2020, un año de mierda en todos los sentidos de la palabra, terminó bien. Nuestro pequeño Muro de Berlín, la Verja del Peñón, empezó a oxidarse merced al principio de acuerdo de Nochevieja entre España, el Reino Unido y Gibraltar. Si los actores de este acontecimiento histórico cumplen con la palabra dada, en seis meses Gibraltar formará parte del territorio Schengen de la UE, se empezará a construir junto al Campo de Gibraltar una zona de prosperidad compartida para igualar rentas –en pocos kilómetros cuadrados conviven las más altas y las más bajas- y la frontera de colas y sufrimientos saltará por los aires como un acto colectivo liberador y benefactor.

Después de 300 años de fracasos militares y diplomáticos, de batallas perdidas y cerrojazos de carcelero, los ciudadanos de ambos lados de la frontera serán así los únicos ganadores del famoso contencioso. Merced a una pizca de sentido común y cuatro ratos de diálogo en pos de un acuerdo, se derribaron tres siglos de incomprensión.  Así de fácil, así de complicado.

Comprendo que muchos diplomáticos patrios estén decepcionados. Definitivamente, me temo que quedará enterrada para siempre la leyenda que decía que quien consiguiera recuperar el Peñón, recibiría el marquesado de Gibraltar ipso facto.

A partir de ahora, gracias a Fernando Morán, a Miguel Ángel Moratinos –nadie llegó tan lejos como él-, Alfonso Dastis y Arancha González Laya, con la broma del título nobiliario en el fondo del Estrecho, tendremos ósmosis a cañonazos. Cualquiera sabe qué será cada quién a la vuelta de años, décadas, siglos. ¿Españoles? ¿Británicos? ¿Marroquíes? ¿Quizás todos gibraltareños? No sería mala patria.

En cualquier caso, para la derecha y la extrema derecha, que han estado siempre en contra de cualquier progreso de los españoles desde la democracia, el divorcio y la Constitución para acá, la culpa es de Pedro Sánchez, sin ningún género de dudas.

Sin embargo, 2021, año de esperanzas, empezó regular. La toma del Capitolio USA a manos de los trumpistas más descerebrados nos ha dejado con el cuerpo cortado. Eso de que en la autodenominada primera democracia del mundo se haya producido un intento de golpe de Estado, auspiciado por su presidente, es para no dormir tranquilo.

Para la derecha y la extrema derecha nacional, es decir, PP, Ciudadanos y VOX, el susto les ha servido no para reflexionar sobre la fragilidad de la democracia –ya lo advirtieron los padres fundadores en EEUU- sino para sacar rédito político. Así las cosas, han equiparado la toma del Capitolio con el Rodea el Congreso que pidieron Plataforma ¡En Pie! y Podemos en 2012 y 2016, respectivamente.

Que los dirigentes de estos partidos han estado no rodeándolo sino enfrentándolo junto a los policías y guardias civiles de la ultraderechista Jusapol, que se saltaron por cierto el cordón policial, junto a los negacionistas de la muerte digna y la eutanasia, junto a padres de las escuelas concertadas que estaban en contra de la Ley Celáa, junto a todos aquellos conmilitones que consideraban al Gobierno de Pedro Sánchez ilegítimo, no se acuerdan.

Que están abonando el terreno a golpe de tremendismo para que los nostálgicos de la noche más larga propongan por whatsapp fusilar a 26 millones de españoles del tirón, no es para tanto. Claro, la lista no incluiría ni a ellos ni a los suyos; sino a poetas, a compañeros del Metal y a todos los colegas de Bertolt Brecht.

Afortunadamente, los tuits de Abascal dejan huella y rezuman la misma mala baba que Trump. Vean y vomiten. Contra la eutanasia: “Quizá sea hoy uno de los días más funestos de la democracia. El Gobierno de la muerte ha condenado hoy a la muerte a los más indefensos y a la desesperanza a los más débiles y a los que más sufren”. Contra la investidura de Pedro Sánchez: “‪@Santi_ABASCAL‪ hace un llamamiento a la movilización el 12 de enero en toda España ante el repugnante fraude electoral de Sánchez. Levantamiento popular contra el Gobierno traidor, ilegítimo y enemigo de la soberanía nacional “. Y qué decir de Isabel Díaz Ayuso, que es una caricatura de Trump, mitad vestal de los Proud Boys, mitad niña bonita de la Sección Femenina que el PP lleva dentro. No reproduzco ninguna manifestación suya siguiendo las recomendaciones de Naciones Unidas para la erradicación de los tontos del bote de la primera línea política.

En cualquier caso, para estos artistas del engaño y la media verónica, la culpa no es de Pablo Iglesias: es de Pedro Sánchez por haber pactado con Podemos y los de Rodea el Congreso, ¿no?

Por último, 2021 ha continuado con el retraso de la vacunación en Madrid y en otras comunidades. Pero en la España dentro de España, donde el milagro de la gestión de la pandemia se hizo mujer, la culpa la tiene Pedro Sánchez, que, como demostrarán sus tertulianos, ha traído la nevada del siglo para ralentizar dicha vacunación y poner en peligro la vida de millones de madrileños.

Y por supuesto también es el culpable de la nevada. Pedro Sánchez siempre es el culpable. ¡Faltaría más!

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