Entre vacunas y sobrepoblación…

imagen pluma firmasCuando revisamos las cifras de vacunas requeridas no por México, sino por el mundo entero, es evidente que nuevamente “el” problema es que no hay nada, absolutamente nada que alcance para los millones de habitantes humanos que poblamos el mundo. El desequilibro entre los recursos naturales y la humanidad, nos debe abrir los ojos a la verdad: somos una plaga.

Las plagas se caracterizan por tomar posesión de un lugar y no permitir que otros seres se desarrollen: crecen desproporcionalmente y hacen daño. En la naturaleza existen muchas plagas, pero como parte de la totalidad a la que pertenecen, son exterminadas paulatinamente o se autoexterminan.

El ser humano es una plaga muy diferente. Los recursos que hemos creado a través de la capacidad de razonar y crear nos han hecho hasta ahora, indestructibles. Eso es un problema grande, porque en el futuro se perfilan tres posibles caminos, de los cuales dos, son lamentablemente los más probables.

Un camino posible es que la magnitud de los eventos naturales para la aniquilación de la plaga que somos llegue a ser de tal magnitud, que en efecto la naturaleza logre sacudirse esta especie y extermine a la humanidad. Esto no es bueno para nosotros, pero sí para el planeta. Otra posibilidad es que nuestra capacidad racional y creativa le de la vuelta a todos los eventos que puedan aniquilarnos como humanidad, y que sigamos creciendo y destruyendo nuestro entorno, con lo cual la humanidad enfrentaría un futuro apocalíptico al estilo Blade Runner: adiós a la biodiversidad, poca agua, poca comida, levantamientos sociales constantes, migraciones, etcétera.

La tercera salida es la que todos ansiamos: que el ser humano aprenda a convivir con el resto de los animales y que, por lo mismo, respete y haga crecer los pocos ecosistemas que aun quedan en el planeta. Para ello lo primero es dejar de crecer como especie: un planeta como el nuestro no es suficiente para alimentar a los seres humanos sin afectar al resto de la población.

Con siete mil setecientos millones de habitantes no hay alimento, agua, educación ni salud que alcance. Y por supuesto: es igualmente imposible controlar una pandemia en cuestión de unos años. Ha sido un logro el que en un año se hayan logrado varias vacunas: pero ahora hay que fabricarlas, distribuirlas y aplicarlas a siete mil setecientos millones de habitantes.

La ONU considera que la población mundial aumentará “en 2 mil 000 millones de personas en los próximos 30 años, pasando de los 7 mil 700 millones actuales a los 9 mil 700 millones en 2050, pudiendo llegar a un pico de cerca de 11 mil 000 millones para 2100.”

Urge que a nivel mundial se promueva un acuerdo por la reducción de la población en el planeta, si en verdad no queremos acabar en una de las dos posibles salidas apocalípticas.

Otro futuro es posible y comienza con la planificación familiar, que por cierto en México, dejó de existir desde que llegó el PAN al poder. Antes, las campañas de planificación familiar incluían programas de radio, como la serie Estrenando cuerpo, anuncios comerciales como el de la inolvidable tonada “la familia pequeña vive mejor”, educación sexual, regalos de condones a lo largo de todo el país. Todo eso, se acabó de manera inexplicable sin justificación alguna.

Si México no retoma la educación en planificación familiar, seguiremos creciendo como lo hemos hecho, y el panorama no es nada halagador.

En verdad: la familia pequeña vive mejor.

Un mundo con menos seres humanos, también.

https://www.milenio.com/opinion/paulina-rivero-weber/

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