Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

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Que Lola Flores fue una de las artistas más grandes que ha habido en España está ya fuera de toda duda. Más que una bailaora, cantante y actriz, la Faraona es un icono. Y los iconos merecen tener su propia biografía ilustrada.

El ilustrador Sete González acaba de publicar con Lunwerg Editores Lola Flores. El arte de vivir, un libro que recorre la trayectoria profesional de la artista jerezana, desde sus comienzos en el tabanco que regentaba su padre hasta el final de su vida.

Lola Flores

No es la primera vez que González se mete a dibujar la vida de un genio del flamenco. Antes ya había publicado Camarón. La leyenda del genio (Lunwerg, 2020). Para el ilustrador madrileño, hay artistas y luego están los «artistas de artistas», y ellos dos lo eran, dos grandes, auténticos pilares del flamenco. «Y son personajes muy golosos para ilustrar. Tienen ese misticismo, esa genialidad, ese … Hay mucho que contar sobre estos artistas. No son artistas de calle, sino que se comportan como artistas en su día a día, no solo en un escenario. Y es lo que a mí me pone de los artistas. A mí me gusta un artista que se suba a un escenario y se engrandezca».

Quizá su faceta de músico pesara a la hora de contar la vida de estos dos personajes, porque a este ilustrador madrileño, amante del skate, el flamenco le pone.

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

«Mi vida siempre ha sido el skate y el flamenco. Veo que son muy parecidos. Son dos artes con mucha técnica. Son artes infinitos. El skate nunca se acaba, con el flamenco pasa lo mismo. Son artes de meterles muchas horas, de invertir mucho tiempo».

Aquella primera biografía ilustrada de Camarón estaba prologada por Lolita, la hija mayor de la Faraona, y al editor se le ocurrió que la de Lola Flores debía ser la siguiente obra de Sete González. La buena relación del ilustrador con la familia Flores, además, hacía más fácil todo.

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Para documentarse, González recurrió a Lolita, quien le prestó la biografía que el periodista recientemente fallecido Tico Medina, muy amigo de la familia, escribió sobre la artista jerezana. También le recomendó ver la docuserie Coraje de vivir, emitida unos años antes de la muerte de Lola Flores, donde ella misma hablaba de su vida y de su carrera profesional. Ahí estaba todo.

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

De hecho, el título de la obra de Sete González es un guiño al de aquel programa de televisión, «a ese coraje de vivir que tuvo Lola durante toda su vida, ese par de ovarios que le echó como mujer, y que puede ser un ejemplo para todas y para todos hoy en día», explica el dibujante y skater. «No creo que haya una artista en este país que haya tenido esa carrera, con tantas películas, con tantos discos, con tantos viajes. El título es un guiño, pero no queríamos repetir eso que es tan conocido. Lo que sí vimos claro es que Lola vivió toda su vida con arte, así que ese fue el título que elegimos al final».

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Pero también recurrió al inmenso material gráfico de la artista gaditana: cientos de fotos, imágenes en blanco y negro del NO-DO y toda la cartelería de las películas que protagonizó. Y ahí, en la contemplación y la reinterpretación de esa cartelería, está la parte que más disfrutó González a la hora de ilustrar el libro.

«Yo soy un loco de la cartelería, me gusta trabajar todo tipo de composiciones y aquí había una buena remesa de carteles de esa época, de los años 50. Aquellos carteles no eran como ahora, que o conoces las técnicas digitales o no trabajas de esto. Pero antiguamente, los ilustradores eran arte tradicional y eran pincel puro. Y eran auténticas obras maestras».

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Muchas de las ilustraciones de Sete González en esta biografía de Lola Flores desprenden ese aroma a cine de barrio de mediados del siglo XX. «Yo he tratado, no de copiar, pero sí versionar esos carteles, llevármelos a mi terreno y dejar ese toquecillo que recuerde a esa antigua cartelería, pero llevado a este tiempo y a mi estilo, que es un poco más del cómic y de la calle. De todos los carteles de las películas de Lola Flores, hemos cogido los más potentes, los de las más famosas».

El color también es el protagonista absoluto en todo el libro. Un personaje de la fuerza de Lola Flores no podía tener tonos suaves y luz tenue. También ahí debía reflejarse el poderío y la tremenda energía que desprendía el personaje. «Sí, el color juega un papel superimportante. Lola Flores es color», confirma González.

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Sin embargo, no fue esa la primera opción del dibujante, que presentó a los editores las primeras ilustraciones usando blancos y negros con toques rojos. En su memoria, las imágenes de la artista estaban asociados a esos colores del NO-DO, a una época que se veía en blanco y negro. «Lola Flores es color, es alegría», le comentó su editor al verlas. Y era verdad. Así que dejó esas ilustraciones para escenas que reproducían imágenes antiguas y las integró en los capítulos que hablaban del comienzo de la relación de la artista con Manolo Caracol o cuando bajó del avión con el que regresó a España en los años 50 tras su gira por Estados Unidos. «Para mí, era una parte de su vida con luces y sombras», justifica el ilustrador.

Lola Flores

«En este libro, ha girado todo en torno al color de la piel. Es un color anaranjado, marroncito, con luces en amarillo Nápoles, que se complementan muy bien con los que he utilizado de fondo, los azules turquesa. Me gusta mucho trabajar así, que haya un color dominante, pero que también haya un color complementario que se encargue de crear ese impacto visual que creo que tiene el libro y que creo que hemos conseguido».

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Pero, además de la parte gozosa de la creación de esta biografía ilustrada, también ha tenido que enfrentarse a retos. «Lo más complicado para mí es diseñar el personaje, trabajarlo. Obviamente, primero documentarme, ver cómo se mueve ese personaje, sus poses, sus manos, sus expresiones faciales…. Estudiar mucho al personaje. Y a partir de ahí, yo empiezo con el diseño de mi propio personaje; en este caso, mi propia Lola (y me pasó un poco igual con Camarón). Al final, es el Camarón y la Lola de todos, pero en estos libros son mis personajes. De alguna manera, intento apoderarme de su alma, captar su esencia, llevármela a mi terreno… Y una vez que tengo esa esencia captada, ya puedo jugar con ellos, con diferentes expresiones, movimientos, poses».

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

Lo que más complicado le resulta, siempre que se enfrenta a un trabajo de este tipo, es lograr que el público vea ese personaje y lo reconozca al instante. «Ese, en mi trabajo, es de los retos principales porque hago mucho hincapié en esto, en que mis personajes sean reconocidos al segundo, pero no como una copia, sino como MI personaje, que todos sepan que es Lola Flores, pero la Lola Flores de Sete. Y hasta que te haces con él, rompes muchos folios y algún que otro lápiz de la mala hostia, jajajajaja. Y cuando lo consigues es… ¡Wau, ya está aquí!, ya te sobra todo. Aparto todo de mi mente e intento centrarme en mi mano, en mi lápiz y en sacar a la Lola Flores que yo he visualizado».

Cómo retratar el poderío de Lola Flores a fuerza de color

El resultado es impactante. Ahí está Lola, sí, pero desde la mirada de Sete González, que la actualiza para reinventarla, como ella mismo hizo muchas veces. «Lola Flores fue una folclórica en el momento en que tuvo que serlo, porque era lo que estaba de moda y era lo que se llevaba. Pero ella supo reinventarse, que es lo que mola de esta mujer».

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La élite tiembla ante la consulta popular

¿Qué nos jugamos, las y los mexicanos, en la consulta popular del 1 de agosto? ¿Por qué las élites, los intelectuales, los columnistas, los presentadores de radio y Tv se alzan, de manera casi unánime, contra este inédito ejercicio de democracia participativa? ¿Por qué la oposición y quienes sobre ella mandan, en lugar de llamar a sus simpatizantes a votar por el “NO”, intentan deslegitimar este proceso? ¿Y el árbitro electoral, por qué su resistencia inicial a la organización de la consulta y sus quejas sobre el costo de ésta; el esfuerzo de muchos de sus consejeros por trivializarla? ¿Qué los une? ¿A qué le temen? ¿Qué es lo que a toda costa pretenden impedir?

Que “la ley no se consulta”, dicen los que temen que la gente exprese su voluntad en las urnas y por fin se haga justicia.

Que “si se tienen pruebas contra los ex presidentes se les juzgue”, ordenan quienes de sobra conocen los crímenes perpetrados por los mismos y, en los hechos, son parte del aparato de protección política, económica, mediática y judicial que ha garantizado la impunidad de quienes nos gobernaron los últimos 40 años.

Que “ya basta de hablar del pasado”, ordenan esos a los que conviene que olvidemos y de esa manera puedan volver al poder.

Que “la pregunta a la que los votantes han de responder es cantinflesca” se burlan, desde el más insultante desconocimiento, los que solo buscan atacar a Andrés Manuel López Obrador.

Que “esta consulta no es para llevar a juicio a los ex presidentes”, aseveran los que saben que al tocar a quienes han sido hasta ahora intocables se vendrá abajo el viejo régimen —que los colmó de riquezas y privilegios— arrastrándolos en su caída.

Que “se juzgue también a López Obrador”, exigen —y al hacerlo mienten descaradamente— esos que aparentan ignorar que hoy el Presidente no tiene fuero y puede ser juzgado, si comete algún delito, como cualquier ciudadano.

Que vivimos, rematan, una “dictadura plebiscitaria” en la que el Presidente más votado de la historia —un “dictador”, según Enrique Krauze— reafirma su vocación democrática y se somete a la revocación de mandato.

Así, de la frase acuñada por publicistas a la rabia y de ésta al despropósito total van las mentiras que hermanan —en su esfuerzo por desfondar la consulta— al más lépero de los fanáticos, pasando por los líderes de opinión y los consejeros del INE, con los más refinados intelectuales de la derecha conservadora.

Cómplice del régimen autoritario, esclava del dinero, arma de los corruptos, ciega (pero solo ante los padecimientos y reclamos de las mayorías) fue por décadas la justicia en México. En tanto la democracia era rehén de solo unos cuantos, coartada de asesinos y ladrones que se escudaban en el poder. Solo a unos pocos se les escuchaba y favorecía en los tribunales; solo unos pocos contaban cuando se trataba de decidir el rumbo del país. Esto puede cambiar. Por eso la élite tiembla ante la consulta popular.

De darle sentido a la democracia —que solo es realmente democracia si es participativa— y de sentar las bases para la construcción de la paz con la aplicación de los principios de la justicia transicional, se trata la consulta. Solo si votamos las y los suficientes para que nuestra voz tenga peso de ley habrá en este país —después de décadas de crímenes de Estado atroces— verdad, justicia, reparación del daño y garantía de no repetición del crimen. Son el presente y el futuro de nuestra patria lo que nos jugamos, todas y todos, el 1 de agosto.

https://www.milenio.com/opinion/epigmenio-ibarra/itinerarios/

NI LOS MURCIÉLAGOS (NI LOS CHINOS) SON LOS CAUSANTES DE LA PANDEMIA DE COVID-19

HASTA EL MOMENTO NO HAY EVIDENCIA SUFICIENTE PARA ATRIBUIR A UNA SOLA CAUSA EL CONTAGIO MASIVO DEL CORONAVIRUS CAUSANTE DE LA COVID-19; LA PANDEMIA ES UN FENÓMENO COMPLEJO QUE NO ADMITE EXPLICACIONES REDUCCIONISTAS (O PREJUICIOSAS)
Coronavirus de Wuhan: Murciélagos, la especie que ya sabíamos que traería  otra pandemia

Entre los varios efectos que la pandemia de covid-19 ha tenido en el imaginario colectivo, uno de los más peculiares fue la atribución (y aun podría decirse, la inculpación) que se hizo al principio a los murciélagos de ser los huéspedes del nuevo coronavirus, específicamente, los residentes en zonas del sureste de Asia. 

Ya desde el inicio de la pandemia, en no pocos medios de todo el mundo se difundió la idea de que el virus SARS-Cov-2 había pasado al ser humano luego de que algunas personas en las inmediaciones de la ciudad china de Wuhan comieran “sopa de murciélago”. 

Si bien la transmisión de virus u otros agentes patógenos de animales salvajes a seres humanos es un hecho comprobado (fenómeno que recibe el nombre técnico de zoonosis), en el caso del coronavirus no hay evidencia de que los murciélagos hayan sido los portadores originales. 

La hipótesis más extendida es que probablemente el contagio del virus a seres humanos ocurrió en el marco de las actividades del Mercado Huanan de Mariscos, ubicado en Wuhan y el cual es un mercado “húmedo” donde se comercia con animales vivos, algunos de ellos salvajes, es decir, sacados directamente de su hábitat natural para consumo humano.

En la hipótesis del mercado húmedo de Wuhan no se ha señalado hasta el momento un “culpable” específico. Se sospecha que el virus pasó de un animal a uno o varios seres humanos, pero no se sabe qué animal pudo ser. Además de los murciélagos, se ha especulado sobre la posibilidad de que el huésped “original” haya sido una serpiente, una civeta o un pangolín, animales que también se comercian en el lugar y que tienen un aprecio especial en ciertas ramas de la gastronomía china.

Cabe señalar que el consumo de carnes “exóticas” es una práctica que si bien es propia de la cultura china, está extendida en todo el mundo. Asimismo, el fenómeno de la zoonosis está asociado con la reducción de los hábitats naturales a causa de la actividad humana: zonas en donde antes se desarrollaba la vida “salvaje” o silvestre ahora están invadidas por campos de cultivo o de ganadería, zonas habitacionales e industriales y, en fin, por los seres humanos y sus industrias. En ese sentido, la devastación de los ecosistemas naturales tampoco es exclusiva de una cultura, sino que es común a toda la humanidad.

El conocimiento científico al respecto también indica que no hay un solo “culpable” de la transmisión del virus de un animal salvaje al ser humano. Como escribe el Dr. Antonio Guillén Servent del Instituto de Ecología del Gobierno de México, para que el SARS-Cov-2 haya podido pasar de un animal a un ser humano, la circulación del virus tuvo que darse en el marco de “una convivencia forzada de varias especies de animales con humanos”.

Es claro que hay al menos una postura frente a la pandemia de covid-19 que no tiene sustento: la idea de que puede encontrarse un único factor que la haya desencadenado. Dicho con otras palabras: ni los murciélagos, ni los pangolines, ni los consumidores de carnes exóticas (independientemente de su nacionalidad o pertenencia socioeconómica) pueden tomarse como la “causa primera”. En realidad, la pandemia es un fenómeno complejo que no admite una explicación reduccionista.

¿Por qué atribuir el “mal” a un murciélago cuando su actividad es fundamental para ciertos ecosistemas? 

Entre otros procesos naturales, los murciélagos tienen participación en la polinización de algunas plantas o el control de plagas que afectan a cultivos como el maíz, el cacao o el café, según señala el Dr. Rodrigo Medellín, investigador del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Considerar el hecho desde esa perspectiva también contribuye a no incurrir en prejuicios e ideas falsas sobre, por ejemplo, los murciélagos o las costumbres culturales de China u otras regiones del mundo.

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SIN JERARQUÍAS NI PLAN, ABEJAS “COMUNISTAS” CONSTRUYEN ESTOS BELLOS PANALES GEOMÉTRICOS

UNA ESPECIE DE ABEJAS ENDÉMICA DE AUSTRALIA PLANTEA SERIAS DUDAS SOBRE TODO LO QUE SE CREÍA RESPECTO A ESTOS MAGNÍFICOS INSECTOS
SIN JERARQUÍAS NI PLAN, ABEJAS "COMUNISTAS" CONSTRUYEN ESTOS BELLOS PANALES GEOMÉTRICOS

Las abejas son una de las especies de insectos más extraordinarias del planeta. Su actividad es fundamental para la preservación de la vida en la Tierra, pues buena parte de la polinización de las plantas ocurre gracias al paso de las abejas por ellas. 

Recientemente, una campaña de concientización ecológica y de protección a las abejas aseguraba que el 70% de la agricultura mundial actual no sería posible sin las abejas, lo cual redunda en la producción y disponibilidad de alimentos para el ser humano, incluso tomando en cuenta los cultivos que se destinan para consumo de ganado. Y aunque dicha cifra podría corroborarse, evoca la importancia que las abejas tienen para prácticamente todos los seres vivos.

Las abejas tienen también un cierto atractivo estético. Al menos este es el caso de una especie natural de Australia, de la cual se han descubierto algunas características interesantes e incluso un tanto inéditas, entre ellas, su capacidad para construir panales de una perfección geométrica inusitada.

La especie en cuestión ha recibido la nomenclatura científica de Tetragonula carbonaria y ha sido estudiada por un grupo de investigadores del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, el cual depende de la Universidad de Granada (España). Los académicos observaron y analizaron el comportamiento de estas abejas al momento de construir sus panales.

En sus hallazgos notaron que no existe un “plan maestro” por el que las abejas se guíen para la edificación sino que una vez que esta empieza, cada abeja arriba al punto donde está construida la última celda y añade la suya. En esto no sigue algún tipo de patrón sino, al parecer, únicamente una combinación de instinto y análisis de la construcción hecha por la abeja anterior.

Lo sorprendente es que el resultado de este procedimiento es inesperadamente perfecto (y bello).

A la par, los investigadores realizaron otra observación sumamente elocuente. Contrario a prácticamente todas las otras especies de abejas, en la Tetragonula carbonaria no parece haber jerarquías. Según lo observado, todas las abejas son obreras. Así como no hay plan de construcción, tampoco hay “jefes” que digan qué hacer. Los investigadores aseguran que las abejas tampoco trabajan coordinadas. ¿Quizá actúan convencidas del bien común? No podemos saberlo, pero su manera de proceder es admirable.

El comportamiento de esta especie ha planteado preguntas de fondo tanto a los investigadores involucrados en este hallazgo como a otros especialistas, pues hasta ahora se creía que todas las abejas seguían los dictados de la “reina”, los cuales se transmiten a través de la secreción de feromonas.

La Tetragonula carbonaria muestra que la supervivencia de la colmena puede ocurrir de otras maneras, dando incluso lugar a la belleza y la armonía.

 

Los resultados de esta investigación fueron publicados en la revista académica Journal of the Royal Society Interface. El artículo “The bee Tetragonula builds its comb like a crystal” puede consultarse en este enlace.

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A cierta edad

Recuerda que para una buena digestión serán más importantes que la comida los comensales que te acompañen. Las risas son muy digestivas

Un hombre pasea por la playa.
Un hombre pasea por la playa.ASCENTXMEDIA / GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO

 

Si por la mañana te despiertan los pájaros y al abrir los ojos desde tu habitación ves el mar; si en el momento de saltar de la cama toda la casa huele ya a café y a tostadas de pan candeal; si al desperezarte como un gato no te cruje ningún hueso y sientes el cuerpo bien macerado por un sueño agradable que ni siquiera recuerdas, considera que el día empieza muy bien. Si después del desayuno te das un baño en la playa desierta y luego en la terraza del bar en el pueblo a la sombra de los plátanos compartes una tertulia con amigos en que no se habla de política y ni de enfermedades, sino de las cosas simples de la vida, de experiencias, de proyectos, de recuerdos, este placer será acrecentado si al final te das una vuelta por el mercado de frutas y verduras, y en el puesto de confianza compras lo que te pidan los ojos, brevas, melocotones, cerezas. A la hora del almuerzo nunca te sientes a la mesa con alguien que te caiga mal. Recuerda que para una buena digestión serán más importantes que la comida los comensales que te acompañen. Las risas son muy digestivas.

Por lo demás come poco y hazlo despacio. La canícula requiere una buena siesta con sonido de chicharras. Procura hacerla en una penumbra de maderas entornadas, con una brisa que infle los visillos y trasmita un aroma a alcanfor y membrillo. Mientras las horas siguen su camino hay un tiempo a media tarde para la música y la lectura, pero es imprescindible que la puesta de sol te sorprenda ante una copa en un bareto junto al mar donde suene el swing de Cole Porter. Sería ideal que encontraras algún amigo esteta con quien hablar, por ejemplo, de los prerrafaelistas para merecer que el sol al fundirse en el horizonte os regale el rayo verde. Tampoco importa. Ahora queda toda la noche para contemplar tumbado las vagas estrellas y esperar que ese milagro se produzca mañana.

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No es el fútbol

No es el fútbol
Campaña contra la violencia machista de la National Centre For Domestic Violence. — NATIONAL CENTRE FOR DOMESTIC VIOLENCE

 

Un equipo de futbol pierde un partido importante y cientos de mujeres, quizá miles, se echan a temblar en la soledad de sus casas. Un equipo de futbol pierde y miles de mujeres son apaleadas. Algunos hombres se enfadan cuando su equipo de futbol pierde y sienten la necesidad de romper cosas, mujeres incluidas. Las autoridades sacan a la Policía cuando ven que se están pasando con el mobiliario urbano, pero lo de las mujeres es otra cosa. La Policía y quienes la dirigen no se muestran tan preocupados por las mujeres como por las cosas. Otras mujeres ponen anuncios ofreciendo sus casas como refugio. Esto no es El cuento de la criada, es la realidad que saltó a los medios durante el partido de la final de la Eurocopa que jugaron Italia e Inglaterra. En el Reino Unido ni siquiera hay una estadística que cuente los asesinatos machistas. No sabemos, no saben, cuántas son las asesinadas cada año, cada mes. Cuántas las que son apaleadas porque ha perdido su equipo y los hombres se han enfadado. No nos engañemos pensando que eso ocurre allí porque ocurre en todas partes. Como todo lo que se refiere al machismo todo es posible y lo que ocurre en un lugar ocurre en otros, sólo hay que hacerlo visible.

Hace unos días, después de la final de la Eurocopa, nos enteramos de que había una campaña en redes sociales para que la gente ofreciese su casa a mujeres desconocidas ante el, por lo visto, habitual aumento de la violencia machista tras los partidos de fútbol. Mientras muchas personas veíamos el partido con emoción, con amigas y amigos y en un ambiente festivo, muchas mujeres lo veían con pánico y deseando que el equipo de sus maridos y compañeros no resultara perdedor. Las bestias apalean a “sus” mujeres igual que rompen el mobiliario urbano, porque ellas también son cosas y están cerca. Y porque expresan no se sabe qué perverso sentido de la masculinidad rompiendo cosas y apaleando a mujeres.

Las cifras demuestran que la violencia machista aumenta cuando hay partido pero, a tenor de lo leído en estos días, no todo el mundo tiene claro quién provoca la violencia machista, así pues no parece que tengan ni la más ligera idea de cómo evitarla. El viceministro de Justicia, el conservador David Wolfson salió a recordar que “aunque todos queremos que gane Inglaterra, debemos acordarnos de aquellas para las que (el fútbol en casa) es una amenaza a menudo acompañada de alcohol y violencia”. Pero yo veo el fútbol en casa y no lo percibo como una amenaza. El futbol no es una amenaza, son determinados hombres los que son una amenaza cuando ven el fútbol;  aunque, en realidad, esos hombres son una amenaza siempre y si no fuera el futbol sería cualquier cosa; esa historia ya la conocemos: la comida fría, los niños que molestan, que hablas cuando no quiero o que te pego porque eres mía.

Igualmente, un estudio muy sesudo publicado el 4 de julio por el Centre for Economic Performance de la London School of Economics ha cruzado los incidentes de violencia con el horario de 800 partidos del Manchester United y el Manchester City celebrados entre 2012 y 2019 y ha concluido que las agresiones aumentan un 8,5% en las diez horas posteriores al inicio del encuentro.  Si los partidos se celebran por la tarde hay más violencia y si se celebran por la noche, hay menos. La razón, concluyen los investigadores, es que los agresores pegan menos por la noche porque beben menos ya que al día siguiente tienen que ir a trabajar. No es el futbol, dicen, es el alcohol.

Un informe de la Universidad de Lancaster que analiza la violencia machista durante los partidos recoge que si Inglaterra gana o empata a ellas las apalean un 26% más y si pierde, un 38%. Así pues, si ganan las pegan y si pierden también. No es el futbol, no es el alcohol, son los machistas y es también un sistema cómplice de la violencia y que no hace nada por terminar con ella. Son los políticos que ponen el dedo donde no es, son todos esos investigadores que sacan conclusiones equivocadas porque no buscan donde hay que buscar, es todo el sistema que no encuentra que este estado de cosas es insoportable y es una sociedad que parece que, en su mayor parte, ha naturalizado esta violencia y que se ha acostumbrado a convivir con ella. No es el fútbol, ni es el alcohol, ni son unos cuantos descerebrados. Es el sistema en su conjunto que, lejos de combatir  una determinada manera de encarnar la masculinidad la promociona de múltiples maneras. No hace falta ir a Inglaterra tampoco, están aquí.

https://blogs.publico.es/otrasmiradas

El rey: mirar para otro lado

El rey: mirar para otro lado
El rey Felipe y su padre, el rey Juan Carlos, momentos antes de asistir a la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales del Deporte 2017 que ha tenido lugar hoy en el Palacio de El Pardo. Imagen de enero de 2019 EFE/Ballesteros

 

Entre los ecos del chuletón presidencial, los disturbios en Cuba y los prolegómenos de la quinta ola del coronavirus se ve que a los telediarios, noticiarios y periódicos españoles no les ha quedado mucho sitio para comentar la exclusiva de Carlos Enrique Bayo en Público sobre el origen más que dudoso de las finanzas de Juan Carlos I. Resulta que, según dicha exclusiva, el rey emérito amasó una inmensa fortuna gracias al tráfico de armas, asociado, entre otros criminales, con personajes de la talla de Adnan Khasshoggi, el millonario saudí que paseaba por las noches de Marbella rodeado de estrellas de cine, banqueros en horas altas, ministros psocialistas y aristócratas postizos. Hay un mecanismo automático en la prensa española, dispuesto de tal modo que cuando salta alguna noticia con una nueva cagada del rey Juan Carlos, inmediatamente miran para otro lado. Con el rey Juan Carlos nos hemos acostumbrado a mirar tanto para otro lado que llevamos medio siglo con tortícolis crónica.

Desviamos la vista y empezamos a silbar un tango cuando sus colaboradores más cercanos empezaron a caer en los juzgados uno detrás de otro. Mario Conde, los Albertos, Javier de la Rosa, Manuel Prado y Colón de Carvajal, cuyo nombre también aparece de lleno en los asuntos de ventas de armas, por eso de que el roce hace el cariño. Cerramos los ojos ante la interminable desfile de señoras con las que practicaba el segundo deporte favorito entre los borbones, el adulterio, culminando la faena con una barragana de apellido filosófico con el que le salió el tiro por la culata. Nos tapamos los oídos para no oír los escopetazos con que masacraba toda clase de animales indefensos en cacerías millonarias: elefantes, búfalos, cabras y hasta un pobre oso borracho. Incluso llegó a fotografiarse envuelto en un abrigo de piel de leopardo de las nieves, el felino más hermoso y extraño de la creación, en grave peligro de extinción desde hace décadas: una imagen que dice del juancarlismo mucho más que todas sus biografías y panegíricos.

Tampoco hemos querido enterarnos mucho del enorme lodazal de mierda removido por la fiscalía suiza: pagos fraudulentos, sociedades en paraísos fiscales, estructuras opacas, comisiones a manos llenas, cuentas en Suiza y en Andorra, máquinas de contar billetes y viajes en avión con maletines forrados de dinero al estilo de la familia Leguineche. Menos aún se oyó hablar de su papel de confidente de la Casa Blanca, de la CIA y de Kissinger a principios de los 70, unas revelaciones de Wikileaks de las que sólo se hizo eco este periódico porque los demás estaban muy ocupados haciendo reverencias y genuflexiones. Como para que se rasguen las vestiduras ahora, sólo por unos cuantos papeles que apuntan a que ingentes cantidades de dinero procedentes de la venta de armas a países árabes fueron a parar a su bolsillo.

Es curioso que, ante el silencio unánime de los medios, hayan sido unos cuantos socios del gobierno quienes, tras el escándalo destapado por la exclusiva de Carlos Enrique Bayo, soliciten la creación de una comisión de investigación en el Congreso para aclarar los supuestos negocios de tráfico de armas del anterior Jefe del Estado. Sin embargo, nos imaginamos cómo va a acabar todo esto: exactamente igual que las catorce veces anteriores, con una rápida y eficaz negativa del PSOE, el PP y demás partidos mayoritarios a que se investigue nada, no vayan a encontrar algo y a ver qué iban a hacer entonces, si llevan toda la vida limpiándole el culo. Sí, la verdad es que con el rey los españoles hemos mirado para otro lado tantas veces que ya nos cuesta incluso vernos en el espejo por las mañanas.

https://blogs.publico.es/davidtorres

‘Homo ludens’

El gol es nuestro destino en lo universal, la única forma de que las dos Españas se abracen

Loa jugadores de la Selección española celebran en San Petersburgo la victoria ante Suiza que les da el pase a la semifinal de la Eurocopa.
Loa jugadores de la Selección española celebran en San Petersburgo la victoria ante Suiza que les da el pase a la semifinal de la Eurocopa.KIRILL KUDRYAVTSEV / POOL / EFE
 

No existe en la historia un líder político, desde Pericles a Churchill, que haya levantado una ovación en sus mítines que se parezca ni de lejos a la que provoca un delantero centro que mete un gol por la escuadra o un portero que para un penalti. Y si ese gol supone la victoria definitiva del equipo nacional, en nuestro caso se consigue el milagro de que las dos Españas se levanten de sus asientos con los brazos abiertos, lancen un grito unánime de entusiasmo y se abracen. Esa fraternidad espontánea dura mientras los neurotransmisores del cerebro producen una descarga conjunta de dopamina y serotonina, que llena de placer y felicidad las vísceras de millones de españoles de cualquier edad, clase social e ideología. En ese momento el simio patriota que cada hincha lleva dentro siente una convulsión orgásmica que le devuelve a los ancestros de la tribu. El homo ludens, el que juega, es anterior al homo sapiens, el que piensa, y al homo faber, el que trabaja. El juego es el origen de la inteligencia compartida y no es necesario que lo haya dicho el historiador Johan Huizinga, porque yo he visto con mis ojos cómo jugaban los hijos pequeños de una familia de gorilas en la selva de la cordillera de los Volcanes en Ruanda y se comportaban con los mismos gestos de alegría y enfado como esos niños que a los cuatro años ya se divierten compitiendo en el tobogán del parque. A este mundo se ha venido a jugar. De hecho todo es un juego, la guerra, la política, las finanzas y tal es el desconcierto en que se vive hoy que el fútbol se ha convertido en lo más coherente del sistema. Once multimillonarios en calzón corto con el propósito compartido de meter el balón en la portería contraria que ponga al simio de pie en la grada, en el bar o en el sofá de casa. El gol es nuestro destino en lo universal, la única forma de que las dos Españas se abracen.

https://elpais.com/opinion/

Una historia de Europa (V)

Una historia de Europa (V)

Érase una vez una montaña alta y sagrada a la que llamaban Olimpo, que estaba en lo que hoy llamamos Grecia. En torno a esa montaña, por la época en que los judíos salían de Egipto en busca de la tierra prometida, unos trece o catorce siglos antes de que naciera Cristo y más o menos cuando los hombres empezaron a usar el hierro en lugar del bronce, se fue formando un país que todavía entonces eran muchos pueblos y ciudades, hechos (como casi todos se hicieron) de invadidos e invasores.

En vez de un solo dios, aquellos fulanos tenían varios que vivían en plan familia Telerín en ese monte griego. La gente no les rezaba para que perdonasen sus pecados ni para ser mejores personas, sino para cosas prácticas como tener buenas cosechas, viajar seguros, degollar y esclavizar a los enemigos, disponer de pan para comer, agua para beber, fuego para calentarse y llegar a viejos en el mejor estado posible. Para eso ofrecían sacrificios derramando vino, matando animales (hecatombe significa sacrificar cien bueyes), les dedicaban bailes, cánticos y cosas así. La peña era también muy supersticiosa, y de que un ave volase a la derecha o la izquierda, de unos relámpagos o de cualquier chorrada así dependía librar batallas, viajar y toda clase de iniciativas. Incluso, en un lugar llamado Delfos, había un chiringuito de adivinación del futuro al que llamaban Oráculo, donde se formaban colas para preguntar; y como las respuestas siempre eran ambiguas, cada cual las interpretaba a su manera.

Ibas y preguntabas si tu marido te engañaba con la esclava de casa, el oráculo respondía “Todo puede ser”, y tú, como estabas de tu marido hasta la bisectriz, al volver a casa lo envenenabas haciéndole un salmorejo con cicuta. Todo eso, como digo, giraba en torno a una religión presidida por una docena de dioses principales y un montón de secundarios, que a su vez generaron infinidad de subcontratas gestionadas por semidioses, héroes y otros personajes hasta formar una multitud fascinante, que a su vez generaría unas leyendas y una literatura sin cuyo conocimiento es imposible comprender los símbolos y referencias de la Europa que venía de camino. En cuanto a los moradores del Olimpo, los dioses principales no eran buenos y virtuosos como imaginamos a los de ahora. Al contrario, eran adúlteros, lujuriosos, envidiosos, violadores, incestuosos, coléricos, tramposos e impresentables. Unos verdaderos hijos de puta. Además, cada uno tenía sus seres humanos preferidos, favoreciendo a unos y fastidiando a otros. Zeus, que después sería el Júpiter romano, era el padre y rey de todos, la máxima autoridad, aunque los otros, sobre todo las diosas, se choteaban de él y lo engañaban como a un chino de los de antes.

Su legítima señora era Hera, la Juno romana, cuyo cuñado Poseidón (el Neptuno del tridente), hermano de Zeus, era rey del mar, capaz de generar tormentas y apaciguarlas por la cara. Hefesto o Vulcano, el dios del fuego, era cojo, feo, gruñón, curraba en una fragua, y en ella lo pintaría Velázquez muchos siglos después. Dionisio, más conocido hoy por Baco, era un borracho que te rilas; y Ares, o sea Marte, dios de la guerra, un psicópata militarista que sólo era feliz cuando había batallas y masacres de por medio. PUBLICIDAD Hermes (el Mercurio de los romanos), mensajero de los dioses, había salido el listo de la familia, dotado para los negocios y las juntas de accionistas. Artemis, luego Diana, aficionada a cazar y pasear por los bosques con arco y flechas, no quería ver a los hombres ni de lejos y era la feminista de la familia.

Atenea o Minerva, nacida de un martillazo que Hefesto le dio a Zeus en la cabeza, salió medio guerrera, tenía los ojos verdes y era diosa de la sensatez y la sabiduría (no es casual que la clave del conocimiento se atribuyese a una mujer y no a un hombre). Otros parientes eran Vesta, que presidía el hogar familiar, Ceres, diosa de la agricultura, y Plutón, que gobernaba el mundo subterráneo y vivía bajo tierra, en plan topo. Mención aparte merecen Apolo, que era el guaperas de la familia y conducía una especie de Ferrari celeste, y Afrodita, o sea, nada menos que Venus: la diosa de la belleza y del amor, la Marilyn Monroe del Olimpo. Una señora espectacular, de las que paraban la circulación de las cuadrigas cuando salía a darse una vuelta por el mundo. La guapa entre las guapas. Y que nos viene de perlas para cerrar este episodio, porque en el siguiente veremos cómo ese mismo bellezón, al aceptar una manzana de manos de un simpático chaval llamado Paris, lió un pifostio considerable que acabaría llamándose Guerra de Troya. Con la que nuestra vieja Europa, por así decirlo, iba a entrar ya en serio en la Historia. 

https://www.milenio.com/opinion/arturo-perez-reverte/escrito-en-espana/una-historia-de-europa-v

¿A qué espera el Estado español para condenar el franquismo?

Franco no ha muerto, se ha reencarnado en numerosos cuerpos y está muy  animado – Kaos en la red

Por Pedro Casas, miembro de la Plataforma por un Centro de Memoria de la Cárcel de Carabanchel

No soy abogado, y es posible que algunas de las afirmaciones que voy a hacer en este escrito puedan ser matizadas o corregidas desde el punto de la arquitectura legal; pero no creo que estas posibles matizaciones afecten al fondo de lo que quiero exponer.

Un Estado, que se autoproclama democrático, no es tal si no realiza una condena explícita del régimen dictatorial que fue implantado tras un golpe de estado contra un gobierno democrático y legítimo, y que implantó el terror de Estado como forma de dominación durante los 39 años que duró el franquismo.

Esta afirmación no pretende quedarse en el mero ámbito de las aspiraciones estéticas; de no producirse la condena del régimen, antitético de la democracia, que además fue impuesto por la fuerza violenta de una parte del ejército que se rebeló contra el poder legítimo, la pretensión de democrático del actual régimen queda en entredicho. La defensa de la vida, para ser creíble, tiene que ir aparejada con la condena del asesinato y el castigo a quien lo practica. De la misma manera, la defensa de la democracia, para que sea creíble, debe complementarse con la condena de la dictadura, en particular si además fue padecida por el mismo país que se reclama democrático.

Este es uno de los grandes déficits de la actual monarquía parlamentaria que aspira a ser una democracia plena, pero que no lo es, entre otras cosas por esta ausencia de condena.

Lo que es preciso es una declaración solemne, realizada por el órgano que ostenta la soberanía popular (el parlamento) y con fuerza de ley. Sólo así se podrá dar un paso adelante en todo lo referente a memoria democrática.
Sabido es que la sublevación militar, al ser frenada por el gobierno legal y el pueblo, desembocó en una cruel guerra. Y también que las fuerzas de ocupación, según iban conquistando pueblos y ciudades, fueron sembrando el terror con cientos de miles de personas asesinadas y enterradas en fosas comunes.

Tuvieron que pasar 25 años desde la muerte del dictador para que fuesen los nietos de aquellos desaparecidos (los hijos, que vivieron en el silencio y el terror, no fueron capaces) quienes comenzaran a buscar a sus familiares para honrar su memoria. Y ello contribuyó a desarrollar un potente movimiento pidiendo justicia y reparación, y exigiendo responsabilidades a los artífices de la represión franquista que todavía permanecen vivos.

No soy yo la persona más cualificada para hacer un balance completo de lo conseguido por este movimiento resurgido en estas dos últimas décadas; pero sí me atrevo a reconocer que, a pesar de los pocos avances legales o en otros ámbitos, sobre todo si lo comparamos con el camino que aún queda por recorrer, su mayor contribución ha sido lograr hacer consciente a una sociedad, que había aceptado mayoritariamente la amnesia de la transición, de la verdadera naturaleza del régimen dictatorial de Franco, de los más crueles y prolongados de la historia moderna mundial.

Se discute sobre los límites de la libertad de expresión, y conviene aclarar conceptos. Una cosa es defender ideas y formas de organización política diversas, que incluso podría amparar la existencia legal de partidos que defienden sistemas más autoritarios (suele ser la práctica habitual de los regímenes democráticos); y otra cosa es hacer apología de regímenes concretos que han practicado el terror y el exterminio de importantes capas de población, por razón de ideología, religión, raza u otras cuestiones.

No se puede admitir la defensa de sistemas asesinos, como lo fue el nazismo en Alemania, el fascismo en Italia o el franquismo en España. Este es el límite a la libertad de expresión: se pueden defender ideas y proyectos políticos, pero no regímenes concretos que practicaron el asesinato y el terror de estado.

Por eso no es aceptable que los jueces digan que la fundación Franco puede ser legal, ya que se trata de la exaltación del máximo responsable de un régimen opresor y exterminador. Pero para que los jueces, aunque sean de ideología franquista, no puedan dictar autos o sentencias de esa naturaleza, debe haber un soporte legal que lo impida, y eso no existe todavía.
No se trata solo de que Millán Astray, al que pretenden reponer una calle en Madrid, participase activamente en el golpe de estado del 36; de lo que se trata es que colaboró con el régimen franquista de manera muy activa, lo que debe generar el rechazo y nunca el enaltecimiento.

Mientras no se produzca esta declaración de condena del franquismo, las leyes de memoria parecerán leyes para compensar en parte a ciertas víctimas directas de la represión. Pero lo que en realidad quieren las víctimas (víctimas del franquismo fuimos tod@s, aunque algunas personas sufrieron en sus carnes la parte más cruel de la represión, por rebelarse contra la tiranía) es que se haga justicia, que se reconozca la nulidad del régimen anterior, incluidas sus sentencias, y se abandone definitivamente la malvada equidistancia de los “dos bandos en lucha fratricida”.

Va siendo hora de que los partidos políticos, cada diputado y diputada, se retraten y digan con claridad si condenan el régimen franquista; ahora al menos hay una mayoría progresista que lo haría posible. La historia los juzgará.

https://blogs.publico.es/verdad-justicia-reparacion