POEMAS DE YULIANA ORTIZ RUANO

POEMAS DE YULIANA ORTIZ RUANO

Ilustración de Manuela Vásquez Guayasamín; una representación de Yuliana Ortiz Ruano.

Madre,

sueño con mi cadáver todas las noches.

De mi vientre cuelgan dos seres que no quisieron nacer.

He renunciado a todo lo que me hacía infeliz.

He renunciado a todo.

He renunciado.

Solo hasta que te arrancan a dos manos el esternón

abres los párpados

y barres las costras secas

que tapizan el piso de tu cuarto.

Solo hasta que alguien mete su mano en tu ombligo

y extrae una víscera sangrante

que late caliente al aire

conviertes en arcilla la casa

y la intentas moldear

o la aplastas de una vez.

Madre,

tengo veinte y tres años

y parece un siglo.

Sueño con mi cuerpo tieso

todos los días.

He renunciado a tanto y

¿por qué

estas ganas de llorar?

¿Por qué las heridas

suturadas se abren y sangran otra vez?

¿Por qué el silencio

que diseca mis huesos?

¿Por qué la puerta sigue cerrada

frente a mi rostro?

He renunciado a mí.

He renunciado.

Me abandoné cada tarde.

Yuliana espera por mí

en alguna estación lejana.

Impaciente;

se come las uñas,

los dedos.

Yuliana se come.

Madre,

sigo hablando de mí

a la gente

como si esto importara.

Como si la manta se levantara

y me dijeran

que deje de llorar

que todo fue una broma de mal gusto,

que ahora puedo reírme

a carcajadas de mí

y de mi vientre.

Que todo ha sido una broma

de muy mal gusto.

Que esto no soy yo

que afuera de la manta

hay vida en serio.

Madre

he renunciado a todo lo que me hacía infeliz.

¿por qué la muralla sigue creciendo?

Madre,

no debí salir de tu vientre.

Mira mis huesos.

Mira su fragilidad.

Mira los días

que se posan lilas

bajo mis ojos.

Mira mis manos

transparentes.

La muralla tiene vida.

A mi alrededor todo exhala más vida que yo.

*

Mi cuerpo está aislado del resto de los cuerpos por una vitrina de vidrio. Ella me abstiene de oler, tocar o sentir a nadie que no sea yo. Todo lo habita el frío. El silencio me anuda el alma. Quisiera poder cantar mi dolor al mundo. Pararme en su ombligo y que por mi boca salgan los muertos, que cargo desde la infancia. Cadáveres que me arrastran los pasos. Almas errantes saltándome de neurona a neurona. De oreja a vientre. De manos a pies. Necesito cantarle mi dolor al mundo, que mi voz casque huesos. Que canten los muertos conmigo. Coro unísono.


CAÍDA LIBRE

A Michelle/Dorian donde quiera que esté.

Hace frío afuera.
Las luces de ésta ciudad parecen querer mi rostro.
Mis ojos intentan buscar tu cuerpo en la inmensidad de esta noche infestada de neblina.
Hermana,
te veo corriendo
tu sonrisa se ha convertido en un pájaro de hierro adornando una iglesia
que le sirve de refugio a los desahuciados.

Hermana,
siéntate a ver el horizonte
mientras el viento te trenza el pelo
y tus muslos se estiran para que el sol te tatúe sus rayos en tu piel.

Escuché tu llanto en letras
cada día desde que partí.
Te Escuché  pedirme ayuda sin pedirla,
lo supe
y seguí mi danza ardiente por las calles que claman mi nombre.

Dejaré que madre te siga buscando en hospitales,
morgues,
prostíbulos,
dejaré que siga estirando su mano a lo oscuro
con los ojos cerrados
tanteando en lo desconocido
tratando de hallarte.

Dejaré que el resto de familiares se pregunten
el porqué
de tu vuelo sin retorno.

Seguiré escuchando al otro lado del teléfono
el llanto de todos los que no saben nada de ti
y temen que tu cuerpo sea disputado
por camioneros borrachos en las carreteras
de este país que odias con tus huesos.

Hermana
hay algo creciendo en mi pecho que me canta al oído,
tiene tu voz e incluso tu aliento
me canta Phoenix
como tú lo hacías en el baño,
en esas duchas largas
de lunes por la noche.

Hermana hay un lugar para ti en este planeta,
lo sabes
por ello
has salido a buscarlo
sin dejar rastros de dónde queda ese sitio.

Mientras
seguiré dibujando
en las paredes de mi cuerpo
tu sonrisa desde niña
tu cuerpo redondo de adolescente
tus dientes alambrados
tus ojos con una línea gruesa sobre ellos
y esa mirada que derrite icebergs.

Seguiré dibujando
tu cuerpo sobre el espejo
y a tu lado el celular
de donde salía la voz de Cobain
y la tuya tratando de imitarlo.

Hermana
siéntate
donde quiera que estés
mira la noche
es nuestro regalo.

Recuerda las veces
que desnudas en mi habitación
me hablabas sobre los sueños que no podrías cumplir:
porque somos pobres,
porque nuestros padres no querían,
porque la escuela
y luego la universidad.

Ahora
espero que los tengas empacados
junto a las pocas cosas que te llevaste
y que los clasifiques
y empieces a comértelos
de a poco.

Hermana
hay un lugar
en esta ciudad
que me dibuja tu rostro perfecto,
me guiñas un ojo lentamente
te muerdes los labios
y te despides de mí
meneando tu mano
como un trozo de tela de chiffon
color púrpura
que se disemina junto contigo.

Yo le grito al viento
un te amo desgarrador
que sale de mi boca
como un suspiro de éter
y quiero que lo escuches
y sé que lo estás escuchando.

Hermana
donde quiera que estés
pégale un ojo a la noche
lo sabes
sabes que nos ama
y nos cuida.

Agárrate de ella
como a un equino salvaje y dómalo.
Cabalga riendo
con el corazón
latiendo helado en tu lengua.
Corre descalza donde quieras
ahora el mundo es tuyo
te lo has regalado.

NODRIZA INVISIBLE

No te preguntes 

cuándo fue que empecé a escupirme de tus manos 

nunca estuve en ellas, 

no era yo la que emergía de entre tus piernas, 

no era yo a la que sostenías entre tus brazos 

a la vuelta del trabajo, 

no era yo a la que le gritabas desde la cocina con cacerola en mano que pise tierra. 

Esa niña ha muerto; 

llórale a ella, 

rézale a ella, 

porque yo no recuerdo tus pezones en mis labios 

ni recuerdo ninguna canción que me hiciera cerrar los párpados 

hasta guardarme bajo los antebrazos de Morfeo. 

Yo recuerdo doscientos pedazos de mí, 

haciéndose ceniza en el patio, 

recuerdo el olor de las hojas crepitando 

removiéndose unas a otras 

bajo el manto rojinaranja 

en el oscurísimo cielo de esta ciudad que odio, 

que huele a sal 

su sal me recuerda a la que estaba bajo mis rodillas 

y tú 

de frente 

con cinturón en mano derecha 

 y en la otra, 

 las matemáticas que nunca pude digerir. 

Yo recuerdo una llamada 

y un grito de muerte a la hija maldita. 

No te preguntes cuando me volví polvo de cadáver, 

siempre lo fui, 

por eso odio la efigie que levantaron 

cuando apenas podía oler entre mis dedos, 

por eso odié la presión de ser ejemplo y primogénita, 

por ello trabajé duro para no serlo, 

heme aquí 

¡oh madre! 

Ven y recuéstate cerca de la exhumación de mi carne. 

*

Después del circo

cama vacía,

bebo en un bar mugriento de la carretera,

para agazapar el abandono de mi cuerpo,

la muerte se ha parado a un costado de la estancia,

me mira con ojos de fuego.

No volveré a tocarte

acabé de leer doscientas veces la carta

para finalmente decidir no enviarla.

Te tengo respeto,

aunque me masturbe con tu ausencia,

te tengo respeto.

Que hermosa es la casa sin el ruido

de la vergüenza que siente una mujer

de cuarenta y dos años

abrazada por el desempleo

y la falta de amor propio.

Ahora me soy extraño

no me reconozco

ni a estas paredes

de las cuales quiero huir.

Me palpo el sexo

y lloro,

no sé si por la conmoción

de tener en mis manos la guarida de lobos

o porque sé que no hay bocas que calmen su hambre.

Te extraño ¿sabes?

Ayer le hablé de ti

al pájaro que

dormía en mi lóbulo izquierdo,

ahora yace decapitado.

*

Posé tres veces mis muslos coloidales sobre ese frío congelador,

El soundtrack festivo contrastaba con la ternura de iceberg de sus besos.

Su temor y asco eran palpables,

vomitó en mi lengua canciones con hedor a hierba buena.

Soplé la cintura de sus ojos y corté mis brazos (ríos de verbena putrefacta)

para calmar su soledad.

Sus órbitas calientes me buscan

por el telón de cristal que separa la divina condición de poseedor y cliente frecuente.

Bebo todo cuanto pasa por mi cuello y cabalgo un equino de ansiedades.

*

Me quedo a lamer

el hondo ombligo envenenado

de la locura,

a besar los labios sangrientos

de la soledad.

En multitudes,

busco la tristeza

tan a fin a mí,

cuando vuela

la intento aprisionar,

la tomo por los cabellos,

lloro y la obligo a acompañarme,

a que traiga consigo

el deforme cuerpo del insomnio,

que vengan en comparsa

las violetas medias lunas

bajo los secos ojos.

Pues ya no sé de cortarle los talones a la noche.

¿Por qué no vivir

Bajo manto oscuro y briza?

Busco la tristeza,

busco sus caderas

las palpo como a mí.

Busco muerte o verso,

como mirarse reflejado en un espejo

sin hallar diferencia.

Las Ítacas de ambas

son la nada

*

La lujuria habla a través de la barba petróleo de su mentón.

Las manos sudan deseo.

Los labios escurren frases impenetrables,

imposibles de digerir.

-Cálmate, dolerá un poco al principio- susurras macabro,

luego, el zumbido perenne de la radio, me hunde en una sordera interminable.

-Calla, no querrás despertar a los vecinos-

Tu navaja me corta,

y se ahogan mis gritos en tu sudor.

No tienes barba, ni tu lujuria se desprende de tu mentón.

Tus manos no sudan, ni tu boca escurre.

Eres tan frio

que tiemblo

sin poder enterrar

en tu ovalada cabeza de fotógrafo copular lo que pienso.

¿Pero qué pienso?

Mastico mis anhelos

en el ángulo sin luz de mi cama.

Si pudieras adivinar

cuantas veces

te arranqué

con mis uñas

la pielecita

que cubre tu siempre dispuesto pubis.

Estás saltando tan alto y me mareas.

-Sin espectáculos públicos- susurras otra vez,

tus labios tocan mi tímpano

mientras me desmiembras los dedos,

con tanta prisa para evitar que te toque.

Callada me desnudo.

No es cierto,

ya no lo hago

me da miedo.

La lista no existe

ni las llamadas,

tampoco existen mis pretensiones (papel tapiz de tus paredes).

Lo que existe es una bestia,

con moño y camisas oscuras… impermeable al mundo.

Pero yo no soy el mundo.

Soy una pelusa gris, fragmento de hoja seca

prendida en su cuello.

No lo soy.

No soy.

Nunca seré.

-Calla, calla, no querrás despertar a los vecinos-.

YULIANA ORTIZ RUANO: POESÍA ACTUAL DE ECUADOR | Revista de Literatura y Arte

YULIANA ORTIZ RUANO (Esmeraldas, Ecuador, 1992) Co-fundadora del colectivo de gestión cultural independiente Afroarte. Consta en Antología La Muchedumbre de tu Risa de Carlos Garzón Novoa, Harawiq muestra de poesía ecuatoriana y boliviana (Murcielagario Kartonera, 2015) Ha participado en: Festival Internacional de Poesía Enero en la Palabra (Cusco, Perú 2016), Festival Internacional de Poesía Sumpa Vive (Salinas 2013), Festival de Poesía Joven Lauro Dávila Echeverría (Pasaje 2014). I Bienal Internacional de poesía Museo Luis A. Novoa Naranjo (Guayaquil, 2014), Octava edición de Poesía en Paralelo 0 (Ecuador, 2016). II Encuentro Internacional de Gestores Culturales de la Universidad Luis Vargas Torres (Esmeraldas 2015). II Festival de Literatura y Artes Plásticas (Riobamba 2015) Trabajó como locutora cultural en la revista radial Visión Esmeraldas. Ha publicado,  Silencio de Elith por medio de la Casa de la Cultura Núcleo de Esmeraldas y  SOVOZ  “Poesía Deforme” (Pirata Cartonera, El Salvador).

http://www.revistaelhumo.com/

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