artículo fue publicado el 4 de febrero de 2009. Actualizado el 12 de abril de 2021.

https://www.planetacurioso.com/

‘A LOS JÓVENES QUE QUIEREN MORIR’: ENVÍALE ESTE POEMA A UN JOVEN DEPRIMIDO

UN DESGARRADOR PERO ALENTADOR POEMA DE GWENDOLYN BROOKS, QUE PODRÍA AYUDAR A LAS PERSONAS QUE CONSIDERAN ACABAR CON SUS VIDAS

red flowers in tilt shift lens

No hay duda de que la pandemia ha colocado al ser humano en un momento sumamente difícil. Si se le suma a la pandemia el problema más grave aún de la crisis climática, no debe sorprendernos que estemos viviendo también una pandemia de depresión y ansiedad. Muchos jóvenes perciben un futuro incierto, con dudosas opciones de trabajo, con dudas sobre si deben o pueden formar una familia. No es extraño que en algunos países, como en Japón, se haya incrementado notablemente el índice de suicidios.

Sin embargo, como enseñó Dostoievski, todos los tiempos, no importa las condiciones, son tiempos en los que vale la pena vivir, pues la vida tiene un valor intransferible e incuantificable. Esto es aún más claro en el caso de los jóvenes, quienes siempre tendrán nuevas oportunidades, siempre habrá fuerzas renovadas. Aunque esto se dice más fácil de lo que se hace, todos necesitamos inspiración o alivio en la vida cotidiana. Y a veces los podemos encontrar en la belleza del mundo, en la poesía.

Vale la pena recordar que pese a lo deprimidos o adoloridos que estemos, el mundo siempre vuelve a florecer. Como dice Hölderlin, no importa cuán frío y sin alegría haya sido el invierno, poco a poco reverdece el pasto y se alcanza a oír “un pájaro solitario”. 

La poeta estadounidense Gwendolyn Brooks escribió este poema como socorro a los jóvenes que quieren morir. Es un poema que muestra un espíritu compasivo y exalta la vida. Y ese es su genio: más que la forma, la naturaleza diáfana de su argumento y la esperanza sobre la que se apuntala. A continuación, una traducción. Si lees en inglés te recomendamos la versión original, la cual puedes leer en este enlace

 

A los jóvenes que quieren morir

 

Siéntate. Inhala. Exhala.

El arma esperará. El lago esperará.

la sustancia amarga en el pequeño hermoso frasco

esperará, esperará:

podrá esperar una semana: y esperará todo abril.

No tienes que morir este día. 

La muerte permanecerá, 

Te aseguro que la muerte esperará. La muerte

tiene todo el tiempo. La muerte puede

atenderte mañana. O la próxima semana. La muerte está

justo en esta calle, un poco más allá; y es la vecina

más complaciente, está lista para encontrarte

a cada instante.

 

No necesitas morir hoy.

Quédate aquí un poco  –pese al despecho, y el desánimo y el dolor.

Espera a ver lo que depara el mañana.

 

En las tumbas no crecen verdes que te sirvan.

Recuerda, el verde es tu color. Eres la primavera.

 

Imagen de portada: Bart Ros / Unsplash

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LOS MITOS Y LAS RAZONES

La imagen de la Tierra saliendo sobre la luna en 1968 que lo cambió todo |  National Geographic

En 1968 el Apollo 8 invadió la órbita de la Luna, y por primera vez su tripulación fotografió a la Tierra. En ese momento el capitán de la nave, William Anders, en una transmisión en vivo por televisión, leyó los 10 primeros versos del libro del Génesis. Imaginemos ese momento, 5 millones de personas estaban siguiendo la transmisión, y vieron al planeta que habitamos, una esfera flotando en la oscuridad del Universo, y con la voz de Anders, “Hizo la luz, las aguas, la vida…”. Lo trascendental fue que Anders, para manifestar su emoción, y hacer entender a la humanidad el excepcional paso que habían logrado, eligiera un libro fundacional, la narración de un mito y desechara los argumentos tecnológicos y científicos.

Si en ese momento hubiese informado que estaban ahí porque el Apollo 8 tenía tal potencia y se trasladaba por las leyes de la física, etcétera, es decir, los argumentos científicos, los espectadores no habrían dimensionado lo que sucedía: a pesar de que la ciencia sabía cómo y por qué estaban en la órbita de la Luna, no tenían una explicación para lo que estaban viendo. Anders recurrió al mito del Génesis porque no podía explicar con certeza el porqué de  ese Universo infinito que contemplaba, no sabía cómo ese portento podía existir. No lo sabemos. Es por eso que hemos inventado los mitos, y los hemos depositado en los libros, para que sigan existiendo. Los mitos no fueron creados, como dice el lugar común, porque “tuvimos miedo a los fenómenos naturales”, no, lo mitos son para dar explicación a lo inexplicable. La urgencia de crear mitos nos arrastró a inventar la escritura, de buscar superficies y materiales para escribir, y desde esos primeros leguajes y jeroglíficos, la humanidad no se ha detenido en registrar todo lo que sabemos. El miedo no crea, el miedo no inventa, al contrario, niega, oculta; nos mueve la admiración, habitamos en una obra tan grande, que no podemos discernir el porqué de su existencia y de la nuestra.

Los seres humanos somos hacedores de historias, y necesitamos ir más allá de la información, si nos dicen que el amor es consecuencia de la química del cerebro, buscamos más motivos, en el alma, en el espíritu. Esa entelequia, el espíritu, la creamos para decir que somos algo más que huesos, músculos y químicos en el cerebro, poseemos algo invisible, intangible.

En la medida en que las razones llegan, que la ciencia sabe un poco más, los mitos persisten, porque seguimos con muchas dudas. Es ahí en donde está nuestra vida espiritual, en la conciencia de nuestro ser ante las dudas y certezas, ante lo que no sabemos. Las religiones son instituciones, no son remansos espirituales. El espíritu está fuera de la estructura burocrática y legislativa religiosa, está en ese momento en que nos dimensionamos solos y efímeros en la eternidad del Universo.

 

PUBLICADO POR AVELINA LÉSPER 

https://www.avelinalesper.com/2021/02/los-mitos-y-las-razones.html

Thomas Vinterberg: “Me di cuenta de cuántas cosas grandes se habían hecho en la historia por gente borracha”

El cineasta danés reflexiona en ‘Otra ronda’ sobre la manera en que bebemos alcohol, la felicidad o no que nos procura y la pérdida de curiosidad y de incentivos en la sociedad occidental. Aspira a los Oscar a la Mejor Dirección y a la Película de Habla no Inglesa.

El cineasta danés Thomas Vinterberg.
El cineasta danés Thomas Vinterberg.  BTEAM

El psicólogo Finn Skårderud, psiquiatra del Comité Olímpico Noruego, defiende la teoría de que el ser humano nace con un déficit de nivel de alcohol en sangre de 0,05%. Según su hipótesis, si cada día bebiéramos la cantidad de alcohol suficiente para corregir ese desequilibrio, rendiríamos mucho más y mejor. El danés Thomas Virterberg, una voz muy personal del cine europeo hoy, encontró en este ‘dudoso’ estudio la coartada perfecta para “celebrar el alcohol”. 

Otra ronda, ganadora de los Premios del Cine Europeo a la Mejor Película, Dirección y Actor (Mads Mikkelsen); aspirante a los Oscar a Dirección y Película en Lengua no Inglesa, y Premio al Mejor Actor en San Sebastián, entre otros muchos galardones, nació para festejar la liberación y la felicidad que nos proporciona el alcohol, y terminó siendo una auténtica celebración de la vida.

Con cuatro intérpretes –Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Magnus Millang y Lars Ranthe-insuperables, la película presenta a un grupo de profesores de mediana edad que deciden someterse al experimento sociológico que corrobore la teoría de Skårderud… e indagar un poco más allá. La película se va transformando, como los personajes, a medida que aumenta el nivel de alcohol en su sangre. De la primera felicidad, al desconcierto, los momentos amargos, la relación con los demás… hasta la decisión final. ‘Otra ronda’, además, denuncia la hipocresía de una sociedad que acepta el alcohol en las fiestas, pero criminaliza beber en soledad. 

¿El estudio sobre el alcohol en el que se basa la historia existe?

Sí existe un trabajo de un psiquiatra noruego, Finn Skårderud, aunque no se puede verificar. Mi idea es que la teoría está creada para generar polémica y habla más de la vida que de beber alcohol. Lo que trata de decir es que con uno o dos vasos de vino mejora la comunicación, la creatividad, el coraje, la alegría… El grado óptimo es eso, pero no es científico y es muy polémico. Supongo que el estudio está señalando algunas de las virtudes que perdemos con el tiempo en civilizaciones occidentales y sobre-seguras. 

¿La película nació a partir de esta teoría? 

Siendo sincero, esta película nació como una celebración del alcohol, porque me di cuenta de cuántas grandes cosas se habían hecho en la historia por gente borracha, los libros de Ernest Hemingway, las decisiones loquísimas de Churchill que cambiaron la historia mundial para siempre, como mandar 200.000 civiles a la guerra, y estoy seguro de que tomó esas decisiones mientras estaba borracho. Y me pregunté si las habría tomado si no hubiera estado borracho y empecé a pensar en lo que se escapa al control. Hay poco espacio para lo incontrolable. 

Entonces, ¿esta es una historia sobre la felicidad que nos da el descontrol? 

Creo que en la película se habla de cómo vivimos la vida, sí, de lo que no es controlable y de cómo lo gestionamos. Por ejemplo, enamorarse es incontrolable. Hay muchas cosas así en la vida, por eso quizás esta película. Asociamos la bebida con algo que nos hace sentir bien, que nos aporta felicidad. Así que ahí empezó todo, quería celebrar el alcohol, pero en seguida me di cuenta de que era importante también contar la historia de la tragedia detrás de eso. 

Mads Mikkelsen, en una escena de la película.
Mads Mikkelsen, en una escena de la película.  BTEAM

¿La inevitable soledad del bebedor?

Claro, la película es consciente de ello, por eso es interesante que el alcohol sea un líquido socialmente aceptado que eleva las artes, las decisiones políticas, el grado de las conversaciones, pero también mata gente, destruye familias… por eso es interesante. En realidad, la película habla de estar juntos, del amor, de compartir una situación desesperada en la vida… Pero lo más fascinantes es que el alcohol puede elevar a la gente y también matarla. El alcohol mata y, a pesar de todo, está completamente aceptado en la sociedad. El alcohol se acepta en fiestas, celebraciones, pero si una persona bebe mucho y bebe sola, no lo aceptamos igual, lo juzgamos… 

La película no juzga a los personas…

…Me dedico a la exploración, no juzgo nada, se trata de hacer preguntas, el espectador es el que debe buscar respuestas, en cada país se preguntarán cómo hablamos del alcohol y cómo bebemos. Nosotros seguimos bebiendo como vikingos. En las comidas de Navidad la anarquía está institucionalizada. Hoy, la situación de la pandemia es distinta en cada país y eso puede afectar, pero cada país tiene un problema con el alcohol particular y, al mismo tiempo, un deseo de beber. 

¿Cómo cree que sentirá la gente esta película, en medio de la pandemia?

En este mundo de muerte, de control y de contaminación, puede parecer un poco irrelevante, pero también puede ser, como ha pasado en Dinamarca, que la película sea una especie de revelación, un momento de libertad. Creo que este mundo necesita una borrachera colectiva. 

Al final, ¿la película no es tanto una celebración del alcohol como de la vida?

Sí, la película acabó siendo una celebración de la vida, espero. En este mundo necesitamos películas que celebren la vida. En un momento dado, en la vida te arriesgas a perder la curiosidad, la inspiración. Estos personajes hacen un esfuerzo de recuperarla. Tiene que haber un elemento en tu vida de riesgo, de recuperar la curiosidad por la vida, cuando llegas a una zona segura, en esta civilización occidental y, particularmente, en un país pequeño como el mío, el riesgo es caer en el aburrimiento, en la desilusión y cosas así. Los personajes se levantan contra eso. Pero al final la película es más personal que todo eso.

¿A qué se refiere?

Tuvimos la ambición de hacer esta película como una celebración, cuando la escribimos, pero luego sucedió una tragedia en mi vida. El cuarto día de rodaje perdí mi hija, entonces esta película se convirtió en una necesidad para mí. El sinsentido de todo era tan grande, y aún lo es en cierta forma, que si había una razón para hacer esta película, era insistir en la vida.

¿En algún momento los actores bebieron para interpretar a sus personajes?

Uno de los actores había entrado en Alcohólicos Anónimos, así que no debíamos tener alcohol en el set, era abstemio desde hacía solo unos meses. Por otro lado, los actores no pueden trabajar borrachos doce horas de rodaje, actuar borracho es muy difícil… en la pantalla todo es interpretación. Aunque, es verdad que al ensayar el comportamiento con los diferentes grados de alcohol, a veces bebían un poco. Buscábamos procedimientos para tratar de estar sobrios, para conocer el comportamiento si has bebido a partir de 0,8, 0,9 de alcohol, pero después la cosa se ponía explosiva, física.

Los cuatro actores principales.
Los cuatro actores principales.  BTEAM

¿Y cómo se prepararon para las escenas en que los personajes han bebido más?

Estuvimos viendo vídeos rusos para ambientarnos y nos dimos cuenta de que la película solo la podríamos hacer con actores no borrachos, así que les pedí que defendiesen un viaje emocional y que interpretaran personajes vulnerables.

¿Cuál es su relación con el alcohol?

Con 8 o 9 años mis padres me daban, en Grecia, a probar el vino. Estábamos en una zona de montaña y la verdad es que yo tenía la sensación de que volaba. Con 14 sí empecé a beber, vivíamos en una comuna y vivíamos cómo queríamos y hacíamos lo que queríamos. Recuerdo un día, con 16 años, que estaba borracho por la mañana y me sentía enamorado de la vida entera, fue un momento de libertad y felicidad. Siento cierta añoranza que no he querido reflejar en estos personajes.

Y ¿cómo piensa que bebe la juventud hoy?

La juventud no sé si cada vez bebe más, pero es interesante ver cómo viven hoy. Es interesante también ver ciertos estudios sobre la juventud y cómo se considera a sí misma. Se sienten mal, no atractivos, ven el futuro con temor, sienten mucha presión… les falta espacio para saber cómo controlar lo incontrolable. Tienen que aparecer como bien preparados constantemente. Ellos también necesitan dejarse ir, puede ser una reacción incluso saludable. 

https://www.publico.es/culturas/thomas-vinterberg

¿Para qué sirve la filosofía?

ANGEL ENRIQUE CARRETERO PASÍN

Profesor de Filosofía

Imagen de Pixabay
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Uno de los asuntos educativos sobre los cual se ha vertido más tinta en las últimas dos décadas es qué utilidad atesora la filosofía. Acaso fruto del hartazgo las propuestas son vistas con recelo, al reconocerse que, además, están impulsadas desde los protagonistas implicados en la cuestión. Sobre ellas se ha cernido una  desconfianza por detectarse una mezcla de intereses gremiales con alegatos educativos, por revelarse que las argumentaciones de los apóstoles de la Filosofía proceden de agentes interesados en el debate; y que podrían estar participando de una estrategia inherente a la dinámica de lo político: encubrir un interés particular bajo una vitola universal.

Las sociedades democráticas están dispuestas de modo que la conquista de legitimidad de intereses grupales que afectan a los fondos públicos pase por ganarse a la opinión pública. La defensa de la Filosofía no es inmune a esta lógica. La opinión pública, consciente de ello, se pertrecha en una actitud de reticencia al respecto de asuntos tocantes a un interés general. De manera que es capaz de apreciar la confusión y contradicción que en ocasiones se produce entre intereses particulares y generales que se esconden tras muchas programáticas. Otra cosa es que se vea lo suficientemente capacitada, a no disponer básicamente de información fidedigna, para discernir cuando algo pretende ser vendido de cuando algo posee un aval que lo justifica. En términos de política educativa no es nada sencillo colocarse en una posición formal de velo de ignorancia rawlsiano.

Habría que comenzar diciendo que, en el concierto de los países occidentales, desde la Edad Moderna la Filosofía ha estado íntimamente ligada al perfil del Estado-nación aparecido en esa época. Desde entonces los filósofos han sido casi siempre profesores. Durante siglos estuvieran parapetados bajo el paraguas protector de la institución eclesiástica. Con la consolidación del Estado Moderno los filósofos serán mayoritariamente funcionarios, prestando servicios al Estado, como antes los clérigos los habían prestado a la Iglesia.

La controversia acerca de la legitimidad de la Filosofía en el seno del sistema educativo no es nueva. Es crónica. Cualquier persona con cierta formación cultural y científica sabe que, primero, el desarrollo de las Ciencias de la Naturaleza y, más tarde, el de las Ciencias Humanas y Sociales dejó en una situación de indefinición e intemperie a la Filosofía, como resultado del curso seguido por unas hijas que van desplegando una vida no solo autónoma a propósito de su madre sino autodefiniéndose en antítesis a ella.

En esta tesitura pueden ofrecerse mil y una formas de justificar la urgencia de una presencia de la Filosofía en el ámbito educativo, a cada cual más original pero sin librarse de oscurantismo conceptual, precisamente aquello prima facie estipulado como uno de los frentes de lucha filosóficos: “que ayuda a pensar”, “que nos libera de la estupidez“, “que nos hace críticos/as“, “que el positivismo conduce a un infierno para la humanidad”, “que es el baluarte para apuntalar la democracia“, “que nos hace mejores ciudadanos” o hasta se ha escuchado “que nos hace más felices“.

En todas estas fórmulas parece que la Filosofía pretende monopolizar y hacerse acreedora de algo que, sin saber nadie muy bien por qué, para gente con formación en Física, Matemática, Economía o lo que fuese no sería accesible. Acaso medio siglo después aún no se haya resuelto el meollo de una cuestión provocadoramente suscitada por Manuel Sacristán a finales de los 60: la filosofía –afirmaba él- debiera ser gnoseológicamente reconcebida como un saber a posteriori de otros saberes, reubicada en el orden del conocimiento en un plano metacientífico y en el orden de su localización institucional en una fragmentada inscripción dentro de un abanico de saberes. La postura de Sacristán todavía sigue siendo motivo de impulso para una discusión seria. Para algunos/as es preferible desoírla. Lo cierto es que puso al desnudo un imperativo por repensar el lugar de la filosofía en el cuadro de los saberes científicos, proyectándose sobre el modo en cómo considerar su enseñanza.

No olvidemos que, guste o no, con sus debilidades o sus fortalezas epistemológicas, la ciencia es la fórmula canónica de saber institucionalizada desde la modernidad; y que, por tanto, darle la espalda a este hecho entraña un serio riesgo de harakiri epistemológico y profesional. ¿Es realmente posible hacer Filosofía desentendiéndose de los contenidos aportados por estos saberes? A día de hoy, una hipotética respuesta afirmativa difícilmente podría pasar por un beneplácito del tribunal de la opinión pública, percibiéndose como algo insostenible y, ahora sí, derivado de un gremialismo sin ambages y profundamente desnortado. ¿Es explicable la mística? Pero no habíamos quedado en que solo era experimentable o vivida.

En consecuencia, todo apunta a que el sino de los tiempos en el esfuerzo porque la Filosofía halle un sólido alojo en el contexto educativo aboque a la doxografía. Esto genera desilusión y malestar entre el alumnado, percibiéndose como un fracaso en unas expectativas a priori cifradas en esta materia del saber. Por supuesto: la institución filosófica convertida en institución doxográfica creará un espacio, por definición indefinido, integrado por los alternativos/as a ella, mirándose en autores de la talla de Benjamin, Deleuze o mucho antes Diógenes, entre otros/as.

Eso está muy bien siempre y cuando no se olvide que la Filosofía no solo está incluida sino que batalla por estarlo todavía más en el marco de un sistema educativo reglado donde ese espíritu alternativo no tiene un fácil acomodo, salvo en la admisión del efectismo de una trasgresión sin fin y sin objeto institucionalmente pautada en dosis comedidas desde la propia institución. Por lo demás que la Filosofía como institución estimule formas alternativas ante ella es algo tan viejo como la Filosofía misma, acabando por formar parte de los mismos códigos internos del discurso de este campo. En conclusión: no solo es estéril sino incluso impensable plantearse la interrogante, ya tan manoseada, de para qué sirve la filosofía separada de una doble interrogante acerca de qué tipo de Filosofía querríamos y qué implantación institucional tendría este tipo de Filosofía.

En la gran mayoría de los países de la órbita occidental la principal inserción profesional de los titulados en Filosofía es un desempeño docente en el último tramo de la enseñanza pre-universitaria. Esta es la prioritaria forma institucional y laboral diseñada para la implantación de la Filosofía. Preguntémonos: ¿qué se hace en Filosofía en este nivel educativo? Dejemos a un lado su débil implantación en Gran Bretaña o Alemania, asumiendo que la su cristalización se llevo a cabo casi en exclusiva en los países de herencia cultural católica –con la salvedad del tratamiento de La Filosofía en Francia que obedeció a una lógica histórico-política muy concreta-.

La respuesta es básicamente doxografía, prolongándose esta perspectiva a la institución universitaria. Esto es: una labor de reproducción de lo que un elenco de filósofos han dicho, avalada por la necesidad de transmisión de un legado. Ahora bien, si se pretende sortear el desasosiego despertado por la posición de Sacristán sin afincarse en la doxografía, y a la par dejando momentáneamente de lado la pregunta -que casi en exclusiva por cierto los filósofos se hacen- en torno a “¿qué es la filosofía?”, solo cabe remar en una dirección –no por gusto, sino por obligación y, si cabe, por imperativo moral-: aceptar que eso que se ha dado en llamar “los grandes problemas filosóficos” no tienen solución, pero no en el sentido de las famosas conclusiones a las que llegó el primer Wittgenstein, sino que no la tienen porque la incumbencia de la Filosofía no es dar solución a nada.

Por mucho que los “problemas atemporales”, así concebidos, por motivos fisiológicos, edípicos o de otro signo, alberguen la potencialidad para seducir la mente adolescente o juvenil no son el objeto auténtico de la Filosofía; y menos a día de hoy. Es la propia evolución histórica de la propia sociedad, en el entrecruzamiento y colisión entre sus diferentes niveles o planos sistémicos, científico, político, religioso, etc.., la que va generando unos problemas filosóficos históricos y concretos, la que provoca incertidumbres reflexivas; que es de recibo encarar mediante la fuerza encerrada en el pensamiento filosófico para cuestionar presupuestos socialmente enquistados, no solo en la vida cotidiana sino mismo en el universo de la ciencia.

En efecto, la Filosofía no tiene por qué dar solución a nada, pero sí delataría, primero, que hay un problema donde la mayor parte de la gente pasa de largo y, segundo, exploraría la naturaleza de ese problema con la información aportada desde las Ciencias. La Filosofía no es éticamente edificante a excepción de que veamos en la detección y sondeo de la problematicidad de las cosas algo edificante. Este es el motivo de que, para qué engañarnos, desde los griegos este espíritu de problematización haya estado inequívocamente asociado a un aire aristocrático, al alcance de una minoría, perfectamente compatible con una forma de vida en la pobreza encomiada por muchos filósofos y filósofas, aunque fuese a costa de un elitismo parecido al de Don Gato y su pandilla en la serie animada de Hanna-Barbera.

Escapemos de la monserga, viciada de una enmascarada semántica empresarial, orientada a proponer una filosofía para los retos de nuestro tiempo o algo similar. Pero si en verdad se quiere evitar el sentimiento de desazón despertado cuando un alumno/a, encontrado/a azarosamente un buen día en la calle, lanza ingenuamente el comentario “ya me acuerdo. Descartes era el que decía pienso luego existo, ¿no era él?”Sí, era él, claro que era él, solo cabe asumir que la esencia de la Filosofía no es otra que la problematización de las cosas y que lo más natural es que esta problematicidad no sea motivo de agrado o no sea amiga de la facilidad para todo el mundo, incluido el alumnado. Del mismo modo que ocurriría en las matemáticas, la música o las artes plásticas. Otra opción es el autoengaño, aunque tenga un inevitable peaje: un sísifico dar palos de ciego y hasta mendigar en busca de una identidad gremial.

https://blogs.publico.es/juegos-sin-reglas

El ‘clickbait’, un cebo eficaz para pescar su atención

MARTA REDONDO

Grupo de Investigación Nuevas Tendencias en Comunicación (NUTECO), Universidad de Valladolid

PILAR SÁNCHEZ GARCÍA

Profesora e investigadora Grupo Nuevas Tendencias en Comunicación (NUTECO), Universidad de Valladolid

Opiniones de expertos y periodistas sobre el clickbait

El paseo hasta el quiosco para comprar la prensa es una costumbre moribunda. Los medios de comunicación se financian, fundamentalmente, a través de las visitas a sus páginas web que determinan el volumen y el coste de la publicidad que insertan. Por eso, atraer lectores para incrementar el tráfico resulta trascendental para la subsistencia de cualquier medio de comunicación.

Junto a ello, las herramientas de software analítico permiten a las empresas periodísticas rastrear las preferencias de su audiencia. Se miden las noticias, los titulares, las imágenes o los protagonistas que resultan más atractivos. Es la dictadura de la página vista que mejora la posición de las noticias a medida que son más compartidas. Conocidas esas preferencias, los medios digitales, tal y como indican Túñez, Sixto-García y Guevara “no pueden obviar los intereses de la ciudadanía y lo que los usuarios valorizan acaba por convertirse en noticia”.

En este contexto surge el fenómeno conocido como clickbait o “ciberanzuelo”, es decir, el diseño de contenidos gancho que buscan atraer la atención de los lectores y animarlos a hacer clic en el vínculo de una página.

El objetivo es el señalado por Salaverría, “hacer un periodismo que se inocule con la facilidad de un virus”. Un objetivo cada vez más difícil de lograr en un mercado saturado de estímulos informativos y donde los medios luchan para que su contenido resulte llamativo y urgente.

Las herramientas de software analítico permiten a las empresas periodísticas rastrear las preferencias de su audiencia

Y, aunque pudiera parecer que es una estrategia exclusiva de los medios más populares, la prensa de calidad también se ha subido al carro de utilizar estos anzuelos para pescar lectores.

Una investigación desarrollada en la Universidad de Valladolid analiza los recursos más utilizados por el clickbait para conseguir su propósito. Además, comprueba su presencia en las noticias difundidas por los diarios El País y El Mundo en sus redes sociales.

El clickbait recurre a la psicología para estimular el deseo de acceder a un link. Los métodos más utilizados son los siguientes: Ofrecer una información incompleta: “El objetivo es despertar la curiosidad del lector hurtándole una parte fundamental de la información”.

Según analizó Loewenstein, ante una carencia informativa (lo que denominó brecha de conocimiento) se produce una sensación de inquietud y malestar que solo se alivia obteniendo los datos para suplir esa privación. Eso funcionaría como un imperativo de acción en el lector. Así, se comprueba cómo los titulares del clickbait a menudo omiten el dato principal de la información.

El titular: “Este es el actor español que está conquistando Hollywood” ocultaría el nombre del personaje y obligaría a acceder al vínculo para averiguarlo. Dentro de este recurso, se dan otras fórmulas como la utilización de interrogantes incontestados para cuya resolución es preciso acceder a la página.

También la curiosidad se excita mediante el uso de listados, (las listicles abordadas por Viguen) del tipo: “Los cuatro políticos más odiados” o  “Las 5 cosas que haces mal al conducir”.

La falta de claridad o precisión en la redacción del titular destinada a sembrar dudas en el lector actúa también como espuela para estimular su curiosidad. A menudo esa ambigüedad esconde lo que es solo un rumor, una noticia sin confirmar o la pura especulación del periodista.

La falta de claridad o precisión en la redacción del titular siembra dudas en el lector

Junto a estos recursos, el clickbait utiliza las claves que ha empleado el sensacionalismo informativo desde su origen en el siglo XIX. Contenidos llamativos: “La batalla del policía que descubrió a los 47 años que es negro”. O curiosidades: “Fue a comprar un reloj y la trataron como a una ‘pordiosera’. Tras conocer quién era, Chanel se disculpa”.

También los hechos protagonizados por celebrities. Sus nombres, actúan como señuelo y los medios los introducen en sus páginas para favorecer el tráfico a su web: “A fuerza de asados y mate, las parejas de Messi y Suárez se hicieron amigas. Y abren tienda de zapatos en Barcelona”.

“A fuerza de asados y mate, las parejas de Messi y Suárez se hicieron amigas. Y abren tienda de zapatos en Barcelona”

Las informaciones de sucesos se incardinan igualmente en esta estrategia. Con una condición: cuanto más morbosos resulten, mejor: “La octogenaria supuestamente mató a su marido, enfermo de cáncer, propinándole 14 golpes con una muleta”

Pero, el clickbait no es inocuo. Perjudica la calidad de la información recibida porque satura de noticias banales, exageradas y de recursos expresivos que sirven de gancho la información difundida por los medios de comunicación en redes sociales.

Por eso, cuándo consuma información, sea consciente de los recursos aquí descritos, algunos evidentes, otros algo más sutiles. Están diseñados como cebo y usted es el pececillo a punto de morder el anzuelo.


Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

https://blogs.publico.es/otrasmiradas