Influenza (2009) vs coronavirus (2020

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Con una diferencia de 11 años, el país ha enfrentado dos emergencias sanitarias, con dos gobiernos de orientación política, económica e ideológica diferente (derecha e izquierda). Es momento de comparar el manejo de uno y de otro. 2009: de manera intempestiva, se ordenó el cierre de 75 por ciento de los establecimientos mercantiles de la capital, de los destinos turísticos, así como de escuelas, parques y centros de diversión.

El primer contagio de influenza A (H1N1) se detectó el 18 de marzo, la pandemia se declaró el 29 de abril y el 11 de mayo se empezaron a reabrir escuelas y establecimientos. Oficialmente, los casos confirmados fueron 70 mil 715, mientras que las personas fallecidas sumaron mil 172. El costo económico fue el equivalente a un punto del PIB (80 mil mdd) y la recuperación llevó tres años.

La caída del PIB fue de -6.5%. Ese año hubo elecciones intermedias, en las que el PAN perdió la mayoría legislativa: pasó de 206 a 143 diputados, siendo rebasado abrumadoramente por el PRI. Tres años después, Felipe Calderón entregaba la presidencia a Enrique Peña, y su partido pasaría al tercer lugar de la elección presidencial.

Ése fue el costo político de una emergencia sanitaria mal manejada, por las medidas precipitadas que ahogaron la economía de millones de familias y provocaron la mortandad de cientos de miles de pequeñas y medianas empresas; por un presupuesto de emergencia focalizado en apoyar a ciertos sectores económicos y no a la gente, y por la medida de aumentar gradualmente, mes a mes, los precios de los combustibles y de la luz.

Se cancelaron o redujeron programas sociales y se incrementó la deuda pública al doble que la del antecesor, Vicente Fox. 2020: desde que se confirmó el brote del nuevo coronavirus en China, se adoptó la política de informar, no alarmar; de monitorear la pandemia, no de precipitar acciones; y dejar en manos de especialistas de salud pública las decisiones por tomar.

La OMS ha señalado que el gobierno de México está cumpliendo en tiempo y forma las principales medidas de prevención, y que tiene la capacidad técnica y hospitalaria para enfrentar la emergencia. A diferencia de los gasolinazos de 2009, ahora el precio de los combustibles está bajando en plena contingencia, ayudando a empresas y familias; se adelantó cuatro meses el apoyo a personas adultas mayores; existe una bolsa de 120 mil mdp para enfrentar la emergencia, así como una extensión de 25 mil mdp adicionales para equipar o reconvertir hospitales y clínicas, al tiempo que se negoció con EU y Canadá no cerrar fronteras a los bienes y servicios esenciales al T-MEC.

En lugar de un plan de choque fiscal al estilo neoliberal (recorte de programas sociales y educativos, y aumento de impuestos y deuda), se está instrumentando un plan de reactivación económica y de atención a sectores sociales más expuestos al impacto pandémico.

La volatilidad del dólar y del petróleo desaparecerá con la pandemia. Por lo pronto, hay que proteger a la microeconomía familiar (ingreso y empleo) para que las variables macro puedan también quedar a salvo.

Éste es el verdadero cambio de giro entre lo que se hizo en 2009 y lo que se está haciendo en 2020. El próximo año y en 2022 (con la revocación de mandato), la ciudadanía tendrá la oportunidad de evaluar en las urnas lo que hoy se está haciendo.

https://www.milenio.com/opinion/ricardo-monreal-avila/antilogia

 

#MexicoUnido

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                                                EPIGMENIO IBARRA

“Ustedes todos, ustedes todas, héroes plurales, honor del género humano, único orgullo de lo que sigue en pie sólo por ustedes Reciba en cambio el odio, también eterno, el ladrón, el saqueador, el indiferente, el despótico, el que se preocupó de su oro y no de su gente”

José Emilio Pacheco

 

Se nos vienen encima semanas oscuras. La pandemia —así se nos ha advertido desde Palacio Nacional con argumentos científicos y una franqueza brutal desde hace meses— ha de golpearnos con dureza y, como siempre sucede con las plagas, se cebará, si no se actúa con firmeza, en los más necesitados, los más vulnerables. En ellos, los olvidados por el régimen corrupto, los condenados a la pobreza y a la marginación (y no en los pregoneros del desastre), tengo confianza.

Serán quienes de nuevo nos iluminen, nos devuelvan al sendero de la vida, le abran camino a la esperanza. Serán ellos, los que no pueden aislarse, ¿cómo habrían de hacerlo cuando cinco o más miembros de una familia ocupan una reducida vivienda?

Los que no pueden dejar de trabajar porque viven al día; los que pasan muchas horas en el transporte público; los que, en las ciudades dormitorio, no encontrarán el refugio de los cómodos departamentos y residencias con todos los servicios.

Serán las y los que no gritan histéricos ni se dejan arrastrar, como las clases altas, por la paranoia y el pánico, quienes pondrán al país de pie. Por ellas y ellos, los más pobres, los que más riesgo corren, es que Andrés Manuel López Obrador, sometido al criterio de médicos y científicos, ha ordenado dar paso, gradualmente y con prudencia, a las medidas de contención más radicales.

De nada serviría detener por completo la marcha del país antes de tiempo; a la crisis sanitaria, que llegará de todas maneras, y a la crisis económica que ya nos golpea se agregaría así una crisis social de enormes proporciones.

Mientras los canallas gritan pidiendo la cabeza de López Obrador, mientras columnistas, comentaristas de radio y Tv en un afán suicida se empeñan en desacreditar al gobierno y minar la confianza de la población en su capacidad de reacción; mientras los más rapaces de los empresarios hacen pronunciamientos golpistas; el Estado —el único que asumirá la responsabilidad de atender a millones de personas porque los canallas se lavarán las manos— se prepara.

Yo confío en quienes trabajan en el sistema de salud pública: desde los más humildes empleados de intendencia hasta los científicos que diseñan la estrategia de combate a la pandemia.

Confío en esas y esos enfermeros que trabajan en clínicas y hospitales; en los médicos rurales; en los que trabajan en municipios apartados; en las y los que prestan sus servicios en los grandes complejos de salud urbanos y en los institutos nacionales.

En todas y todos ellos, a los que el viejo régimen abandonó a su suerte, pagó sueldos miserables, les entregó hospitales a medio construir, sin equipos y sin medicamentos. En los que fueron testigos presenciales y víctimas directas de la corrupción y la demolición de la salud pública, tengo confianza.

“Por el bien de todos, primero los pobres”, dice López Obrador y tiene razón. Primero, porque son los más. Son ellos los que se enferman, y son ellos los que curan. Que los canallas griten cuanto quieran. Aquí sobrarán las heroínas y los héroes; el México profundo se unirá de nuevo para enfrentar la emergencia.

https://www.milenio.com/opinion/epigmenio-ibarra/itinerarios/mexicounido

Los títulos se ganarán en casa

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SUSPENDIDAS EUROCOPA DE NACIONES Y COPA AMÉRICA, LAS LIGAS EUROPEAS TIENEN LA OPORTUNIDAD DE AJUSTAR LOS TIEMPOS, SI EL VIRUS LO PERMITE, PARA TERMINAR SUS TEMPORADAS. LOS CÁLCULOS ARROJAN DOS ESCENARIOS. EN EL MÁS OPTIMISTA SE REANUDARÍAN A PARTIR DEL 2 DE MAYO, SI ESTO NO SUCEDE, EMPEZARÍAN EL 14 DE MAYO COMO ÚLTIMA FRONTERA DEL CALENDARIO PARA SALVAR LAS COMPETICIONES.

EN AMBOS PERIODOS, SE FIJÓ COMO FECHA DE FINALIZACIÓN DEL CIRCUITO EUROPEO EL 30 DE JUNIO. HAY UN TERCER ESCENARIO AÚN NO APROBADO, QUE EXTENDERÍA LOS TORNEOS HASTA LAS PRIMERAS SEMANAS DE JULIO.

EL PROBLEMA ES QUE LOS CONTRATOS DE MUCHOS JUGADORES CON SUS CLUBES, VENCEN ANTES. CALCULADORA Y AGENDA EN MANO, LIGAS, COPAS, EUROPA LEAGUE Y CHAMPIONS LEAGUE; PROGRAMARÁN FECHAS DOBLES Y COINCIDIRÁN LOS FINES DE SEMANA. SI TODO VA BIEN, EUROPA CONCENTRARÁ EN UN LAPSO DE 6 A 8 SEMANAS, TODOS LOS PARTIDOS DE TODAS SUS COMPETENCIAS. SI LOS COSTOS DE LA SUSPENSIÓN SON YA MUY ELEVADOS, LAS PÉRDIDAS DE UNA CANCELACIÓN PODRÍAN ALCANZAR 7 MIL MILLONES DE EUROS.

UNA CIFRA QUE PONE EN RIESGO EL FUTURO DE MUCHAS ORGANIZACIONES. SI LA REANUDACIÓN DEL FUTBOL SE CONSIGUE, HAY UN FACTOR QUE MODIFICARÁ DE MANERA CATEGÓRICA TODOS LOS TORNEOS: EL RENDIMIENTO DE LOS JUGADORES DESPUÉS DE UNA PAUSA TAN LARGA E INESPERADA, DEFINIRÁ A LOS CAMPEONES. PREPARADORES FÍSICOS, NUTRICIONISTAS, MÉDICOS, PSICÓLOGOS Y TERAPEUTAS, GANARÁN PARTIDOS.

MANTENER EN TENSIÓN COMPETITIVA A CUALQUIER DEPORTISTA DE ALTO RENDIMIENTO ENTRENÁNDOSE DESDE SU CASA, ES OBLIGATORIO, PERO RESULTA TAN COMPLICADO COMO CORRER UN F1 EN EL GARAJE.

CUANDO EL FUTBOL VUELVA LO HARÁ CON OTRO RITMO, DISTINTAS CONDICIONES Y NUEVOS DESAFÍOS.

LOS EQUIPOS Y FUTBOLISTAS QUE MEJOR SE ADAPTEN AL CAMBIO, DESTACARÁN. LOS DEPORTES DE CONJUNTO COMO NUNCA ANTES, DEPENDEN EN ESTE MOMENTO DE LA TENACIDAD Y CONVICCIÓN INDIVIDUAL. LOS TÍTULOS SE LEVANTARÁN EN LA INTIMIDAD DEL HOGAR.

 

HTTPS://WWW.MILENIO.COM/OPINION/JOSE-RAMON-FERNANDEZ-GUTIERREZ-DE-QUEVEDO/CARTAS-OCEANICAS

 

La Noche de las Cacerolas

La Noche de las Cacerolas
Captura del vídeo elaborado por EuropaPress de la cacerolada contra FelipeVI.

 

Llegaba tarde, tanto como más de 14.000 personas infectadas y casi 750 muertas contabilizadas. Cuatro días después de la declaración del Estado de Alarma, Felipe VI tuvo el cuajo de plantarse ante el país y, después de esa dejación de sus funciones -pese a los 8 millones de euros al año-, se incluyó en el paquete de “mucha inquietud y preocupación por esta crisis sanitaria”. Mientras él hablaba, en todas las ciudades de España se podía oír una sonora cacerolada que le indicaba la puerta de salida del Palacio de la Zarzuela.

Felipe VI hablaba y hablaba y aunque los televisores estuvieran encendidos, buena parte de los hogares españoles no le prestaba atención. Habían salido a los balcones, porque el hartazgo que sienten hacia la Corona rebosa. Tiene que se duro saber ignorado, repudiado y despreciado por tantísima gente de bien y, por el contrario, revisar que entre tus principales defendesores se encuentra el fascismo. Terrible.

Felipe VI perdió ayer una oportunidad única para pedir disculpas porque la institución que encabeza, la Casa Real, ha tenido un comportamiento indigno con toda la nación. Podía haberlo hecho de soslayo, de manera burda como hizo su padre cuando fue descubierto pegándose la vida padre mientras España se desangraba… pero no. Volvió a sumar una nueva equivocación, un nuevo hecho deshonesto a su reinado. La monarquía está rota.

Quizás por eso, mientras creíamos que el discurso hablaba de la crisis del coronavirus, en realidad bien podría referirse a su propia crisis, a la que acerca a España al fin de su monarquía. “Estamos haciendo frente a una crisis nueva y distinta, sin precedentes, muy seria y grave, […] que de forma muy traumática, altera y condiciona nuestras costumbres y el desarrollo normal de nuestras vidas”, decía, y claro que lo hace, porque desde ayer, tiene un pie fuera de la Zarzuela.

“Ahora tenemos que resistir, que aguantar. […]  Ahora debemos dejar de lado nuestras diferencias. Debemos unirnos en torno a un mismo objetivo: superar esta grave situación” reclamaba, algo que podría aplicarse -bien lo desea él- a defender la monarquía, a aferrarse al sillón.

Pero en esa empresa de mantenerle en una institución caduca e inútil, ya no encontrará unidad, que no espere que vayamos a “hacerlo juntos; entre todos; con serenidad y confianza, pero también con decisión y energía”. Haremos, precisamente, lo contrario, abrir las urnas para desahuciarlo del Palacio de la Zarzuela.

Desde que se produjo la abdicación forzada de Juan Carlos I, nunca antes España había estado tan cerca de acabar con su monarquía. Por este motivo, como entonces, los poderes fácticos y políticos harán lo posible por dejar pasar el tiempo, por dejar caer en el olvido la indignidad del monarca, por ignorar el clamor popular de anoche contra el Borbón. No lo conseguirán, porque confío en que del mismo modo que la de ayer pasará a la Historia como ‘la Noche de las Cacerolas’, cambiaremos nuestro destino sacudiéndonos de una vez por todas otro de los vestigios del franquismo que lastra nuestra democracia.

https://blogs.publico.es/david-bollero

El rey ladrón, los súbditos y el doble sistema

El rey ladrón, los súbditos y el doble sistemaLa inviolabilidad del rey significa que no puede ser juzgado por sus acciones. Significa que las consecuencias derivadas de sus actos no le atañen como causante de estas. Significa que no es responsable de ello, de nada, y, si la responsabilidad está intrínsecamente ligada con la libertad, ¿quiere decir esto que el rey no es libre? No: como máxima cabeza del Estado, lo que significa es que ese Estado (y sus ciudadanos) no son plenamente libres. Por ello, los ciudadanos de una monarquía, respecto a esta, no son ciudadanos, sino súbditos. Súbditos de la imposibilidad de juzgar al rey.

El rey, al contrario que sus súbditos, es rey y jefe del Estado por sí mismo. El Presidente del Gobierno, lo es porque los ciudadanos lo han decidido así; y si ha llegado a tener la posibilidad de ser elegible, es porque ha hecho unas cosas o ha dejado de hacer otras, pero no por sí mismo. Como cualquier ciudadano es responsable de sus errores, todavía más de sus ilegalidades. También los jueces, aunque en España esto sea más que dudoso. El rey, no.

Presumiblemente, parece que el anterior rey era un corrupto. Si es cierto que cobraba decenas de millones (de una dictadura que no respeta los Derechos Humanos) como comisiones ilegales, era, sí, un corrupto; un ladrón a toda la sociedad. No obstante, los ciudadanos no han salido a la calle a protestar o exigir justicia. Excepto algunos medios, se pasa de puntillas por el asunto. Innumerables políticos ni señalan ni condenan ni piden una investigación exhaustiva para determinar la confirmación, o no, de los hechos. Aquellos tan preocupados, hace apenas unos meses, por la imagen internacional de España, ahora no se escandalizan ni reflexionan alrededor de qué supone tener un cabeza de Estado presuntamente corrupto. Ahora, qué imagen de país proyectamos, se pasa por alto. Bastantes deben pensar que bendito coronavirus que ocupa todos los medios y preocupaciones.

Pero no nos engañemos: la falta de reacción es lo lógico y esperable de la mayoría de la ciudadanía española. Y, antes de que se ofendan, recuerden lo siguiente: en España, usualmente, la corrupción no tiene costes sociales. Tampoco el engaño o la mentira. Los partidos mayoritarios (PP y PSOE) apenas suelen notar los costes de sus innumerables casos de corrupción. El Sistema consolidado mediante la Transición, no solamente blindaba al rey, sino todo el sistema político y judicial. Que algunos políticos y cargos hayan pisado la cárcel, no nos ha de hacer creer que la corrupción se paga. La lista de casos de corrupción es tan larga y extensa que, de vez en cuando, alguien es condenado: una gotita en el mar de corrupción por donde la monarquía y cierta élite navegan plácidamente.

¿Por qué razón, en España, la corrupción no tiene costes sociales? Seguro que hay varias respuestas, entre ellas la poca tradición democrática del país. Una consecuencia de esta poca tradición democrática, ligada con la Transición, es el rey. El sistema democrático anterior a la dictadura franquista, fue una república. El paso de la dictadura a la democracia (Transición) obligaba a, como mínimo, preguntar a los ciudadanos si querían regresar, o no, al último sistema democrático que hubo. Y esto, no se preguntó. Es decir, se impuso. No es reduccionista afirmar que la monarquía fue una imposición de la dictadura. No lo es porque anteriormente hubo una república democrática, y, por tanto, la tradición monárquica se rompió. Recuperar la monarquía como una imposición aceptada sin rechistar, marcó a la población española como súbditos.

Los súbditos, son ciegos. Los súbditos son ciegos por decisión propia. Aceptar la condición de súbdito es aceptar no mirar arriba, donde está el rey. Por eso tantos medios acólitos no miran hacia allá. Miran siempre a los lados, a Venezuela o Cataluña, a donde deseen. Esta ceguera hacia arriba es la inviolabilidad del rey.

Es muy probable que, de la misma manera que muchos ciudadanos votan a políticos que les roban, votasen a favor de la monarquía en una consulta. Porque, si se comportan cómo súbditos ante unos políticos, ¿cómo no van a hacerlo ante un rey? Que el rey sea un ladrón, ¿y qué? Reconocerse y aceptarse como súbdito, conlleva aceptar que el rey pueda ser un ladrón. Y es por eso que es inviolable: porque si no le aceptásemos robar, no lo sería.

En el supuesto que la ciudadanía de España estuviese harta de vivir con una élite extractiva, harta de una corrupción que es un lastre, debería exigir un cambio de raíz, y ello conllevaría empezar con la monarquía. Pero, si la ciudadanía de este país acepta que se la mienta y engañe, que se le robe, y se siente más cómoda y segura aún a costa de perder libertad, no duden que ciertos partidos van tomando nota, y ofrecerán esta seguridad y comodidad a cambio de recortar libertades. Una cosa va con la otra. No investigar ni juzgar al rey, no condenarlo si es culpable, en el fondo es dar crédito y legitimidad a todos aquellos que consideran que hay excepciones para pasar por encima de la democracia e igualdad. Es decir, legitima un poder por encima del Bien Común, una ausencia de ley por encima de la ley, un derecho por encima de la libertad. Es un doble sistema que conduce al totalitarismo. Y este es aceptado por los súbditos, condenados a no ser plenamente libres ni tratados de igual a igual, mientras se conforman grácilmente y luchan a un lado y otro, sin mirar hacia arriba: allí desde donde se les mira con desprecio (robar, precisamente, no es respetar a la víctima, y la corrupción es robar a la sociedad entera).

El ser humano ha evolucionado adaptándose al medio y, luego, adaptando el medio a él. Para ello, es necesario mirar este medio, apreciarlo o temerlo, pero, sobre todo, actuar en consecuencia. No es ciego el que no ve (hay otros canales de percepción): es ciego el que no actúa. Como ser social, el humano aprende de los otros tanto por educación como por imitación. Esta cooperación entre unos y otros es una conducta teñida de valor. Valoramos, y nos valoran, continuamente respecto a lo que creemos que está bien y lo que está mal. Aceptar que hay estamentos, clases, o simples personas que están al margen de esa valoración o, al menos, de sus consecuencias, a la larga despedaza el valor de la sociedad, la cooperación entre unos y otros en pos de ese Bien Común. Porque esos privilegios acaban asentando unos patrones conductuales que desbaratan la cooperación social desde dentro. Y esta cooperación es una de las razones más importantes que nos han hecho avanzar como especie. Un servidor opina que la manera más justa de hacerlo es empoderar a los individuos en una sociedad sin privilegios establecidos. Y esto es incompatible con la monarquía e incompatible con la corrupción amparada por un sistema judicial heredero de la dictadura. Es incompatible: aquí, cualquier “arreglo” es un parche en los ojos del ciego. Aquí no hay tuerto, hay ladrones, y un sistema que los protege.

Si usted o yo, por ejemplo, estafamos a Hacienda, robamos a la sociedad y a nosotros mismos, pues somos parte del bien común de la sociedad. Aunque, individualmente, podemos justificar la utilidad de hacerlo, según el Dilema del Prisionero (https://es.wikipedia.org/wiki/Dilema_del_prisionero), el Sistema se tambalea cuando hay una parte que vive al margen del Bien Común. Es decir, el hecho que haya un segmento (dígase monarquía, casta, élite, lo que deseen) que pueda vivir al margen del sistema cooperativo del Bien Común, lo que señala, de facto, es que hay dos Sistemas paralelos.

La duplicidad de sistemas es y ha sido los regímenes monárquicos, los religiosos y las dictaduras (también las comunistas). La creencia actual es que los sistemas democráticos son incompatibles con ello, pero no es cierto: son perfectamente compatibles. El error es pensar que un “procedimiento democrático” (como votar cada 4 años) es suficiente, de per se, para eliminar la duplicidad de sistemas. Y esto no es así. El procedimiento democrático es una serie de herramientas que “permite la posibilidad de eliminarlo”, pero esa posibilidad hay que utilizarla. No hacerlo, resignarse a una actitud contemplativa, a la larga ciega, y en esa ceguera conformista se apoya la duplicidad del sistema. Una herramienta solo es útil cuando se utiliza.

Las revoluciones históricas jamás han conseguido acabar con esta duplicidad (insisto: tampoco la revolución comunista), haciendo ejemplo del concepto de revolución Gatopardo: dar una vuelta para que todo continúe igual. Estas revoluciones siempre han sido verticales, de abajo a arriba, y tal vez sea esto lo que impida cambiar (y no mejorar) las cosas. La idea sería una “revolución democrática”, en horizontal y, engañado o no por mi sesgo independentista, uno cree que esto es lo que se intentó hacer el 1 de octubre de 2017 en Cataluña. Por esta razón, la contundencia de la respuesta policial, judicial y política (el artículo 155) y, como cereza del pastel, el infame discurso del rey. Un servidor jamás ha creído que en la corte se pensase en la posibilidad inminente y efectiva de una independencia de Cataluña (tampoco creo que lo pensasen ni Puigdemont ni Junqueras) pero sí temieron que tal intento fuera percibido en España como un intento de cambiar algo. En este sentido, la independencia de Cataluña era lo de menos. Lo importante era que no se extendiese a la sociedad española el cuestionamiento a un doble sistema donde algunos, como el presunto rey ladrón, viven a expensas de otro sistema subordinado. El de los súbditos. Evidentemente, todo lo que ocurrió el 2017 hubiera sido imposible en la época Pujol, pues lo que significaba este era parte de la dualidad del sistema, solo que en la sucursal catalana.

Tanto si robo una manzana como si estafo el pago de un impuesto a Hacienda, sé que estoy robando. Las justificaciones que pueda encontrar no impiden mi conocimiento del robo. Pero uno, a veces, se pregunta si el robo a cierto nivel (esa corrupción, evasión de impuestos, etcétera) es percibido como tal por aquellos que lo practican. Ni son necesarias justificaciones. Simplemente ocurre que habitan y viven en otro sistema, con otras normas y otros valores. Esta dualidad de sistemas es un statu quo que se ha mantenido a lo largo de la historia, con todos sus vaivenes políticos.

Hay cierta tendencia a creer que el humano es, por naturaleza, egoísta. Pero esto no es cierto: la naturaleza es cooperativa con ciertas puntas de altruismo, aunque incomode a muchos filósofos. De hecho, esta naturaleza se ha preocupado bien de que valoremos de una manera innata estar alerta ante el engaño y la mentira. La única manera de evitar que se repita cíclicamente la Toma de la Bastilla (o de Versalles) es que no se perciba la dualidad de sistemas. Es más conveniente que parezca que hay un solo sistema pero que no se aplica bien, que es “mejorable”, y que con cortar una cabeza esporádicamente y hacer algunos retoques, es suficiente. Esta sería, por ejemplo, la posición del PSOE ante el presumible robo del rey al impedir la investigación parlamentaria: mantener el statu quo. Lo que se mantiene es la dualidad de sistemas, de lo cual, el comportamiento del rey tan solo es una anécdota que ha salido (qué mala suerte) a la superficie.

Si todo lo anterior no es muy erróneo, un servidor se plantea la siguiente pregunta: ¿por qué razón la mayoría de la ciudadanía permite esta dualidad de sistemas? Al fin y al cabo, el sistema “superior” no es cooperativo con el Bien Común, sino extractivo. La historia ha ido enseñando que el enemigo de esta dualidad, es el conocimiento. Por ejemplo, el conocimiento de las falsedades religiosas es quien menoscaba su poder. O, más actual, el conocimiento de las consecuencias en el medio ambiente, empieza a cuestionar según qué modos del sistema. La solución, de quien domina desde el sistema superior, para mantener este statu quo, uno opina que estriba en dos caminos paralelos: por un lado, ofrecer una compensación emocional (ya sea la monarquía, la nación, la religión “light”, o la nueva religión tecnológica) desligada de cualquier pensamiento racional o lógico y que es una compensación muy ligada con la comodidad, la seguridad y el miedo. Por otro lado, intentar mantener la ignorancia, pero no luchando contra el conocimiento, sino sirviéndose de la distracción (por ejemplo: el problema de los migrantes de Siria se trata desviando el foco de la razón causante: la guerra de intereses económicos y geo políticos en ese país y región).

Así pues, si (de una manera metafórica) la gente desea ver el mundo por la tele, al rey, como siempre, le saldrá gratis su corrupción, dando ejemplo a su sucesor y a todos aquellos que giran alrededor. Claro, con el consentimiento de sus súbditos, que por algo lo son. Y lo mismo con el medio ambiente. Y con las desigualdades. Pero todo sucede cada vez más rápido, en un frenesí que algo tiene de contrario a la evolución antropo-lógica y social del ser humano. Se va imponiendo una sociedad donde la cooperación y el Bien Común parecen algo ajeno o ingenuo, con un sistema superior al que los avances tecnológicos le permiten una enorme degradación del medio a cambio de unas mejoras de vida muy particulares y, seguramente, a escala histórica, muy efímeras. Mientras tanto se va potenciando una “desconexión” brutal entre actos y consecuencias, entre consecuencias y responsabilidades. Todo ello nos aleja de lo que hizo posible la supervivencia y evolución humana. En cierto sentido, aunque parezca que los avances tecnológicos (que son avances de las cosas) digan lo contrario, podríamos estar entrando en una involución a escala humana. Esto, podría percibirse en las consecuencias de nuestra relación con el medio. A medio plazo, con la relación entre seres humanos. En caso que todo lo anterior no sea una exageración simplista, el último no hace ni falta que apague la luz.

 

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El “niet” ruso, la trampa saudí y un Nuevo Orden de Petróleo

El presidente ruso Vladimir Putin y el rey Salman de Arabia Saudií, en un encuentro en el Kremlin, en Moscú, en octubre de 2017. REUTERS/Alexei Nikolsky
El presidente ruso Vladimir Putin y el rey Salman de Arabia Saudií, en un encuentro en el Kremlin, en Moscú, en octubre de 2017. REUTERS/Alexei Nikolsky

 

El 6 de marzo, Rusia sorprendió a la OPEP al rechazar la propuesta del Reino de Arabia Saudí (RAS) de disminuir la producción en millón y medio de barriles por día (mbd) ante la desaceleración de la economía en Europa y EEUU y la brusca caída de la demanda en China, hasta un 20%, agravadas por el brote del coronavirus. Como resultado, los precios se derrumbaron en un 30%, la mayor caída desde la segunda guerra del Golfo Pérsico en 1991, situándose en torno a los 32 dólares.

Los jeques saudíes enfadados reaccionaron de modo aún más sorprendente, casi “antinatural”: anunciaron inundar el mercado, con más crudo y más barato, ofreciendo un descuento de 5 dólares a los compradores asiáticos, 6 a los estadounidenses y 8 a los europeos, clientes tradicionales de Rusia; anunciando además que a partir del 1 de abril los miembros de la OPEP pueden producir la cantidad de petróleo que deseasen(¡otra cosa es venderla!), a pesar de que el mercado está sobre abastecido y las posibilidades de almacenar -conocido como “contango”- tampoco son infinitas.

Así, Moscú apuso fin (provisional) al juego de la “Ruleta rusa” de cooperar con la OPEP, iniciada en 2016, cuando pactaron recloratr la producción para subir los precios, que habían caído de unos 80 dólares a la mitad. Lo cierto es que, ayunque Moscú hubiera aceptado estos recortes, los precios no habrían subido mucho.

Tenido en cuenta que el precio del petróleo lo determina la política que no la ley de oferta y demanda del mercado, veamos los motivos de las dos superpotencias energéticas que juntos producen 21 mbd de crudo.

Los motivos reales de los saudíes

  1. Arruinar la economía rusa, beneficiando, de paso, al petróleo esquisto de su aliado estadounidense, que tuvo compasión con RAS tras el vil asesinato de Khashoggie, y cumplió con su gran petición que fue imponer sanciones de su archienemigo Irán. Riad hizo lo mismo en noviembre del 1986, bajando los precios en un 75%, ¡10 dólares el barril!, asestando un golpe mortal a la economía soviética que en parte por ser planificado no puedo reaccionar. Para ver hasta qué punto este mercado es político, el 5 de julio del 2018, un Donald Trump preocupado por los votos en las elecciones parlamentarias del noviembre y el precio del barril 85 dólares, ordenó al rey Salman “¡Bajad el precio del petróleo ahora!”, y ante la negativa de Riad le amenazó: “Podría no estar [en el trono] en dos semanas“. Y su majestad tuvo que bajarlo a 67 dólares.
  2. Ante la crisis económica actual y la volatilidad del mercado, Ras pretende recuperar su liderazgo.
  3. Reducir el espacio del petróleo esquisto de un EEUU, que ya produce 13.1 mbd de los que exporta 4.15 mbd.
  4. Hundir aún más a su archienemigo Iraní, que encima sufre una brutal sanciones de EEUU sobre su industria petrolífera.

Los motivos de Rusia

  1. Mandar a la quiebra la industria del esquisto bituminoso de EEUU, que con la actual tecnología no podrá sobrevivir con precios por debajo de 45 dólares.
  2. Capturar los clientes de EEUU.
  3. Reducir la capacidad de Washington en imponer sanciones a Rusia: la construcción casi terminada del gaseoducto Nord Stream 2, que llevaría el gas ruso a Europa, sigue paralizada.
  4. Ampliar su clientela, tener en cuenta la ausencia de Irán y Venezuela en el mercado, así como las interrupciones en los suministros desde Nigeria y Libia.

Consecuencia de esta guerra de precios

  1. Esta guerra de precios puede provocar la quiebra y/o la fusión forzada de los productores del petróleo esquisto de EEUU, y enviar al paro de miles de sus trabajadores en un año electoral para Donald Trump, cuya política energética difiere de sus antecesores. El presidente ha ordenado al Departamento de Tesoro comprar abundantes cantidades del petróleo barato para la Reserva Estratégica de Petróleo con el fin de asegurarse el apoyo de los multimillonarios Chevron y ExxonMobil, que no a cientos de pequeños y medianos inversores de esquisto altamente endeudada o en bancarrota sólo en Tejas. Para más inri, lo ha hecho cuando el coronavirus está atacando y una mayoría de la población de su país carece de un seguro médico. Según Greenpeace esta compra podría costar los 2.6 mil millones de dólares cuando la ayuda para las familias trabajadoras que serán afectadas por el COVID-19 serían unos 1.7 mil millones.
  2. Un mayor déficit presupuestario en el RAS: Aunque el coste de la producción del petróleo del país ronda sobre 3 dólares por barril, el reino -que ya sufre un déficit fiscal de 50.000 millones de dólares-, necesita un precio de curdo de al menos 80 dólares no sólo para equilibrar su presupuesto, sino también para continuar con la matanza de los yemeníes. Es más, tendrá que enfrentarse con un descontento social que va en aumento. La detención de la semana pasada de unas 300 personas, entre príncipes, militares y funcionarios, muestra la frágil poder de los jeques.
  3. La caída libre de las acciones de Saudí Aramco (que el año pasado sufrió un extraño atentado) en un 9%, situándose por debajo de su precio de oferta pública inicial. Entre sus efectos: a) el descontento de miles de ciudadanos, un 20% de la población, que compraron las acciones, algunos pidiendo incluso préstamo para convertirse en el inversor de la empresa; b) tener que prolongar las medidas de austeridad en los salarios de los trabajadores; c) golpe al prestigio, si lo tuvo alguna vez, del heredero Mohammad Bin Salman, promotor de la ambiciosa Vision 2030, proyecto de grandes infraestructuras que iba a reducir la dependencia del país al petróleo y ahora se queda sin ingresos suficientes para su financiación. Este movimiento pormovido por un príncipe gafe y perdedor, que destruye todo lo que toca, contra un veterano y astuto ajedrecista como V. Putin ha sido una estrategia demasiada arriesgada: a ver se sobrevive a ello.
  4. A pesar de que Rusia ha reducido parte de su dependencia a la renta del petróleo, y desde el 2018 basa su presupuesto en los 45 dólares el barril (RAS lo habia hecho sobre los 65 dólares), los precios bajos no sólo perjudicarán a su economía sino a la propia persona del presidente Putin; fue gracias al auge del precio del petróleo en la década de 2000 que consiguió importantes reformas económicas y el apoyo de su pueblo. Ahora que aspira gobernar hasta 2036 necesita un barril por encima de 60 dólares.
  5. Perjudica enormemente a Irán, que sufre unas brutales sanciones de EEUU sobre su industria petrolífera. Ha solicitado 5.000 millones de dólares al FMI para luchar contra el coronavirus que si los obtiene, serán parte de la maldita deuda de un país inmensamente rico a las instituciones financieras.
  6. Asesina directamente a la OPEP, por tres razones: a) Ahora, cada miembro podrá ir por libre, b) sus miembros perderán miles de millones de beneficio y c) Separa a Rusia del cartel.
  7. Benéfica a China, que consume 13% de los barriles de petróleo que produce el mundo, y tiene tanto a Rusia como a RAS entre sus proveedores.

La guerra de Arabia Saudí contra Rusia, y la de Rusia contra EEUU pueden intensificarse provocando nuevos cambios en el mapa geopolíticos de energía hasta establecer un “nuevo orden petrolero” que se presenta lleno de incógnitas.

NAZANÍN ARMANIAN

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México adelanta y alarga las vacaciones de Semana Santa para contener la epidemia

Las autoridades comienzan con las medidas de distanciamiento social al dar un mes de asueto a más de 30 millones de alumnos

Una niña sostiene un bote de gel antibacterial en una escuela de Nuevo León, México.
Una niña sostiene un bote de gel antibacterial en una escuela de Nuevo León, México.GABRIELA PÉREZ / CUARTOSCURO

 

El Gobierno de México ha anunciado este sábado que adelanta y alarga las vacaciones de Semana Santa desde el viernes 20 de marzo y hasta el 20 de abril. La medida ha sido anunciada por el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, quien también pidió a las cerca de medio millón de escuelas que hay en el territorio suspender las actividades no esenciales a lo largo de esta semana. De esta forma, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador comienza a tomar medidas a nivel nacional para enfrentar la inminente fase dos de la epidemia del coronavirus en México, cuando comenzarán a presentarse contagios locales y las autoridades sanitarias no podrán rastrear a centenares de infectados.

“Estamos hablando de un receso de 20 días donde no solo queremos proteger a los niños, adolescentes y jóvenes sino a toda la comunidad”, ha señalado Moctezuma, quien estuvo flanqueado por el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, quien ha servido de portavoz de la situación. “No se ha declarado, ni hay necesidad de declarar una emergencia sanitaria”, ha explicado López-Gatell, quien informó la noche del viernes que el país suma 26 casos. La cifra representa once contagiados más que los hallados el jueves, aunque todos ellos siguen siendo importados, la mayoría de ellos desde Europa, la región del mundo que hoy es foco de la pandemia.

Autoridades educativas incluye diez días más de las dos semanas de asueto que contempla el calendario escolar por Semana Santa. “Se tendrán que reponer a lo largo del ciclo escolar o al finalizar el mismo”, ha añadido Moctezuma en una conferencia de prensa especial realizada después de una reunión de más de cuatro horas. El titular de la SEP dijo que con la medida se recomienda también un “aislamiento preventivo”. “No se trata de que salgan de vacaciones y que todos salgan a disfrutar de estar todos juntos. Lo que se quiere evitar es la proximidad”, sugirió. México tiene 31 millones de alumnos en los niveles de educación obligatoria (básica y media superior).

López-Gatell ha asegurado que este es el tiempo oportuno para comenzar a tomar medidas de este tipo, de distanciamiento social. “En los días recientes, mucho gobernado por la ansiedad, se han empezado a tomar decisiones precipitadas de suspender actividades sin un elemento técnico claro”, aseguró el subsecretario. En diferentes comparecencias pasadas, el funcionario había explicado por qué no era momento aún de cancelar actividades públicas o eventos masivos como el festival Vive Latino, que se lleva a cabo este fin de semana en la capital ante decenas de miles de personas. Sin embargo, la situación ha cambiado. México se encuentra en el “punto óptimo” para adoptar este tipo de acciones. “Es el punto donde comienza la inflexión de la curva epidémica, de una transición de pocos casos diarios a un aumento”.

Como muestra de ese cambio, México comienza a ser testigo de cambios de fecha o cancelaciones de eventos públicos y encuentros. La jornada 10 de la Liga, a disputarse este fin de semana por 14 equipos, se jugará a puerta cerrada con la excepción de dos encuentros celebrados el viernes. La popular Feria de San Marcos, un arraigado encuentro rural y ganadero del Estado de Aguascalientes ha confirmado finalmente que será pospuesta después de varios días en los que sus organizadores se negaron a mover la fecha de inicio, planeada originalmente para el 17 de abril.

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La vuelta al Leviatán

No luchamos solo contra un virus. Atentos a la batalla entre órdenes políticos y a su reorganización interna. El juego acaba de empezar

La vuelta al Leviatán
DIEGO MIR

 

Circula estos días un tuit de la Embajada de China con una fotografía donde vemos al doctor Jiang Wen Yang tumbado, “exhausto y aliviado”, en una cama. “Mañana este último hospital improvisado estará cerrado para siempre”, leemos. La imagen no es casual, sino una carga medida en la línea de flotación de un debate que oímos hace tiempo como un rumor de fondo, y que emerge ahora como un corcho durante esta pandemia. Volvemos la mirada a la geopolítica condicionados por la cruda competición entre EE UU y China, que enfrentan sus modelos antagónicos de organización social y política. Quien gane la batalla definirá el estado de la autoestima de Occidente y nuestro rol en el mundo, con una Europa que, en su papel de débil escudero, se ve sometida de nuevo a una difícil prueba de estrés después de años vanagloriándose de haber hecho sus deberes tras la crisis del 2008. Ahora lo veremos.

El titánico dilema se enuncia así: ¿es preferible un régimen autoritario y eficaz como el chino, capaz de contener con firmeza una pandemia o, por el contrario, confiaremos en que EE UU y nuestras democracias puedan hacerlo sin tratar a la ciudadanía como un simple rebaño? Formulado así es un debate engañoso. En realidad, Trump es un cisne negro, una aberración democrática, y China no es solo autoritarismo, sino la encarnación del superestado. La pandemia pone, de hecho, sobre la mesa, la tensión clásica entre democracia y Estado: nuestra capacidad de volver al Leviatán, al poder duro y articulado del Estado. No se trata solo del número de camas que la sanidad ponga a disposición de los enfermos: hablamos del aparato de seguridad, de la capacidad de proteger a la ciudadanía.

Mantener un Estado eficiente, dice Fukuyama, es difícil cuando “los políticos solo piensan en sus carreras, lo que hace que el Estado no funcione del todo bien en su obligación de ofrecer servicios y bienes sociales”. Es ahí, precisamente, donde radica nuestro drama frente a una China que “no creó la democracia, pero inventó el Estado moderno”, añade el pensador japonés. La verdadera enmienda al Occidente de los últimos 30 años es esa: minusvalorar el Estado y dejar que la lógica económica de su minimización impregnase todas las capas de la sociedad. Ahora, cuando un gigantesco game changer en forma de virus cambia las reglas del juego, veremos si la descarnada vuelta al Leviatán puede aprovecharse por el progresismo para explicar la necesidad de un Estado fuerte, capaz de articularse a nivel transnacional y crear una auténtica soberanía europea, o en su lugar abriremos la puerta al refuerzo de las tesis autoritarias, a la lógica del poder duro del tecnoautoritarismo chino. Porque no luchamos solo contra un virus. Atentos a la batalla entre órdenes políticos y a su reorganización interna. El juego acaba de empezar.

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¿Por qué los alumnos pierden las ganas de aprender según van creciendo?

RUBÉN FERNÁNDEZ-ALONSO

Educación, Universidad de Oviedo

ÁLVARO POSTIGO GUTIÉRREZ

Investigador predoctoral, Universidad de Oviedo

EDUARDO GARCÍA CUETO

Catedrático de Psicometría, Universidad de Oviedo

JOSÉ MUÑIZ

Catedrático de Psicometría, Universidad de Oviedo

MARCELINO CUESTA IZQUIERDO

Catedrático de Psicometría, Universidad de Oviedo

Sí, es un hecho probado que los estudiantes varían notablemente en su rendimiento académico y lo hacen a lo largo del tiempo. Las razones que explican estas diferencias dependen de varios factores:

  1. El contexto socio-cultural del alumnado, destacando el nivel socioeconómico y cultural de la familia y las oportunidades que ofrece el contexto social.
  2. Los factores escolares, siendo la convivencia en el centro, el profesorado, la metodología y recursos didácticos y el clima de trabajo en el aula los aspectos más relevantes.
  3. Las características personales del alumnado, tales como: aptitudes, conocimientos previos e historia escolar, actitudes, hábitos de trabajo y motivación por el estudio.

Alimentar el esfuerzo

De entre todos los factores mencionados, la motivación escolar es uno de los más determinantes. Esta se refiere al gusto por el estudio y a la energía que se pone en ello. En una palabra: al esfuerzo.

Utilizando la analogía del automóvil: si las aptitudes son el motor, el esfuerzo es la gasolina, así que por mucho motor que haya, si no lo alimentamos bien, no funciona. O mimetizando la famosa fórmula de Einstein, el rendimiento académico es igual a la capacidad del estudiante por su motivación al cuadrado: R=cm2.

Perfiles de estudiantes por su motivación

En una investigación reciente, estudiamos la motivación del alumnado en dos momentos diferentes: cuando estaban en 4º de Educación Primaria (4º EP) y cuatro años más tarde, cuando cursaban 2º de Educación Secundaria Obligatoria (2º ESO).

Atendiendo a la motivación, se encontraron tres perfiles básicos de estudiantes:

  1. Altamente motivado o con mejor disposición hacia el estudio. El alumnado de este grupo afirma que le gusta estudiar y se esfuerza para lograr buenos resultados, atiende en clase, mantiene sus cuadernos limpios y ordenados y persiste para finalizar sus tareas, incluso cuando estas le resultan difíciles.
  2. Alumnado aplicado. Reconoce que no le gusta estudiar y, por tanto, no incluye el estudio entre sus actividades preferidas. No obstante, entiende el estudio como un deber y se comporta coherentemente con dicha convicción: pone atención y esfuerzo en su trabajo y persevera en la comprensión y realización de las tareas que le plantean dificultades.
  3. Motivación baja. Es el perfil más preocupante: no le gusta estudiar y tampoco reconoce que el estudio supone un deber o un compromiso. Por ello, no entiende la necesidad de esforzarse, estar atento y acabar sus tareas.

Pero, ¿cómo cambia la motivación del alumnado a lo largo de la escolarización? Los resultados del estudio son muy claros y señalan que la motivación decae fuertemente con el discurrir de la escolaridad, deteriorándose especialmente entre Educación Primaria y Educación Secundaria.

Así, en 4º EP el 63 % del alumnado se ubica en el grupo de alta motivación, mientras que cuatro años más tarde este grupo solo concentra al 16 % de los estudiantes. Por su parte, en Educación Primaria solo el 3 % del alumnado responde al perfil de baja motivación.

Sin embargo, en secundaria este grupo aglutina al 25 %. En otras palabras, entre primaria y secundaria, prácticamente el 70 % del alumnado experimenta una bajada clara en sus niveles de motivación escolar.

En definitiva, en Educación Primaria la inmensa mayoría percibe las tareas escolares como un deber innegociable. Sin embargo, en Educación Secundaria estos mismos estudiantes tienen gustos e intereses muy alejados de lo académico, donde es difícil que encuentren incentivos para esforzarse en la escuela, más allá de las calificaciones.

¿A qué se debe la caída tan drástica?

Si la motivación está fuertemente conectada al rendimiento escolar y comenzábamos señalando tres factores asociados a dicho rendimiento (sociales, escolares y personales), es razonable pensar que el descenso de la motivación estará relacionado con la triada aludida.

El actual mundo líquido, interconectado y cambiante ofrece estímulos y satisfacciones inmediatas que rivalizan con el estudio y el acceso y construcción del conocimiento académico, donde las recompensas son siempre diferidas y se obtienen a largo plazo.

Por otro lado, la motivación escolar tiene dos grandes componentes: la creencia sobre la propia competencia (puedo hacerlo, soy buen estudiante) y la expectativa de provecho de la tarea (estudiar, esforzarme me será útil).

Sin embargo, un porcentaje importante de estudiantes considera que los contenidos escolares no son útiles y están alejados de sus intereses cotidianos.

Además, en Educación Secundaria aumenta la exigencia escolar, lo que obliga a incrementar el esfuerzo sin que necesariamente ello se vea reflejado en los resultados académicos. Esto provoca una frustración y un deterioro de su autoconcepto académico, produciéndose un círculo vicioso: el alumnado empieza a creer que no es un buen estudiante, lo que alimenta un descenso en la motivación, y esta, a su vez, retroalimenta el bajo rendimiento académico.

Finalmente, cabría una razón distal y genérica, como es el propio desarrollo evolutivo de los estudiantes. La Educación Secundaria coincide con un periodo de cambios físicos, psicológicos y socioafectivos que pueden desestabilizar el ajuste personal y minimizar el interés por los asuntos escolares.

Ayudar a los adolescentes

No es fácil, pero, parafraseando a Isaiah Berlin, “hay que intentarlo continuamente”.

En primer lugar, es necesario reconocer que, en no pocos casos, el discurso sobre el diagnóstico y la mejora de la motivación escolar es una suerte de fuego cruzado: el profesorado habla de bajos niveles de esfuerzo del alumnado, las familias argumentan falta de interés y de respuesta por parte del centro, y el alumnado insiste en la irrelevancia de los aprendizajes.

Por eso, la primera condición es articular una estrategia donde converja la labor de todos los agentes implicados y actúe sobre todos los ámbitos de la vida del estudiante.

El papel de la familia

La investigación educativa ha señalado el papel de la familia. En concreto, ha destacado la importancia de motivar académicamente a los hijos, un estilo de implicación familiar ante el estudio que engloba comportamientos diversos: transmitir altas expectativas, enfatizar la utilidad de las tareas escolares y conversar sobre los temas escolares cotidianos y su futuro académico.

A nivel individual, hay que fomentar en los estudiantes la idea de que tienen el control para modificar sus habilidades personales, generando una mentalidad proactiva que hace posibles los cambios.

Se trata de desarrollar su capacidad de control ejecutivo de sus acciones, aprendiendo a planificar y demorar sus recompensas.

Además, como bien nos enseñó Judith Harris, en esas edades son fundamentales los compañeros, sus pares. Por tanto, no solo hay que trabajar a nivel individual y familiar, hay que intervenir también en el grupo de iguales.

La última reflexión apunta hacia la ordenación académica y la metodología docente. En España la organización de los currículos replica los contenidos disciplinares de materias científicas y, en general, esta ordenación académica asume el punto de vista de la enseñanza y el profesorado.

Es probable que en la escolaridad obligatoria la ordenación académica necesite descargarse de contenidos cognitivo-intelectuales y potenciar las capacidades de comunicación, relación interpersonal, pensamiento crítico, aprendizaje autónomo, emprendimiento y creatividad, de forma que los contenidos de enseñanza queden mejor alineados con los intereses del alumnado.


Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

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Asesinos

Asesinos

Es indignante presenciar el espectáculo grotesco del Estado y su indiferencia ante los asesinatos de mujeres. ¿Por qué protegen a los asesinos? ¿Por qué solapan y encubren la impunidad? ¿Es un asunto ideológico, es parte de sus “creencias”, pretenden que los asesinatos se detengan milagrosamente? Es muy fácil matar en este país, la impunidad es una motivación muy grande, recomendar “jalones de orejas y rezos nacionales”  debe ser para los criminales una invitación a que continúen masacrando vidas, y se deben retorcer de la risa cada vez que escuchan esos razonamientos. Pues van a seguir matando, el maltrato y el asesinato a las mujeres  es parte de la idiosincrasia nacional, que se niegan a cambiar. Mientras en los pueblos originarios sigan repudiando a las mujeres que quieren estudiar y casando a la fuerza a las niñas, truncando los estudios por los embarazos adolescentes, la violencia va a continuar. El populismo multicultural se niega a educar  y condenar esas “tradiciones”. Mientras sigan culpando a las mujeres por su forma de vestir, van a seguir las violaciones.

El poder de no hacer, es ominoso, ofensivo, esa inacción es deliberada, no se aplican las leyes, no se investigan los crímenes, no hacen nada, la ineficiencia es encubrimiento. Las mujeres no tenemos que convencer de que somos seres humanos, que merecemos justicia, respeto y paz, eso lo debería saber el Estado, y parece que cada hora hay que recordárselos. En vez de tirar el dinero en  publicaciones feministas que no leen ni las escritoras que publican ahí, en vez de pagar comisiones que viajan a los congresos internacionales de feminismo, inviertan en educación y en procuración de justicia. No están haciendo nada, no hay campañas, no hay acciones en las escuelas, las adolescentes sufren violencia con sus novios, las golpizas ya son parte de los noviazgos en todas las clases sociales.

Imaginemos que desapareciéramos todas las mujeres del país, todas, incluso las que solapan al Estado y su dejadez, incluso las que mienten y dicen que nunca han padecido acoso o racismo en sus trabajos ¿qué van hacer los machines sin nosotras? ¿Se van a golpear entre ellos? ¿Van a ser felices gritando que ahora si ellos son los reyes del país, de su casa y de los trabajos? ¿Se van a sentir reivindicados, van a sentir que por fin son libres? ¿Se van a insultar y degradar entre ellos? Lo debería responder el Estado que nos quiere asustadas, indignadas o muertas, su negligencia así lo demuestra. La denuncia es todo lo que tenemos, las mujeres que mienten y dicen que nunca ha sufrido violencia física o verbal por ser mujeres, que niegan que tenemos un lugar menor en la sociedad, las que lucran con las políticas falsas de promoción y cuotas, también son responsables de esto, y deben asumirlo, cada centavo gastado en feminismos partidistas y de enchufe político repercute en la nula administración de justicia.

El Estado debería rezar por sus burócratas, sus amigos y seguidores, recen mucho, para que su dios les perdone su negligencia.

 

PUBLICADO POR AVELINA LÉSPER

Grabado de Eko su sitio aquì 

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