SUSANA THÉNON: POE+

SUSANA THÉNON: POE+

VERDUGO

Una voz cercana

me repite: descansa,

y yo

descansar no podría

sino como en sueño

latente,

como flecha que reposa

en su carcaj.

Cada día

mis horas

se tornan más agudas,

más ásperas,

desde que no respiro

y el sol me arde.

Conozco las palabras

a cuyo sonido

las puertas vuelan como plumas

y el cielo es un cojín a los pies.

Conozco el castigo.

Conozco todos los castigos.

Pero hoy amanecí verdugo.

MINUTO

En todo instante

se renueva

la fugaz memoria de los espejos,

el perfil hosco de los cuerpos oxidados,

el andamiaje de palabras

no habitadas por manos

o por bocas oscuras.

El tiempo arruga los caminos,

borra las miradas lejanas,

va encendiendo la muerte en los rincones.

Y cómo no saber esto:

llegará un minuto vacío

que añore nuestros rostros.

CÍRCULO

Digo que ninguna palabra

detiene los puños del tiempo,

que ninguna canción

ahoga los estampidos de la pena,

que ningún silencio

abarca los gritos que se callan.

Digo que el mundo es un inmenso tembladeral

donde nos sumergimos lentamente,

que no nos conocemos ni nos amamos

como creen los que aún pueden remontar sueños.

Digo que los puentes se rompen

al más leve sonido,

que las puertas se cierran

al murmullo más débil,

que los ojos se apagan

cuando algo gime cerca.

Digo que el círculo se estrecha cada vez más

Y todo lo que existe

Cabrá en un punto.

NO

Me niego a ser poseída

por palabras, por jaulas,

por geometrías abyectas.

Me niego a ser

encasillada,

rota,

absorbida.

Sólo yo sé como destruirme,

cómo golpear mi cabeza

contra la cabeza del cielo,

cómo cortar mis manos y sentirlas de noche

creciéndome hacia adentro.

Me niego a recibir esta muerte,

este dolor,

estos planes tramados, inconmovibles.

Sólo yo conozco el dolor

que lleva mi nombre

y sólo yo conozco la casa de mi muerte.

CAMINOS

Ceguera del gesto

cuando en vano se aferra

al muro espeso de los hechos consumados.

Densa guitarra de la sangre

acompañando la canción

nocturna y subterránea.

Deambular entre gritos

anónimos,

entre multitudes de hambre,

bajo cielos ajenos.

Entre mansos,

Desesperanzados ecos.

AQUÍ

Clávate, deseo,

en mi costado rabioso

y moja tus pupilas

por mi última muerte.

Aquí la sangre,

aquí el beso roto,

aquí la torpe furia de dios

medrando en mis huesos.

NO ES UN POEMA

Los rostros son los mismos,

los cuerpos son los mismos,

las palabras huelen a viejo,

las ideas a cadáver antiguo.

Esto no es un poema:

es un grito de rabia,

rabia por los ojos huecos,

por las palabras torpes

que digo y que me dicen,

por inclinar la cabeza

ante ratones,

ante cerebros llenos de orín,

ante muertos persistentes

que obstruyen el jardín del aire.

Esto no es un poema:

es un puntapié universal,

un golpe en el estómago del cielo,

una enorme náusea

roja

como era la sangre antes de ser agua.

POEMA

                               

                                                                                                                                                                                                                    “Yo creo en las Noches”.

                                                                                                                                                                                                            M. Rilke

Ayer tarde pensé que ningún jardín justifica

el amor que se ahoga desaforadamente en mi boca

y que ninguna piedra de color, ningún juego,

ninguna tarde con más sol que de costumbre

alcanza a formar la sílaba,

el susurro esperado como un bálsamo,

noche y noche.

Ningún significado, ningún equilibrio, nada existe

cuando el no, el adiós,

el minuto recién muerto, irreparable,

se levantan inesperadamente y enceguecen

hasta morirnos en todo el cuerpo, infinitos.

Como un hambre, como una sonrisa, pienso,

debe ser la soledad

puesto que así nos engaña y entra

y así la sorprendemos una tarde

reclinada sobre nosotros.

Como una mano, como un rincón sencillo

y umbroso

debería ser el amor

para tenerlo cerca y no desconocerlo

cada vez que nos invade la sangre.

No hay silencio ni canción que justifiquen

esta muerte lentísima,

este asesinato que nadie condena.

No hay liturgia ni fuego ni exorcismo

para detener el fracaso risible

de los idiomas que conocemos.

La verdad es que me ahogo sin pena,

por lo menos he resistido al engaño:

no participé de la fiesta suave, ni del aire cómplice,

ni de la noche a medias.

Muerdo todavía y aunque poco se puede ya,

mi sonrisa guarda un amor que asustaría a dios.

AQUÍ, AHORA

Sé que en algún lugar

la alegría se desparrama

como el polen

y que hace tiempo

los hombres se yerguen

como jardines definitivos.

Pero yo vivo aquí y ahora,

donde todo es horrible

y tiene dientes

y viejas uñas petrificadas.

Aquí, ahora,

donde el aire

se asfixia

y el miedo es impune.

CAOS

El supuesto camino es la consagración

de sus pasos,

no tienen más que avanzar

-el retroceso los sorprenderá un día-,

no tienen más alternativa que adelante.

Su culpa no ha nacido,

esto que ven y tocan tiene todo el

sabor de cosa digerida en sueños.

Son señales de nada,

muestran con sonidos casi envejecidos ya

el progreso de la variante simiesca.

Van solos.

Un gran cansancio no ayuda,

no invita al caos, preparado como una fiesta.

ORACIÓN

Cuándo dejará la luna

de preferir a esos pocos

que tanto a media noche

como al alba

gritan su ardor sin freno.

Cuándo será definitivo

el derecho a soñarse

sin verificar números,

papeles rotos, sexos,

velocidad sin prisa de la sangre.

Cuándo morirá el cielo

-sus castigos-

y el rayo será un niño

entre las hojas.

Cuándo arderán los vientos

sepultados.

 POEMA

Es inútil que la amada se arrastre

buscando la mano que dibuja sombras

bajo su piel.

Es inútil que vuele

persiguiendo a la nube de piedra que la hirió.

En vano saltará de hoja en hoja

preguntando por el rostro

que se ahogó

en el aire.

SUSANA THÉNON: POE+

 

Poemas de De Habitantes de la nada (1959)

Susana Thénon (Bs. As. 1937 – 1990). Poeta,  traductora literaria y fotógrafa artística. 

http://www.revistaelhumo.com/

Deja un comentario