[Inéditos] Poemas de Camila Mardones

[Inéditos] Poemas de Camila Mardones

Al leer estos poemas inéditos de Camila Mardones (Santiago, 1991), surge la pregunta sobre el origen: desde dónde se articula esta voz extraña y conmovedora que por momentos expone su fragilidad dirigiéndose a un otro cuya condición y respuesta solo podemos imaginar. La naturaleza —omnipresente en estos textos— tal vez sea ese lugar donde lo humano y lo animal se encuentran, confluyen y tiene lugar un discurso que excede estas categorías. Aquí nos detenemos. Lean estos poemas.

 


 

El agua y el nacimiento

el nacimiento y el parto
el parto y la soga
la soga y las vigas
las vigas y el árbol
el árbol no sólo crece por el agua
la casa no es sólo el malestar de las vigas
el cuerpo en la soga pende
y es tu mano la que deshace el nudo.

 

§

 

Quise subirme a un coiwe

y desde su rama más alta escribirte
un poema

Mi cuerpo alado aún recuerda
el idioma de sus captores.
Como humana y como ave emprendí vuelos
mi voz siempre fue barlovento

Desde esta cima pienso en tus abuelos
cuya bandada se creyó desorientada
al momento de corregir el vuelo

La exhalación de la cordillera reconoció tal valentía

Y en tu hermana exiliada pienso
pájara que zurca las latitudes de la violencia
para recuperarnos la calle y la noche
regalarnos algo del viento frío que golpea su vientre

Todo es verde y es silente desde esta rama.
Yo quisiera mirarte, acaso de una hoja agarrada
en silencio para no inquietarte el descanso
con calma                 para no revolverte la herida

En tu canto creo porque es viaje y es también quedarse.
Creo en tu grito porque él renuncia de sí mismo
se contradice y rectifica
no hay vergüenza en su vuelo

Tu silencio es el silencio azul
del tambalear de esta rama

El pensarte es el bosque y la sinceridad de la savia
y también es la luz que visita a la hoja y se queda
en partículas dolorosas y danzantes
para traerte la buena nueva de su brote

Traje mi bestia a esta rama.
Mi animalidad nunca pudo olvidar
la ternura de tu aullido

Hoy no conozco otro idioma
más que el idioma de la humedad
y nada de ello importa aquí:
hemos aprendido de la resiliencia de los bosques

Quise escribirte un poema
estoy queriéndolo ahora

El coiwe susurra
un canto inaudible para los cazadores.

 

§

 

Trepé a tu boca, calle arriba

subí el peñasco y desde allí
encaramada en tus hombros
quise avivar el fuego que ilumina la noche del puerto

Las sombras se encienden a lo lejos.
El brillo del embarcadero
al temblor sigiloso de las luciérnagas imita.
Envidiábamos sus destellos
la manera de imponérseles a lo oscuro
con el titilar plateado de sus cuerpos

Sobreviviese el destello a la luz de la mañana.
Que noche impregnase en tus pupilas
y las mías
la confianza en la ternura de lo oculto

Como perra vaga quise emprendérmelas, cerro arriba
treparte con la violencia de los huérfanos
y de las botellas kamikaze

En la inutilidad de mi vidrio te recorro
y en el vuelo al romperme              al romperme
el crujir de mi cuerpo te reclama

Cantarte fue una invitación al fuego
al incendio total de las construcciones
a fundirnos en la amenaza de la llama.
Pensé en guerra
e imaginárseme tu boca fue katana
nuestra embriaguez, hundirnos en la espesura

Quise yo huir de tu noche
mas tu aullido
enterróseme en lo hondo

Subir a tu altura es no saber.
No saber cuándo
conviene desempuñar el recelo.
En tus ojos me perdí un día
por el reflejo de la noche en ellos.

 

§

 

Dulce juego

dulce obra
dulce agua
pecera celeste
ojosarriba
agua y saliva
arden las manos
con marginal rudeza
arden las manos
pecera celeste
ojosabajo
el hastío es un puente
un animal en llamas en el borde
del lenguaje
aquí está mi bestia
nómbrala como tú desees
gatomadre
avedescanso
rataincendio
con poderoso sexo                   destrucción
fuego
mi animalidad arde con natural rudeza
dulce juego
dulce juego
ay, mis lágrimas
ay, el río.

 

§

 

El idioma de tus huesos
volar en los sueños y no
esperar el desmembramiento
el frío.

El idioma de tus huesos
las extremidades perdidas en la plaza pública
tu cuerpo arrullándose como pidiendo ayuda
la luz.

El idioma de tus huesos
la isla que escapa de sí misma
un niño que espera en la reja que llegue
el padre.

El idioma de tus huesos
la reversa de mis pies y tu cámara lenta
las olas que huyen mar adentro

puentes rotos puentesrotos pu e n tes rotos.

El idioma de tus huesos
el cáncer de la madre
las rejas las islas las casas
el agua             el agua
e l a g u a

El idioma de tus huesos
tengo miedo
el idioma de tus huesos
tengo miedo
el idioma de tus huesos
tengo miedo

 


Camila Mardones Vergara (Santiago, 1991). Profesora de Historia y Geografía, licenciada en Educación y diplomada en Gestión del Patrimonio Cultural. Magíster en Literatura Española y Latinoamericana de la Universidad de Buenos Aires.  Cautiverio es su primer libro publicado (primera edición por Balmaceda Arte Joven, Chile, 2015; segunda edición por Artexto y Capuchas, Argentina, 2017).

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