El poder de un abrazo

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Una de las cosas que más extrañamos durante esta pandemia son los abrazos, que siempre los tomamos como algo seguro, pero que ahora los valoramos mucho más. Por lo que la frase “pronto volveremos a abrazarnos”, se ha vuelto un anhelo común ante el distanciamiento social. Un abrazo es mucho más profundo que un gesto: es el refugio de un niño que corre a los brazos de su madre, la muestra de amor de una pareja, la ternura para aliviar la tristeza, el reconocimiento por un logro, el cariño de los abuelos o la alegría de ver a un ser querido. Además, también mejoran nuestra salud física y mental.

Primero, ¿qué pasaría sin ellos? La falta de abrazos y de contacto físico puede generar conflictos emocionales, tristeza y desesperanza, así como problemas de salud, ansiedad y depresión (Boletín UNAM-DGCS-702 y Hasan-NY Times, 13/10/20). Segundo, ¿por qué se sienten tan bien? Con un abrazo, el cuerpo libera endorfinas, las hormonas de la felicidad, que dan una sensación de bienestar, sirven como un analgésico y estimulan el placer. A su vez, producimos oxitocina, que es la hormona del amor.

Ambas ayudan tanto a relajarnos y a mejorar nuestros vínculos personales, como a reducir la ansiedad y el estrés (ABC, 18/04/15 e Infobae, 14/01/19). El cuerpo también libera dopamina y serotonina, que alivian el dolor y mejoran nuestro estado de ánimo (Agud-Salud Mapfre, 13/03/20). Tercero, la salud física Cuando nos abrazamos, presionamos y estimulamos el nervio vago, que no solo influye en nuestra frecuencia cardiaca, la respiración y la digestión, sino que también es el principal conducto del sistema nervioso parasimpático, lo que nos ayuda a descansar mejor y a calmarnos (Escalante-Forbes, 09/01/20 y Borja-20 minutos, 17/01/20).

Junto con la estimulación del nervio vago y la combinación de oxitocina, endorfinas, dopamina y serotonina, se mantienen bajas la frecuencia cardiaca y la presión arterial, se regula la respiración, aumenta la resistencia al dolor, se reduce la tensión muscular, entre otros beneficios (Nogales-Tec de Monterrey, 21/0120; SCL Health y Harvard, 03/14). Al combatir el estrés, se fortalece nuestro sistema inmunitario, lo que ayuda a que nos enfermemos menos.

Además, las emociones positivas permiten que la memoria se agudice porque los recuerdos se afianzan mejor (Manning-Schaffel-NBC News, 25/10/18). El Coronavirus nos ha obligado a distanciarnos físicamente, pero también nos ha recordado lo que de verdad importa, como atesorar cada momento con nuestros seres queridos y valorar un abrazo. Tenemos que seguirnos cuidando a nosotros mismos y a los demás porque, aunque no sabemos cuándo terminará esta pandemia o hasta dónde llegarán sus consecuencias, estamos seguros que nuestro anhelo de estar juntos seguirá creciendo y que, cuando la hayamos superado, volveremos a abrazarnos.

https://www.milenio.com/opinion/carlos-guizar/columna-carlos-guizar/el-poder-de-un-abrazo

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