¿Por qué gana Morena?

¿A qué me refiero cuando digo que la mayoría de los partidos políticos desperdician el privilegio que tienen de conectar con el pueblo de México?

A que es imperdonable que, en lugar de enamorar a las audiencias, las llenen de odio, de imágenes escandalosas y de mensajes contradictorios que no van a ningún lado.

¿Qué le trato de decir cuando afirmo lo de los “spots”? Tan sencillo como esto: ¿en qué otro país del mundo las autoridades les regalan a todos los partidos políticos tantísimos millones de dólares en tiempo aire para que hagan lo que se les dé la gana?

Y a pesar de esto, no lo aprovechan. Es como si no supieran, como si en su infinita arrogancia no apreciaran, como si no les importara. Es muy triste.

¿Por qué le digo que Morena da cátedra de comunicación? Porque sus mensajes sí se ven hechos por una casa productora diferente, porque sus “anuncios” transmiten paz, seguridad y certeza, y porque sus responsables sí entendieron de qué se tratan estas elecciones.

No por nada el ejemplo que le voy a analizar este domingo cierra con la frase: “Vota por las diputadas y diputados federales de Morena”.

¿Con qué frase terminan los “comerciales” de los otros partidos políticos?

“Spot” que rema con mensajes de odio hacia Morena se transforma, automáticamente, en promoción para Morena.

Vayamos al “anuncio” de hoy. Le pido, por favor, que enfríe la cabeza y se concentre en el siguiente texto. Es de una inteligencia deslumbrante:

“La cuarta transformación se siente en todo México. En cada hogar. En cada sonrisa. En la semilla que toca nuestra tierra. En la mirada de los más sabios.

La transformación se siente en nuestra historia y en el futuro construyéndose con más oportunidades. Se siente en cada calle segura, en cada sueño alcanzado y en el combate a la corrupción.

La cuarta transformación se vive y se puede ver. Morena. Vota por las diputadas y diputados federales de Morena”.

¿Qué tenemos aquí? De entrada, un “spot” positivo, pero no un “spot” positivo típico donde todo gira alrededor de lo bonito que es México, de lo grandes que somos los mexicanos y de todas esas supuestas maravillas que esos mismos partidos nos tiran abajo, a los cinco minutos, con sus otros mensajes.

Éste es un “spot” positivo porque parte del supuesto de que estamos bien. ¿Y qué pasa cuando las cosas están bien? Que uno, como elector, lo único que quiere es darle continuidad a eso. Punto.

¿Qué más tenemos aquí? ¿En dónde se siente esa inteligencia deslumbrante de la que le hablaba hace rato? En la estructura.

Abrimos a un nivel muy macro: con todo México. Nos vamos a un nivel más micro: nuestros hogares. De ahí pasamos a algo personal: nuestra sonrisa. ¡Bravo!

¿Qué sigue? Las grandes causas, pero sin obviedades, partiendo del supuesto de que el pueblo de México es inteligente, de que merece respeto.

Vamos a la ecología, a los adultos mayores, al pasado, al futuro, a los jóvenes.

Todo cabe en un “spot” sabiéndolo acomodar, y estas señoras, estos señores, acomodaron todo tan bien, que hasta se dieron el lujo de cerrar con una parte muy cerebral, la de la seguridad, y con otra muy emocional, la de los sueños.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, el remate es el combate a la corrupción.

Si juntamos el espíritu positivo con el que inició este texto con esta idea final del combate a la corrupción el resultado es:

¡Claro! Estamos bien porque se está combatiendo la corrupción. Yo quiero seguir bien. ¿Cómo lo voy a hacer? Votando por las diputadas y diputados federales de Morena.

¿Ahora entiende lo que le estaba diciendo? Lo más sencillo es lo más complicado y atrás de la aparente sencillez de este “comercial” hay una sofisticación monumental.

No y ni nos metamos con la parte audiovisual porque entonces sí no vamos a acabar con los elogios.

Todo está bien. Desde la serena voz de la locutora que narra esto hasta los efectos de edición, la selección de rostros y el ritmo del producto terminado.

¿Por qué gana Morena? Entre otras cosas, porque se sabe comunicar. En serio. ¿O usted qué opina?

https://www.milenio.com/opinion/alvaro-cueva/ojo-por-ojo

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