Bertrand Russell y Confucio sobre la democracia

En el Monte Tai Confucio vio a una mujer que lloraba sobre una tumba. Había enterrado ahí a su suegro, a su esposo y a su hijo, muertos los tres en aquel paraje por un tigre. Confucio preguntó a la mujer por qué seguía viviendo en aquel paraje. La mujer respondió: “Porque aquí no hay gobierno opresor”. Confucio dijo : “Los gobiernos opresores son peor que los tigres”.

Con esta anécdota empieza Bertrand Russell su ensayo “La doma del poder” (1938). Sigue Russell:

“La protección de las minorías, parte esencial de la doma del poder”

* “El problema de la doma del poder es muy antiguo. Los taoístas lo juzgaron insoluble. Los confucianos confiaron en que cierta ética y algún entrenamiento de gobierno podrían dar a los poderosos moderación y benevolencia. Mientras, en Grecia, competían por imponerse la democracia, la oligarquía y la tiranía; la democracia trataba de limitar los abusos del poder, pero caía derrotada sin cesar víctima de la popularidad temporal o de algún demagogo. Platón, como Confucio, pensó que la solución era el gobierno de los sabios”.

* “El mundo ha probado la autocracia militar, la monarquía hereditaria, la oligarquía, la democracia y el poder de los Santos, la dictadura ejercida por Cromwell y revivida en nuestros días por Hitler y Stalin. Todo esto indica que nuestro problema de la doma del poder no se ha resuelto”.

 

* “Los méritos de la democracia son negativos: no garantiza el buen gobierno, pero evita ciertos males”.

* “La historia muestra que las minorías no son confiables para cuidar de los intereses de las mayorías”.

* “La vida social exige cierta imparcialidad. Y dado que en tantos asuntos la acción colectiva es indispensable, la única forma de imparcialidad en ellos es la regla de la mayoría”.

* “Es posible que la mayoría ejerza una tiranía brutal sobre una minoría… La protección de las minorías es parte esencial de la doma del poder”.

* “La separación de los poderes de Montesquieu, y todo el liberalismo inglés decimonónico, fueron pensados para evitar el ejercicio arbitrario del poder, [porque] la historia y la psicología muestran cuán temerario es esperar benevolencia de un poder irresponsable”.

* “Para triunfar y durar, la democracia exige un espíritu tolerante, no mucho odio, y poco amor por la violencia”. _

https://www.milenio.com/opinion/hector-aguilar-camin

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