Ciudadanos desaparece en 11 comunidades, cuatro partidos entran al Congreso y otros datos del 10-N

Vox gana por primera vez en una comunidad autónoma

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E. SÁNCHEZ J. RUBIO 10 NOV 2019 – 17:38 CST

El PSOE gana las elecciones, Vox se convierte en la tercera fuerza política en España y los posibles acuerdos entre partidos están todavía más difíciles que en abril. Estos son los principales titulares que dejan las elecciones generales, pero hay otros datos interesantes que se desprenden del recuento.

1. El partido ganador nunca ha tenido tan pocos escaños

La victoria de Pedro Sánchez, con 120 escaños y el 28% de los votos, es la más endeble en unas elecciones generales. Cae por debajo del mínimo -hasta ahora- que marcaron tanto el PSOE en abril como el PP de Mariano Rajoy en 2015: 123 escaños.

2. Ciudadanos desaparece en 11 comunidades autónomas

En abril, Ciudadanos consiguió escaños en todas las comunidades autónomas, con la excepción del País Vasco (en Navarra estaba integrado en Navarra Suma). En estas elecciones, el partido de Albert Rivera ha perdido sus diputados en 11 de ellas: Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Galicia, La Rioja y Murcia. Solo mantiene representación en cuatro autonomías: Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y Comunidad de Madrid.

3. Vox vence por primera vez en una comunidad autónoma

Vox ha ganado las elecciones en la Región de Murcia. Es la primera vez que el partido de Santiago Abascal es la fuerza más votada en una comunidad autónoma. Vox ha conseguido tres escaños, los mismos que PP y PSOE, pero tiene más votos. Este partido también ha ganado el único escaño de Ceuta.

Ciudadanos desaparece en 11 comunidades, cuatro partidos entran al Congreso y otros datos del 10-N

 4. Provincias que cambian de color

El PSOE ha ganado en 32 provincias, frente a las 39 en las que se impuso en abril. El PP ha recuperado la primera posición en A Coruña, Zamora, Segovia, Palencia y Cantabria. Vox adelanta a los socialistas en Murcia. En Teruel, donde también ganaron los socialistas en abril, el primer puesto es para Teruel Existe. También cambia el partido más votado en Ceuta, donde Vox ha superado al PSOE. En total, siete provincias han cambiado de color.

5. Unidas Podemos y Más País, ¿mejor juntos o separados?

Unidas Podemos y sus confluencias tienen 35 escaños, siete menos que en abril. El partido de Íñigo Errejón (que se presentaba junto a Compromís) se ha quedado en tres diputados. Con esos escaños, Unidas Podemos y Más País suman 38 escaños, cuatro menos que los 42 del partido de Pablo Iglesias el 28-A.

Si miramos los votos, la suma de los dos partidos es de 3.651.000 con el 99% escrutado. Son unos 300.000 votos menos que los que obtuvieron Unidas Podemos y Compromís el 28 de abril. Y un dato curioso: a pesar de que la suma de Unidas Podemos y Más País tiene 34.000 votos más que Vox en toda España, el partido de Santiago Abascal tiene 14 diputados más.

6. PACMA, el partido sin escaño con más votos

Una vez más, PACMA es la formación que más votos consigue sin obtener ni un escaño. El partido animalista ha obtenido unos 226.469 votos, 100.000 menos que en las elecciones de abril. PACMA tiene 11 veces más votos que Teruel Existe, el partido de todos los que consiguen escaño con menos número de papeletas (19.696).

Ciudadanos desaparece en 11 comunidades, cuatro partidos entran al Congreso y otros datos del 10-N

7. Entran cuatro partidos nuevos al Congreso

Hay varios partidos nuevos en el Congreso. Más País suma tres diputados, contando el de Més Compromís en la Comunidad Valenciana. También consigue representación Teruel Existe, que suma un congresista, y la CUP, con dos. Regresa BNG, que tuvo representación entre 1996 y 2015. Sus más de 115.000 votos le han valido un escaño por A Coruña. Ninguna de estas formaciones llega al 5% de los votos, así que no tendrán grupo propio en el Congreso.

8. Caras conocidas sin asiento en las Cámaras

La caída de Ciudadanos deja a personajes muy populares de la política española sin escaño. Juan Carlos Girauta, líder de la lista de Ciudadanos por Toledo, no consigue plaza en el Congreso. En el PP, Mari Mar Blanco, líder de la lista por Álava, también se queda fuera. Además, el resultado popular en la provincia de Huelva ha dejado a Juan José Cortés sin asiento en el Senado. Por parte de Más País, Carolina Bescansa, cabeza de lista de A Coruña, no vuelve al Congreso.

9. Los independentistas catalanes, más fuertes que nunca

Los partidos nacionalistas catalanes tienen más diputados que nunca, superando el récord que marcaron el 28 de abril. La suma de ERC (13 escaños), Junts per Catalunya (8) y la CUP (2) conforma 23 escaños, uno más que el 28-A sin la CUP. Aun así, los partidos independentistas siguen sin conseguir el 50% de los votos en Cataluña.

Ya que estás aquí…

… El PSOE ha vuelta a ganar, pero no cumple las expectativas que se había marcado.

… Los populares pasan de 66 a 88 escaños, aunque el partido de Santiago Abascal le supera en Murcia y cuatro provincias andaluzas.

… Albert Rivera ha convocado un congreso extraordinario de su partido por la debacle electoral, después de que su formación haya perdido 47 escaños y más de dos millones y medio de votos.

… Consulta aquí los resultados al detalle, a nivel nacional, autonómico, provincial y municipal.

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Buenísimas personas

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Javier Marías

Trump, Johnson, Salvini, Erdogan, Bolsonaro… Lo peor y más contradictorio es que ninguno de ellos tomó el poder por la fuerza, sino que fueron elegidos.OtrosGuardarEnviar por correoImprimir

SÍ, ES CURIOSO: basta con hablar del presente en pretérito indefinido o imperfecto, como si ya hubiera pasado y fuera historia, para ver con más nitidez nuestras imbecilidades, nuestra irracionalidad y nuestras abrumadoras contradicciones. Hace dos semanas terminé diciendo que las gentes de 2019 solían ser inclementes y sin embargo se creían todas buenísimas personas. Se lo creían al mismo tiempo que ensalzaban y votaban a individuos inequívocamente antipáticos, ruines, rastreros y que exhibían como un gran mérito su falta de compasión. Los estadounidenses eligieron como Presidente a un sujeto así, que añadía, a su inmoralidad connatural, ser un patán que jamás leía. Su elección se debió, en parte, a una extraña reacción contra las personas ilustradas, contra los expertos en algo y también contra los intelectuales, como si en América se hubiera producido una repentina “maoización” (hay que recordar que en los inicios de la revolución de Mao se ejecutó a muchos chinos solamente por llevar gafas, lo cual los hacía sospechosos de leer). Todos ellos fueron englobados en un término que se convirtió en uno de los mayores insultos de la segunda década del siglo XXI: “élites”, con su correspondiente adjetivo “elitistas”. Cualquiera que hubiera estudiado en serio, que hubiera adquirido conocimientos útiles (para salvar vidas o la Tierra, daba lo mismo), cualquiera que pensara más allá de los simplistas y cómodos lugares comunes de la época, se vio anatematizado como “élite”. Así que mucha gente decidió que era mejor ser gobernada por tontos y locos, eso sí, megalómanos, autoritarios y antidemocráticos todos. No sólo se hizo con el poder un ignorante como Trump, sino que alguien con saberes fingió no tenerlos, o quizá abjuró de ellos, para ser aclamado en Gran Bretaña. Ese país astuto, pragmático, civilizado, encumbró a Boris Johnson cuando éste se “trumpificó”, empezó a comportarse como un chulo majadero, a hablar como un fantoche y a prometer con malos modos conducir a su nación a la ruina. Entonces, insospechadamente, fue vitoreado.

Italia hizo algo parecido, sólo que los saberes de Salvini eran mucho más dudosos. Los que poseyera, en todo caso, los abandonó, y se dedicó a pasearse por su península sembrando el odio con la camisa abierta y una cruz bailándole en el seboso pecho (a veces manoseaba un rosario), a colgar en las redes vídeos de sus relaciones semisexuales y a lanzar diatribas contra los muertos de hambre del planeta. La grosería deliberada y el ánimo despiadado causaban furor entre sus compatriotas, que lo idolatraban, y a la vez, como he dicho, se creían buenísimas personas. Ignoro lo que se creían los turcos (me pillan lejos), pero votaban una y otra vez a un tiranuelo llamado Erdogan que detenía, encarcelaba y quizá torturaba a millares, y que en 2019 inició una repugnante ofensiva contra los kurdos, con el beneplácito de Trump. Esos kurdos acababan de ayudar decisivamente al mundo (y por lo tanto a Trump) a desmantelar el Daesh, una de las organizaciones más crueles de la historia y una amenaza gravísima para todos, árabes y no árabes. Con ese beneplácito, los Estados Unidos de hoy pasaron a engrosar la lista de países traicioneros, infames y desagradecidos, esos de los que cualquiera deberá apartarse para no sufrir su veneno, como enemigo o como aliado.

Las excelentes personas votaron en el Brasil a otro sujeto zafio e inmisericorde, Bolsonaro, que tenía a gala despreciar a los negros, a las mujeres y a los homosexuales, así como deforestar la Amazonia. También era un cristiano fanático, lo cual no le impedía recomendar a la población que se armara hasta los dientes. Muy cristianos eran asimismo (de boquilla al menos) los gobernantes de Hungría y Polonia, Orbán y Kaczynski, pero se comportaban exactamente igual que Maduro en Venezuela, Ortega en Nicaragua y Putin en Rusia, anulando las libertades, la independencia de la justicia y emitiendo leyes antidemocráticas. Claro que Maduro, Ortega y Putin además daban órdenes para la desaparición de disidentes. En las Filipinas mandaba un homicida confeso (se jactaba de haberse cargado a dos o tres hombres) apellidado Duterte. Una vez al mando, ya no tuvo que mancharse: le bastó con dar carta blanca a sus policías para matar sin detención, juicio ni zarandajas latosas no sólo a los narcotraficantes, sino a los drogadictos.

Lo peor y más contradictorio es que ninguno de estos cabestros (salvo Ortega en su día) tomó el poder por la fuerza, sino que fueron elegidos por quienes se consideraban buenísimas personas, justas, rectas, “correctas”, compasivas y plagadas de virtudes. Y se consideraban, sobre todo, grandes patriotas, lo mismo que los independentistas catalanes, los post-etarras vascos y los dirigentes profranquistas de Vox. En aquella época fue asombroso que los mastuerzos más manifiestamente dañinos para sus respectivos conciudadanos fueran adorados por éstos. Huelga decir que no fue, ni de lejos, la primera vez en la historia que tuvo lugar tan espantoso fenómeno. Pero la gente de 2019 no solía acordarse de nada.

Quizá otro domingo retornaré al costumbrismo de estos tiempos, que, con ser temible, da menos miedo.

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‘Joker’ o las máscaras del descontento

Joaquin Phoenix como el Joker. Warner Bros
Joaquin Phoenix como el Joker. Warner Bros

Joker, la película galardonada con el León de Oro en Venecia y que fue la Perla sorpresa del Zinemaldia de 2019, ha resultado ser una cinta muy polémica por poner encima de la mesa temas muy complejos. El filme plantea problemas de gran calado, que desafortunadamente son muy actuales, como por ejemplo la soledad y el engaño, los trastornos mentales y la confusión del mundo real con el imaginario, las noticias falsas y el fingimiento continuo, el desprecio hacia lo diferente y los estallidos de violencia social.

Durante dos horas nos hace meternos en la piel del personaje y experimentar su inquietante desazón, acompañados de una excelente banda sonora. Repasemos algunas de las cuestiones que sugiere.

Precariedad y malestar social

Una subida en el precio del combustible o en el billete de metro pueden ser las gotas que desbordan los vasos del descontento, provocando repentinas revueltas, como testimonian lo sucedido en Francia con el movimiento de los chalecos amarillos o en ese Chile que merced al golpe de Pinochet sirvió como laboratorio a la economía ultra-neoliberal expandida luego por doquier.

Corren malos tiempos para las expectativas de los más jóvenes, condenados en general a vivir peor que sus padres y a sufrir las imposiciones de un mercado laboral cuya inherente precariedad les hurta hacer planes vitales como el emanciparse o tener hijos.

Todo ello hace que la tasa de natalidad merme, mientras que los avances médicos propician un progresivo envejecimiento de la población. Una bomba de relojería que la más insignificante chispa puede activar en cualquier momento.

La confusión de la realidad con el mundo virtual

En Joker, un antihéroe inspirado en los cómics de Batman, sin habérselo propuesto para nada, se convierte en el detonante de una violenta insurrección social y cosecha emuladores que le idolatran, al salir en televisión cometiendo un asesinato ante las cámaras.

La urbe donde vive tal personaje se parece mucho al Nueva York de Taxi Driver y por desgracia también a cualquiera de las grandes ciudades europeas, pobladas por gentes que desconfían de cuanto no sea homogéneo y con una empatía que brilla por su ausencia. Entre otras cosas porque se tiende a confundir la realidad con el mundo digital.

Resulta llamativo que, al presenciar una u otra desgracia, algunas veces en lugar de auxiliar a las víctimas, la reacción instintiva sea sacar el móvil para grabarlo y subirlo a las redes, por no mencionar que a veces dicha grabación es la motivación misma del incidente.

El éxito de los antihéroes

Pensemos en el éxito cosechado por La casa de papel, una serie donde los ladrones echan un pulso al sistema y se ven aclamados por la multitud, en la estela del mito de Robin Hood, cuando distribuyen entre los transeúntes una parte del dinero robado con gran ingenio y audacia.

Fotograma de la serie La Casa de Papel. Netflix
Fotograma de la serie La Casa de Papel. Netflix

Los integrantes de la banda del Profesor utilizan unas máscaras dalinianas que nos recuerdan a las adoptadas por el movimiento Anonymous y, por lo tanto, a la máscara utilizada en la película V de Vendetta. El descontento social se deja seducir fácilmente por quienes pueden hacer frente al poder establecido. Especialmente, cuando en principio rehúyen causar daño, como sería el caso real de aquellos piratas informáticos que aciertan a desvalijar grandes consorcios empresariales tocando unas cuantas teclas.

Los caudillos desde la óptica de Cassirer

Lo malo es que tales personajes de ficción no suelen tener sus correlatos entre la gente real y ese descontento social se ve capitalizado por los demagogos, tal como Ernst Cassirer nos hace ver de modo magistral en El mito del Estado, a propósito del ascenso de Hitler al poder.

Obviamente, su diagnóstico no conoce fronteras geográficas ni barreras temporales, porque los caudillos no dejan de proliferar cuando se degradan las condiciones económicas y los derechos más elementales hacen mutis por el foro junto al bienestar social.

Cuando el anhelo de caudillaje alcanza una fuerza imparable y se desvanece toda esperanza de cumplir los anhelos colectivos por una vía ordinaria –señala Cassirer–, ese deseo se personifica bajo una forma concreta, política e individual. Los vínculos anteriores de la sociedad –tales como la ley, la justicia o la constitución— se invalidan y sólo resta el poder místico del caudillo, cuya autoridad se impone como la suprema ley.

La demagogia de toda supremacía

Quienes apuntalan ese tipo de liderazgos devienen taumaturgos que administran ese credo como maestros de la propaganda política y saben acuñar nuevas palabras o trastocar el significado de las antiguas para emplearlas como palabras mágicas destinadas a estimular determinadas emociones.

El hábil empleo de tales palabras mágicas acaba desfigurando la realidad y sus mentiras o bulos terminan imponiéndose a la más palmaria evidencia de los hechos.

Por supuesto se buscan unos cuantos chivos expiatorios para endosarles el origen de todos los males. En un momento dado pueden ser los judíos y en otro los masones, los rojos, los homosexuales, los foráneos o cuanto sea diverso en uno u otro aspecto, colectivos a los que se despoja por completo de su humanidad para cosificarlos desde una perspectiva supremacista, tras la cual se oculta normalmente algún complejo de inferioridad individual o colectivo.

El pensar por cuenta propia preconizado por Kant

Desde luego, la mejor vacuna contra el virus del totalitarismo practicado por los partidarios de una u otra supremacía es lo que propone Kant en ¿Qué es la Ilustración?: aprender a pensar por cuenta propia, sin ceder nunca esa responsabilidad a los tutores que muy voluntariamente se propongan hacer tal cosa por nosotros, puesto que la libertad no es un don, sino la más ardua tarea que nos podemos proponer.

En medio de las grandes crisis político-sociales, “da la impresión”, advierte Kant en El conflicto de las facultades, “de que la gente anhelara encontrar una suerte de adivino, un hechicero familiarizado con lo sobrenatural. Si alguien es lo bastante osado como para hacerse pasar por taumaturgo, este puede acabar conquistando a la masa y hacerle abandonar con desprecio el bando de la filosofía, la cual debe oponerse públicamente a tales taumaturgos para desmentir esa fuerza mágica que se les atribuye de un modo supersticioso y rebatir las observancias ligadas a ella”.


Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

ROBERTO R. ARAMAYO

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/

No hables de Vox

DAVID TORRES

Resulta curioso comprobar cómo Vox ha ido creciendo igual que esos tumores malignos que empiezan con un picor y concluyen con una autopsia. Así, mientras se iban dejando para mañana y para pasado mañana las visitas al médico y los remedios preventivos, ya ni siquiera hay tiempo para una cura de urgencia. Empezaron al estilo del afilador o del tapicero, con varios señores voceando repugnantes consignas xenófobas, homófobas y machistas, ellos solos con un megáfono en mitad de la plaza del pueblo. Nadie les hacía mucho caso porque al fin y al cabo eran sus opiniones, y hasta daban pena los pobres, comprando siempre la bandera más gorda y haciéndoles la competencia a los monos de Gibraltar.

No hables de Vox

El problema, claro, es que sus opiniones no van de subir los impuestos o bajarlos, de privatizar la sanidad o dejarla como está, sino de criminalizar colectivos por motivos de sexo, religión, lugar de nacimiento o color de piel; de banalizar la violencia de género; de rescindir derechos fundamentales y de restituir conductas medievales y retrógradas. Como si eso de que todos los seres humanos nacen libres e iguales fuese algo discutible, como si fuese igual de válido decir que un homosexual tiene derecho a vivir libremente, que decir que más le vale meterse dentro de un armario, o de un sagrario, en caso de que lleve sotana.

Mientras voceaban estas y otras repulsivas opiniones por el megáfono primero, por radios, televisiones y periódicos después, se nos aconsejó que lo mejor era no hacerles caso. Mirar para otro lado, cultivar la sordera. Ladra, ladra, chucho, que no te escucho. De manera que, en vez de pararle los pies y ponerlo en su sitio, el animalito fue creciendo hasta ocupar veintitantos escaños en el Congreso. En lugar de establecer una línea de defensa y discutir una por una sus patrañas, nos tapábamos los oídos. Se nos dijo que la estrategia más eficaz era la del avestruz, hincar la cabeza en tierra y dejar que ellos mismos se cansaran de decir tonterías. Grave error, porque son incansables, porque a cada patraña sucede una mayor, y a cada tontería, una bandera española más enorme con el que tapar vergüenzas, escándalos y agujeros intelectuales. Para qué iban a necesitar argumentos, si tenían un megáfono.

Abascal se permitió el lujo de no acudir al primer debate, donde ejerció de convidado de piedra, y repitió la jugada la noche del lunes con barba, pantalones y traje, disfrazado de hombre invisible. Los demás candidatos seguían con la misma táctica, fustigándolo con el látigo de la indiferencia y haciendo como que no existía. Para qué discutirle, por ejemplo, que las manadas de violadores están compuestas en un 70% de extranjeros, si el porcentaje se lo acababa de inventar y no hay mayor experto mundial en manadas que él. En contraposición a los monos de Gibraltar, que se pasan el día rascándose el sobaco, hemos imitado sutilmente la sabiduría de los monos zen: no oigas a Vox, no veas a Vox, no hables de Vox. Y a fuerza de sabiduría, de taparnos la boca, los oídos y los ojos, de repente hemos descubierto a King Kong en medio de la habitación, dándose golpes de pecho y a punto de regresar a la selva.

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El arte del crimen de Estado

Cada uno de los avances en Arabia Saudí tiene su coste, en detenciones y en represión

LLUÍS BASSETS

El príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán, en una imagen de archivo.
El príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán, en una imagen de archivo. MANDEL NGAN AFP

Si cabe imaginar el asesinato como unas de las bellas artes, al estilo de Thomas de Quincey, también cabría considerar como tal al crimen de Estado. Caín y Calígula, como puntos de partida de una curva de progreso, en la que la especie humana, como en tantas otras cosas, no ha cesado en sus avances técnicos e incluso artísticos. Pudo parecer que el siglo XX había alcanzado las cumbres de la perfección en este negro capítulo. Lenin, Stalin y Mao Zedong, Hitler, Mussolini y Franco, en distintos y variados grados, como fundadores unos y emuladores otros, destacan como criminales insuperables, algunos en número y capacidad industrial, otros en refinamiento y en crueldad, todos en su desalmado desprecio por la vida y la dignidad de las personas.

Nada más lejos. El siglo XXI también está realizando su particular aportación al perfeccionamiento del uso de los poderes públicos como instrumento para el crimen, el robo, el chantaje y el asesinato, aunque no es fácil localizar y destacar a los artistas más genuinos del género. Hay regímenes malhechores, como Venezuela, Cuba, Irán o Corea del Norte, que se esconden incluso bajo la mediocridad para pasar desapercibidos en sus actividades criminales. No es el caso de Arabia Saudí, que brilla como si de un auténtico régimen totalitario del siglo XX se tratara. El mayor exportador de petróleo proporciona noticias frescas cada día y todas significativas respecto a su carrera criminal, unas por su truculencia y otras por su capacidad para embellecerla. En el caso saudí, un crimen de Estado como el asesinato del periodista Jamal Khashoggi sirve incluso como señuelo para desviar la atención de sus numerosas actividades como Estado criminal.

Lo explica muy bien el informe que acaba de publicar Human Rights Watch bajo el irónico título de Los costes de los cambios. Bajo la batuta de hierro del príncipe Mohamed bin Salmán, el país se está reformando a toda velocidad. Ahora va a salir a bolsa Aramco, la empresa de bandera de extracción de petróleo. El Lazio y la Juventus jugarán la Supercopa italiana en Riad, por primera vez con mujeres en las gradas. La población femenina ya puede conducir y viajar al extranjero sin permiso masculino. Y se levantan las prohibiciones sobre los espectáculos, el cine y en el entretenimiento.

Pero no es una perestroika del desierto, porque cada uno de los avances tiene su coste, en detenciones y en represión. Incluso la salida a bolsa, dirigida exclusivamente a capitales saudíes, servirá para culminar la expropiación de haberes iniciada hace dos años con la detención de 200 millonarios y miembros de la familia real en un hotel de lujo en Riad, convertido en cárcel. Bin Salmán ha eliminado a todos sus rivales dentro del clan y está expropiando a los saudíes más ricos, obligándoles ahora a invertir en la petrolera nacional. Como su padrino Donald Trump, tiene instintos disruptivos, es decir, revolucionarios. La suya es una revolución desde arriba, sin populacho, pero la sangre corre como si fuera desde abajo.

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Para que no voten sólo los incondicionales

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Javier Marías

El problema de estas elecciones: si no acuden a las urnas más que los incondicionales de cada formación, serán ellos los que decidan por nosotros.

ASÍ QUE AQUÍ estamos de vuelta, a los seis meses de las últimas elecciones, que, gracias a la incompetencia y la mala fe de nuestros políticos, no sirvieron para lo que debían: tener algún Gobierno que durara lo previsto, unos cuatro años. Lo insólito es que, tras el fracaso, el elenco sea el mismo sin apenas variación. Se ha añadido un peronista convencido, Errejón, al que aún no se le alcanza que todos los largos males de la Argentina tienen su origen en el General Perón, amigo y protegido de Franco, quien lo obsequió hasta con una calle en Madrid. En este 10 de noviembre nada, absolutamente nada, nos puede incitar a votar. Si ya en abril se hacía casi imposible optar por un partido, ahora todavía más. ¿Qué se hace en este caso?

El PSOE sigue tan entontecido y fofo como en la última década, exhibiendo como mayor hazaña desde la moción de censura de 2018 el traslado de una momia cuyo destino le trae al fresco a la mayoría de la población. Por lo demás, pende sobre él la amenaza de la corrupción de los ERE. Mayores y más numerosas son las causas por corrupción que aún se ciernen sobre el PP. Ya fue condenado en una de ellas y eso le costó la gobernación. Las bases —es incomprensible que las bases de todos los partidos escojan a menudo lo peor— otorgaron la jefatura a Casado, un discípulo y entusiasta de Aznar que se hizo más derechista de lo que ya lo era Rajoy, y en consecuencia obtuvo para su partido los resultados más escuálidos de su historia. Da lo mismo: ahí permanece Casado, que ahora intenta parecer más centrista que entonces, con poco éxito de momento. Claro que en la tarea lo ha ayudado enormemente el que se tenía por partido “moderado” o “bisagra”, Ciudadanos. El caso de esta formación será estudiado: con unos votos considerables hace seis meses, ha hecho lo indecible para perderlos, cabrear a sus electores (no muy firmes ni incondicionales) y de paso a una gran cantidad de españoles, que desearon con claridad lo siguiente: que Ciudadanos pactara con el PSOE, poniendo freno a sus tonterías mayores. Hasta el Financial Times se lo aconsejó. De haber eso ocurrido, nos habríamos ahorrado insoportables meses de toma y daca entre Podemos y el PSOE y esta nueva convocatoria. Habríamos tenido un Gobierno lleno de defectos y dificultades, desde luego, pero más o menos equilibrado y “normal”, como el de tantos países europeos. Tras su obcecación y su viraje furioso a la derecha, Rivera quedará como uno de los políticos más tontos del siglo, en la innoble compañía de Artur Mas y David Cameron. Los tres han sido magistrales a la hora de torpedearse a sí mismos. Como Rivera no gobernaba, las consecuencias de su cazurrería serán menos graves, eso sí.

Traer a colación a Artur Mas es oportuno, aunque ahora no compita. Convocó elecciones autonómicas anticipadas para fortalecerse, y se debilitó hasta tal punto que, al poco, una formación lunática y marginal como la CUP lo obligó a renunciar a su cargo de President. Entonces nombró a dedo a Puigdemont para sustituirlo, el cual, a su vez, nombró a dedo a Torra cuando se fugó. Es decir, un bobo nocivo nombró a un bobo dañino mayor, y éste a otro bobo perjudicial aún mayor. A los dos últimos Presidents de la Generalitat no los ha elegido nadie, son el títere de un calamitoso y el títere del títere. Pero como los cargos tienen más peso que las personas que los ocupan —como si estuviéramos en tiempos de los emperadores romanos más trastornados, de Calígula a Nerón—, el títere mandó y el títere del títere manda, o se deja mandar a distancia por el primer títere desquiciado y mantenido por el erario. Aunque sea sabido que los títeres se desmadejan y caen al primer manotazo de los matones, una parte de los catalanes, que siempre fueron astutos y laboriosos, realistas y excelente jugadores de póker, aplauden hechizados a sus peleles parasitarios y han roto la baraja, instalándose en el territorio de las hadas (maléficas), con la gran complicidad de Esquerra RC.

De Podemos y de Vox poco hay que hablar. El primer partido está en manos de una pareja narcisista, como lo era la que formaron Juan Domingo y Evita Perón. Ya sólo cabe observar, con curiosidad, la magnitud de la ambición de sus dirigentes. En cuanto al segundo, es sólo una caricatura acartonada del franquismo que conocimos en persona quienes contamos cierta edad. Yo lo padecí durante veinticuatro años, suficientes para reconocer al instante el tufo y las arengas lerdas de aquella dictadura. Habrá gente que quiera volver a ella, porque masoquistas existen en todas partes. Pero la mayoría de los españoles, por suerte, no parecen dispuestos a someterse de nuevo a ningún Sade grotesco, iletrado y barato.

Salvo los incondicionales de cada formación, ninguno queremos ir a votar otra vez a una galería de inútiles y avariciosos, de megalómanos y enajenados. He ahí el problema: si no votan más que los incondicionales, serán ellos los que decidan por nosotros. Ellos auparon a estos candidatos y nos los impusieron. Y lo cierto es que, aunque luego presuman, los políticos, cuando sacan buenos resultados, saben que los votos son prestados y no gobiernan sólo para los suyos. Eso ya sería un enorme avance en estos tiempos tribales, tanto si lo ven ustedes ahora como si no. 

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Superagente Donald

La forma más segura de echar al presidente estadounidense no es el ‘impeachment’ sino evitar que gane la elección de 2020

LLUÍS BASSETS

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado lunes en Maryland.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado lunes en Maryland. LEAH MILLIS REUTERS

La investigación versa sobre el abuso de poder. Pero puede llegar más lejos. En la destitución de un presidente suele aparecer la obstrucción de la acción de la justicia, una forma de abuso que consiste en la utilización de medios ilegales para evitar el impeachmentEn el caso de Trump todavía queda una tercera y es la más destacada de las razones constitucionales para la destitución: la traición, delito que comete el primer magistrado de un país cuando actúa al servicio de otro país.

No estamos ahí todavía. “La evidencia que hemos recogido muestra el cuadro de un presidente que ha abusado de su poder al utilizar múltiples niveles de su Gobierno para presionar a un país extranjero para que interfiera en la elección de 2020”, dice la declaración del Congreso. El país extranjero es Ucrania y la presión consistió en exigir al recién elegido presidente Volodímir Zelenski que persiguiera al hijo del exvicepresidente y candidato demócrata, Joe Biden, por un delito de presunta corrupción, utilizando a cambio el chantaje de la ayuda militar y el cebo de una audiencia cara a cara con Donald Trump. El trato, negado por Trump contra toda evidencia, era bien claro: si no hay investigación de la Fiscalía contra los Biden no hay armas para el Ejército ucranio en su combate contra las fuerzas prorrusas ni recepción en la Casa Blanca.

El procedimiento empezó el 24 de septiembre, cuando la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se vio con fuerzas y votos para lanzarlo, impelida por la acumulación de evidencias. La más importante, la reconstrucción de una conversación telefónica entre Trump y Zelenski, en la que no quedan márgenes para la duda sobre el infame trato propuesto desde el Despacho Oval. Han proporcionado las pruebas tanto las audiencias de los testigos citados, hasta ahora a puerta cerrada, como las denuncias anónimas de funcionarios protegidos, pero a partir de la semana próxima empezarán las audiencias retransmitidas por televisión.

La defensa de Trump es extremadamente difícil. El grueso de las pruebas las han facilitado él mismo y su caótico equipo de abogados. Solo los ataques a los testigos de cargo o las maniobras de diversión, como la comunicación sobre la muerte de Al Bagdadi, proporcionan algún respiro al presidente. Y, por supuesto, la imposibilidad de la destitución sin el voto de 20 senadores republicanos necesarios para alcanzar los dos tercios de la Cámara alta, harto difícil para los representantes de un electorado conservador perfectamente conforme con el presidente.

La forma más segura de echar a Trump no es el impeachment, sino evitar que gane la elección de 2020, precisamente el objetivo perseguido en sus tratos con Ucrania, repitiendo la jugada de 2016, cuando fue Rusia quien le echó una mano. Una política exterior condicionada por tales tratos sale muy cara a Estados Unidos, tal como se ha visto en Siria. Rusia es allí la superpotencia dominante gracias a la acción del superagente que Putin ha colocado en la Casa Blanca.

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15 notas sobre el asesinato de Al Bagdadi, el Hombre de Saco de EEUU

Foto facilitada por la Casa Blanca del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence (2i), el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Mark Esper (3d), junto con los miembros del equipo de seguridad nacional, observan la operación de fuerzas de especiales contra el líder del ISIS Abu Bakr al- Baghdadi. REUTERS
Foto facilitada por la Casa Blanca del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence (2i), el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Mark Esper (3d), junto con los miembros del equipo de seguridad nacional, observan la operación de fuerzas de especiales contra el líder del ISIS Abu Bakr al- Baghdadi. REUTERS
  1. Según The Washington Post, hasta el 14 de octubre el presidente Trump habia soltado 13.435 mentiras, aunque lo que contó el 27 de octubre fue la guinda: que las Fuerzas Especiales Delta de EEUU atacaron el domicilio del dirigente de ISIS Abu Bakr Al Bagdadi, en localidad de Barisha, -situado en la provincia de Idlib, a 5 kilómetros de la frontera de Turquía-, y él mismo Trump vio, en la transmisión directa, cómo aquel hombre estaba «llorando todo el camino» para refugiarse en un túnel junto con sus dos esposas y cinco hijos, para luego activar el chaleco bomba que llevaban: “murió como un perro”, “no tuvimos ninguna baja”, y que «era como una película». Pero, la prensa rebeló que:
  • La película que vio Trump sin palomitas no tenía sonido, por lo que él no podía verle lloriquear
  • Él no estaba en la Casa Blanca a las 15:33, viendo la operación, sino jugando golf, le delata Newsweek. Dato corroborado por el ex fotógrafo de la Casa Blanca Pete Souza quien señala que la foto del presidente y su equipo, con esas caras sin emoción alguna, es posterior a los hechos y fue tomada a las 17: 05: 24, como se muestra en los datos IPTC de la cámara.
  1. Que el presidente del país más poderoso y “avanzado” del mundo, que es hasta incapaz de apagar un incendio en California, presuma de matar a un mísero terrorista, debe ser otro motivo de reflexión para el electorado de su país.
  2. Dijo el general de brigada estadounidense Kevin Bergner en 2007 que Abu Bakr Al Bagdadi, el supuesto jefe de Daesh era en realidad un personaje de ficción cuya voz fue proporcionada por un actor llamado Abu al-Adullah Naima, y que el Estado Islámico es una entidad ficticia. Quienes habían inventado esta ficción pretendía, al parecer, ubicar los orígenes del grupo terrorista en Iraq, que no en los tenebrosos sótanos de la CIA, Mosad y MI6, al igual que a Al Qaeda, como reveló Edward Snowden, el ex funcionario de la inteligencia estadounidense.

¿Hubo tal operación o no?

  1. Los escépticos a la narrativa de Trump se dividen en tres grupos:
    • Los que afirman que el ataque solo existió en la mente del presidente y del Pentágono, puesto que hasta el momento no han visto ninguna evidencia del “magnicidio”:
      • Rusia desmiente a Trump, – que le agradeció su participación en la operación-: Moscú no tenía ni conocimiento de que iba a producirse. El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, general Ígor Konashénkov apunta que, en las fechas señaladas, no se registraron ataques aéreos de EEUU en Idlib. En 2017, Rusia anunció haber matado al terrorista durante un ataque aéreo, y aunque en 2018 se difundió un video de él “vivo”, no se pudo verificar la autenticidad de la cinta.
      • Si la operación fue ocultada incluso a Tayyeb Erdogan, como afirma el Pentágono, ¿por qué su defensa no abrió fuego a los helicópteros intrusos (de EEUU) que invadían su espacio aéreo? Obama dijo lo mismo sobre Pakistán cuando atacó al domicilio de “Bin Laden”: Islam Abad se vengó impidiendo el tránsito por sus carreteras de los convoys de la OTAN que transportaban el 80% de equipamiento a sus tropas desde el Mar Arábigo a Afganistán.
      • A pesar de que las operaciones especiales tienen que ser grabadas, Delta no ha mostrado ningún video de este “asalto”.
      • “Si no hay cuerpo no hay asesinato”. El cuento de que Al Bagdadi se “inmoló”  es para que nadie le exija a Trump mostrar “la prueba”, mientras EEUU sí que exhibió sin pudor los asesinatos de Saddam Husein y Moammar el Gadafi. El mismo problema tuvo Obama: ¡lance el cadáver de Bin Laden al mar, como exige el islam! Dijo.
      • Trump también publicó el 14 de septiembre el asesinato del hijo del Osama bin Laden, Hamza, “en una región de Afganistán/Pakistán” sin más datos.
      • Es extraño que el líder de ISIS se refugiase en la provincia Idlib, lugar bajo el control de Turquía y sus milicias que son rivales a ISIS. ¿Cómo no habia sido descubierto hasta este momento por las inteligencias rusa, turca, iraní o por los grupos rivales?
      • Sorprende que el “mega yihadista”, que nadie podía capturar, no se le ocurriese colocar explosivos en su domicilio para volar consigo a sus atacantes. En “La noche más oscura” -la película sobre Bin Laden-, éste estaba sentado en el suelo jugando con el mando del televisor mientras los “héroes” Navy Seals, representantes del Bien, entraban en su casa sin él percatarse. “El terrorista más escurridiza de la historia” que habia puesto en jaque a toda la OTAN no cumplía las normas más básicas de seguridad que sí haría un aficionado.
      • ¿Por qué no bombardearon el domicilio del terrorista antes de mandar a un perro para perseguirle dentro del túnel? ¿Por qué no le capturaron vivo?
      • En esta película de intriga estadounidense no podía faltar el toque de “humor”: un espía kurdo había robado el calzoncillo de Al Bagdadi para para comprar su ADN. ¿Cómo, cuándo, dónde pudieron llevarse su ropa interior sucia? ¿Es posible cotejar el ADN de sus restos con el que obtuvieron de esta ropa en un par de horas?
    • Sí, fue Al Bagdadi, pero le mataron para que este agente de la CIA nunca pudiese revelar sus secretos justo cuando se encontraba cercado por las tropas sirios. Es la opinión de Hakem Elzamoli, presidente del Comité de Seguridad del Parlamento de Iraq: hicieron lo mismo -afirma-, con Abu Musab al Zarqaui en junio del 2006 justo cuando las fuerzas de la inteligencia iraquí le tenían acorralado. El politólogo ruso Andrei Sharusov cree el objetivo del asalto fu rescatar a Al Bagdadi, salvándole del avance de las tropas turcas y sirias en la zona.
    • Sí hubo ataque, pero mataron a otras personas, lo mismo que pasó en el supuesto domicilio de Bin Laden en 2011:
      • Los vecinos de la localidad afirman que la vivienda pertenecía a un comerciante llamado Abu Mohammed Alhalabi, que vivía solo, sin mujer ni hijos. «La red Amjad al Akhbariyeh», instalado en el norte de Siria, confirman la muerte de este hombre, su esposa y sus cinco hijos, no por la detonación de sus chalecos sino por impacto de cinco misiles Tomahawk disparados desde Turquía.
      • Los rebeldes sirios y la Red de Radio Mohafezat ol Adlib creen que la víctima era un comandante del grupo Hurras al Din, su esposa y sus hijos. Se trata de una coalición compuesta por Jeish ol Malahem, Jeish ol Sahel, Altabar, las brigadas de Kabul y el grupo de Abderramán Bin Ouf.
  1. Que Trump, un hombre acusado de perversión sexual, incluyera el dato de “dos esposas” de Al Bagdadi en su relato, sólo muestra su bajeza moral y ético.
  2. Cierto que Trump compara a este hombre con un perro para humillarle ante sus seguidores, pero también lo es que uno de los criterios que determina el grado de la civilización de una persona y una de nación es su trato hacia los animales. Y ¿cómo viven y mueren los perros en un EEUU bajo la presidencia de un hombre inculto, vulgar y cruel como él?

Guion calcado del “asesinado” de Bin Laden

  1. El 1 de mayo del 2011, Barak Obama anunció la muerte del ex agente de la CIA Osama Bin Laden, en el asalto hollywoodiense de los SEAL a un domicilio en Abottabad, presentándole como el del líder de Al Qaeda, a pesar de que la ex primera ministra de Pakistán Benazir Bhutto, que además era la jefa de InteligenciaInter-Services (ISI) del país (una de los creadores de la organización terrorista), contó el 2 de noviembre del 2007 que el saudí había sido asesinado, quizás en 2002 y posiblemente por un agente de MI6. Benazir fue asesinada casi un mes después de esta revelación. Mantener “vivo” al Laden durante 8-9 años le sirvió a EEUU aumentar el presupuesto del Pentágono (de 301.000 millones de dólares en 2001 a 720.000 en 2011), incrementar los contratos de armas con la industria militar y vender millones aparatos de seguridad y cámaras de video vigilancia, entre otros beneficios.

Así Obama creó al Monstruo

  1. En 2013, los “rebeldes sirios” informan de la matanza de miles de personas por el gobierno de Bashar al Asad usando armas químicas, neutralizado la apatía de un Obama reacio a una intervención militar en Siria. Sin ningún trabajo de investigación, EEUU hizo suya la acusación, y al no conseguir la autorización del Concejo de Seguridad de la ONU para un ataque contra Siria, diseñó dio los siguientes pasos:
    • La CIA trasladó parte del “califato” de ISIS de Siria a Irak (donde EEUU cuenta con decenas de miles de soldados y unas 10 bases), dejando que ocupara tranquilamente unos 90.000 kilómetros cuadrados de ambos países, aterrorizando a ocho millones de personas. Obama se negó a movilizar sus tropas en Iraq para contener a los “yihadistas” afirmando que se trataba de un conflicto “inter-iraquí”, aunque mandó cerrar 19 de sus embajadas por las amenazas terroristas de este grupo.
    • Organizaron una campaña de propaganda sobre la crueldad del ISIS, como hizo con las lapidaciones de los talibanes para justificar el ataque “liberador” a Afganistán, o la matanza de bebés kuwaitíes por Saddam Husein en 1991. “De repente”, el 14 de septiembre del 2014, se difunde el video de la decapitación del periodista estadounidense Steven Sotloff por ISIS: Obama prometerá una “larga lucha” contra el grupo en ambos países por motivos “humanitarios”. El Congreso estudió la petición del presidente para invertir 5000 millones de dólares en ampliar las instalaciones de la CIA en Jordania y Turquía, países encargados de alojar a los yihadistas que llevaban varios años cortando el cuello de miles de civiles sirios e iraquíes.
    • Obama ahora sí, desempolva el acuerdo militar con Iraq que permite a EEUU realizar “operaciones anti terroristas” en su suelo, aparta de forma fulminante al primer ministro iraquí Nuri al Maliki por oponerse a que se usara el suelo de Iraq para atacar a Siria, la supuesta sede del ISIS.
    • El Pentágono borra la frontera entre Iraq y Siria con el objetivo de romper ambos paises: ya eran “escenario de operaciones”, que “por pura casualidad” iba a ser la ruta del gaseoducto Irán- Irak- Siria-mediterráneo. Así, desmantelaba a dos estados poderosos árabes a beneficio de Israel, propiciando su desintegración, sacando de sus senos un mini estado kurdo.
    • Obama mantendrá a un ISIS “anti-chiita” en Iraq cerca de la frontera de Irán, para presionar a Teherán a que firmase el acuerdo nuclear del 2015.

¿Cuáles son los objetivos de Trump?

  1. Buscar noticias ruidosas en su favor para distraer la opinión publica de los motivos de la moción a la que va a ser sometido. Que, su exasesor cesado John Bolton haya decidido testificar en su contra en el asunto de Ucraniagate, ha puesto Trump en una situación muy dificil.
  2. Presentarse como quien eliminó a ISIS, cuando en realidad han sido Rusia, el ejército sirio, los kurdos y las milicias proiraníes los que pararon los pies a este grupo criminal.
  3. Necesitar una victoria en su política exterior tras sus continuos fracasos. Dos días antes, el Pentágono volvió a desautorizar a Trump, anunciando el envío de carros de combate a Siria para impedir que ISIS (¡el mismo que dijo haber derrotado!) se hiciera con los campos de petróleo de siria, justo cuando Damasco iba a desplegar al ejército en esta zona.
  4. Silenciar las críticas por la retirada de las tropas del norte de Siria, y con un espectáculo (real o ficticio) de fuego y sangre, mostrar que sigue luchando contra el terrorismo. También es posible, que haya entregado la cabeza de los kurdos a Erdogan para que el regalase la vida de Al Bagdadi.
  5. Los celos de Barak Obama: «Este es quizás el más grande que hayamos capturado» o sea, mayor que el asesinato de Laden por Obama. Pero Trump no se acuerda que el 23 de octubre de 2012, tuiteó: «Dejen de felicitar a Obama por matar a Bin Laden. Fueron los Navy Seals quienes le mataron». De acuerdo, a Al Bagdadi tampoco le ha matado Trump sino el grupo Delta, a los que desde aquí le recomendamos tener cuidado: de los 25 Navy SEAL que participaron en la ‘Operación Gerónimo’ de matar a Bin Laden, todos han muerto en extraños accidentes salvo uno que también ha sido deshonrado por revelar los detalles de su aventura.
  6. “El terrorismo internacional no existe”, dijo el ex jefe de las Fuerzas Armadas de Rusia, general Leonid Ivashov: lo que hay es un terrorismo manipulado por las grandes potencias que sin ellas no existiría. Cierto, los grupos armados, de distinta naturaleza siempre han sido locales.
  7. Ha muerto el líder de ISIS: ¡Viva el líder de ISIS! Pronto se inventarán nuevos Hombres de saco para continuar con el chollo de la guerra contra el terror. De momento, “alguien” ha sacado a 13.000 presos de ISIS de las cárceles kurdas en los últimos días del ataque turco al norte de Siria.

NAZANÍN ARMANIAN

https://blogs.publico.es/puntoyseguido

Muerte de Al Bagdadi

El Estado Islámico se encuentra debilitado pero está lejos de estar derrotado

Muerte de Al Bagdadi
OMAR HAJ KADOUR AFP

La muerte en el norte de Siria del líder del ISIS, Abubaker al Bagdadi, en una operación de comandos estadounidense, supone un nuevo golpe para este grupo terrorista, pero no representa en absoluto la derrota del Estado Islámico: su fuerza radica en que más que una organización se trata de una ideología, que ha demostrado en los últimos años que tenía una enorme capacidad de atracción. La lucha contra el ISIS no puede ser solo militar, sino también ideológica. En ese sentido, la retirada de las tropas de EE UU del norte de Siria decretada por Donald Trump supone un doble refuerzo para los terroristas: su derrota definitiva militar se hace más difícil, mientras que la salida de los soldados estadounidenses solo puede traer más caos a Oriente Próximo, el caldo de cultivo que el Estado Islámico busca para rearmarse moralmente.

Localizado con la ayuda de las milicias kurdas —los aliados que Trump ha abandonado a su suerte—, Al Bagdadi murió el pasado domingo durante una operación similar a la que acabó con Osama Bin Laden en Pakistán en 2011. El líder islamista sometió a un régimen de terror a 12 millones de iraquíes y sirios en un siniestro califato e inspiró atentados en medio mundo. Su crueldad tuvo pocos límites: no solo es responsable de atentados en París, Niza, Berlín, Estocolmo o Sri Lanka, sino que lanzó oleadas de terror contra los chiíes en Irak y sometió a la esclavitud a los yazidíes, una minoría religiosa. Aplicó además tecnologías del siglo XXI a prácticas salvajes dignas de las guerras de religión europeas.

Sin embargo, que Al Bagdadi fuese un asesino de masas no justifica el tono que el presidente de EE UU empleó al anunciar su muerte, cuando alardeó de una operación que su política errática estuvo a punto de arruinar. Sus insultos —le llamó “perro que murió como un cobarde”— solo servirán como propaganda para este grupo, herido y acorralado, pero no derrotado. Al Bagdadi y el Estado Islámico son una consecuencia del caos que se instaló en Irak tras la invasión de 2003, que se mantiene como un factor profundamente desestabilizador: de hecho, en 2006 se puso al frente de la organización, que entonces se llamaba Estado Islámico de Irak y el Levante, cuando su anterior líder fue abatido. Y saltó a Siria de nuevo impulsado por el caos que se apoderó de este país tras la guerra civil de 2011.

Acabar con el ISIS requiere una constante presión militar y, a la vez, estrategias para contrarrestar su poderosa máquina de propaganda en Occidente, así como aumentar la estabilidad en la región, para reducir el número de adeptos. Hoy por hoy, las tres cosas son una quimera.

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