Vicente Rojo

Luis Cardoza y Aragón escribió con la pluma fina que nunca lo abandonó que “Vicente Rojo no acepta su facilidad”.

Esta frase es la clave de una vida y una obra. ¿En que consiste la obra de Rojo? En La abstracción como un intenso estudio de una sensibilidad finísima. Una retícula de Rojo es una puerta y un exterior, una textura y un salto al vacío. Esta propuesta ocurrió a principios de los años sesenta y se convirtió en una de las grandes obras plásticas de la segunda mitad del siglo XX mexicano.

Vicente Rojo renovó el diseño gráfico. Escribió Cardoza: “En su obra mejor encontramos siempre la sensibilidad y la disciplina de su talento gráfico, sin confundirse, su diseño es diseño y su pintura es pintura. En los dos campos, que a veces son el mismo, logra culminaciones”.

Vicente Rojo dedicó una parte de su sensibilidad a desplegar en distintas publicaciones su idea del espacio. Para Rojo, la tipografía, las ilustraciones, los títulos no son elementos de una página sino formas, y su combinación en el papel pasa por las mismas exigencias que implica una obra plástica, un cuadro, una textura. El diseño que inventó Vicente Rojo fue una forma de la creación artística.

En alguna de las mesas de la legendaria Imprenta Madero, allá en la calle de Avena, vi muchas veces a Vicente Rojo trazar portadas, paginas interiores, con un tipómetro, esos instrumentos que medían las ilusiones del papel; en esos tiempos los cuadratines eran la unidad del aseo y el deseo, del gramaje, de la respuesta del papel. Inclinado sobre un restirador (así se llamaban) medía con paciencia, en silencio, nadie sabía el camino del diseño, solo él. Igual que en este momento en el cual solo él sabe el rumbo, el diseño. Sí. Un gran artista.

https://www.milenio.com/opinion/rafael-perez-gay/practicas-indecibles/

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